domingo, enero 16, 2011

Las Guerras Secretas de Fidel Castro: LA LUCHA CLANDESTINA Y VENEZUELA COMO UN OBJETIVO DEL CASTRISMO



Las Guerras Secretas de Fidel Castro

Por Juan F. Benemelis

LA LUCHA CLANDESTINA

Los cubanos iniciaron un amplio esquema de captación en las universidades y en el ejército. El aparato cubano invadió con propaganda las instituciones oficiales y universitarias, desatando una campaña paralela que fue abrazada por la juventud, donde se exhibía a la llamada izquierda tradicional del continente (Figueres, Bosch, Muñoz Marín, Arévalo, Victor Raúl Haya de la Torre, Cárdenas, etcétera) como un obstáculo que frenaba el inevitable proceso de cambios.

El reciente ejemplo en Perú, donde el joven Luis de la Puente Uceda, con gran explosión de gloria había cortado sus lazos con el partido de Haya de la Torre y se había internado en las selvas bajo el grito de guerra lanzado en La Habana, tuvo resonancia en Venezuela; tanto, que la izquierda optó por retirarse del gobierno suscitando una crisis en el gabinete de Betancourt.

La consolidación del eje Habana-Moscú preocupó sobremanera a Betancourt, que se sabía enemigo público número uno de Castro. Luego de una recepción de Raúl Castro en la URSS, se decide la convocatoria de un congreso de juventudes latinoamericanas en La Habana, para unificar fuerzas radicales continentales y dar al traste con el gobierno caraqueño.

Comenzaron las tensiones Caracas-La Habana y la expulsión de agentes cubanos, detención de conspiradores, incautación de alijos de armas. A mediados de 1960, se trasladó a La Habana un extraño grupo, para ser instruido en acciones clandestinas comando, integrado, entre otros, por Simón Mérida, dirigente del MIR, la actriz Astrid Fisher y el libanés Miguel Tanus.

En julio, es desenmascarado el proyecto cubano que trataba de crear dificultades a la Iglesia venezolana, para precipitarla al ruedo político. Los detenidos por el asalto a la catedral de Caracas, confesaron que el gobierno de Castro era el instigador de los hechos. El 26 de julio de 1960, el diplomático cubano, Guillermo León Antich, encabezó una manifestación en Caracas. La Catedral fue apedreada y las estupefactas autoridades caraqueñas pudieron comprobar quién había sido el autor de estos disturbios. El 24 de agosto, descubren a León Antich, con las manos en la masa, cuando entregaba $400,000 a elementos de la oposición para fomentar una revuelta contra Betancourt.

Ello no fue óbice para que Castro decidiera continuar con sus rocambolescos escándalos contra Betancourt. En noviembre, la policía venezolana, en una ronda de rutina, detiene nada menos que a dos miembros de la inteligencia cubana, Francisco Chacón y Natalio Pernas, en plena faena subversiva dentro del país. En diciembre, cunde la alarma en la administración Betancourt, cuando la vigilante atención de la seguridad venezolana da con un cuantioso cargamento de armas, originario de Cuba, introducido por varios puntos de las llanuras costeras venezolana y por un aeródromo abandonado.

La consolidación de los vínculos de Cuba con los focos comunistas y radicales venezolanos se fortalecían a través de su poderosa embajada en Caracas, nutrida de agentes especiales que manipulaban capillas estudiantiles, sostenían periódicos y servían de enlace con el Partido Comunista, el MIR y con las flamantes guerrillas.

El 11 de enero de 1961, en plena Sierra Maestra, Castro consumó una reunión confidencial con un conglomerado de dirigentes latinoamericanos, para analizar la forma de precipitar una cruzada bélica en todo el continente, partiendo de un foco venezolano. El juicio de Castro consistía en alistar una brigada internacional, al estilo de la que se instituyó en la guerra civil española.

El conjunto era una mezcolanza de guatemaltecos, guadalupeños, sindicalistas paraguayos y demás, despuntando entre ellos los comunistas colombianos Tancredo Errante y Luis Sánchez, el costarricense Carlos Luis Falla, que había conducido la guerra en 1948 contra el ex presidente Figueres, y un nutrido grupo de venezolanos, entre ellos Simón Mérida y Manuel Marcano. Un voluminoso contingente de latinoamericanos formó el famoso Batallón-331 de milicias al mando del guerrillero cubano Dermidio Escalona, que participó en los combates de Bahía de Cochinos y en la batida contra los grupos armados anti-castristas en la Sierra del Escambray.

Castro decide desatar su flamante plan Camilo Cienfuegos en Venezuela. En abril de 1961, el país se estremece ante los pronunciamientos en las unidades militares en Caracas, Maracaibo y Cumaná, los cuales son aplastados sangrientamente. El papel de la embajada cubana en estos disturbios salió rápidamente a la luz. Para colmo, en junio de ese año, las fuerzas de seguridad venezolana incautan un voluminoso cargamento de ametralladoras de manufactura checoslovaca, enviado tranquilamente desde Cuba, por vía aérea, al estado Zulia.

En noviembre, el gobierno de Betancourt, mostrando a la prensa internacional innumerables pruebas de la ingerencia directa de Castro en la desestabilización del país, rompe relaciones diplomáticas con Cuba, con el propósito además de terminar con la labor de espionaje cubana. Ya en 1962, el PC de Venezuela, prácticamente bajo tutela de La Habana, había propuesto la idea de la insurrección armada.

En momentos que se debatía en un asfixiante duelo económico con Estados Unidos, y entraba en una relación peligrosa con la URSS, Castro necesita una Venezuela marxista a ultranza, que le propicie la ayuda petrolera requerida y la posibilidad de negar estas cuencas de hidrocarburos a Washington. Para ello, había llegado a un pacto oculto de no-agresión con el dictador dominicano Trujillo, acuerdo que fue negociado en La Habana por el general trujillista Arturo Espaillat.

