sábado, marzo 23, 2019

Videos del Simposio Ley Libertad (Helms-Burton): El por qué se debe implementar, celebrado el 21 de marzo, 2019

T V Libertad
Published on Mar 22, 2019
 Simposio Ley Libertad (Helms-Burton): El por qué se debe implementar, celebrado el 21 de marzo, 2019 en West Dade Regional Library de Miami, auspiciado por Patria de Martí y Alianza Democrática. Los panelistas examinaron las razones para aplicar esta herramienta de liberación.
El moderador del evento fue Julio M. Shiling, director de Patria de Martí.
Los panelistas fueron:
Eugenio Yáñez, Editor de Cubanálisis y economista;
Juan Vega, Experto en Finanzas y administrador de empresas;
Nick Gutiérrez, Abogado y analista político;
Diego Trinidad, Historiador e investigador académico.
Hubo una sesión de preguntas y respuestas.

Julio M Shiling - Presentacion del Simposio Ley Libertad Helms-Burton: El por qué se debe implementar



Eugenio Yáñez, Editor de Cubanálisis, economista



Juan Vega, Experto en Finanzas y administrador de empresas



Nick Gutiérrez, Abogado y analista político



Diego Trinidad, Historiador e investigador académico



Preguntas y respuestas



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jueves, marzo 14, 2019

VIDEO DE "VOCES DE CUBA" PROGRAMA 46 - ÁNGEL SANTIESTEBAN


VOCES DE CUBA
Premiered 7 hours ago
#Cuba #VocesdeCuba #Disidencia
Presentamos el programa 46 de "Voces de Cuba" con una extensa e interesante entrevista al escritor cubano ÁNGEL SANTIESTEBAN.
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"VOCES DE CUBA" PROGRAMA 46 - ÁNGEL SANTIESTEBAN

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sábado, enero 05, 2019

Hermann Tertsch: Sexagenaria pesadilla. Acabar con la dictadura cubana es una necesidad política y moral


Tomado de https://www.abc.es/

Sexagenaria pesadilla

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Acabar con la dictadura cubana es una necesidad política y moral
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 Fidel Castro y su hijo Fidel Castro Díaz-Balart

Por Hermann Tertsch
@hermanntertschSeguir
04/01/2019

Son ya sesenta años, lo que era hasta hace poco una larga vida. Fue en estos días de enero allá en 1959 cuando quedó echada la suerte de aquella isla hasta entonces tan afortunada. Cuánto se alegraron todas las almas más puras en todo el mundo de que caía aquel régimen tan antipático de Fulgencio Batista, tan corrupto y vulgar. Entonces comenzó el idilio con los líderes revolucionarios, con aquel hombretón atractivo, tan simpático, incluso gracioso y carismático, Fidel Castro. Aquel que seducía a todo el que se acercaba. Seis décadas después la biología se ha llevado al dictador comunista más longevo de la historia. No se sabe si fue el más cínico, el más cruel y el más mentiroso de todos los tiranos rojos. Desde luego fue el que más tiempo pudo ejercer su cinismo, su crueldad y su farsa criminal.

En sesenta años da tiempo a destruir mucho. Las ciudades más bonitas y sofisticadas del Caribe son hoy ruinas. Salvo las mansiones e instalaciones que ocupa la mafia comunista, la degradación es propia de una guerra que no hubo. Les dijeron entonces a los cubanos, hace tanto, que pronto habría riqueza para todos, que solo había que repartir lo de los ricos y explotadores. Hoy no queda nada. Ni azúcar

Son tres generaciones ya las que se viven en el fracaso, en la miseria, en el miedo a la verdad y el uso normalizado de la mentira como instrumento para sobrevivir. Tras sesenta años de adoctrinar farsa oficial, miseria moral y permanente drenaje de la emigración de los mejores, aquella sociedad ágil, lista y rebosante de talento es la misma ruina que sus palacios y grandes almacenes de las épocas de esplendor. La frivolidad con que los cineastas y gacetilleros españoles u otros presentan la «vida alegre» de Cuba solo genera náuseas. Todo lo restaurado es mentira. Solo son auténticas las ruinas. Porque la podredumbre y la carcoma habitan las profundidades no solo de los cimientos, también de las conductas y los pensares.

 La tiranía comunista en Cuba, su sangrienta y siniestra trayectoria de sufrimiento, privaciones, dolor y terror son un drama que encoge el alma. Y la causa exterior que lo ha hecho posible es un capítulo inverosímil de hipocresía y bajeza de las sociedades democráticas occidentales. Que la dictadura comunista cubana exista es un insulto a la humanidad perpetrado por los gobiernos democráticos, cómplices del crimen que se comenzó a perpetrar entonces contra un pueblo y que se ha sostenido con crueldad y saña infinita hasta nuestros días. Gobernantes democráticos se han arrastrado uno tras otros durante más de medio siglo hasta La Habana a presentar su respeto a un régimen criminal y cruel como pocos.

 El periodismo ha escrito hagiografías del asesino supremo y las alabanzas de su régimen en ríos de mentira que han intoxicado a generaciones, provocado ríos de sangre y golpes de estado. La Habana es la capital del crimen. Allí no solo se producían guiones para que televisiones en España adoctrinaran en el mensaje comunista. Allí se blanquea y trafica con la cocaína para medio mundo. Desde allí se dirigen operaciones terroristas, militares y financieras, ideológicas y criminales. Allí encuentran refugio los peores asesinos. Toda la región lleva 60 años infectada por el veneno que surge de la bella isla.

Ahora por primera vez en más de medio siglo hay poderes sólidos y vecinos que coinciden en la necesidad de acabar con el pozo negro de desestabilización y crimen que es la Cuba comunista. Las claves son Donald Trump y Jair Bolsonaro. En ellos hay depositadas esperanzas para un fin de esa sexagenaria pesadilla.
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El B Los Aldeanos
Published on Dec 31, 2018

1ro de enero/ El B


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Actualidad Chile
Published on Jan 1, 2019
Luis Almagro [Secretario General de la OEA]: "Aquí exponemos las razones principales por las que no debe haber más dictadura en Cuba".
Fuente y créditos: Red social de Almagro, Fecha 01 de Enero de 2019


Luis Almagro [Sec. General OEA] sobre los 60 años de la dictadura totalitaria Castrista


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Miguel Sales: El castrismo y el sentido de la historia


El castrismo y el sentido de la historia

Por Miguel Sales
Málaga
5 de Enero de 2019

En los últimos meses, las autoridades castristas coquetearon con la idea de cambiar algunos elementos de la estructura jurídica del sistema. En el anteproyecto de Constitución que preparan ahora, el país renunciaba discretamente a la aburridísima tarea de construir el comunismo y se consagraba a desarrollar un "socialismo sostenible". El texto también reconocía algunos derechos sociales, que abrían la puerta al matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero, tras los debates y las sugerencias formuladas por la ciudadanía, el régimen ha retrocedido al punto de partida. A petición del pueblo, asegura. La marcha atrás no es solo retórica: es una vuelta a las esencias, un síntoma de desorientación estratégica camuflado de coherencia histórica.

Lo del "socialismo sostenible" era un timo, un oxímoron, un lema publicitario. El socialismo empírico, el que ha existido realmente en el último siglo, nunca ha sido sostenible. Ni con abundancia de recursos (URSS, Venezuela), ni gracias a la copiosa ayuda externa (Cuba, Corea del Norte) ni mediante relaciones privilegiadas con un benefactor capitalista de su misma cultura (República Democrática Alemana). Ni la austeridad de Mao ni el despilfarro de Chávez obraron el milagro de la sostenibilidad.

Al parecer, la iniciativa del matrimonio homosexual encontró la doble resistencia de la vieja guardia del Partido y de algunos grupos religiosos. En cualquier caso, era peligroso que la gente llegara a sentirse tan libre y autónoma como para creer que podían casarse con cualquiera y que el Estado y la sociedad reconocerían ese derecho en el texto constitucional. Otra cosa es que se cuele más tarde mediante una cláusula ambigua en un código de familia o un decreto administrativo. Para que nadie diga que el régimen cubano marcha a contrapelo de la historia.

¿Pero hacia dónde va la historia? ¿Y qué papel desempeña el castrismo en esa larga marcha?

Hubo un tiempo, a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando los seguidores de Carlos Marx creyeron realmente que conocían el sentido de la Historia (así, con mayúscula). Dios había muerto y la ciencia tomaba el relevo. Y en materia social, ninguna escuela era más científica ni más clarividente que la fundada por el profeta cochambroso de Tréveris y su socio capitalista, Federico Engels, que lo financió durante décadas y hasta aceptó la paternidad del bastardo que su amigo había engendrado con Lenchen, la criada de la familia, para que las críticas ad hominen no empañaran el fulgor de la doctrina.

