sábado, octubre 19, 2019

El arco sobre el proyecto castrista. Andrés Reynaldo: Dos libros de Heberto Padilla y Néstor Díaz de Villegas sostienen un singular arco sobre nuestra historia





El arco sobre el proyecto castrista

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Dos libros de Heberto Padilla y Néstor Díaz de Villegas sostienen un singular arco sobre nuestra historia.
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Por Andrés Reynaldo
Miami
19 Oct 2019

Dos eventos del pasado fin de semana en Miami arrojan a través de medio siglo una misma luz sobre el castrismo: el homenaje a Heberto Padilla por los 51 años de su fundamental Fuera del juego y el lanzamiento en Miami de De donde son los gusanos, de Néstor Díaz de Villegas.

(Heberto Padilla. TOMÁS GALINDO/ FACEBOOK)

Fuera del juego marcó la desaparición de la libertad de expresión artística en la Isla, ya bastante mermada en 1968 tras la censura al documental PM y las Palabras a los Intelectuales, de Fidel Castro. Fue el canto de cisne de la ilusión revolucionaria de una generación de poetas que dio a la  cubana una renovadora apertura temática y estilística. Dicho entonces por Padilla: "Los poetas cubanos ya no sueñan".

Si algunos, como Roberto Fernández Retamar, Fayad Jamís y Pablo Armando Fernández, por citar entre los más conocidos de esa generación, siguieron fieles a la dictadura, no solo fue a costa de su integridad intelectual sino de su estética. Por supuesto, el arte no tiene que ser moral. Tampoco puede fingir que lo es. Hay una falsificación de la sustancia y, por tanto, una debilidad en la forma, si cantas la felicidad de los obreros a la vez que están prohibiendo los sindicatos.

Las crónicas de Díaz de Villegas dinamitan la ilusión raulista. Una experiencia tan particular como la reconstrucción de un apartamento en La Habana y el reencuentro familiar, da pie al poeta para fijar el concluyente testimonio de la perseverancia opresora de la dictadura y la decrepitud física, ética y cultural de la nación. Padilla denuncia el tránsito del castrismo a la más férrea ortodoxia marxista-leninista. Díaz de Villegas nos enseña que el castrismo sobrevive en la síntesis de lo peor del comunismo y lo peor del capitalismo.

Ambos libros sostienen un singular arco sobre nuestra historia. En 1968, Fidel saluda la invasión de Praga. Al cabo de sus coqueteos con Mao, convencido de que no podía ser un nuevo Tito ni dispuesto a encerrarse en el comunismo autista de Enver Hoxha, se entrega en cuerpo y alma a Moscú. El año anterior, la muerte del "Che" en Bolivia lo ha liberado del único competidor con un carisma internacional dentro del núcleo histórico de la Sierra Maestra. Asimismo, ha despejado las amenazas de reforma entre los comunistas con el llamado Proceso de la Microfracción, una purga estalinista con sentencias de dos a 16 años y el suicidio de dos de la treintena de acusados ¡durante los interrogatorios!

(Néstor Díaz de Villegas)

Fuera del juego no podía ser anticastrista sin ser antisoviético, y viceversa. Fidel asumirá, hasta la llegada de Gorbachov, el papel de aguerrido títere de Moscú en el Tercer Mundo, al punto de apoyar en 1979 la invasión en Afganistán mientras presidía el Movimiento de los No Alineados. En la Isla, durante la década de 1970, el proceso de sovietización de las instituciones y la cultura fue sistemático, inapelable y, con frecuencia, ridículo. Puedo recordar, en un festival de música campesina, el amordazado descontento por la premiación de Las Koljosianas de Matahambre.

Al otro lado del arco, De donde son los gusanos registra las ruinas de la más larga, retrógrada y destructiva dictadura americana. Octogenarios generales millonarios, el cuentapropismo como servil fuerza oficialista, la promoción de un turismo sexual que haría sonrojar a Meyer Lansky y Lucky Luciano, las avenidas degradadas a trillos, la corrupción de policías y funcionarios. Oprimidos y opresores reconciliados en su inercia parasitaria, robándose los unos a los otros, con el anhelo de que Washington resuelva el problema mientras lo vaya resolviendo Miami.

Cada uno de estos libros, en su época y en su género, acusan también el miedo, la ligereza, la ambigüedad y el colaboracionismo del establishment intelectual y artístico con residencia en la Isla. Fuera del juego se anticipa a decir lo que aquellos nunca dijeron ayer. De donde son los gusanos dice lo que estos no se atreven a decir hoy.

Al principio y al final, por encima de ideologías, períodos especiales y coyunturas, permanece el poder de la familia Castro. Padilla vio a Birán disfrazarse de proyecto. Díaz de Villegas comprueba que el proyecto es Birán.