Trujillo y Castro recién habían sido expulsados de la OEA, y la prensa oficial dominicana tronaba contra el "imperialismo norteamericano" y comenzaba a coquetear con un ideario socialista a la cubana. Betancourt se hallaba al corriente de esta alianza, que prometía ser problemática para su gobierno.

El socorro de Cuba a la insurrección en Venezuela se guiaba especialmente hacia el llamado Frente Chirinos que dirigían Fabricio Ojeda, Petkoff y el ex oficial Bravo. Existían otros focos guerrilleros, como el liderado por Juan Vicente Cabezas y el llamado Simón Bolívar, encabezado por Tirso Pinto y Germán Lairet. Castro recurre nuevamente al golpe militar, quizás ojeando que una lucha guerrillera en Venezuela no sólo tomaría largo tiempo, sino que era de dudoso resultado. Así fue cómo en mayo de 1962 se originaron los alzamientos castrenses en las bases de Carúpano, y luego en Puerto Cabello, dirigidos por elementos que respondían a Cuba, como Petkoff; pero nuevamente, ambas intentonas fueron aplastadas violentamente.

Si bien La Habana había logrado desatar la insurrección en Venezuela y se sucedían alzamientos, ataques contra cuarteles, sabotajes, asaltos, etc., los insurrectos pro-castristas pensaban en una victoria guerrillera relámpago al estilo de Cuba; pero el ejército no les daba tregua e impedía la extensión del foco en otras latitudes del territorio nacional.

En octubre de ese año, cayó en manos de las autoridades de Betancourt la prueba que Castro en persona había ordenado volar cuatro centrales eléctricas en el lago Maracaibo. A pesar de que la policía y las fuerzas armadas venezolanas estaban alertas, el 3 de noviembre, un comando venezolano preparado en Cuba, logra dinamitar dos oleoductos y un gasoducto en pleno puerto de La Cruz.

En enero de 1963, Betancourt le devuelve el golpe a Fidel con creces, al ser descubierto en Caracas el principal almacén de armas que Cuba disponía para los insurrectos venezolanos, así como una documentación comprometedora no sólo para La Habana, sino para las guerrillas y las redes urbanas clandestinas, lo que desató una recia batida de la tropa a los rebeldes castristas en la zona de Falcón.

Ante los golpes de las fuerzas armadas de Betancourt, Castro determinó unificar los divergentes frentes guerrilleros venezolanos en un mando central y comprometer secretamente al bloque soviético en tal insurrección. A mediados de 1963 se conforma el Frente de Liberación Nacional con sostén de Cuba y logística recibida, en menor escala, de China y la URSS. Era la época en que Ojeda, sumo pontífice de las FALN, Juan Vicente Cabeza, del Partido Comunista, Petkoff y Gregorio Lunar Márquez se destacan como los máximos caciques insurrectos.

El 25 de mayo de 1963, con un intento de asalto al aeropuerto de La Carlota, se inició un vasto proceso terrorista para festejar la fecha del 26 de Julio en el que fueron volados puentes mientras grupos guerrilleros atacaban poblaciones y se producían disturbios. En agosto fueron dinamitados el gasoducto de Arrecifes y el oleoducto de Ulcamay; se ocuparon armas, propaganda y un detallado plan cubano contra la vida de los presidentes de Venezuela y Colombia. En Falcón, fue sorprendido un agente cubano, José Alfonso, que dirigía un grupo terrorista. Anzoátegui, las fábricas Dupont, los almacenes Sears y otras propiedades norteamericanas fueron los próximos asaltos.

LA DERROTA

Pero la guerrilla comienza a confrontar una amarga realidad al no ver materializado el concurso del pueblo, por lo que a Castro no le queda más remedio que realizar constantes transfusiones de hombres y armas. El 4 de noviembre, el ejército de Venezuela sorprende un desembarco oriundo de Cuba, en la península de Paraguaná, donde se decomisó un alijo bélico de 3 toneladas. Semanas después, en varios encontronazos con los guerrilleros, se ocuparon armas de manufactura belga, con el escudo cubano.


Para fines de ese mes, en un lacónico discurso, el presidente Betancourt anunció que disponía de pruebas tan abrumadoras de la promoción de la violencia urbana y guerrillera por Castro, que sólo restaba a su país solicitar una reunión de emergencia de todos los países del continente americano para analizar las medidas a tomar, colectivamente, ante la constante violación de la soberanía venezolana por parte de La Habana. Las elecciones a finales de ese año, con el voto masivo popular y la victoria de Raúl Leoni, un protegido de Betancourt, demostraron el grado de aislamiento de la lucha armada y la incapacidad de Castro de sabotear el proceso democrático en Venezuela.

La consolidación democrática caraqueña había irritado a Castro y había desconcertado a la guerrilla y al PC venezolano. Por lo tanto, era de esperar la desgarradura que se provocó entre la militancia ortodoxa, encabezada por Pompeyo Márquez, Jesús Farías y Alberto Rangel, y los jefes guerrilleros pro-castristas, que aspiraban en ese momento a dirigir la organización política.

La tensión entre Caracas y La Habana amenazaba con llegar incluso a un choque bélico; Betancourt fortalecía su tropa, pero Castro era armado por el bloque soviético a niveles insospechables. Ante cada protesta venezolana, los cubanos respondían con una acción. El año 1964 se demostró políticamente desfavorable para Castro en todo el Hemisferio y se aguardaba que Cuba, ante la presión de todo el continente, desistiera de sus intentos intervencionistas. En enero de ese año, una pequeña flotilla de ocho pesqueros zarpó del puerto de La Habana, con banderas cubana y soviética, y vació armas no sólo en la Guyana británica y las islas Mujeres (que fueron luego portadas por las guerrillas venezolanas) sino igualmente en las costas de ese país.