En la interpretación de Marx, la Historia era básicamente cuestión de economía. El nivel de la tecnología y la propiedad de los medios de producción determinaban las relaciones entre las clases sociales y la estructura del Estado. Así, la humanidad habría evolucionado de la sociedad primitiva, donde las herramientas eran rudimentarias y los bienes se compartían armónicamente, a una fase (¿superior?), el mundo esclavista, con instrumentos de producción más complejos y apropiación de la riqueza por unos pocos. Por la misma regla de tres, a este sistema le había sucedido el feudalismo, en el que la alianza entre la nobleza y la iglesia garantizaba la explotación de los campesinos (que ya no se llamaban esclavos, pero seguían siéndolo), estructura que a su vez fue reemplazada por la sociedad burguesa, que luego sería destruida por la revolución proletaria. Esta última acarrearía el advenimiento del socialismo, fase preliminar del comunismo que finalmente liberaría por completo a la humanidad de la servidumbre y la devolvería a la condición adánica y fraternal de las culturas primitivas, aunque enriquecida por la técnica y el conocimiento científico.

Por asombroso que hoy pueda parecer, esta interpretación lineal y reduccionista de la Historia se convirtió en creencia fundamental para muchísima gente, presuntos intelectuales incluidos. Su arraigo no dependió de la finura del análisis, que no explicaba satisfactoriamente cómo se sucedían las etapas históricas ni cómo operaban las relaciones entre la "base" económica y la "superestructura" social, ni de la exactitud de sus vaticinios, que casi siempre se revelaron erróneos, sobre todo en lo tocante al empobrecimiento general de los asalariados y la crisis final del capitalismo. Su éxito consistió en proclamar una nueva fe, que aportó a las masas el sentido de trascendencia que habían perdido tras la crisis religiosa desatada por el racionalismo a partir del siglo XVIII. La religión se había marchitado, pero ahora se podía creer en nuevos ídolos que venían a ocupar el lugar de Dios, la Iglesia y la vida eterna: el Estado, el Partido, la sociedad sin clases y el futuro luminoso de la humanidad. Y todo eso ocurriría de manera inexorable, porque estaba inscrito en el ADN de la evolución social, la economía. En la mano del hombre solo estaba la posibilidad de acelerar esa evolución y de hacer menos doloroso el parto del mundo nuevo.

Huelga señalar que las recetas marxistas y sus condimentos leninistas, a pesar de la pretensión de universalidad que las anima, solo guardan cierta coherencia cuando se aplican a determinada etapa histórica y en un ámbito geográfico muy limitado. Dicho de otro modo, la interpretación marxista de la Historia solo tiene un poco de sentido (no mucho) si el objeto de estudio es una parte de Europa Occidental entre los siglos XIII y XIX. De ahí que resulten risibles los intentos de explicar a la luz del marxismo-leninismo lo sucedido en la India tras la descolonización, la evolución del mundo árabe de posguerra o la Revolución Cubana de 1959. No cabe duda de que algunas creencias marxistas influyeron en las ideologías del siglo XX, desde el fascismo hasta el nacionalismo. Pero los fenómenos históricos son demasiado complejos para reducirlos al mecanismo económico y la unidad y lucha de contrarios, como quedó demostrado en las calles de Berlín, Praga y Varsovia en el otoño de 1989, y como demuestran hoy los sucesos de Siria, Sudán del Sur o Venezuela.

Esta larga digresión nos devuelve al punto de partida: la desorientación del régimen cubano en los albores del poscastrismo.

A pesar de las proclamas de pureza ideológica reinsertadas en el proyecto de Constitución —"solo en el socialismo y en el comunismo el ser humano alcanza su dignidad plena" y otras sandeces del mismo tenor— muy pocos en la Isla dudan ya de que el país avanza paulatinamente hacia la restauración del capitalismo, con frenos y cautelas impuestos por la necesidad de preservar el monopolio del poder en manos del partido único y la cúpula militar. La contradicción implícita en ese proceso es que mientras mayores sean las parcelas de la economía y la sociedad que permanezcan sometidas al control estatal, menor serán la eficiencia productiva y el bienestar de la población.

Los jerarcas castristas saben que en el camino de esa remodelación del sistema, tendrán que hacer algunas concesiones a la iniciativa personal y la libertad individual, en aras de la eficacia económica. Pero también creen que esas concesiones son otras tantas amenazas al Estado y por eso deben reducirse al mínimo indispensable.

La sinécdoque esencial del régimen, Estado=Partido=Fidel=Patria=Revolución, ya perdió uno de sus elementos fundamentales. La desagregación de la fórmula totalitaria en sus componentes elementales representa un momento peligroso para el Gobierno. Cuando la gente de a pie deja de creer en la identidad de esos factores, el sistema empieza a descomponerse, porque el análisis muestra pronto la falacia del mecanismo reduccionista y la falta de coherencia de lo que se propone.

El síntoma más evidente de esa descomposición es la protesta de los artistas e intelectuales que se oponen al decreto 349. Es un ejemplo clásico de la trahison des clercs, término que Julien Benda usó como título de su célebre ensayo de 1927, preludio de la insubordinación generalizada que cundirá después. Voltaire y los enciclopedistas bajo Luis XVI; Havel y el Grupo de los 77 en Checoslovaquia; Paul Goma y sus cartas a Ceaucescu en Rumania; Walesa y Solidarnosc en Polonia; Solzhenitsyn, Bukovsky y el samizdat en la URSS: la descomposición del Antiguo Régimen comienza siempre con la revuelta de los mandarines.

Escribas, amanuenses, juglares, decoradores, cómicos de la legua y bufones de corte se soliviantan. Lo que hasta ayer les parecía usual y llevadero, hoy les resulta intolerable. La intelligentsia se rebela contra una situación absurda que le impide respirar, porque ha descubierto —¡por fin!— que la libertad es el oxígeno del que se nutre el pensamiento. Y una vez que el genio de la libertad se ha escapado de la botella, ya es imposible volver a recluirlo. Tras los artistas e intelectuales, otros colectivos empiezan a sospechar que la autoridad ya no es lo que era y comienzan a tantear los límites de la jaula.

Al término de este proceso, que revela el auténtico sentido de la historia, Díaz-Canel y sus acólitos solo podrán mantenerse en el poder si están dispuestos a fusilar a 10.000 cubanos y encarcelar a otros 100.000, como hicieron en su momento los hermanos Castro y su tropa de barbudos. Y ese giro hacia el estalinismo puro y duro es improbable en los tiempos que corren, aunque Ortega y Maduro se mantengan por ahora en sus poltronas mediante la acumulación de cadáveres.

De modo que si los epígonos del castrismo no se sienten dispuestos a reeditar las hazañas de los creadores del sistema, lo mejor que podrían hacer sería preparar una transición pacífica, en la que el PCC terminara siendo un partido más entre los muchos que surgirán cuando la población de la Isla recupere la capacidad de asociarse para actuar en la vida pública y expresar libremente sus ideas. Y la manera más sencilla y segura de hacerlo sería en el marco de la actual reforma constitucional. Pero todo indica que, una vez más, los castristas desaprovecharán la ocasión y optarán por atrincherarse y seguir fosilizándose. Tal vez, en el fondo de sus almas revolucionarias, sigan creyendo que Marx tenía razón.

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Video de un Programa Especial por los 60 Años de la Revolución Cubana: Genocidio Castrista. CARTAS ANTES DE SER FUSILADOS DE VIRGILIO CAMPANERÍA, ROGELIO GONZÁLEZ CORZO Y ALBERTO TAPIA


Radio Televisión Martí
Published on Jan 1, 2019

El periodista Alberto Müller, junto a su colega de Radio Televisión Martí, Margarita Rojo, recorren hechos de terror, torturas y flagrantes violaciones de los derechos humanos durante los 60 años del régimen de Fidel y Raúl Castro.



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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 
 
Se dejó engañar  el que se acobardó, el que quiso dejarse engañar, el ignorante o el extremadamente ingenuo pues  se fusilaba desde la Sierra Maestra y los atentados terroristas en las ciudades y pueblos mataban y herían  indiscriminadamente a cualquier persona independientemente de las ideas, las simpatías y  el actuar de esas personas. ¿Se podía esperar algo bueno ?


 
 






Genocidio Castrista



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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Gastón Baquero tenía ¨en su contra¨ cuatro supuestos estigmas para la Cuba anterior a 1959: ser de raza negra, campesino (para la mayoría de los residentes de La Habana, y sobre todo para aquellos habaneros de primera generación, ser de Banes y de cualquier pueblito del interior de Cuba es ser campesino), pobre y homosexual. En lenguaje peyorativo de la época, Gastón Baquero se diría que era: ¨negro, guajiro, 'muerto de hambre' y maricón¨ , o sea, ¨la última carta de la baraja¨; sin embargo, Baquero llegó a ser Jefe de Redacción del Diario de La Marina, el más importante diario o periódico cubano de Cuba. El gran poeta y ensayista Gastón Baquero es un ejemplo de que con talento y perseverancia se salía adelante en aquella anterior República tan vilipendeada por los Castristas.

