domingo, marzo 31, 2019

Ángel Bermúdez de BBC News Mundo: Cómo fueron las intervenciones armadas impulsadas por Cuba en América Latina

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Observen que varias de estas intervenciones e invasiones fueron anteriore a la invasión de la Brigada de Asalto  2506 por Bahía de Cochinos en abril de 1961, la cual estuvo integrada casi totalmente por exiliados cubanos antiCastristas con el objetivo de  derrocar la incipiente tiranía castro-comunista que ha oprimido a Cuba durante  60 años.

En este blog hay varios posts  basados en el librro Las Guerras Secretas de Castro  escrito por Juan Benemelis, un ex diplomático Castrista vinculado a la Inteligencia de ese régimen.

En la primera foto además de Fidel Castro y Ernesto ¨Che¨ Guevara ME PARECE reconocer a Víctor Drake quién llevaría a cabo varias misiones e intervenciones en África y quién llegara a ser  jefe de la Dirección Política del MINFAR y  a Víctor Pina, quién había sido un alto dirigente clandestino del Partido Socialista Popular  (uno de los nombres que tuvo el Partido Comunista de Cuba fundado en 1925) quién bajó de la Sierra Maestra con los grados de Capitán pero con autoridad por encima de muchos Comandantes desde el mismo triunfo de la Revolución. Es poco conocido que Osvaldo Sánchez Cabrera,  también alto dirigente clandestino del PSP, se reunió en dos ocasiones con Fidel Castro en México  cuando se estaba preparando la expedición del yate Granma. 

 (Osvaldo Sánchez Cabrera al lado de Camilo Cienfuegos después del triunfo de la Revolución. Osvaldo Sánchez durante la lucha contra el gobierno de Fulgencio Batista subió varias veces a entrevistarse con Fidel Castro y coordinó la operación ¨Caja de Tabaco¨que trasladaría mediante camiones a la tropa de Camilo hasta la provincia de Pinar del Río. Este bloguista tiene la opinión que Camilo Cienfuegos no era anticomunista por  las ideas de sus padres, la militancia comunista de Osmani Cienfuegos, su comportamiento en el frente norte de  la entonces  provincia de Las Villas al ( por órdenes de Fidel Castro) situó a las tropas comunistas de ese frente por encima de las tropas que no eran comunistas pese a que eran mucho más activas que las del comunista Félix Torres.) 

 Sobre Víctor Pina se lee en:

 Víctor Pina Cardoso, a quien se refiere el libro, fue un personaje clave para la revolución cubana. Fundador del Club de Aviación de Cuba, aeromodelista, alumno del primer curso de paracaidismo de Cuba y el primer cubano con licencia de piloto de vuelo sin motor. Activo periodista aeronáutico y primer becario de la Organización de la Aviación Civil Internacional, fue condecorado con el máximo galardón en Cuba en 1957.

Funcionario gubernamental de la aviación civil de Cuba fue el desencadenante que facilitó sus actividades revolucionarias. Miembro de la secretaria Comisión Militar del Partido Comunista, logró ser jefe de las organizaciones de la ayuda cubana en defensa de la II República Española y posteriormente en el apoyo a los republicanos españoles en la lucha contra el franquismo.

En 1959, inmediatamente al triunfo de la Revolución Cubana, se le asignaron importantes tareas, como recoge el libro, al lado del comandante Ernesto Che Guevara, como la Seguridad del Estado y con el comandante Raúl Castro creó la Fuerza Aérea Revolucionaria y la Dirección de la Aviación Civil. Proveniente de una familia importante de Camaguey, se convirtió en una persona carismática que activamente participó en reclutar voluntarios  para las Brigadas Rojas Internacionales.

Víctor Pina, participó, según el libro de Tabío, en la Guerra Civil Española  en 1939 en actividades de inteligencia. Terminó en Moscú recibiendo grandes condecoraciones por las experiencias realizadas
.
Favor de rectificarme si  estoy equivocado en la identificación de Drake y de  Pina.
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Cómo fueron las intervenciones armadas impulsadas por Cuba en América Latina


Por Ángel Bermúdez
(@angelbermudez)
BBC News Mundo
29 marzo 2019

Eran unos 90 hombres armados los que desembarcaron del yate en aquella playa del Caribe. Casi todos eran cubanos, vestían uniforme militar y venían dispuestos a derrocar al gobierno de aquella pequeña nación. Ocurrió hace 60 años, pero si piensa que se trata de la expedición del Granma a Cuba, liderada por Fidel Castro, se equivoca.

La escena corresponde a una invasión a Panamá ocurrida en abril de 1959 y que fue la primera de una decena de intervenciones armadas impulsadas por Cuba en América Latina, desde el triunfo de la revolución castrista el 1 de enero de aquel año.

En las últimas semanas, el tema de la injerencia militar cubana en la región entró con fuerza en el debate internacional a propósito de la crisis política que vive Venezuela.

En un discurso el pasado mes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, como "títere cubano" y aseguró que está "controlado por los militares cubanos y protegido por un ejército privado de soldados cubanos".

Es una denuncia que se hace desde hace años en Venezuela.

Rocío San Miguel, presidenta de la ONG venezolana Control Ciudadano, le dijo a BBC Mundo que "Cuba intervino en la reestructuración de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y que en los cuarteles venezolanos hay una presencia permanente de militares cubanos".

Sin embargo, La Habana niega tener alguna injerencia militar en Venezuela y defiende su apoyo a Maduro como un gesto de solidaridad.

Desde la prensa oficial de la isla se insiste en que la gran mayoría de los 23.000 cubanos presentes en Venezuela son trabajadores del sector salud.

El diario oficial del Partido Comunista de la isla, Granma, afirmaba en un reciente artículo que en Venezuela no hay ni agentes ni soldados cubanos.

Es un "ejército de batas blancas", decía en referencia a los médicos que conforman el grueso de las misiones sociales cubanas que -según afirman- también incluyen maestros, entrenadores deportivos, periodistas y asesores científicos e industriales, entre otros.

Desde los inicios de la Revolución cubana, una de las marcas de su política exterior ha sido "exportar el socialismo".

Alineados con la Unión Soviética durante la Guerra Fría, los cubanos tienen un historial de apoyo a gobiernos y actores políticos ideológicamente afines.

Y lo han hecho con envíos de médicos pero también con asesoría técnica y soporte logístico en el campo militar.

Así fue que entre 1975 y 1989 envió soldados a la Guerra de Angola (aunque el conflicto duró hasta 2002) o más recientemente los programas "Barrio Adentro" y "Mais médicos", por los que enviaron personal sanitario a Venezuela y Brasil.

BBC Mundo te cuenta cuáles han sido algunas de las intervenciones militares más importantes de la isla en América Latina.
Panamá

El yate con los hombres responsables de ejecutar la invasión de Panamá zarpó el 19 de abril de 1959 del puerto cubano de Batabanó. La expedición había sido promovida por Roberto Arias, un sobrino del expresidente Arnulfo Arias, que logró el apoyo de Fidel Castro.

Aunque los invasores lograron tomar el puerto colonial de Nombre de Dios, la pronta denuncia del mandatario Ernesto de la Guardia ante la OEA y la masiva movilización de fuerzas panameñas, estadounidenses y guatemaltecas derivó en la rápida rendición de los agresores.

Fidel Castro, quien estaba de visita en Estados Unidos, intentó desligarse y calificó la operación como "vergonzosa, inoportuna e injustificada"; mientras que Ernesto "Che" Guevara aseguró que Cuba exportaba ideas revolucionarias pero no la revolución en sí misma.

La Habana ofreció garantías a Panamá de que una agresión similar no sería permitida y logró que los detenidos cubanos fueron repatriados a la isla, donde supuestamente enfrentarían el riesgo de ser sometidos a un tribunal militar. Apenas un mes más tarde, todos estaban en libertad.

"El error de esa operación fue que la mayor parte de los guerrilleros eran cubanos, por lo que no tuvieron apoyo local una vez que llegaron allí. Eran invasores extranjeros. A partir de allí, Cuba cambió la estrategia y usó más combatientes locales", explicó a BBC Mundo Jonathan Brown, profesor de Historia Latinoamericana en la Universidad de Texas y autor del libro Cuba's Revolutionary World, sobre cómo la isla intentó exportar la Revolución a otros países a través de la insurrección armada.
Nicaragua

Menos de dos meses después del fiasco de Panamá, en junio de 1959, una expedición de unos 60 hombres armados que partió de Cuba desembarcó en la costa caribeña de Honduras.

Durante un par de semanas acamparon en el lugar esperando para avanzar sobre su verdadero objetivo: Nicaragua, justo al otro lado de la frontera.

