domingo, mayo 26, 2024

Video de la presentación del documental: Los cubanos de Harvard. Alberto Luzárraga: en 1899 cientos de maestros cubanos fueron invitados a Harvard donde además de métodos modernos de enseñanza, aprendieron del ‘American way of life’

Nota del Bloguista de  Baracutey Cubano

A la historiadora cubana Marial Iglesias Utset, graduada en Moscú,  que habló en el  documental Los cubanos de Harvard y también después de finalizada la proyección  del documental, le sugiero leer mi artículo Enmienda Platt y República, escrito y publicado en la revista Vitral, de la Diócesis de Pinar del Río, en su número 48, a principios de este siglo XXI.   Deseo aclararle  a la ¨compañera¨ de ¨cuna roja¨ que Estados Unidos de América nunca ha sido imperialista,  pues aunque ha tenido algún que otro episodio imperialista en su historia,  esos los llevó a cabo solamente el Presidente Polk;  de EE.UU. ser un país  imperialista hubiera conquistado el mundo entero con las 7 bombas atómicas que le quedaban al finalizar la II Guerra Mundial, pero lejos de eso reconstruyó a Japón y a buena parte de Europa con el descomunal Plan Marshall.

Sobre la posibilidad de la  anexión de la República de  Cuba  por parte de los EE.UU. y que algunas pocas personas piensen que eso pueda ocurrir y/o usen el temor que eso pueda ocurrir, el Gobernador Provisional Charles E. Magoon cuantifica y califica esas actitudes al  escribir lo siguiente en  el Informe de la Administración Provisional corresondiente al período entre el 13 de octubre de 1906 hasta el 10 de diciembre de 1907:

(Fragmento) 

 ¨... Los cubanos tienen la mayor fe en el Presidente Roosevelt y en su Gobierno; muchos de ellos comprenden que el sentimiento público y muchos de los importantes intereses especiales de los Estados Unidos están opuestos a la anexión, tanto ahora como más adelante; saben que la resolución Conjunta adoptada en abril de 1898 por el Congreso de los Estados Unidos de ´que el pueblo de la isla de Cuba es y de derecho debe ser libre e independiente ´, es parte de la legislación permanente de los Estados Unidos y que fue necesario hacer uso de la facultad de la nación, de hacer la guerra, para obligar al reconocimiento de esta declaración; pero, a pesar de todo, ese temor sigue latente, especialmente entre la clase ignorante; esto viene, en gran parte, de que periódicamente vienen agitando el problema los residentes de la Isla que desean la anexión, y de que, de esos mismos temores del pueblo, se valen numerosos agitadores y politicastros que de ese modo tratan de aumentar sus intereses personales o su prestigio. Si fuera posible calmar por completo esos temores y hacer que todo el pueblo de Cuba comprendiera lo sincero y firmemente que el pueblo de los Estados Unidos desea e intenta que la soberanía independiente de la República de Cuba sea conservada, y que el Gobierno de la Isla sea desempeñado por funcionarios elegidos por los ciudadanos de la República, muchas dificultades de la situación cubana quedarían descartadas por completo; pero han sido tantas las seguridades que se han dado por parte de los Estados Unidos, y éstas han quedado ya de tal modo cristalizadas en forma de legislación del propio Congreso, en las estipulaciones de tratados y en la palabra internacional empeñada, que ya no es posible añadir más.

Indudablemente, el deseo de ponerse bajo la jurisdicción y dirección del Gobierno de los Estados Unidos continúa vivo entre el gran contingente extranjero y un corto número de cubanos que poseen bienes y temen se repitan los desórdenes. Una abrumadora mayoría de cubanos no está dispuesta a abdicar su independencia y soberanía; para conquistarla prácticamente todos los cubanos de esta generación se unieron a la revolución contra España. El arraigo de este sentimiento en el pecho de los cubanos me inspira la confianza de que llegarán a lograr un gobierno bueno y estable ... ” (Pichardo, Tomo II, pp 302-303) 

La mencionada historiadora  en su artículo Imágenes en conflicto: Cuba y la presenzia imperial norteamericana (1898-1902)   mostró ¨en su alma La Bayamesa¨ que le sembró su padre y el Castrismo,  ya que escribe:

Sin lugar a dudas, el acto central de traspaso de poderes, efectuado en La Habana el 1° de enero de 1899 quedó en la memoria de las generaciones posteriores como símbolo inequívoco de la humillación de los cubanos ante el poderío imperial estadounidense. La imagen de la bandera norteamericana ondeando sobre el Morro de La Habana es hasta hoy día, la representación más gráfica de la frustración y la impotencia inherentes a la nueva condición neocolonial. Un examen más a fondo de las fuentes de la época muestra en cambio un curioso fenómeno apenas estudiado: la subversión, en términos nacionalistas, del sentido original de la ceremonia imperial.

La historiadora parece desconocer la poesía Mi Bandera, de Bonifacio Byrne,  donde se lee: Al volver de distantes riberas / con el alma enlutada y sombría / afanoso busqué mi bandera / y otra he visto ADEMÁS de la mía !

Yo he visto fotos del primer período de intervención norteamericana donde en el antiguo Palacio de los  Capitanes Generales está ondeando la bandera norteamerica y al lado,  en el Edificio del  Segundo Cabo,  está flotando la bandera cubana. He leido que en el despacho de Leonardo Wood, localizado en el antiguo Palacio de los  Capitanes Generales,  estaban ambas banderas.  Para conocer cual era la disposición del pueblo cubano ante la intervención norteamericana en la guerra, me voy a referir a una entrevista publicada en el libro de María Poumier titulado  Apuntes sobre la vida cotidiana en Cuba en 1898, que le hizo (el día 16 de diciembre de 1969) al destacado historiador cubano José Luciano Franco Ferrán, donde éste expresó:

El ejército americano fue bien recibido, contra todo lo que diga todo el mundo; porque el odio concentrado de Cuba desde años era contra los españoles; se tomó en ese momento por el pueblo la llegada norteamericana como una cosa libertadora. Había, en comparación con España, un idealismo cubano, considerando al norteamericano el mejor del mundo.

   La Unión Soviética (la URSS)   SÍ  fue  emperialista,  pero las relaciones con Cuba no era  de Imperio a colonia o a  satélite; era una relación de carácter simbiótico. En la Cuba castrista  el  Premio Nacional de Historia   lleva el nombre de Ramiro Guerra  y no es ¨de gratis,  aunque ya  en la década de los años 60 del siglo pasado  Ramiro Guerra estaba deteriorado mentalmente, pues su  mente estaba  como si fuera  la de un bebé; vivía en el antiguo Biltmore, posteriormente llamado Siboney,  zona que en esos años estaba llena de  ¨becados¨ del Plan de Becas del Gobierno Revolucionario.

De  algunas cosillas que dijo Jorge Ignacio Domínguez no digo nada,  pues él no tiene remedio a estas alturas al  estar retirado,  por lo que ya no le dirá en sus conferencias,  clases o seminarios a sus alumnos  que honremos a Fidel Castro,  ya que Fidel Castro fue  la figura más importante de la historia de Cuba, a la única persona en la historia de ese país con trascendencia mundial; en su artículo  El comienzo de un fin. Jorge Ignacio  Domínguez escribe lo siguiente  en el mencionado artículo  el cual  fue publicado en Foreign Affairs En Español, Octubre-Diciembre 2006: 

¨... Honremos, pues, a Fidel Castro mientras observamos el sol poniente de su vida, no sólo quienes lo apoyaron, sino también quien, como yo, no lo hicimos. Él fue el transformador de un pueblo en una nación; quien modernizó decisivamente esa sociedad; quien mejor entendió que los cubanos querían "ser gente," no sólo apéndices de Estados Unidos. Fue él quien comprendió que ese pueblo hipocondríaco requería más médicos y enfermeros por centímetro cuadrado que cualquier otro en la faz de la tierra. Fue él el arquitecto de una política de inversión en capital humano, que convierte a los niños cubanos en los campeones olímpicos de la educación latinoamericana y que, por tanto, permite vislumbrar un mejor futuro para Cuba. Fue el diseñador de una política que permite a los cubanos de todas las características raciales tener acceso a la salud pública, a la educación, a la dignidad que le corresponde a todo ser humano, al derecho a pensar que yo, mis hijos, y mis nietos, cualquiera que sea el color de la tez, merecemos el respeto y las mismas oportunidades que los demás. No fue él quien inventó que las mujeres tenían derechos igualitarios en la sociedad, pero sí un promotor de la igualdad de género en el desempeño ciudadano.¨

Fue el responsable de un gesto que la humanidad agradece: poner en riesgo la sangre de sus soldados por la causa noble de contribuir poderosamente a impedir que el régimen racista del apartheid sudafricano se expandiera sobre Angola. Fue él, igualmente, quien se merece el reconocimiento por contribuir al fin del apartheid en Sudáfrica, a la independencia de Namibia y a defender la independencia de Angola. El día que Fidel muera, las banderas de esos países africanos deberán reflejar duelo nacional.

¿Fue cruel? Sí. ¿Fue dictador? Sí. ¿Atropelló el poder público? Sí. ¿Cometió crímenes en nombre de la revolución, la patria, la soberanía nacional y el socialismo? Sí. ¿Fue un obstáculo para la prosperidad de los cubanos, el ejercicio de los derechos humanos de ese pueblo, y la realización de una democracia plena? Sí. Y, la historia, ¿lo absolverá, como dijo en 1953 que así sería? No. Pero no entremos en más detalles. Honrar honra, y es preciso que en este artículo más renglones se dediquen a honrar a la figura más importante de la historia de Cuba, a la única persona en la historia de ese país con trascendencia mundial. Ámesele, u ódiesele, merece respeto

De Cordoví no escribiré casi nada, pues reside en Cuba y tiene mens de 65 años;  aunque  quizás por su posición académica puede tener acceso a una información histórica  a la que la inmensa mayoría del pueblo cubano no tiene acceso.

El documental está muy bueno (no hablo de lo que dijo la Dra. Marial Iglesias Utset al terminar de exhibirse el documental),  pero tengo la opinión que en el documental faltó señalar al equipo de maestros  cubanos de primera línea que asesoraban al teniente Alexis Everett Frye y a  M. Hanna,  como Superitendente General el primero y como Comisionado de Escuelas el segundo, que estaban al frente de la Educación en el gobierno interventor norteamericano como fueron, por dólo dar algunos ejemplos, el Secretario de Instruccion Pública Enrique José Varona Pera y los superintendentes asociados Esteban Borrero Echevarría y  Lincoln Zayas. También faltó decir que inmediatamente de fundada la República de Cuba  el 20 de mayo de 1902,  ilustres cubanos  como los ptopios  Enrique José Varona Pera y Esteban Borrero Echeverría junto a Manuel A. Sanguily Garritte, Rafael Montoro Valdés, Vidal Morales y Morales, Juan Gualberto Gómez Ferrer, Carlos de la Torre  y Huerta y otros,  unieron sus esfuerzos para seleccionar y escribir los programas y manuales destinados a sustituir aquellos procedentes de Estados Unidos de América que no se ajustaran a los objetivos  de la muy joven República  de Cuba. La Dra. Marial Iglesias Utset hubiera aportado mucho en ese aspecto y así no quedaría la idea o el mal sabor de boca que en Cuba se copió o calcó lo aprendido en esos cursos impartidos en la Universidad de Harvard,  y en otras instituciones educativas foráneas, aunque el  documental se llamara Los cubanos de Harvard. La República de Cuba tuvo su propia identidad en Educación, Salud Pública, Leyes laborales, etc.,  que hablan fehacientemente  en contra de aquellos que plantean que ls República de  Cuba era una colonia de los EE.UU..

Finalmente: Veamos ahora unas contundentes palabras de Manuel Sanguily como Ministro de Estado (es decir: Ministro de Relaciones Exteriores) del gobierno de José Miguel Gómez, en su discurso de 1913 en el teatro Politeama; supongo que fue en  el Politeama grande de los dos teatros Politeama que habían entonces en el techo del edificio habanero conocido como La Manzana de Gómez,   cuando dicho edificio sólo tenía dos plantas; actualmente el edificio se llama Hotel Kempinski.

(Manuel A. Sanguily Garritte)

"Mantendrá el Gobierno las relaciones más cordiales en el orden diplomático y de los negocios, con las naciones amigas entre nosotros dignamente representadas, y sobre todo cultivará los grandes y vitales intereses que en franca y afectuosa correspondencia nos ligan a los Estados Unidos, no ya solo en consideración a las ventajas que deriva de ellos nuestra economía, sino por los incomparables servicios que el pueblo y el Gobierno americanos han prestado a la causa de la justicia, de la civilización y de nuestra nacional soberanía.

Y no os sorprenda esta sincera manifestación de quien siempre ha vivido inquieto y receloso en el temor de los grandes y los fuertes. Dos veces -una, por la ceguedad de nuestra vieja y orgullosa Metrópoli; otra por la ceguedad de enconos fratricidas-, vinieron aquí los americanos traídos por su fortuna o llamados por nuestras discordias, y siempre se retiraron de nuestro territorio, haciéndonos el doble beneficio de construir dos veces la república, y dejándonos en el corazón atribulado, desengaños y escarmientos; más en ambas ocasiones, motivos superiores de admiración y de gratitud por esa magnánima conducta que jamás en la historia habían observado los pueblos fuertes y triunfantes con los débiles, conturbados y decaídos" (Ibarra, 312)

He escogido esas palabras de Manuel Sanguily en el teatro Politeama, y no las de otro cualquier patriota o ciudadano, por la posición vertical que siempre mantuvo Sanguily en su quehacer político:

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Wenceslao Cruz

23 de mayo, 2024

En el año 1900, durante la ocupación norteamericana de Cuba, 1,273 maestros cubanos de las escuelas públicas, viajaron a Cambridge, Massachusetts, para participar en un Curso de Verano de la Universidad de Harvard, de seis semanas de duración. Este experimento pedagógico fue iniciativa de Alexis Frye, a la sazón Superintendente de Escuelas de Cuba y de Charles Eliot, presidente de la Universidad de Harvard. El pueblo de Massachusetts.. convencido de que este experimento contribuiría a la reconstrucción de Cuba después de la terrible destrucción causada por las guerras de independencia, donó mas de $70,000 para sufragar gastos de la visita. Este proyecto educacional no solo fue un rotundo éxito, sino que constituyó el mayor intercambio cultural en la historia de Cuba y los Estados Unidos.