En febrero de 1964 la OEA condenó al régimen de Castro en el caso de Venezuela, documentando las masivas remesas de propaganda subversiva, preparativos de guerrilleros y terroristas, costeo de actividades subversivas, introducción de pertrechos bélicos y la infiltración de espías cubanos. En mayo, el PC venezolano comienza a romper su cordón umbilical con la insurrección, mostrando interés por iniciar un diálogo con el gobierno, respaldado por algunos partidos comunistas latinoamericanos que no hacían causa común con el fovismo castrista.

La renuncia del ala ortodoxa comunista a la maquinación guerrillera, ratificada en el año 1965, suscitó una reacción virulenta de aquellos comunistas insurrectos, que como Bravo, estaban patrocinados desde La Habana. Esta ambivalencia del PC venezolano repercutió en las posiciones que Castro y el Che Guevara asumieron poco después en Bolivia, no confiando en el Partido Comunista boliviano de Mario Monje para fomentar el foco guerrillero.

Castro determinó arrogarse una mayor responsabilidad logística en la guerrilla venezolana y a tal efecto amarró los pormenores con Bravo y Ojeda. El primer fruto sería el desembarco combinado de cubanos y venezolanos en julio de 1965, con participación de Petkoff que auxiliado por un asalto terrorista haría estallar valiosos oleoductos de la Gulf Oil, Mobil Oil, Texas Petroleum y la Socony Oil en la región oriental del país.

El gobierno replicó ordenando el arresto de todos los miembros del Partido Comunista y del MIR. En agosto, la seguridad venezolana consiguió desarticular un amplio diseño conspirativo, que los cubanos conducían desde París, al detener a Silvia Agüero y Elsa Braun, sus contactos claves en Venezuela. En marzo de 1967 se produjo el asesinato del doctor Julio Iribarren, hermano del canciller venezolano, por un comando que sostenía relaciones directas con La Habana. Luego de cometido el crimen, el diario habanero Granma publicó las declaraciones del jefe guerrillero de las FALN, Elías Manuitt Camero, cuya organización se arrogaba la acción. El presidente Leoni expuso que la preparación del asesinato y de otros actos de violencia que le antecedieron se realizó con el consentimiento del gobierno de Cuba.

El ministro del interior de Venezuela, y luego presidente, Carlos Andrés Pérez declaró que la responsabilidad de toda esta situación la tenía Castro, con sus métodos en Venezuela; y anunciaba que era hora de que Venezuela y todos los países latinoamericanos se decidieran a hacer algo frente a Cuba9. Héctor Mujica capo del PC Venezolano condenó enérgicamente el crimen del doctor Iribarren y criticó la política cubana10. El punto prominente de la controversia entre Castro y los comunistas venezolanos tradicionales tuvo lugar en los momentos de la gran euforia habanera, resultado de las operaciones guerrilleras que el Che Guevara estaba desencadenando en Bolivia.

El 8 de mayo de 1967, el buque cubano Sierra Maestra zarpó del puerto de Santiago de Cuba descargando un dispositivo guerrillero en las ensenadas de Venezuela, en un lugar entre Machurrucutú y Jinarapo. La fuerza invasora cubana fue descubierta y aniquilada por unidades del ejército. En la pelea fueron hechos prisioneros los militares cubanos Antonio Briones Montoto, Manuel Gil y Pedro Cabrera, quien se suicidó en la prisión. Montoto pereció ahogado a manos de sus interrogadores, cuando era torturado. El gobierno venezolano acabó con lo que restaba de la infraestructura urbana de la guerrilla.

La tensión entre los estalinistas y castristas venezolanos fue un reflejo de las disparidades tácticas entre Moscú y La Habana referente a la toma del poder político. Castro acusó de traición a los comunistas venezolanos al no querer asistir a la reunión de la OLAS en La Habana. El descalabro del foco guerrillero en África y en Bolivia y la invasión de Estados Unidos a República Dominicana, determinó la suerte de los insurrectos venezolanos.

Castro comenzó a asumir una actitud internacional menos estridente y más condicionada por el Kremlin. Su aprobación a la invasión soviética en Checoslovaquia provocó el cisma definitivo con los guerrilleros latinoamericanos; y tanto el proyecto de Caamaño en República Dominicana como el de los rebeldes de Bravo fueron engavetados.

En junio de 1967, prestó declaración ante una comisión especial de la OEA el venezolano Marcano, quien daría pormenores de la subversión cubana en Venezuela. Marcano, entrenado por los servicios secretos cubanos, participó en numerosos actos de sabotaje y terrorismo contra su país. Según Marcano, Castro organizó dentro del ejército cubano, en los años 1960-1962, una unidad venezolana que participó en las operaciones en las lomas del Escambray contra los opositores de Castro. Los venezolanos, junto a otros latinoamericanos tomaron cursos en las escuelas de guerra cubanas.

Marcano atestiguó que Castro en persona les expresó que era decisivo golpear en la zona de Maracaibo donde se hallaban los más grandes oleoductos, para crear dificultades al gobierno; asimismo, que era imprescindible volar los transportes de abastecimientos para dar la sensación de una situación incontrolable en el país. Marcano fue elegido para coordinar en Europa y América los corredores clandestinos insurreccionales.