Por cierto:

¿ Cuántos Jefes de Redacción negros ha tenido: Granma, Juventud Rebelde, Trabajadores o cualquier diario de provincias después del triunfo revolucionario de 1959 ?. Yo no he conocido a ninguno...
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Texto de Gastón Baquero, Diario de la Marina, 19.4.1959


Al iniciar un viaje que por muchos motivos puede denominarse de vacaciones, consideramos obligado ofrecer a los lectores amigos los otros se lo explican todo a su manera algunas consideraciones sobre la actitud de este columnista antes y después del 1º de Enero.

Veníamos en silencio, sin escribir, desde la aparición de la censura. Meses y meses previos al desenlace de una etapa histórica, nos vieron callados, y posiblemente interpretados por algunos frívolos o por algunos ciegos apasionados como indiferentes a un dolor patrio o como partícipes de la mentalidad y ejecutoria que producía esos dolores. A cada cual su juicio, su interpretación, su creencia, que sólo puede modificarla el tiempo. Es inútil razonar contra los prejuicios.

Las personas de nuestra manera de pensar nos veíamos cada día más arrojadas a un callejón sin salida. Estábamos contra el crimen y la violencia, pero no podíamos irnos con la revolución. Comprendíamos que ya la tragedia cubana avanzaba con violencia arrasadora y que no tenía nada que hacer la voz del periodista, y menos si éste pertenecía a la ideología conservadora. Se habían gastado las palabras persuasivas, los llamamientos al cese de la lucha, las apelaciones a buscar una salida incruenta. La palabra pertenecía a las armas, que no se han hecho para propiciar el entendimiento. A quienes no podíamos ni aplaudir lo que ocurría, ni dar por bueno lo que venía, no nos quedaba otra postura que la del silencio. Y al silencio fuimos.

Los tiempos cubanos, como los de casi todos los países en esta hora del mundo, se inclinaban visiblemente hacia las soluciones extremas. Muchos creían que se gestaba simplemente la caída del gobierno con su reemplazo por otro mejor, pero adscrito en definitiva a una línea jurídica, económica, social, política, dentro de una tradición inaugurada en la Carta Magna de 1940. Quienes veíamos que la nueva generación iba mucho más allá, y propugnaba una revolución y no un simple cambio de gobernantes abogábamos, por no tener fe en las revoluciones, por salidas de otro tipo, que eliminaran el gobierno malo, pero que no abrieran la terrible incógnita de una revolución social siempre más radical y profunda de lo que ¨afortunada o desdichadamente¨ Cuba puede y debe intentar en esta hora.

¿Y por qué no tenemos fe en las revoluciones? No es porque ellas produzcan trastornos, lesionen intereses, vuelquen las costumbres. No tenemos fe en ellas porque siempre se fijan tareas que requerirían la asistencia de grandes genios, la milagrosa autoridad de ángeles y santos para cambiar de la noche a la mañana la naturaleza humana. Las revoluciones quieren hacer por decreto que en un instante se precipite el progreso, y nazca el hombre nuevo y surja por encanto la ciudad soñada. Su gran paradoja consiste en que no quiere dar al tiempo lo que es del tiempo, ni al hombre lo que es del hombre, sino que intenta saltar, a pies juntillas, por encima del tiempo y del hombre para llegar de una vez a la meta teóricamente fijada. Provocan sufrimientos y conmociones que alteran a fondo y por mucho tiempo el desarrollo normal y seguro, el avance lógico y humano hacia el mejoramiento constante de las formas de vida. Quiere la perfección de la noche a la mañana y es en definitiva una noble pero trágica terquedad ideológica, soberbia intelectual, que quiere desconocer la naturaleza humana y piensa que las grandes ideas, el afán por la justicia, la sed de verdad, no han aparecido en el mundo porque a éste le han faltado revolucionarios. La historia muestra que los revolucionarios han contribuido como nadie a la aparición de nuevas ideas, de mejoramiento y de justicia, pero que los revolucionarios, cuando triunfan, ya no saben sino saltar hacia el porvenir, de un golpe, ignorando la dura materia del tiempo y la fuerte resistencia del hombre. Mientras no llegan al poder son un bien, pues traen el fermento de la inquietud y el aguijón del progreso.

(Gastón Baquero en su Exilio en Madrid)

El progreso cubano culminó, como se sabe, en la fuga del dictador, en la impotencia de la junta militar, y en el ascenso al poder de la juventud partidaria de la revolución. Los caracteres ideológicos de ésta no fueron nunca disfrazados por sus dirigentes. En el manifiesto dado por el Dr. Fidel Castro en diciembre de 1957, al desembarcar en Cuba, están contenidas todas las ideas que hoy se van convirtiendo en leyes. (Nota de Mons. Carlos M. de Céspedes: el desembarco del Granma tuvo lugar el 2 de diciembre de 1956, no de 1957; a qué manifiesto se está refiriendo Gastón, ¿no será acaso a La Historia me absolverá, manifiesto pronunciado por el Dr. Fidel Castro en el juicio por el asalto al Cuartel Moncada y al Cuartel Carlos Manuel de Céspedes, en 1953?). Si algún capitalista se engañó, fue porque quiso; si algún propietario pensó que todo terminaría al caer el régimen, pensó mal, porque claramente se le dijo por el Dr. Castro que todo comenzaría al caer el régimen; y si alguna persona alérgica a las grandes conmociones económicas y sociales siguió y ayudó al Movimiento, creyendo que éste venía solamente a tumbar a Batista, pero no a cambiar costumbres muy arraigadas en la organización económica y social, se equivocaron totalmente o no leyó con atención aquel manifiesto. El Dr. Castro no ha engañado a nadie, aunque mucha gente conservadora y enemiga de las convulsiones le siguieron sin preguntarse detenidamente hacia donde la llevaban.

Y como este columnista no fue ni es partidario de las revoluciones, ni de las transformaciones violentas de la estructura social (lo que no quiere decir que permanezca indiferente ante los males y renuncie a la superación de estos por medios que le parecen menos dañinos y más duraderos), no creyó nunca que se debió abandonar los esfuerzos para poner fin pacífico y no revolucionario a los horrores que Cuba padecía. Por supuesto que esta idea no sólo fue derrotada por los hechos lo que es mortal para una idea sino que se prestó y se presta a las interpretaciones más agresivas y mortificantes sobre el origen de la actitud.

Al triunfar la revolución no faltaron los atolondrados que seguían creyendo que por haber sido más o menos antibatistianos eran ya suficientemente revolucionarios. No veían que el 1º de enero, volado ya el posible puente de una junta militar delicia de los que querían dinamitar la casa, pero sin derribar las paredes ni el techo, Cuba entraba a vivir una etapa histórica absolutamente distinta. Esta etapa iba a requerir una nueva mentalidad en las clases, en los ciudadanos, en el Estado, en las costumbres, pero muy pocos lo sospechaban.

Al principio, todo fue júbilo. La caída de una dictadura que cometió tan terribles errores y realizó tantos horrores, fue ocasión justificada para el desbordamiento oceánico de alegría pura y sincera, sin diferencia de clases ni de individuos. Todos eran felices porque había caído la tiranía; pero muchos no sospechaban siquiera que recibían entre palmas una revolución social. Ya de Batista estaban hasta la coronilla los más tenaces batistianos. El río de sangre, la inseguridad para la vida y la propiedad, la censura de prensa, el imperio del terror como norma de gobierno, habían llegado a sensibilizar hasta a los reacios al dolor ajeno. Cuba había apurado el límite de la resistencia física y de la resistencia moral. De todos sus sufrimientos parecía librarse, en jubilosa catarsis, cuando ofrecía enardecida a los revolucionarios victoriosos el laurel de la gratitud y el aplauso de la admiración. Y como en 1902, como en 1933, como en 1944, el pueblo cubano se dispuso a iniciar de nuevo el camino hacia la honradez administrativa, la libertad ciudadana, el respeto a los derechos, la desaparición de los privilegios, y la vida reglada por la paz, la cultura y el progreso.

¿Cuál era la actitud correcta de quienes no creímos en la revolución y no hicimos por ella nada, aunque tampoco hicimos, en conciencia, nada contra ella? A nuestro juicio, lo decoroso, lo justo, era el silencio. Fácil nos hubiera sido, de quererlo, y pese al riesgo de esa burla, presentarnos en pose demagógica, arrojando flores al paso de los vencedores. ¿No es esto lo usual?¿ No hemos presenciado el desfile ignominioso de los incorporados, de los revolucionarios del 2 de Enero, de los radicales que no tienen mucho que perder y de los conservadores y hasta reaccionarios disfrazados de dantones? Quienes comprendimos que el 1º de Enero se iniciaba en Cuba una etapa de gran conmoción social, de renovación que iba mucho más allá de lo imaginado por tantos y tantos que confunden revolución con antibatistismo y sentíamos que esas nuevas ideas triunfantes no eran las nuestras, no podíamos hacer otra cosa que callarnos y dejar que la revolución misma se abriese paso entre las clases sociales, perfilando su real fisonomía y declarando paladinamente a quienes aún vivían engañados cuáles eran sus verdaderas proyecciones.

