Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
domingo, marzo 31, 2019
Ángel Bermúdez de BBC News Mundo: Cómo fueron las intervenciones armadas impulsadas por Cuba en América Latina
Observen que varias de estas intervenciones e invasiones fueron anteriore a la invasión de la Brigada de Asalto 2506 por Bahía de Cochinos en abril de 1961, la cual estuvo integrada casi totalmente por exiliados cubanos antiCastristas con el objetivo de derrocar la incipiente tiranía castro-comunista que ha oprimido a Cuba durante 60 años.
En este blog hay varios posts basados en el librro Las Guerras Secretas de Castro escrito por Juan Benemelis, un ex diplomático Castrista vinculado a la Inteligencia de ese régimen.
(Osvaldo Sánchez Cabrera al lado de Camilo Cienfuegos después del triunfo de la Revolución. Osvaldo Sánchez durante la lucha contra el gobierno de Fulgencio Batista subió varias veces a entrevistarse con Fidel Castro y coordinó la operación ¨Caja de Tabaco¨que trasladaría mediante camiones a la tropa de Camilo hasta la provincia de Pinar del Río. Este bloguista tiene la opinión que Camilo Cienfuegos no era anticomunista por las ideas de sus padres, la militancia comunista de Osmani Cienfuegos, su comportamiento en el frente norte de la entonces provincia de Las Villas al ( por órdenes de Fidel Castro) situó a las tropas comunistas de ese frente por encima de las tropas que no eran comunistas pese a que eran mucho más activas que las del comunista Félix Torres.)
Víctor Pina Cardoso, a quien se refiere el libro, fue un personaje clave para la revolución cubana. Fundador del Club de Aviación de Cuba, aeromodelista, alumno del primer curso de paracaidismo de Cuba y el primer cubano con licencia de piloto de vuelo sin motor. Activo periodista aeronáutico y primer becario de la Organización de la Aviación Civil Internacional, fue condecorado con el máximo galardón en Cuba en 1957.
Funcionario gubernamental de la aviación civil de Cuba fue el desencadenante que facilitó sus actividades revolucionarias. Miembro de la secretaria Comisión Militar del Partido Comunista, logró ser jefe de las organizaciones de la ayuda cubana en defensa de la II República Española y posteriormente en el apoyo a los republicanos españoles en la lucha contra el franquismo.
En 1959, inmediatamente al triunfo de la Revolución Cubana, se le asignaron importantes tareas, como recoge el libro, al lado del comandante Ernesto Che Guevara, como la Seguridad del Estado y con el comandante Raúl Castro creó la Fuerza Aérea Revolucionaria y la Dirección de la Aviación Civil. Proveniente de una familia importante de Camaguey, se convirtió en una persona carismática que activamente participó en reclutar voluntarios para las Brigadas Rojas Internacionales.
Víctor Pina, participó, según el libro de Tabío, en la Guerra Civil Española en 1939 en actividades de inteligencia. Terminó en Moscú recibiendo grandes condecoraciones por las experiencias realizadas.
Favor de rectificarme si estoy equivocado en la identificación de Drake y de Pina.
Cómo fueron las intervenciones armadas impulsadas por Cuba en América Latina
Por Ángel Bermúdez
(@angelbermudez)
BBC News Mundo
29 marzo 2019
Eran unos 90 hombres armados los que desembarcaron del yate en aquella playa del Caribe. Casi todos eran cubanos, vestían uniforme militar y venían dispuestos a derrocar al gobierno de aquella pequeña nación. Ocurrió hace 60 años, pero si piensa que se trata de la expedición del Granma a Cuba, liderada por Fidel Castro, se equivoca.
La escena corresponde a una invasión a Panamá ocurrida en abril de 1959 y que fue la primera de una decena de intervenciones armadas impulsadas por Cuba en América Latina, desde el triunfo de la revolución castrista el 1 de enero de aquel año.
En las últimas semanas, el tema de la injerencia militar cubana en la región entró con fuerza en el debate internacional a propósito de la crisis política que vive Venezuela.
En un discurso el pasado mes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, como "títere cubano" y aseguró que está "controlado por los militares cubanos y protegido por un ejército privado de soldados cubanos".
Es una denuncia que se hace desde hace años en Venezuela.
Rocío San Miguel, presidenta de la ONG venezolana Control Ciudadano, le dijo a BBC Mundo que "Cuba intervino en la reestructuración de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y que en los cuarteles venezolanos hay una presencia permanente de militares cubanos".
Sin embargo, La Habana niega tener alguna injerencia militar en Venezuela y defiende su apoyo a Maduro como un gesto de solidaridad.
Desde la prensa oficial de la isla se insiste en que la gran mayoría de los 23.000 cubanos presentes en Venezuela son trabajadores del sector salud.
El diario oficial del Partido Comunista de la isla, Granma, afirmaba en un reciente artículo que en Venezuela no hay ni agentes ni soldados cubanos.
Es un "ejército de batas blancas", decía en referencia a los médicos que conforman el grueso de las misiones sociales cubanas que -según afirman- también incluyen maestros, entrenadores deportivos, periodistas y asesores científicos e industriales, entre otros.
Desde los inicios de la Revolución cubana, una de las marcas de su política exterior ha sido "exportar el socialismo".
Alineados con la Unión Soviética durante la Guerra Fría, los cubanos tienen un historial de apoyo a gobiernos y actores políticos ideológicamente afines.
Y lo han hecho con envíos de médicos pero también con asesoría técnica y soporte logístico en el campo militar.
Así fue que entre 1975 y 1989 envió soldados a la Guerra de Angola (aunque el conflicto duró hasta 2002) o más recientemente los programas "Barrio Adentro" y "Mais médicos", por los que enviaron personal sanitario a Venezuela y Brasil.
BBC Mundo te cuenta cuáles han sido algunas de las intervenciones militares más importantes de la isla en América Latina.
Panamá
El yate con los hombres responsables de ejecutar la invasión de Panamá zarpó el 19 de abril de 1959 del puerto cubano de Batabanó. La expedición había sido promovida por Roberto Arias, un sobrino del expresidente Arnulfo Arias, que logró el apoyo de Fidel Castro.
Aunque los invasores lograron tomar el puerto colonial de Nombre de Dios, la pronta denuncia del mandatario Ernesto de la Guardia ante la OEA y la masiva movilización de fuerzas panameñas, estadounidenses y guatemaltecas derivó en la rápida rendición de los agresores.
Fidel Castro, quien estaba de visita en Estados Unidos, intentó desligarse y calificó la operación como "vergonzosa, inoportuna e injustificada"; mientras que Ernesto "Che" Guevara aseguró que Cuba exportaba ideas revolucionarias pero no la revolución en sí misma.
La Habana ofreció garantías a Panamá de que una agresión similar no sería permitida y logró que los detenidos cubanos fueron repatriados a la isla, donde supuestamente enfrentarían el riesgo de ser sometidos a un tribunal militar. Apenas un mes más tarde, todos estaban en libertad.
"El error de esa operación fue que la mayor parte de los guerrilleros eran cubanos, por lo que no tuvieron apoyo local una vez que llegaron allí. Eran invasores extranjeros. A partir de allí, Cuba cambió la estrategia y usó más combatientes locales", explicó a BBC Mundo Jonathan Brown, profesor de Historia Latinoamericana en la Universidad de Texas y autor del libro Cuba's Revolutionary World, sobre cómo la isla intentó exportar la Revolución a otros países a través de la insurrección armada.
Nicaragua
Menos de dos meses después del fiasco de Panamá, en junio de 1959, una expedición de unos 60 hombres armados que partió de Cuba desembarcó en la costa caribeña de Honduras.
Durante un par de semanas acamparon en el lugar esperando para avanzar sobre su verdadero objetivo: Nicaragua, justo al otro lado de la frontera.
Los expedicionarios eran mayormente exiliados nicaragüenses, acompañados de guerrilleros cubanos y guatemaltecos, que buscaban derrocar al mandatario Luis Somoza Debayle.
El gobierno de Honduras envío soldados a la zona que atacaron por sorpresa el campamento, causando la muerte de 6 guerrilleros, hiriendo a 15 y deteniendo al resto. "No fue una batalla, fue una masacre", lamentó luego Carlos Fonseca, un nicaragüense que fue herido.
Varios de los sobrevivientes regresaron después a Cuba para una larga estadía, donde siguieron recibiendo entrenamiento militar y se reagruparon con otros exiliados nicaragüenses.
"Se convirtieron en los sandinistas. Fidel les siguió apoyando y, al final, sus esfuerzos dieron frutos dos décadas más tarde", comentó Brown en referencia al triunfo de la revolución nicaragüense en 1979.
República Dominicana
El 14 de junio de 1959, una fuerza de unos 60 hombres -dominicanos y cubanos- despegó del oriente de Cuba en un avión C-46 pintado con los colores de la Fuerza Aérea Dominicana. La nave aterrizó en el aeropuerto de Constanza en el interior del país, donde tomaron un cuartel por sorpresa.
(Camilo Cienfuegos visitando el campo de entrenamiento donde se preparaban los invasores a República Dominicana; entre esos invasores se encontraba su amigo el Capitán Nené López quien formaba parte de su guardia personal. Foto y comentario añadido por el Bloguista de Baracutey Cubano )
El avión regresó inmediatamente a Cuba, donde Camilo Cienfuegos -quien había estado a cargo de la operación- ordenó el "arresto" del piloto venezolano y luego negó la participación de la isla en el suceso.
En paralelo, tres barcos transportaron unos 150 guerrilleros armados hasta un lugar cercano a Puerto Plata. Estas naves, sin embargo, llegaron con tres días de retraso a Dominicana, lo que permitió al gobierno de Rafael Leónidas Trujillo ponerse en alerta y emboscarlos.
"La fuerza que buscaba instigar una rebelión armada en el territorio nacional ha sido completamente exterminada, todos sus participantes han muerto", anunció el 23 de junio el portavoz del gobierno dominicano.
En realidad, unos pocos expedicionarios sobrevivieron, incluyendo al comandante cubano Delio Gómez Ochoa, quien pudo regresar a su patria luego de que Trujillo fuera asesinado en 1961.
Según explicó Brown a BBC Mundo, "en 1959 solamente quedaban cuatro dictaduras en América Latina", de las cuales tres estaban en el Caribe y Fidel Castro se había propuesto eliminarlas pues "quería crear un mundo que fuera seguro para la Revolución".
El caso de Trujillo era especialmente preocupante para La Habana.
"Él estaba dando ayuda y refugio a exoficiales del extinto ejército de Batista, que conspiraban para volver al poder en Cuba", señaló el experto.
Haití
En agosto de 1959, un grupo de unos 30 hombres armados -mayormente cubanos y haitianos junto a dos venezolanos- zarparon de Baracoa, en la costa oriental de Cuba, rumbo a Haití con el fin de promover el derrocamiento del gobierno de François "Papa Doc" Duvalier.
Los voluntarios haitianos habían recibido tres meses de entrenamiento en una base a las afueras de La Habana.
Los expedicionarios contaban con el alzamiento de una columna del ejército haitiano que nunca se produjo, según cuenta el historiador cubano Juan F. Benemelis en su libro "Las guerras secretas de Fidel Castro".
"La reacción militar haitiana, encabezada por el general Mercerón, fue de íntegro apoyo a Duvalier", escribe Benemelis.
La consecuencia de ello fue la aniquilación de prácticamente todos los invasores, con algunas excepciones como la de cuatro adolescentes cubanos que fueron capturados, interrogados y deportados.
Argentina
Si las invasiones de Nicaragua, República Dominicana y Haití podían ser vistas como operaciones que buscaban eliminar adversarios peligrosos en el entorno próximo de Cuba, Brown considera que las intervenciones militares en otros países latinoamericanos tenían otra función.
"Cuba luego se vengó de cada gobierno de América Latina que no la reconoció así como de aquellos que se sumaron al boicot de Estados Unidos. Fidel Castro trajo jóvenes de izquierda de esos países a la isla, les dio entrenamiento guerrillero y, luego, los envió de vuelta. Así fue como él siguió interviniendo en la región", explica el experto.
Uno de esos casos fue Argentina. En 1962, Guevara planificó establecer una guerrilla rural en la provincia norteña de Salta. Al frente colocó a Jorge Ricardo Masetti, un periodista argentino que le había acompañado desde los tiempos de la Sierra Maestra.
En junio de 1963, Masetti encabezó un grupo de cinco hombres armados -cuatro argentinos y un cubano- que ingresó en Salta a través de Bolivia. Uno de ellos viajó a Buenos Aires y Córdoba para reclutar unos 30 hombres adicionales entre los grupos de extrema izquierda.
En un comunicado enviado a la prensa de Buenos Aires, Masetti anunció la existencia del grupo y su intención de liberar a Argentina del imperialismo internacional pero no hubo ninguna reacción.
En febrero de 1964, las autoridades de Salta recibieron información sobre la presencia de hombres sospechosos en un área remota, lo que derivó en una serie de operaciones que culminaron con la incautación de todas las armas, municiones y alimentos del campo guerrillero.
Los hombres de Masetti se pasaron un mes vagando por la selva en busca de comida y refugio.
Al final, tres murieron de hambre, otros tres perecieron en enfrentamientos con las autoridades, unos 13 fueron detenidos sin hacer casi ninguna resistencia, mientras que Masetti se adentró en la selva sin que nadie nunca volviera a saber de él.
Venezuela
El desembarco en mayo de 1967 de un grupo de guerrilleros procedentes de Cuba cerca de la playa de Machurucuto, en el oriente de Venezuela, dejó al descubierto los intentos de injerencia armada de La Habana en ese país.
Héctor Pérez Marcano, uno de los protagonistas de aquella operación, le dijo a BBC Mundo que la misma fue ideada y supervisada directamente por Fidel Castro, quien les brindó todo el apoyo.
Pérez Marcano era parte de un grupo de militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) venezolano que viajó a Cuba a entrenarse como guerrilleros para luego regresar a hacer la revolución en su país.