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Video: “Adoctrinamiento de los pueblos a través de la educación cubana castrista”.



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Instituto de la Memoria Historica Cubana
Jun 7, 2019
Intervención del periodista Pedro Corzo en el foro “Adoctrinamiento de los pueblos a través de la educación cubana castrista” celebrado desde el Salón de Expresidentes en Asamblea Legislativa en Costa Rica

Pedro Corzo - Foro “Adoctrinamiento de los pueblos a través de la educación cubana castrista”

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Completo el Foro “Adoctrinamiento de los pueblos a través de la educación cubana castrista”

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Adoctrinados desde la cuna

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Niños de entre seis y once años repiten las frases en que se comprometen a ser “dignos relevos de la Unión de Jóvenes Comunistas”
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Por Ana León y Augusto César San Martín
18 DE JUNIO, 2018

LA HABANA, Cuba.- El juramento de los “Pioneros José Martí” que cada año se realiza en honor al aniversario por el natalicio de Ernesto “Che” Guevara, evidencia la extrema ideologización a que son sometidos los niños cubanos, un proceso obligatorio enmascarado tras la propaganda de la enseñanza gratuita. Bajo un sol calcinante, acosados por los gritos y amenazas de las maestras, alumnos de entre seis y once años repiten las frases en que se comprometen a ser “dignos relevos de la Unión de Jóvenes Comunistas”.

A pesar del obvio fracaso que ha sido el esquema socialista insular —durante y después del período sovietizante—, pervive una mentalidad enfocada hacia un pasado distópico, cuyas consecuencias resuenan hoy en cada aspecto de la vida social que los infantes no son capaces de comprender. Ellos nada saben del comunismo y sus implicaciones; por consiguiente, el juramento pioneril constituye una violación a su derecho de elegir libremente una afiliación política.

Los padres no pueden oponerse a este feroz adoctrinamiento que desde las aulas deforma la conciencia social y política de sus hijos. Apenas conocen el juramento y no se atreven a cuestionar su sesgo militante, porque el miedo es mayor que la preocupación por la calidad de la educación que están recibiendo los niños.

El trabajo ideológico sobre los educandos es más importante que la pedagogía, la ética y la cultura, rasgo que refrenda el esquema de perpetuidad diseñado por el gobierno para mantener un poder a todas luces fallido; pero contra el cual resulta muy difícil luchar debido a la progresiva anulación de la voluntad política ciudadana.

El anhelado cambio es muerto antes de nacer en la conciencia de esos niños que sudan de pie bajo el sol, tratados con un rigor propio del Servicio Militar. Su juramento es un discurso muerto que pronto será olvidado; porque esa perorata hueca no garantiza que se convertirán en jóvenes comunistas, ni siquiera en hombres y mujeres de provecho. Lo que sí asegura es que crezcan en el miedo, la confusión, la mentira y la hipocresía, llevando consigo la semilla de un inmovilismo crónico, razón primera por la cual Cuba continúa destruyéndose desde dentro.

La deliberada exclusión por parte del gobierno cubano de otras alternativas educacionales ha atentado contra la pluralidad de experiencias y criterios que eventualmente pudieran derivar hacia la creación de un modelo de sociedad basado en la democracia abierta y participativa. Por ello impulsar un cambio en la Isla es más complicado de lo que se cree.

Las secuelas del adoctrinamiento alcanzan tal magnitud que incluso quienes no están de acuerdo con el sistema llevan el germen del totalitarismo, víctimas de una inoculación sostenida que ha corrompido generaciones.

La captura del libre pensamiento inicia en edades tan tempranas que prácticamente obliga a considerar una “refundación” de la Patria; algo que solo podría lograrse con ciudadanos menores de cinco años, pues una vez que pisen las escuelas del régimen quedarán expuestos a la amenaza. Esos retoños incontaminados serían el último recurso para construir una sociedad inmune a la tara ideológica que ha sido la desaparecida y todavía mal llamada “revolución cubana”


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Sobre Frank País y su actuar,letal y sangriento. Libro del brigadista de la 2506, escritor y periodista Luis González-Lalondry revela condenas a muerte ordenadas por Frank País

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Vamos a dejar las cosas  lo más clara posibles sin involucrar explícitamente  a personas.