La presentación del documental  se llevó a cabo el jueves 23 de mayo de 2024, a las 2 p.m. en el  The American Museum of the Cuban Diaspora localizado en 1200 Coral Way, Miami, FL 33135; la entrada fue libre.

Presentación del documental: Los cubanos de Harvard (Organizado por NACAE)

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Hace 124 años, más de 1273 maestros cubanos participaron en la Escuela de Verano de Harvard, lo cual influyó notablemente en el futuro de la Escuela Pública en la Isla. Para celebrar este aniversario, estamos confeccionando un website que pensamos lanzar próximamente. Debajo de esta publicación usted podrá ver el listado completo de maestros, ordenado alfabéticamente. Si usted es un descendiente de esos educadores, o conoce a alguien que pueda estar interesado en el tema, puede ponerse en contacto con nosotros a través de nuestra página en Facebook.

PARA VER EL LISTADO DE LOS MAESTROS QUE PARTICIPARON EN ESOS CURSOS  HACER CLICK AQUÍ

Delante y en la extrema izquierda Alexis E. Frye, Superintendente de Escuelas en Cuba; a su lado  me parece reconocer al Rector de la Universidad de Harvard 

Al centro Alexis E. Frye, Superintendente de Escuelas en Cuba

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 Maestros cubanos en Harvard, una historia a rescatar

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El intercambio entre estudiantes cubanos y universidades norteamericanas se remonta a principios del siglo XX
1,300 maestros cubanos viajaron a Cambridge
Además de métodos modernos de enseñanza, aprendieron del ‘American way of life’
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Maestras cubanas a bordo del Sedgwick, camino a Estados Unidos para asistir al curso de verano en Harvard. En el centro, con sombrero de plumas, María de Jesús Hernández Alfonso. Cortesía Harvard University Archives


Por Eliana Rivero
Especial/el Nuevo Herald

Con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, el intercambio académico entre ambos países se ha fortalecido, al punto que muchos esperan que el próximo paso sea otorgar becas a cubanos para que estudien en universidades estadounidenses.

Existe, sin embargo, un antecedente de este tipo de experiencia educativa, una que se remonta al comienzo de la intervención norteamericana en Cuba a principios del siglo XX


Los archivos de la biblioteca de la Universidad de Harvard contienen varios documentos e imágenes de un viaje que hicieron más de 1,000 maestros cubanos a los Estados Unidos en 1900 para recibir un curso de verano. Mi abuela fue una de ellos.

En una foto color sepia se la distingue, al centro, con sombrero de plumas y una expresión seria en el rostro. Se llamaba María de Jesús Hernández Alfonso, y había nacido en Los Palacios, pequeño pueblo de la provincia de Pinar del Río, en la región occidental de Cuba. Era el primer viaje al extranjero de aquella muchacha de 21 años recién graduada de la Escuela Normal de Maestros en La Habana.

En esa ocasión, junto a otros maestros, residió por ocho semanas en el recinto de Cambridge, Massachusetts, para asistir a la Harvard’s Summer School for Cuban Teachers, ideada en febrero de 1900 por dos ex alumnos de esa universidad que vivían en La Habana: Alexis E. Frye, Superintendente de Escuelas en Cuba por nombramiento del ejército norteamericano, y Ernest Lee Conant, abogado norteamericano que ejercía su profesión en la capital de la isla.

Los dos explicaron sus planes y pidieron apoyo al entonces rector de Harvard, Charles W. Elliot. El objetivo del programa, además de proveer a los maestros de conocimientos y cultura, estaba orientado a forjar lazos más estrechos entre Cuba y los Estados Unidos.

“Usted puede ver fácilmente los tremendos resultados que vendrán (después de esa experiencia tan abarcadora), con 1,000 hombres y mujeres inteligentes dispersos por toda la isla”, escribieron Frye y Conant en su carta a Elliot.

La Corporación Harvard aprobó el proyecto, que fue apoyado por el general Leonard Wood, gobernador militar de Cuba entre 1898 y 1902.

En julio de 1900, aproximadamente 1,300 maestros cubanos viajaron a Cambridge. Los hombres se hospedaron en dormitorios de Harvard College, mientras las mujeres quedaron alojadas en casas particulares cerca del recinto universitario. Hombres y mujeres comían separadamente y estas últimas eran acompañadas por chaperonas.

El programa de estudios incluía lecciones de inglés, conferencias en español sobre geografía y aprendizaje infantil, así como charlas sobre el sistema de educación en EEUU. Las mujeres atendían charlas adicionales sobre los jardines infantiles y los hombres recibían instrucción sobre trabajo manual de talleres.

La llegada de los maestros a Harvard fue ampliamente cubierta en la prensa de la época. Figuras y grupos locales ofrecieron recepciones en su honor. Los maestros viajaron a la capital, Washington D.C. yFiladelfia antes de regresar a Cuba.

En Washington, fueron recibidos por el presidente William McKinley en la Casa Blanca, en agosto de ese mismo año. Tres semanas después el primer mandatario fue asesinado por un anarquista.

(Fue el presidente McKinley quien, después de la explosión del acorazado Maine en La Habana, pidió autorización al congreso para intervenir en la guerra hispanocubana, conflicto que culminó en 1898 con la derrota del ejército español en Santiago de Cuba, y con el nombramiento de un gobierno interventor para Cuba hasta 1902).

Un sobrante de los fondos recaudados para el programa de verano de 1900—unos $71, 145—hizo posible que otros ochenta maestros pudieran regresar a Cambridge al año siguiente a recibir clases en inglés. Los fondos alcanzaron para financiar el programa de verano durante varios años para pequeños grupos de maestros cubanos.

De niña, cuando me enfermaba, mi abuela “Chucha”, como le llamábamos, se sentaba junto a mí contándome historias de su viaje a los Estados Unidos, y la travesía por mar desde Matanzas en el vapor Sedgwick hasta South Carolina. Me hablaba también sobre el trayecto en ferrocarril desde Charleston hacia el norte, y los huertos de manzanas que se veían por las ventanillas. En Harvard las muchachas estaban separadas de los hombres, incluso durante las comidas, y eran “guardadas” por chaperonas que viajaron con ellas. Mi abuela contaba las dificultades de las clases de inglés y de otras materias de que constaba su entrenamiento.

¿Qué pensarán entonces las nuevas y las viejas generaciones, en Cuba y en Estados Unidos, si en un futuro no muy lejano la Universidad de Harvard invita a estudiantes cubanos a participar en programas educacionales que los traigan becados a Cambridge? ¿Podría esperarse una penetración mayor y más intensa de la cultura de masas norteamericana en la isla si el intercambio cultural, diplomático y económico entre ambas partes se convierte en una one-way street de norte a sur?

De un lado, tanto allá como acá, se percibe la euforia sobre la apertura política y económica, pero la cúpula dirigente cubana está preocupada por la supuesta “agresión imperialista” y subversión ideológica que esta comunicación entre ambos pueblos podría traer.

Tal parece como si existiera más de un paralelo entre los eventos de hace 115 años y los que vemos desarrollarse en el presente. El Harvard Program for Cuban Teachers queda como episodio histórico que revela rasgos del pasado nacional, a la vez que –en mi caso personal– atesora memorias y recuerdos de familia. Pero en esta coyuntura, en la que se abren posibilidades de un reencuentro entre las sociedades cubana y estadounidense y sus respectivos gobiernos, quizás resuenen ecos de la intervención de 1898 y de la enorme influencia (algunos la han llamado injerencia) que “el Norte” tuvo para Cuba hasta 1961, cuando la bandera de las barras y las estrellas dejó de ondear en la embajada norteamericana en La Habana.

Para mi abuela María de Jesús, que presenció el izar de la bandera cubana en 1902 en el Castillo del Morro y el nacimiento de la república por la que luchó y murió José Martí, el presente sería quizás prometedor. Para nosotros, cubanos de esa isla que se repite y se expande por el mundo, será necesario esperar.

La Dra. Eliana Rivero es profesora emérita en el Departamento de Español y Portugués en la Universidad de Arizona en Tucson.

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Nota del blogguista de Baracutey Cubano del año 2008 pues ese tema ya se  había publicado en este blog en el 2006

Uno de los tantos pasajes de la Educación cubana ocultados o arrancados de la historia de nuestra Patria. Debo añadir que se dice que no sólo la Universidad de Harvard, sino también la Universidad de Yale, participaron en la formación de verdaderos maestro emergentes en esa etapa.

Durante la ocupación norteamericana se implementaron notables medidas y acciones relativas a la enseñanza. El teniente Alexis Everett Frye y M. Hanna, como Superitendente General el primero y como Comisionado de Escuelas el segundo, por la parte norteamericana, y Enrique José Varona y otros ilustres ciudadanos, por la parte cubana ( entre ellos Borrero el padre de la poetisa) contribuyeron de manera relevante en la reorganización y desarrollo de la educación primaria en el país. Estas personalidades extrajeron lo mejor de la tradición educacional cubana y de los novedosos métodos educacionales norteamericano y los aplicaron exitosamente en la enseñanza de la Isla. Las Escuelas de Verano y los cursos emergentes, mediante exámenes anuales, contribuyeron a la formación y al aumento de la eficiencia de los maestros; esta formación acelerada se hizo imprescindible por la gran falta de maestros y la creación masiva de aulas por parte del mando militar norteamericano, pues solamente por la orden militar No 368 de 1900 se crearon 3 000 aulas; este movimiento de creación masiva de aulas solamente es comparable con el movimiento de creación de las Escuelas Cívico Militares en el campo, el cual fue llevado a cabo más de tres décadas después por Fulgencio Batista, y posteriormente con el gigantesco movimiento llevado a cabo por la Revolución que triunfó el 1ro. de enero de 1959. Las primeras Escuelas Normales para Maestros se fundaron en 1915.

Sobre esta experiencia pueden profundizar en :
  • The Cuban Educational Association: An Early Experiment in International Education
    • Kenneth B. O'Brien, Jr.
  • The Journal of Negro Education, Vol. 32, No. 1 (Winter, 1963), pp. 6-15 (article consists of 10 pages)
y también en
  • An Episode in International Education: The Cuban Expedition to the United States

  • Walter Crosby Eells

  • The Journal of Higher Education, Vol. 34, No. 2 (Feb., 1963), pp. 67-72 (article consists of 6 pages)

  • Published by: Ohio State University Press
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Tomado de http://futurodecuba.org

1899 Maestros cubanos invitados a Harvard

Por Alberto Luzárraga


Esta excelente foto de profesoras cubanas a bordo de un vapor se refiere a parte de un contingente invitado a tomar un curso de verano en Harvard. Los detalles de este episodio los relata el Dr. Martínez Ortiz en su libro 'Los primeros Años de la Independencia' (Paris 1921) que nos explica como se gestó el curso.

Fue una brillante idea del Superintendente de Educación, Sr. Alexis Frye nombrado por el general John Brooke, primer interventor, para ese cargo. Frye gran educador y hombre de capacidad ejecutiva consiguió que el gobierno americano facilitase los transportes y que la Universidad de Harvard donase $70,000 para gastos mientras que el resto se obtuvo por suscripción particular. Las maestras se alojarían en Cambridge, en casas particulares, y los maestros en la Universidad. De 3,500 maestros embarcarían 1350. 900 maestras y 450 maestros. Se escogieron con un sistema muy inteligente. En cada municipalidad se escogían dos grupos de maestros y cada cual seleccionaba los correspondientes al otro. El curso cubriría Inglés, Historia de Cuba, de América Latina, Geografía, e Historia de la Revolución Americana para que los maestros supieran como se organizó esa república.

(Cuban teachers on board the Sedgwick, 1900 )

Es un dato muy interesante que muestra dos cosas. Primero que hubo grandes y desinteresados personajes en la intervención pues Mr. Frye nunca quiso aceptar un sueldo y que había gran calidad humana disponible, a pesar de todas las vicisitudes de la guerra. No tendrían muchos medios pero todas las maestras están vestidas con elegancia y propiedad. Se ve a la larga su decencia.

El 'hombre nuevo' no entiende de estas 'cosas burguesas'. La inmundicia, la grosería y la chabacanería son su moneda corriente

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Tomado de http://www.cubaliteraria.cu

.Eliana Rivero: apuntes para un álbum de familia

Por Ambrosio Fornet

Eliana S. Rivero, poeta y ensayista, se desempeña como profesora universitaria en Estados Unidos. Es una notable estudiosa de las literaturas latinounidenses (la cubano-americana entre ellas), así como del género testimonio y la literatura de mujeres. Ha publicado dos poemarios y numerosos textos poéticos y críticos en revistas y antologías. Los fragmentos que siguen forman parte de un curioso diario en el que se mezclan los documentos con los recuerdos personales, lo histórico con lo íntimo.Memoria de la abuela María
Tucson, Arizona, abril de 1977

Me trajo Bernadette un número de la revista The Americas en el que -sorpresa sin igual- aparecía un artículo sobre el viaje de los maestros cubanos a la Universidad de Harvard, Estados Unidos, en el verano de 1900. Y allí, por milagro de la tinta impresa y de la cámara fotográfica, se veía la figura de mi abuela materna, mujer de traje blanco y sombrero de ala ancha, captada para la historia a bordo de un vapor cuyo nombre se me escapa, listo a zarpar desde el puerto de Matanzas al de Charleston, Carolina del Sur. [...]

New Haven, Connecticut, julio de 1982

Tal vez serían las grandes piedras amarillas de la Universidad de Yale recubiertas por la hiedra y la luz del verano, o la conversación que aquí tuve con Pepe Arrom y Emilio Bejel sobre las playas de Oriente de Cuba, o quizás la persistente memoria de tu juventud con sucesos extraños, visitante en este Norte de bibliotecas y monumentos, abuela, lo que me hizo pensar en tu pasado de muchacha y maestra novicia, que viajó en vapor desde Matanzas en aquel julio de principios de siglo hasta los recintos de Harvard, no tan lejos de aquí -ahora-, y en aquel entonces rodeados de huertos de manzanas y arces crecidos cuyas hojas admiraste. Lo cierto es: tu historia (pensada tantas veces, recogida en la ojeada a los retratos sepia con tu talle de avispa y tu moño alto, en el patio habanero con arecas; adivinada en la joven del sombrero de paja con cintas, que traicionaba su seriedad a bordo del vapor vislumbrado en una revista 75 años más tarde). Lo cierto es: tu recuerdo, con la pena de no haberte visto pasar al sueño último. Lo cierto es: tu voz y tu sonrisa, que fueron materia de visiones imaginarias para mi lejanía desterrada. Lo cierto es que mis pasos han repetido los tuyos aquí, ahora, y también en Cambridge, Massachusetts, por las calles empedradas, tantos veranos después que los maestros de Cuba viajaron por el mar desde la tarde soleada de un puerto matancero, porque el gobierno interventor de Leonard Wood quería instruir a los cubanos en el "American way of life", y qué mejor forma que mostrar el progreso y la democracia de la formidable Unión a los que instruirían a los niños en aquella isla, marcada por estaciones carboneras y enmiendas territoriales, fatigada en sus palmas, que pasaron de españolas a norteamericanas: así se trajo a los maestros a absorber esta vida del Norte, su lengua y costumbres por medio de ocho semanas de inmersión, desde luego que con chaperonas que acompañaran a las jóvenes.