Los expedicionarios eran mayormente exiliados nicaragüenses, acompañados de guerrilleros cubanos y guatemaltecos, que buscaban derrocar al mandatario Luis Somoza Debayle.

El gobierno de Honduras envío soldados a la zona que atacaron por sorpresa el campamento, causando la muerte de 6 guerrilleros, hiriendo a 15 y deteniendo al resto. "No fue una batalla, fue una masacre", lamentó luego Carlos Fonseca, un nicaragüense que fue herido.

Varios de los sobrevivientes regresaron después a Cuba para una larga estadía, donde siguieron recibiendo entrenamiento militar y se reagruparon con otros exiliados nicaragüenses.

"Se convirtieron en los sandinistas. Fidel les siguió apoyando y, al final, sus esfuerzos dieron frutos dos décadas más tarde", comentó Brown en referencia al triunfo de la revolución nicaragüense en 1979.
República Dominicana

El 14 de junio de 1959, una fuerza de unos 60 hombres -dominicanos y cubanos- despegó del oriente de Cuba en un avión C-46 pintado con los colores de la Fuerza Aérea Dominicana. La nave aterrizó en el aeropuerto de Constanza en el interior del país, donde tomaron un cuartel por sorpresa. 

(Camilo Cienfuegos visitando  el campo de entrenamiento donde se preparaban los invasores a República Dominicana; entre esos invasores se encontraba su amigo el Capitán Nené López quien formaba parte de su guardia personal. Foto y comentario añadido por el Bloguista de Baracutey Cubano )

El avión regresó inmediatamente a Cuba, donde Camilo Cienfuegos -quien había estado a cargo de la operación- ordenó el "arresto" del piloto venezolano y luego negó la participación de la isla en el suceso.

En paralelo, tres barcos transportaron unos 150 guerrilleros armados hasta un lugar cercano a Puerto Plata. Estas naves, sin embargo, llegaron con tres días de retraso a Dominicana, lo que permitió al gobierno de Rafael Leónidas Trujillo ponerse en alerta y emboscarlos.

"La fuerza que buscaba instigar una rebelión armada en el territorio nacional ha sido completamente exterminada, todos sus participantes han muerto", anunció el 23 de junio el portavoz del gobierno dominicano.

En realidad, unos pocos expedicionarios sobrevivieron, incluyendo al comandante cubano Delio Gómez Ochoa, quien pudo regresar a su patria luego de que Trujillo fuera asesinado en 1961.

Según explicó Brown a BBC Mundo, "en 1959 solamente quedaban cuatro dictaduras en América Latina", de las cuales tres estaban en el Caribe y Fidel Castro se había propuesto eliminarlas pues "quería crear un mundo que fuera seguro para la Revolución".

El caso de Trujillo era especialmente preocupante para La Habana.

"Él estaba dando ayuda y refugio a exoficiales del extinto ejército de Batista, que conspiraban para volver al poder en Cuba", señaló el experto.

Haití

En agosto de 1959, un grupo de unos 30 hombres armados -mayormente cubanos y haitianos junto a dos venezolanos- zarparon de Baracoa, en la costa oriental de Cuba, rumbo a Haití con el fin de promover el derrocamiento del gobierno de François "Papa Doc" Duvalier.

Los voluntarios haitianos habían recibido tres meses de entrenamiento en una base a las afueras de La Habana.

Los expedicionarios contaban con el alzamiento de una columna del ejército haitiano que nunca se produjo, según cuenta el historiador cubano Juan F. Benemelis en su libro "Las guerras secretas de Fidel Castro".

"La reacción militar haitiana, encabezada por el general Mercerón, fue de íntegro apoyo a Duvalier", escribe Benemelis.

La consecuencia de ello fue la aniquilación de prácticamente todos los invasores, con algunas excepciones como la de cuatro adolescentes cubanos que fueron capturados, interrogados y deportados.

Argentina

Si las invasiones de Nicaragua, República Dominicana y Haití podían ser vistas como operaciones que buscaban eliminar adversarios peligrosos en el entorno próximo de Cuba, Brown considera que las intervenciones militares en otros países latinoamericanos tenían otra función.

"Cuba luego se vengó de cada gobierno de América Latina que no la reconoció así como de aquellos que se sumaron al boicot de Estados Unidos. Fidel Castro trajo jóvenes de izquierda de esos países a la isla, les dio entrenamiento guerrillero y, luego, los envió de vuelta. Así fue como él siguió interviniendo en la región", explica el experto.

Uno de esos casos fue Argentina. En 1962, Guevara planificó establecer una guerrilla rural en la provincia norteña de Salta. Al frente colocó a Jorge Ricardo Masetti, un periodista argentino que le había acompañado desde los tiempos de la Sierra Maestra.

En junio de 1963, Masetti encabezó un grupo de cinco hombres armados -cuatro argentinos y un cubano- que ingresó en Salta a través de Bolivia. Uno de ellos viajó a Buenos Aires y Córdoba para reclutar unos 30 hombres adicionales entre los grupos de extrema izquierda.

En un comunicado enviado a la prensa de Buenos Aires, Masetti anunció la existencia del grupo y su intención de liberar a Argentina del imperialismo internacional pero no hubo ninguna reacción.

En febrero de 1964, las autoridades de Salta recibieron información sobre la presencia de hombres sospechosos en un área remota, lo que derivó en una serie de operaciones que culminaron con la incautación de todas las armas, municiones y alimentos del campo guerrillero.

Los hombres de Masetti se pasaron un mes vagando por la selva en busca de comida y refugio.

Al final, tres murieron de hambre, otros tres perecieron en enfrentamientos con las autoridades, unos 13 fueron detenidos sin hacer casi ninguna resistencia, mientras que Masetti se adentró en la selva sin que nadie nunca volviera a saber de él.

Venezuela

El desembarco en mayo de 1967 de un grupo de guerrilleros procedentes de Cuba cerca de la playa de Machurucuto, en el oriente de Venezuela, dejó al descubierto los intentos de injerencia armada de La Habana en ese país.

Héctor Pérez Marcano, uno de los protagonistas de aquella operación, le dijo a BBC Mundo que la misma fue ideada y supervisada directamente por Fidel Castro, quien les brindó todo el apoyo.

Pérez Marcano era parte de un grupo de militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) venezolano que viajó a Cuba a entrenarse como guerrilleros para luego regresar a hacer la revolución en su país.

   (ómo fue el "desembarco de Machurucuto", el intento de intervención militar en Venezuela ideado en Cuba por Fidel Castro.)

Según su relato, el plan original era el desembarco de ocho combatientes -cuatro venezolanos y cuatro cubanos- que se iban a unir a un foco guerrillero del MIR que operaba en una zona montañosa a unos 160 kilómetros al este de Caracas.

Sin embargo, la captura de tres tripulantes cubanos de la lancha que les había llevado hasta la orilla puso al descubierto la expedición.

La situación derivó en la ruptura de las relaciones diplomáticas entre Caracas y La Habana.

Sin embargo, el incidente conocido como "el desembarco de Machurucuto" no fue la primera ni la mayor operación de este tipo que Castro ejecutó sobre Venezuela.

Un año antes había ocurrido una expedición mayor que había trasladado a un grupo de guerrilleros del Partido Comunista de Venezuela formados en Cuba junto a combatientes de la isla, incluyendo a Arnaldo Ochoa Sánchez, quien años más tarde tras alcanzar el rango de general fue fusilado en la isla tras ser condenado en un polémico juicio por narcotráfico.

Perú

En los primeros años de la década de 1960, unos 200 jóvenes izquierdistas peruanos recibieron entrenamiento guerrillero en Cuba.

Según señala Brown en su libro, el grupo más numeroso correspondía a los militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), un grupo formado por jóvenes desertores de las filas del APRA. También había otro conformado por disidentes del Partido Comunista de Perú, que optaron por llamarse Ejército de Liberación Nacional.

Muchos de estos hombres regresaron luego a Perú, donde ambos grupos entraron en acción por separado en 1965, realizando ataques en diversas partes del país.

El gobierno del presidente Fernando Belaúnde respondió con un despliegue abrumador de fuerzas. Las autoridades lograron sofocar esos primeros focos de insurgencia guerrillera en un año, llegando a declarar "misión cumplida".

"Una vez que se dieron cuenta de que había guerrillas en las zonas rurales fueron tras ellas con toda su fuerza. Muchos de los militares de América Latina habían aprendido de lo ocurrido en la revolución cubana y no iban a ignorar la presencia de grupos armados en el país. Eso fue lo que hizo Batista en Cuba en la década anterior: ignoró a las guerrillas en la Sierra Maestra hasta que fue demasiado tarde", comenta Brown.