Un amigo y muy conocido opositor antiCastrista  que fue, entre otras actividades,  un destacado luchador en contra del régimen de Fulgencio Batista en Santiago de Cuba  y que  se relacionó con Frank País cuando aún Frank no se había  incorporado a la lucha,   me dijo hace años lo siguiente:

  • Frank no tenía ningún  carisma; su carisma comenzó cuando mató  a dos personas a las que le había dado dinero para comprar  armas y esas personas  invirtieron muy mal el dinero en la compra de esas armas, sospechando Frank que esas personas  se habían quedado con una parte del dinero. El carisma de Frank  comenzó cuando al conocerse ese hecho  las personas empezaron a temerle.
  • Una persona, cuyo nombre me dijo y yo he olvidado,  le contó a mi amigo que después de tener una reunión con Frank País en Santiago de Cuba, recordó que  se le había quedado algo en la casa donde tuvo la entrevista  y que al regresar fue mucha su sorpresa  cuando vió a Frank País reunido con conocidos comunistas de esa ciudad.

Leí hace décadas un artículo ¿entrevista?  a Vilma Espín donde ella  expresó que Frank País  enviaba  a las misiones de ejecutar (léase matar)  a alguien,  a aquel luchador  revolucionario al  que le fuera más difícil matar a sangre fría (es decir: no en un combate) por los principios y sentimientos humanos que tuviera esa persona.
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Nicolás Águila en facebook: 

Las calles de Santiago de Cuba fueron escenario temprano de la intolerancia política de los partidarios de Castro, que ordenaban el asesinato de “civiles y militares”. Recuerda el escritor en su obra el asesinato del concejal Nicolás Rivero Agüero, y la muerte a perdigonazos de un soldado en El Caney, en 1955.
La orden de muerte contra el autor vino del propio Frank País, jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio, liderado por Fidel Castro. El que debía ejecutar el atentado era Pepito Tey, y recuerda el brigadista el intento fallido en una noche calurosa de Santiago.---AA / MN
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Libro revela condenas a muerte ordenadas por Frank País

Presentación del libro "Al borde de la muerte", de Luis González-Lalondry.

Por Álvaro Alba
Octubre 18, 2019

“Cumplí con mi deber, cumplí con Cuba”, asegura el brigadista, escritor y periodista Luis González-Lalondry en la presentación de su nuevo libro “Al borde de la muerte”.

Con la presente son ya seis las obras que ha escrito este integrante del Quinto Batallón de la Brigada 2506. La presentación del libro tuvo lugar en la noche del jueves, 17 de octubre, en la sede de la Brigada 2506, en la Pequeña Habana, “un lugar santo, sagrado”, como dijo González-Lalondry en su intervención.

La obra es el testimonio de una de las páginas de la historia moderna de Cuba que muy poco se ha estudiado; la violencia impuesta por los seguidores de Fidel Castro desde el mismo inicio de la lucha política contra Fulgencio Batista. Una violencia que iba desde los secuestros (piloto automovilista Juan Manuel Fangio, dos naves de Cubana de Aviación, marines estadounidenses) hasta los atentados. El fratricidio iniciado desde el mismo 26 de julio de 1953 y que seguía en 1956 con la llegada de Castro a la isla. “Una guerra a muerte que nadie se explicaba” y escribe González–Lalondry que “aquello era una zona de guerra”.

Es una rápida lectura de la vida santiaguera previa a la llegada del régimen de Fidel Castro. Va brindando pinceladas de una ciudad convulsa, elegante, con estudiantes y empleados públicos, empresarios y comerciantes, soldados, políticos y maestros. Una urbe con animado tráfico, bares en penumbra, parques con animados residentes tomando helados o refrigerios. En esa ciudad en la que a Luis González-Lalondry le pusieron una pistola en la sien, le tiraron una granada, y tres matones con Pepito Tey a la cabeza le persiguieron hasta que pudo escapar en un ómnibus por la Alameda Michelsen. Y para colmo, los propios soldados del gobierno que defendía en sus programas radiales le dispararon al auto en el que viajaba con su hermano.

Las calles de Santiago de Cuba fueron escenario temprano de la intolerancia política de los partidarios de Castro, que ordenaban el asesinato de “civiles y militares”. Recuerda el escritor en su obra el asesinato del concejal Nicolás Rivero Agüero,y la muerte a perdigonazos de un soldado en El Caney, en 1955.

La orden de muerte contra el autor vino del propio Frank País, jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio, liderado por Fidel Castro. El que debía ejecutar el atentado era Pepito Tey, y recuerda el brigadista el intento fallido en una noche calurosa de Santiago.

Ese es uno de los ejemplos de “acciones” ordenadas por País. Tanto Frank como Luis eran de Santiago de Cuba y aunque estudiaron en colegios diferentes tenían amigos comunes.

Para decretar el asesinato de González-Lalondry, relata este, bastó su partición en la política nacional como dirigente juvenil del Partido Acción Progresista, el ser empleado municipal y conducir el programa radial “La Juventud con Batista” en la estación Radio Libertad de Santiago de Cuba.