Lo cierto es que te pienso, abuela, en la ironía histórica de duplicar tus huellas por estos alrededores, en la doble ironía de tener que constatar tu existencia por medio de un traductor certificado de la Embajada Suiza en La Habana de 1963 (por la tarifa de 15 francos o U.S. $3.45), cuando tú hace rato que dejaste de mecerte en un portal pinareño, cuando los canarios de tu jaula se fueron a cantar a otros montes más etéreos, cuando ya las vicarias de tu jardincito no reciben más el agua de tu mano. El dulcero vizcaíno, vendedor ambulante con paciencia, de boina y alpargatas, que traía quesitos de almendra y cusubú criollo, y apeaba su gran canasta de golosinas frente a mis ojos, también pasó a los libros del recuerdo. Y te pienso aún antes, antes de que tu pelo se emblanqueciera, cuando todavía cantabas en la vieja casa de Guanabacoa con sus vitrales, donde tus vecinos eran una familia de apellido Lecuona, y cuando Ernestico, de apenas cinco años, se sentaba casi al amanecer en la banqueta del piano a la que apenas se podía subir, y se desesperaba porque Ernestina, su hermanita mayor, le revelara los secretos del do bemol y de todas aquellas teclas negritas que lo atraían obsesivamente.

Me contabas que de allí, de aquella casona de las afueras donde te alojabas con la tía solterona -a la que recuerdo ya anciana, con sus lentes de cinta negra y los barquillos de helado en forma de abanico que me compró una vez- te ibas por las mañanas a la Escuela Normal en tranvía de mulas, al que te subías con las mismas mangas de hilo y entredoses de la pechera que yo quería tocar en tu retrato. Ay, abuela, ¿sería verdad que en el cuarto último de tu casa de la infancia, en Los Palacios, vivía encerrada tu madre Teresa Alfonso, mi bisabuela de nombre místico que veía visiones y aparecidos, y creía conocer a los espíritus que subían del río? Aquella casi legendaria mujer, en la que a veces creo reconocerme, era cuidada por la antigua esclava liberta de nombre Clara, quien fabricaba polvos de arroz para blanquear el cutis de las señoritas Alfonso, en los ratos de ocio que le proporcionaban las siestas de la abuela enloquecida. Todavía imagino sus cantos de soprano operática, mi antepasada cuya voz heredó mama, y la que tuvo tres hijas que se casaron con tres hombres tan disímiles: Pilar, con el senador de la República Matías de la Fuente -allá en los tiempos en que el presidente Estrada Palma dicen que perjuraba de su historia- y con el cual viviría después en una casa grande y extraña del barrio habanero de Lawton. Lola, la menor, con el funcionario Menalio San Juan, al cual recuerdo en su gusto por la leche quemada, en la casa de la calle San Lázaro número 22, donde reposaba el gran piano de cola que tocaba su hija Teté, con sus teclas de marfil legítimo cubiertas por aquel lienzo de terciopelo de aroma embriagador que yo acariciaba a los siete años, aquella casa semioscura donde se recordaba al maestro Eusebio Delfín, compositor de canciones románticas de la vieja trova que cuentan de niñas grabando su nombre en troncos de árboles... Y a ti, abuela, que tanto te dedicaste a los niños campesinos en tu aula rural de Ríohondo, en el kilómetro 79 de la Carretera Central, casi llegando a Candelaria, el pueblo dedicado a la Virgen del 2 de febrero, cuando las muchachas se cortaban el pelo y hasta las puntas de las pestañas (para que les crecieran bonitas); a ti, que te casaste con mi abuelo Antonio de la larga familia, que me dio primas con nombres melodiosos -Perla, Josefina, Antonieta-, y primos que después fueron combatientes dentro y fuera de su país... A ti, que te tocó pasar la infección de piojos que padecían los pobres muchachos de tu aula cerca del río Bayate, con las pesadas curaciones de alcohol de reverbero y trapos enrollados en la cabeza a manera de turbante, según me contaba mamá... A ti, abuela, te tocó casarte con aquel hombre de ternura chistosa y vista miope, de familia un tanto excéntrica, dueña de cines y boticas y lecherías. En aquel teatro de nombre Capetillo, donde pusiste tu enseñanza musical al servicio de las pianolas y las películas silentes de Thom Boyd y Theda Bara, según me contaba papá, y donde se les cobraba la entrada por igual a familiares y conocidos, nada de pases gratis, y todo el público se emocionaba al compás de tus pies que pedaleaban en el instrumento mecánico. En aquel pueblo donde vivías con tus hijos y con mi abuelo Tonito en la misma casa de la Calle Real número 26, con la lámpara Tiffany en el comedor que me tocó ver después que te mudaste, con sus colores de vivo azul prusia y rojo sangre que teñían el mantel de la mesa de reflejos, cuando me contabas de aquella vez que te picó un alacrán en la barriga y desde entonces siempre dormiste con mosquitero grueso, a pesar del calor...

Cómo te tocó en tus años tempranos salir de tus costumbres y comer jalea dulce junto a la carne asada en los comedores de Cambridge, al igual que me tocaría a mí años después en aquellas residencias de Virginia y Tennessee, a mis diecisiete años, en que te pensaba comparando nuestros destinos relacionados a este Norte que nos cambió la vida, donde le diste la mano al presidente McKinley en la elegante recepción que ofreció a los maestros cubanos en la Casa Blanca, a los maestricos cubanos recién graduados como tú (tú, con tu flamante diploma que te certificaba y no "habilitada", como a tantos otros al comienzo de la República, decías orgullosa). Todavía me miran esas caras lustrosas desde la foto, en la fila triple sobre la cubierta del vapor, desde las páginas de la revista donde Bernardette te recortó y donde papó y yo te descubrimos, seria, junto a las señoras que chaperoneaban al grupo. Y qué paralelo de nuestro destino darle la mano al Presidente, pensaría yo mucho tiempo después cuando en una primavera de Tucson me tocó saludar a Clinton, que pasaba por la base militar recogiendo simpatía cuando los rehenes de Kosovo todavía tocaban el corazón del gran público.

Pero antes, abuela María de Jesús, "señora Chucha" para los guajiritos de la escuela, mucho antes te había tocado a ti ver de cerca la Guerra grande del 98, y me contaste cuando me reponía del sarampión que habías visto a los campesinos reconcentrados, echados de sus sitios y fincas por Valeriano Weyler, azote de los campos de Cuba, para que no ayudaran a los mambises insurrectos, y por eso -me decías- no te asustaban los disparos ni los truenos, por todo lo que habías visto y pasado. Ay, abuela, quién te viera de nuevo con tus vestidos blancos y tus anillos finos de oro, sentada en tu portal esperándonos. La guerra de Independencia le tocó asimismo a la abuela María, la de trenza larga y esposo español venido de la más pequeña de las Islas Canarias, La Gomera, hasta aquella vega de Vueltabajo donde cultivaba tabaco y criaba gallos finos de pelea y donde se quedó hasta el final de su vida.

(Tomado de la revista Correo de Cuba)

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Teachers from Cuba

Throughout its history the Harvard Summer School has included programs that are intercultural in scope. The earliest of these programs, the Summer School for Cuban Teachers, was initiated by Alexis E. Frye, Superintendent of Schools for Cuba by appointment of the U.S. military, and Ernest Lee Conant, an American lawyer practicing in Havana. The two men, both of whom were Harvard alumni, wrote to President Eliot in February 1900 about their plan to bring Cuban teachers to the United States for summer study and touring. The goals of the program were to provide educational and cultural enrichment for the teachers and to forge closer ties between Cuba and the United States. By this time, the Harvard Summer School enjoyed a national reputation and both men felt that their alma mater would provide the best setting for such an endeavor. The Harvard Corporation voted to approve the project and it was endorsed by General Leonard Wood, Military Governor of Cuba.


(Cuban teachers on board the Crook, 1900. )


In June and early July of 1900 nearly 1300 Cubans, most of whom were teachers, traveled to Cambridge by U.S. government transport. The men were housed in Harvard College dormitories, while the women lived in private homes nearby. Men and women dined separately, in Randall and Memorial Halls.

The program of instruction included two English lessons daily; lectures in Spanish on physiography that were illustrated by field trips to sites in the Boston area; lectures on American libraries and schools; and lectures on the psychology of imitation and allied faculties in children. In addition, the women attended special lectures on kindergarten education, while the men received instruction in American "sloyd" (shopwork). Excursions to local sites of historical, cultural and industrial interest were also organized.


( American Assistants, Cuban Summer School, 1900. )


The arrival of the Cuban teachers in Cambridge was widely publicized and their various activities were well documented in the press. Many local individuals and community groups provided social events, tours and other services. Following their stay at Harvard, the teachers traveled to Washington, D.C., New York and Philadelphia before returning to Cuba.

A surplus of funds raised to support the Cuban Summer School of 1900 enabled a group of eighty Cuban teachers to return to Harvard the following summer for instruction in English. At the end of the course, examinations were given and certificates awarded. For several years thereafter, small groups of Cuban teachers returned to Harvard for summer study and received stipends from this fund.

For more details about the expedition of the teachers from Cuba to Harvard in 1900 see the report of President Eliot in the Annual Reports of the President and Treasurer of Harvard College, 1899-1900 (Cambridge: 1900).

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viernes, mayo 24, 2024

El ninguneo al papel fundamental que tuvo Fulgencio Batista en la conspiración y revuelta de los sargentos, clases y soldados del 4 de septiembre de 1933

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


He leido y oido planteamientos  que dicen que Fulgencio Batista le quitó el liderazgo de manera oportunista al sargento filocomunista  Pablo Rodríguez (¿Qué otra relevancia  política tuvo en su muy larga vida?)  y que la integración de Batista al ¨Grupo de los ocho¨ era porque tenía un vehículo de su propiedad con el que podía transportar a los integrantes del mencionado grupo militar. Los que emiten esos planteamientos no tienen en cuenta, por ejemplos,  que: 1) Batista era una muy importante fuente de información al ser el principal taquígrafo y mecanógrafo del Estado Mayor del Ejército.
2) Tenía vínculos con opositores a  Gerardo Machado como eran  el periodista Sergio Carbó y el Dr.  Carlos Prío Socattas; a este último le proporcinó las actas del juicio para que Prío y sus compañeros, que estaban encarcelados y siendo procesados en ese juicio, se defendieran mejor en el juicio por lanzar un artefacto incendiario contra un tranvía que subía la calle J, en  El Vedado, rumbo a la Universidad.

3) Batista pertenecía al Ramal 7 del ABC en la lucha contra Gerardo Machado.

4) Batista conocía y tenía comunicación con buena parte del personal  que atendía las comunicaciones del Ejército en toda Cuba, por haber sido maestro de taquigrafía de muchos de ellos  en la escuela que, con autorización del mando militar, había instalado en su  apartamento  en la Esquina de Toyo  en la Calzada de 10 de Octubre (antigua Calzada de Jesús del Monte) en La Habana.

5) Batista pertenecía a la organización  «Comité Pro Ley y Justicia»,  organización civil de origen estudiantil (creada después  de la  salida del poder del Presidente Gerardo Machado) contra el gobierno de Carlos Manuel de Céspedes, que posteriormente se unió al grupo de los sargentos. 

6) Batista en el Castillo de la Fuerza  había sido secretario del Inspector General del Ejército, por lo que era conocido por  altos oficiales, oficiales de rango medio, sargentos, clases y soldados así como su eficiente  labor para solucionar problemas.

7) Después de la salida del poder del  Presidente Machado el 12 de agosto de 1933,   tropas del Ejército que estaban  reunidas el 18 de agosto de 1933 en el  cementerio de Colón  le pidieron, por aclamación,  a Batista que  despidiera el duelo de los restos del  Sargento Miguel Ángel Hernández, el cual  en 1931 había sido  arrestado y finalmente ultimado por sus actividades conspirativas contra Machado, ya que el Estado Mayor no había designado o enviado  a un militar  para que despidiera el duelo,  mientras que en ese mismo lugar y momento  obreros y estudiantes habían despedido, con  consignas, discursos  y hasta con disparos al aire,  los entierros de los restos  del líder obrero Margarito Iglesias y del estudiante Ernesto Alpizar, asesinados ambos también en 1931, pero cuyos restos fueron encontrados  en 1933 cerca del Castillo del Príncipe, en la llamada Loma de Aróstegui.

Tengo la opinión  que  la información dada sobre Batista  en esta Nota del Bloguista es suficiente para mostrar la importancia de Batista en el preámbulo y en los sucesos desencadenados en Columbia el 4 de septiembre de 1933.

De paso diré que Batista también usó el vehículo de su propiedad para comprar, transportar y vender productos del agro, etc... en La Habana y así tener una entrada adicional de ingresos. Por la misma razón  había  sido maestro  de los métodos de taquigrafía Gregg y Pitman y llevaba los libros de contaduría de varios establecimientos  comerciales.

 Fulgencio Batista escribió 6 ó 7 libros y hablaba fluidamente el idioma Inglés; idioma   que  le interesó aprender desde que era  niño, pues en Banes  había un colegio de cuáqueros norteamericanos y muchos braceros jamaicanos; posteriormente en La Habana asistió como estudiante a una academia de idioma Inglés hasta el punto que no necesitaba de un intérprete para hablar con funcionarios, diplomáticos, empresarios, Presidentes etc. de habla Inglesa. Batista en su Exilio europeo estaba aprendiendo el idioma Francés.