Según su relato, el plan original era el desembarco de ocho combatientes -cuatro venezolanos y cuatro cubanos- que se iban a unir a un foco guerrillero del MIR que operaba en una zona montañosa a unos 160 kilómetros al este de Caracas.
Sin embargo, la captura de tres tripulantes cubanos de la lancha que les había llevado hasta la orilla puso al descubierto la expedición.
La situación derivó en la ruptura de las relaciones diplomáticas entre Caracas y La Habana.
Sin embargo, el incidente conocido como "el desembarco de Machurucuto" no fue la primera ni la mayor operación de este tipo que Castro ejecutó sobre Venezuela.
Un año antes había ocurrido una expedición mayor que había trasladado a un grupo de guerrilleros del Partido Comunista de Venezuela formados en Cuba junto a combatientes de la isla, incluyendo a Arnaldo Ochoa Sánchez, quien años más tarde tras alcanzar el rango de general fue fusilado en la isla tras ser condenado en un polémico juicio por narcotráfico.
Perú
En los primeros años de la década de 1960, unos 200 jóvenes izquierdistas peruanos recibieron entrenamiento guerrillero en Cuba.
Según señala Brown en su libro, el grupo más numeroso correspondía a los militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), un grupo formado por jóvenes desertores de las filas del APRA. También había otro conformado por disidentes del Partido Comunista de Perú, que optaron por llamarse Ejército de Liberación Nacional.
Muchos de estos hombres regresaron luego a Perú, donde ambos grupos entraron en acción por separado en 1965, realizando ataques en diversas partes del país.
El gobierno del presidente Fernando Belaúnde respondió con un despliegue abrumador de fuerzas. Las autoridades lograron sofocar esos primeros focos de insurgencia guerrillera en un año, llegando a declarar "misión cumplida".
"Una vez que se dieron cuenta de que había guerrillas en las zonas rurales fueron tras ellas con toda su fuerza. Muchos de los militares de América Latina habían aprendido de lo ocurrido en la revolución cubana y no iban a ignorar la presencia de grupos armados en el país. Eso fue lo que hizo Batista en Cuba en la década anterior: ignoró a las guerrillas en la Sierra Maestra hasta que fue demasiado tarde", comenta Brown.
Guatemala
"Guatemala fue uno de los proyectos donde más enconadamente se precipitaron Castro y el Che Guevara desde un principio; sobre todo porque Guatemala había concedido bases de entrenamiento para los cubanos exilados que participaron en la abortada invasión de Bahía de Cochinos", asegura Juan F. Benemelis en su libro.
Sin embargo, según el autor, ya antes de ese episodio el Che Guevara había hecho un pacto secreto con el expresidente guatemalteco Jacobo Arbenz -derrocado por un golpe apoyado por Estados Unidos- para restituirle en el poder.
El 3 de octubre de 1960, el gobierno del presidente Miguel Ydígoras Fuentes divulgó un comunicado en el que informó que su Fuerza Aérea había atacado una embarcación cubana que aparentemente estaba desembarcando armas en la costa atlántica del país.
Unas tres semanas más tarde, el gobierno denunció un plan para invadir al país a través de la frontera con Honduras.
Aseguraba que la operación iba a ser realizada por una fuerza de unos 200 hombre liderados por Augusto Charnaud MacDonald, exministro de Interior de Arbenz, quien había sido visto por última vez en La Habana.
Al mes siguiente, se produjo un levantamiento militar en las localidades de Zacapa y Puerto Barrios, en el que participó el teniente Marco Yon Sosa, quien tenía contactos con Cuba y luego se convirtió en un comandante guerrillero.
Según relata Benemelis, hubo aviones de la fuerza aérea cubana aprovisionando a los alzados mientras que en Honduras había sido descubierta una columna de hombres armados liderados por oficiales cubanos que buscaban dar apoyo a los rebeldes.
El alzamiento fue sofocado por el gobierno de Guatemala que exigió a la OEA tomar medidas contra Cuba.
Colombia
La influencia y el apoyo de Cuba se encuentra en el origen del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia.
La primera semilla de esta agrupación la constituyó la "Brigada Pro Liberación José Antonio Galán", creada en Cuba por seis jóvenes estudiantes colombianos que viajaron a La Habana con becas del gobierno de la isla.
Dos años más tarde, en 1964, con solamente 18 guerrilleros se creó el ELN, a cuyas filas pronto se unirían varios sacerdotes católicos seguidores de la Teoría de la Liberación.
Sin embargo, según señala Brown, una vez que el ELN se puso en marcha se convirtió en un movimiento independiente que no dependía de la tutela de La Habana. Eso, sin embargo, no descarta que recibieran apoyo material de la isla.
En la Conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad, realizada en La Habana en agosto de 1967, representantes del ELN recibieron la promesa de armas cubanas suficientes para dotar a 500 campesinos que ellos habían organizado en el oriente de Colombia.
Décadas más tarde, otro episodio.
En marzo de 1981 el gobierno del entonces presidente colombiano Julio Cesar Turbay anunció que su país rompía relaciones con Cuba, acusando al gobierno de la isla caribeña de apoyar un desembarco de armas y combatientes del movimiento guerrillero M-19 en la costa pacífica colombiana, en el departamento del Chocó. Cuba negó en ese momento las acusaciones de Colombia.
El desembarco fue un fracaso, con el ejército colombiano interceptando a los combatientes en la zona selvática del Chocó al poco tiempo de haber llegado a la costa.
El Salvador
La oportunidad para la injerencia militar de Cuba en El Salvador surgió con el triunfo de los sandinistas en Nicaragua en 1979.
Sin embargo, de acuerdo con Brown, eso no se tradujo en la presencia de militares cubanos en El Salvador, sino en un gran apoyo material y en asesoría.
Un informe desclasificado del Departamento de Estado de EE.UU. de 1981 atribuye a Fidel Castro y al gobierno cubano el haber jugado un papel central en promover la unificación de los grupos guerrilleros salvadoreños -cuyos líderes se habrían reunido en La Habana en mayo de 1980-, así
como en la entrega encubierta de casi 200 toneladas de armamento que sirvieron para preparar la "ofensiva general" que lanzaron estos grupos en enero de 1981.
Según el gobierno estadounidense, antes de septiembre de 1980 los grupos guerrilleros salvadoreños estaban mal armados y mal coordinados, pero para enero de 1981 -cuando lanzaron la ofensiva- disponían de un impresionante arsenal de armas modernas.
En el año 2000, durante la X Cumbre Iberoamericana en Panamá, el entonces presidente de El Salvador, Francisco Flores, implicó a Castro en la muerte de miles de salvadoreños durante la guerra civil de su país (1980-1992).
"Es absolutamente intolerable que usted, involucrado en la muerte de tantos salvadoreños, usted, que entrenó a muchísimas personas para matar salvadoreños, me acuse a mí de muertes en El Salvador".
Castro, en un tono beligerante, respondió que "condenamos esos crímenes" y se desligó de esas acusaciones.
Bolivia
Bolivia fue el país escogido por el Che Guevara para demostrar su tesis de que no hacía falta que existieran condiciones objetivas en un lugar para realizar la revolución pues la propia guerrilla era capaz de crear esas condiciones.
Con este convencimiento, en 1966, Guevara viajó de incógnito a Bolivia para encabezar un foco guerrillero en ese país. Le acompañaban unos 25 combatientes cubanos.
Según Brown, este fue el único caso en el que la presencia cubana fue tan importante desde la fallida invasión de Panamá. ¿La razón de ello? Los comandaba Guevara.
La iniciativa duró unos pocos meses. Tras unos éxitos iniciales, los guerrilleros se encontraron huyendo constantemente del ejército boliviano, que parecía omnipresente. Para octubre de 1967, cuando Guevara fue capturado y ejecutado, ya el grupo estaba prácticamente aniquilado.
Hacia el final de la década, las intervenciones cubanas en la región disminuyeron de intensidad.
Según Brown, esto se debió al hecho de que todas las operaciones que se realizaron durante esa década fracasaron, a la muerte de Guevara -que era uno de los principales impulsores de la idea de llevar la revolución al resto de la región- y a la oposición de la Unión Soviética a esta tipo de acciones.
"Moscú estaba en contra de estas intervenciones en el resto de América Latina que no se ajustaban a la doctrina soviética acerca de cómo el comunismo iba a apoderarse del mundo. Ellos siempre se opusieron pese a que Castro siguió haciéndolo durante la década de 1960. Al final, él tuvo que darse cuenta de que no iba a tener éxito. Y eso ocurrió después de la muerte del Che", concluye Brown.
Francisco Almagro Domínguez sobre Cuba: Visa para un insomnio. La puja en torno a la embajada, oficina de intereses o sección consular tiene tantos años como la llamada “Revolución”
La puja en torno a la embajada, oficina de intereses o sección consular tiene tantos años como la llamada “Revolución”
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Por Francisco Almagro Domínguez
Miami
21/03/2019 4:13 pm
Buscando visa, la razón de ser
Buscando visa, para no volver
Juan Luis Guerra
Visa para un sueño
Probablemente el edificio situado en Calzada entre L y M, en el municipio habanero de El Vedado, sea uno de los sitios de mayor peregrinaje y oraciones de todos los credos en los últimos sesenta años. Hasta las cercas de la ahora Embajada de Estados Unidos de América en la capital cubana han llegado hombres y mujeres de todas las edades y religiones pidiendo que en la entrevista con el funcionario consular se les conceda la visa de turista o aprueben su solicitud de residente.
Hay episodios simpáticos, pintorescos, como el del creyente de las religiones afrocubanas que tiró un polvo en las escaleras —cascarilla— y los yanquis cerraron la instalación por temor a que fuera un ataque terrorista con ántrax.
Como en las sociedades totalitarias los ciudadanos votan con los pies, la policía cubana tuvo que ingeniársela durante un buen tiempo para contener, organizar, a cientos de diarios potenciales viajeros. El lugar escogido para retener a los cubanos que “luchaban” la visa tuvo un sublime simbolismo: el parque frente a la funeraria de Calzada y K, antigua Rivero. El gracejo popular decía que del infierno podían pasar al paraíso en solo unos metros.
Cuando el régimen tomó un segundo aire con la llamada “Batalla de Ideas” y el regreso del Niño Elián, construyeron una enorme plazoleta frente al edificio; una osada estructura de metal en el aire le daba al lugar un toque de modernidad del que carecían las consignas y los discursos que allí se sucedían día y noche. La gente común llamó a aquella argamasa de metal y humanos enardecidos por gusto, protestódromo. Los gringos, tan creativos, respondieron poniendo leads en los pisos superiores de la entonces Oficina de Intereses. Los titulares no eran ofensivos. Solo decían lo que el pueblo no podía leer en la prensa oficial. Pero el agravio fue demasiado para el Extinto en Jefe.
Como el Difunto Comandante nunca pudo “quedarse dado”, sembró frente al edificio decenas de banderas que tapaban, literalmente, los cintillos colocados por los funcionarios norteamericanos. Era un horroroso espectáculo no solo por su anti-estética y precipitada factura, sino porque al ondear banderas negras, recordaban una banda de tiñosas revoloteando sobre uno de los sitios más bellos de la ciudad.
La puja en torno a la embajada, oficina de intereses o sección consular tiene tantos años como la llamada “Revolución”. Este autor no olvida las manifestaciones a finales de los años 60 por la “liberación de los pescadores del Alecrín”. Nada tenían que ver los “americanos” con la captura, por los venezolanos y en sus aguas territoriales, de un supuesto barco pesquero con armas. El niño que yo era —y muchos adultos, además—, creímos ciegamente que los responsables, cobardes, se escondían detrás de aquellos cristales nevados. Del episodio del Alecrín solo quedó la frase “suelta los pescadores” cuando el pantalón quedaba corto y en el setenta no había ni calzoncillos que ponerse.
Pero el premio al choteo cubano se lo lleva el cartel que el régimen colocó poco después de cara al edificio. Puede haber sido en los días del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, en 1978. Tiene aún una frase ridícula y psicoanalíticamente reveladora: “señores imperialistas, no les tenemos absolutamente ningún miedo”. Debajo, un genio de la riposta, escribió: “No, lo que les tenemos es tremenda envidia”.
Cuentan quienes vienen de la Isla que hoy el edificio rectangular a un lado del malecón parece desierto. No hay molotes que perturben el recato —y el achicharado café— de los dolientes en la funeraria de Calzada y K. Desde hace meses las visas para turismo, visitas y reunificación familiar hay que “lucharlas” en otro país, con el sacrificio en dinero y recursos logísticos que eso requiere. Por si fuera poco, Mara Tekach, encargada de negocios de la Embajada de Estados Unidos en La Habana declaró que a partir del día 18 de marzo las visas B2 ya no se darán por cinco años sino por tres meses, con una sola entrada.
Inmediatamente el “gobierno revolucionario” ha respondido como si le hubieran insultado la progenitora. No es muy halagüeño perder cientos de miles de dólares por pasaportes emitidos y dinero libre de impuestos, provenientes del Norte. En declaraciones oficiales el régimen ha defendido el derecho de los ciudadanos cubanos a viajar “en ambos sentidos de manera regular, ordenada y segura”. Cuando desde esta orilla se leen semejantes cosas, por respeto mínimo hacia uno mismo se elude la respuesta.
Es cierto que muchos compatriotas van a sufrir, y sus familiares solo podrán venir de la Isla, acaso, una vez al año. Las últimas medidas van en la dirección de aniquilar los privilegios que hemos tenido los cubanos en seis décadas, y Estados Unidos tiene todo el derecho a hacerlo. Estas, y otras medidas que posiblemente vendrán son políticas y económicas. El “imperialismo yanqui” comienza tratar a Cuba como lo que siempre ha sido: su enemigo declarado, confeso, pertinaz —en realidad, fue juramento hecho por el exlíder a Celia Sánchez en la Sierra Maestra.