(Tres luchadores antiCastristas en su juventud: Luis González-Lalondry, Estrella Rubio  y  Henry Agueros

También incluye el libro el relato del sargento Manuel Favelo, que disparó por la espalda a Frank País cuando este intentaba huir. Reaparece en las páginas la eterna interrogante sobre la delación de Vilma Espín con una indiscreta llamada telefónica al escondite del buscado cabecilla del 26 de Julio. Y expone la inocencia del Coronel Bonifacio Haza, acusado falsamente y fusilado en la Loma de San Juan el 12 de enero de 1959. También limpia el nombre de Luis Mariano Randich, agente de la Policía Secreta, asesinado por orden de Vilma Espín.

Desde la misma mañana del 1 de enero de 1959 comenzó el entonces joven cubano una lucha que jura no ha cesado. Lalondy recordó en su discurso a “los hermanos de armas, de sangre”, y lamentó la pérdida de muchos de ellos. Dijo estar satisfecho con lo realizado en su vida, tanto en Cuba, como en Estados Unidos. Y sobre el que ordenó su muerte en Cuba, dijo el brigadista que lo perdonó entonces, después y ahora.

La historia de Cuba sigue siendo el objetivo principal en la labor del escritor cubano. Sus libros anteriores tenían como tema la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961. “Bahía de Cochinos: historia de la invasión cubana”, “Sangre en Bahía de Cochinos”, “Prisioneros de guerra” son algunos de los libros que ha editado en Estados Unidos. Por décadas escribió en diarios de Nueva York y Miami, tuvo programas de radio en ambas ciudades y trabajó en la redacción de Radio Martí.

“La historia de Cuba será escrita con obras como esta, que serán fuentes para los futuros investigadores”, dijo en el acto Pedro Corzo, quien en condición de presidente del Instituto de la Memoria Histórica contra el Totalitarismo hizo la introducción del escritor en el acto.
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Documental apologético a Frank País:

Doble asesinato: Frank País y la revolución cubana (versión larga 1 hora 13 minutos  y 11 segundos)




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EEUU limitará el arrendamiento de aeronaves a aerolíneas de la tiranía Castrista de Cuba



EEUU limitará el arrendamiento de aeronaves a aerolíneas cubanas

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Una nueva ronda de sanciones restringe las exportaciones y reexportaciones de productos a la Isla.
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DDC
Washington
18 Oct 2019

Washington anunció un nuevo grupo de sanciones contra el Gobierno cubano, que en este caso limitan las exportaciones y reexportaciones de bienes estadounidenses hacia la Isla y afectan, entre otras, el arrendamiento de aeronaves a aerolíneas cubanas.

El Buró de Industria y Seguridad (BIS) del Departamento del Tesoro de EEUU publicó este viernes una directiva con las sanciones, que serán puestas en vigor a partir del lunes próximo.

Una de las medidas establece la denegación de licencias para el arrendamiento de aeronaves a aerolíneas estatales cubanas. En lo adelante, las aeronaves y embarcaciones no son elegibles para una excepción de licencia si son alquiladas o fletadas por un nacional de la Isla.

También EEUU impondrá a La Habana la "regla del 10%", consistente en denegar cualquier reexportación a Cuba de artículos extranjeros que contengan más de un 10% de componentes estadounidenses. Después de que la Isla fuera eliminada de la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo durante la Administración de Barack Obama, se aplicaba para Cuba la regla del 25% de componentes.

(Vuelo de American Airlines. GETTY IMAGES)

Con la regla que aplicará ahora, la administración de Donald Trump vuelve a imponer el límite de un 10%, de modo que se prohíbe la reexportación Cuba de artículos extranjeros que contengan más de esa cantidad de componentes estadounidenses.

También la medida revisa la excepción existente que permitía otorgar licencias bajo el criterio "Apoyo al Pueblo Cubano". En lo adelante, no se podrán realizar determinadas donaciones al Gobierno de Cuba y al Partido Comunista de Cuba.

También se elimina la autorización para la exportación de artículos promocionales que "benefician generalmente al Gobierno de Cuba", mientras que la exportación de bienes destinados a mejorar la infraestructura de telecomunicaciones se limita a aquellos que faciliten el "libre flujo de información" entre el pueblo cubano, según el documento oficial.

Miguel Díaz-Canel no tardó en reaccionar a las medidas, y tuiteó que se trata de una acción que es "expresión de impotencia, degradación moral y desprecio imperial. Es un acto inhumano, cruel, injusto y genocida que rechazamos enérgicamente. No nos rendiremos y daremos  soberana respuesta."