Algunos de los libros escritos por Fulgencio Batista:
Batista, Fulgencio. Respuesta (1960)  
_____. Piedras y Leyes (1961)
_____. Cuba Betrayed (1962) Traducción al idioma Inglés de Respuesta
_____. Paradojas (1963)      
_____. Paradojismo (1964). Es la segunda edición de Paradojas    
_____. The Growth and Decline of the Cuban Republic (1964) Traducción al idioma Inglés de Piedras y Leyes 
_____. Dos Fechas: Aniversarios y testimonios 1933-1944 (1973)  
_____. Sombras de America: problemas económicos y sociales (1946)

Veamos a continuación unas palabras de Orestes Ferrara Marino (1876-1972),  patriota italiano de gran cultura y valor personal, quien fuera  Coronel del Ejército Libertador muy cercano al Generalísimo  Máximo Gómez Báez  y según Carlos Márquez Sterling ¨... uno de los personajes  de la república democrática cubana más importantes  de 1908 a 1933...¨ , que fue  elegido por el pueblo cubano delegado a la Convención Constituyente dr 1940  y nombrado  diplomático en la sede de la UNESCO,  por el Dr. Carlos Prío Socarrás,   entonces Presidente  de la República de Cuba: 

En la foto Orestes Ferrara, sentado de perfil y sin sombrero

¨...  A Carlos Mendieta lo califica de ¨mula dócil del campamento de Columbia¨,  sin recordar que Mendieta  esgrimió, yendo a la cabeza en los asaltos, el machete más sangriento  de la guerra de la Independencia, y que era considerado como el joven más valiente en los campos de la batalla de Cuba.  Yo lo recuerdo  en la ¨crisis¨ del combate cuando sonriente nos mostraba su sombrero perforado   por las balas. A Batista lo presentan ¨como la Estatua del oportunismo político¨. Pero era de un oportunismo vigoroso, decisivo, y en todos los casos un hombre que supo avanzar en la vida, llegando a ser más capaz y más firme  que los revolucionarios todos de ese agitado período.¨ (Ferrara, 2009, pp. 419-420)

Ferrara, O. (2009).Una mirada sobre tres siglos. Memorias. Miami: Ediciones Universal.

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Tomado de https://www.cubanet.org/

4 de septiembre de 1933: la “dictadura” comunista que amenazó a la República

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Si en 1933 se hubiera impuesto la línea del sargento Pablo Rodríguez y de otros militantes de la izquierda radical que lo secundaban, probablemente hoy Cuba llevaría 88 años bajo un régimen comunista

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(Foto de 1933 añadida por el editor de Baracutey Cubano. En la foto aparece Fulgencio Batista entre  Ramón Grau San Martín y Antonio Guiteras; en foto sentado y vestido de civil  con la corbata negra  Sergio Carbó y a su lado el Sargento Pablo Rodríguez, el cual era un comunista clandestino )

Por Jorge Luis González Suárez

La Habana

4 de septiembre 2021

LA HABANA, Cuba. — La asonada militar del 4 de septiembre de 1933 ha sido muy mal versionada en la historia oficial. Fue el sargento Pablo Rodríguez, y no Fulgencio Batista, el promotor del levantamiento militar. Si Pablo Rodríguez y los sargentos José Eleuterio Pedraza y Miguel López Migoya que lo secundaban y contaban con el apoyo de los soldados de Columbia, unieron a Batista a su grupo fue porque tenía un carro y era taquígrafo.

Una muy interesante entrevista a Pablo Rodríguez sobre los hechos del 4 de septiembre de 1933 apareció en abril de 1970 en la revista Pensamiento Crítico. En dicha publicación, Pablo Rodríguez explicaba que junto a otros cuatro militares  que conspiraban desde el 12 de agosto, había formado “una especie de célula comunista”, pues tenía simpatías con las ideas del comunismo. Además, era amigo de Blas Roca, Juan Marinello y Salvador García Agüero. Con anterioridad también mantuvo relaciones con Julio Antonio Mella.

Explicaba Rodríguez que Batista y Pedraza se hicieron abecedarios y que él se fue del ABC cuando aceptó  la mediación de Sumner Welles. Según Rodríguez, los complotados buscaban “ estabilidad en la República, tranquilidad, un gobierno revolucionario de verdad, de hombres responsables…”.

Rememoraba el sargento que al encontrarse con Batista y preguntarle qué hacer ante la falta de gobierno, este le contestó: “Hay que reunirse con el Directorio Estudiantil pues ellos tienen un programa de gobierno colegiado con cinco presidentes”.

Rodríguez refería que había aceptado al Directorio Estudiantil, con el que ya había sostenido una reunión en La Víbora, “porque era lo más revolucionario que había, lo más de izquierda, lo más sano también, porque eran muchachos jóvenes todos y no habían tomado parte en la mediación”.

Sergio Carbó, uno de los pentarcas, nombró a Batista coronel y jefe del Ejército y no a Pablo Rodríguez. Ramón Grau San Martín participó en una reunión posterior con miembros del Directorio Estudiantil en casa de Carbó con la idea de relevar a Batista y arrestarlo por sus contactos con el embajador norteamericano Caffery, lo que consideraban una “traición a la Revolución”. Pero Batista logró convencer a Grau de su arrepentimiento y fue perdonado.

Pablo Rodríguez negó que Antonio Guiteras estuviese en esa reunión y que hubiese querido fusilar a Batista, como afirman algunos historiadores oficialistas: solamente se habló de sustituirlo como jefe del Ejército.

Si en 1933 se hubiera impuesto la línea del sargento Pablo Rodríguez, simpatizante del comunismo, y de otros militantes de la izquierda radical que lo secundaban, hoy Cuba llevaría 88 años bajo un régimen comunista.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Aunque Fulgencio Batista y Ramón Grau San Martín fueron posteriormente rivales políticos; eso no dañó determinadas relaciones personales. El fragmento relativo a Polita Grau que he adjuntado así lo testifica. Los mandamases del Castrismo y su impiedad  con los rivales y enemigos políticos ha sido otra cosa dentro de la historia republicana cubana.

Ya es una verdad histórica comprobada.que Batista formó  parte de una célula clandestina del ABC en la lucha contra el Presidente GerardoMachado. Algunas personas afirman que hay un testimonio fotográfico mediante el cual se comprueba que Batista perteneció a una célula del ABC de un tal Naranjo.  La reunión  de las clases y soldados convocada  públicamente  pidiendo reinvindicaciones como gorra de plato, polainas, mejores condiciones, etc., bien pudo ser un subterfugio para en esa reunión radicalizar sus peticiones; en ese caso habría que investigar quienes eran los que realmente conocían esas ocultas intenciones. En Cuba  el oficialismo  trata de  poner a Batista como un oportunista o advenedizo que le quitó en esa reunión el protagonismo al militar Pablo que según ellos, y el propio Pablo,  era el verdadero  líder; este escrito desmiente lo anterior. Aún en el caso que hubiera sido como el oficialismo afirma, eso colocaría a Batista en la misma situación de Carlos Manuel de Céspedes y Castillo, el Padre de la Patria, cuando se apoderó del liderazgo que poseía Francisco Vicente Aguilera, el jefe de la conspiración a la que pertenecía Céspedes, al llamar el 10 de octubre de 1868 a luchar por la independencia de Cuba de España.

(Foto de 1933 añadida por el editor de Baracutey Cubano. En la foto aparece Fulgencio Batista entre  Ramón Grau San Martín y quizás Antonio Guiteras; en foto sentado y vestido con la corbata negra parece ser Sergio Carbó  y al lado del brazo derecho de Sergio Carbó se encuentra el Sargento Pablo Rodríguez, un comunista clandestino)
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Toma de posesión del Presidente Carlos Manuel de Céspedes. El hombre más alto y  vestido de oscuro es Sumner Welles



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Tomado de http://cubarepublicana.org/

4 de Septiembre de 1933.

El país, después del 12 de agosto, vivió una situación caótica. El ejército pierde autoridad y es evidente que el Presidente de Céspedes no era la persona que pudiera controlar la situación. De inmediato comienzan las conspiraciones y movimientos contra el gobierno de mediación.

La situación también es caótica dentro de las Fuerzas Armadas. De los doce coroneles en activo, en ese momento (tres de ellos con el grado de “generales transitorios”) solo quedaron cuatro. Unos habían sido separados del servicio y otros permanecían arrestados en la fortaleza de La Cabaña. El Coronel Sanguily asume la jefatura del ejército, pero sufre un ataque de peritonitis aguda y es sustituido por el Coronel Héctor de Quesada como Jefe de Estado Mayor Suplente.

Como el Coronel Sanguily no mejoraba, es llamado al servicio activo el General Armando Montes, quien había sido Jefe del Ejército durante el gobierno del Presidente Alfredo Zayas. El General Montes no gozaba de gran respaldo dentro de las Fuerzas Armadas, sobre todo entre las clases y soldados. Él se había opuesto a una ley del Presidente Zayas conocida como la “Ley de los Sargentos”, la cual favorecía a los sargentos en el proceso de sus ascensos. Al propio tiempo, el Secretario de Defensa, el Coronel Castillo Duany, fue sustituido por el Coronel Horacio Ferrer, médico quien estaba retirado del servicio activo. Con tantos cambios, había una consecuente confusión entre las funciones del Coronel Sanguily, el Coronel de Quesada y el General Montes, recientemente designado.

Es en este período cuando comienzan las conspiraciones dentro del ejército contra el gobierno de mediación. La “Conspiración de los Sargentos” fue una de ellas, pero no la única. Para mayor complicación, son llamados al servicio activo cuatro coroneles que habían servido durante el gobierno del General Menocal. Esto da lugar a que se fortalezca una tendencia “menocalista” dentro del ejército. Al propio tiempo, la oficialidad joven se agrupaba en una organización conocida como “Renovación del Ejército” mayormente formada por tenientes y capitanes. Éstos oficiales jóvenes son los que se pusieron en contacto con el Directorio Estudiantil.

Mientras esto ocurría, los sargentos y otras clases también empiezan a conspirar. Es precisamente en esta coyuntura histórica cuando se destaca la intervención y la ejecutoria del Sargento Mayor Fulgencio Batista y Zaldívar y es cuando comienza su liderazgo.

El Sargento Mayor Fulgencio Batista y Zaldívar asistía, en calidad de taquígrafo, a los Consejos de Guerra que se llevaban a cabo contra los revolucionarios durante la última etapa del gobierno del Presidente Machado. Es entonces cuando el Sargento Batista comienza a relacionarse con los líderes estudiantiles y revolucionarios. Durante los juicios, conoce a muchos de ellos, mostrándoles su simpatía. Al propio tiempo, Batista pertenecía a una célula del ABC. Una de esas células radicaba en el Cuerpo de Ingenieros, donde el Sargento Miguel Ángel Hernández fue arrestado y finalmente ultimado por sus actividades conspirativas contra Machado.

(El sargento Fulgencio Batista en septiembre de 1933)

Subsiguiente al 12 de agosto, la situación caótica se mantiene dentro y fuera de los cuarteles. La falta de control trae como consecuencia saqueos y hasta linchamientos por las turbas enardecidas. Es entonces cuando Batista comienza a reunirse con un grupo de sargentos, cabos y soldados. Las reuniones tuvieron lugar, al principio, en el Batallón 2 de Infantería del campamento de Columbia. Este grupo se fue ampliando rápidamente en otras unidades.

El Sargento Batista, que pertenecía al Ramal 7 del ABC, se comunica con el jefe del mismo Sr. Manuel Martí, para ofrecerle el movimiento que se estaba gestando. Martí lo cita a un “punto de contacto” y le dice que no hagan nada y que permanezcan tranquilos ya que el ABC apoya al gobierno. Batista decide moverse en otra dirección y hacer otros contactos con elementos civiles.

El día 18 de agosto en el Cementerio de Colón, se efectuó el entierro del Sargento Miguel Ángel Hernández, del líder obrero Margarito Iglesias, y del líder estudiantil Ernesto Alpízar. En ese acto, despidieron el duelo en memoria de Iglesias y de Alpízar, dos representantes de sus respectivos sectores. Sin embargo, en la sección del cementerio donde se estaba efectuando el sepelio de los restos del Sargento Hernández, nadie había sido designado para hablar a nombre del Estado Mayor del Ejército. Es entonces cuando sus compañeros pidieron al Sargento Batista que hiciera uso de la palabra. Con palabras encendidas y elocuentes, Batista habló de las injusticias del momento, de reformas necesarias y de otros temas candentes.

A partir de este momento, los hechos comienzan a precipitarse rápidamente. Las reuniones son continuas: unas en la casa de Batista y otras en diversos lugares. Se establece contacto con los miembros de “Pro Ley y Justicia”, que fue la agrupación civil de origen estudiantil que se unió al grupo de los sargentos.

El contacto más importante en todo este proceso lo fue Sergio Carbó. Este combatiente de la lucha contra Machado, era director y editor de la Revista “La Semana”, aquella que había publicado en su portada una fotografía a toda plana, en la que aparecían “de brazos” un soldado, un estudiante y un obrero y el pié de grabado solamente decía: ¡“Paso a la Revolución Auténtica”! El Sargento Batista, acompañado por un grupo de alistados, visita a Carbó para expresarle sus inquietudes y para pedirle que les publicara unas declaraciones. Carbó les aconsejó que no lo hicieran porque serían procesados por rebelión. Esa fue una visita de importancia decisiva, por lo que vendría después.

El día 3 de septiembre por la mañana, Batista con un grupo de civiles y militares se dirige a Matanzas e involucra a elementos del Regimiento 4 de la Guardia Rural. Regresaron ese mismo día a La Habana. Los únicos contactos de ese movimiento fuera de la capital, se encontraban en Matanzas y Pinar del Río.

Se había solicitado un permiso del Estado Mayor para celebrar una reunión en el Club de Alistados el 4 de septiembre, con el pretexto de discutir y resolver ciertos agravios. Así pues, Batista se presentó esa mañana en Columbia, dirigiéndose al Cuartel Maestre que estaba a pocos pasos del Club de Alistados.

Al llegar, camina al encuentro de un grupo de soldados quienes le informaron que el Capitán Torres-Menier, ayudante del Coronel Sanguily y quien fungía de jefe en la Fuerza Aérea, estaba allí. Todos se dirigen hacia el lugar de la reunión, pero se desconocía la razón de la inoportuna presencia del Capitán Torres-Menier en aquel lugar en momento tan crítico y culminante. Al parecer, según le informan a Batista, un cabo imbuido de las mejores intenciones, le había hablado de la reunión al capitán, invitándole a que participara de la misma. Batista, sin amilanarse, va al encuentro de Torres-Menier que estaba parado en las afueras del Club de Alistados y en posición de atención lo saluda y respetuosamente se pone a sus órdenes. Torres-Menier le responde que ha sido informado que se produciría esta reunion y él quería saber de que se trataba. Batista con firmeza le pide que pase al Club para continuar la conversación.