En marzo de 1964, Marcano salió de Cuba con pasaporte falso a nombre de José Escobar, por la vía de Gander con destino a Praga, donde fue recibido por una checa, (con el seudónimo de María) que había trabajado por muchos años en la embajada de ese país en Uruguay. María sustituyó el pasaporte cubano de Marcano por uno boliviano. Marcano debía crear corredores en la frontera colombo-venezolana, porque los de Pompeyo Márquez estaban vetados. Los cubanos le organizaron un recorrido Praga-Roma, para crearle una leyenda; luego visita Turín, como ex-alumno salesiano, donde se hace de una carta que le posibilita visitar el Vaticano para solicitar unas indulgencias que debían ser consignadas al hotel Torquemada.

Siguiendo el plan cubano, Marcano fue a Madrid donde tomaría un vuelo Nueva York-Perú, ingresando luego como boliviano en La Paz. De Bolivia, Marcano pasó a Colombia, donde hizo contacto con una red de espionaje cubana administrada por el arquitecto Luis Espinosa y por el veterinario español comunista Paulino García, director del diario España Democrática. De regreso, emergió en México y de allí a La Habana.

Meses después, Marcano fue designado para llevar a cabo otra encomienda cubana, coordinada con el secretario general del MIR venezolano, Américo Martín. Marcano volvió a utilizar la misma ruta, acompañado de Stefan Nube Adler y de los secuestradores del Anzoátegui. De Praga pasó a Londres, hizo un corredor entre Ámsterdam y la capital británica, se desplazó luego a Jamaica, donde mediante soborno adquirió una visa colombiana. En Colombia, y siguiendo instrucciones de los cubanos, Marcano se puso en contacto con el contrabandista Luis Pérez Lupe, que tenía en sus manos casi todo el comercio ilícito de mercancías, armas y drogas en la costa atlántica. Luis Pérez aceptó trabajar para La Habana y propuso hacer un puente desde Aruba a las costas venezolanas, con el lanchero de bandera venezolana Nelson Sosa, que debía mover un fardaje de hombres y armas.

Luego de esto, Marcano entró en Venezuela por Maicao, empleando el famoso camino verde sugerido por la inteligencia cubana, y que era transitado por gente de toda calaña: contrabandistas, ladrones, traficantes de drogas y tratantes de blancas. Allí, Marcano alcanzó a instalar el primer equipo de comunicación con Cuba, en la zona del estado Miranda, con la artista Astrid Fisher. Sin embargo la operación fue paralizada porque los soviéticos, que auxiliaban estas comunicaciones, notificaron que la CIA las había detectado. Marcano señaló que para la fecha los cubanos habían constituido a lo largo de todo el Pacífico el coro marxista Espártaco, compuesto de chilenos y peruanos. Asimismo, detalló cómo La Habana había establecido grupos en Ecuador, Brasil y Bolivia.

A principios de 1965, los cubanos citaron en París a su agente venezolano. Piñeiro, jefe del espionaje castrista, le enviaba dinero e instrucciones para ampliar un aparato embrión de servicios secretos, ajeno al Partido Comunista, que pudiese controlar toda la frontera venezolana tras la toma del poder. Marcano destacó que los cubanos feriaban armas en el mercado negro que fluye del Amazonas hacia Manaos y que en esa región existía una fábrica clandestina de armamentos, donde incluso ensamblaban ametralladoras. Señaló que en la faja venezolana de Garabato, los cubanos colocaron una mini-fábrica de armamentos que luego fue descubierta por el gobierno venezolano.

El corredor de Aruba, utilizado a fondo por la Habana y controlado por Marcano, funcionó a la perfección. Por allí se evadió en un barco bananero el dirigente del MIR, Américo Martín, con rumbo al Point Charlie inglés en Berlín. Otro importante corredor clandestino creado por La Habana fue el de la costa atlántica colombiana, empleando patanas francesas que trabajaban en los bananares de Santa Marta, las cuales podían trasladar hasta diez personas y hacer un recorrido directo hasta Hamburgo; de allí, los infiltrados viajaban a Frankfurt, con una cobertura turística, para luego trasladarse a Berlín.

Los cubanos aprovecharon que el Point Charlie inglés en el Berlín Occidental era escasamente inspeccionado; el único requisito resultaba presentar el pasaporte y realizar el cambio de marcos federales por los de Alemania Oriental. Una vez en el Este, se utilizaba a la embajada Checoslovaca para obtener una visa a Praga y de allí volar a La Habana.

En 1966, Marcano fue designado oficial de información de la inteligencia cubana para ejercer su labor en el dispositivo internacional de espionaje cubano hacia América Latina. Se le instruyó que reclutara diplomáticos venezolanos en el exterior y fue puesto a cargo de una red que no sólo cubrió Venezuela, sino también a Chile y otros países del sur. En octubre de ese año, viajó a Méjico donde recibió de manos del agente cubano Reginaldo Cepeda, claves de comunicación secreta creadas por los soviéticos; documentación falsa para entrar en Venezuela e infiltrarse en los medios oficiales, para conseguir cartas tácticas de las costas venezolanas, como lugares estratégicos, bases del ejército y puntos militarmente vulnerables.

En su deposición, Marcano manifestó que en Méjico suministró dinero al periodista Menéndez, de la revista Sucesos, por varios reportajes favorables a La Habana y reveló cómo los cubanos costeaban la revista Política, así como un conjunto de publicaciones en Francia.

El último viaje de contacto de Marcano, para consultar con sus patrones, resultó una odisea y tuvo que trasladarse con rapidez de Madrid a París y de allí precipitadamente hacia Berlín, debido al acoso que los servicios occidentales mantenían sobre los agentes cubanos. En Praga, finalmente pudo entrevistarse con sus superiores de la DGI que le entregaron $250,000, dinero que Martín, del MIR, había solicitado a Castro. Este dinero había sido adjudicado a otra organización armada, el FLN, perteneciente al Partido Comunista; Castro, además, se comprometió con regularizar al MIR una ayuda de $25,000 mensuales.

