Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
Juan Antonio Blanco Gil no tenía que reprimir para ganar ¨galones¨ ante
la tiranía, pues su madre era Elena Gil una militante comunista de
larga data en fechas y méritos en el viejo Partido Comunista fundado
en 1925 y que fue una de las mujeres que perteneció desde un inicio al
Comité Central del Partido Comunista de Cuba fundado por el tirano
Fidel Castro en 1965; en aquellos años Elena Gil era la Directora del
Plan de Formación de Maestros ¨Makarenko¨. Antonio Gil ocupó sensibles
puestos dentro de la tiranía Castrista y él nunca lo ha negado y su
conversión ha sido gradual y se me parece a la que estaba teniendo
Jesús Díaz, el fundador de Encuentro de la Cultura Cubana, cuando murió
repentinamente y quizás sospechosamente; Jesús Díaz se estaba
radicalizando. No olvidemos que en religión y en política los conversos
(y más aún los que se consideran usados y estafados) son los que tomán
posteriormente posiciones más radicales ya sea, respectivamente, en
religión o en política...
Tengo la opinión que el artículo de Nora Gámez pudiera, en cierta
medida, frenar u obstaculizar que grandes represores que viven en los
EE.UU. (y no tanto el último eslabón de esa cadena represora) no sean
afectados por las denuncias que se hagan sobre ellos. A la
tiranía Castristas le preocupa que los peces grandes represores que
están en EE.UU. se vean afectados. Esos dos ¨pelagatos¨ denunciados no
le son importante: son sacrificables, pero probablemente temen que
otros de mayor jerarquía, capacidades o preparación, y con los cuales
quizás tengan planes de desestabilizar a EE.UU. (o a una parte de ese
país como puede ser el sur del Estado de La Florida) se vean afectados
Pueden ver esta entrevista del 2010:
Union Liberal Cubana
Published on Apr 1, 2010
Carlos A. Montaner entrevista (primera parte) a Juan Antonio Blanco, ex
alto funcionario y diplomático cubano, que envió una fuerte carta a los
comunistas que viven dentro de la Isla. La entrevista fué el pasado
martes 30 de marzo de.2010
Entrevista a Juan Antonio Blanco (part. I)
En otro orden de cosas:
En Cuba el Departamento de Seguridad del Estado, DSE, da las directivas
para valorar, seleccionar, organizar, entrenar y controlar las Brigadas
de Repuesta Rápida, BRR, que llevan a cabo los Actos de Repudios. En los
primeros años de los años 90s del siglo pasado (comienzos del mal
llamado ¨Período Especial ¨) la tiranía Castrista llamó a todos los
trabajadores, estudiantes y demás integrantes de la sociedad a que se
apuntaran en las Brigadas de Respuesta Rápida en sus respectivos centros
de trabajo y estudios; sabemos que de la tiranía totalitaria
Castrista dependía el trabajo, los estudios, etc. y hasta la salida
legal (y hasta no pocas ilegales) del país.
A una persona con responsabilidades y relaciones dentro de las
estructuras gubernamentales le pregunté, en esos años, qué él conocía
sobre esas Brigadas de Respuesta Rápida y las firmas masivas que la
tiranía convocaba. Esa persona me respondió que la convocatoria para
firmar el pertenecer a esas brigadas se hacían con el propósito de medir
la disposición de cada cual a seguir las orientaciones del régimen,
pero que solamente participarían en esas BRR los escogidos y más
confiables, pues no se quería correr el riesgo que en uno de esos Actos
de Repudios se produjeran situaciones que provocaran un efecto
totalmente contrario al deseado: se temía ¨que se virara la tortilla ¨.
A finales de los años 90s y en la primera mitad de los años 2000s , el
jefe de la BRR del municipio de Pinar del Río, era el Mayor Reinaldo, un
oficial en activo del Departamento de Seguridad del Estado. Esa persona
era la que movilizaba, asignaba las misiones, repartía los horarios y
lugares de guardia y de merienda y controlaba mientras hacían los Actos
de Repudio, asistían a los juicios de Opositores, vigilaban las misas
muy señaladas, etc.. La tiranía recluta, instruye, entrena y controla a
esas turbas; ese anillo protector de miembros del MININT uniformados
protegiendo en ocasiones a las Damas de Blancos es un gran teatro que
sólo engaña a los que desean ser engañados.