Adentro estaba el grupo de sargentos y otras clases comprometidos en el movimiento sedicioso. Mientras tanto, la noticia de lo que estaba ocurriendo en el Club de Alistados se fue esparciendo por todas las unidades militares en el campamento militar de Columbia, haciendo que sus componentes acudieran presurosos al lugar de reunión. Es entonces que se produce un careo entre Torres-Menier y Batista, durante el cual se habla de reivindicaciones y otros reclamos clasistas, hasta que se oye una voz muy sonora de un soldado que grita: “Batista, está bueno ya y habla de los asuntos que nos trajeron aquí”. Entonces Batista empieza a hablar del maltrato a los soldados y de la tensión en que se vivía por el estado de anarquía. Empiezan a excitarse los ánimos y la gente a gritar: “!Viva Batista!. ¡Viva el Sargento Batista!”. En ese preciso momento se confirmó su liderazgo. Torres-Menier se retira comprometido a aceptar un pliego de reivindicaciones que esa misma tarde le harían llegar. Este documento nunca se llegó a presentar.

Inmediatamente, Batista deja Columbia en manos de sus compañeros y comienza a recorrer distintas unidades militares situadas en otros puntos de la ciudad, regresando finalmente a Columbia.

También se había decidido que los Sargentos Pablo Rodríguez y Eleuterio Pedraza regresaran a Matanzas para consolidar la situación allí. La revolución también se había extendido a otros campamentos militares importantes como La Cabaña, Atarés, y otras instalaciones de las Fuerzas Armadas.

Al regresar Batista a Columbia, se encuentra con la noticia de que el Batallón Uno de Infantería, prestando servicios en La Habana y acantonado en la antigua Maestranza de Artillería no acataban el movimiento. Batista, sin peder un minuto de tiempo, se dirigió a ese lugar. Allí se presenta en el Batallón y averigua que pasaba. Le responden que los sargentos no quieren aceptar ni el movimiento ni los cambios. Batista se dirigió al cabo Oscar Díaz, perteneciente a esta unidad y le ordenó que asumiera el mando. Y así lo hizo. Ese Batallón era muy importante porque respondía directamente al Estado Mayor del Ejército radicado en aquellos tiempos en el Castillo de La Fuerza y tenía bajo su responsabilidad la guardia del Palacio Presidencial.

Ya controlada la situación, Batista se marcha y se dirige a la casa de Sergio Carbó. Una vez en su presencia le dice que el movimiento está en marcha y ya no hay quien lo detenga y que quieren que sea él quien los una. Le solicitan que cite a los elementos civiles más importantes para que acudan al campamento de Columbia esta noche. Carbó acepta la invitación y la encomienda. Por supuesto, cualquiera que hubiera sido su respuesta, ya el mecanismo de los grandes acontecimientos había sido puesto en marcha y no había nada ni nadie que pudiera detenerlo.

En el momento que el conocido periodista se incorporó al movimiento, ya se había convocado a todas las delegaciones militares en cuarteles y guarniciones para que acudieran a las ocho de la noche al Cine de Columbia. En ese lugar y a la hora señalada, Batista asumiría el liderazgo total de las fuerzas armadas. Sus órdenes fueron las siguientes: “El Estado Mayor es éste y las órdenes emanarán de aquí”. Seguidamente dijo: “Cada Sargento Mayor tomará cargo de su respectiva unidad. Si no, lo hará el Sargento o el Cabo. Y si por cualquier eventualidad las clases mencionadas no aceptaran esa responsabilidad, se harán cargo de esas unidades los soldados que la asuman”.

Mientras esto sucedía, los primeros civiles llegaban a Columbia. Primero los de “Pro Ley y Justicia” y luego los del Directorio Estudiantil, los del ABC Radical y otros elementos revolucionarios.

A esa reunión del Cine de Columbia, a la que concurrieron las delegaciones de sargentos, cabos y alistados de todas las unidades del ejército y la marina, asistieron también varios oficiales. La mayoría eran buenos jefes. Sin embargo, otros no tanto, y a los que los soldados no veían con simpatía. Batista, percatado de eso, se dirige a las delegaciones y ordena que todos los oficiales deben ser tratados con absoluto respeto y serán debidamente protegidos. Después, dirigiendo su mirada hacia donde ellos se encontraban, les rogó que abandonaran el local y que ya, en su oportunidad, serían llamados.

Una vez terminada la reunión, pasaron a la Jefatura del Regimiento donde esperaban Sergio Carbó y otros civiles. De allí todos se trasladaron al Club de Oficiales. Se integró una “Junta Revolucionaria”, la cual designó a cinco eminentes ciudadanos para que asumieran las funciones de gobierno constituyendo “La Pentarquía”. La misma estaba integrada por el Dr. Ramón Grau San Martín, el periodista Sergio Carbó, el profesor Dr. Guillermo Portela, el banquero Porfirio Franca, y el abogado Dr. José Miguel Irisarri. Lo primero que hicieron fue redactar un documento, “La Proclama del 4 de Septiembre”, que recogía el pensamiento revolucionario de reivindicaciones y de justicia social que latía en todos en aquellos momentos. El documento fué firmado por diecinueve personas. La primer firma que aparece en la Proclama es la del Dr. Carlos Prío Socarrás y la última es la de Fulgencio Batista, Sargento Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación.

Mientras Batista se quedaba en el campamento de Columbia, consolidando la revolución en todos los mandos de la nación, el 5 de Septiembre se trasladó al Palacio Presidencial una delegación para informarle al Dr. Carlos Manuel de Céspedes que estaba destituido. Al informarle al Presidente de lo ocurrido, éste preguntó que a quienes representaban. Le respondieron que estaban involucrados el Directorio Estudiantil, el ABC Radical y otros sectores. Esto no impresionó a de Céspedes ya que él también contaba con factores importantes. Pero al Dr. Prío Socarrás informarle que también contaban con el ejército y la marina, el presidente accedió a abandonar el Palacio Presidencial.  

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Sobre la Revolución del 4 de Septiembre  de 1933 en Cuba  y como se truncó  el camino constitucional y democrático  para dar paso a caudillos politicamente improvisados

De izquierda a derecha: Fulgencio Batista y Zaldivar, Ramón Grau San Martín y Pablo Rodríguez, así como otros  militares que no identifico.

Por Pedro Pablo Arencibia
4 de septiembre de 2019


 Al ser electo  Franklin D. Roosevelt Presidente de los EEUU,  el 8 de noviembre de 1932,   un grupo de cubanos  cabildearon  con el nuevo ejecutivo estadounidense  para  que éste mediara  en la  inestable situación cubana  que se había desarrollado producto de:  la crisis económica mundial desencadenada en  1929, el ¨revolucionarismo¨ isleño, los anarquistas  (españoles mucho de ellos) cuyo número había aumentado grandemente en Cuba después de terminadas las obras del Canal de Panamá  y por los comunistas dirigidos  por la Internacional Comunista de Stalin (que tenían a los anarquistas como una de sus principales ¨canteras¨y la creación de los Frentes Populares como estrategia para la toma del Poder político mediante la vía electoral,  haciendo coalición con otros partidos políticos),  así como por  la consecuente  represión machadista. 

El Presidente  Roosevelt dando respuesta a esa petición y al hecho que la inestabilidad política no es buena para las inversiones ni para los negocios,  envió a La Habana al experimentado diplomático Benjamin Summer Welles (nombrado en mayo de 1933 Embajador en Cuba y delegado especial del Presidente Roosevelt para resolver la situación cubana) para que mediara entre las partes contendientes  con el objetivo  que  el Presidente Gerardo Machado y Morales  concluyera su período presidencial  y así su salida   y el cambio de gobierno en Cuba se produjeran, respectivamente,  por las vías  pacífica y electoral.   A cambio de que los cubanos aceptaran  la mencionada mediación y la  solución propuesta,  los Estados Unidos     se comprometían  en mejorar   la situación económica de  la República de Cuba.  A esa mediación  se opusieron el  Directorio Estudiantil Universitario de 1930 y el ABC Radical porque, según ellos,  se violaba la soberanía nacional. El  ex Presidente Mario García-Menocal y Deop,  ex Mayor General  del Ejército Libertador y líder de los conservadores, se opuso también  pero por otras razones:  desconocer al ABC y a la Agrupación Unión Nacionalista de   Carlos Mendieta y Montefur, ex Coronel del Ejército Libertador. Para muchas personas la soberanía es el derecho de que los nacionales de un país se agredan y maten  unos a otros sin impedimento alguna por parte de elementos externos a ese país. Esas personas  no tienen en  cuenta que esa ¨soberanía¨ afecta y hasta destruye inversiones y negocios foráneos en el país,  además de provocar que  miles, centenares de miles y hasta millones de desplazados o refugiados migren  hacia otros países. La vilipendeada Enmienda Platt en su arista positiva (tiene también una arista negativa)   evitó durante varias décadas que tuviéramos esa ¨soberanía¨.

Al llegar  Benjamin Summer Welles a Cuba, a la que ya  conocía  por  haber desempeñado actividades diplomáticas un poco parecidas  cuando el gobierno del Presidente Alfredo Zayas y Alfonso,  y entrevistarse con el   Dr. Carlos Saladrigas Zayas, uno de los prominentes hombres del ABC, éste lo convence que que no habrá solución alguna para la situación cubana  con la premisa que el Presidente Machado se  mantenga  como Presidente hasta la fecha  en que concluiría su mandato. Por otra parte,  Orestes Ferrara afirma en su  autobiografía que ya en ese tiempo Machado deseaba dejar el poder,  pero que no encontraba a la persona que ocupara su puesto para evitar el caos después que el dejara la Presidencia.

 La Mediación no pretendía resolver los problemas político-sociales del  pueblo de Cuba,   pues esos problemas debían resolverlos los gobiernos y la sociedad civil  de la República de Cuba, los cuales tampoco se resolverían en un santiamén; la Mediación sólo pretendía sacar de la crisis a Cuba y  darle estabilidad, pero  inexpertos estudiantes, soldados y trabajadores abortarían el resultado de la Mediación de Benjamin Summer Welles pues intentarían de la peor manera posible, mediante una Revolución,  resolver esos problemas políticos-sociales. El Presidente  Carlos Manuel de Céspedes y Quesada era una persona honesta, con experiencia nacional e internacional en los asuntos políticos nacionales e internacionales;   el hijo del segundo matrimonio del llamado ¨Padre de la Patria¨ era un patriota  sin ambiciones de aferrarse al Poder que  hubiera sido un gran factor en  un gobierno de  transición  o provisional  que  llevara  a la elección,  mediante elecciones generales, a una constituyente y  a un gobierno constitucional y democraticamente elegido que intentara comenzar a resolver  los problemas políticos-sociales que tenía Cuba en ese momento. La inexperiencia, las ambiciones personales, el ¨revolucionarismo¨, la manipulación patriotera, la violencia,  el caudillismo,   etc.  se impusieron sobre la prudencia,  la gradualidad y  el respeto a las leyes y a las instituciones. Dos de  los peores resultados de esa etapa  fue: 1)   enaltecer y sobrevalorar el camino de la violencia como la vía valiente, heroica y decorosa para resolver los problemas 2)  concebir a la ¨Revolución como fuente de derechos¨. Hace  60 años  sufrimos en Cuba  las consecuencias de esos dos  peores  resultados.  La prensa que en grado sumo aduló y apoyó en su momento a Machado se encargaría de  sabotear y desprestigiar la persona de Carlos Manuel de Céspedes y Quesada. Otro factor fue la violencia del ¨revolucionarismo¨ con la cual Céspedes trató de dialogar y negociar evitando reprimirla, lo cual fue visto como una debilidad por  grupos ¨revolucionarios¨ y  grupos terroristas.  De esa manera,  la Presidencia  de Carlos Manuel,  el principal resultado de la mediación de Summer Welles conjuntamente con la salida  de Gerardo Machado de la Presidencia,  fracasó.  Veamos en detalles lo anterior con una de las organizaciones más importantes y   ¨glorificadas ¨ por  buena parte de la historia de Cuba.

El Directorio Estudiantil Universitario de 1930, el anterior  Directorio fue el de 1927, pidió  el  22 de agosto de 1933 que los  «elementos sanos de las fuerzas armadas»  apoyaran el programa de gobierno de dicho Directorio publicado en esa fecha;  era un programa de gobierno hecho  por algunas personas con quizás buenas intenciones,   pero con muy poca experiencia en  política nacional e internacional, inversiones y desarrollo económico de un país, etc. En el Directorio habían  algunas personas con buenas intenciones pero con mucha ignorancia en asuntos de  democracia y de la práctica política,  pues denunció posteriormente  y de manera equivocada  el importante Decreto del Presidente Céspedes por el cual cesaba en sus cargos a  todos los funcionarios electos durante el gobierno de Machado, y llamaba a  elecciones generales para febrero de 1934. El Directorio, ante la falta de sólidos argumentos,  señalaba irresponsablemente  que ese Decreto  era una añagaza del imperialismo yankee para mantenernos en una condición semi-feudal. Juventud y sabiduría raramente  se encuentran  juntas en las personas.

