El analista cubano Juan Antonio Blanco: sostiene en un nuevo dossier de Cuba Siglo 21 que una intervención de EEUU en Cuba podría ser 'imprescindible'
Juan Antonio Blanco: una intervención de EEUU en Cuba podría ser 'imprescindible'
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El analista sostiene en un nuevo dossier de Cuba Siglo 21 que una salida 'puramente cubana' a la crisis dejó de ser viable ante el control del régimen.
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DDC
Madrid
29 Mayo 2026
El analista y exdiplomático cubano Juan Antonio Blanco defendió en un nuevo dossier publicado por Cuba Siglo 21 que una intervención o respaldo decisivo de Estados Unidos podría convertirse en una condición "imprescindible" para lograr un cambio político en Cuba, ante lo que describe como el agotamiento de las vías internas de transformación.
En el texto, titulado "Intervención en Cuba: ¿indeseable, preferible o imprescindible?", Blanco establece paralelos entre la crisis actual de la Isla y la situación vivida a finales del siglo XIX, antes de la intervención estadounidense en la guerra contra España en 1898.
Según el autor, Cuba atraviesa hoy una crisis "existencial" incluso más profunda que la de aquella época, marcada por el colapso económico, el deterioro de los servicios básicos y la incapacidad de la sociedad para desplazar por sí sola al aparato de poder.
Blanco sostiene que el régimen surgido en 1959 evolucionó hacia un "estado mafioso" controlado por una élite "cleptocrática" articulada alrededor del conglomerado militar GAESA.
"La población cubana, desarmada, fragmentada, empobrecida y enfrentando crisis de alimentos, energía, salud y conectividad, carece de capacidad organizativa suficiente para desplazar al poder establecido por sí sola", afirma el ensayo.
El autor argumenta que insistir únicamente en fórmulas opositoras tradicionales, como las protestas cívicas o los llamados al diálogo, difícilmente conduciría a una transición en un plazo compatible con la actual crisis humanitaria.
Como parte de su razonamiento, Blanco reivindica el papel de dirigentes independentistas cubanos que favorecieron la implicación de Estados Unidos en la guerra contra España. Según el texto, figuras como Máximo Gómez, Antonio Maceo y Tomás Estrada Palma promovieron activamente gestiones para involucrar a Washington en el conflicto.
El ensayo plantea que, bajo la narrativa oficial del castrismo, esos líderes serían considerados hoy "traidores" o "anexionistas".
"Maceo transmitió expectativas favorables a sus tropas en caso de intervención norteamericana", recuerda el documento.
Blanco también rechaza que una eventual intervención estadounidense implique necesariamente anexión o pérdida de soberanía. Para ello, compara la Enmienda Teller de 1898 con el Capítulo II de la Ley Helms-Burton, que prevé una fase transitoria seguida de elecciones libres.
Según el autor, la Helms-Burton debe interpretarse como "un mecanismo para la protección de la soberanía cubana" y no como un instrumento anexionista.
El ensayo dedica además un apartado a lo que denomina "la manipulación del temor" por parte del régimen cubano y sus defensores frente a cualquier debate sobre una posible intervención extranjera.
Entre esos temores menciona el riesgo de anexión, bombardeos indiscriminados o pérdida de soberanía. Blanco sostiene que esos argumentos ignoran tanto la evolución tecnológica militar como el desgaste político del régimen.
"No se puede violar lo que no existe", afirma el texto sobre la soberanía cubana, al sostener que esta desapareció cuando el Estado eliminó las elecciones libres tras 1959.
El documento asegura además que la idea de una participación decisiva de EEUU en una transición cubana ha dejado de ser marginal y se ha ido "normalizando" dentro y fuera de la Isla.
"Esto ha ampliado la llamada 'Ventana de Overton', haciendo que el debate sobre la intervención deje de ser un tabú", señala.
Pese a defender la necesidad de apoyo externo, Blanco sostiene que una futura recuperación de Cuba no dependería de subsidios extranjeros, sino de factores como la diáspora cubana, el espíritu emprendedor y la cercanía geográfica con Estados Unidos.
En las conclusiones, el ensayo afirma que lo "preferible" sería una salida "no violenta y puramente cubana", pero considera que esa posibilidad se volvió inviable debido a la "intransigencia" de la elite gobernante.