Ser enemigo de Estados Unidos está en el ADN de la Revolución cubana. Los norteamericanos comienzan a comprender que al enemigo no se le regalan veinte mil visas anuales. En Cuba casi no se publica sobre los avances económicos, científicos y culturales norteamericanos; en cambio, gastan chorros de tinta en denostarlo, aunque sea mintiendo. Por decencia o simple cálculo de riegos, no deberían seguir pidiendo el levantamiento del embargo. Pareciera que toda la felicidad y la prosperidad de la Isla dependen de la sanción norteamericana, no del esfuerzo de los mismos cubanos. Los comunistas cubanos deberían abstenerse de rogar por la inversión de empresas yanquis; según su prensa y sus manuales, lo único que hace el capitalismo “salvaje” es saquear y robarse los recursos del Tercer Mundo. A los malos “ni un tantico así”.
Miami se ha convertido en la factoría de medio millón de personas que alimenta once millones de cautivos, y terminan siendo, los de acá, también presos del régimen; nadie quiere dejar a su madre, hija o hermanos sin alimentos ni ropas que vestir. Pero, aun así, las autoridades cubanas abusan de quienes, incluso, agachan el cérvix por necesidad: la aduana es corrupta, maltrata al viajero, bordea la inhumanidad. Para colmo, solo pueden llevar la “jaba” —la más cara del mundo— a la Prisión-Hacienda aquellos apalencados que no osen alzar la voz “en el monte seco y pardo”. Y según un vicepresidente cubano, la “jaba” debe ser bien revisada y pesada: hay que comprar lo que oferta la Prisión-Hacienda.
La Visa USA era de las pocas salidas temporales, oxigenantes, que quedaban a los cubanos de la Isla. Pero el gringo ha tapado una de las últimas válvulas que aflojaban el caldo interior. Y todo apunta a que la asfixia será total. Otro éxodo marítimo sería una declaración de guerra, y el plan de contingencia norteamericano está bien estudiado y ensayado. Esta vez no hay protestódromo, Niño Elián ni Alecrín que entretenga, confunda. Lo que si hay es todo un pueblo gritando: “señores imperialistas, les tenemos, absolutamente, tremenda envidia”.
Históricas Revelaciones sobre Captura del pesquero Alecrín por Armada Venezolana (Video)
Por Oscar Suarez
17 de mayo, 2013
Lo
que fue calificado como un secuestro de un indefenso bote pesquero en
la prensa cubana de entonces, resultó una acción de defensa de la Armada
Venezolana ante un intento de desembarco de guerrillas procedente de
Cuba.
El Capitán de Navío (r) Bernardo Jurado reveló a Universo Increíble, que
fue su padre el Teniente de Navío Bernardo Jurado Toro, quien llevó a
cabo la misión de interceptar 3 naves de bandera cubana que navegaban en
aguTeniente de Navío Bernardo Jurado Toroas territoriales venezolanas
en noviembre del 1968.
En un amplio reportaje en video se muestra un amplio reporte de los
diarios de la época sobre todas la maniobras para la captura del
Alecrín, tripulados por supuestos pescadores que no se comportaban como tales.
A continuación el reportaje especial de Universo Increíble sobre este
evento, que nunca se publicó en la prensa cubana, cómo realmente
ocurrió.
La captura del barco cubano Alecrín en Venezuela impidió nuevas incursiones guerrilleras
Published on May 16, 2013
La captura del motopesquero cubano Alecrín en aguas de Venezuela en 1968
por la Armada venezolana impidió la continuación de las incursiones
guerrilleras de Castro en Venezuela.
Los
cubanos iniciaron un amplio esquema de captación en las universidades y
en el ejército. El aparato cubano invadió con propaganda las
instituciones oficiales y universitarias, desatando una campaña paralela
que fue abrazada por la juventud, donde se exhibía a la llamada
izquierda tradicional del continente (Figueres, Bosch, Muñoz Marín,
Arévalo, Victor Raúl Haya de la Torre, Cárdenas, etcétera) como un
obstáculo que frenaba el inevitable proceso de cambios.
El
reciente ejemplo en Perú, donde el joven Luis de la Puente Uceda, con
gran explosión de gloria había cortado sus lazos con el partido de Haya
de la Torre y se había internado en las selvas bajo el grito de guerra
lanzado en La Habana, tuvo resonancia en Venezuela; tanto, que la
izquierda optó por retirarse del gobierno suscitando una crisis en el
gabinete de Betancourt.
La
consolidación del eje Habana-Moscú preocupó sobremanera a Betancourt,
que se sabía enemigo público número uno de Castro. Luego de una
recepción de Raúl Castro en la URSS, se decide la convocatoria de un
congreso de juventudes latinoamericanas en La Habana, para unificar
fuerzas radicales continentales y dar al traste con el gobierno
caraqueño.
Comenzaron las tensiones Caracas-La Habana y la
expulsión de agentes cubanos, detención de conspiradores, incautación
de alijos de armas. A mediados de 1960,
se trasladó a La Habana un extraño grupo, para ser instruido en
acciones clandestinas comando, integrado, entre otros, por Simón Mérida,
dirigente del MIR, la actriz Astrid Fisher y el libanés Miguel Tanus.
En
julio, es desenmascarado el proyecto cubano que trataba de crear
dificultades a la Iglesia venezolana, para precipitarla al ruedo
político. Los detenidos por el asalto a la catedral de Caracas,
confesaron que el gobierno de Castro era el instigador de los hechos. El
26 de julio de 1960, el diplomático cubano, Guillermo León Antich,
encabezó una manifestación en Caracas. La Catedral fue apedreada y las
estupefactas autoridades caraqueñas pudieron comprobar quién había sido
el autor de estos disturbios. El 24 de agosto, descubren a León Antich,
con las manos en la masa, cuando entregaba $400,000 a elementos de la
oposición para fomentar una revuelta contra Betancourt.
Ello
no fue óbice para que Castro decidiera continuar con sus rocambolescos
escándalos contra Betancourt. En noviembre, la policía venezolana, en
una ronda de rutina, detiene nada menos que a dos miembros de la
inteligencia cubana, Francisco Chacón y Natalio Pernas, en plena faena
subversiva dentro del país. En diciembre, cunde la alarma en la
administración Betancourt, cuando la vigilante atención de la seguridad
venezolana da con un cuantioso cargamento de armas, originario de Cuba,
introducido por varios puntos de las llanuras costeras venezolana y por
un aeródromo abandonado.
La consolidación de los vínculos de Cuba
con los focos comunistas y radicales venezolanos se fortalecían a
través de su poderosa embajada en Caracas, nutrida de agentes especiales
que manipulaban capillas estudiantiles, sostenían periódicos y servían
de enlace con el Partido Comunista, el MIR y con las flamantes
guerrillas.
El 11 de enero de
1961, en plena Sierra Maestra, Castro consumó una reunión confidencial
con un conglomerado de dirigentes latinoamericanos, para analizar la
forma de precipitar una cruzada bélica en todo el continente, partiendo
de un foco venezolano. El juicio de Castro consistía en alistar una
brigada internacional, al estilo de la que se instituyó en la guerra
civil española.
El conjunto era una mezcolanza de
guatemaltecos, guadalupeños, sindicalistas paraguayos y demás,
despuntando entre ellos los comunistas colombianos Tancredo Errante y
Luis Sánchez, el costarricense Carlos Luis Falla, que había conducido la
guerra en 1948 contra el ex presidente Figueres, y un nutrido grupo de
venezolanos, entre ellos Simón Mérida y Manuel Marcano. Un
voluminoso contingente de latinoamericanos formó el famoso Batallón-331
de milicias al mando del guerrillero cubano Dermidio Escalona, que
participó en los combates de Bahía de Cochinos y en la batida contra los
grupos armados anti-castristas en la Sierra del Escambray.
Castro
decide desatar su flamante plan Camilo Cienfuegos en Venezuela. En
abril de 1961, el país se estremece ante los pronunciamientos en las
unidades militares en Caracas, Maracaibo y Cumaná, los cuales son
aplastados sangrientamente. El papel de
la embajada cubana en estos disturbios salió rápidamente a la luz. Para
colmo, en junio de ese año, las fuerzas de seguridad venezolana
incautan un voluminoso cargamento de ametralladoras de manufactura
checoslovaca, enviado tranquilamente desde Cuba, por vía aérea, al
estado Zulia.
En noviembre, el gobierno de Betancourt,
mostrando a la prensa internacional innumerables pruebas de la
ingerencia directa de Castro en la desestabilización del país, rompe
relaciones diplomáticas con Cuba, con el propósito además de terminar
con la labor de espionaje cubana. Ya en 1962, el PC de Venezuela,
prácticamente bajo tutela de La Habana, había propuesto la idea de la
insurrección armada.
En momentos que se debatía en un asfixiante
duelo económico con Estados Unidos, y entraba en una relación peligrosa
con la URSS, Castro necesita una Venezuela marxista a ultranza, que le
propicie la ayuda petrolera requerida y la posibilidad de negar estas
cuencas de hidrocarburos a Washington. Para ello, había llegado a un
pacto oculto de no-agresión con el dictador dominicano Trujillo, acuerdo
que fue negociado en La Habana por el general trujillista Arturo
Espaillat.
Trujillo y Castro recién habían sido expulsados de la
OEA, y la prensa oficial dominicana tronaba contra el "imperialismo
norteamericano" y comenzaba a coquetear con un ideario socialista a la
cubana. Betancourt se hallaba al corriente de esta alianza, que prometía
ser problemática para su gobierno.
El
socorro de Cuba a la insurrección en Venezuela se guiaba especialmente
hacia el llamado Frente Chirinos que dirigían Fabricio Ojeda, Petkoff y
el ex oficial Bravo. Existían otros focos guerrilleros, como el liderado
por Juan Vicente Cabezas y el llamado Simón Bolívar, encabezado por
Tirso Pinto y Germán Lairet. Castro recurre nuevamente al golpe militar,
quizás ojeando que una lucha guerrillera en Venezuela no sólo tomaría
largo tiempo, sino que era de dudoso resultado. Así fue cómo en mayo de
1962 se originaron los alzamientos castrenses en las bases de Carúpano, y
luego en Puerto Cabello, dirigidos por elementos que respondían a Cuba,
como Petkoff; pero nuevamente, ambas intentonas fueron aplastadas
violentamente.
Si bien La Habana había logrado desatar la
insurrección en Venezuela y se sucedían alzamientos, ataques contra
cuarteles, sabotajes, asaltos, etc., los insurrectos pro-castristas
pensaban en una victoria guerrillera relámpago al estilo de Cuba; pero
el ejército no les daba tregua e impedía la extensión del foco en otras
latitudes del territorio nacional.
En
octubre de ese año, cayó en manos de las autoridades de Betancourt la
prueba que Castro en persona había ordenado volar cuatro centrales
eléctricas en el lago Maracaibo. A pesar de que la policía y las fuerzas
armadas venezolanas estaban alertas, el 3 de noviembre, un comando
venezolano preparado en Cuba, logra dinamitar dos oleoductos y un
gasoducto en pleno puerto de La Cruz.
En
enero de 1963, Betancourt le devuelve el golpe a Fidel con creces, al
ser descubierto en Caracas el principal almacén de armas que Cuba
disponía para los insurrectos venezolanos, así como una documentación
comprometedora no sólo para La Habana, sino para las guerrillas y las
redes urbanas clandestinas, lo que desató una recia batida de la tropa a
los rebeldes castristas en la zona de Falcón.
Ante los
golpes de las fuerzas armadas de Betancourt, Castro determinó unificar
los divergentes frentes guerrilleros venezolanos en un mando central y
comprometer secretamente al bloque soviético en tal insurrección. A
mediados de 1963 se conforma el Frente de Liberación Nacional con sostén
de Cuba y logística recibida, en menor escala, de China y la URSS. Era
la época en que Ojeda, sumo pontífice de las FALN, Juan Vicente Cabeza,
del Partido Comunista, Petkoff y Gregorio Lunar Márquez se destacan como
los máximos caciques insurrectos.
El
25 de mayo de 1963, con un intento de asalto al aeropuerto de La
Carlota, se inició un vasto proceso terrorista para festejar la fecha
del 26 de Julio en el que fueron volados puentes mientras grupos
guerrilleros atacaban poblaciones y se producían disturbios. En agosto
fueron dinamitados el gasoducto de Arrecifes y el oleoducto de Ulcamay;
se ocuparon armas, propaganda y un detallado plan cubano contra la vida
de los presidentes de Venezuela y Colombia. En Falcón, fue sorprendido
un agente cubano, José Alfonso, que dirigía un grupo terrorista.
Anzoátegui, las fábricas Dupont, los almacenes Sears y otras propiedades
norteamericanas fueron los próximos asaltos.
LA DERROTA
Pero
la guerrilla comienza a confrontar una amarga realidad al no ver
materializado el concurso del pueblo, por lo que a Castro no le queda
más remedio que realizar constantes transfusiones de hombres y armas. El
4 de noviembre, el ejército de Venezuela sorprende un desembarco
oriundo de Cuba, en la península de Paraguaná, donde se decomisó un
alijo bélico de 3 toneladas. Semanas después, en varios encontronazos
con los guerrilleros, se ocuparon armas de manufactura belga, con el
escudo cubano.
Para fines de ese mes, en un lacónico
discurso, el presidente Betancourt anunció que disponía de pruebas tan
abrumadoras de la promoción de la violencia urbana y guerrillera por
Castro, que sólo restaba a su país solicitar una reunión de emergencia
de todos los países del continente americano para analizar las medidas a
tomar, colectivamente, ante la constante violación de la soberanía
venezolana por parte de La Habana. Las elecciones a finales de ese año,
con el voto masivo popular y la victoria de Raúl Leoni, un protegido de
Betancourt, demostraron el grado de aislamiento de la lucha armada y la
incapacidad de Castro de sabotear el proceso democrático en Venezuela.
La
consolidación democrática caraqueña había irritado a Castro y había
desconcertado a la guerrilla y al PC venezolano. Por lo tanto, era de
esperar la desgarradura que se provocó entre la militancia ortodoxa,
encabezada por Pompeyo Márquez, Jesús Farías y Alberto Rangel, y los
jefes guerrilleros pro-castristas, que aspiraban en ese momento a
dirigir la organización política.