En esas circunstancias es que  el 4 de septiembre de 1933 se lleva a cabo una asamblea de sargentos y soldados  en el teatro del Club de Alistados de  Columbia;  el supuesto objetivo  de los reunidos en esa asamblea era pedir: «No licenciamientos, aumento de sueldos, supresión de los asistentes de oficiales, mejoras en el uniforme que incluía el uso de gorra de plato, botas de tubo y uniforme de gala verde olivo».  En esa reunión,   la dinámica en el tratamiento de los asuntos llevaría a que Fulgencio Batista, junto a otros,   mostrara su liderazgo  para  asuntos más importantes para Cuba. Fulgencio Batista había conspirado contra Machado en las filas del ABC radical  y  en ese momento  también conspiraba (al igual que  José Eleuterio Pedraza, el cual contrario a Batista sí tenía tropa a su cargo)  con la organización «Comité Pro Ley y Justicia» contra el gobierno de Carlos Manuel de Céspedes. En el libro La Verdadera República de Cuba,  escrita por el Dr. Andrés Cao Mendiguren,  se narran los hechos de la siguiente manera en sus páginas 394 y 395:

Los primeros civiles llegados a Columbia fueron Ramiro Valdés Daussá, Mario Labourdette, José Willy y Guillermo ¨Willy¨Barrientos Schweyer. Poco después se unen  Carlos Prío Socarrás y  Juan Antonio Rubio  Padilla. de nuevo Batista da lectura  al pliego de reivindicaciones castrenses. ¿ Para qué nos ha mandado buscar?  pregunta Prío al terminar Batista su lectura. Con este documento  ustedes se condenan al fusilamiento.  Nosotros los civiles no seremos fusilados y ahora mismo  abandonamos el campamento. ¿Qué se puede hacer?  dijo Batista, Constituir el gobierno revolucionario y tomar el poder, respondió Prío. Batista está de acuerdo y pide ampliar el número de civiles y solicita se  llame a Sergio Carbó y a José Miguel Irrisari. El Directorio y  Pro Ley y Justicia  demandan la inclusión  de Emilio Laurent, Ramón Grau San Martín, el resto del Directorio y otras figuras civiles opuestas a la mediación. Se habla de buscar soluciones e incorporar a oficiales jóvenes que no estén manchados. Prío Socarrás insiste en darle un contenido revolucionario nacionalista y antimperialista al movimiento. Tras un largo cambio de impresiones se acuerda incorporar  el programa-manifiesto  del Directorio de Agosto 22 que es leido por Juan Antonio Rubio Padilla tras lo cual se encarga Sergio Carbó de acoplar las aspiraciones castrenses y los principios revolucionarios del Directorio. Los allí reunidos  acuerdan  constituirse en  en Junta Revolucionaria y adoptar el nombre de  Agrupación Revolucionaria de Cuba ese día 4 de septiembre de 1933.

Acuerdan nombrar un gobierno  colegiado de cinco miembros . Se barajan nombres  y se desechan los de Carlos de la Torre por su avanzada edad  y el de Gustavo Cuervo Rubio por su filiación menocalista. El Directorio avanza una propuesta concreta: Ramón Grau San Martín, Guillermo Portela, José Miguel Irrisari, Sergio Carbó y  Fulgencio Batista.

Pero este último no acepta pues entiende que  que el pertenece al ámbito militar  Rubén León propone a Porfirio Franca  que es aceptado. Carlos Prío queda como Presidente  de la junta  revolucionaria y Batista como jefe militar.

Hago  los siguientes señalamientos:  el Directorio Estudiantil Universitario   se dirigió  hacia Columbia después de juzgar en ¨juicio¨ sumarísimo  y ejecutar a José Soler. En Columbia ya estaban  presentes  miembros del ABC Radical de Oscar de La Torre Con la incorporación de Porfirio Franca  se tenía en cuenta la representación  de las fuerzas conservadoras  que estaban por el cambio. 

LA PENTARQUÍA la conformaron  (no están en ese orden en la foto) Ramón Grau San Martín, Sergio Carbó Morera, Porfirio Franca Álvarez de la Campa, José Miguel Irisarri Gamio y Guillermo Portela Möller  y gobernaron del 4 septiembre 1933 a 10 de septiembre 1933). Fulgencio Batista y Zaldivar está sentado en el extremo derecho de la foto y a su lado Sergio Carbó que es el que lo asciende, con la aprobación de otros pentarcas,  de Sargento a Coronel para que se entrevistara con Sumner Welles, quien se encontraba  hospedado en el Hotel Nacional, y hablaba ¨de un sargento llamado Batista¨. A  Batista se le ofreció pertenecer  a ese colectivo de gobernantes  pero Batista  declinó ese ofrecimiento.

PROCLAMA DE LA AGRUPACIÓN REVOLUCIONARIA DE CUBA

EL 4 DE SEPTIEMBRE DE 1933

Proclama al Pueblo de Cuba

La Agrupación Revolucionaría de Cuba, integrada por alistados del Ejército y la Marina y por civiles pertenecientes a distintos sectores encabezados por el Directorio Estudiantil Universitario, declara:
Primero: Que se ha constituido Para impulsar, de manera integral, las reivindicaciones revolucionarias por las cuales lucha y seguirá luchando la gran mayoría del pueblo cubano, dentro de amplias, líneas de moderna democracia y sobre principios puros de Soberanía nacional
Segundo: Estas reivindicaciones de manera suscinta, son las siguientes:
1.- Reconstrucción económica de la nación y organización política a base de una próxima Asamblea Constituyentes.
2.- Depuración inmediata y sanción total para los delincuentes de la situación anterior, tanto de la civilidad como del Ejército, sin las cuales es imposible el restablecimiento del verdadero orden y de la auténtica justicia, salvaguardando la vida y la propiedad de los nacionales y extranjeros.
3.- Respeto extricto de las deudas y compromisos contraídos por la República.
4.- Formación inmediata de tribunales adecuados para exigir las responsabilidades mencionadas.
5.- Reorganización dentro del menor plazo posible, de todos los servicios y actividades nacionales, procurando un rápido retorno a la normalidad.
6.- Tomar, en fin, todas las medidas aún no previstas en este documento para iniciar la marcha hacia la creación a una nueva Cuba asentada sobre las bases inconmovibles del derecho y del más moderno concepto de la Democracia.
Tercero: Por considerar que el actual gobierno no responde a la demanda urgente de la Revolución, no obstante la buena fe y el patriotismo de sus componentes, la "Agrupación Revolucionaria de Cuba" se hace cargo de las riendas del Poder como Gobierno Provisional Revolucionario que resignará el mandato sagrado que le confiere el Pueblo tan pronto la Asamblea Constituyente que se ha de convocar, designe el Gobierno Constitucional que regirá nuestros destinos hasta las primeras elecciones generales.
Este gobierno Provisional dictará Decretos y disposiciones que tendrán las fuerzas de Ley.
Ante el Pueblo de Cuba y con el indudable beneplácito del Pueblo de Cuba, al que saludamos en nombre de la Libertad y de la Justicia, este nuevo gobierno irá adelante garantizando plenamente la estabilidad de la República y se desenvolverá dentro de los tratados, confiando en que Cuba sea respetada como una nueva patria soberana que surge plena de vigor a la gran vida internacional.
Campamento de Columbia, a 4 de septiembre de 1933.

Carlos Prío Socarrás; José Morell; y Romero; Rafael García Bárcenas; Justo Carrillo Hernández; Guillermo Barrientos; Juan A. Rubio Padilla; Laudelino H. González; José M. Irissarri; Oscar de la Torre; Carlos Hevia; Emilio Laurent; Roberto Lago; Ramiro Valdés Daussá; Gustavo Cuervo Rubio; Guillermo Portela; Ramón Grau San Martin; Sergio Carbó; Julio E. Gaunaurd; Fulgencio Batista, Sargento Jefe de todas las fuerzas Armadas de la República.

En otra fuente  se lee  las organizaciones a la que pertenecían los firmantes:



La Pentarquía fracasó en menos de una semana,  pues desde el inicio  estaba condenada al fracaso producto de las diferencias  de sus miembros en diferentes aspectos esenciales; además,  la Pentarquía se hizo  insostenible por falta de apoyo popular . Pero veamos ahora  como  se llevó a cabo el ¨Golpe de Estado¨ o deposición del Presidente Carlos Manuel de Céspedes y Quesada según se lee en la página 396 del mencionado libro del Dr.  Cao Mendiguren:

... Mientras tanto el Presidente Carlos Manuel de Céspedes está reunido  con su Consejo de Secretarios  después de su  precipitado  regreso de isabela de Sagua -donde recorría la zona  afectada por el ciclón-  cuando es informado  de los acontecimientos . Entrando al despacho  del Presidente los miembros de la Pentarquía  demandan la entrega del poder.  El coronel Horacio Ferrer, Secretario de Guerra y Marina hace resistencia . La discusión se prolonga  y Carlos Prío  quiere entrar al despacho del Presidente  pero se inhibe por no tener chaqueta que perdió durante  durante las horas de la agitada madrugada;  toma prestada  la de un amigo  y entra al sitio donde  se encuentra Céspedes ¿Quién es usted joven?  -le pregunta el Presidente  que se encuentra  en medio de los trámites para traspasar  el mando del gobierno. Yo soy  el presidente de la Junta Revolucionaria  que ha dado el golpe de  estado. -responde Prío. El Presidente se muestra conciliador  y se dirige a los pentarcas: Pero ustedes no me han dicho esto. Todos pueden formar parte del gabinete  y no es necesario  un vuelco imprudente. Prío responde: Esto es una revolución y le aconsejo que entregue el poder a los señores designados. ¿Por quién han sido designados?  pregunta Céspedes. Por el ejército y la revolución -responde Prío. En ese caso yo me retiro -dice calmadamente el Presidente Carlos Manuel de Céspedes, quien es acompañado por Prío hacia su automovil  donde se ha congregado un número  de personas.  Para evitar una reacción desagradable  Prío empieza a aplaudir a Céspedes  siendo imitado por la turba. El Presidente marcha tranquilamente a su casa  y Prío hacia Columbia  en un intento de incorporar  a oficiales al movimiento pero estos se niegan  a tratar con los sargentos. Hasta aquí la versión de los sucesos  del 4 de septiembre  dada por el ex Presidente Carlos Prío Socarrás al periodista Jorge Zayas  a inicios de la década de los años 70

En una versión de los hechos dada por Manuel Aran (quien fuera miembro de Pro Ley y Justicia  y el enlace entre el Directorio y los militares)  al mismo periodista en esa misma época,  Prío tiene un papel menos protagónico. En Ecured, la Wikipedia oficialista de Cuba, un diálogo similar al anterior lo llevan a cabo el Presidente Carlos Manuel de Céspedes y Quesada y  Ramón Grau San Martín y no Carlos Prío. He leido que a la pregunta del Presidente: ¿ Ustedes se han dado cuenta de la responsabilidad de sus actos?, Ramón Grau San Martín  le respondió:  Hace ya muchos años que somos mayor de edad.  

Fulgencio Batista  no estaba presente en esa reunión; se encontraba  en el campamento militar de Columbia, luego:  ¿Por qué, en ese golpe de Estado, se le llama solamente golpista a Fulgencio Batista?...
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A CONTINUACIÓN ALGUNOS APUNTES BIOGRÁFICOS SOBRE  FULGENCIO BATISTA Y ZALDIVAR ESCRITOS POR  UN HISTORIADOR PROFESIONAL RESIDENTE EN CUBA QUE  NO ES ADMIRADOR DE FULGENCIO BATISTA

(Batista, hijo de un antiguo miembro del Ejército Libertador, contrasta con Fidel Castro Ruz, hijo de un ¨quinto¨ del Ejército español que llegó a Cuba desde España a  combatir a los mambises en la guerra de 1895 después de  enrolarse, a cambio de dinero,  ocupando legalmente el lugar del hijo de una persona de cierta posición económica que había sido llamado mediante  sorteo para seleccionar a los que irían ¨a la guerra de Cuba¨; de ahí surge el origen de la palabra ¨quinto¨. En breve: Batista, hijo (ilegítimo)  de un mambí y Fidel  Castro Ruz,  hijo (también  ilegítimo hasta su adolescencia) de un mercenario que luchó en contra de la independencia cubana de la metrópoli española, cuyo nombre era Ángel María Castro Argiz. Todas las fotos, videos  y comentarios fueron añadidos en este post por el Bloguista de Baracutey Cubano)



¿Quién fue Batista? (I) #Cuba #TenemosMemoria

Publicado el marzo 17, 2015 por micubaporsiempre

Por Israel Valdés Rodríguez*

Hemos apreciado como algunos ignorantes, ingenuos, detractores, pusilánimes, lacayos y oportunistas dedican sus esfuerzos en tratar de reivindicar, e incluso declarar como benefactor de Cuba, a un personaje tan funesto de la historia cubana, como lo fue Fulgencio Batista. Sin embargo, cuando acudimos a la memoria histórica salen a relucir verdades irrebatibles.

Primera etapa (1901 – 1930).

Fulgencio Batista Zaldívar nació el 16 de enero de 1901 en el Reparto La Gloria, en Banes, actual provincia de Holguín. Su madre lo nombró Rubén y le puso su apellido, Zaldívar, tras la negación del progenitor, Belisario Batista, de inscribirlo bajo su propio apellido. En las actas del juzgado de Banes continuó siendo legalmente Rubén Zaldívar, hasta que en 1939, al ser nominado a la candidatura presidencial, se descubrió que la inscripción de nacimiento de Fulgencio Batista no existía. Conseguirla le costó postergar la presentación de su candidatura y quince mil pesos para pagar al juez.

Siendo muy joven realizó labores campesinas, fue aprendiz de barbero y de sastre. Su madre falleció cuando era un adolescente. Entonces abandonó Banes en busca de mejores oportunidades. Trabajó como jornalero en Antilla; fue mensajero y luego se convirtió en estibador.



Fulgencio Batista de joven retranquero

El 15 de enero de 1919 logró colocarse como empleado de la Railroad Company. Trabajó por 22 meses en los ferrocarriles y luego decidió entrar en el ejército; era una de las ocupaciones de mejor salario. Ingresa en el Ejército Nacional el 14 de abril de 1921 siendo alistado en la Cuarta Compañía del Batallón No.1 de Infantería en el Campamento de Columbia.

Entonces se caracterizaba por ser un joven de inteligencia natural, con una gran fuerza de voluntad y tenacidad, ávido de superación personal. Sus vivencias personales, lo hicieron padecer ciertos complejos y traumas propios de las discriminaciones de las que inevitablemente fue víctima desde su nacimiento, por ser mulato, de procedencia campesina muy pobre, haber residido en una de las regiones más atrasadas de Cuba, ser el mayor de cuatro hermanos y el único no reconocido por su padre. Es así que ingresa en un curso de instrucción para propiciar su entrada en el bachillerato. Soñó con ser abogado, pero su espíritu de grandeza tropezó con la realidad. Decidió hacerse taquígrafo y optó por un curso por correspondencia del “Metropolitan Institute” de Nueva York y logró graduarse.


En enero de 1923 ingresa en la academia “San Mario”, donde amplía sus conocimientos técnicos y adquiere y perfecciona sus habilidades como especialista taquígrafo del sistema Pitman. Poco después se le vence su contrato de alistamiento militar y pasa a trabajar como profesor de Gramática de la Academia “San Mario”. En el mes de mayo se realista nuevamente, siendo destacado en las oficinas del Escuadrón No. 5 de la Guardia Rural en La Habana.