Ahora nos encontramos en el ápice del despertar. Aquella señora que compró sus bonitos del 26, no soñó que la revolución le iba a rebajar el 50% de sus rentas por alquileres; aquel industrial que por ideología o por miedo abrió sus arcas, creyó que tenía adquiridos títulos revolucionarios y subsiguiente influencia; aquel sacerdote que hizo de su sotana un manto de piedad para salvar vidas de jóvenes acosados y de su Iglesia un centro de conspiración, creyó que se tendría en cuenta su filosofía de la sociedad y de la vida. Cuantas ilusiones, esperanzas, elucubraciones y cálculos han fallado. Pues llegó la revolución de veras, radical, inflexible, sin compromiso ante sus ojos y anhelosa de llevar a cabo un enorme cambio, un programa descomunal de contenido económico y social, que ha venido gestándose en la mente de los cubanos revolucionarios desde los mismos años inaugurales de la República. Llegó la revolución en la que no tienen cabida el perdón de los errores, el pensamiento conservador, la doctrina tradicionalista ni el conformismo acomodaticio que, es cierto, ha frustrado tantas esperanzas del cubano.

Al chocar frente a frente con la realidad, muchos se han asustado. No sabían que una revolución era así. Pues así, y más, son las revoluciones. Por eso ante ellas, quienes no tenemos vocación política y no nos inclinamos a participar en movimientos contrarrevolucionarios por mucho que la revolución nos persiga, no sabemos hacer otra cosa que ponernos al margen, dejar pasar el poderoso torrente y desear, sin el menor resentimiento, que triunfe y se consolide cuanto sea bueno para Cuba, y que se disuelva rápidamente en el vacío cuanto pueda ser un mal para esta tierra de la cual pueden incluso hasta arrojarnos, pero no pueden impedir que la amemos con la misma pasión que pueda amarla el más revolucionario de sus hijos.

Al iniciar este viaje, lector, dejamos en manos de nuestro querido Director y amigo, José Ignacio Rivero, hombre cristiano, hombre de carácter, nuestro cargo en el DIARIO DE LA MARINA, de Jefe de Redacción, que tanta honra nos deja para siempre. Comprendemos que hay momentos en los cuales pueden ser confundidas, con daño para lo que más importa que es el DIARIO, las actitudes personales, las ideas propias, con las actitudes del periódico. En medio de la pasión, del asombro de las clases, del choque ideológico inesperado, tiene por ahora poco que hacer un periodista verticalmente conservador, un derechista en tiempos de derrota para las derechas. Cabe la adaptación sinuosa, o cabe el combate. Aquella es lo innoble y éste es lo absurdo. Desde lejos hablaremos, en tanto Dios provea otra cosa si nos da venia para ello el Director y si no se oponen ciertos defensores de la libertad de pensamiento¨, de otras tierras, de otros cielos, de otros personajes. Posiblemente, con toda posibilidad, volveremos de un modo o de otro a defender aquellas ideas en las cuales creemos sobre la sociedad, la economía, las relaciones humanas, la libertad frente al comunismo esclavizador, ideas de las que nos sentimos orgullosos, por maltratadas, incomprendidas y vilipendiadas que hoy se hallen. El mundo las necesita, aunque no quiera verlo. El miedo a defender las ideas que van contra la corriente o que son estigmatizadas como nocivas, es la mayor de las cobardías. Vale más morir junto a una idea vencida, en la cual se cree todavía, que uncirse al primer carro victorioso que pasa, renunciando a tener ideas, a defender una ideología, a proclamar la visión propia y sincera que se tiene de los hombres y del mundo.
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Carta postuma de Virgilio Campaneria Ángel


La Cabaña, Cuba Abril 17 de 1961 A mis compañeros estudiantiles y al pueblo de Cuba en general:

En estos momentos me encuentro esperando la sentencia del tribunal que me juzgo. La muerte no me preocupa, porque tengo fe en Dios y los destinos de mi Patria. Mi muerte será otro paso atrás de los que creen que pueden ahogar con sangre las ansias de libertad del pueblo cubano.
No le temo, que venga la muerte; yo voy feliz porque ya veo libre a mi Patria, ya veo como suben jubilosos mis hermanos la gloriosa Colina, ya no habrá más odio entre hermanos, ya no habrá gargantas que pidan paredón. Todo será amor entre cubanos, amor de hermanos, amor de cristianos.

Pobre Cuba, cuanto has sufrido, pero la Cuba nueva surge del odio para sembrar el amor, de la injusticia para sembrar la justicia, justicia social, no demagogia engañadora de pueblo; una Cuba madura porque ya conoce todos los engaños y a los farsantes; una Cuba para los cubanos y “con todos y para el bien de todos”.

A ti, estudiante, te cabe la gloria de liberar a la Patria y de levantar esa Cuba nueva.
¡VIVA CRISTO REY!
¡VIVA CUBA LIBRE!
¡VIVA EL DIRECTORIO REVOLUCIONARIO ESTUDIANTIL!

Firma: Virgilio Campaneria Ángel
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ÚLTIMA CARTA DE ALBERTO TAPIA RUANO

Queridos viejos:
Acabo de recibir hace unos momentos la ratificación de la Pena de Muerte y es por eso, ahora que estoy en el final, que les escribo estas líneas. No me creerán pero puedo asegurarles que nunca he tenido tanta tranquilidad espiritual como en ese momento: me siento con sinceridad muy contento presintiendo que dentro de poco estaré con Dios , esperando y rezando por Uds.
Hoy en el juicio vi a mis hermanos y padrinos llorando Y eso por que? No y mil veces No. Se que lo de hoy es doloroso para Uds., pero quiero que se sobrepongan y piensen que Dios en su infinita bondad me ha dado esta gracia de ponerme a bien con El, y todos deben de agradecérselo.
Adiós viejucos, tengan mucha fe en la Vida Eterna que yo intercederé por todos Uds.

! VIVA CRISTO REY !

Besos y abrazos, no lágrimas, a todos.
Adiós hermanos, padrinos y familia

FE EN DIOS.

Alberto


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Tomado de http://www.hermanos.org

Carta del 20 de abril de 1961 de Rogelio González Corzo a sus padres, escrita minutos antes de ser fusilado por el régimen de Castro.


20 de abril de 1961

Queridos padres y hermanos:

Sé lo que representa para ustedes el momento en que reciban la noticia de mi muerte encontrándose ustedes lejos de donde yo estoy. Quiero decirles que esto fue siempre lo que yo le pedí a Dios. Creo que hubiera sido para ustedes un sufrimiento mayor moral y quizás físico si hubieran estado aquí y hubieran tenido que pasar por todo este tiempo que entre mi prisión y mi muerte duró 32 días.

No tienen en ningún momento que abochornarse de mi prisión y fusilamiento, al contrario, espero que estén orgullosos de su hijo y que sepan adoptar una postura correcta en el momento en que Dios y la Patria pedían el sacrificio de su hijo. Quiero que sepan que era la única postura que podía tener en situaciones como la que está atravesando la patria en estos momentos.

Esto lo estoy escribiendo a las 2 a.m. del día 20 de abril. Estoy en una celda que le dicen capilla, ya que mi muerte es cuestión de minutos. Quiero que de esta manera sepan ustedes que mi último pensamiento en la tierra fue para ustedes y mis queridos hermanos.

Padres, hermanos, sólo tengo una terrible preocupación, pero confío que siendo mi última voluntad esta preocupación deje de serlo y se convierta en una gran alegría, ella es la vida espiritual, la vida religiosa de ustedes. Saben que siempre mi preocupación fue la Religión Católica y tratar de hacer la voluntad de Dios; en estos momentos estoy seguro que la estoy cumpliendo y quiero que esta muerte mía, de la cual deben de estar orgullosos, sirva para que ustedes papá y mamá, me hagan la promesa de ir a misa todos los domingos y de confesar y comulgar los dos y después hacerlo regularmente.

Que mis hermanos Manolito e Isidro hagan ejercicios espirituales, anualmente, que se confiesen y comulguen mensualmente y vayan a misa todos los domingos. Traten de ser buenos esposos con esas dos joyas que tienen, Laurita y Fifí, a las cuales también les pido mejoren su vida espiritual. Para mi sobrín Carlos Manuel que le digan lo mucho que su tío lo quería, que murió para que tuviera una Cuba digna y católica y por favor que vaya a un colegio católico. Recuerden que es más importante salvarse que saber inglés. A mi ahijado y mis dos sobrinas muchos besos. Que vayan a colegio católico y que sean buenos hijos todos.