Bruno Rodríguez escribió que se trata de "actos adicionales de bloqueo económico, representativas de una política en bancarrota moral, aislada internacionalmente y promovida por un Gobierno corrupto. El pueblo cubano continuará dando debida y soberana respuesta."

A inicios de octubre, Elliott Abrams, representante especial de Estados Unidos sobre Venezuela, admitió que Donald Trump está frustrado debido al fracaso de su campaña de "máxima presión" para que Maduro abandone el poder y que presionaría más a sus aliados, empezando por La Habana.

"Siempre estamos buscando formas de presionar (a Cuba) porque no vemos ninguna mejora en su conducta ni respecto de Venezuela ni en los derechos humanos internamente", dijo Abrams en una entrevista en su oficina del Departamento de Estado.

Las sanciones de Washington al Gobierno de Cuba derivan de las acusaciones de que proporciona capacitación, armas e inteligencia a las fuerzas de seguridad de Maduro.


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Arnaldo M. Fernández: Efemérides de la Contrarrevolución Cubana

Bota del Bloguista de Baracutey Cubano

Cobardía fue lo que caracterizó los dos períodos de gobierno de  Mariano Rajoy en España; aún hoy  España está sufriendo las consecuencias de esa cobardía.

  Rajoy y Moragas usaron  la causa cubana para ascender al poder político en España y después no fueron coherentes con lo que decían cuando estaban en la oposición al peor Presidente del Gobierno Español en su historia: José Luis Rodríguez Zapatero, aunque Pedro Sánchez, en caso de hacer gobierno, no estaría muy lejos de  alcanzarlo y hasta de superarlo negativamente en su gestión de gobierno. 
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Efemérides de la Contrarrevolución Cubana

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Carromero denunciaría con valentía y arrojo que las muertes de Payá y Harold Cepero eran asesinatos de Estado, pero ni Rajoy ni Moragas protestaron
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Por Arnaldo M. Fernández
Broward
18/10/2019

El 17 de octubre de 2004, el diario madrileño La Razón reprodujo en imprenta la grabación en audio que la cadena de radio española COPE había hecho del intercambio en el aeropuerto de La Habana entre un policía cubiche y el diputado español Jorge Moragas, Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Popular (PP).

“Usted no es admitido en Cuba [ya] que está violando las leyes de nuestro país / Y yo le vuelvo a informar de que [usted] está violando las leyes internacionales (…) Quiero ver al embajador de España / Que no, que no. Si no se monta [en el avión] me veré en la necesidad de arrestarlo; se lo he dicho tres veces (…) Usted ha sido expulsado de Cuba / Me da igual, me da igual que esté expulsado, pero quiero ver al cónsul de España para poder decírselo y dar mi versión (…) Ha venido a verme, a protegerme; usted no permite que el representante diplomático español proteja a un ciudadano español / Evite problemas, evite problemas (ruido) / Me está poniendo las manos encima…”.

Moragas se había reunido en julio con disidentes en La Habana y recibido advertencia de las autoridades cubanas. A diferencia de aquella vez, en esta vino al reenganche después de anunciar en Madrid su intención de reunirse con Oswaldo Payá y Blanca Reyes, esposa del escritor Raúl Rivero, una de las víctimas de la ola represiva de la Primavera Negra. Moragas llegó acompañado de los demócrata-cristianos holandeses Boris Dittrich y Kathleen Ferrier. El trío fue retenido en el aeropuerto por dos horas hasta que tomaron el avión de vuelta.

Funciones en el tablao

El incidente sobrevino en medio de la guerra de los cocteles, declarada por la Unión Europea (UE) al régimen de Castro en virtud de la Primavera Negra. Consistía en invitar a disidentes a las recepciones de las embajadas europeas en La Habana, pero el 12 de octubre de 2004, en la ocasión de la Fiesta Nacional de España, a.k.a. Día de la Hispanidad, el embajador Carlos Alonso Zaldívar provocó ya que al menos dos disidentes se marcharan, al señalar que la administración Rodríguez Zapatero tenía la voluntad de impulsar el diálogo con Castro y liderar el cambio de la “insatisfactoria” Posición Común de la UE. Poco después aterrizaría Moragas.

El canciller español Miguel Ángel Moratinos —militante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE)— protestó por el “tratamiento inaceptable” a Moragas en el aeropuerto de La Habana, pero clavó una lanza en el costado del PP al subrayar que la política de España hacia Cuba era cosa de gobierno y no “asunto de política doméstica” en que los partidos pudieran meter sus narices. Moragas calificaría a Moratinos de rehén de los hermanos Castro.