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Tomado de http://www.diariodecuba.com
La FDHC denuncia varios 'ataques' a raíz de la identificación de presuntos represores radicados en Florida
Juan Antonio Blanco explica uno de los programas de la FDHC. (FDHC)
La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FDHC) alertó que desde que se dieron a conocer las denuncias de las víctimas de dos represores cubanos radicados en Florida "se han intensificado y diversificado las agresiones" contra la institución.
Según un comunicado enviado por la FDHC, "estas agresiones incluyen, entre otras acciones, más de 18.500 ataques cibernéticos, falsificación de cheques bancarios con la intención de sustraer fondos y
ataques a la reputación del programa e incluso a quien lo dirige".
ataques a la reputación del programa e incluso a quien lo dirige".
(Juan Antonio Blanco explica uno de los programas de la FDHC. (FDHC))
Para la organización, nada de lo que ha ocurrido es "casual".
"La FDHC tiene razones para creer que esas acciones forman parte de un plan más amplio contra varias iniciativas del exilio. En nuestro caso, las asumimos como reconocimiento implícito, por parte del gobierno cubano y sus agentes, de la eficacia de nuestro programa contra los represores. No nos van a distraer y, menos aún, nos van a parar", sostuvo.
En el comunicado, la organización agradece el apoyo que el programa y quien lo dirige, Juan Antonio Blanco, vienen recibiendo de parte de las víctimas y de la comunidad.
Se trata de Makbel Grau Rodríguez y Julio Francisco Orta Mateo, presuntos autores de delitos de violencia física, atropellos, abusos y represión, según indicó en una rueda de prensa el propio Blanco.
Por último, la FHRC reiteró "su compromiso inclaudicable de seguir adelante con esta y otras iniciativas para alcanzar la democracia, libertad y prosperidad en Cuba".
La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, con sede en Miami, anunció el pasado mes de junio que había identificado a dos presuntos "represores cubanos" radicados en Florida y que los expedientes y las declaraciones juradas de las víctimas estaban ya en poder de las autoridades federales estadounidenses.
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Tomado de https://www.elnuevoherald.com/
Ahora caza violadores de derechos humanos. ¿Habrá sido él mismo un represor en Cuba?
Por Nora Gámez Torres
ngameztorres@elnuevoherald.com
12 de julio de 2018
El
académico y activista Juan Antonio Blanco, actual director ejecutivo de
la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, anunció recientemente
una iniciativa para denunciar y deportar a antiguos represores en Cuba
que emigraron a Estados Unidos. El activista aseguró que no se trataba
de una “cacería de brujas” por creencias políticas o pertenencia a
organizaciones políticas.
Lo que no declaró Blanco fue que en el pasado, él perteneció a las Brigadas de Respuesta Rápida, una organización creada por el fallecido Fidel Castro a inicios de la década de 1990 para reprimir a disidentes y contener protestas populares.
“Yo mismo soy un miembro de las Brigadas de Respuesta Rápida en mi edificio”, dijo Blanco
durante una conferencia en 1993 en Estados Unidos, cuando ya oficialmente no era miembro del gobierno cubano.
Ahora caza violadores de derechos humanos. ¿Habrá sido él mismo un represor en Cuba?
Por Nora Gámez Torres
ngameztorres@elnuevoherald.com
12 de julio de 2018
Lo que no declaró Blanco fue que en el pasado, él perteneció a las Brigadas de Respuesta Rápida, una organización creada por el fallecido Fidel Castro a inicios de la década de 1990 para reprimir a disidentes y contener protestas populares.
“Yo mismo soy un miembro de las Brigadas de Respuesta Rápida en mi edificio”, dijo Blanco
durante una conferencia en 1993 en Estados Unidos, cuando ya oficialmente no era miembro del gobierno cubano.
(Juan Antonio Blanco)
Las Brigadas de Respuesta Rápida fueron fundadas como una organización de estilo parapolicial y han sido frecuentemente utilizadas por el gobierno para reprimir al movimiento opositor conocido como Damas de Blanco y en actos de repudio contra disidentes en Cuba. En 1994, miembros de las Brigadas, junto a policías y militares vestidos de civil, armados con palos y cabillas, reprimieron una protesta popular en la capital, conocida como “el Maleconazo”, que dio pie al éxodo conocido como la crisis de los balseros.
“Es cierto que ha habido casos en que tales encuentros se han salido de control. Me uní a la brigada precisamente porque creo que es importante asegurarse de que no haya excesos ni abusos”, continuó Blanco, según recoge el libro Talking about Revolution, escrito por la activista Medea Benjamin, a partir de las conferencias ofrecidas en universidades de EEUU.
Veinticinco años después, a Blanco aún le resulta difícil explicar sus declaraciones.
“Yo no pertenecí a un cuerpo de Brigada de Acción Rápida”, declaró inicialmente a el Nuevo Herald en una entrevista telefónica. “Lo más que yo recuerdo que haya participado fue una vez que había un acto contra un vecino de mi edificio y yo lo que hice, precisamente, fue impedir que se cometieran abusos contra los muchachos, contra la persona y no la humillaran... Lo que hice fue disolverlo.”
“Yo digo ahí que soy miembro solamente porque pertenecí...no porque haya firmado nada o haya estado en nada”, dijo. “Lamentablemente en la forma en que yo estoy presentando eso en aquel momento pues, evidentemente, tú lo coges ahora y lo sacas de contexto y no ayuda.”
Pedro González, el anterior director ejecutivo de la FHRC y actual asesor y miembro de su junta directiva, dijo que la junta discutió la trayectoria de Blanco durante una reunión en la que se le consideró como el mejor candidato para ocupar la dirección de la Fundación. González dijo que los miembros de la junta sabían que Blanco había sido “parte del aparato de gobierno cubano” pero que no recordaba la discusión de detalles específicos, como su declaración sobre las Brigadas de Respuesta Rápida.
González dijo que Blanco estaba “haciendo muy buen trabajo” al frente de los programas de promoción de derechos humanos en Cuba de la fundación. En una conferencia de prensa a fines de junio, Blanco expuso a dos ex policías que ahora viven en Estados Unidos y que habían sido denunciados por varias personas. Según declaró, él había hecho llegar las denuncias a las autoridades federales con el objetivo de que estos supuestos represores fueran deportados a Cuba.
González subrayó que la actuación de Blanco dentro del gobierno cubano no podía compararse con la de los represores que la organización está exhortando a denunciar y que Blanco no había mentido a las autoridades federales sobre su trayectoria. Cuestionarse el pasado de Blanco, “a estas alturas del hombre estar aquí”, comentó González, “parece un asesinato político” del gobierno cubano o de organizaciones rivales del exilio.
Antes de convertirse en defensor de los derechos humanos, Blanco tuvo una larga carrera dentro del gobierno de la isla, que incluyó casi una década como diplomático y varios años trabajando bajo las órdenes del connotado jefe del espionaje cubano Manuel Piñeiro Lozada, alias “Barbarroja”. En 1991, Blanco renunció a su puesto en el Departamento América del Comité Central del Partido Comunista para promover una sociedad civil en Cuba y fundar la Fundación Félix Varela.
Las Brigadas de Respuesta Rápida fueron fundadas como una organización de estilo parapolicial y han sido frecuentemente utilizadas por el gobierno para reprimir al movimiento opositor conocido como Damas de Blanco y en actos de repudio contra disidentes en Cuba. En 1994, miembros de las Brigadas, junto a policías y militares vestidos de civil, armados con palos y cabillas, reprimieron una protesta popular en la capital, conocida como “el Maleconazo”, que dio pie al éxodo conocido como la crisis de los balseros.
“Es cierto que ha habido casos en que tales encuentros se han salido de control. Me uní a la brigada precisamente porque creo que es importante asegurarse de que no haya excesos ni abusos”, continuó Blanco, según recoge el libro Talking about Revolution, escrito por la activista Medea Benjamin, a partir de las conferencias ofrecidas en universidades de EEUU.
Veinticinco años después, a Blanco aún le resulta difícil explicar sus declaraciones.
“Yo no pertenecí a un cuerpo de Brigada de Acción Rápida”, declaró inicialmente a el Nuevo Herald en una entrevista telefónica. “Lo más que yo recuerdo que haya participado fue una vez que había un acto contra un vecino de mi edificio y yo lo que hice, precisamente, fue impedir que se cometieran abusos contra los muchachos, contra la persona y no la humillaran... Lo que hice fue disolverlo.”
“Yo digo ahí que soy miembro solamente porque pertenecí...no porque haya firmado nada o haya estado en nada”, dijo. “Lamentablemente en la forma en que yo estoy presentando eso en aquel momento pues, evidentemente, tú lo coges ahora y lo sacas de contexto y no ayuda.”
Pedro González, el anterior director ejecutivo de la FHRC y actual asesor y miembro de su junta directiva, dijo que la junta discutió la trayectoria de Blanco durante una reunión en la que se le consideró como el mejor candidato para ocupar la dirección de la Fundación. González dijo que los miembros de la junta sabían que Blanco había sido “parte del aparato de gobierno cubano” pero que no recordaba la discusión de detalles específicos, como su declaración sobre las Brigadas de Respuesta Rápida.
González dijo que Blanco estaba “haciendo muy buen trabajo” al frente de los programas de promoción de derechos humanos en Cuba de la fundación. En una conferencia de prensa a fines de junio, Blanco expuso a dos ex policías que ahora viven en Estados Unidos y que habían sido denunciados por varias personas. Según declaró, él había hecho llegar las denuncias a las autoridades federales con el objetivo de que estos supuestos represores fueran deportados a Cuba.
González subrayó que la actuación de Blanco dentro del gobierno cubano no podía compararse con la de los represores que la organización está exhortando a denunciar y que Blanco no había mentido a las autoridades federales sobre su trayectoria. Cuestionarse el pasado de Blanco, “a estas alturas del hombre estar aquí”, comentó González, “parece un asesinato político” del gobierno cubano o de organizaciones rivales del exilio.
Antes de convertirse en defensor de los derechos humanos, Blanco tuvo una larga carrera dentro del gobierno de la isla, que incluyó casi una década como diplomático y varios años trabajando bajo las órdenes del connotado jefe del espionaje cubano Manuel Piñeiro Lozada, alias “Barbarroja”. En 1991, Blanco renunció a su puesto en el Departamento América del Comité Central del Partido Comunista para promover una sociedad civil en Cuba y fundar la Fundación Félix Varela.
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Tomado de https://enfoquem3.blogspot.com/
¿DONDE FABRICARON A UNA PERIODISTA LLAMADA NORA GAMEZ?
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"Lo curioso en el presente caso de la periodista Gámez es su ascenso directo al estrellato informativo..."
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"Lo curioso en el presente caso de la periodista Gámez es su ascenso directo al estrellato informativo..."
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Por Héctor Carbonell Arena.
10 de febrero de 2018
Cuando
desde Cuba se propaga la especie de la supuesta entrega del poder de
Raúl Castro a un sucesor de otro apellido, en Miami apareció una nueva
voz que defiende sutilmente la vieja dictadura.
Articulo tras artículo, en entrevistas o reportajes, Nora Gámez Torres, la periodista encargada por el Nuevo Herald del crucial tema cubano, reitera con aparente equilibrio informativo, despojado de pasiones políticas, un mensaje que se distribuye por múltiples vías: en la isla si hay cambios, una nueva generación está ocupando las posiciones decisivas: Raúl Castro no intenta una monarquía tropical y todo aplazamiento o tropiezo para este final feliz a 60 años de dictadura solo tiene un obstáculo llamado Donald Trump y sus amigos de la mafia de Miami.
10 de febrero de 2018
Cuando
desde Cuba se propaga la especie de la supuesta entrega del poder de
Raúl Castro a un sucesor de otro apellido, en Miami apareció una nueva
voz que defiende sutilmente la vieja dictadura.Articulo tras artículo, en entrevistas o reportajes, Nora Gámez Torres, la periodista encargada por el Nuevo Herald del crucial tema cubano, reitera con aparente equilibrio informativo, despojado de pasiones políticas, un mensaje que se distribuye por múltiples vías: en la isla si hay cambios, una nueva generación está ocupando las posiciones decisivas: Raúl Castro no intenta una monarquía tropical y todo aplazamiento o tropiezo para este final feliz a 60 años de dictadura solo tiene un obstáculo llamado Donald Trump y sus amigos de la mafia de Miami.
La presencia de voceros de los intereses del régimen cubano en el seno del exilio, con diferentes máscaras, que puebla hoy el sur de la Florida no es nueva. Por espacios prominentes en los medios de comunicación han pasado varios de ellos, como el truculento Edmundo García, quien con afilado
olfato
recorría las calles de Miami armado de micrófonos y cámaras o el falso
coronel y académico Domingo Amuchaustegui, de tono tieso y apagado, más
adecuado para las conferencias universitarias.La escritora Nancy Pérez Crespo publicó datos que identifican contradicciones y sospechas sobre cómo y quiénes fabricaron a la periodista del Nuevo Herald Nora Gámez Torres. Lo curioso en el presente caso de la periodista Gámez es su ascenso directo al estrellato informativo, pese a la ausencia real de antecedentes en la profesión. Es cierto que en su elaborado currículo aparece una Maestría en Comunicación Social en la Universidad de la Habana y una actividad docente en esa institución durante varios años que la llevó, simultáneamente, a cursar privilegiados cursos en Noruega y en la London School of Economics and Political Science, donde obtuvo un Ph D en Sociología y una Maestría en Media and Comunications, respectivamente, según su propio reporte. Un prontuario de ensueño para los que viven la pesadilla comunista, solo al alcance de las clases más privilegiadas del entorna castrista.
Compartiendo su tiempo entre la Habana y Londres durante ocho años a lo largo de la pasada década, Gámez supuestamente impartió clases de periodismo a estudiantes cubanos, aunque los alumnos de la época no la recuerdan en absoluto, y sustituyo temporalmente al Vicedecano de Asuntos Académicos de la Universidad de la Habana. Su intensa actividad académica le permitió además prestar servicios al vicedecanato en “temas internacionales”, una plaza muy vinculada a los intereses de los siniestros servicios de la Dirección de inteligencia del Ministerio del Interior cubano, según un secreto a voces.
En su época, Abel Prieto, ministro de cultura, dio cabida en su entorno a estudiantes como Nora Gámez en el contexto de la música popular, que pasó a ser su tesis académica, nada más lejos del periodismo. Si se tiene en cuenta que la beca académica obtenida para viajar a la City University of London culminó con una tesis poco común y muy neutral sobre “la música popular y el cambio social”, es más que casual que arribara en la primavera del 2014 a Estados Unidos, dejando atrás una promisoria carrera en el mundo intelectual cubano, para desempeñarse en calidad de “Visiting Scholar” en el Cuban Research Institute de la Universidad de la Florida(FIU), después de viajar varias veces entre la Habana y la Florida. La historia de las exitosas acciones de penetración en sectores de esa Universidad por los servicios secretos cubanos haría interminable este recuento y
(Nora Gámez Torres)
Antes de su asentamiento definitivo en la Florida, durante el segundo período presidencial de Barack Obama, la profesora Gámez viajó repetidamente a Estados Unidos como conferencista a las Universidades de Harvard, Princeton y el Clark College en el estado de Washington. Sin transición conocida de la investigación sobre música popular cubana al reportaje noticioso, sin el trauma político habitual para quienes deciden cruzar al otro lado del estrecho de la Florida, y sin artículos políticos conocidos en la prensa cotidiana, la profesora Gámez entró en Mayo del 2014 a la nómina de El Nuevo Herald, a cargo de los temas de Cuba y el exilio.
Desde entonces su quehacer periodístico es más que abundante y suma a su hoja de servicios el haber sido la primera periodista autorizada por el gobierno de la Habana a viajar a la isla representando a un medio de comunicación hasta entonces vetado por estar asentada en el corazón del exilio. En el caso de la Sra. Gámez no se aplicó el inconstitucional castigo de ocho años sin acceso al país que rige para médicos y otros profesionales “desertores” del castrismo, así como otros muchos excluidos de su propia nación.
Los datos conocidos de esta ascendente “agente de influencia” hablan por sí solos “made in Cuba”. En el próximo artículo daremos respuesta a otra pregunta de mayor importancia: ¿Para qué se fabricó a Nora Gámez Torres?
Febrero 2018 “continuará”
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