La tensión entre Caracas y La
Habana amenazaba con llegar incluso a un choque bélico; Betancourt
fortalecía su tropa, pero Castro era armado por el bloque soviético a
niveles insospechables. Ante cada protesta venezolana, los cubanos
respondían con una acción. El año 1964 se demostró políticamente
desfavorable para Castro en todo el Hemisferio y se aguardaba que Cuba,
ante la presión de todo el continente, desistiera de sus intentos
intervencionistas. En enero de ese año, una pequeña flotilla de ocho
pesqueros zarpó del puerto de La Habana, con banderas cubana y
soviética, y vació armas no sólo en la Guyana británica y las islas
Mujeres (que fueron luego portadas por las guerrillas venezolanas) sino
igualmente en las costas de ese país.
En febrero de 1964 la OEA
condenó al régimen de Castro en el caso de Venezuela, documentando las
masivas remesas de propaganda subversiva, preparativos de guerrilleros y
terroristas, costeo de actividades subversivas, introducción de
pertrechos bélicos y la infiltración de espías cubanos. En mayo, el PC
venezolano comienza a romper su cordón umbilical con la insurrección,
mostrando interés por iniciar un diálogo con el gobierno, respaldado por
algunos partidos comunistas latinoamericanos que no hacían causa común
con el fovismo castrista.
La renuncia del ala ortodoxa comunista a
la maquinación guerrillera, ratificada en el año 1965, suscitó una
reacción virulenta de aquellos comunistas insurrectos, que como Bravo,
estaban patrocinados desde La Habana. Esta ambivalencia del PC
venezolano repercutió en las posiciones que Castro y el Che Guevara
asumieron poco después en Bolivia, no confiando en el Partido Comunista
boliviano de Mario Monje para fomentar el foco guerrillero.
Castro
determinó arrogarse una mayor responsabilidad logística en la guerrilla
venezolana y a tal efecto amarró los pormenores con Bravo y Ojeda. El
primer fruto sería el desembarco combinado de cubanos y venezolanos en
julio de 1965, con participación de Petkoff que auxiliado por un asalto
terrorista haría estallar valiosos oleoductos de la Gulf Oil, Mobil Oil,
Texas Petroleum y la Socony Oil en la región oriental del país.
El
gobierno replicó ordenando el arresto de todos los miembros del Partido
Comunista y del MIR. En agosto, la seguridad venezolana consiguió
desarticular un amplio diseño conspirativo, que los cubanos conducían
desde París, al detener a Silvia Agüero y Elsa Braun, sus contactos
claves en Venezuela. En marzo de 1967 se produjo el asesinato del doctor
Julio Iribarren, hermano del canciller venezolano, por un comando que
sostenía relaciones directas con La Habana. Luego de cometido el crimen,
el diario habanero Granma publicó las declaraciones del jefe
guerrillero de las FALN, Elías Manuitt Camero, cuya organización se
arrogaba la acción. El presidente Leoni expuso que la preparación del
asesinato y de otros actos de violencia que le antecedieron se realizó
con el consentimiento del gobierno de Cuba.
El ministro del
interior de Venezuela, y luego presidente, Carlos Andrés Pérez declaró
que la responsabilidad de toda esta situación la tenía Castro, con sus
métodos en Venezuela; y anunciaba que era hora de que Venezuela y todos
los países latinoamericanos se decidieran a hacer algo frente a Cuba9.
Héctor Mujica capo del PC Venezolano condenó enérgicamente el crimen del
doctor Iribarren y criticó la política cubana10. El punto prominente de
la controversia entre Castro y los comunistas venezolanos tradicionales
tuvo lugar en los momentos de la gran euforia habanera, resultado de
las operaciones guerrilleras que el Che Guevara estaba desencadenando en
Bolivia.
El 8 de mayo de 1967, el buque cubano Sierra Maestra
zarpó del puerto de Santiago de Cuba descargando un dispositivo
guerrillero en las ensenadas de Venezuela, en un lugar entre
Machurrucutú y Jinarapo. La fuerza invasora cubana fue descubierta y
aniquilada por unidades del ejército. En la pelea fueron hechos
prisioneros los militares cubanos Antonio Briones Montoto, Manuel Gil y
Pedro Cabrera, quien se suicidó en la prisión. Montoto pereció ahogado a
manos de sus interrogadores, cuando era torturado. El gobierno
venezolano acabó con lo que restaba de la infraestructura urbana de la
guerrilla.
La tensión entre los estalinistas y castristas
venezolanos fue un reflejo de las disparidades tácticas entre Moscú y La
Habana referente a la toma del poder político. Castro acusó de traición
a los comunistas venezolanos al no querer asistir a la reunión de la
OLAS en La Habana. El descalabro del foco guerrillero en África y en
Bolivia y la invasión de Estados Unidos a República Dominicana,
determinó la suerte de los insurrectos venezolanos.
Castro
comenzó a asumir una actitud internacional menos estridente y más
condicionada por el Kremlin. Su aprobación a la invasión soviética en
Checoslovaquia provocó el cisma definitivo con los guerrilleros
latinoamericanos; y tanto el proyecto de Caamaño en República Dominicana
como el de los rebeldes de Bravo fueron engavetados.
En junio de
1967, prestó declaración ante una comisión especial de la OEA el
venezolano Marcano, quien daría pormenores de la subversión cubana en
Venezuela. Marcano, entrenado por los servicios secretos cubanos,
participó en numerosos actos de sabotaje y terrorismo contra su país.
Según Marcano, Castro organizó dentro del ejército cubano, en los años
1960-1962, una unidad venezolana que participó en las operaciones en las
lomas del Escambray contra los opositores de Castro. Los venezolanos,
junto a otros latinoamericanos tomaron cursos en las escuelas de guerra
cubanas.
Marcano atestiguó que Castro en persona les expresó que
era decisivo golpear en la zona de Maracaibo donde se hallaban los más
grandes oleoductos, para crear dificultades al gobierno; asimismo, que
era imprescindible volar los transportes de abastecimientos para dar la
sensación de una situación incontrolable en el país. Marcano fue elegido
para coordinar en Europa y América los corredores clandestinos
insurreccionales.
En marzo de 1964, Marcano salió de Cuba con
pasaporte falso a nombre de José Escobar, por la vía de Gander con
destino a Praga, donde fue recibido por una checa, (con el seudónimo de
María) que había trabajado por muchos años en la embajada de ese país en
Uruguay. María sustituyó el pasaporte cubano de Marcano por uno
boliviano. Marcano debía crear corredores en la frontera
colombo-venezolana, porque los de Pompeyo Márquez estaban vetados. Los
cubanos le organizaron un recorrido Praga-Roma, para crearle una
leyenda; luego visita Turín, como ex-alumno salesiano, donde se hace de
una carta que le posibilita visitar el Vaticano para solicitar unas
indulgencias que debían ser consignadas al hotel Torquemada.
Siguiendo
el plan cubano, Marcano fue a Madrid donde tomaría un vuelo Nueva
York-Perú, ingresando luego como boliviano en La Paz. De Bolivia,
Marcano pasó a Colombia, donde hizo contacto con una red de espionaje
cubana administrada por el arquitecto Luis Espinosa y por el veterinario
español comunista Paulino García, director del diario España
Democrática. De regreso, emergió en México y de allí a La Habana.
Meses
después, Marcano fue designado para llevar a cabo otra encomienda
cubana, coordinada con el secretario general del MIR venezolano, Américo
Martín. Marcano volvió a utilizar la misma ruta, acompañado de Stefan
Nube Adler y de los secuestradores del Anzoátegui. De Praga pasó a
Londres, hizo un corredor entre Ámsterdam y la capital británica, se
desplazó luego a Jamaica, donde mediante soborno adquirió una visa
colombiana. En Colombia, y siguiendo instrucciones de los cubanos,
Marcano se puso en contacto con el contrabandista Luis Pérez Lupe, que
tenía en sus manos casi todo el comercio ilícito de mercancías, armas y
drogas en la costa atlántica. Luis Pérez aceptó trabajar para La Habana y
propuso hacer un puente desde Aruba a las costas venezolanas, con el
lanchero de bandera venezolana Nelson Sosa, que debía mover un fardaje
de hombres y armas.
Luego de esto, Marcano entró en Venezuela por
Maicao, empleando el famoso camino verde sugerido por la inteligencia
cubana, y que era transitado por gente de toda calaña: contrabandistas,
ladrones, traficantes de drogas y tratantes de blancas. Allí, Marcano
alcanzó a instalar el primer equipo de comunicación con Cuba, en la zona
del estado Miranda, con la artista Astrid Fisher. Sin embargo la
operación fue paralizada porque los soviéticos, que auxiliaban estas
comunicaciones, notificaron que la CIA las había detectado. Marcano
señaló que para la fecha los cubanos habían constituido a lo largo de
todo el Pacífico el coro marxista Espártaco, compuesto de chilenos y
peruanos. Asimismo, detalló cómo La Habana había establecido grupos en
Ecuador, Brasil y Bolivia.
A principios de 1965, los cubanos
citaron en París a su agente venezolano. Piñeiro, jefe del espionaje
castrista, le enviaba dinero e instrucciones para ampliar un aparato
embrión de servicios secretos, ajeno al Partido Comunista, que pudiese
controlar toda la frontera venezolana tras la toma del poder. Marcano
destacó que los cubanos feriaban armas en el mercado negro que fluye del
Amazonas hacia Manaos y que en esa región existía una fábrica
clandestina de armamentos, donde incluso ensamblaban ametralladoras.
Señaló que en la faja venezolana de Garabato, los cubanos colocaron una
mini-fábrica de armamentos que luego fue descubierta por el gobierno
venezolano.
El corredor de Aruba, utilizado a fondo por la Habana
y controlado por Marcano, funcionó a la perfección. Por allí se evadió
en un barco bananero el dirigente del MIR, Américo Martín, con rumbo al
Point Charlie inglés en Berlín. Otro importante corredor clandestino
creado por La Habana fue el de la costa atlántica colombiana, empleando
patanas francesas que trabajaban en los bananares de Santa Marta, las
cuales podían trasladar hasta diez personas y hacer un recorrido directo
hasta Hamburgo; de allí, los infiltrados viajaban a Frankfurt, con una
cobertura turística, para luego trasladarse a Berlín.
Los cubanos
aprovecharon que el Point Charlie inglés en el Berlín Occidental era
escasamente inspeccionado; el único requisito resultaba presentar el
pasaporte y realizar el cambio de marcos federales por los de Alemania
Oriental. Una vez en el Este, se utilizaba a la embajada Checoslovaca
para obtener una visa a Praga y de allí volar a La Habana.
En
1966, Marcano fue designado oficial de información de la inteligencia
cubana para ejercer su labor en el dispositivo internacional de
espionaje cubano hacia América Latina. Se le instruyó que reclutara
diplomáticos venezolanos en el exterior y fue puesto a cargo de una red
que no sólo cubrió Venezuela, sino también a Chile y otros países del
sur. En octubre de ese año, viajó a Méjico donde recibió de manos del
agente cubano Reginaldo Cepeda, claves de comunicación secreta creadas
por los soviéticos; documentación falsa para entrar en Venezuela e
infiltrarse en los medios oficiales, para conseguir cartas tácticas de
las costas venezolanas, como lugares estratégicos, bases del ejército y
puntos militarmente vulnerables.
En su deposición, Marcano
manifestó que en Méjico suministró dinero al periodista Menéndez, de la
revista Sucesos, por varios reportajes favorables a La Habana y reveló
cómo los cubanos costeaban la revista Política, así como un conjunto de
publicaciones en Francia.
El último viaje de contacto de Marcano,
para consultar con sus patrones, resultó una odisea y tuvo que
trasladarse con rapidez de Madrid a París y de allí precipitadamente
hacia Berlín, debido al acoso que los servicios occidentales mantenían
sobre los agentes cubanos. En Praga, finalmente pudo entrevistarse con
sus superiores de la DGI que le entregaron $250,000, dinero que Martín,
del MIR, había solicitado a Castro. Este dinero había sido adjudicado a
otra organización armada, el FLN, perteneciente al Partido Comunista;
Castro, además, se comprometió con regularizar al MIR una ayuda de
$25,000 mensuales.
Marcano aceptó una encomienda directa de
Castro de trasmitir a los insurrectos en Venezuela de no recabar fondos
en ningún país socialista europeo, puesto que Cuba resolvería cualquier
necesidad financiera. Los servicios cubanos le exigieron que secuestrara
al cabecilla de la contrarrevolución cubana exilada, Manuel Artime, que
iba a menudo a Venezuela, y que lo trasladara a la guerrilla de El
Bachiller para “ablandarlo” y luego transportarlo a la isla Margarita, y
de ahí a Cuba bajo la acción de sedantes. Castro le solicitó igualmente
que su dispositivo de inteligencia penetrase a los militares
venezolanos que participaban en la Junta Latinoamericana de Defensa.
No
obstante sus intentos, la subversión guerrillera castrista en
Venezuela, si bien fue la de mayor envergadura en el Continente, no
logró sus fines y el país, a partir de Betancourt, prosiguió por una vía
electoralista.
***********************
Segunda Nota del Blogguista de Baracutey Cubano:
Las fotos y sus comentarios fueron añadidos por este blogguista, los cuales fueron extraidos de Internet del artículo :
De cómo Fidel maneja a Chávez Héctor Pérez Marcano * / Revista Zeta (Venezuela) - 03/03/08
El
nombre de Tomassevich era Raúl Menéndez Tomassevich y años antes se
había destacado en la lucha contra los alzados anticastristas de las
montañas de El Escambray, siendo uno de los oficiales más renombrados de
la Lucha Contra Bandidos, LCB; algo paradójico, pues Tomassevich
había entrado a la Revolución en la lucha contra Batista después de
ser liberado de la cárcel por la que cumplía condena por haber
falsificado un abultado cheque con la supuesta firma del Alcalde de
Santiago de Cuba. Años después de la aventura venezolana, Tomassevich
fue a Angola para tratar, junto al Caballo de Mayaguara, de capturar a
Jonas Savimbi, pero fue un rotundo fracaso.