El presidente del PP, Mariano Rajoy, saltó enseguida con que quedaba demostrado que el régimen de Castro no era otra cosa que una dictadura, pues los disidentes no podían llevar a cabo ninguna actividad política. Y remachó con que el incidente era un insulto a todo el pueblo español, al cual Moragas representaba como diputado. Al llegar Rajoy a la jefatura de gobierno en 2011, Moragas sería su Jefe de Gabinete, tan diligente que hasta salía a correr con él (foto).

Y poco después llegó Carromero

A mediados de 2012, el komsomol del PP Ángel Carromero viajaría de estreno a la Isla de Cuba pintoresca junto con otro demócrata-cristiano, esta vez de Suecia: Jens Aron Modig, quien ya había estado en 2009. Según diría Carromero al diario madrileño El Mundo, vinieron “a dar apoyo y dinero a la disidencia cubana. Les llevamos 8.000 euros, medicinas contra el cáncer e información de lo que pasa fuera”.

Al parecer no le dieron información completa de lo que pasaba dentro. Además de no poder llevar a cabo ninguna actividad política, como afirmaba Rajoy, en la Cuba de los hermanos Castro los disidentes podían ser asesinados dejando vivos a testigos extranjeros.

Carromero denunciaría con valentía y arrojo que las muertes—el 22 de julio de 2012— de Payá y Harold Cepero eran asesinatos de Estado, pero ni Rajoy ni Moragas protestaron. Se tragaron como si nada el informe del comisario de policía Vicente Cuesta Macho, consejero de Interior de la Embajada de España en Cuba, quien dictaminó que ningún otro vehículo había impactado el auto de Carromero, como alegaba este. También aceptaron las declaraciones del gestor de la defensa de Carromero, José María “Pepe” Viñals, del bufete madrileño Lupicinio Abogados, así como del embajador español en Cuba [Juan Francisco Montalbán] y de sus cónsules general [Tomás Rodríguez-Pantoja] y adjunto [Álvaro Kirpatrik], quienes coincidieron en que ni la policía secreta ni la policía evidente del castrismo habían intervenido para nada en aquellas muertes.

La administración Rajoy no mandó a investigar el complot del sueco Modig con la Seguridad del Estado cubana, que se cae de la mata por simple lectura del mensaje de texto que pasó Modig a destinatario en Suecia antes de hacer declaraciones públicas: “Dice Ángel que un carro lo empujó fuera de la carretera”. Modig se anuló así como testigo desde el principio para declarar enseguida que iba durmiendo y consumar el complot con una regla bíblica: “No se tomará en cuenta un solo testigo contra nadie en cualquier delito” (Dt, 19:15).

Ni Rajoy ni Moragas pusieron al G-2 en la picota pública por la persecución sobrecogedora del auto de Ángel Carromero en una carretera rural que no daba más chance que parar en Vado del Yeso, doblar en el entronque de Cauto Embarcadero o seguir derechito hasta la circunvalación de Bayamo. Gastar gasolina en seguir un auto por allí —en vez de chequear por radio su paso por aquellos puntos con caballitos de patrulla— tenía que obedecer a propósito siniestro.

Coda

Moragas acusaba al gobierno de Rodríguez Zapatero de “orillar y humillar” a los disidentes de Cuba en nombre de España. Al celebrarse por primera vez —el 12 de octubre de 2012— la Fiesta Nacional de España bajo la administración Rajoy, ningún disidente fue invitado a la recepción en la embajada española.

© cubaencuentro.com
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Ángel Carromero: 'España me dijo que colaborara, que el régimen podía hacer conmigo lo que quisiera'

Ángel Carromero: "Cuba tardó un año y dos meses en dar la autopsia a Payá en vez de quince días"


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 Carlos Payá declara a Ángel Carromero "inocente" en El Gato al Agua


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Ángel Carromero en el Gato al Agua sobre la vida en las prisiones Castristas y que el objetivo era asesinar a Oswaldo Payá, el hombre de la Transición en Cuba


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Oswaldo Payá denunciado  el CAMBIO-FRAUDE, denuncia que le costó la vida




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viernes, octubre 18, 2019

Carta abierta a la OMS y a Unicef. Zoé Valdés: Es hora ya de que abran los ojos ante las mentiras y desmanes del régimen castro-comunista en Cuba.

Paloma Dominguez y su madre en días felices. Nota y foto añadidas por el bloguista de Baracutey Cubano
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Carta abierta a la OMS y a Unicef

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Es hora ya de que abran los ojos ante las mentiras y desmanes del régimen castro-comunista en Cuba.
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Por Zoé Valdés
2019-10-16

 Señoras y señores de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef): es hora ya de que abran los ojos ante las mentiras y desmanes del régimen castro-comunista en Cuba.