Guatemala


"Guatemala fue uno de los proyectos donde más enconadamente se precipitaron Castro y el Che Guevara desde un principio; sobre todo porque Guatemala había concedido bases de entrenamiento para los cubanos exilados que participaron en la abortada invasión de Bahía de Cochinos", asegura Juan F. Benemelis en su libro.

Sin embargo, según el autor, ya antes de ese episodio el Che Guevara había hecho un pacto secreto con el expresidente guatemalteco Jacobo Arbenz -derrocado por un golpe apoyado por Estados Unidos- para restituirle en el poder.

El 3 de octubre de 1960, el gobierno del presidente Miguel Ydígoras Fuentes divulgó un comunicado en el que informó que su Fuerza Aérea había atacado una embarcación cubana que aparentemente estaba desembarcando armas en la costa atlántica del país.

Unas tres semanas más tarde, el gobierno denunció un plan para invadir al país a través de la frontera con Honduras.

Aseguraba que la operación iba a ser realizada por una fuerza de unos 200 hombre liderados por Augusto Charnaud MacDonald, exministro de Interior de Arbenz, quien había sido visto por última vez en La Habana.

Al mes siguiente, se produjo un levantamiento militar en las localidades de Zacapa y Puerto Barrios, en el que participó el teniente Marco Yon Sosa, quien tenía contactos con Cuba y luego se convirtió en un comandante guerrillero.

Según relata Benemelis, hubo aviones de la fuerza aérea cubana aprovisionando a los alzados mientras que en Honduras había sido descubierta una columna de hombres armados liderados por oficiales cubanos que buscaban dar apoyo a los rebeldes.

El alzamiento fue sofocado por el gobierno de Guatemala que exigió a la OEA tomar medidas contra Cuba.

Colombia

La influencia y el apoyo de Cuba se encuentra en el origen del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia.

La primera semilla de esta agrupación la constituyó la "Brigada Pro Liberación José Antonio Galán", creada en Cuba por seis jóvenes estudiantes colombianos que viajaron a La Habana con becas del gobierno de la isla.

Dos años más tarde, en 1964, con solamente 18 guerrilleros se creó el ELN, a cuyas filas pronto se unirían varios sacerdotes católicos seguidores de la Teoría de la Liberación.

Sin embargo, según señala Brown, una vez que el ELN se puso en marcha se convirtió en un movimiento independiente que no dependía de la tutela de La Habana. Eso, sin embargo, no descarta que recibieran apoyo material de la isla.

En la Conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad, realizada en La Habana en agosto de 1967, representantes del ELN recibieron la promesa de armas cubanas suficientes para dotar a 500 campesinos que ellos habían organizado en el oriente de Colombia.

Décadas más tarde, otro episodio.

En marzo de 1981 el gobierno del entonces presidente colombiano Julio Cesar Turbay anunció que su país rompía relaciones con Cuba, acusando al gobierno de la isla caribeña de apoyar un desembarco de armas y combatientes del movimiento guerrillero M-19 en la costa pacífica colombiana, en el departamento del Chocó. Cuba negó en ese momento las acusaciones de Colombia.

El desembarco fue un fracaso, con el ejército colombiano interceptando a los combatientes en la zona selvática del Chocó al poco tiempo de haber llegado a la costa.

El Salvador

La oportunidad para la injerencia militar de Cuba en El Salvador surgió con el triunfo de los sandinistas en Nicaragua en 1979.

Sin embargo, de acuerdo con Brown, eso no se tradujo en la presencia de militares cubanos en El Salvador, sino en un gran apoyo material y en asesoría.

Un informe desclasificado del Departamento de Estado de EE.UU. de 1981 atribuye a Fidel Castro y al gobierno cubano el haber jugado un papel central en promover la unificación de los grupos guerrilleros salvadoreños -cuyos líderes se habrían reunido en La Habana en mayo de 1980-, así 
como en la entrega encubierta de casi 200 toneladas de armamento que sirvieron para preparar la "ofensiva general" que lanzaron estos grupos en enero de 1981.

Según el gobierno estadounidense, antes de septiembre de 1980 los grupos guerrilleros salvadoreños estaban mal armados y mal coordinados, pero para enero de 1981 -cuando lanzaron la ofensiva- disponían de un impresionante arsenal de armas modernas.

En el año 2000, durante la X Cumbre Iberoamericana en Panamá, el entonces presidente de El Salvador, Francisco Flores, implicó a Castro en la muerte de miles de salvadoreños durante la guerra civil de su país (1980-1992).

"Es absolutamente intolerable que usted, involucrado en la muerte de tantos salvadoreños, usted, que entrenó a muchísimas personas para matar salvadoreños, me acuse a mí de muertes en El Salvador".

Castro, en un tono beligerante, respondió que "condenamos esos crímenes" y se desligó de esas acusaciones.

Bolivia

Bolivia fue el país escogido por el Che Guevara para demostrar su tesis de que no hacía falta que existieran condiciones objetivas en un lugar para realizar la revolución pues la propia guerrilla era capaz de crear esas condiciones.

Con este convencimiento, en 1966, Guevara viajó de incógnito a Bolivia para encabezar un foco guerrillero en ese país. Le acompañaban unos 25 combatientes cubanos.

Según Brown, este fue el único caso en el que la presencia cubana fue tan importante desde la fallida invasión de Panamá. ¿La razón de ello? Los comandaba Guevara.

La iniciativa duró unos pocos meses. Tras unos éxitos iniciales, los guerrilleros se encontraron huyendo constantemente del ejército boliviano, que parecía omnipresente. Para octubre de 1967, cuando Guevara fue capturado y ejecutado, ya el grupo estaba prácticamente aniquilado.

Hacia el final de la década, las intervenciones cubanas en la región disminuyeron de intensidad.

Según Brown, esto se debió al hecho de que todas las operaciones que se realizaron durante esa década fracasaron, a la muerte de Guevara -que era uno de los principales impulsores de la idea de llevar la revolución al resto de la región- y a la oposición de la Unión Soviética a esta tipo de acciones.

"Moscú estaba en contra de estas intervenciones en el resto de América Latina que no se ajustaban a la doctrina soviética acerca de cómo el comunismo iba a apoderarse del mundo. Ellos siempre se opusieron pese a que Castro siguió haciéndolo durante la década de 1960. Al final, él tuvo que darse cuenta de que no iba a tener éxito. Y eso ocurrió después de la muerte del Che", concluye Brown.

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sábado, enero 05, 2019

Video de un Programa Especial por los 60 Años de la Revolución Cubana: Genocidio Castrista. CARTAS ANTES DE SER FUSILADOS DE VIRGILIO CAMPANERÍA, ROGELIO GONZÁLEZ CORZO Y ALBERTO TAPIA


Radio Televisión Martí
Published on Jan 1, 2019

El periodista Alberto Müller, junto a su colega de Radio Televisión Martí, Margarita Rojo, recorren hechos de terror, torturas y flagrantes violaciones de los derechos humanos durante los 60 años del régimen de Fidel y Raúl Castro.



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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 
 
Se dejó engañar  el que se acobardó, el que quiso dejarse engañar, el ignorante o el extremadamente ingenuo pues  se fusilaba desde la Sierra Maestra y los atentados terroristas en las ciudades y pueblos mataban y herían  indiscriminadamente a cualquier persona independientemente de las ideas, las simpatías y  el actuar de esas personas. ¿Se podía esperar algo bueno ?


 
 






Genocidio Castrista



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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Gastón Baquero tenía ¨en su contra¨ cuatro supuestos estigmas para la Cuba anterior a 1959: ser de raza negra, campesino (para la mayoría de los residentes de La Habana, y sobre todo para aquellos habaneros de primera generación, ser de Banes y de cualquier pueblito del interior de Cuba es ser campesino), pobre y homosexual. En lenguaje peyorativo de la época, Gastón Baquero se diría que era: ¨negro, guajiro, 'muerto de hambre' y maricón¨ , o sea, ¨la última carta de la baraja¨; sin embargo, Baquero llegó a ser Jefe de Redacción del Diario de La Marina, el más importante diario o periódico cubano de Cuba. El gran poeta y ensayista Gastón Baquero es un ejemplo de que con talento y perseverancia se salía adelante en aquella anterior República tan vilipendeada por los Castristas.

Por cierto:

¿ Cuántos Jefes de Redacción negros ha tenido: Granma, Juventud Rebelde, Trabajadores o cualquier diario de provincias después del triunfo revolucionario de 1959 ?. Yo no he conocido a ninguno...
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Texto de Gastón Baquero, Diario de la Marina, 19.4.1959


Al iniciar un viaje que por muchos motivos puede denominarse de vacaciones, consideramos obligado ofrecer a los lectores amigos los otros se lo explican todo a su manera algunas consideraciones sobre la actitud de este columnista antes y después del 1º de Enero.