Otra
aclaración: Antonio Briones Montoto, pese haber estado en la escolta
de Fidel Castro y haber sido el primer jefe de la Dirección General de
Operaciones Especiales, DGOE, fue la persona de la cual Fidel
Castro dijo mintiendo descaradamente y de manera reiterada:
"Si
fuese cierta la noticia de que el joven cubano Antonio Briones Montoto
cayó de dos balazos en la cabeza y yace enterrado a 60 metros de la
playa en el cementerio de Machurucutu, por ayudar a los revolucionarios
venezolanos, nuestro Partido y nuestro pueblo se solidarizan
profundamente con su gesto altruista, revolucionario, internacionalista y
heroico"
Omitiendo que eran casi dos decenas de militares cubanos invadiendo las costas venezolanas.
Hubo
otros heridos en esa accion como Ulises Rosales del Toro y Arnaldo
Ochoa; por cierto, Ochoa le salvó la vida a Rosales del Toro al que sacó
herido del cerco . En 1989 Ulises Rosales del Toro sería el que
dirigió el pelotón en el fusilamiento de Ochoa. Así son de perversos
los Castro.
Se
dice que Luis Posada Carriles tuvo que ver con esa acción llevada a
cabo en Machurrucutu. También se dice que el director del Instituto de
Geodesía y Cartografía, un ex capitán del Ejército Rebelde, conocido
por un video posteriormente como ¨el espía Francisco ¨ , le había
comunicado a la CIA las coordenadas
del lugar exacto del desembarco: el Cocal de los muertos, el 8 de mayo
de 1967. Antonio de la Guardia estaba en la embarcación en que
navegaron los infiltrados o había planeado dicha infiltración; leí que
había tenido que ver con ella.
*******************
VENEZUELA, UNO DE LOS SUEÑOS DE FIDEL CASTRO
2009-07-21.
Por Pedro Corzo
Escritor, Editor y Periodista
(www.miscelaneasdecuba.net).- “Comprometámonos
a seguir haciendo de la Patria el ejemplo que convierta a Los Andes en
la Sierra Maestra del continente americano”. Fidel Castro, Santiango
de Cuba. 26-07 1960.
Su sentimiento mesiánico de
redentor, su auto convicción de líder de lo que consideró siempre la
verdadera independencia de América, se manifestó desde el primer año
del triunfo revolucionario por lo que extendió su proyecto
desestabilizador por todo el hemisferio, siendo Venezuela su principal
objetivo y una especie de perla de la corona en su delirio de
transportar el modelo soviético a América Latina.
Aunque fracasó
en sus primeros intentos nunca abandonó el sueño, solo que como un
hábil oportunista político supo ajustar sus estrategias y espero una circunstancia que le fue dada en la persona de Hugo Chávez.
(
De izquierda a derecha, en el barco que los trajo a Machurucuto en
mayo de 1967, Héctor Pérez Marcano, comandante Américo Silva, Raúl
Tomassevich (Tomás), capitán cubano Silvio García y Moisés Moleiro (Foto
cortesía de los autores) )
La
subversión que conmocionó a Venezuela durante años y que dejó un alto
saldo de pérdidas humanas y económicas tuvo el pleno patrocinio del
dictador cubano. Castro apoyó la mayor parte de las fuerzas subversivas
con armas y dinero. Entrenó y prestó apoyo político a muchos
subversivos y alentó desde la isla a todo lo que en alguna medida
pudiera afectar la democracia venezolana. Respaldó moral y
políticamente a los enemigos de la democracia.
Repasemos párrafos de discursos de Fidel Castro en los que alentaba y expresaba su apoyo irrestricto a la subversión.
11-02-61: En La Habana.
Cuba se siente con derecho para estimular la Revolución en América Latina.
02-01-62: Plaza de La Revolución. La Habana.
En
Venezuela se han reunido dos títeres, los dos farsantes: Rómulo
Betancourt y Lleras Camargo… servidores miserables del imperialismo…y
los imperialistas no podrán aplastar el movimiento revolucionario
venezolano.
( De
izquierda a derecha, en el barco que transportó a los guerrilleros para
la invasión de Machurucuto en mayo de 1967, el dirigente del MIR
Eduardo Ortiz Bucarán y el cubano Antonio Briones Montoto, capturado
vivo por los cazadores en el Cocal de los muertos, cerca de
Machurucuto, y asesinado en el Teatro de Operaciones de los cazadores
de Cúpira (Foto cortesía de los autores) )
26-07-64: Santiago de Cuba.
Que
el gobierno de Venezuela convoque al pueblo de Caracas, que convoque a
los estudiantes, que convoque a los trabajadores y a los campesinos,
que les dé fusiles y pregunte después cuánto dura ese gobierno… las
gloriosas Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Venezuela, se hacen
cada vez más fuerte, tiene numerosas bases guerrilleras, que no han
podido ser aplastadas por el gobierno pro-imperialista y corrompido que
sucedió al igualmente corrompido y pro-imperialista de Betancourt.
02=01-67: Conmemoración VIII Aniversario de la Revolución.
Nuestro
mensaje de solidaridad a los heroicos combatientes Douglas Bravo, cuyo
gesto firme y profundamente revolucionario contribuyó a salvar la
revolución venezolana de la crisis; nuestro mensaje a Luben Petkoff, a
Prado, a todos los combatientes de Falcón y el Bachiller.
(
Comandante Arnaldo Ochoa y Luben Petkoff durante la travesía para
desembarcar en las playas de Falcón en 1966.(Foto cortesía de los
autores))
13-03-67: Aniversario del ataque al Palacio Presidencial de Cuba. La Habana.
Proclamamos
una vez más nuestra simpatía y solidaridad sin vacilación alguna con
los guerrilleros que combaten en El Bachiller, con los combatientes que
en las ciudades desafían la represión y la furia de la
tiranía……nosotros solo reconocemos como representante de los Pueblos a
los revolucionarios nosotros solo restableceremos relaciones
diplomáticas con gobiernos revolucionarios de esos países…Sabemos que
algún día también Venezuela alcanzará su victoria y que se cumplirá esa
heroica consigna de hacer –”la patria libre o morir por Venezuela” que
es como nuestra consigna -de Patria o Muerte. Venceremos.
19-04-67. Acto conmemorativo del VI Aniversario de Playa Girón.
Y
es lo cierto que el movimiento guerrillero crece en Venezuela y que ya
hay algunos destacamentos fuertemente armados que inspiran miedo al
régimen…y que en El Bachiller se mantienen firmes las fuerzas
guerrilleras, pese a la ofensiva del ejército venezolano.
(Comandantes Arnaldo Ochoa (tercero de izq. a der., última fila) y
Luben Petkoff (sexto de izq. a der., última fila) junto a los 15
cubanos que desembarcaron en julio de 1966 en las playas de Falcón para
incorporarse al frente guerrillero comandado por Douglas Bravo (Foto
cortesía de los autores)
Recordamos con claridad los
ataques directos de todo tipo que patrocinó Fidel Castro contra Rómulo
Betancourt y Raúl Leóni. Las expresiones contra la dignidad de esos
dos mandatarios, la trato de convertir en caricaturas. Sus ataques
contra Venezuela fueron muchos y profundos porque nunca perdonó ni
entendió que Venezuela se diera una Revolución Democrática como la del
23 de Enero de 1958.
Los
fracasos de su régimen, de la Revolución que traicionó han sido
muchos. El totalitarismo Castrista ha fracasado en Cuba y en el
exterior, y quizás su único logró fue descubrir a Hugo Chávez, que sin
dudas ha sido su servidor mas fiel e incondicional.
La foto del post anterior, que con frecuencia se atribuye al fotógrafo cubano Osvaldo Salas, pudo haber sido una de las varias tomas de la misma marcha del Consejo de Ministros del gobierno revolucionario, que hizo otro fotógrafo, Venancio Díaz, el 5 de marzo de 1960, al día siguiente de la explosión del carguero francés La Coubre, en el puerto de La Habana. Fue ese un día de fotos, ya que en otro momento, mientras Fidel Castro hablaba desde un balcón, Alberto Korda captó la imagen del Che Guevara que ha dado la vuelta al mundo en 54 años. En esa foto aparecen, de izquierda a derecha, en primera o en segunda fila, Fidel Castro, Primer Ministro, Raúl Roa, Ministro de Relaciones, Osvaldo Dorticós, Presidente, el Che Guevara, Presidente del Banco Nacional, Regino Boti, Ministro de Economía, Augusto Martínez Sánchez, Ministro del Trabajo, Antonio Núñez Jiménez, Director Ejecutivo del INRA, el comandante del Segundo Frente del Escambray, William Morgan, detrás, el Presidente del Banco de Comercio Exterior, Alberto Mora, y, por último, el también comandante del Segundo Frente, Eloy Gutiérrez Menoyo.
Morgan y otro comandante del Escambray, Jesús Carreras, serían arrestados pocos meses después, acusados de traición y fusilados en La Cabaña, en marzo de 1961, más o menos por los mismos días en que fue fusilado, también en La Cabaña, otro comandante y ministro del primer gobierno revolucionario, Humberto Sorí Marín. Gutiérrez Menoyo se exiliaría brevemente y desembarcaría por Baracoa a fines de 1964. Semanas después era capturado y condenado a veinte años de cárcel. Martínez Sánchez, como decíamos, intentaría suicidarse en 1964, siendo eliminado de la vida pública desde entonces y Albero Mora se quitó la vida en 1972. Lo mismo haría el presidente Dorticós diez años después.
Otra foto de aquella marcha, de Venancio Díaz, tomada desde un ángulo más hacia el centro y la derecha, muestra al dirigente sindical David Salvador, con camisa a cuadros, de los brazos del comandante Luis Crespo y Fidel Castro. Detrás, entre Castro y Salvador, Osmani Cienfuegos, que había sustituido a Manuel Ray como Ministro de Obras Públicas, por haberse opuesto Ray al encarcelamiento de Huber Matos. Quien aparece vestido de miliciano, entre Crespo y Salvador probablemente sea Luis M. Buch, Secretario de la Presidencia y del Consejo de Ministros.
La foto de Díaz está incluida en el reciente libro Cuba in Revolution (2013) de la Arpad A. Busson Foundation. La imagen más difundida es la que reproducíamos en el post anterior, en la que la hilera arranca, de izquierda a derecha con Fidel Castro y termina, por lo general, con Núñez Jiménez, para evitar a Morgan, Mora y Gutiérrez Menoyo. Pero entre todos esos muertos, tal vez, el más borrado haya sido David Salvador, precisamente por ir del brazo de Castro. Salvador era entonces Secretario General de la Confederación de Trabajadores de Cuba, elegido, en el X congreso de esa asociación, en noviembre de 1959, a pesar de la oposición de los comunistas.
Apenas dos meses después de la foto, en mayo de 1960, Salvador renunció a su cargo, bajo la presión comunista, en perfecta coordinación con el Ministro del Trabajo, Martínez Sánchez, quien, junto con Lazaro Peña, unificará todo el movimiento sindical bajo la nueva Central de Trabajadores de Cuba. Poco después, Salvador se involucra con la organización opositora "30 de Noviembre", es arrestado en La Cabaña y condenado a 30 años de prisión. Salvador murió, exiliado en Estados Unidos, en 2007. En la enciclopedia oficial Ecured aparece definido como "traidor" y "contrarrevolucionario", a pesar de su papel fundamental en la política obrera del Movimiento 26 de Julio, entre 1957 y 1960.
FOTOS DE ARCHIVO DE LA EXPLOSION DEL BARCO LA COUBRE
La explosión del barco francés La Coubre el 4 de marzo de 1960 en el puerto de La Habana y las mentiras del Castrismo
Por Pedro Pablo Arencibia
4 de marzo de 2016
Una de las primeras y descaradas grandes mentiras de Fidel Castro y del Castrismo después del triunfo
revolucionario fue decir que Pedro Luis Díaz Lanz había bombardeado
La Habana. En el periódico Revolución se mostraron fotos de los
heridos y muertos producto de ese falso ¨bombardeo¨cuando en realidad
fueron producto de la balacera que las fuerzas Castristas desataron
producto del ¨gatillo alegre¨
con el que bajaron de las montañas y la paranoia alimentada por la
cúpula militar Castrista; en las fotos no había ni una sola mostrando
algún crater de las inexistentes bombas ni en La Habana (soy de La
Habana) se escuchó alguna bomba al explotar y sí los disparos de fusiles
y baterias antiaéreas.
(Comandante del Ejército Rebelde Pedro Luis Díaz Lanz, Jefe de la
Fuerza Aérea Revolucionaria después del triunfo de la Revolución el 1 de
enero de 1959)
Otra gran mentira fue decir inmediatamente despues de
producirse que la(s)
explosión(es) del barco francés La Coubre el 4 de marzo de 1960
había sido obra de la CIA. Por cierto, desde mi escuela primaria y desde
mi casa sí oí y vi las explosiones de La Coubre y la del polvorín de
Cayo Cruz en la Bahía de La Habana tiempo después. Fidel acusó en 1960 a la CIA de
la explosión del vapor La Coubre y estas son las horas que no ha
presentado una sola prueba pues ni el traidor de la CIA Phillip Agee ni
otros traidores y agentes infiltrados en la ¨Compañía ¨ han dado
información referente a esa explosión en el Puerto de La Habana.
En La Habana, Arthur M. Schlesinger Jr. , antiguo asesor del presidente
Kennedy, en el 40 aniversario ( no se si fue en el de la victoria de
Playa Girón o de la Crisis de Octubre, pues estuvo en ambas ocasiones )
le preguntó directamente a Fidel Castro si él había denunciado
inmediatamente después de la explosión de que había sido la CIA para
obtener ventaja política, pues él pese a las altas responsabilidades que
ocupó en el gobierno norteamericano NUNCA encontró alguna información que vinculara a la CIA con dicha explosión. Por otra parte, la única ¨prueba¨ de la tirania para
demostrar que no fue accidental la explosión del vapor La Coubre fue lanzar desde un
helicóptero varias cajas de granadas, etc.