Marcano aceptó una encomienda directa de Castro de trasmitir a los insurrectos en Venezuela de no recabar fondos en ningún país socialista europeo, puesto que Cuba resolvería cualquier necesidad financiera. Los servicios cubanos le exigieron que secuestrara al cabecilla de la contrarrevolución cubana exilada, Manuel Artime, que iba a menudo a Venezuela, y que lo trasladara a la guerrilla de El Bachiller para “ablandarlo” y luego transportarlo a la isla Margarita, y de ahí a Cuba bajo la acción de sedantes. Castro le solicitó igualmente que su dispositivo de inteligencia penetrase a los militares venezolanos que participaban en la Junta Latinoamericana de Defensa.

No obstante sus intentos, la subversión guerrillera castrista en Venezuela, si bien fue la de mayor envergadura en el Continente, no logró sus fines y el país, a partir de Betancourt, prosiguió por una vía electoralista.
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Notas del Blogguista:

Las fotos y sus comentarios fueron añadidos por este blogguista, los cuales fueron extraidos de Internet del artículo :

De cómo Fidel maneja a Chávez
Héctor Pérez Marcano * / Revista Zeta (Venezuela) - 03/03/08

El nombre de Tomassevich era Raúl Menéndez Tomassevich y años antes se había destacado en la lucha contra los alzados anticastristas de las montañas de El Escambray, siendo uno de los oficiales más renombrados de la Lucha Contra Bandidos, LCB; algo paradójico, pues Tomassevich había entrado a la Revolución en la lucha contra Batista después de ser liberado de la cárcel por la que cumplía condena por haber falsificado un abultado cheque con la supuesta firma del Alcalde de Santiago de Cuba. Años después de la aventura venezolana, Tomassevich fue a Angola para tratar, junto al Caballo de Mayaguara, de capturar a Jonas Savimbi, pero fue un rotundo fracaso.

Otra aclaración: Antonio Briones Montoto, pese haber estado en la escolta de Fidel Castro y haber sido el primer jefe de la Dirección General de Operaciones Especiales, DGOE, fue la persona de la cual Fidel Castro dijo mintiendo descaradamente y de manera reiterada:

"Si fuese cierta la noticia de que el joven cubano Antonio Briones Montoto cayó de dos balazos en la cabeza y yace enterrado a 60 metros de la playa en el cementerio de Machurucutu, por ayudar a los revolucionarios venezolanos, nuestro Partido y nuestro pueblo se solidarizan profundamente con su gesto altruista, revolucionario, internacionalista y heroico"

Omitiendo que eran casi dos decenas de militares cubanos invadiendo las costas venezolanas.

Hubo otros heridos en esa accion como Ulises Rosales del Toro y Arnaldo Ochoa; por cierto, Ochoa le salvó la vida a Rosales del Toro al que sacó herido del cerco . En 1989 Ulises Rosales del Toro sería el que dirigió el pelotón en el fusilamiento de Ochoa. Así son de perversos los Castro.

Se dice que Luis Posada Carriles tuvo que ver con esa acción llevada a cabo en Machurrucutu. También se dice que el director del Instituto de Geodesía y Cartografía, un ex capitán del Ejército Rebelde, conocido por un video posteriormente como ¨el espía Francisco ¨ , le había comunicado a la CIA las coordenadas del lugar exacto del desembarco: el Cocal de los muertos, el 8 de mayo de 1967. Antonio de la Guardia estaba en la embarcación en que navegaron los infiltrados o había planeado dicha infiltración; leí que había tenido que ver con ella.
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VENEZUELA, UNO DE LOS SUEÑOS DE FIDEL CASTRO
2009-07-21.

Por Pedro Corzo
Escritor, Editor y Periodista

(www.miscelaneasdecuba.net).- “Comprometámonos a seguir haciendo de la Patria el ejemplo que convierta a Los Andes en la Sierra Maestra del continente americano”. Fidel Castro, Santiango de Cuba. 26-07 1960.

Su sentimiento mesiánico de redentor, su auto convicción de líder de lo que consideró siempre la verdadera independencia de América, se manifestó desde el primer año del triunfo revolucionario por lo que extendió su proyecto desestabilizador por todo el hemisferio, siendo Venezuela su principal objetivo y una especie de perla de la corona en su delirio de transportar el modelo soviético a América Latina.

Aunque fracasó en sus primeros intentos nunca abandonó el sueño, solo que como un hábil oportunista político supo ajustar sus estrategias y espero una circunstancia que le fue dada en la persona de Hugo Chávez.

( De izquierda a derecha, en el barco que los trajo a Machurucuto en mayo de 1967, Héctor Pérez Marcano, comandante Américo Silva, Raúl Tomassevich (Tomás), capitán cubano Silvio García y Moisés Moleiro (Foto cortesía de los autores) )

La subversión que conmocionó a Venezuela durante años y que dejó un alto saldo de pérdidas humanas y económicas tuvo el pleno patrocinio del dictador cubano. Castro apoyó la mayor parte de las fuerzas subversivas con armas y dinero. Entrenó y prestó apoyo político a muchos subversivos y alentó desde la isla a todo lo que en alguna medida pudiera afectar la democracia venezolana. Respaldó moral y políticamente a los enemigos de la democracia.

Repasemos párrafos de discursos de Fidel Castro en los que alentaba y expresaba su apoyo irrestricto a la subversión.

11-02-61: En La Habana.
Cuba se siente con derecho para estimular la Revolución en América Latina.