Veníamos en silencio, sin escribir, desde la aparición de la censura. Meses y meses previos al desenlace de una etapa histórica, nos vieron callados, y posiblemente interpretados por algunos frívolos o por algunos ciegos apasionados como indiferentes a un dolor patrio o como partícipes de la mentalidad y ejecutoria que producía esos dolores. A cada cual su juicio, su interpretación, su creencia, que sólo puede modificarla el tiempo. Es inútil razonar contra los prejuicios.

Las personas de nuestra manera de pensar nos veíamos cada día más arrojadas a un callejón sin salida. Estábamos contra el crimen y la violencia, pero no podíamos irnos con la revolución. Comprendíamos que ya la tragedia cubana avanzaba con violencia arrasadora y que no tenía nada que hacer la voz del periodista, y menos si éste pertenecía a la ideología conservadora. Se habían gastado las palabras persuasivas, los llamamientos al cese de la lucha, las apelaciones a buscar una salida incruenta. La palabra pertenecía a las armas, que no se han hecho para propiciar el entendimiento. A quienes no podíamos ni aplaudir lo que ocurría, ni dar por bueno lo que venía, no nos quedaba otra postura que la del silencio. Y al silencio fuimos.

Los tiempos cubanos, como los de casi todos los países en esta hora del mundo, se inclinaban visiblemente hacia las soluciones extremas. Muchos creían que se gestaba simplemente la caída del gobierno con su reemplazo por otro mejor, pero adscrito en definitiva a una línea jurídica, económica, social, política, dentro de una tradición inaugurada en la Carta Magna de 1940. Quienes veíamos que la nueva generación iba mucho más allá, y propugnaba una revolución y no un simple cambio de gobernantes abogábamos, por no tener fe en las revoluciones, por salidas de otro tipo, que eliminaran el gobierno malo, pero que no abrieran la terrible incógnita de una revolución social siempre más radical y profunda de lo que ¨afortunada o desdichadamente¨ Cuba puede y debe intentar en esta hora.

¿Y por qué no tenemos fe en las revoluciones? No es porque ellas produzcan trastornos, lesionen intereses, vuelquen las costumbres. No tenemos fe en ellas porque siempre se fijan tareas que requerirían la asistencia de grandes genios, la milagrosa autoridad de ángeles y santos para cambiar de la noche a la mañana la naturaleza humana. Las revoluciones quieren hacer por decreto que en un instante se precipite el progreso, y nazca el hombre nuevo y surja por encanto la ciudad soñada. Su gran paradoja consiste en que no quiere dar al tiempo lo que es del tiempo, ni al hombre lo que es del hombre, sino que intenta saltar, a pies juntillas, por encima del tiempo y del hombre para llegar de una vez a la meta teóricamente fijada. Provocan sufrimientos y conmociones que alteran a fondo y por mucho tiempo el desarrollo normal y seguro, el avance lógico y humano hacia el mejoramiento constante de las formas de vida. Quiere la perfección de la noche a la mañana y es en definitiva una noble pero trágica terquedad ideológica, soberbia intelectual, que quiere desconocer la naturaleza humana y piensa que las grandes ideas, el afán por la justicia, la sed de verdad, no han aparecido en el mundo porque a éste le han faltado revolucionarios. La historia muestra que los revolucionarios han contribuido como nadie a la aparición de nuevas ideas, de mejoramiento y de justicia, pero que los revolucionarios, cuando triunfan, ya no saben sino saltar hacia el porvenir, de un golpe, ignorando la dura materia del tiempo y la fuerte resistencia del hombre. Mientras no llegan al poder son un bien, pues traen el fermento de la inquietud y el aguijón del progreso.

(Gastón Baquero en su Exilio en Madrid)

El progreso cubano culminó, como se sabe, en la fuga del dictador, en la impotencia de la junta militar, y en el ascenso al poder de la juventud partidaria de la revolución. Los caracteres ideológicos de ésta no fueron nunca disfrazados por sus dirigentes. En el manifiesto dado por el Dr. Fidel Castro en diciembre de 1957, al desembarcar en Cuba, están contenidas todas las ideas que hoy se van convirtiendo en leyes. (Nota de Mons. Carlos M. de Céspedes: el desembarco del Granma tuvo lugar el 2 de diciembre de 1956, no de 1957; a qué manifiesto se está refiriendo Gastón, ¿no será acaso a La Historia me absolverá, manifiesto pronunciado por el Dr. Fidel Castro en el juicio por el asalto al Cuartel Moncada y al Cuartel Carlos Manuel de Céspedes, en 1953?). Si algún capitalista se engañó, fue porque quiso; si algún propietario pensó que todo terminaría al caer el régimen, pensó mal, porque claramente se le dijo por el Dr. Castro que todo comenzaría al caer el régimen; y si alguna persona alérgica a las grandes conmociones económicas y sociales siguió y ayudó al Movimiento, creyendo que éste venía solamente a tumbar a Batista, pero no a cambiar costumbres muy arraigadas en la organización económica y social, se equivocaron totalmente o no leyó con atención aquel manifiesto. El Dr. Castro no ha engañado a nadie, aunque mucha gente conservadora y enemiga de las convulsiones le siguieron sin preguntarse detenidamente hacia donde la llevaban.

Y como este columnista no fue ni es partidario de las revoluciones, ni de las transformaciones violentas de la estructura social (lo que no quiere decir que permanezca indiferente ante los males y renuncie a la superación de estos por medios que le parecen menos dañinos y más duraderos), no creyó nunca que se debió abandonar los esfuerzos para poner fin pacífico y no revolucionario a los horrores que Cuba padecía. Por supuesto que esta idea no sólo fue derrotada por los hechos lo que es mortal para una idea sino que se prestó y se presta a las interpretaciones más agresivas y mortificantes sobre el origen de la actitud.

Al triunfar la revolución no faltaron los atolondrados que seguían creyendo que por haber sido más o menos antibatistianos eran ya suficientemente revolucionarios. No veían que el 1º de enero, volado ya el posible puente de una junta militar delicia de los que querían dinamitar la casa, pero sin derribar las paredes ni el techo, Cuba entraba a vivir una etapa histórica absolutamente distinta. Esta etapa iba a requerir una nueva mentalidad en las clases, en los ciudadanos, en el Estado, en las costumbres, pero muy pocos lo sospechaban.

Al principio, todo fue júbilo. La caída de una dictadura que cometió tan terribles errores y realizó tantos horrores, fue ocasión justificada para el desbordamiento oceánico de alegría pura y sincera, sin diferencia de clases ni de individuos. Todos eran felices porque había caído la tiranía; pero muchos no sospechaban siquiera que recibían entre palmas una revolución social. Ya de Batista estaban hasta la coronilla los más tenaces batistianos. El río de sangre, la inseguridad para la vida y la propiedad, la censura de prensa, el imperio del terror como norma de gobierno, habían llegado a sensibilizar hasta a los reacios al dolor ajeno. Cuba había apurado el límite de la resistencia física y de la resistencia moral. De todos sus sufrimientos parecía librarse, en jubilosa catarsis, cuando ofrecía enardecida a los revolucionarios victoriosos el laurel de la gratitud y el aplauso de la admiración. Y como en 1902, como en 1933, como en 1944, el pueblo cubano se dispuso a iniciar de nuevo el camino hacia la honradez administrativa, la libertad ciudadana, el respeto a los derechos, la desaparición de los privilegios, y la vida reglada por la paz, la cultura y el progreso.

¿Cuál era la actitud correcta de quienes no creímos en la revolución y no hicimos por ella nada, aunque tampoco hicimos, en conciencia, nada contra ella? A nuestro juicio, lo decoroso, lo justo, era el silencio. Fácil nos hubiera sido, de quererlo, y pese al riesgo de esa burla, presentarnos en pose demagógica, arrojando flores al paso de los vencedores. ¿No es esto lo usual?¿ No hemos presenciado el desfile ignominioso de los incorporados, de los revolucionarios del 2 de Enero, de los radicales que no tienen mucho que perder y de los conservadores y hasta reaccionarios disfrazados de dantones? Quienes comprendimos que el 1º de Enero se iniciaba en Cuba una etapa de gran conmoción social, de renovación que iba mucho más allá de lo imaginado por tantos y tantos que confunden revolución con antibatistismo y sentíamos que esas nuevas ideas triunfantes no eran las nuestras, no podíamos hacer otra cosa que callarnos y dejar que la revolución misma se abriese paso entre las clases sociales, perfilando su real fisonomía y declarando paladinamente a quienes aún vivían engañados cuáles eran sus verdaderas proyecciones.