Además de la posible mala manipulación durante el desembarque del
armamento y municiones, existe una versión de que fueron personas
totalmente ajenas a la CIA y a los EE.UU. las que tuvieron que ver con
esa explosión
pensando que dicho buque iba para Argelia, la cual estaba en plena lucha
de su independencia como colonia de Francia. Algunas personas tienen
la opinión (supuestamente fundada por informaciones de Inteligencia) que
los autores de ese horrendo acto terroristas fueron personas que
posteriormente formaron parte de la OAS (Organisation de l'Armée
Secrète), organización terrorista nacida en 1961 tras un fallido golpe
de estado en contra de Charles de Gaulle.
Otra línea de investigación para conocer los autores del supuesto acto terrorista es la siguiente:
" Otras evidencias parecían comprometer a la dictadura de Rafael
Leónidas Trujillo con los sucesos de La Coubre. El 25 de marzo, en una
nota confidencial a R.R. Rubottom, secretario asistente de Estado para
los Asuntos Interamericanos, el embajador norteamericano en República
Dominicana, Joseph S. Farland, le informaba que a través de una fuente
militar se había podido confirmar que Porfirio Rubirosa, exoficial (1)
del ejército, era uno de los que estaba detrás de los acontecimientos
del barco francés. Asimismo, refería que por otra fuente se conocía que
el reciente viaje a Bélgica del general Espaillat, exjefe del Servicio
de Inteligencia Militar de Trujillo, había sido con el propósito de
“crear los mecanismos de sabotaje”."
Joseph Goebels, encargado del Ministerio de Propaganda de la Alemania
Nazi, quién tenía la función de controlar los medios y formas en que la
comunicación llegaba al pueblo expresó:
¨Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad¨
“Miente, miente, que al final algo quedará... ...cuanto más grande sea una mentira, más gente lo creerá..."
Esa actitud execrable ha sido casi una constante en el tirano a tiempo
parcial Fidel Castro Ruz; veamos un ejemplo cuando era un joven de 34
años.
Su hermano Raúl Castro no es diferente en eso de actitud execrable, pues
fue el propio Raúl Castro en la televisión el que dijo que lo de la
masacre del Remolcador 13 de Marzo el 13 de julio de 1994 fue un
accidente.pese a las decenas de testigos que afirmaron que fue una
masacre totalmente intencional por parte de personal paramilitar de la
tiranía que usaron la premeditación, la nocturnidad y la alevosía,
personal que fue posteriormente condecorado, en particular el tal
¨Jesusito¨
Execrable fue también la actitud de ambos hermanos al fusilar y condenar
a prisión en la Causa 1/89 (Ochoa- La Guardia) a personas que
obedecian órdenes suyas de participar en el narcotráfico en nombre de
la Revolución.
La lista de hechos execrables es larguísima; estos ejemplos son sólo
algunos de ellos más; hasta la explosión del ¨... vuelo 455 de Cubana
de Aviación sobre el mar Caribe, que costó la vida a 73 personas ...en
1976¨.
En el siguiente testimonio del piloto de combate chileno y Capitán del Ejército Rebelde Jacques Lagas, Héroe de
Playa Girón, se relata sobre quienes fueron verdaderamente los
que ordenaron y bombardearon al pueblo de Playa Girón, Cuba, cuando el
desembarco de la Brigada 2506 en abril de 1961:
El
19 de abril de 1961, vuelo mi avión de combate sobre el pueblo de Playa
Girón. Había despegado por tercera vez en ese día a las 16:50 horas. Recuerdo
las instrucciones que he recibido antes de elevarme: "el enemigo se
hace fuerte en el mismo pueblo de Playa Girón, y hay que liquidar esa
batalla antes de que caiga la noche; de los contrario pueden reembarcar o
recibir respuestos al amparo de la oscuridad".
Llamo
a mi bombardero: "mire Cuadrado, tome nota tranquilamente. Vamos a
bombardear a 6,000 pies de altura. De sur a norte, con una velocidad de
250 millas por hora; el viento es del norte de 15 nudos. No hay deriva.
¿entendido bien? -Sí Capitán, copiado todo correcto- Recuerde- agrego- o
pone las cuatro bombas en el pueblo, o le parto la siquitrilla llegando
a la base... Cuadrado, lo que ve directamente adelante y pegado a la
costa es Girón. Desde aquí ya se puede apreciar el pueblo, la pista y
el camino, ¿ lo ve?- Si jefe.......Por el intercomunicador me llega la
voz tensa de Cuadrado: "-cuatro bombas fuera, capitán, Cayeron medio a
medio en el pueblo-agrega a media voz, a lo mejoer sintiendo lo que
habíamos hecho.
Miro
hacia Girón.El pueblo no se ve; está envuelto en una inmensa nube blanca
que se eleva a más de dos mil pies de altura. Las cuatro bombas de 500
libras cada una hicieron blanco directo. Son las 17:35 horas del miércoles 19 de abril de 1961. Según supe después el enemigo se rindió incondicionalmente a las 17:40 horas de ese mismo día. Exactamente cinco minutos después del bombardeo.
El 19 de abril
de 1962 y a pesar de que ya estaba curado de espanto, casi me caigo del
asiento en la cafetería Marakas, al ver las fotografías de los
destrozos que yo había ocasionado en Playa Girón, cuando bombardée dicho
pueblo por órden de Fidel, el miércoles 19 de abril de 1961, a las
17:35 horas, como producidos por efectos del "brutal bombardeo del
imperialismo yanqui". Aparecían las fotografías acompañadas de grandes
titulares de la Revista Verde Olivo, en los periódicos Revolución y Hoy.
Miraba atónito, incrédulo y asombrado las fotografías. No podía dar
crédito a los que estaba viendo. Engañar y mentir de esa manera caía ya
en lo ridículo. Miles de hombres habían sido testigos de aquellos
trágicos y sangrientos bombardeos.
De repente vino a mi
mente la conversación sostenida con el camarada César Escalante, cuando
insinuó insistentemente que cortara la parte de mi libro en la cual yo
relataba ese hecho. Ahí estaba por fin el verdadero motivo por el cual
mi libro había sido censurado totalmente (Nota de Nuevo Acción: Lagas se
refiere a su libro "Memorias de un Capitán Rebelde").
Nuevamente
la mentira, el engaño y la burla cruel que se hacía al pueblo de Cuba,
al permitir que viudas, huérfanos y adoloridas madres, depositaran
ofrendas florales en esos falsos monumentos, productos de nuestras
propias bombas y que se atribuían al imperialismo yanqui, para exasperar
a los pueblos del mundo. El asco y la repugnancia que tal procedimiento
me produjo, se transformó en complejo de culpabilidad y complicidad.
Decidí de ese instante, hacer lo inhumanamente posible para abandonar
Cuba y contar al mundo LA VERDAD HISTÓRICA.
************** TEMA RELACIONADO:
El servicio de Inteligencia de Trujillo conocía los preparativos de la
invasión de la incipiente dictadura de los Castro a República
Dominicana y hasta había intentado establecer un acuerdo de no
agresión entre Cuba y República Dominicana; hasta insinuó que podía
darle a la tiranía Castrista a algunos de los más connotados represores
de haber cometido crímenes en contra de revolucionarios durante la
lucha contra el régimen de Batista y que estaban refugiados en
Dominicana desde el 1 de enero de 1959. Todo lo de este párrafo aparece en un largo artículo del hijo del embajador de la naciente dictadura castrista en Dominicana; veamos dos fragmentos de ese artículo relacionado con la información anterior:
1.- En cumplimiento de instrucciones de Generalísimo –escribía
Rubirosa–, le envío párrafos de un informe confidencial recibido, que
dice así: «Tenemos informes de que el 13 de marzo, Juan Manuel Batista
Climenty, despachó por correo, declarando que se trataba de efectos
personales, 200 mochilas militares. Este despacho fue hecho a Ascasia
Sánchez 21, apartamento 202, Vedado […]. (Reinaldo Hernández a Rubirosa,
carta del 21 de marzo de 1959. AGN, fondo Presidencia, Embadom Cuba).
Ascasia Sánchez 21 era el anagrama de Acacia Sánchez Manduley, hermana
de Celia Sánchez y luego esposa del comandante Delio Gómez Ochoa, quien
se encontraba al frente de la oficina ubicada en las calles N y 21 que
se ocupaba del apoyo logístico de lo que sería la futura expedición del
14 de junio).
2.- Continuó diciendo el Sr. Meo: “El gobierno dominicano ha decidido
que es mejor un acercamiento con Cuba. Nosotros quisiéramos entrar en
negociaciones pues no conduce a nada esta situación. Cuba tiene
problemas económicos y hasta en esto pudiéramos ayudarlos. Naturalmente,
todo esto que le estoy diciendo, no lo podrán probar, en caso que sea
rechazada esta propuesta, pero estamos haciéndoles una proposición.
Usted no sabe quién soy yo, pero le puedo hacer una demostración”.
“Si
ustedes quieren, yo arresto a uno de los cubanos que están aquí y
aparece mañana golpeado o muerto, en cualquier esquina que yo le señale
de antemano, para que vean que estoy hablando realmente en serio”.
“Pudiera ser el Sr. Ventura Novo”, dijo después de una breve pausa.
“Estamos interesados en un tratado de no agresión”, terminó por decir.
Fue
respondido muy diplomáticamente, pero con firmeza. No existían
instrucciones para entrar en negociaciones y cualquier asunto a tratar
se llevaría a efecto mediante los canales oficiales.
“Si, yo lo
entiendo, pero les voy a dejar mi teléfono y dirección. Si a su gobierno
le interesa, llámeme. Nosotros podemos arreglar cualquier cosa, mejor
que los diplomáticos”, respondió altaneramente el Sr. Meo.
La segunda proposición era arrestar a Esteban Ventura y extraditarlo a La Habana, en caso de llegarse a un acuerdo.
Coincidía con la propuesta que Rubirosa había insinuado a poco de llegar a Santo Domingo.
Publico dos escritos sobre esa muy temprana ingerencia militar
Castrista (no fue la primera, ya que la de Panamá en abril de 1959 le
precedió, al igual que la de Nicaragua en mayo: le sucedería la de Haití
en agosto) en países latinoamericanos: la invasión a la República
Dominicana en junio de 1959; ingerencia que ya en 1965 se extendería
fuera de nuestro continente y mediante fuerzas militares regulares del
ejército Castrista a África, mediante el envio de tropas a Argelia y
que alcanzaría su apogeo en las décadas de los años 70s y 80s. En Asia
también se hicieron presente militares y paramilitares Castristas
interviniendo en conflictos entre naciones y también en conflictos entre
facciones de un mismo país.
Para
ello publico seguidamente dos artículos, realmente un fragmento de un
artículo oficialista y un artículo no oficialista, que abordan dicha
ingerencia.
Por
último, he decidido a ese suceso llamarle invasión Castrista a
República Dominicana para seguir los parámetros y la terminología
Castrista aplicados a la mal llamada Invasión de Playa Girón dadas las
similitudes en muchos aspectos, no en todos, que tuvieron ambas
expediciones. Uno de esos aspectos en que difieren, es que el dictador
Trujillo fue inicialmente elegido por el pueblo y la dictadura
Castrista, fue impuesta, ya que las primeras elecciones Castristas, no
legítimas ninguna de ellas, fueron en 1976.
Al
triunfo de la revolución encabezada por Fidel Castro (1 enero 1959), un
grupo de dirigentes dominicanos exiliados vieron la oportunidad de
invadir Republica dominicana y liberarla de la dictadura de Rafael
Leonidas Trujillo, y desde el primer momento por supuesto contaron con
la ayuda del aun no declarado régimen comunista cubano, y en menor
escala con la del presidente electo democrático de Venezuela Rómulo
Betancourt, quien era un acérrimo enemigo de Trujillo, pues le
adjudicaban al dictador dominicano un atentado efectuado contra
Betancourt cuando se encontraba exiliado en Cuba.
El grupo que
iba invadir a Rep. Dominicana comenzó a entrenarse en Pinar del Río, y
el reclutamiento lo hacían casi en forma pública en Cuba, Venezuela,
Estados Unidos y otros países. El mando militar estaba a cargo del
comandante Enrique Jiménez Moya
natural de Republica Dominicana, y que había llegado a la Sierra
Maestra (Cuba), a principio de diciembre 1958 por avión desde Venezuela
uniéndose a las guerrillas que combatían a Batista. En ese avión también
venia entre otros, el Dr. Manuel Urrutia (primer presidente de la
revolución), que aterrizó en el aeropuerto rebelde de Cienaguilla en la
Sierra.
El día 14 de
junio parte desde Cuba el primer contingente de unos 50 hombres en un
avión pintado como si fuera de la Fuerza Aérea de Trujillo, y aterriza en horas de la tarde en
el aeropuerto militar de Constanza. Después de una breve refriega con
soldados de la base aérea que confundidos se acercaron a investigar,
Jiménez Moya y sus hombres se internaron en las cercanas montañas.
( Enrique Jiménez Moya )
Esta
acción de Jiménez Moya estaba programada para que otros grupos
desembarcan en lancha por dos puntos de Republica Dominicana, pero por
una serie de razones no ocurrió hasta seis días después.
El 20 de
junio los expedicionarios que faltaban parten de Cuba en lanchas y
desembarca un grupo por Estero Hondo y el otro por Maimón, los cuales
fueron sorprendidos por el ejército de Trujillo donde un gran numero de
ellos murieron, y el resto pudo alcanzar las montañas. En Cuba quedó
otro contingente, el cual no participo en la invasión
Perseguidos
por el ejército fueron cayendo los alzados, y para fines del mes de
junio prácticamente estaba aniquilada la invasión. El día 4 de julio el
dictador Trujillo proclamaba victoria.
De los cientos que
participaron en esta invasión a Republica Dominicana solamente quedaron
vivo cinco, de los cuales dos fueron cubanos, el casi un niño Pablito
Mirabal, y Delio Gómez Ochoa, los cuales mas tarde fueron repatriados a
Cuba.
( Parte de los cubanos que participaron ;
2º y 3º desde la izq. Delio Gómez Ochoa y Camilo Cienfuegos, resp )
La Revolución Cubana y su inserción en la contradictoria realidad latinoamericana-caribeña en 1959. (II Parte).