"El mantenimiento del statu quo es inviable y la crisis humanitaria exige respuestas urgentes", concluye el documento, que plantea como escenario con mayores probabilidades de éxito el de "protestas masivas protegidas por apoyo coercitivo estadounidense".
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Tomado de https://cubasiglo21.com
INTERVENCIÓN EN CUBA: ¿INDESEABLE, PREFERIBLE O IMPRESCINDIBLE?
POR JUAN ANTONIO BLANCO
05/26/26
INTRODUCCIÓN: PERSPECTIVA HISTÓRICA DE LA INTERVENCIÓN
El debate sobre la posible intervención de Estados Unidos en un proceso de cambio sistémico en Cuba se sitúa en un marco histórico que vincula la coyuntura actual con la crisis vivida a finales del siglo XIX. El eje central de esta reflexión es la comparación de la crisis existencial que enfrenta Cuba hoy en día, considerada por algunos incluso más aguda que la de 1898. Bajo esta perspectiva, se argumenta que el decisivo apoyo y/o intervención decisiva por parte de Estados Unidos es la única variable con probabilidades reales de conducir a una Cuba libre y próspera.
PARALELISMO HISTÓRICO: EL PRECEDENTE DE 1898
El análisis parte de un paralelismo con la situación cubana de finales del siglo XIX. En aquel entonces, Cuba atravesaba una fase de devastación económica, hambruna, epidemias y un conflicto militar cuyo desenlace era todavía incierto si bien no para todos, para muchos de sus protagonistas. El movimiento independentista, debilitado y falto de apoyo internacional, debía enfrentarse a una potencia colonial mucho más fuerte en términos militares.
En ese contexto, varios líderes independentistas comprendieron que la victoria solo con recursos propios era cuando menos incierta y comenzaron a buscar activamente la implicación estadounidense. La intervención norteamericana no fue un hecho espontáneo ni impuesto, sino el resultado de una estrategia política deliberada, diseñada por el Partido Revolucionario Cubano y figuras mambisas que buscaban salvar la causa independentista y evitar el total colapso nacional.
CUBA CONTEMPORÁNEA: UN RÉGIMEN TRANSFORMADO Y UNA SOCIEDAD EN CRISIS
El documento sostiene que la Cuba actual vive una situación similar a la de entonces. El régimen surgido en 1959 ha evolucionado de un sistema comunista totalitario a lo que se califica como un “estado mafioso”, controlado por una élite cleptocrática que, a través del conglomerado GAESA, domina los recursos económicos y financieros del país, reprimiendo cualquier disidencia u oposición. La población cubana, desarmada, fragmentada, empobrecida y enfrentando crisis de alimentos, energía, salud y conectividad, carece de capacidad organizativa suficiente para desplazar al poder establecido por sí sola. Se concluye que insistir únicamente en fórmulas tradicionales de oposición –como protestas cívicas, denuncias internacionales o llamamientos al diálogo– difícilmente generaría un cambio real en un plazo compatible con la gravedad de la crisis humanitaria actual.
¿INDESEABLE, PREFERIBLE O IMPRESCINDIBLE?
Uno de los argumentos fundamentales del texto es que la intervención o respaldo decisivo de Estados Unidos es la única variable con probabilidades significativas de éxito. El autor distingue entre lo “preferible” y lo “imprescindible”: lo preferible sería una solución interna, pacífica y exclusivamente cubana, pero la historia y las condiciones actuales demuestran que esto no siempre es viable. Así como los mambises hubieran querido derrotar a España solos, terminaron concluyendo que necesitaban ayuda exterior para evitar el fracaso y acortar el sufrimiento de la población. Del mismo modo, se argumenta que la Cuba actual ha llegado al punto en el que la ayuda externa deja de ser una opción para convertirse en una necesidad estratégica.
LÍDERES INDEPENDENTISTAS: ¿HÉROES DE AYER, “TRAIDORES” DE HOY?
El texto presta especial atención a los líderes independentistas, planteando una analogía provocadora: según la lógica del discurso oficial del gobierno cubano actual, figuras históricas como Máximo Gómez y Antonio Maceo serían considerados “traidores” o “anexionistas”. Ambos, especialmente desde finales de 1896, consideraron imprescindible la intervención estadounidense para asegurar el triunfo sobre España. Se recuerda que Maceo transmitió expectativas favorables a sus tropas en caso de intervención norteamericana y que Gómez y Estrada Palma promovieron gestiones diplomáticas encaminadas a involucrar de manera activa a Washington. El discurso oficial contemporáneo suele ocultar o minimizar estos hechos porque contradicen la narrativa que presenta cualquier colaboración con Estados Unidos como antipatriótica.