Los niños no son felices en Cuba, ni son tratados como niños, ni las epidemias y las pandemias han sido erradicadas; y las vacunas con que tratan a los pequeños, en lugar de salvarlos, los matan, como ha sido el caso reciente de la bebé Paloma Domínguez, y de otro bebé cuyo nombre no ha sido divulgado todavía, y de otros 24 niños que se encuentran en estado grave desde hace algunas semanas.

Por favor, abran los ojos de una vez. Dejen de ser condescendientes con una ideología que ha matado desde el año 1959 en mi país a niños y a adultos mediante múltiples métodos usados por el horror comunista. Ustedes existen para defender los derechos de los niños y vigilar la salud de los pueblos, cumplan con su trabajo y con el mero sentido de su existencia y del deber.

En Cuba, hace mucho tiempo que los niños dejaron de ser "la esperanza del mundo", como escribió el gran poeta, escritor, pensador, y verdadero revolucionario cubano, el más grande de toda América, José Martí. Los niños han pasado a ser, con mayor encono que contra el resto de la población, las víctimas predilectas del castrismo. No puede ser que ustedes no se hayan enterado, que no quieran enterarse. No puede ser que después del hundimiento del remolcador Trece de Marzo, donde fueron asesinados 12 niños; del vaso de leche prometido que nunca se ha visto en el desayuno escolar, de la prostitución infantil con extranjeros, de las violaciones y asesinatos de niñas por extranjeros, de las muertes de adolescentes en escuelas al campo, de los niños muertos en derrumbes de edificios que jamás han tenido la asistencia de los mandatarios de la isla, Unicef continúe haciendo informes favorables relacionados con la infancia bajo el régimen comunista de Cuba.

(Paloma Domínguez)

Lo sucedido recientemente con Paloma Domínguez, su asesinato, como con el del otro niño, y los otros 24 en estado grave de los que se conoce bien poco (¿es necesario recordar el terror que imponen a las familias en estos casos?), ha venido repitiéndose durante seis décadas. Los testimonios pueden recogerlos ustedes en las calles de Cuba, y en las redes sociales, como he hecho yo, antes y ahora.

Yo también sé de lo que hablo, lo viví en carne propia en Cuba, en los hospitales cubanos, con mi madre enferma, después con mi hija recién nacida; aquí tienen parte de mi testimonio.

Las familias que pierden a sus seres queridos, a sus hijos asesinados, no sólo deben cargar con el dolor infinito de la pérdida, además también son maltratadas, perseguidas y reprimidas, en el caso de que decidan denunciar los hechos, como podemos apreciar en la historia de esta doctora que perdió a su hija embarazada y al bebé, debido a otra negligencia médica.

Horrores como estos constituyen tristemente agua común en la Cuba castrista, esa que se vanagloria de ser una potencia médica. Ustedes no pueden continuar ignorándolos, no pueden seguir pasando y mirando hacia otro lado, y además justificándolos. Estos crímenes no tienen que ver con el embargo norteamericano. Esto sólo tiene que ver con el embargo al que el régimen castrista tiene sometido al pueblo cubano desde hace más de seis décadas.

Nadie duda de que las familias cubanas deben denunciar estos crímenes dentro de Cuba, pero también fuera, a nivel internacional, y en instancias como las OMS y Unicef, entre otras. A los niños cubanos, a los enfermos cubanos, les asiste todo el derecho a la vida, como sucedía antes de 1959 y como sucede en gran parte del mundo de hoy, incluida buena parte de África y de otros lugares donde se supone que el sufrimiento infantil y el padecimiento de los enfermos es peor que en la Cuba socialista, y no es así, es falso. Falso, y ustedes lo saben.

Hace poco, unos cuantos representantes demócratas norteamericanos viajaron a la isla para observar el sistema de salud pública. Ojalá hayan podido ver la realidad, empaparse de la verdad de lo que son los hospitales reales para los cubanos de a pie, y no creerse la tramoya que muestran a los extranjeros y a los políticos, que quiero pensar que son ingenuos. Cuba no sólo niega absolutamente todos los derechos a los cubanos, además usa lo mejor –según ellos– de su sistema sanitario para mantener la sucia propaganda de la tiranía, para exportar mentiras sobre supuestos hallazgos, como hace un tiempo la vacuna contra el cáncer del pulmón, el medicamento que erradicaría el sida, y desde hace unos días otra vez vuelven a la carga con el remedio que elimina el vitíligo en tres días (qué casualidad, en medio de la tragedia de estos niños muertos y en estado grave, se permiten hacer semejante anuncio, que todos, hasta el gato, sabemos que es pura pantomima, y falsedades a montones), o mediante el sistema esclavista con el que sobornan a los médicos, vendiéndolos al mejor postor y pagándoles como el peor de los chulos a sus meretrices.