02-01-62: Plaza de La Revolución. La Habana.
En Venezuela se han reunido dos títeres, los dos farsantes: Rómulo Betancourt y Lleras Camargo… servidores miserables del imperialismo…y los imperialistas no podrán aplastar el movimiento revolucionario venezolano.

( De izquierda a derecha, en el barco que transportó a los guerrilleros para la invasión de Machurucuto en mayo de 1967, el dirigente del MIR Eduardo Ortiz Bucarán y el cubano Antonio Briones Montoto, capturado vivo por los cazadores en el Cocal de los muertos, cerca de Machurucuto, y asesinado en el Teatro de Operaciones de los cazadores de Cúpira (Foto cortesía de los autores) )

26-07-64: Santiago de Cuba.
Que el gobierno de Venezuela convoque al pueblo de Caracas, que convoque a los estudiantes, que convoque a los trabajadores y a los campesinos, que les dé fusiles y pregunte después cuánto dura ese gobierno… las gloriosas Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Venezuela, se hacen cada vez más fuerte, tiene numerosas bases guerrilleras, que no han podido ser aplastadas por el gobierno pro-imperialista y corrompido que sucedió al igualmente corrompido y pro-imperialista de Betancourt.

02=01-67: Conmemoración VIII Aniversario de la Revolución.
Nuestro mensaje de solidaridad a los heroicos combatientes Douglas Bravo, cuyo gesto firme y profundamente revolucionario contribuyó a salvar la revolución venezolana de la crisis; nuestro mensaje a Luben Petkoff, a Prado, a todos los combatientes de Falcón y el Bachiller.

( Comandante Arnaldo Ochoa y Luben Petkoff durante la travesía para desembarcar en las playas de Falcón en 1966.(Foto cortesía de los autores))

13-03-67: Aniversario del ataque al Palacio Presidencial de Cuba. La Habana.
Proclamamos una vez más nuestra simpatía y solidaridad sin vacilación alguna con los guerrilleros que combaten en El Bachiller, con los combatientes que en las ciudades desafían la represión y la furia de la tiranía……nosotros solo reconocemos como representante de los Pueblos a los revolucionarios nosotros solo restableceremos relaciones diplomáticas con gobiernos revolucionarios de esos países…Sabemos que algún día también Venezuela alcanzará su victoria y que se cumplirá esa heroica consigna de hacer –”la patria libre o morir por Venezuela” que es como nuestra consigna -de Patria o Muerte. Venceremos.

19-04-67. Acto conmemorativo del VI Aniversario de Playa Girón.
Y es lo cierto que el movimiento guerrillero crece en Venezuela y que ya hay algunos destacamentos fuertemente armados que inspiran miedo al régimen…y que en El Bachiller se mantienen firmes las fuerzas guerrilleras, pese a la ofensiva del ejército venezolano.

( Comandantes Arnaldo Ochoa (tercero de izq. a der., última fila) y Luben Petkoff (sexto de izq. a der., última fila) junto a los 15 cubanos que desembarcaron en julio de 1966 en las playas de Falcón para incorporarse al frente guerrillero comandado por Douglas Bravo (Foto cortesía de los autores)


Recordamos con claridad los ataques directos de todo tipo que patrocinó Fidel Castro contra Rómulo Betancourt y Raúl Leóni. Las expresiones contra la dignidad de esos dos mandatarios, la trato de convertir en caricaturas. Sus ataques contra Venezuela fueron muchos y profundos porque nunca perdonó ni entendió que Venezuela se diera una Revolución Democrática como la del 23 de Enero de 1958.

Los fracasos de su régimen, de la Revolución que traicionó han sido muchos. El totalitarismo Castrista ha fracasado en Cuba y en el exterior, y quizás su único logró fue descubrir a Hugo Chávez, que sin dudas ha sido su servidor mas fiel e incondicional.

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Tomado de http://www.gentiuno.com


Una Guerra de 15.000 días... Chichiriviche y Machurucuto




Publicado el 07.05.2009 13:28

Por Rafael Rivero Muñoz


El único verdadero logro de la revolución cubana
es su sistema represivo…

Elizabeth Burgos


Si aceptamos como válido lo que afirma la esposa del estrecho amigo personal de Fidel Castro y del Che Guevara, Elizabeth Burgos-Debray (1): “… La fuente del calvario que le ha tocado vivir a Latinoamérica a partir de 1959, se origina en ese insuperado trauma por la gesta de otros y no de los propios cubanos para lograr la independencia de Cuba del imperio español a partir de 1898…”.

Tendremos que aceptar entonces que, el peso tanto de la puerilidad como del resentimiento social en un dirigente tiene aberradas y determinantes formas de expresión en política, sobre todo, cuando ese dirigente opta por imponerse por el crimen sin límites.

El ofendido Fidel Castro


Ante el fracaso total de los intentos libertarios cubanos, La Guerra de los Diez Años (1868-79), la Guerra Chiquita (1879) y la Guerra de Independencia (1895-98); fracasados también en los intentos paralelos con banqueros para proponerle al presidente norteamericano McKinley que comprara la isla de Cuba o que sobornara a los españoles para que abandonaran la isla, decidieron como última ratio, favorecer una intervención norteamericana.


Expulsados los españoles por el ejército norteamericano, sus comandos militares se negaron a reconocer a los jefes militares cubanos; tampoco reconocieron a los autonomistas, sólo reconocían como poder a la Corona española.

Allí en esa parte de la historia de Cuba, nace el terrible trauma: “… La dependencia mental de Fidel Castro y del castrismo...”.

111 años de historia y sobre ella, en los últimos cincuenta, ese infantil intento de Fidel Castro por reparar o recomponer de algún modo lo que pudiere sustentar algún tipo de orgullo patrio de haber sido los propios cubanos quienes hubiesen expulsado a los españoles de la isla.