( FRAGMENTO )
Por Orlando Cruz Capote*
*
La expedición dominicano-cubana a Santo Domingo. ¿Una respuesta o una
acción independiente de Cuba revolucionaria y solidaria?.
La
historia de la expedición armada dominicano-cubana a Santo Domingo es un
ejemplo relevante de cómo debe analizarse el comportamiento exterior de
Cuba desde 1959. Sin conocer sus raíces programáticas se podría llegar a
la falsa conclusión que la misma se preparó y realizó sólo como un acto
de legítima defensa contra el régimen de Trujillo y nunca como un
accionar propio e independiente, latinoamericanista y solidario de la
Revolución Cubana. La amistad y deseos de cooperación entre los
revolucionarios cubanos y los dominicanos siempre fueron parte de la
historia de ambas naciones. Sirva otra muestra de esa hermandad, la del
Generalísimo Máximo Gómez, en el siglo XIX, para ilustrar o simbolizar
estos empeños internacionalistas. En la última fase de la guerra de
liberación cubana, 1953-1958, exactamente en diciembre de 1958, arribó a
la Sierra Maestra un avión procedente de Venezuela, en el cual se
traían armas y otros pertrechos bélicos para la insurrección
armada cubana. En este vuelo arribó el dominicano Enrique Jiménez Moya,
quien era portador de un mensaje de la Unión Patriótica Dominicana
(UPD), (7) radicada en Caracas, para que se hiciera conocer el apoyo de
los emigrados revolucionarios dominicanos a la causa cubana y solicitar
que estos combatientes y otros fueran entrenados en la contienda para
que, en un futuro, pudieran servir en la lucha contra el dictador
Trujillo.
( Delio Gómez Ochoa y Enrique Jiménez Losada )
Aunque
los acontecimientos desbrozaron el camino del triunfo revolucionario en
el transcurso de ese mes y el resto de los revolucionarios quisqueños
no pudieron llegar a Cuba antes, el pacto o alianza entre ambos
movimientos revolucionarios estuvo de facto realizado. El combatiente
Enrique Jiménez Moya fue ascendido a Capitán del Ejército Rebelde y se
convirtió, de esa forma, en el segundo dominicano que participó en la
última guerra de liberación cubana. (8)
Durante la visita del líder de la Revolución Cubana a Venezuela, del 23
al 27 de enero de 1959, como ya expusimos, ambos gobiernos llegaron a
un acuerdo de apoyar e impulsar la lucha de los revolucionarios
dominicanos. En febrero de ese propio año, Fidel se reúne con el Capitán
Enrique Jiménez y el Comandante del Ejército Rebelde Delio Gómez Ochoa,
quien había sido el Jefe del IV Frente Oriental “Simón Bolívar” -creado
el 10 de octubre de 1958, para operar en los llanos orientales- con el
fin de coordinar los esfuerzos del apoyo cubano a la causa dominicana.
De aquel encuentro sale la decisión de que el Comandante Delio Gómez
fuera el delegado de la joven Revolución Cubana para facilitar la
entrada al país de los futuros expedicionarios, (9) prepararlos en las
técnicas del combate guerrillero y darles el entrenamiento y
organización necesarios con el fin de que esta misión liberadora tuviera
todo el éxito posible.
La tarea fue asumida con
prontitud. (10) Luego de varios análisis para ubicar el campamento
guerrillero se decidió que fuera en las “Mil Cumbres”, en la Sierra de
los Órganos, en la provincia de Pinar del Río. Este lugar, donde había
operado el frente occidental insurreccional, era muy adecuado para los
preparativos. La experiencia de los Comandantes Dermidio Escalona y José
Argibais, primer y segundo jefe del V Frente, aseguraba que esa zona
montañosa y agreste podía ser ideal para llevar a cabo las labores de
entrenamiento. Además, la cercanía a la ciudad de la Habana y su
aeropuerto nacional e internacional fueron también factores que
determinaron que esa localidad fuera la escogida. Rápidamente,
y dadas las orientaciones emitidas por Fidel, algunos armamentos de los
antiguos frentes guerrilleros fueron trasladados a la finca “Mil
Cumbres”. Todo se realizó en el más absoluto silencio y discreción
posibles. Varios dirigentes de la vanguardia política cubana apoyaron
tal empeño y, de tal forma, los Comandantes Raúl Castro, Camilo
Cienfuegos, Ernesto Che Guevara, Juan Almeida y otros, además de ofrecer
armas, dispusieron o prescindieron de algunos de los hombres bajo su
mando para cooperar con la expedición. Ello estaba en plena
coincidencia con la idea de Fidel de que no debían ir solo hombres del
IV Frente Oriental. Igualmente, a la llegada de los emigrados
dominicanos se sumaron revolucionarios de otros pueblos entre ellos,
puertorriqueños, estadounidenses, venezolanos, guatemaltecos y
españoles, aunque siempre se trató que la masa fundamental de
beligerantes fueran de tierra quisqueyana. Se enrolaron en un inicio un
total de 261 combatientes, pero entre el fragor de los preparativos, el
duro entrenamiento, la decisión de los jefes de la operación y la
disposición de cada uno de los participantes, al final solo quedaron
alistados para la acción unos 198 guerrilleros. De ellos, 155 fueron
dominicanos, alrededor de 18 cubanos (de los 21 que estuvieron
inicialmente), 13 venezolanos, 7 puertorriqueños, 2 norteamericanos, 2
españoles y un guatemalteco. La estructura militar del grupo quedó
definida con la composición inicial de 5 pelotones de 50 miembros y 5
escuadras de 10 combatientes. (11) La participación cubana debe tomarse
con cierta cautela, porque no existe documentación desclasificada y
tampoco testimonios que corroboren la cifra brindada y los nombres de
los participantes, pero no hay dudas de que, posiblemente, el grupo
antillano fuera mayor y que, parte de ellos, quedaron en Cuba para
incorporarse, luego del establecimiento de los frentes guerrilleros, en
el combate emancipador.
Mientras se sucedían los entrenamientos,
se iba forjando en La Habana la unidad organizativa de las fuerzas de la
nación hermana. Para evitar un comprometimiento cubano, a esas
reuniones solo asistieron los oriundos de Santo Domingo con el fin de
que dirimieran sus discrepancias ideológicas y políticas que eran
múltiples. (12) Al fin, entre los días del 27 al 29 de marzo de 1959,
los patriotas de ese país acordaron, en el Palacio de los Trabajadores,
sede de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC), que la
organización se denominara Movimiento de Liberación Dominicano (MLD).
(13) Paralelamente, los preparativos fueron en aumento. El Comandante
Delio Gómez realizó varios viajes a Venezuela con el fin de conseguir el
comprometido apoyo financiero y logístico del Presidente Rómulo
Betancourt. En esos intercambios se percibió inmediatamente que las
opiniones dentro del gobierno venezolano no eran concordantes. El
presidente fue muy renuente a cumplir la promesa y solo envió una mínima
parte del dinero -de un compromiso de medio millón de dólares solo
envió en efectivo alrededor de 150 mil dólares- para apoyar la
expedición. Sin embargo, otros miembros del gabinete, y fuera de él,
fueron partidarios de cooperar al máximo y cumplir con lo pactado. El
mayor temor del mandatario venezolano era que se afectara la imagen
regional e internacional venezolana y provocar la hostilidad de los
EE.UU., por lo que expuso que la expedición no debía partir del
territorio de su país. Y trató de comprometerse lo menos posible con
esta acción, a pesar de lo conversado y acordado con Fidel. Puede
decirse que ese fue un momento de inflexión en las ideas del dirigente
venezolano y el inicio de su traición posterior al pueblo bolivariano y a
Cuba. Incluso, en esos viajes
Delio Gómez conjuntamente con el embajador cubano en ese país, Francisco
Pividal Padrón, llevaron algunas armas a los demócratas venezolanos
ante la inminencia de un golpe de estado contra el gobierno de Rómulo
Betancourt.
Luego de las vicisitudes de todo preparativo
de esa naturaleza, la parte cubana asumió con seriedad el compromiso con
los revolucionarios dominicanos. No
se trataba de una acción en respuesta a la agresividad del dictador
Trujillo, sino la ejecución de una política de principios que iba a ser
aplicada de forma ininterrumpida a lo largo del desarrollo de la
Revolución. Incluso, en los momentos en que el Comandante en Jefe Fidel
Castro visitaba los EE.UU., del 15 al 26 de abril, una delegación cubana
compraba armas y hasta un avión, un viejo C-46, en tierras
estadounidenses (Miami) que iba a servir para hacer llegar a tierras
dominicanas al primer grupo de combatientes. En los inicios del
mes de junio todo estaba listo. El Comandante Camilo Cienfuegos fue el
más asiduo colaborador y asegurador de la misión e, incluso, se
fotografió junto a los combatientes y despidió a los mismos antes de
partir hacia tierras dominicanas. El
Comandante Enrique Jiménez Moya fue nombrado el Jefe máximo del grupo
guerrillero, y otro dominicano, Rinaldo Sinitiago fue Segundo Jefe y
miembro del Estado Mayor, mientras que el Comandante Delio Gómez Ochoa
partió como asesor militar y responsable de los cubanos. Estos
últimos irían en avión y debían iniciar las acciones guerrilleras y
crear el frente en la región de Constanza. Asimismo dos naves, que
pertenecieron a familias del antiguo régimen batistiano, se pusieron a
disposición de los expedicionarios, un total de 144
hombres, -el yate “Carmen Elsa” que era propiedad de la esposa de
Batista, Martha Fernández, y una segunda embarcación, que fue sustituida
a última hora por el yate “Tinima”-, con las misiones de abrir dos
frentes guerrilleros en la región montañosa de Estero Hondo y otro en la
zona de Maimón.
( Manuel Rojo del Río, traidor a la expedición, Gómez Ochoa y Juan de Dios Ventura Simó )
El
14 de junio los primeros guerrilleros, un total de 54 hombres,
aterrizaron bajo fuego enemigo, en el aeropuerto de Constanza, en
República Dominicana. La odisea, de la cual poco se conoce, comenzaba
con muchas dificultades. Hubo dispersión de los combatientes, que
llegaron por aire, porque fueron detectados rápidamente en suelo
dominicano por las fuerzas del ejército que se lanzaron a su persecución
y exterminio. Todo parece indicar que indiscreciones y delaciones
internas y externas dieron al traste con los que llegaron días después
por vía marítima, -en las primeras acciones luego de la llegada del
avión se perdió una mochila que tenía algunos mapas que indicaba los
lugares del desembarco marítimo - ya que, prácticamente, fueron
esperados y tuvieron que entrar en combate de forma inmediata. La
masacre de esos grupos fue absoluta. Ante esta disyuntiva y ante la
pérdida del contacto del grupo de Enrique Jiménez (luego se supo que
esta tropa fue aniquilada rápidamente y el Comandante Jiménez, muerto el
19 de junio) el Comandante Delio Gómez fue nombrado Jefe del grupo
guerrillero actuante.
La probabilidad de que las
autoridades del dictador conocieran parte de los planes es sustentada
por algunas pruebas presentadas por el régimen trujillista, en que se
mostraba unas fotos, en tierras cubanas, del Comandante Camilo
Cienfuegos junto a varios expedicionarios. Algunos documentos revelados
más tarde dan cuenta que los servicios de inteligencia de Estados Unidos
y de Santo Domingo conocieron muchos aspectos de la expedición. (14) A
su vez, las traiciones posteriores de Pedro Luis Díaz Lanz (Jefe de la
Fuerza Aérea Revolucionaria), Eloy Gutiérrez Menoyo y William Morgan
pueden dar fe de la filtración de los detalles de la acción
internacionalista. Estos dos últimos conocían de las actividades
conspiradoras de Trujillo, y es muy posible que hayan realizado el papel
de dobles agentes, al poner al descubierto ante Fidel la conjura del
dictador y continuar conspirando e informando a las autoridades
norteamericanas y dominicanas. En pago, pudieron muy bien enviar
informaciones de la expedición revolucionaria dominicano-cubano. La
hipótesis de que el gran traidor fue Pedro Luis Díaz Lanz, la enuncia el
propio Comandante Delio Gómez, teniendo presente que en días
posteriores al desembarco, un avión de la Fuerza Aérea Rebelde de Cuba
-o Fuerza Aérea Revolucionaria- debía lanzar armas y avituallamiento a
la incipiente guerrilla y que, por lo tanto, el mando superior de esta
arma conocía de los planes y los lugares en que esta guerrilla debía
moverse y encontrarse. La segunda hipótesis, la traición de Menoyo y
Morgan, la deduce el autor de este trabajo partiendo del análisis de los
hechos, del comportamiento de estos dos individuos y conociendo,
además, que Morgan ya era desde la lucha guerrillera cubana un agente de
la CIA encubierto. La actividad de William Morgan es evidente si se lee
un telegrama del Departamento de Estado enviado a su embajada en La
Habana donde se da a conocer que éste está vinculado a alguna actividad
contrarrevolucionaria al ser líder de un grupo que se proponía asesinar a
Fidel Castro.
Por otra parte, errores tácticos y estratégicos
también fueron fatales. El Comandante y Jefe, Enrique Jiménez Moya, al
que acompañaba el Comandante cubano Nene López, no tomó el camino
acordado y fue sorprendido y eliminado con su tropa inmediatamente, como
hemos planteado. Varias emboscadas, la ubicación de la tropa
guerrillera, su bombardeo y el seguimiento permanente desatado sobre
ella, más la ausencia del apoyo que debía llegar posteriormente (las
expediciones marítimas, por ejemplo) dieron al traste con la acción.
Asimismo, existieron algunas indisciplinas e insuficiencias en la
preparación física entre los grupos de revolucionarios no cubanos.