En estos momentos en que la muerte toca a la puerta sabrán, padres y hermanos, que estoy con gran tranquilidad, lo mismo que todos mis compañeros, ya que ello me abre las puertas del cielo y de la dicha eterna. Además, me lleva al lado de abuelito y de mis abuelos donde, si Dios quiere, los espero a todos.

Recuerden, no lamenten, esto es lo mejor. Recuerden que los espero en el cielo, que tengan fortaleza como yo la tengo en estos momentos y que me voy con una sola preocupación de su vida espiritual. Por favor, no la abandonen, que en ningún momento mi problema vaya a afectar al catolicismo de ustedes, al contrario, lo fortalezca.

Sin más, esperándolos en el cielo, queda su hijo, que nunca los olvida y los espera con los abuelos,

Rogelio

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miércoles, enero 02, 2019

Relevantes palabras de Luis Almagro, Secretario General de la OEA, sobre los 60 años de la dictadura de los Castro en Cuba en contra de la soberanía del pueblo cubano

Tomado de https://www.youtube.com

Actualidad Chile
Published on Jan 1, 2019
Luis Almagro [Secretario General de la OEA]: "Aquí exponemos las razones principales por las que no debe haber más dictadura en Cuba".

Fuente y créditos: Red social de Almagro, Fecha 01 de Enero de 2019

 Palabras de Luis Almagro, Secretario General de la OEA,  sobre los 60 años de la dictadura de los Castro en Cuba en contra de la soberanía del pueblo cubano.
Luis Almagro [Sec. General OEA]: La dictadura en Cuba, la miseria y violación de DD.HH.


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El B Los Aldeanos
Published on Dec 31, 2018

El B de Los Aldeanos sobre los 60 años de la tiranía Castrista



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lunes, diciembre 24, 2018

Pedro Pablo Arencibia: Algunos de mis recuerdos de la Nochebuena en Cuba

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
Este artículo lo escribí a petición de mi amigo Eugenio Yañez director y editor  del relevante sitio Cuba Análisis, un respetable Think-Tank de asuntos cubanos; al final de este post publicaré  lo que escribió Yañez sobre sus recuerdos de La Nochebuena. Esos recuerdos de Yañez, y los de otros muy conocidos y reconocidos cubanos, pueden leerse haciendo click en el enlace de donde se tomó  lo escrito por Yañez, al cual felicito no sólo por las Navidades sino también  por la idea de  recopilar  todos esos recuerdo.

Los Toribianitos - Arbolito Arbolito




La Marimorena



Villancico ¨Cascabel¨


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Algunos de mis recuerdos de la Nochebuena en Cuba

Por Pedro Pablo Arencibia
20 de diciembre de 2018

¡Qué entusiamo! ¡qué alegría!
¡Qué fiesta santa y amena!
Falta lo mejor: la cena;
¡La gran cena de este día!

De la mesa en derredor
 Donde todo se concilia,
Está toda la familia
Llena de dicha y amor.

  ¡Oh delicia de esta cena!
¡Oh familia venturosa! 
¡Noche alegre!  ¡Noche hermosa!
¡Noche santa!   ¡Noche buena!
Estrofas tomadas de  la poesía Noche Buena*
 de  Juan de Dios Peza


 

   Los  recuerdos de Las Nochebuenas, Las Navidades, Año Nuevo  y  Día de Reyes  de mi niñez y adolescencia están entre los recuerdos más felices de mi vida. El preámbulo a esas fechas lo eran, para mi alegría,  las blancas ¨flores de aguinaldo¨, pues en la entonces nueva urbanización donde mi padre construyó nuestras casas (construyó dos en diferentes etapas debido al crecimiento de la familia) en los años 50 del siglo XX, habían unos solares yermos donde  con la llegada del invierno florecían esas campanillas blancas que en un libro de lectura para la escuela primaria,  escrito si mal no recuerdo  por el Dr. Carlos de la Torre y Huerta, llamaban  la nieve de los campos de Cuba. Los villancicos en la escuela pública,  en la televisión y en la radio,   así como los anuncios navideños y los arbolitos de Navidad con sus nacimientos,  eran   junto con  el relativo frio del invierno cubano un marco ideal e inolvidable para disfrutar de la  magia  de las festividades navideñas, cuya razón de ser es Cristo.

   En nuestras casas siempre,  antes y después de 1959, se celebró La Nochebuena de manera abierta y sin ninguna ¨escondedera¨ cómo  nunca tampoco se escondió el Corazón de Jesús  ni la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre;   hasta la estatua de la Santa Bárbara siempre estuvo en su castillo mirando  para la calle en nuestra casa en el reparto habanero nada exclusivo de El Calvario.  Sin embargo,  a  la Nochebuena no le dábamos un significado religioso, aunque lo conocíamos. La Nochebuena  para nuestra familia (como para la gran mayoría de las familias cubanas) representaba la gran cena anual  de la unión y la reunión familiar de nuestra familia  en cuya mesa un lechón asado, matado y adobado en casa,  no podía faltar, así como el potaje de frijoles negros, la yuca con mojo, plátanos maduros fritos, tostones, la ensalada de lechuga y tomates,  los diferentes turrones españoles y cubanos, las nueces, las avellanas,  los dátiles y higos así como  los exquisitos dulces de cascos de guayaba y de naranja agria, el dulce de coco rallado, los buñuelos de yuca, etc. que preparaba  mi madre,   todo esto acompañado de agua, vinos, refrescos y alguna que otra cerveza sólo para los mayores,  pues en la casa no se tomaban, salvo en fechas excepcionales como esa, bebidas alcohólicas,  las cuales se tomaban en cantidades muy moderadas. También en la mesa estaban presentes latas de conservas en almíbar de mitades de pera,  de  melocotón y  de coctel de frutas, todas procedentes de Estados Unidos.

   Una Nochebuena muy especial fue la celebrada en 1957 en la residencia que mi tio materno Ramón  le  diseñó, construyó y regaló (con un auto Chevrolet de 1953 en el garaje) a mis abuelos y  a sus hermanas solteras en la incipiente urbanización de clase media llamada Ciudad Jardín; urbanización frustrada y venida a menos después de 1959. Mi tío Ramón, uno de los ocho hijos de mi abuelo sastre con mi abuela,  había sido  un ¨guajirito¨ mulato de Unión de Reyes, Matanzas,  que se ganó una beca para estudiar en la Escuela de Artes y Oficios localizada en La Habana y después, trabajando y estudiando, se hizo arquitecto en la Universidad de La Habana;  su  ejemplo de superación y prosperidad no era un caso excepcional en la tan vilipendiada República de Cuba anterior al fatídico 1959, en la cual con esfuerzos, sacrificios y  perseverancia para lograr un bien definido objetivo en la vida se podía salir adelante y alto en la vida personal y social. En esa pletórica Nochebuena todos los hijos e hijas, yernos, nueras y  nietos de mis abuelos nos reunimos a cenar improvisando y uniendo varias ¨mesas¨ y dividiendo a los comensales en dos tandas: en la primera tanda cenamos los niños y en la segunda  los mayores. Los niños no nos dábamos cuenta que éramos dichosos como nunca más lo fuimos  en la vida,  pues todos nuestros seres queridos conocidos estaban  vivos y, para mayor felicidad, reunidos físicamente. Muy distinta esa Nochebuena a la de 1982 ó 1983  en la que  dos o tres días antes de esa fecha yo llevé  desde Pinar del Río, provincia donde yo residía,   en un viaje de ¨llega y vira¨  un gran pernil de puerco para la casa de mis padres en La Habana sin que afortunadamente  la Policía Nacional Revolucionaria parara  el carro del ¨botero¨ en que yo  lo llevaba,  pues estaban  registrando y decomisando toda la carne de cerdo  que fuera para La Habana. En esa ocasión mi madre un tanto triste y apenada me preguntó cuando yo le entregué la carne: Pedro ¿Puedo enviarle un pedazo a tus tías?  Yo le respondí: ¡Claro que sí Mima, lo que tú quieras!; fue su última Nochebuena en Cuba.

    No deseo  terminar este escrito sin señalar que el 24 de diciembre de 1969,  es decir: el día de Nochebuena de ese año, en el restaurant El Cochinito, restaurant  especializado en platos con carne de puerco  y  localizado en la famosa y céntrica calle 23 de  El Vedado, lo que se les ofreció  ese día a todos los comensales fue BACALAO. Señalo y enfatizo, para que se entienda en toda su magnitud lo inmediatamente antes señalado, que en aquella época ya todos los restaurantes, cafeterías, etc.   tenían un sólo dueño: la tiranía Castrista,  ladrona de haciendas, sueños... ¡ y  VIDAS de todo un pueblo!
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* Poesía Noche Buena de  Juan de Dios Peza (México, 29 de junio de 1852 - 16 de marzo de 1910) tomada de Cuba y América: Revista ilustrada ..., Volume 8, Issues 106-111. Revista editada por  Raimundo Cabrera
Esta poesía,  con algunas de sus estrofas ya formando parte de la tradición navideña cubana,  fue condenada al ostracismo por el Castro-Comunismo,  pues  dos de los objetivos del Comunismo son  eliminar las creencias religiosas y el papel fundamental de la familia. En el  sitio de la Liga Internacional Comunista (Fourth Internationalis) se pueden leer en el artículo  El enfoque marxista de la liberación de la mujer. El comunismo y la familia. Mujer y Revolución esos objetivos. No obstante, adelantaré algunos fragmentos de ese artículo  en el  que de manera explícita se  leen  esos objetivos del comunismo y de la izquierda radical.