Ahora nos encontramos en el ápice del despertar. Aquella señora que compró sus bonitos del 26, no soñó que la revolución le iba a rebajar el 50% de sus rentas por alquileres; aquel industrial que por ideología o por miedo abrió sus arcas, creyó que tenía adquiridos títulos revolucionarios y subsiguiente influencia; aquel sacerdote que hizo de su sotana un manto de piedad para salvar vidas de jóvenes acosados y de su Iglesia un centro de conspiración, creyó que se tendría en cuenta su filosofía de la sociedad y de la vida. Cuantas ilusiones, esperanzas, elucubraciones y cálculos han fallado. Pues llegó la revolución de veras, radical, inflexible, sin compromiso ante sus ojos y anhelosa de llevar a cabo un enorme cambio, un programa descomunal de contenido económico y social, que ha venido gestándose en la mente de los cubanos revolucionarios desde los mismos años inaugurales de la República. Llegó la revolución en la que no tienen cabida el perdón de los errores, el pensamiento conservador, la doctrina tradicionalista ni el conformismo acomodaticio que, es cierto, ha frustrado tantas esperanzas del cubano.

Al chocar frente a frente con la realidad, muchos se han asustado. No sabían que una revolución era así. Pues así, y más, son las revoluciones. Por eso ante ellas, quienes no tenemos vocación política y no nos inclinamos a participar en movimientos contrarrevolucionarios por mucho que la revolución nos persiga, no sabemos hacer otra cosa que ponernos al margen, dejar pasar el poderoso torrente y desear, sin el menor resentimiento, que triunfe y se consolide cuanto sea bueno para Cuba, y que se disuelva rápidamente en el vacío cuanto pueda ser un mal para esta tierra de la cual pueden incluso hasta arrojarnos, pero no pueden impedir que la amemos con la misma pasión que pueda amarla el más revolucionario de sus hijos.

Al iniciar este viaje, lector, dejamos en manos de nuestro querido Director y amigo, José Ignacio Rivero, hombre cristiano, hombre de carácter, nuestro cargo en el DIARIO DE LA MARINA, de Jefe de Redacción, que tanta honra nos deja para siempre. Comprendemos que hay momentos en los cuales pueden ser confundidas, con daño para lo que más importa que es el DIARIO, las actitudes personales, las ideas propias, con las actitudes del periódico. En medio de la pasión, del asombro de las clases, del choque ideológico inesperado, tiene por ahora poco que hacer un periodista verticalmente conservador, un derechista en tiempos de derrota para las derechas. Cabe la adaptación sinuosa, o cabe el combate. Aquella es lo innoble y éste es lo absurdo. Desde lejos hablaremos, en tanto Dios provea otra cosa si nos da venia para ello el Director y si no se oponen ciertos defensores de la libertad de pensamiento¨, de otras tierras, de otros cielos, de otros personajes. Posiblemente, con toda posibilidad, volveremos de un modo o de otro a defender aquellas ideas en las cuales creemos sobre la sociedad, la economía, las relaciones humanas, la libertad frente al comunismo esclavizador, ideas de las que nos sentimos orgullosos, por maltratadas, incomprendidas y vilipendiadas que hoy se hallen. El mundo las necesita, aunque no quiera verlo. El miedo a defender las ideas que van contra la corriente o que son estigmatizadas como nocivas, es la mayor de las cobardías. Vale más morir junto a una idea vencida, en la cual se cree todavía, que uncirse al primer carro victorioso que pasa, renunciando a tener ideas, a defender una ideología, a proclamar la visión propia y sincera que se tiene de los hombres y del mundo.
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Carta postuma de Virgilio Campaneria Ángel


La Cabaña, Cuba Abril 17 de 1961 A mis compañeros estudiantiles y al pueblo de Cuba en general:

En estos momentos me encuentro esperando la sentencia del tribunal que me juzgo. La muerte no me preocupa, porque tengo fe en Dios y los destinos de mi Patria. Mi muerte será otro paso atrás de los que creen que pueden ahogar con sangre las ansias de libertad del pueblo cubano.
No le temo, que venga la muerte; yo voy feliz porque ya veo libre a mi Patria, ya veo como suben jubilosos mis hermanos la gloriosa Colina, ya no habrá más odio entre hermanos, ya no habrá gargantas que pidan paredón. Todo será amor entre cubanos, amor de hermanos, amor de cristianos.

Pobre Cuba, cuanto has sufrido, pero la Cuba nueva surge del odio para sembrar el amor, de la injusticia para sembrar la justicia, justicia social, no demagogia engañadora de pueblo; una Cuba madura porque ya conoce todos los engaños y a los farsantes; una Cuba para los cubanos y “con todos y para el bien de todos”.

A ti, estudiante, te cabe la gloria de liberar a la Patria y de levantar esa Cuba nueva.
¡VIVA CRISTO REY!
¡VIVA CUBA LIBRE!
¡VIVA EL DIRECTORIO REVOLUCIONARIO ESTUDIANTIL!

Firma: Virgilio Campaneria Ángel
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ÚLTIMA CARTA DE ALBERTO TAPIA RUANO

Queridos viejos:
Acabo de recibir hace unos momentos la ratificación de la Pena de Muerte y es por eso, ahora que estoy en el final, que les escribo estas líneas. No me creerán pero puedo asegurarles que nunca he tenido tanta tranquilidad espiritual como en ese momento: me siento con sinceridad muy contento presintiendo que dentro de poco estaré con Dios , esperando y rezando por Uds.
Hoy en el juicio vi a mis hermanos y padrinos llorando Y eso por que? No y mil veces No. Se que lo de hoy es doloroso para Uds., pero quiero que se sobrepongan y piensen que Dios en su infinita bondad me ha dado esta gracia de ponerme a bien con El, y todos deben de agradecérselo.
Adiós viejucos, tengan mucha fe en la Vida Eterna que yo intercederé por todos Uds.

! VIVA CRISTO REY !

Besos y abrazos, no lágrimas, a todos.
Adiós hermanos, padrinos y familia

FE EN DIOS.

Alberto


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Tomado de http://www.hermanos.org

Carta del 20 de abril de 1961 de Rogelio González Corzo a sus padres, escrita minutos antes de ser fusilado por el régimen de Castro.


20 de abril de 1961

Queridos padres y hermanos:

Sé lo que representa para ustedes el momento en que reciban la noticia de mi muerte encontrándose ustedes lejos de donde yo estoy. Quiero decirles que esto fue siempre lo que yo le pedí a Dios. Creo que hubiera sido para ustedes un sufrimiento mayor moral y quizás físico si hubieran estado aquí y hubieran tenido que pasar por todo este tiempo que entre mi prisión y mi muerte duró 32 días.

No tienen en ningún momento que abochornarse de mi prisión y fusilamiento, al contrario, espero que estén orgullosos de su hijo y que sepan adoptar una postura correcta en el momento en que Dios y la Patria pedían el sacrificio de su hijo. Quiero que sepan que era la única postura que podía tener en situaciones como la que está atravesando la patria en estos momentos.

Esto lo estoy escribiendo a las 2 a.m. del día 20 de abril. Estoy en una celda que le dicen capilla, ya que mi muerte es cuestión de minutos. Quiero que de esta manera sepan ustedes que mi último pensamiento en la tierra fue para ustedes y mis queridos hermanos.

Padres, hermanos, sólo tengo una terrible preocupación, pero confío que siendo mi última voluntad esta preocupación deje de serlo y se convierta en una gran alegría, ella es la vida espiritual, la vida religiosa de ustedes. Saben que siempre mi preocupación fue la Religión Católica y tratar de hacer la voluntad de Dios; en estos momentos estoy seguro que la estoy cumpliendo y quiero que esta muerte mía, de la cual deben de estar orgullosos, sirva para que ustedes papá y mamá, me hagan la promesa de ir a misa todos los domingos y de confesar y comulgar los dos y después hacerlo regularmente.

Que mis hermanos Manolito e Isidro hagan ejercicios espirituales, anualmente, que se confiesen y comulguen mensualmente y vayan a misa todos los domingos. Traten de ser buenos esposos con esas dos joyas que tienen, Laurita y Fifí, a las cuales también les pido mejoren su vida espiritual. Para mi sobrín Carlos Manuel que le digan lo mucho que su tío lo quería, que murió para que tuviera una Cuba digna y católica y por favor que vaya a un colegio católico. Recuerden que es más importante salvarse que saber inglés. A mi ahijado y mis dos sobrinas muchos besos. Que vayan a colegio católico y que sean buenos hijos todos.

En estos momentos en que la muerte toca a la puerta sabrán, padres y hermanos, que estoy con gran tranquilidad, lo mismo que todos mis compañeros, ya que ello me abre las puertas del cielo y de la dicha eterna. Además, me lleva al lado de abuelito y de mis abuelos donde, si Dios quiere, los espero a todos.