LA PROTECCIÓN DE LA SOBERANÍA: DE LA ENMIENDA TELLER A LA LEY HELMS-BURTON
Otro argumento clave es que la Ley Helms-Burton no debe interpretarse como una amenaza a la soberanía cubana, sino como un mecanismo para su protección. Se establece un paralelismo entre la Enmienda Teller de 1898 y el Capítulo II de la Ley Helms-Burton: así como la Enmienda Teller condicionó la intervención estadounidense al compromiso de no anexar Cuba y transferir el poder a un gobierno elegido por los cubanos, la Helms-Burton prevé una fase transitoria seguida de elecciones libres y la restauración del control soberano por parte del pueblo cubano. Según esta lectura, la ley actuaría como una hoja de ruta hacia la democratización y no como un instrumento anexionista.
LA MANIPULACIÓN DEL TEMOR
El documento dedica un apartado a desmontar lo que denomina “la manipulación del temor” ejercida por el gobierno cubano y sus defensores ante la posibilidad de una intervención estadounidense. Según el ensayo, la propaganda oficial ha construido una serie de miedos para desalentar cualquier respaldo popular a esa opción: pérdida de soberanía, anexión, masacres indiscriminadas, saqueo económico o resistencia nacional generalizada. El autor argumenta que estos temores ignoran tanto la evolución tecnológica de los conflictos actuales como el desgaste político y moral del régimen. Además, el uso del calificativo “anexionista” funciona como herramienta propagandística para deslegitimar a quienes reclaman cambios democráticos y alianzas externas.
- Soberanía: El régimen alega que se violaría la soberanía, pero el documento sostiene que dicha soberanía fue eliminada por el propio Estado en 1959 al suprimir las elecciones libres; no se puede violar lo que no existe.
- Masacres: Ante el temor a bombardeos indiscriminados, se argumenta que la tecnología actual permite ataques quirúrgicos y precisos contra las fuerzas represivas, evitando así masacres de civiles.
- Anexión: Se fundamenta que anexar a 11 millones de personas empobrecidas sería una carga fiscal inasumible para Estados Unidos y no contaría con el apoyo de la clase política estadounidense actual.
- Hipocresía histórica: Se recuerda que quienes hoy denuncian el “anexionismo” yanqui fueron en el pasado “anexionistas prosoviéticos”, cediendo territorio para bases militares de la URSS e incluyendo una cláusula constitucional que ataba la isla al país soviético.
En este contexto, el ensayo plantea que, a pesar de las campañas de miedo, la intervención estadounidense ya no es una idea marginal entre los cubanos, sino una posibilidad cada vez más “normalizada”. Encuestas recientes, tanto dentro como fuera de Cuba, indican que amplios sectores sociales contemplan de forma favorable alguna participación decisiva de Estados Unidos en la resolución de la crisis cubana. Esto ha ampliado la llamada “Ventana de Overton”, haciendo que el debate sobre la intervención deje de ser un tabú.
UNA CUBA PRÓSPERA Y REINVENTADA
El documento ofrece una visión esperanzadora sobre la recuperación de Cuba tras un cambio de régimen. A diferencia de los más de sesenta años de dependencia de la URSS o Venezuela, se sostiene que Cuba no requeriría un “Plan Marshall” ni una economía subsidiada por potencias extranjeras. La prosperidad futura del país descansaría sobre tres pilares:
- Población transnacional: Una diáspora con capital financiero y humano lista para nvertir en el país.
- Cultura emprendedora: Un espíritu empresarial que ha sobrevivido a pesar de décadas de represión.
- Proximidad geográfica: La cercanía al mayor mercado mundial, permitiendo la integración en cadenas productivas modernas.
CONCLUSIÓN
En conclusión, el documento sostiene que lo que sería preferible –una solución no violenta y puramente cubana– se ha vuelto imposible ante la intransigencia de la élite en el poder, convirtiendo la intervención externa en algo imprescindible para evitar la desaparición física de la nación. Se argumenta que el mantenimiento del statu quo es inviable y que la crisis humanitaria exige respuestas urgentes. Entre los escenarios posibles, el de protestas masivas protegidas por apoyo coercitivo estadounidense aparece como el más legítimo y con mayores probabilidades de éxito. Aunque Estados Unidos tiene intereses propios, se sugiere que estos pueden coincidir con los del pueblo cubano, como ocurrió a finales del siglo XIX. El mensaje final es que la disyuntiva cubana no está entre soberanía y ayuda externa, sino entre prolongar la crisis o asumir riesgos calculados para rescatar la libertad y reconstruir la nación.