Al siguiente año es trasladado a la finca “María”, en el Wajay, residencia campestre del entonces presidente de la República, Alfredo Zayas Alfonso. Se asegura que aquí se convirtió en un asiduo lector de importantes libros existentes en la biblioteca de la casa presidencial. Seguramente su sagacidad y sentido de observación le permitió apreciar los manejos de un presidente corrupto, que durante su gobierno facilitó la injerencia del gobierno norteamericano y realizó turbulentas operaciones financieras que afectaron el tesoro nacional en beneficio de intereses particulares de extranjeros y nacionales. Tal vez, desde entonces proyectó en su pensamiento la perversa idea de llegar a ser presidente de Cuba. En realidad astucia y ambición no le faltaban.

También prestó servicios en la Capitanía del Escuadrón radicado en el Castillo de Atarés y después en el Castillo de la Fuerza en el Departamento de Dirección del Estado Mayor como secretario del veterano coronel del Ejército Libertador, Federico Rasco Ruiz, entonces inspector general del Ejército.

El 14 de junio de 1926 obtiene su nombramiento de cabo, plaza que obtuvo en oposición después de ser discutida entre cuarenta y dos aspirantes. El 17 de agosto de 1928 es ascendido a sargento de primera taquígrafo, plaza que también obtuvo por oposición y con calificación de sobresaliente, siendo destacado, según la Orden Especial No. 148, en el Séptimo Distrito Militar en La Cabaña.

Poco después es trasladado, con igual cargo, para el Campamento de Columbia, sede del Estado Mayor del entonces denominado Ejército Permanente. Aquí, poco a poco Batista se convierte en un militar laborioso, se siente reconocido por sus jefes y compañeros; redacta órdenes, resuelve con celeridad y eficiencia los problemas de orden administrativo y se destaca por encima del resto de sus camaradas; su protagonismo es evidente. Le alcanza el tiempo para leer interesantes libros existentes en la biblioteca de esta instalación militar, que contribuyeron a elevar su cultura general.

No deja de asistir a las clases de idioma inglés y con el tiempo aprendió a leer, escribir y hablar con fluidez este idioma. Por esta época el inglés era el idioma de la transición y la transformación. La lengua inglesa se había convertido en la lengua de la oportunidad. La mayoría de los trabajos mejor remunerados estaban más al alcance de quienes lo dominaban. Sin dudas, el “bombillo” de la imaginación y la suspicacia del joven sargento ya se habían encendido.

* (San Antonio de los Baños, 1952) profesor e historiador, miembro del secretariado permanente de la Unión de Historiadores  de Cuba.

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¿Quién fue Batista? (II) #Cuba #TenemosMemoria

Publicado el marzo 18, 2015 por micubaporsiempre

Por Israel Valdés Rodríguez*

Segunda etapa (1930 – 1933)

En agosto de 1930, previa solicitud, Batista es autorizado por su mando militar para instalar en su residencia en la calle Jesús del Monte esquina a Toyo, una Academia de Taquigrafía Gregg, destinada a impartir cursos por seis meses a jóvenes militares y propiciar que en cada una de las oficinas del Estado Mayor del Ejército existiera un taquígrafo competente para las labores militares.

Esto le permitió a Batista una entrada adicional de dinero (con el concebido gravamen) y obtener mayor protagonismo, dentro y fuera del ámbito militar. Sus ansias de sobresalir son superlativas, se muestra solícito ante quienes lo procuran, para este o cualquier asunto, y ofrece espontáneamente sus teléfonos para estar al alcance de todos: el FO-7043, Campamento de Columbia; I-6853, colegio “Milanés”; I-8471, vidriera de Toyo; I-2519, ferretería de Toyo.

En el año 1932, Batista es designado para trabajar como taquígrafo en el Tribunal Superior de la Jurisdicción de Guerra y participa en diferentes Consejos de Guerra, donde eran procesados jurídicamente oficiales del ejército. Aquí se relacionó con eminentes abogados de la época, tales como: Ricardo Dolz, Carlos Manuel de la Cruz, Gonzalo Freyre de Andrade y Pedro Cué, los que también fueron figuras de la política y favorecieron la entrada de Batista en este ambiente social. En estos eventos también se encargaba de atender a la prensa para facilitarle la información, otra posibilidad más para trascender. Por este año Batista se integra al ABC, organización celular secreta opuesta al gobierno de Gerardo Machado y aunque su participación en la conspiración no fue destacada, le sirvió como trampolín para lanzarse a las turbias aguas del ambiente político reinante.

El 25 de agosto de 1933 se produce el entierro en el Cementerio Colón, de tres hombres asesinados por miembros de los cuerpos represivos del dictador Machado: Félix Alpízar, estudiante; Margarito Iglesias, líder obrero y el sargento Miguel Ángel Hernández. Después que los restos mortales de Margarito y Miguel fueron depositados en el mismo panteón, llegaron los miembros del Directorio Estudiantil Universitario, José Leyva Gordill e Ismael Seijas quienes armados con ametralladoras de mano, solicitaron permiso para hacer unos disparos al aire, como salvas de despedida. En ese instante llega el doctor Lucilo de la Peña, conocido luchador del Partido Liberal y expedicionario de Gibara, quien había sido seleccionado para que despidiera el duelo del sargento Hernández, pero Batista lo aborda y le sugiere que le diera la palabra, pues como militar le correspondía tal misión. De la Peña accede. Batista, con voz firme, grave y gruesa, pide a los presentes silencio para que lo escuchen.

El joven sargento (tenía 32 años), mulato, de pelo lacio y de patillas largas, empieza a hablar despacio; se dirige a civiles y militares. Lamenta la pálida presencia de militares en un momento tan crucial, donde se les daba el último adiós a los héroes caídos. Y terminó su emocionada oración con estas palabras: “Juntos venceremos; si no nos juntamos, la anarquía acabará con la República y se perderán los derechos del Pueblo. Para esa obra a todos los emplazo. Es la mejor manera de honrar la memoria de Hernández, de Iglesias, de Alpízar, y de todos cuantos, por defender nuestras libertades, dieron su vida:” (1)

Una vez más se pone de manifiesto el oportunismo de Batista; sus ansias de ganar un espacio en el acontecer político del país eran evidentes. Los acontecimientos que se produjeron después así lo demuestran.

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¿Quién fue Batista? (III) #Cuba #TenemosMemoria

Publicado el marzo 19, 2015 por micubaporsiempre

Por Israel Valdés Rodríguez*

Tercera etapa (1933 – 1944)

El 4 de septiembre de 1933 los sargentos, cabos y soldados del ejército dieron un golpe de Estado que estableció un gobierno revolucionario de facto. Es en esta coyuntura histórica es que surge a la palestra pública la figura del sargento taquígrafo, Fulgencio Batista Zaldívar.

El entonces embajador norteamericano Benjamín Sumner Welles fue sorprendido cuando en la madrugada de ese día, un grupo de militares y estudiantes en unión de otros elementos opositores al régimen de Gerardo Machado habían dado un golpe de estado en el campamento militar de Columbia. Al día siguiente Welles escribió en su diario: “Vinieron a verme los sargentos Batista y Santana. El propósito de su visita era aclarar mi actitud hacia el llamado grupo revolucionario y cuán favorable sería la reacción de Estados Unidos a la formación de un gobierno encabezado por éste grupo”. (2)

El embajador norteamericano expresó sus simpatías y el apoyo a los sargentos, lo que a su vez se convirtió en el trampolín de la acelerada carrera de Batista. Aquí tuvo la oportunidad de comunicarse en idioma inglés con el diplomático norteamericano. A partir de este momento el gobierno de Washington fijó su atención en dicho personaje; este era el títere que necesitaba el imperio para gobernar a Cuba. De esta manera Batista asume la dirección del movimiento septembrista y es nombrado jefe del ejército con el grado de coronel, de acuerdo al Decreto No. 1538, que apareció en la Gaceta oficial, edición extraordinaria, número 27, del 8 de septiembre de 1933.

En el mes de diciembre de 1933, Jefferson Caffery sustituyó a Sumner Welles, quien había preparado ya las condiciones para un golpe de Estado contrarrevolucionario. Batista es el “hombre fuerte” escogido por el imperialismo; el 15 de enero de 1934 este dio el golpe de Estado y estableció una dictadura que reprimió brutalmente al pueblo y se convierte en el verdadero dueño político del país a la sombra de sucesivos ocupantes formales del sillón presidencial.

(Fulgencio Batista y su hijo Fulgencio Rubén Batista Godínez en 1934)

A partir de 1938, presionado por el creciente movimiento de masas y por la coyuntura internacional de lucha contra el Fascismo hizo algunas concesiones políticas y sindicales, pero sin abandonar su condición de fiel servidor del gobierno norteamericano.

El 27 de octubre de 1938 el flamante coronel Batista recibe en su residencia particular de la Ciudad Militar, al agregado militar de la Embajada de los Estados Unidos, comandante Henry Barber, quien portaba una carta del general Malin Craig, jefe del ejército norteamericano y donde lo invitaba a visitar el país norteño.

A las 7 y 40 a.m. del día 8 de noviembre de 1938, el coronel Batista arriba a los muelles de la Pan American Airways, para tomar el avión Clipper N.C. 823 M, modernísima aeronave del servicio internacional, conducida por el piloto Robert Fatt. Acompañaban al jefe del ejército cubano, su esposa y secretarios particulares. A las 10 y 15 a.m., en el aeropuerto de Miami, acuatizaba el Clipper; una representación del ejército y gobierno norteamericano le dio la bienvenida. A las 11 a.m. en el tren “To Miami” y en el coche especial “Nepesta”, emprende el bello y atractivo viaje de 24 horas rumbo a Washington.

En la estación de la capital norteamericana Batista fue recibido, entre otras personalidades, por el general Malin Craig y un viejo amigo, Mr. Benjamín Sumner Welles. Ese mismo día a las 4 p.m. el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, le ofreció a Batista un té y ambos sostuvieron una entrevista privada (sin necesidad de traductor) durante más de treinta minutos. A las 2 y 30 de la tarde del día 25 de noviembre, Batista y su séquito abordan el crucero “Cuba” de la Marina de Guerra Constitucional cubana y después de los veintiún cañonazos de despedida oficial enfila rumbo hacia el puerto de La Habana. A su llegada a la capital es recibido en el Palacio Presidencial por el presidente Federico Laredo Brú, los miembros del Cuerpo Diplomático acreditados en La Habana y los secretarios del Despacho.

Lo cierto es, que hasta ese momento, el gobierno y el ejército norteamericano nunca le habían tributado semejantes honores, agasajos y distinciones a un jefe de las Fuerzas Armas del mundo como los rendidos al coronel Batista.

El 4 de diciembre de 1939 realiza su retiro del ejército para aspirar a la presidencia de la República. Tomó posesión como presidente en el año 1940 tras unas elecciones muy discutidas y que no estuvieron exentas del fraude, la violación de urnas, la compra venta de votos, las votaciones bajo presión y otras depredaciones.

¿Elecciones discutidas? ¿Fraude?: El Presidente Fulgencio Batista llega en ferrocarril. Cuba (1943)


Otro astuto proceder durante su periodo presidencial fue que el 27 de enero de 1942, a pesar de no estar en el servicio militar activo se concedió, a sí mismo, el grado de Mayor General.
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¿Quién fue Batista? (IV) #Cuba #TenemosMemoria

Publicado el marzo 20, 2015 por micubaporsiempre

Por Israel Valdés Rodríguez*

Cuarta etapa (1944 – 1973)

Durante los años 1944 hasta 1948 Batista concluye su mandato presidencial al ser derrotado en las urnas por los auténticos y se exilió en los Estados Unidos, tiempo suficiente para afianzar y desarrollar sus sentimientos de servilismo al imperialismo yanqui y fortalecer su compromiso con la élite de poder norteamericana.

Hay que apuntar, que durante su primera etapa en el poder de 1933 a 1944 ya Batista había acumulado una fortuna personal inestimable como resultado del robo al tesoro público, así como de los beneficios derivados de su posición de poder y de innumerables negocios ilícitos realizados a lo largo de aquellos once años.

En esta localidad miamense compró una lujosa mansión en Halifax 137, conocida como Mansión Rosada, muy cerca del río Halifax, en Daytona Beach, Miami, Florida, la cual debe haberle costado una buena suma de dólares. Entonces Miami se había convertido en un refugio seguro y confortable de los funcionarios que dominaban la vida política cubana y sobre todo, de la aristocracia criolla.

En Daytona Beach, Batista se codeó con personajes de la alta sociedad; aumentó su popularidad y proyectó sus ambiciones de poder. Al lado de su residencia se encontraba otra mansión que donó a la ciudad en 1946, para que se instalara un museo de tema cubano. Este gesto, que no tenía nada de altruismo y si de politiquero y calculador, propició que fuera designado el 24 de marzo como el “Día de Batista” y declararon a Fulgencio Batista como ciudadano honorario.

Regresa a Cuba en junio de 1948, con todas las garantías concedidas por el entonces presidente Carlos Prio y a partir de 1949, organiza un nuevo partido, el Partido Acción Unitaria (PAU). El 10 de marzo de 1952 lleva a cabo el conocido golpe de estado haciendo trizas la constitución de 1940 y todo germen de progreso y verdadera democracia. Es conocido que el Servicio de Inteligencia Militar estaba al tanto de los pormenores de la conspiración de Batista en unión de otros oficiales retirados, sin embargo, no se ejecutaron medidas para impedir el golpe de estado. Durante su gobierno recibió el apoyo incondicional y sin límites de los Estados Unidos y fue quien hizo todo lo posible por mantener la dependencia neocolonial.

A finales de 1958, cuando el Ejército Rebelde desarrollaba su ofensiva e invadía nuevos territorios, Batista permitió celebrar elecciones fraudulentas que ganó el candidato oficialista Andrés Rivero Agüero, quien no logró tomar posesión, pues la madrugada del primero de enero de 1959, los rebeldes con el comandante Fidel Castro Ruz al frente, se dirigían victoriosos hacia la capital habanera.

El dictador Batista huyó despavoridamente en un avión que despegó a las 2 y 30 a.m. del 1ro. de enero de 1959; lo acompañaban su esposa y ex esposa, los hijos de ambos matrimonios, varios altos oficiales, dirigentes de su gobierno y algunos allegados. Antes le encomendó al general Eulogio Cantillo la formación de un gobierno títere que mediatizara la toma del poder por los revolucionarios.