  •   La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.


  •   Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.


  •   En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. 
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Eugenio Yáñez, Miami, Estados Unidos

Las Nochebuenas que recuerdo eran la unión de toda la familia para cenar en grandes mesas que se colocaban en el patio de la casa de mi abuela, los mayores en una, los niños en la otra. La comida era muy sabrosa, pero el arroz, los frijoles, las viandas y ensaladas eran algo cotidiano en nuestras mesas durante todo el año, así como la carne, el pollo y el pescado (fundamentalmente los viernes). Lo peculiar en Nochebuena era el lechón asado, que se adobaba en la casa y se cocinaba en la panadería de la esquina, así como vinos (solamente para los mayores) y turrones españoles, manzanas y uvas, nueces y avellanas.

En esa gran reunión había familiares liberales, batistianos, comunistas, ortodoxos, auténticos y no interesados en política, católicos y ateos, pero en Nochebuena y Navidad no se hablaba de esas cosas, sino solamente de amor, confraternidad, alegría, amistad, esperanzas, buena voluntad y mejores deseos. Todo al lado del arbolito y el nacimiento, con villancicos y música navideña, además de música cubana bailable. Cada familia cubana celebraba de acuerdo a sus posibilidades y recursos, pero ni odios ni rencores cabían en ese ambiente festivo: esas miserias humanas las introduciría más tarde el comunismo en nuestra patria.

Después de la cena, algunos iban a la misa del gallo, otros a bailar o pasear, y otros se quedaban en la casa con los niños que, naturalmente, no íbamos a bailar ni tampoco a la misa, por ser a una hora muy tarde para los menores de edad. Y todos comenzaban desde ese momento a pensar en las fiestas de año nuevo, mientras los niños soñábamos con los regalos de los Reyes Magos, confiados en que nos habíamos portado bien.

El totalitarismo nos quitó las festividades y las posibilidades materiales de realizarlas, pero no pudo arrebatarnos las ilusiones ni la buena voluntad entre cubanos, y tanto en la isla esclava como en el destierro, la Nochebuena continúa significando siempre ese gran encuentro familiar de cubanos esperando la Navidad y compartiendo la cena con lo que se pueda poner en la mesa, mientras nos deseamos lo mejor de lo mejor para todos, menos para los miserables que nos roban las ilusiones y el futuro.

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domingo, diciembre 23, 2018

Carlos Alberto Montaner: Sesenta años después de la borrachera

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

 Carlos Alberto Montaner escribe en este artículo : ¨Yo tenía 15 años y era un chico flaco, esperanzado y políticamente analfabeto. Me sentí muy feliz ¨

Tengo la opinión que CAM era algo más que eso,   pues él conoció a su esposa cuando tenía esa edad  y ambos estaban en el Hotel Comodoro (no un cuartel del Ejército, no en una Estación de la Policía, no  una dependencia de la Marina de Guerra, no n una dependencia del ejecutivo del gobierno de Fulgencio Batista, etc. )  los revolucionarios antibatistianos  hacen un claro  acto de terrorismo y explotan una bomba en la actividad  de civiles cubanos en que ellos se encontraban;  si mal no recuerdo, habían también otros menores de edad disfrutando de la actividad.

Carlos Alberto Montaner, como tantas otras personas, expresa que Fulgencio Batista huyó de Cuba; veamos otro punto de vista:
 (Fragmento de la  entrevista de Emilio Ichikawa al Sr. Rubén Batista y Godínez, hijo de Fulgencio Batista y Zaldívar)

(Presidente Fulgencio Batista y Presidente D. Einsenhower; inmediatamente detrás, el entrevistado Rubén Batista ¨Papo¨, ya fallecido y del cual sólo he oido que era una persona decente y atenta; foto y comentario del bloguista de Baracutey Cubano )

 EI: Hablábamos del día 25 de diciembre, le quedan entonces unos seis días...

-RB: Ten en cuenta una cosa. El 26 es la citada visita de Tabernilla al Embajador americano; poco tiempo, poco tiempo... Los hechos se van acumulando. Las mismas fuerzas conservadoras, por llamarlas así, ya se viraban. Los únicos que se mantuvieron leales hasta el final fueron los obreros. El movimiento obrero. Los líderes obreros en ningún momento titubearon. Es un enredo esta historia. Las clases conservadoras se le viraron a Batista, se le pusieron en contra. Ya lo habían dicho varias asociaciones cívicas y profesionales. Después, cuando alguna gente me preguntaba en el exilio, aquí en Miami: “Bueno, y por qué se fue Batista”, yo les respondía: “Pues porque ustedes lo pidieron.

-EI: ¿Quién en particular pidió eso?.

-RB: Pues ya te dije que los hacendados y otras organizaciones. Esos mismos señores lo pidieron. Algunos de los cuales después me lo preguntaban. Ellos lo pidieron. Se reunieron los hacendados, los mismos que habían ido a palacio a vitorearlo, le pidieron la renuncia. Pero bueno, así es la vida, así es la política. Pero mira, la cosa en verdad empieza desde que el gobierno americano en marzo del `58 le hace el bloqueo de las armas a Batista. De ahí el ejército, no los cabos, no los sargentos, no los soldados que eran leales, sino algunos oficiales pensantes dijeron, bueno, si dicen que la URSS está apoyando a Castro, porque eso se decía, y los mismos americanos no envían armas a Batista, entonces todo está decidido. Algunos oficiales lo vieron así.

-EI: ¿Qué lógica le ve Ud. a la decisión americana? Es decir, bloquear las armas a Batista era apoyar indirectamente a Castro.

-RB: Yo tengo un libro por ahí de los años `40, “Con el rifle al hombro”, del Coronel Ferrer, que tuvo mucho que ver con el derrocamiento de Machado. Él dice en ese libro, a partir de un alzamiento en Oriente, que mandan a liquidar... Él decía que la guerrilla que no se fulmina sobrevive, crece. Pues eso fue lo que pasó con Castro, además de una campaña propagandística muy bien orquestada. Hay una teoría interesante. La primera vez que yo leí esto fue en un panfleto que publicó Gastón Baquero en Madrid, posiblemente en el mismo año `60, donde él dice que bajo el gobierno de Batista se empezaron a lastimar intereses americanos. Pero además de Baquero lo señala un economista boliviano que trabajaba en el Banco Nacional llamado Julio Alvarado; lo señala en su libro “La aventura cubana.” (Artes Gráficas Edic. SA. Madrid, 1977).

Por ejemplo, el túnel de La Habana lo iba a tener firmas americanas, y se les dio a los franceses. Y se les dio porque era la mejor opción, porque parte del pago se produjo en azúcar, que estaba almacenada, porque la zafra producía mucho e incluso había que aguantarla para que no bajara el precio. Había almacenada mucha azúcar, y se financió parte del túnel con eso. Por otra parte, cuando se fue a renovar los ferrocarriles, que estaban nacionalizados; cuando fueron a comprar las locomotoras, en lugar de comprárselas a la General Motors, se las compraron a los alemanes. Yo tuve la suerte de ir a Alemania en una misión relacionada con eso, fui con Martínez Sáenz (ex ABC), Presidente del Banco Nacional. Un tercer caso fue la decisión de construir un molino de harina en Santiago de Cuba que le quitaba el monopolio al de La Habana, que era de ellos. Otro estudioso también me explicó que todo el papel de la prensa cubana se compraba a Estados Unidos y se le quitó ese monopolio del papel a los norteamericanos cuando Cuba empezó a poner varias papeleras que usaban bagazo de caña como materia prima. Yo no lo he comprobado, pero me dijo que accionistas de “The New York Times” eran a la vez socios de esas papeleras. Por otra parte, se iba a una revisión de las tarifas proteccionistas que perjudicaría a los Estados Unidos; además de que se hicieron planes para producir materias que hasta el momento eran compradas básicamente a los Estados Unidos, como el cemento y el arroz. Yo no digo que esto determinó, pero digo que pesa. Si tú lees la correspondencia de los embajadores americanos, yo tengo varias compilaciones, tú no ves ahí nada contra el gobierno de Batista. Hasta fines del `57 y el `58, que se empieza a notar el distanciamiento. Quizás ellos pensaron trabajar con otro tipo de oposición, pero se les fue de las manos. Batista sin duda era aliado y amigo de los Estados Unidos, pero tenía su propia agenda nacionalista como legado de la propia revolución del 4 de septiembre de 1933. Todos los gobiernos cubanos durante esa época fueron nacionalistas; un ejemplo: de 1939 a 1958 los ingenios azucareros en manos cubanas habían subido de 56 a 121 (del 22% al 62.13%)

Este bloguista desea señalar que a finales de 1958 el dictador dominicano (de ascendencia cubana) Rafael Leónidas Trujillo le ofreció a Batista, mediante su embajadoren Cuba  Porfirio Rubirosa, acabar con Fidel Castro y sus rebeldes  con la acción combativa de  las experimentadas y aguerridas  tropas dominicanas que habían aplastado en las montañas  de República Dominicana  los diferentes  focos  guerrilleros que en determinados momentos  existieron; tropas dominicanas  que después aplastarían la invasión Castrista  comandada por el  Comandante castrista Delio Gómez Ochoa y el  dominicano Enrique Jiménez Moya en junio de 1959,  pese al apoyo en aviación y la  marina de los Castro.  Batista rechazó  la oferta pues no quiso tener tropas extranjeras en Cuba.
El dictador anticomunista Rafael Leónidas Trujillo, segundo de izquierda a derecha, y Porfirio Rubirosa en la estrema derecha de la foto.