Para conocer cual era la disposición del mando cubano con respecto a la intervención norteamericana en la guerra, es importante conocer que después del hundimiento del acorazado Maine ( el 15 de febrero de 1898) y conociendo el fuerte deseo de sectores del gobierno y del pueblo norteamericano de intervenir en la situación cubana, ocurrieron estos dos hechos:
1) Máximo Gómez, General en Jefe del Ejército Libertador, se negó rotundamente, llamándole atrevimiento a la proposición del Gobernador español Ramón Blanco de que se alíe al Ejército español para combatir a Estados Unidos. La carta de Blanco es del 20 de marzo de 1898139 , pero según otros historiadores, ambas cartas son de principios del mes de mayo de ese año. Bernabé Boza en su segundo tomo de Mi diario de la guerra incluye la carta de Gómez, de la cual extraemos el siguiente fragmento:
Usted dice que pertenecemos a la misma raza y me invita a luchar contra un invasor extranjero; pero usted se equivoca otra vez, porque no hay diferencia de sangre ni de razas.Yo sólo creo en una raza: la humanidad, y para mí no hay sino naciones
buenas y malas. España habiendo sido hasta aquí mala y cumpliendo en estos momentos los Estados Unidos hacia Cuba un deber de humanidad y civilización. Desde el atezado indio salvaje, hasta el rubio inglés refinado, un hombre para mí es digno de respeto, según su honradez y sentimiento cualquiera que sea el país o raza a que pertenezca o la religión que profese.(Máximo Gómez Báez)
Así son para mí, las naciones y hasta el presente, sólo he tenido motivos de admiración hacia los Estados Unidos. He escrito al Presidente Mc Kinley y al general Miles dándoles gracias por la intervención americana en Cuba. No veo el peligro de nuestro exterminio por los Estados Unidos a que usted se refiere en su carta. Si así fuese, la historia los juzgará.140
2) Los insurrectos rechazaron la disposición española del 10 de abril de 1898 de suspender las hostilidades en Cuba con objeto de preparar y facilitar la paz .141. En esa disposición
Posteriormente el Consejo de Gobierno, presidido por Bartolomé Masó, aprobó el 10 de mayo de 1898 supeditar las fuerzas cubanas al mando militar norteamericano142. Esta aprobación fue anterior a que tropas norteamericanas desembarcaran en Cuba; aunque, la guerra entre España y Estados Unidos oficialmente había comenzado el sábado 23 de abril, cuando España le declaró la guerra a Estados Unidos ante la publicación de la Resolución Conjunta, el 19 de abril de 1898, y los preparativos bélicos que se estaban haciendo por la parte norteamericana, pero básicamente, para evitar un golpe de estado militar que derribara a la monarquía y con él salir de la crítica situación militar, política y socioeconómica que presentaba la España de ese fin de siglo. Estados Unidos le declaró oficialmente la guerra a España el lunes 25 de abril.143
Debo añadir que la decisión del Consejo de Gobierno del día 10 de mayo de 1898 fue tomada sobre la base que los insurgentes cubanos debían hacer causa común con Estados Unidos, país valorado como ... nación justa, poderosa y fuerte, dispuesta a coadyuvar con nosotros144.
Para conocer cual era la disposición del pueblo cubano ante la intervención norteamericana en la guerra, me voy a referir a una entrevista realizada el día 16 de diciembre de 1969 por María Poumier al destacado historiador cubano José Luciano Franco, fallecido en Cuba, donde éste planteó:
El ejército americano fue bien recibido, contra todo lo que diga todo el mundo; porque el odio concentrado de Cuba desde años era contra los españoles; se tomó en ese momento por el pueblo la llegada norteamericana como una cosa libertadora. Había, en comparación con España, un idealismo cubano, considerando al norteamericano el mejor del mundo.145
Etiquetas: carta, cuba, dossier, EE.UU., EEUU, Ernestomiami, Estados Unidos, histórica, intervención, Juan Antonio Blanco, manipulación, Máximo Gómez, McKinley, miedo, perspectiva, resumen, soberanía, temor










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