Los demás países latinoamericanos, cada uno a su manera y en su momento, tienen para sí ese orgullo de que fue su propia gente, su propio pueblo, quien los liberó a sangre y fuego del yugo español. Fidel Castro, no lo puede decir.

Encono

Así es que, esa fatuidad de Fidel Castro, a cincuenta años de su llegada al poder y de la consolidación tanto de su dictadura como de su política, ha producido ya decenas de miles de muertos y de destrucción entre los mismos cubanos y entre los afectados de unos y otros países y pueblos.

Por esa puerilidad hecha política y en función de una posición contraria a los Estados Unidos, interviene política y militarmente en la década de los sesenta en Venezuela, Argentina, Perú, Nicaragua, Guatemala, Honduras y la República Dominicana.

En función de ese enfermizo antiamericanismo, en plena Guerra Fría, Fidel Castro hizo público su apoyó a la operación del 20 de agosto de 1968 cuando los tanques soviético hacen su entrada y se inicia el aplastamiento militar de la llamada Primavera de Praga.

Se extiende

La primera ayuda militar que envió Fidel Castro a África la desembarcó en Casablanca, Marruecos, en enero de 1962 y estaba destinada al Frente de Liberación Nacional en Oujda, Argelia, de hecho Ahmed Ben Bella visita La Habana en ese año.

Luego la intervención en El Congo 1965. El Che Guevara a finales de 1964, según sus afirmaciones habría hecho contactos con grupos y movimientos de liberación en Mali, Congo-Bezzaviller, Guinea, Benin, Tanzania, los Sumbas en Dar Es Salaam, con los seguidores de Patrice Lumumba. Luego acorralados los rebeldes y la columna del Che y su lugarteniente Victor Dreke en Fizi Baraka, noviembre de 1965, en quince días salió del área el Che.

Otro grupo dirigido por Jorge Risquet en el Congo-Bezzaville trataba de formar una milicia para proteger el régimen de Alphonse Massamba-Débat; la revuelta estalló en junio de 1966. A partir de 1965 participa en la liberación de Guinea-Bissau. En los primeros días de octubre de 1975 la llegada a Angola de los primeros consejeros militares cubanos; el 10 de noviembre el desembarco de 650 soldados de las fuerzas especiales cubanas al mando de Raúl Díaz Argüelles. Evento que mereció un comentario expreso de Fidel Castro a la Operación Carlota en su discurso del 19 de abril de 1976. 30.000 cubanos fueron enviados a Angola entre noviembre de 1975 y marzo de 1976, solamente con la autorización de Raúl Castro y Fidel y a pesar de la desaprobación de Breznev.

Luego en 1989 fusilaría por presunta corrupción a su potencial opositor interno, al héroe de la campaña en Angola, el general Arnoldo Ochoa.

Si embargo, ya en sus últimos años de vida, casi ya a imagen y semejanza de aquella expresión de Rómulo Betancourt, un cadáver insepulto, Fidel Castro pareciera haber logrado lo que esos medios no le dieron en el pasado.

Capitalizando la ignorancia del resentido

A finales del siglo XX, la insuperada colonización de anquilosadas ideas en los partidos políticos en Venezuela y los ejemplarizantes desempeños sustentados en “… ese ‘brazo armado’ de todos los totalitarismos, cuya función es imponer, desde el poder, una visión de y una creencia en un mundo concebido como único…” (Miguel de Unamuno).

Imponiéndose así la revolucionaria verborrea a la idiotez, ignorancia y cobardía de los otros, han hecho por un Fidel Castro y por su irreparablemente mancillado orgullo –ya en el cercano final de sus días–, lo que no hicieron en cincuenta años ni los más de 50 mil soldados cubanos exportados, ni los miles de Kalashnikoff repartidos, ni los sembrados campos de minas, ni los miles de asesinados en sus aventuras y sustentado en la brutal represión sobre su propio pueblo.

1967–2009

“La Guerra de los Diez Mil Días”, fue el gancho publicitario para la campaña mundial de una izquierda orgánica internacional, y concebido como título para la serie sobre la gesta de liberación vietnamita que tendría una de sus más conocidas expresiones en Dien Bien Fu el 7 de marzo del 1954, con la derrota de las tropas francesas por el general Nguyen Giap.

Sin nada de intelectual, menos de izquierda y de orgánico, bien pudiésemos adoptar para la experiencia venezolana frente al enfermizo y no superado complejo de Fidel Castro un título parecido: La Guerra de 15.000 días.

De izquierda a derecha, en el barco que los
trajo a Machurucuto en mayo de 1967,
Héctor Pérez Marcano, comandante Américo Silva,
Raúl Tomassevich (Tomás),
capitán cubano Silvio García y Moisés Moleiro

Comandantes Arnaldo Ochoa (tercero de izq. a der., última fila)
y Luben Petkoff (sexto de izq. a der., última fila)
junto a los 15 cubanos que desembarcaron en julio de 1960
en las playas de Falcón para incorporarse
al frente guerrillero comandado por Douglas Bravo

Ante el definitivo fracaso de la invasión intentada por las tropas cubanas a Venezuela en mayo de 1967 y la subsiguiente derrota de la izquierda; el líder de la campaña militar el Comandante Fidel Castro, apoyándose en sus asociados venezolanos y en la ausencia tanto de las condiciones como de algún émulo de Giap capacitados para ese empeño, optaron por el repliegue y una nueva forma de alcanzar el objetivo: Infiltrar las FAN y que fuese de su seno de donde emergiera el “revolucionario” que le entregara en bandeja el control del país y de sus recursos.