Recuerden, no lamenten, esto es lo mejor. Recuerden que los espero en el cielo, que tengan fortaleza como yo la tengo en estos momentos y que me voy con una sola preocupación de su vida espiritual. Por favor, no la abandonen, que en ningún momento mi problema vaya a afectar al catolicismo de ustedes, al contrario, lo fortalezca.

Sin más, esperándolos en el cielo, queda su hijo, que nunca los olvida y los espera con los abuelos,

Rogelio

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viernes, agosto 24, 2018

LA CUBA QUE ROBÓ Y DESTRUYÓ EL CASTRISMO: EL PALACIO DEL CENTRO GALLEGO DE LA HABANA. EL GRAN TEATRO DE LA HABANA

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


El uso para los asociados de las instalaciones de recreo,  salud e instrucción  estaba incluido  en la cuota mensual. Señalo con vehemencia que en las instalaciones de salud  no había que pagar medicinas, ingresos ni las intervenciones quirúrgicas. El Centro Gallego de La Habana  tenía una cuota mensual, en los años 50 del pasado siglo, de $2.85 pesos cubanos que correspondían a esa misma cantidad en dólares.  La casa de salud ¨La Benéfica¨ desde 1888 prestaba  servicios  para los asociados.


Tampoco debemos olvidar; en 1958 había aproximadamente 97 unidades hospitalarias públicas o estatales, es decir: gratuitas, de ellas, 47 prestaban servicios en zonas rurales (Abreu, 40), y 52 casas de socorro municipales además de alguna que otra instalación a cargo del estado y 242 clínicas mutualistas, de ellas 96 en la capital (Anuario Estadístico, 565 y 566 y Álvarez, 2). Las clínicas mutualistas, uno de los representantes de la salud rentada (la otra representante eran las consultas particulares o privadas), eran instituciones que por una módica mensualidad se tenía derecho a consulta, ingreso y cirugía así como a medicamentos; las había de poco más de 2 pesos mensuales, que eran la mayoría, hasta algunas de 10 pesos. En los años cincuenta, aproximadamente millón y medio de personas estaban asociados a las clínicas mutualistas:

¨ Desde la primera mitad del siglo XIX comienzan a fundarse casas de salud privadas y, en la segunda mitad, las asociaciones regionales españolas de ayuda mutua fundan, también, casas de salud mutualistas; ambas consolidan su labor en el presente siglo. Estos dos llamados sistemas de salud (privado y mutualista) tendrían a su cargo, con el SNS estatal (Sistema Nacional de Salud), la atención médica de la población cubana ..." (Álvarez Sintés ,2) 

Una de esas  asociaciones regionales españolas de ayuda mutua fue la del Cemtro Gallego.
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Tomado de https://www.facebook.com/

EL PALACIO DEL CENTRO GALLEGO DE LA HABANA. EL TEATRO NACIONAL.



En el corazón de La Habana, en pleno Paseo del Prado, frente al Parque Central y ubicado entre el Capitolio Nacional y el histórico Hotel Inglaterra, se alza majestuoso e imponente el Centro Gallego de La Habana.

Inaugurado en 1914 -obra del arquitecto Belga Pool Berriv- se construyó en estilo neobarroco. Su fachada principal tiene cuatro grupos escultóricos -obra de Joseepe Moran- de mármol blanco, que representan alegorías de “la beneficencia”, “la educación”, “la música” y “el teatro”. El equilibrio de sus elementos, balcones, ventanas, cornisas, la proporción de sus torres y la unidad de sus molduras, son fieles jalones de la profunda impronta que la institución dejó en la isla.

Con suntuosas fiestas se celebró, el domingo 8 de diciembre de 1907, el acto de colocación de la primera piedra de la edificación sede del Palacio del Centro Gallego de La Habana. Ubicado en la manzana que forman las calles Prado, San Rafael, San José y Consulado, quedó igualmente allí enclavado el que por muchos años fue el Teatro Nacional.

Creado en su forma y desarrollo con todos los adelantos aconsejados por la ciencia y la técnica de entonces para tal tipo de construcción, el edificio consta de sótano, planta baja y dos pisos altos, coronados por dos hermosas torres que terminan en cúpulas, todo ello con una estructura de acero anclada en fundiciones y apoyada en muros de cantería.

Según el proyecto, la distribución de los bajos, que es de grandes naves, está formada por intercolumnios para facilitar su destino. En ellos se instalaron las oficinas, un gabinete médico, gimnasios, baños, billares y una cafetería. El piso principal contó en principio también con oficinas y con una biblioteca, salas de instrucción, toilette para hombres y un recibidor para mujeres. En el segundo piso se pudo admirar desde los inicios la exquisita ornamentación de sus naves principales. Este piso, destinado a las oficinas de la Presidencia y de toda la directiva, dispone también de una sala de tertulia y de toilettes para mujeres y hombres.

Las secciones de los pisos son de cemento armado mientras las estructuras de los techos y torres están compuestas al estilo Norsand, con armaduras de acero sistema Fink. La fachada principal está distribuida en su base en cinco cuerpos, dos de los cuales son salientes en los que se acusan las dos entradas principales, una para el Centro propiamente dicho y la otra para el teatro.

En los dos salientes primorosamente ornamentados se destacan las grandes columnas pareadas corintias que suman los dos cuerpos principales y soportan las balconadas semi elípticas con elegantes balaustradas. La arquivolta de la entrada del Centro ostenta esculturas representativas del trabajo como base principal de la asociación. Las esculturas de la arquivolta de la entrada al teatro representan la música y el teatro.

En la parte central se ve una gran concha a la francesa, que sustenta un frontispicio con tribuna cerrada por balaustradas y columnas sostenedoras de los dos cuerpos altos del frontis, terminando en un tímpano que hace la función de pedestal del símbolo de la Asociación Gallega. Los frisos, enriquecidos de ornamentos, destacan con garbo las proyecciones de las cornisas en los dos cuerpos salientes del principal y ostentan un total de cuatro hornacinas con figuras alegóricas a las provincias de Galicia.

 (El Palacio Social del Centro Gallego  adornado en los años 50s del pasado siglo XX  durante un período festivo de la ciudad de La Habana)

Las arcadas altas están revestidas con medallones y festones de coronas. Las cubiertas de los techos y torres Mansard siguen el mismo estilo ornamental cerradas por cúpulas que rematan en dos esculturas con antorchas luminosas. La fachada por la calle San Rafael responde al mismo lujo de ornamentación y está compuesta por tres cuerpos, uno de ellos saliente con balconada volada y columnaria, cerrada con platabandas para sustentar un frontón que termina con una figura alegórica. Las fachadas por San José y Consulado, con igual estilo, aunque más ligero en adornos, llevan dos salientes con dos entradas principales que rematan en tímpanos con grupos representativos del comercio y las artes.

El edificio tiene varias escaleras. La principal, que nace al límite del vestíbulo, se desarrolla en una gran caja ricamente ornamentada. Su forma es de rampas con graderías y descanso, abriéndose en alas laterales en sus desembarques que forma un hermoso conjunto estructural.
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De las grandes quintas regionales, la más antigua es La Benéfica (actual Miguel Enríquez, en Luyanó) del Centro Gallego. Se fundó en 1879, y al año siguiente surgió la Asociación de Dependientes del Comercio de La Habana con su casa de salud, actual hospital Diez de Octubre, en la calzada del mismo nombre. Con el tiempo se fundarían La Covadonga (Salvador Allende) del Centro Asturiano, en 1886; la Asociación Canaria, en 1906, y el Centro Castellano, en 1909.

 
Unidad quirúrgica del Centro Gallego , 1950´s
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EL GRAN TEATRO DE LA HABANA



Por D. Jácome

Esa maravilla que se puede observar en la manzana que delimitan las calles habaneras de San José, San Rafael, Prado y Consulado se debe al interés de la sociedad para naturales o descendientes de España más importante y representativa que existía en la isla a inicios del siglo pasado, la sociedad gallega. Gallegos eran el 38 por ciento de los españoles que había en Cuba y su sociedad buscaba mudarse de su antiguo centro construyendo uno nuevo.

Pero antes estuvo en este lugar el Teatro Tacón.