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Sesenta años después de la borrachera

Por Carlos Alberto Montaner
22 de diciembre de 2018

El primero de enero de 1959 Fulgencio Batista huyó de Cuba y se inició la revolución cubana. Hace seis décadas de esa fecha nefasta. Nos reunimos un grupo de muchachos. Yo tenía 15 años y era un chico flaco, esperanzado y políticamente analfabeto. Me sentí muy feliz. No sé cómo, dónde o por qué fuimos a ver, o nos encontramos, al abogado Óscar Gans. Había sido Primer Ministro de Carlos Prío, el último presidente constitucional cubano. Tenía fama de honrado e inteligente.

Gans escuchó con interés nuestra ilusionada algarabía y sólo atinó a decirnos una frase enigmática que no he olvidado: “las revoluciones son como las grandes borracheras … el problema es la resaca”. La resaca era la sensación de hastío, de hartazgo, de mala digestión, de “por qué me emborraché e ingerí esa mezcla absurda de alcoholes que hoy me hace sentir tan mal”. La resaca es lo que en otras latitudes llaman el “ratón”.

A los pocos meses entendí lo que Gans nos había querido transmitir. Comenzaba la resaca. Estábamos en manos de unos revolucionarios iluminados, guiados por consignas aprendidas en los cafetines,  dispuestos a cambiar a punta de pistola las señas de identidad de una sociedad que tenía varios siglos de existencia. Un país que, hasta ese momento, a trancas y barrancas, había sido receptor neto de inmigrantes, el mejor índice que se conoce para medir la calidad de cualquier conglomerado humano.

Fidel, el Che, Raúl Castro, y unos cuantos tipos más, audaces e ignorantes, estaban decididos a liquidar una imperfecta democracia liberal, regida por una Constitución socialdemócrata, totalmente perfectible, y transformar ese Estado en una dictadura prosoviética sin propiedad privada, ni derechos humanos, y mucho menos separación e independencia de poderes. Simultáneamente, echaban sobre los hombros de los cubanos la responsabilidad de “enfrentarse al imperialismo yanqui” y transformar el planeta para imponer a sangre y fuego el “maravilloso” modelo social desovado por Moscú desde 1917.

Actuaron velozmente. A los 20 meses habían logrado el 90% de sus objetivos domésticos. En octubre de 1960 no existían vestigios de libertad de prensa. No había grupos políticos diferentes al “movimiento único” creado y sujeto férreamente por el Máximo Líder, de manera que, en su momento, les fue fácil llamarlo “Partido Comunista”. No había escuelas ni universidades privadas. Tampoco había empresas medianas o grandes en poder de la “sociedad civil”. Todas fueron asumidas por el Estado mediante un simple decreto. La dictadura totalitaria se había consumado, repito, en un 90%.

El 10% restante ocurrió el 13 de marzo de 1968. En esa fecha, Fidel Castro perpetró un larguísimo discurso en el que anunció la “ofensiva revolucionaria”. Acabó con el “cuentapropismo” de entonces. De un plumazo se tragó casi sesenta mil microempresas y convirtió a la Isla en el país “más comunista del mundo”. Para arreglar un paraguas, un par de zapatos o un ventilador había que dirigirse al Estado. Lógicamente, el desastre fue absoluto y la nación se convirtió en una escombrera. Los millares de valientes que se opusieron a ese destino fueron fusilados o encarcelados durante muchos años.

¿Cómo se llevó a cabo esa locura revolucionaria? Tres iluminados no son capaces de realizar una tarea de esa envergadura. Sencillo: metiéndoles la mano en el bolsillo a los probables adversarios. Primero, crearon una enorme clientela política regalándole “al pueblo” todo lo que no le pertenecía al Comandante.

Rebajaron el 50% de los alquileres y del costo de la electricidad y los teléfonos. Dispusieron de la tierra como les dio la gana. Ellos sabían que la economía colapsaría como consecuencia de la manipulación de los precios, pero el objetivo no era conseguir la prosperidad, sino crear una legión de estómagos agradecidos a los que no tardarían en ajustarles las tuercas.

Mientras disponían de los bienes ajenos (y se quedaban con las mejores casas, autos y yates), les entregaron a los soviéticos los mecanismos represivos. Desde el principio la policía política y el corazón del Ministerio del Interior fueron asignados a los camaradas formados por el KGB.

A las pocas semanas de instalados los Castro en la casa de gobierno comenzaron a llegar los siempre discretos “hermanos del campo socialista”. A mediados de 1962 eran algo más de 40,000 asesores. Cuando se fueron los “bolos”, como les llamaban irreverentemente en la Isla, dejaron instalada la jaula. Dentro de ella se abrazaban millones de cubanos temerosos y obedientes.

Sesenta años después los castristas saben que el “modelo cubano” es totalmente improductivo e inviable. Son unos negreros que viven de alquilar esclavos profesionales a los que les extraen una plusvalía del 80%. O policías que montan llave en mano la nueva dictadura, como han hecho en Venezuela. O viven de las remesas de los exiliados, de las dádivas de las iglesias, o de bañar en el mar y pasear turistas en contubernio con empresarios extranjeros a los que no les importa la catadura del socio local, siempre que les deje copiosos beneficios. Así son las resacas revolucionarias. Suelen ser muy largas y muy tristes.

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viernes, noviembre 23, 2018

Poco conocido plan plan terrorista de Fidel Castro que verdaderamente le daría un ¨Viernes Negro¨ a New York


Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Es falso que el intento de  atentado en New York haya sido  por si EE.UU. incumplía los acuerdos verbales y escritos entre los EE.UU. y la Unión Soviética cuando la Crisis de los Misiles o Crisis de Octubre de 1962; antes y después la tiranía Castrista  ha intentado  afectar  la seguridad de los EE.UU. y de su pueblo. Aquí les muestro algunos ejemplos.  Tampoco olvidemos que desde el mismo triunfo revolucionario el 1 de enero de 1959 la tiranía empezó a invadir múltiples países de América Latina independientemente de que en ellos hubieran gobiernos constitucionalmente elegidos o dictaduras.
La CIA abrio sus archivos y se pueden consultar libremente. Si ponen en el buscador : Cuba  se encontrarán con la información sobre Cuba. Antes de esta apertura en Internet, había que ir personalmente para  investigar el material desclasificado.


Agentes del FBI escoltan a Roberto Santiesteban (centro), José García y Marino Sueiro tras ser instruidos de cargos por conspiración de sabotaje, el 23 de noviembre de 1962, ante tribunal de Nueva York.


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Un plan terrorista de Fidel Castro que verdaderamente le daría un ¨Viernes Negro¨ a Nueva York




Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso 

Pasemos ahora a un ejemplo del terrorismo Castrista después de su toma del Poder en enero de 1959
 
Es conocido que Fidel Castro en 1962 sugirió a la URSS dar el primer golpe nuclear. Fidel Castro, sin sonrojarse, ha dicho posteriormente que eso había sido un error de traducción del Embajador soviético. Las personas que se sonrojan son aquellas que tienen vergüenza o les queda un poco de ella, pero los que no la tienen... En la guerra nuclear que hubiera desatado ese primer golpe nuclear hubieran muerto muchos millones de personas inocentes, luego son falsas las palabras de Fidel Castro cuando afirma en la antes mencionada reflexión sobre la muerte de Osama Bin Laden: ¨… en cambio, opuestos por principios a todo acto terrorista que condujera a la muerte de personas inocentes…¨ Como detalle curioso, poco conocido, diré que en los años 80s del pasado siglo XX los Castro trataron nuevamente de tener armas nucleares según plantea Vasili Mitrokhin archivero durante 30 años de la KGB que desertó a Gran Bretaña.
Pero el ejemplo del carácter terrorista del Castrismo posterior al triunfo revolucionario que deseo detallar en este artículo no es ese precisamente; es un ejemplo menos conocido: concretamente es el plan terrorista de Fidel Castro y de Ernesto ¨Che¨ Guevara para ser llevado a cabo en noviembre de 1962 y que hubiera ocasionado miles y miles de muertes y hubiera destruido parte de Nueva York de no haber sido descubierto y frustrado por el Buró Federal de Investigaciones de los Estados Unidos. 