De esa estrategia de Fidel Castro, surgen entonces los desempeños de célebres, los Kléber Ramírez Rojas, Douglas Bravo, Alí Rodríguez Araque, Adám Chávez y tantos otros personajes de la izquierda. Siembran al interior de esa FAN, a Hugo Rafael Chávez Frías, la semilla de la esperada victoria para el infantilismo de Fidel Castro.

El asunto está en que, a pesar de que son ya naturales cubanos los que ocupan múltiples y distintas dependencias de la administración pública venezolana y controlan los mecanismos y capacidades de fuego del Estado, comenzando por la propia seguridad del líder de la “revolución”, a más de quince mil trescientos y tantos días, aún no ha logrado el delegado del Comandante Fidel Castro coronar la victoria.

La guerra sigue y la victoria para el Comandante Fiel Castro, Hugo Chávez aún no la ha asegurada, por tanto, no podrá Fidel Castro disfrutarla en vida. Dentro de poco se va a la tumba con su odio a los norteamericanos, y con su mancillado orgullo.



Rafael Rivero Muñoz



(1)Jules Régis Debray, filósofo francés, casado con la escritora venezolana Elisabeth Burgos; viajó a Cuba en 1960 para reunirse con Fidel Castro y el Che Guevara. Capturado en Bolivia en 1967 junto con el argentino Ciro Bustos, son condenados a 30 años de prisión. Serían luego señalados ambos como los responsables de la posterior captura y muerte del Che Guevara. Régis Debray es indultado y liberado en 1970; viaja a Chile al año siguiente y luego de la muerte de Salvador Allende, modifica su orientación en cuanto a los límites de la teoría revolucionaria: “Crítica a la razón política” (1981). En 1988 rompe con el presidente en funciones François Mitterrand de quien era asesor y con el socialismo; seguidamente se retira de la política.

3 Comments:

At 1:07 p. m., Anonymous Anónimo said...

no amigo fidel no suena venezuela fidel quiere solo la paz en el mundo noi cubano no tenemos que llorar a ningun pais no estomos bien solo ante que ser mal acompanado y otro cosa te digo ante quardar la paja en ojo ajeno porque no guardamos la nuestra.si va ablar de fidel primo dai una mirada al mostruo americano y depues abla .es facil ablar de un pais devir en ves de criticar porche no te pone una mano en la conciensia y piensa porche ante de ablar no ayudo un pais com mile dificulta por culpa del mostruo ante de tirar basura su un pais que esta sufriendo por culpa del mostro americano si fuera yo moriria de verguenza no cre ....gracias

 
At 11:23 p. m., Blogger PPAC said...

¨...Fidel quiere solo la paz en el mundo..¨. Eso lo dice todo sobre el comentarista que dejó ese comentario; sólo añadiré en este párrafo, que esa es una de las personas de las que se dice que si la pareja lo engaña, va a la embajada americana a tirarle piedras.

En otro orden de cosas diré lo siguiente sobre las ¨mile dificulta por culpa del mostruo ¨

El Embargo norteamericano como origen de la escasez y ahogo del pueblo cubano sólo se la creen dentro y fuera de Cuba aquellos que son proCastristas o aquellos antiCastristas que son faltos de miras o tienen agendas particulares de carácter ¨bisnero¨ con la sobrevivencia de la tiranía.


Cuba puede comerciar con el resto del mundo, inclusive con los EEUU si paga; EE.UU es el quinto socio comercial de Cuba; lo que quieren con el levantamiento del embargo son los préstamos billonarios para que sostengan a la tiranía. La yuca, la malanga, el maiz, los frijoles, el arroz, el tomate, las hortalizas, el platano, las frutas, etc.. se cultivan en Cuba y agunos de esos cultivos tienen varias cosechas al año y las vacas no han cambiado sus costumbres alimentarias y siguen comiendo hierba. ¿ tiene culpa el embargo de que el marabú sea el cultivo más difundido en el país y de que no haya leche en Cuba ?
No obstante, lo que más bloqueado está en Cuba desde 1959 son las libertades y ese bloqueo corresponde el que lo tiene es la dictadura y no quiere levantarlo.


La falta de azúcar y sal en Cuba no es por el embargo.

La libreta de abastecimiento ha estado siempre desde 1962 y antes de 1962 no había Embargo y ya había escasez; lo primero que escaseó fue la manteca de cerdo, la papa y los frijoles negros !!

Cuba puede comerciar con el resto del mundo, inclusive con los EEUU si paga; lo que quieren con el levantamiento del embargo son los préstamos billonarios para que sostengan a la tiranía. La yuca, la malanga, el maiz, los frijoles, el arroz, el tomate, las hortalizas, el platano, las frutas, etc.. se cultivan en Cuba y agunos de esos cultivos tienen varias cosechas al año y las vacas no han cambiado sus costumbres alimentarias y siguen comiendo hierba. ¿ tiene culpa el embargo de que el marabú sea el cultivo más difundido en el país y de que no haya leche en Cuba ?

 
At 2:47 a. m., Blogger Unknown said...

Antonio Briones Montoto no fue "asesinado"...cayó en combate en Machurucuto, unos tres kilometros al oeste del desembarco. Allí llegaron los cuatro cubanos ( Briones, Pico, Gil y Cabrera). Briones cae en combate pues tropas venezolanas del Grupo Ayacucho( no los cazadores) los esperaban en la playa. Gil y Cabrera se desenganchan y son capturados en la Alcabala de El Guapo a unos 20 kilometros de allí. El Teniente Pico sale hacia occidente y tratando de atravesar el río Tuy muere ahogado. Los cadáveres de Pico y Briones fueron entregados a una comisión cubana enviada por Fidel Castro en 1989 y presidida por el coronel Roberto Marquez ( tengo copia de las Actas de entrega de los cadáveres.)

 

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