Algunos relatos, contados en diarios de campaña y los testimonios
recogidos denotan estas problemáticas en la tropa guerrillera. Todos los
hombres, salvo cinco, fueron muertos en las acciones combativas y la
mayoría fueron torturados y asesinados. Otras de las razones, y no de
menor peso, fueron que no se produjeron actividades de soporte interno a
las acciones combativas de los expedicionarios. Las
ilusiones de los revolucionarios dominicanos de que podría producirse
un levantamiento popular instantáneo -más bien espontáneo- no se
llevaron a vías de efecto. No existían las condiciones subjetivas para
que el campesinado, los obreros agrícolas y la población de las zonas
por donde desembarcó el grupo guerrillero facilitaran la cooperación o
el silencio ante la arremetida y la represión gubernamental contra
ellos. De igual forma los grupos revolucionarios internos no estaban lo
suficientemente unidos y organizados para dar una respuesta de apoyo lo
más rápidamente posible.
El día 11 de julio, Delio Gómez y
el pequeño grupo de otros tres compañeros (los últimos de su tropa) -lo
que él llamó el “reducto guerrillero”- fueron hechos prisioneros, luego
de tratar realizar maniobras para alejarse de la zona de operaciones
del ejército profesional. A principios del mes de septiembre, los
últimos hombres del desembarco marítimo, el norteamericano Larry Bevins y
el español Francisco Álvarez cayeron en combate. La
operación militar no fue exitosa y situó a la Revolución Cubana en “el
banquillo de los acusados” en el seno de la OEA. Y aunque salió airosa
de aquella peligrosa prueba, fue un momento muy difícil para la joven
diplomacia cubana.
Sin embargo, en la valoración de este
hecho histórico es necesario resaltar que el intento revolucionario de
abrir frentes guerrilleros sirvió como un detonante inicial, aprovechado
poco tiempo después por las fuerzas democráticas y revolucionarias
dominicanas para el surgimiento de una oposición estructurada y
genuinamente popular que dieron vida al “Movimiento 14 de junio” que
comenzó diversas acciones contra el dictador. El mito de la impunidad e
inmunidad de la que estaba revestida la tiranía de Trujillo fue
completamente desbaratado. Ni siquiera la represión más sangrienta
detuvo al movimiento progresista. Incluso, los EE.UU., bajo la
presidencia de John. F. Kennedy, “tomaron cartas en el asunto” y, dando
un giro a sus posiciones de apoyo al dictador, comenzaron a criticarlo y
aislarlo. No es casual, entonces, que se vincule a la CIA en los planes
de asesinar al dictador y abrir una etapa “democrática” en esa nación, a
partir de 1961. Trujillo ya no encajaba en los planes del “nuevo rumbo”
o las “nuevas fronteras” de Kennedy, y el Imperio que estaba más
preocupado porque no surgieran “nuevas Cubas” en el subcontinente, lo
desechó totalmente, luego que lo utilizó en su cruzada “anticomunista
cubana” con el fin de reprimir a su pueblo y a las democracias
latinoamericanas. El viejo apotegma imperial norteamericano que, "los
Estados Unidos no tienen amigos sino intereses", volvió a ser puesto en
práctica en la década del 60.
El movimiento revolucionario
dominicano tomó un auge de tales proporciones, entre 1961 y 1965, que
las autoridades de Washington determinaron, en ese último año, desatar
una invasión directa de sus marines a ese país. Fue el epílogo de la
contienda revolucionaria quisqueyana en aquellos años. (15)
La
misión guerrillera de carácter antidictatorial y nacional-liberadora
dominicana-cubana de 1959, aunque también con participación de
combatientes de otras nacionalidades, fue la primera acción
latinoamericanista e internacionalista directa y, relativamente
numerosa, de la Revolución Cubana. Ella
constituyó el signo vital de que sólo una Revolución es verdadera y
auténtica si además de resolver los graves problemas endógenos de su
país, es capaz de brindar su internacionalismo resuelto y militante ante
las urgencias del movimiento revolucionario regional e internacional.
Por ello, el proceso histórico de la conformación y ejecución de la
expedición a dominicana, donde se involucraron alrededor de 100 cubanos,
directa e indirectamente, y donde murieron 17 compañeros cubanos y
cientos de otros países -cifra un poco menor de los combatientes
nacionales en la guerrilla del Che en Bolivia, en 1967- es una página
gloriosa en la historia de Cuba y Latinoamérica.
Notas bibliográficas y referencias:
(1)
Una más copiosa información sobre este hecho se puede obtener de la
lectura del diario Revolución, (La Habana, Cuba), en los meses desde
junio hasta septiembre de 1959.
(2) William Alexander Morgan era de origen norteamerican
o
y agente de la CIA. Logró con la ayuda de Eloy Gutiérrez Menoyo una
participación en la lucha insurreccional y también alcanzar los grados
de Comandante.
(3) El término “comevacas” se los impuso el propio
pueblo y las fuerzas insurreccionales del país, porque parte del II
Frente Escambray, se dedicó a desarrollar muy pocos combates contra el
ejército batistiano y, por el contrario, se dedicaron a acciones de
pillaje en la zona de operaciones, robando y comiéndose, en ocasiones,
el ganado vacuno de los campesinos y otros propietarios de ese lugar. De
esa manera los denominó también Ernesto Che Guevara.
(4) Este
hombre era un asesino y sicario por naturaleza, desde la década de los
años 30. En el año final de la lucha contra la tiranía, Batista lo
nombró Jefe de la Policía Nacional, con el fin de que reprimiera
duramente al movimiento revolucionario.
(5) “La Rosa Blanca” fue
una de las primeras organizaciones contrarrevolucionarias organizadas.
La integraron ex-batistianos, ex-militares (ex-casquitos) y
representantes de la oligarquía burguesa desplazada del poder, como fue
el caso del doctor Amando Caiñas Milanés, ex-presidente de la Asociación
de Ganaderos de Cuba.
(6) Declaraciones al periódico Revolución, La Habana, 25 de agosto de 1959, p. 1.
(7)
Los firmantes fueron el Dr. Francisco Castellanos, Rinaldo Sinitiago
Pou, Cecilio Grullón y Miguel Ángel Gómez Rodríguez por la UPD de
Venezuela. En, Emilio Cordero Michel Los Expedicionarios de junio de
1959, Ponencia en el Curso “Contra el Olvido”, hacia la recuperación de
la Memoria Histórica Nacional, Facultad de Ciencias Jurídicas y
Políticas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Museo
Nacional de Historia y Geografía, 7 de diciembre de 1990. Archivo del
Instituto de Historia de Cuba, Rg. 19/93, Tema: Firmeza.
(8) Enrique Jiménez Moya fue herido en la Batalla de Maffo, en la provincia de Oriente, en 1958.
(9) La emigración o los exiliados políticos revolucionarios y antitrujillistas estaba dispersa por varios países del continente.
(10)
Para conocer y abundar sobre esta temática se pueden consultar y ver:
Delio Gómez Ochoa Constanza, Maimón y Estero Hondo: La Victoria de los
Caídos, Editora ALFA & Omega, Santo Domingo, República Dominicana,
1998; Anselmo Brache Batista Constanza, Maimón y Estero Hondo,
Testimonios e Investigación sobre los acontecimientos, Editora Taller,
República Dominicana, 1994; Justino José Del Orbe Del Exilio Político
Dominicano Antitrujillista en Cuba, Editora Taller, Santo Domingo, D.N.,
1983; Juan Enrique (Johnny) Puigsubirá Miniño Diario de Campaña,
Editorial Corripio, Santo Domingo, República Dominicana, 1984, entre
otros.
(11) Esta es la versión que dejó el hermano de uno de los combatientes caídos. Ver: Emilio Cordero Michel, Ob. Cit., p. 5
(12)
Muchas de esas reuniones se realizaron en la Iglesia de la Caridad, del
municipio de Centro Habana, con la autorización del padre Madrigal,
quien había sido tesorero del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en
la capital. El sacerdote Madrigal poco tiempo después se marchó de Cuba,
a raíz de las discrepancias de la Jerarquía Católica Cubana con el
rumbo radical y socialista de la Revolución.
(13) Gobierno
Dominicano. Invasión Report: Constanza, Maimón y Estero Hondo. Communist
Aggression Against The Dominican Republic, Santo Domingo. En, Emilio
Cordero Michel, Ob. Cit., pp. 7-8.
(14) Telegram 150 to Habana,
August 2, 1959. Department of State, Central Files, 737.00/8-259. En,
Tomás Diez Acosta Confrontación Cuba- Estados Unidos. (1959-1960),
Editora Política, La Habana, 2003, p. 46.
(15) Juan Bosch De
Cristóbal Colón a Fidel Castro. El Caribe frontera Imperial, Colección
Nuestros Países, Serie Rumbos, Casa de las Américas, La Habana, 1981;
Gregorio Ortega Santo Domingo, 1965, ediciones venceremos, La Habana,
1966.
*Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba
He
aquí la lista de los participantes en dicha expedición elaborada por
la Fundación de Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo.
Constanza:
Antonio Javier Achécar Kalaf, Augusto Juan Alfonseca Espaillat (Puro),
Juan Antonio Almánzar Díaz, Juan Antonio Batista Cernuda (Chepito),
Gaspar Antonio Rodríguez Bou (Napy), Carlos Luis Cabral Manzano, Félix
de los Santos Peralta (Esperanza), Alejandro César Domenech Russo,
Miguel Angel Feliú Arzeno (Miguelucho), Pedro Pablo Fernández Cruz,
Freddy Guerra Aponte, Ing. Leandro Efraín Guzmán Abreu, Pedro Pablo
Fernández Minaya, Rafael Henríquez Rodríguez (Chapú), Francisco Napoleón
Hermón Machuca (Papito), Cmdte. Enrique Augusto Jiménez Moya, Leopoldo
Jiménez Nouel, Héctor Mateo Calcagno (Mateíto), Dr. Rafael Mella, Rafael
Moore Garrido (Fellín), José A. Patiño Martínez (Chepito), Rafael Tomás
Perelló Díaz, Federico Augusto Pichardo Díaz, Juan Enrique Puig Subirá
Miniño (Johnny), Héctor Enrique Ramírez Castillo (Henry), Cosme Augusto
Rojas Pérez, José Andrés Rolán Pérez, Rafael Osvaldo Ross Thomen, Luis
Conrado Ruiz (Peligro), Reinaldo Santiago Pou, José Antonio Spignolio
Mena (Cuco),Alcibíades Antonio Tavares Pepín (Pigin), Alejandro Fidel
Torres (Langue), Juan de Dios Ventura Simó, Víctor Eligio Mainardi
Méndez, Rafael Parache.
Estero Hondo: Carlos Aponte Willard,
Simplicio Belfod Santos, Pedro Antonio Casado Jiménez, José Antonio
Campos Navarro (Tony), Máximo Emilio D'Oleo Gimbernard, Vicente Mario
Gómez Monatán, Persio Oscar Grullón Castro, Alberto Herrera Moreno
(Bertico), Manuel Lorenzo Carrasco, Andrés Lozano Guzmán, Dr. Felipe
Maduro Sanabia, Víctor Manuel Mainardi Reyna (Sillín), Jaime Manuel
Martínez Rodríguez, Antonio de Jesús Minaya Fernández, Héctor Bienvenido
Olivier Romero (Papi), Alberto Perdomo, Manuel de Jesús Perozo Chicón
(Masú), Elpidio Sanabia Valverde (Pillo), Dr. Octavio Augusto
Mejía-Ricart Guzmán, Doctor Guillermo Augusto Sánchez Sanlley, Alfonso
José Santiago, Francisco A. Ubiera, José Rafael Federico Valverde Cruz,
Rafael Quezada Jiménez (Lulú), Dr. Aquiles Rodríguez (Quilito).
Maimón:
Miguel Alies Messon, Doctor Miguel Alvarez Fadul, Miguel Jacobo
Amarante Sevillano, Francisco José Aponte Williard, Ramón José Sebastián
Asensio Valverde, Alejandro Báez y Báez, Enrique Belliard Sosa, Dr.
Toribio Bencosme Rodríguez, José Fabio Bergés (Grillito), Pedro Julián
Bonilla Aybar, Domingo Cabrera Martínez, Julio César Castillo Cruz,
Fernando Cestero Martínez (Chichí), Rubén Cordero García, José Ramón
Enrique Cordero Michel, Ramón Aníbar Castro Sánchez, Manuel Delgado
López, Héctor Emilio de Giudice Herrera, Manuel José del Orbe, Augusto
Eufemio Dohse Jorge (Buby), Silvio Augusto Domínguez López, Guillermo
Eustaquio Ducoudray Mansfield, Julio Raúl Durán García, Gabriel Emilio
Fernández Mármol (Pipí), Juan Figueroa Reyes, Bienvenido Fuertes Duarte,
Ercilio García Bencosme (Cilo), Sergio Manuel Ildefonso Genao (Capori),
Fernando Gody, Francisco José Grullón Martínez (Frank), Eugenio Grullón
González, César Federico Laranquent, José Caonabo Lora Martínez, Juan
José Mateo Adames, Conrado Martínez Hernández, Eduardo Salvador Martínez
Saviñón, Miguel Meléndez, Dr. Antonio Moca Ricart (Tony), Fernando
Ozuna, Herminio Ripoll, Moisés Rubén Agosto Concepción, Dr. José Horacio
Rodríguez Vásquez.
Cubanos: Enrique Betancourt Carilli, Froilán
Flores, Ramón López López (Nene), Frank López Rodríguez, Roberto P.
Pichardo Caminada, Oscar Reyes Medina (Cohetico), Aldo Rodríguez Pérez,
Antonio Sánchez Pérez, Ricardo Vasallo Alfonso, Oscar Luis Vega Acosta,
Luis Cárdenas Betancourt.
Español: Francisco Alvarez.
Puertorriqueños: Luis Alvarez, Luis Ramón Reyes, Juan Reyes, Ramón Ruiz.
Venezolanos
José Altagracia Arias Quintero, Diego Avila Piller, Juan Cárdenas Soto,
José Isaac Molina González, Generoso Hernández, Pedro José Linares
Badillo, Luis Alfonso Medina Rosales, José Luis Rodríguez, Luis Cárdenas
Betancourt.
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Firmas por la libertad de los presos politicos cubanos
Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz