miércoles, octubre 01, 2008

LA AYUDA NECESARIA E IMPOSTERGABLE

LA AYUDA NECESARIA E IMPOSTERGABLE


Por Moisés Leonardo Rodríguez Valdés.
Promotor Inicial de la Corriente Martiana


www.opositorcubano.com-Algunos damnificados por efectos de los ciclones Gustav e Ike en diversas zonas del país, así como familiares y allegados de estos que han viajado a las zonas de desastres y conversado posteriormente con quien redacta el presente trabajo, han dado testimonio de que la “ayuda” brindada por la oficialidad es realmente la VENTA de los artículos de primera necesidad en estos casos y no precisamente la donación como pretenden hacer ver los medios de propaganda estatales.

Mientras, dichos medios se centran en la “dedicación” de los dirigentes y entidades estatales a la distribución de dichos suministros y en brindar las declaraciones de “ciegos y desleales” que manifiestan su agradecimiento a esos que “NOS DAN LO QUE NECESITAMOS EN ESTOS DIFÍCILES MOMENTOS”, las criticas al errático proceder gubernamental y las opiniones reales de la población afectada se escuchan entre los cubanos de a pie.

De otra forma no puede ser. La excesiva centralización y el control totalitario no dejan opción. “Con el Estado todo, sin el, nada”. Esto lo han aprendido muchos, mientras otros que saben que no es así quedan atrapados por los diabólicos mecanismos desarrollados durante cincuenta años para seguir detentando el poder.

Entre esos mecanismos se encuentra la reducción o confusión premeditada de conceptos y términos, como ya señalara Monseñor Pedro Meurice durante su discurso con motivo de la visita del Papa Juan Pablo II a Santiago de Cuba.

Entre estos cambios de términos inducidos se encuentra la utilización del verbo DAR para denotar la venta de determinados productos o prestación de servicios por entidades estatales a personas previamente seleccionadas por criterios político-discriminatorios (como la incondicionalidad) o aquellos que deben ser objeto, como los damnificados, de la asistencia estatal como única opción posible.

Es evidente que ni gobiernos, ni nadie, pueden dar lo que no es propio, aquello de lo que no se es propietario. Las entidades estatales y de gobierno no crean riquezas. Ellas solamente deben administrar, y solo intervenir en contados casos- no siempre- en la protección y asignación de los recursos patrimoniales, incluido el presupuesto nacional.

La abundancia de “ciegos y desleales”, al decir martiano, son el soporte por excelencia; por ignorancia los primeros y egoísmo e inmoralidad desmedida los segundos; de la generalización y efectividad de esta indebida confusión de los términos “vender” por “dar”.

Los servicios de salud, educación, seguridad social, así como la venta de los productos subsidiados a través de la cartilla de racionamiento de la canasta básica, el exitoso deporte de elites y otros artículos y servicios de la “vitrina” a que se ha reducido lo que dejó de ser la Revolución cubana desde 1959, son sufragados por los cubanos de a pie que abonan los costos tangibles y los intangibles de ellos, aun cuando lo hagan de forma inconsciente.

Los tangibles, son aportados por los trabajadores cubanos creadores de riquezas, ya sean los vinculados a entidades administradas por el Estado o independientes de el. Unos radicados en la isla y otros en el exterior.

Entre los contribuyentes radicados fuera de la isla cuentan los que prestan servicios en terceros países bajo el control estatal y los exiliados que envían remesas a sus familiares o allegados que quedan acá.

Es una realidad que las secuelas de los recientes eventos meteorológicos, y todos los anteriores, son maximizados por la acumulación de los desastrosos efectos de las malas políticas publicas que el grupo que detenta el poder en Cuba desde hace cincuenta años han impuesto inconsultamente.

El numero de casas afectadas total o parcialmente es tan grande por no ser ellas realmente “ viviendas adecuadas” conforme a la norma internacional. Desde antes de afectadas sus habitantes eran realmente SIN CASA cubanos, solo que ahora se ve.

Las deficiencias alimentarias las sufrimos los cubanos de a pie desde hace 20 años. Ahora solo se agudizan estas. Un país con la mitad de las tierras productivas llenas de marabú. Un país donde casi nadie puede consumir diariamente frutas y vegetales. Un país donde los sueldos no alcanzan para alimentarse adecuadamente los trabajadores y su prole, ese es un país donde la solidaridad es necesaria todo el tiempo y no solo en los periodos posteriores a los pasos de los ciclones.

La solidaridad primera que necesitamos los cubanos es la del grupo que detenta el poder desde hace cincuenta años sobre las bases del inmovilismo, la intransigencia, la represión , la excesiva centralización, la toma de decisiones unipersonales sobre cuestiones que a todos atañen y el divorcio total de la realidad social y las necesidades y anhelos del pueblo cubano en el trazado de políticas públicas.

La solidaridad del mundo podrá palear nuestros males. Gracias a los que nos las han brindado. La solución definitiva de nuestros problemas dependen de las decisiones del grupo de poder que cada día se aísla mas del pueblo que ya se cansa de esperar. Hoy es hora de actuar. Mañana puede ser tarde señores gobernantes. Abran los graneros de la Patria a todos, o, como en Roma, los hambrientos tomaran lo necesario por sus manos. La ayuda, su ayuda es necesaria e impostergable.