Don Miguel Tacón había asumido la Capitanía General del territorio en 1834; y concibió la idea de construir un teatro para neutralizar ciertos males visibles en la villa y lograr con algunas obras públicas desviar la atención de los criollos de la política represiva que aplicaba; y de paso, obtener una apreciable fortuna y no pocos títulos de nobleza. El 15 de abril de 1838 se inaugura formalmente el Teatro con una Compañía Dramática Española, llamándole finalmente Tacón por su promotor… que por ironías del destino, el mismo día de la inauguración, le llegó a Tacón la Real Orden de su sustitución por Joaquín de Ezpeleta ¡!
 (Vista muy parcial del interior del Gran Teatro de La Habana, mal llamdo, después de 1959,  Teatro García Lorca y ahora Alicia Alonso. Imágenes y comentarios del Bloguista de Baracutey Cubano)

Tras muchos éxitos y no menos vicisitudes, ya próximo al siglo XX, una firma norteamericana se hizo dueña del inmueble por 300,000 pesos. Con el advenimiento de “la república”, se decidió llamar al coliseo Gran Teatro Nacional, y a fines de 1904 se supo el interés del Centro Gallego de La Habana en su adquisición. Las gestiones demoraron varios años, con opiniones a favor de que fuera adquirido por el estado cubano. Tomás Estrada Palma, en su condición de Presidente de la República, primero dijo una cosa y después otra, pero el 6 de enero de 1906 el Centro Gallego adquirió el terreno con todos los inmuebles a un costo de 525,000 pesos.

La obra se le encomendó al arquitecto belga Paul Belau, el mismo que tiempo después se encargaría de también regalarle a La Habana el edificio del Palacio Presidencial ( hoy Museo de la Revolución..) La primera piedra de la construcción del nuevo Centro Gallego de La Habana se puso el 8 de diciembre de 1907, que por cierto, fue un bloque de granito traído para la ocasión directamente desde la localidad de Parga en Galicia, España… suponemos que todavía esté ahí.

Finalmente se inaugura el 22 de abril de 1915. Los estudiosos le señalan un predominante eclecticismo, en el que es posible distinguir un tanto sus componentes neobarrocos, del renacimiento francés, neoclásicos y hasta del lejano rococó español. Quizás sea más práctico valorar su estilo a partir de la imagen armoniosa y monumental que ofrece reuniendo lo mejor del acervo cultural y arquitectónico que ha existido a lo largo de la historia.

La sala escénica que se llamó a partir de ese momento Teatro Nacional, fue el epicentro de las excelentes temporadas de teatro y ópera que degustó la sociedad habanera durante los años 20 del pasado siglo. Por allí pasaron importantes figuras de la escena mundial, muchos de los mejores sopranos , barítonos y contraltos del orbe vinieron a la Habana a ofrecer su arte. Se presentaron ante el ya conocedor público habanero entre otros Guido Ciccolini, Lucrecia Bori, Beniamino Gigli y Enrico Caruso.

Es de conocimiento de todos, o casi todos, que la última actuación de gran Caruso en la capital cubana tuvo un final inesperado que dio origen a más de una divertida anécdota: un petardo en el baño del Teatro Nacional, que, aunque provocó más ruido que estropicios, creó tal pánico que, según la imaginería popular, el Divo de los Divos, aterrorizado, vestido del Radamés de la Aída, corrió por el Prado a todo lo que daban sus piernas, siendo conducido por un policía hasta una estación, donde la estrella debió sudar la gota gorda para ser reconocido.

Además pasaron por su escenario Andrés Segovia , Sara Bernhardt, Eleonora Duse, Serguei Rachmaninov, Arturo Rubinstein, la bailarina rusa Anna Pavlova ( a quien Lecuona le dedicó el Vals de la mariposa ) , y ya después Josephine Baker, Carmen Amaya, Antonio Gades, la no menos primerísima Alicia Alonso y toda una constelación de estrellas internacionales en sus respectivas ramas artísticas.

Además de los suntuosos contratos económicos – Caruso cobró 10 mil dólares por función, cifra descomunal para la época – los artistas visitantes venían también atraídos propiamente por las características del teatro. Se decía que su acústica solo era superada por la de La Scalla de Milán y por la del teatro de la Ópera de Viena.

Y sepa si no lo conocía, que fue en el Tacón que se creó y probó por primera vez el funcionamiento del teléfono. Esto ocurrió en 1849, noticia que fue opacada por la celebridad que cobró el norteamericano Graham Bell, al que muchos le tienen todavía como el verdadero inventor… pero esto es otra historia…


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jueves, agosto 23, 2018

LA CUBA QUE ROBÓ Y DESTRUYÓ EL CASTRISMO: Instalaciones y servicios de la Asociación de Dependientes del Comercio de La Habana

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

El uso para los asociados de las instalaciones de recreo,  salud e instrucción  estaba incluido  en la cuota mensual. Señalo con vehemencia que en las instalaciones de salud  no había que pagar medicinas, ingresos ni las intervenciones quirúrgicas.

Tampoco debemos olvidar; en 1958 había aproximadamente 97 unidades hospitalarias públicas o estatales, es decir: gratuitas, de ellas, 47 prestaban servicios en zonas rurales (Abreu, 40), y 52 casas de socorro municipales además de alguna que otra instalación a cargo del estado y 242 clínicas mutualistas, de ellas 96 en la capital (Anuario Estadístico, 565 y 566 y Álvarez, 2). Las clínicas mutualistas, uno de los representantes de la salud rentada (la otra representante eran las consultas particulares o privadas), eran instituciones que por una módica mensualidad se tenía derecho a consulta, ingreso y cirugía así como a medicamentos; las había de poco más de 2 pesos mensuales, que eran la mayoría, hasta algunas de 10 pesos. En los años cincuenta, aproximadamente millón y medio de personas estaban asociados a las clínicas mutualistas:

¨ Desde la primera mitad del siglo XIX comienzan a fundarse casas de salud privadas y, en la segunda mitad, las asociaciones regionales españolas de ayuda mutua fundan, también, casas de salud mutualistas; ambas consolidan su labor en el presente siglo. Estos dos llamados sistemas de salud (privado y mutualista) tendrían a su cargo, con el SNS estatal (Sistema Nacional de Salud), la atención médica de la población cubana ..." (Álvarez Sintés ,2)

Una de esas  asociaciones regionales españolas de ayuda mutua fue la de la Asociación de Dependientes del Comercio de La Habana
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ASOCIACIÓN DE DEPENDIENTES DEL COMERCIO



Por D. Jácome)
En La Habana de la primera mitad del siglo pasado fueron comunes las sociedades o centros cuyos nombres respondían a las regiones de España de donde procedían sus socios o familiares. Así surge el Centro Gallego, el Asturiano, el Balear o el Canario, pero también existió otro, al que dedicamos esta publicación, que no respondía a esa exigencia: el Centro de Dependientes, el que sus integrantes, aunque en sus inicios fueron principalmente por españoles, posteriormente también acepto a los cubanos. Este Centro fue el primero en tener, junto al Gallego y al Asturiano, uno de los edificios más grandes e importantes de la ciudad.

La “Asociación de Dependientes del Comercio de La Habana” tuvo su palacio en los número 205, 207 y 209 del Paseo del Prado, haciendo esquina a la calle Trocadero. Ocupó un área de 3,871 metros, de los que 45.12 son al frente, por Prado, y 89 de fondo. Su arquitectura, inspirada en el Renacimiento Italiano, recuerda especialmente el famoso Palacio de Vendramin - Calergi (1509) del Arquitecto Pietro Lombarda. La construcción del edificio, de tres plantas, fue proyecto del arquitecto Arturo Amigó quien en su construcción empleó el entonces novedoso hormigón armado aunque en su lujoso aspecto hay gran profusión de mármoles.

Pero la historia de este Centro comienza el 11 de Abril de 1880, día en que se reunieron los dependientes del comercio de la Habana y se constituye la asociación con 500 miembros. Su fundador, un joven de origen asturiano llamado Félix García, promovió la idea de crear este tipo de organizaciones, impulsado por el movimiento social que experimentó la colonia a mediados del siglo XIX. Los dependientes del comercio decidieron constituir sus primeras organizaciones, con el objetivo de mejorar sus condiciones de vida y protegerse mutualmente en caso de accidentes o desempleo. El día 12 de Octubre fue aprobado el primer Reglamento social.

Para cumplir uno de sus propósitos, el 3 de Agosto de 1881, coincidiendo con la fecha de la salida de las naves que descubrieran América, se inaugura la Casa de Salud "La Purísima Concepción", con su primer pabellón. El 18 de Diciembre de ese mismo año, la directiva de la sociedad alquila por dos años el local que había pertenecido al Ateneo de La Habana, ubicado en Prado 85, y fundan el “Ateneo del Comercio”. Se inaugura el Centro de Instrucción y Beneficencia con el título de "Ateneo del Comercio". En enero de 1882 se matriculan 153 asociados para recibir clases de gramática, aritmética, teneduría de libros e inglés.

En 1888, logran que fuesen declarados con validez académica los títulos que expedía la “Escuela de Comercio” y consiguen además tener una representación en el “Congreso Económico” que se reunía en Barcelona con motivo de la Exposición Universal.