Esta vez los Estados Unidos le cerraron las puertas. Fue para República Dominicana y le negaron la residencia y tuvo que pagar un millón de dólares para poder salir de ese país. En realidad dinero poseía para pagar cualquier eventualidad, pues la fortuna robada, malversada y acumulada durante su segunda etapa de poder entre 1952 y 1958 se calcula en un monto gigantesco.

Después de este incidente voló para Portugal, donde le concedieron asilo en Isla Madeira. Más tarde se trasladó para Madrid. Falleció de un infarto cardíaco en una villa de Marbella, en la costa mediterránea de España, el 6 de agosto de 1973.

Citas y referencias:

Autor: Raúl Acosta Rubio. Ensayo Biográfico sobre Batista. Imprenta Úcar, García y CIA. La Habana, Cuba, 1943. Página 136.
Colectivo de Autores: Sobre la historia de las intervenciones armadas norteamericanas. Editorial Progreso, Moscú, 1984. Páginas 53 y 54.
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Cuba: Todos Culpables  (lo que no se sabe del dictador Batista y su epoca - relato de un testigo) (Spanish Edition) Paperback – December 1, 1977
Autor:   Raúl Acosta Rubio

Autor: Raúl Acosta Rubio. Ensayo Biográfico sobre Batista. Imprenta Úcar, García y CIA. La Habana, Cuba, 1943.
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Video Testimonio de Leonor Ferreira, la presa política mas joven de  Cuba cuando la Presidencia de Gerardo Machado y Morales donde explica su relación con Batista y cómo él era pese a que en lo político eran adversarios.

Parte II donde habla  de su relación con Batista 



Más en: http://baracuteycubano.blogspot.com/ donde se lee algo que quizás explique el porqué  Melba Hernández y Haydeé Santamaría apenas estuvieron en la cárcel después  del asalto al Cuartel Moncada  y al Cuartel Carlos Manuel de Céspedes el 26 de julio de 1953:

Leonor estuvo presa dos veces más en el Príncipe, en ambas ocasiones con su madre, quien para entonces ya exigía permanecer con su hija, y en una de esas oportunidades con la doctora Ofelia Domínguez, abogada de mucho prestigio. También muchas veces más en la propia cárcel de mujeres de Guanabacoa, junto a las igualmente presas políticas Pilar Jorge de Tella, María Aurora y Nenita Quintana, y en el Presidio Modelo de Isla de Pinos. Por una vez más estuvo presa durante el gobierno de Fulgencio Batista, quien irónicamente había sido amigo suyo y de toda su familia, pues eran vecinos de la esquina de Toyo, en la época en que él era sólo Sargento. Leonor, que era miembro del Partido Auténtico para esa época, piensa que si no cumplió los 31 años que le pedían por una causa de conspiración contra el gobierno fue gracias a su intervención. “El decía que no quería ni estudiantes ni mujeres en las cárceles”.

Batista muchas veces la aconsejó que se estuviera tranquila, que no hiciera sufrir más a su madre, pero ella no lo oyó. “El siempre me decía que los que nos habíamos portado mal éramos nosotros”

En otro artículo de ese mismo post se lee:

Solo hay dos cosas en su vida de las que Leonor Ferreira, con la perspectiva del tiempo, dice arrepentirse: haberse enfrentado a Batista, al que tenía un gran aprecio, y haberse marchado de Nicaragua cuando se le pidió que se quedara, ya que cree que podría haber evitado los problemas que sucedieron luego.

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A CONTINUACIÓN ALGUNOS APUNTES SOBRE LA GESTIÓN DE GOBIERNO DEL PRESIDENTE   FULGENCIO BATISTA Y ZALDIVAR EN SU GOBIERNO CONSTITUCIONAL DE 1940-1944, LOS CUALES  APARECEN ESCRITOS  EN  EL HONESTO Y EXHAUSTIVO LIBRO TITULADO LA VERDADERA REPÚBLICA DE CUBA (DEL DR. ANDRÉS CAO MENDIGUREN,  UN DOCTOR  EN MEDICINA  QUE  LUCHÓ EN CONTRA DEL GOBIERNO DE FULGENCIO BATISTA DE LOS AÑOS 50s)  EN EL QUE NO SE MANIPULA  AL LECTOR  OCULTANDO HECHOS, LEYES, ETC.; EL  MENCIONADO LIBRO PUEDE ADQUIRSE LLENDO A   AMAZON  HACIENDO CLICK EN EL TÍTULO  DEL LIBRO. 

Pero un muy breve resumen de la gestión del Presidente Fulgencio Batista y Zaldivar, en ese período, que habla de la gran honestidad del antibatistiano Dr. Andrés Cao Mendiguren, es el siguiente:

 
En ese libro  también se lee el siguiente balace globalizador sobre la República de Cuba nacida en 1902 y herida mortalmente el 1 de enero de  1959:

 ¨Cabe decir que aquellos pensamientos de 1913 expresaban una realidad  porque esa nación  se alcanzó muy pronto  en décadas posteriores,  aunque en 1959  fue demolida por los que  usurparon el poder, y ha sido vilipendeada  por una oleada de intelectuales comprometidos o  mediocres. El testimonio de ello es que Cuba ocupaba  las primeras posiciones  en todos los renglones de los anuarios de las Naciones Unidas  para la América Latina. Y hay que reconocer que estos logros  tan destacados  no se hubieran podido conseguir  si nuestros gobernantes, y a pesar de sus errores,  no hubieran tenido interés  y acierto para  resolver los problemas de la sociedad cubana, si nuestros legisladores no nos hubieran  dado una legislación avanzada  y moderna, o si el  pueblo cubano no hubiera estudiado  y trabajado  para superarse. El pueblo cubano era exigente  y siempre aspiraba  a lo mejor, pero tenemos  que acusarnos  de un pecado,  y es que  cuando no lo lográbamos plenamente, en vez de analizar  los fallos  y aplaudir lo logrado, prodigábamos una crítica irresponsable.¨ (Cao, 2008, p. 87)










 Nota de Pedro Pablo Arencibia,  Bloguista de Baracutey Cubano, relacionada con el último párrafo de la última  captura de pantalla:

En esta nota publicaré palabras de un libro de Batista (escribió 6 ó 7 libros) en que Batista habla sobre esa alianza con los comunistas; alianza que se produjo en el marco de la II Guerra Mundial cuando EE.UU. era aliado de la Unión Soviética de Stalin contra la Alemania de Hitler; señalo que después del 10 de marzo de 1952, una de las primeras medidas de Batista  fue muy diferente a las que había tenido a partir de 1938 con respecto al partido comunista pese a  que los líderes comunistas Blas Roca, Lázaro Peña y Salvador García Agüero fueron en la madrugada del 10 de marzo de 1952  al Campamento Militar de Columbia para mostrarle su  apoyo a Fulgencio Batista. Roberto Simeón en su artículo Cuba. El golpe de estado del 10 de marzo de 1952 y el inicio de un nuevo proceso escribe: .

¨...  El partido comunista envió una comisión al campamento militar de Columbia para entrevistarse con el Gral. Batista, integrada entre otros por Blas Roca, Salvador García Agüero y Lázaro Peña al objeto de ofrecer la colaboración del Partido al gobierno golpista. La gestión fue de inmediato neutralizada por el Embajador Norteamericano que le comunicó al general que todo acuerdo tendría por consecuencia el no reconocimiento de su gobierno por Estados Unidos. No obstante el nuevo régimen, estableció un concordato de tolerancia. Los sindicatos en su gran mayoría se plegaron en pocas horas al nuevo gobierno. La Iglesia en la voz del Cardenal Arteaga felicito a Batista por el exitoso asalto.¨

Veamos como Batista explica esa alianza con los comunistas para las elecciones de 1940 (*): “Andando el tiempo, complicaciones internacionales permitirían al comunismo actuar a la luz pública bajo el emblema del Partido Socialista Popular. La Segunda Guerra Mundial obligó a potencias democráticas de la jerarquía de los Estados Unidos y bajo la dirección de un demócrata de las calidades de Franklin D. Roosevelt a asociarse con la URSS para salvar al mundo de lo que entonces se llamara "el peligro totalitario". Como Cuba, tradicionalmente aliada a los Estados Unidos, fuera una de las primeras repúblicas del Nuevo Mundo en tomar bando a su lado después de los sucesos de Pearl Harbor ¿a quién podrá sorprender que entre los partidos que apoyaran a nuestro gobierno figurara el Socialista Popular? ¿Podría pensarse que por el hecho de haber paleado juntas las armas de Stalin y de Roosevelt, éste fuera reo siquiera de la menor sospecha de filo-comunismo?”.

(Sentados: Fulgencio  Batista y Blas Roca) 


“A nosotros se nos censurará, con las más insidiosas intenciones, haber aceptado la colaboración del Partido Socialista Popular en 1939, pero se olvidará que, al adoptar la suprema decisión de llevar al país a la guerra al lado de Norteamérica, invitamos a los partidos políticos a integrar un gobierno nacional, donde todas las tendencias estuvieran representadas. Si en aquella ocasión en que acudían unidas a los campos de batalla las banderas de las barras y las estrellas y de la hoz y el martillo se hacía un alto en las contiendas ideológicas para concentrar los esfuerzos en la batalla contra el eje Roma – Berlín - Tokio, ¿qué otra cosa podía hacer nuestro gobierno que responder a un deber patriótico, a un llamado de la democracia mundial en grave trance, como harían a su turno casi todas las hermanas repúblicas del Nuevo Mundo?”

“A esta posición nuestra en relación con el comunismo, siguió la que adoptamos a partir de marzo de 1952. Si política es hacer en bien del pueblo lo que en cada momento debe hacerse, en cada una de las tres posiciones nuestras 1933, 1939 y 1952 "hicimos lo que la salud de la patria demandaba”.

Fuente.:(*) Fulgencio Batista en su libro Piedras y Leyes. Ediciones Botas. México. 1961. Págs. 54, 55 y 56.


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Fotos de Batista de los años 30s y de los primeros años 40s del pasado siglo


Fulgencio Batista   y a su lado, vestido de blanco,  el Dr.  Ramón Grau San Martín

En la foto de izquierda a derecha: Ramón Grau San Martín, Sergio Carbó, Fulgencio Batista y después  QUIZÁS:  Pablo Rodríguez y José Eleuterio Pedraza. En segunda fila, vestido de blanco y con espejuelos, Juan  Antonio Rubio  Padilla.


Antonio Guiteras Holmes, entonces Secretario (Ministro) de Guerra y Marina y a su lado Fulgencio Batista, quien era Jefe del Ejército.

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Batista en 1938



Fulgencio Batista y José Eleuterio Pedraza




Dos fotos de Fulgencio Batista y el Presidente Federico Laredo Brú



Fulgencio Batista haciendo campaña electoral en Banes;  algunas personas afirman que el niño que está cargando Batista es Raúl Castro Ruz.  En la foto original la persona mayor que está al lado de ellos con un pañuelo en la mano es el Presidente provisional Federico Laredo Brú, quien fuera Coronel del Ejército Libertador, al igual que Carlos Mendieta y Montefur,  que fue también Presidente provisional.


Fulgencio Batista envestido como Presidente constitucional para el período 1940-1944


El Presidente Batista y el Ex Presidente Mario García Menocal y Deop, con el cual Batista hizo coalición  para las elecciones, ya que el partido político de García Menocal fue el partido poñítico que llevó 17  personas a la Asamblea Constituyente  de donde salió la Constitución de 1849; solamente superado por el Partido Auténtico que llevó 18 constitucionalistas.


La familia Batista Gódinez  en los primeros meses de 1934


(El Presidente Fulgencio Batista  y su primera esposa: Elisa Godínez Gómez con  dos de sus tres hijos: Mirta y Rubén ( ¨Papo¨))





En la foto Ramón Grau San Martín  y Fulgencio Batista  después que el primero ganó la Presidencia de la República de Cuba para el período 1944-1948. Por  lo estipulado en la Constitución de 1940, Batista  no podía aspirar a una reelección inmediata; su candidato para esas elecciones  fue su Primer Ministro Carlos Zaladrigas Zayas, decisión que provocó divisiones y deserciones  en la Coalición Socialista Democrática (CSD) las cuales se sumaron a la temprana  del muy importante y numeroso  partido del  ex Presidente Mario García Menocal, el cual deseaba que fuera su hijo el nombrado  por Batista para aspirar a la Presidencia. El  hijo de García - Menocal era Alcalde de la ciudad de La Habana, por su importanacia  la segunda posición política  del país, a la cual había llegado por ser una de las condiciones  del ex Presidente  García-Menocal para hacer coalición con Batista en la CSD para las elecciones de 1940. Para que  el partido de Mario  García Menocal y Deop (había obtenido 17 delegados a la Constituyente, solamente superado por el Partido Auténtico que obtuvo 18)  se integrara a la CSD  Batista le ofreció a Menocal  12 Senadurías, la Alcaldía de  la ciudad de La Habana, etc., mientras que el Partido de Grau San Martín le ofreció a Menocal solamente 6 Senadurías, le negó la Alcaldía de la ciudad de La Habana, etc. Esto se encuentra con más detalles en el libro del Dr. Andrés Cao Mendiguren que ya hemos  mencionado.

Eduardo R. Chibás y Ribas a esas elecciones le llamó la Jornada Gloriosa pues era partidario del Partido Auténtico lidereado por  Ramón Grau San Martín  pese a que  en 1933 se opuso a que Ramón Graus San Martín siguiera en la Presidencia provisional al encabezar una manifestación frente al Palacio Presidencial con los gritos: de ¨King Kong, qué se  vaya Ramón !¨ .  Chibás  posteriormente se iría  de dicho  partido y fundaría el Partido Ortodoxo  al Grau seleccionar a Carlos Prío Socarrás y no  a él  como el nominado   por dicho partido para aspirar a  la Presidencia en las elecciones de 1948. Por otra parte, Chibás   exageraba   (algo bastante habitual en él)  al llamarle Jornada Gloriosa  pues la Coalición Socialista Democrática (CSD) superó  en esas elecciones a la coalición Alianza Auténtico-Republicana (AAR) (coalición  encabezada por el Partido Auténtico, pero acompañada por el Partido Republicano de Alonso Pujol, el cual se había separado de la de Batista)  en varios  aspectos: 
               
Senado o Cámara Alta:   CSD:  30     AAR: 24
Casa de Representante o Cámara Baja:   CSD: 43     AAR: 23
Gobernaturas:   CSD:  2   AAR: 4
Alcaldías:   CSD:  68   AAR:  58

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