 (Parada de la tienda Macy´s de 1962)
 
La noticia fue cubierta en el diario New York Times del 18 de noviembre de 1962 pero hoy se conocen más detalles de ese horrendo plan que había ya pasado de la fase de planificación. Los escritores Humberto Fontova y Servando González han investigado sobre dicho plan que muy probablemente hubiera tenido una cifra más alta de muertes que la cantidad del luctuoso 9/11, ya que los atentados se iban a llevar a cabo en múltiples lugares, entre ellos las tres tiendas más grande del mundo en ese entonces, y en una fecha donde se alcanzan las cifras máximas de venta del año por los bajísimos premios que se ofertan en el llamado ¨Viernes Negro ¨, que siempre es el día posterior al Día de Acción de Gracia o ¨Thanksgiving Day¨ y el Día de la Parada de la tienda Macy's correspondiente al año 1962. Los detalles de dicho plan que aparecen en este artículo son del artículo Castro and Che's foiled (and forgotten) 9 /11 de Humberto Fontova y del libro The Nuclear Deception: Khruschev and the Cuban Missile Crisis, de Servando González. El artículo de Humberto Fontova puede leerse en idioma español, gracias a la traducción de Ernesto Hernández Busto, en:

El 3 de octubre de 1962 llegó a Nueva York Roberto Santiesteban Casanova, un hombre de confianza de los Castro, que era experto en técnicas terroristas que se había graduado en una escuela secreta de terrorismo ubicada no lejos de la ciudad de La Habana; Santiesteban llegaba con fachada de attaché para ocupar un cargo menor en la Misión Diplomática de Cuba en Naciones Unidas. Santiesteban tan pronto llegó a Nueva York se entrevistó con parte del equipo con el que llevaría a cabo el siniestro plan terrorista; algunos de los integrantes con los que se reunió fueron los también attachés Castristas José Gómez Abad y su esposa lsa Monero Maldonado, así como un cubano dueño de una joyería llamado José García Orellana.
 
Según los resultados de búsqueda que he hecho en Internet en sitios oficialistas Castristas y sitios afines, José Gómez Abad (hijo del guerrillero comunista español José Gómez Galloso, ¨López¨, quien fue muerto mediante garrote vil en España el 6 de noviembre de 1948 por sus acciones guerrilleras) nació en La Habana en 1941 y con 19 años de edad se integró a los Órganos de la Seguridad del Estado de Cuba a los cuales perteneció durante tres décadas. En http://www.kaosenlared.net/noticia/murio-jose-pepe-gomez-abad-hijo-mitico-guerrillero-jose-perez-galloso leemos: 


¨En el transcurso de 30 años, hasta su jubilación, trabajando en la Dirección General de Inteligencia (DGI) del Ministerio del Interior de Cuba, ocupó diferentes cargos y responsabilidades entre ellas el de Jefe de Sección, Ayudante Ejecutivo del Viceministro Primero y Jefe de la DGI.¨
 
(José Gómez Abad poco antes de morir; foto tomada durante un viaje que hizo a España)
 
.Luego inferimos sin equivocarnos de que José Gómez Abad era miembro de la Seguridad Cubana cuando fue detenido en Nueva York por participar en el mencionado plan terrorista.
 
El plan terrorista Castrista consistía en colocar doce dispositivos incendiarios y 500 kilogramos del explosivo TNT en las tiendas Macy's, Gimbels y Bloomingdales, y en la Estación Central de Ferrocarriles de Manhattan. En la página 154 del mencionado libro de Servando González se añaden otros objetivos: la Estatua de la Libertad, la Terminal de ómnibus de la calle 42 y refinerías en la ribera oeste del Hudson, en Nueva Jersey. Las explosiones debían efectuarse durante el ¨Viernes Negro¨ del año 1962.
 
El plan incluía muchas personas y ese fue su ¨ talón de Aquiles¨ por el cual el FBI pudo conocer de dicho plan y neutralizarlo. El FBI estimaba que hasta 30 personas podrían formar parte del complot, pero Roberto Santiesteban Casanova, José Gómez Abad y su esposa Elsa Monero Maldonado, una ex guerrillera de la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista que había pertenecido al III Frente Oriental ¨Mario Muñoz Monroy¨ eran los tres más importantes. Otros complotados – según Humberto Fontova-eran miembros del capítulo en Nueva York del Comité "Fair Game for Cuba" o ¨Trato Justo para Cuba¨; organización que se haría muy famosa después que al ser detenido Lee Harvey Oswald por el asesinato del Presidente John F. Kennedy se les ocuparon algunos volantes de esa organización.
 
El 17 de noviembre de 1962 Santiesteban fue capturado después de correr intentando escapar mientras masticaba y se tragaba algunos papeles; en el suelo intentó sacar su pistola cuando era sometido por los agentes del FBI. José y Elsa fueron arrestados sin resistencia al salir de su apartamento. 

 Los terroristas José y Elsa se acogieron a su inmunidad diplomática y pese a ellos haber reclutado a tres persona en los EE.UU. para ese plan, incluyendo entre ellos a una mujer norteamericana, fueron liberados; el caso de Santiesteban fue un poco más complicado pues no había en el momento de su detención aún presentado sus papeles diplomáticos. Roberto Santiesteban Casanova estuvo preso hasta que U Thant, el entonces Secretario General de la ONU, intervino para que se le diera la inmunidad diplomática, por lo cual fue liberado con 250 000 dólares de fianza y se le permitió salir de los EE.UU. sin ser llevado a la justicia. De Roberto Santiesteban Casanova se supo que estaba en República Dominicana durante la revuelta de abril de 1965 cooperando con el lado rebelde. Se comprobó de que era un miembro de la Dirección General de la Inteligencia Castrista y de su sistema de sabotaje.
 
El Procurador General de los EE.UU. expresó que ese plan estaba "aimed at the heart of the internal security of the United States of America.", o sea, "dirigido al corazón de la seguridad interna de los Estados Unidos de América."
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(Fragmento del libro  Las Guerras Secretas de Castro, de Juan Benemelis ex diplomático Castrista vinculado en esa actividad  a la Dirección General de Inteligencia de los Castro) 

En los primeros meses de 1959, el gobierno de Castro envió a Detroit, en un cambio de su consulado a la bella Margarita Quintana, de amplia experiencia diplomática . Además de cónsul,trabajaba para los servicios secretos de Castro,y se relacionó con el ingeniero norteamericano Robert Braun, especialista en el manejo de instrumentos electrónicos, dueño de un laboratorio que suministraba equipos especiales a la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos.

En plena luna de miel, Margarita y Braun desaparecieron de los Estados Unidos y se domiciliaron en Cuba, dejando preparadas para su envió a La Habana, todas sus pertenencias que sumaban 25 cajas y paquetes. En mayo y junio de 1960, el equipaje fue llevado al consulado cubano en West Palm Beach para ser reembarcado hacia Cuba, como rezaba en las franquicias. Durante la carga, uno de los bultos llamó la atención de los oficiales aduaneros e intervino el FBI que retuvo el equipaje pese a las airadas protestas del cónsul y de la cancillería cubana.

Tras una larga batalla judicial con los representantes cubanos, el 9 de agosto de 1961 se obtuvo la orden legal para realizar la inspección (Era un pequeño laboratorio atómico! Se ocuparon métodos de identificación semejantes a los usados por los Estados Unidos para reconocer aviones en pleno vuelo, un sistema de control para bombarderos B-52, instrumentos para reconocimientos aéreos y planos de equipos clasificados. Más sorprendente fue el hallazgo de documentos que relacionaban a la pareja con el espía de secretos relacionados con la energía nuclear Klaus Fuchs, así como las pruebas de que Braun sostenía contactos regulares en Detroit con el agregado comercial soviético, a través de su esposa.

El rompecabezas fue armándose y en febrero de 1964, se conoció del emplazamiento de bases subterráneas en la provincia de Pinar del Río, supervisadas por el director del programa electrónico de Castro, nada menos que el ingeniero Braun, quien en cooperación con un equipo de ingenieros cubanos y soviéticos, donde figuraba Nicolás Yepylev, laboraba en la instalación de equipos electrónicos muy adelantados para una estación de rastreo de satélites en Cuba. La agencia de noticias francesa France Press, ofrecía la noticia de que Cuba se había convertido en una potencia electrónica equipada para vigilar toda la navegación marítima y aérea del Caribe y la costa oriental de los Estados Unidos.
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La red Avispa en contra de la seguridad de los EE.UU.

 
 

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