No fue hasta el 4 de agosto de 1907 que se inaugura el nuevo edificio y lo hace con una misa solemne a la que asistió el Sr. Obispo de la Diócesis de La Habana. La dirección del coro y la orquesta estuvo a cargo del Maestro Gaspar Agüero y el Ave María fue interpretado por la cantante Sofía Zorrilla. En la noche se celebró un concierto cuyo programa recogía una variada y selecta música.

El nuevo Centro disponía de espaciosos salones con capacidad para sus socios, que ya en diciembre de 1907 ascendían a 26, 269 personas, según consta en la Memoria de ese año, de la ADCH. En 1915 contaban con 24,185 asociados; en 1918, con 37,366; y para 1921 ya alcanzaban la cifra de 47,250. Todos los socios disfrutaban de iguales derechos y tenían los mismos deberes, con una cuota común de dos pesos al mes, que daba derecho a todos los servicios.

El edificio disponía del mejor gimnasio de la capital, sala de armas, espacioso salón de billares, biblioteca con más de 3,900 libros y salón de lectura con revistas ilustradas y técnicas de todas las naciones de Europa y de América. Su salón de fiestas tenía capacidad para más de 5,000 parejas.

Además disponía de Academias de dibujo, de canto, de música, de inglés, francés, esperanto, taquigrafía, mecanografía, etc. No faltaban las clases de danzas españolas, literatura y gramática castellana, entre otras disciplinas. La enseñanza de solfeo y piano y de música coral, ocuparon un lugar destacado. De sus aulas se graduó en música Gonzalo Roig en 1907. Además, tuvo como Abogado Honorario de dicha Asociación a Don Fernando Ortiz.

Desarrollaban también actividades culturales, como la exposición esperantista realizada en 1920 y en sus salones los maestros públicos hicieron un homenaje a José de la Luz y Caballero y a los maestros desaparecidos. Como órganos de prensa dispusieron de “El Progreso Mercantil” y posteriormente de “El Progreso Comercial e Industrial”.

En 1922 se entrenaron, en su sala de armas, los esgrimistas cubanos que participarían en la Competencia internacional que tuvo lugar en el “Atletic Club de Nueva York”. Entre ellos se encontraban Ramón Fonts, Silvio de Cárdenas, David Aizcorbe y Eduardo Héctor Alonso que combatian en las tres armas: florete, espada y sable. En este mismo lugar, en el propio año se fundó la Federación de Esgrima de Cuba.

En cuanto a opciones deportivas, disponían también de una Casa de Botes o Casa de mar en las márgenes del río Almendares, con varios botes a disposición de los jóvenes asociados organizados en un equipo náutico
. Tanto en la historia de las regatas, de remo y en la de los juegos de basket-ball, base ball y otros, ganaron un buen número de trofeos deportivos que se encontraban expuestos en una vitrina del salón presidencial de la asociación.

Para la época fue una institución de avanzada, pues además de la instrucción y formación que facilitaba a sus miembros, también recibían atención médica en la casa de salud “La Purísima Concepción” que contaba con un cuerpo de facultativos capacitados y con excelentes edificios construidos con las donaciones de los comerciantes más acaudalados. Todos los asociados eran vacunados gratuitamente contra la viruela y sus familiares disponían de ayuda en caso de enfermedad o muerte.

Esta Asociación agrupó los intereses del sector comercial en Cuba, desde las capas más humildes hasta las más altas esferas del poder económico.

CUBA EN LA MEMORIA 28/05/2014
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 Tomado del artículo  "La Quinta Dependiente, una reserva ecológica". Hospital Clínico Quirúrgico Docente “10 de Octubre”, un área ecológica en el seno de la ciudad de La Habana

 Quinta de la salud La Purísima Concepción:

Ubicado entre las calles Alejandro Ramírez al oeste, Agua dulce al este, Buenos Aires al sur y Avenida 10 de Octubre al norte, en un terreno de 100 000 metros cuadrados de exuberante flora tropial, se encuentra la antigua quinta de salud "La Purísima Concepción" (también conocida como “Quinta Dependiente” por ser el centro fundado para la atención de salud de los miembros de la Asociación de Dependientes del Comercio de la Habana), constituyendo además el primer centro de salud regional de su época, comenzó su construcción en el año 1883. 

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Tomado de https://www.facebook.com/RecuerdosDeLaCubaDeNuestraNinez/

CENTRO DE DEPENDIENTES EN CUBA. SALÓN DE BAILE DEL CENTRO DEPENDIENTES 1925

Al caminar por Prado en dirección al mar vemos, entre Trocadero y Colón, un edificio cuya arquitectura tuvo como inspiración al palazzo Loredan- Vendramin Calergi, en Venecia.

En la mañana del 4 de agosto de 1907 se inauguró en la planta baja de este edifico, el Centro, sede social de la Asociación de Dependientes del Comercio de La Habana, con una Misa solemne cantada a la que asistió el Sr. Obispo de la Diócesis de La Habana. La dirección del coro y la orquesta estuvo a cargo del Maestro Gaspar Agüero y la cantante Sofía Zorrilla interpretó el Ave María. En la noche, engalanados sus salones, se celebró la velada inaugural con un concierto cuyo programa recogía una variada y selecta música.

Con la creación del nuevo Centro se tenía como propósito atender, desde sus espaciosos salones, a los socios que en diciembre de 1907 ascendían a 26 269 personas, según consta en la Memoria de ese año, de la ADCH. Esta cifra de asociados en los primeros años del siglo XX,
-expresión del significativo flujo migratorio desde España hacia Cuba-, eran en su mayoría empleados en el comercio, bien como dependientes o como pequeños comerciantes.

La Asociación de Dependientes del Comercio de La Habana surgió en 1880 y en sus inicios estuvo integrada principalmente por españoles, con una alta participación de asturianos, le seguían montañeses y gallegos. Según consta en las Memorias de la Asociación, en sus estatutos fundacionales se recoge, entre los objetivos, la unión de los dependientes para su mejoramiento moral y material por medio de la instrucción en Academias que se establecerían en el local del Centro ... veladas y reuniones familiares para el grato, ameno y solaz y esparcimiento.

El primer local de su sede como Centro de Instrucción y Recreo, fue inaugurado en diciembre de 1881 con el nombre de Ateneo del Comercio, pero al siguiente año cambia por el nombre de Centro de la Asociación de Dependientes del Comercio. El lugar sede del Centro tuvo varias direcciones a lo largo de los últimos veinte años del siglo XIX, incluso en los inicios del XX. No obstante, logró propiciar de manera creciente las celebraciones festivas, en las cuales las danzas y la música de España ocupaban un lugar cimero, asidero sociocultural invaluable de aquéllos emigrantes que querían preservar sus, fiestas, tradiciones, comidas y modos de relacionarse con sus lugares de origen.

La Asociación de Dependientes tuvo en su varios cambios de concepciones; pero desde su espacio asociativo priorizó áreas muy vinculadas al bienestar y al desarrollo humano; y su obra repercutió favorablemente en un amplio sector de la población.

Las artes, la cultura popular, la enseñanza y la salud fueron el eje existencial de la Asociación. En consonancia también fueron creadas para los asociados la Casa de Salud “La Purísima Concepción” en 1884, el más antiguo del país-, y ya avanzado el siglo XX, la Escuela de enseñanza hasta nivel secundario, que se halla ubicada actualmente en la avenida Buenos Aires y Consejero Arango, ambas en el Cerro.

La construcción del edificio que sería el Centro de Dependientes, con sus tres plantas, su gran profusión de mármoles y luces y que como curiosidad fue donde se empleó por primera vez en Cuba el hormigón armado, destinó sus salones al dibujo natural, las danzas españolas, la literatura y la gramática castellana, entre otras disciplinas. La enseñanza de solfeo y piano; y de de la música coral, ocuparon un lugar destacado. De sus aulas se graduó en música Gonzalo Roig en 1907.

La Asociación de Dependientes del Comercio de La Habana desempeñó un singular papel en la sociedad habanera de finales del siglo XIX y en varias décadas de la República. Su proyección social, sus renovados estatutos y su aporte sociocultural se inscribían en el espíritu de una época de una corriente modernizadora.

La Asociación agrupó los intereses del sector comercial español en Cuba, desde las capas más humildes hasta las altas esferas del poder económico. El estudio de esa época no debe hacerse sin tomar en consideración su existencia, ella dejó una huella imborrable en la sociedad cubana, en la habanera en particular, y su legado espiritual y material forma parte de la identidad y cultura cubana.

*Memorias de la Asociación de Dependientes del Comercio de La Habana. Varios años : 1905, 1906 y 1907.

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