Es hora de que no sólo las familias afectadas denuncien y condenen. Ese padre que llora devastado debe empinar el pecho y alzar vigoroso la voz, seguir el ejemplo de su esposa que en medio de su dolor denuncia con firmeza el asesinato de su hijita. Los médicos, las enfermeras, todos deben unirse y denunciar masivamente, dentro y fuera de Cuba; puede que sean muy amables y muy buenos profesionales (en medio de la tragedia, es lo lógico y lo que se espera de ellos), pero deben impedir de una vez por todas que este espantoso y silenciado genocidio siga ocurriendo.

Espero que sean ustedes receptivos a este llamado personal, y que oigan todos esos otros reclamos que desde hace sesenta años el pueblo cubano está haciendo a la comunidad internacional y a los encargados de –como apoyaron a Fidel Castro y a sus secuaces en su toma del poder– acabar de sacar de Cuba a estos infames asesinos de niños y de enfermos. ¡Libertad y vida!
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Madre cubana pide justicia por muerte de su niña tras recibir vacuna en mal estado en Cuba


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Otaola responde a Abel Prieto y Díaz-Canel: "Aquí los payasos son los títeres que 'dirigen' a Cuba"



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Nazismo y comunismo: las verdaderas cifras del terror tras la histórica condena de la Unión Europea

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Mo obstante tanro el Nazismo como el Comunismo son anticapitalistas:

 

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Nazismo y comunismo: las verdaderas cifras del terror tras la histórica condena de la UE

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El 19 de septiembre, el Parlamento europeo igualó oficialmente los «asesinatos en masa, genocidios y deportaciones de ambos regímenes» durante el siglo XX
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Stalin (derecha) estuvo en el poder cerca de treinta años. Hitler, 12. Ambos murieron en el cargo/ Cien años de la ejecución de Rosa Luxemburgo: la comunista discrepante con la Revolución Rusa - ABC

Por Israel Viana
Madrid
16/10/2019 

El resultado fue aplastante: 535 votos a favor, 66 en contra y 52 abstenciones. El pasado 19 de septiembre, la Unión Europea situó oficialmente al comunismo al mismo nivel que el nazismo, tras aprobar una resolución en la que se condenó que «ambos regímenes cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones, y fueron los causantes de una pérdida de vidas humanas y de libertad a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la humanidad».

Los europarlamentarios pedían, además, que todos los Estados miembros «hagan una evaluación clara y basada en los crímenes y actos de agresión perpetrados por los regímenes comunistas totalitarios y el régimen nazi». A pesar de su trascendencia histórica, esta resolución ha pasado desapercibida para la gran mayoría de los medios de comunicación, lo que resulta curioso si tenemos en cuenta que dicha comparación ha sido un debate recurrente entre los historiadores más prestigiosos del mundo desde la caída de la URSS hace tres décadas.

En 1995, por ejemplo, el periodista polaco Ryszard Kapuscinski llegó a la siguiente conclusión en su libro «El imperio» (Anagrama): «Si podemos establecer la comparación, el poder destructor de Stalin fue mucho mayor. La destrucción realizada por Hitler no duró más de seis años, mientras que Stalin empezó su terror en los años veinte y llegó hasta 1953. Su poder se mantuvo 30 años y la maquinaria de terror se prolongó mucho más. No es que Hitler fuese mejor, pero no tuvo tanto tiempo». No hay que olvidar que a Lenin ya se le responsabiliza antes de tres millones de muertes desde que tomó el poder en 1917 hasta su salida en 1924, sin incluir las registradas en la guerra civil.

«Libro negro del comunismo»

El debate alcanzó su punto álgido en 1997, con la publicación del «Libro negro del comunismo» a raíz del 80 aniversario de la Revolución de Octubre. Fue redactado por un grupo de historiadores bajo la dirección del investigador francés Stéphane Courtois, que se esforzó por hacer un balance preciso y documentado del verdadero coste humano del comunismo. Se apoyó en la información desclasificada de los archivos de Moscú y estableció un cómputo final sobrecogedor: cien millones de muertos, cuatro veces más que la cifra atribuida por estos mismos autores al nacionalsocialismo de Hitler.

El balance no fue una revelación, a pesar de todo. Numerosos investigadores ya se habían interesado en los años previos por los gulag, las hambrunas provocadas por Stalin en Ucrania y las deportaciones masivas de los disidentes del régimen soviético. En 1989, el politólogo Zbigniew Brzezinski ya había establecido los muertos del régimen soviético en 50 millones, en su obra «El gran fracaso: nacimiento y muerte del comunismo en el siglo XX». Robert Conquest, cuyos trabajos sobre la Unión Soviética le convirtieron en una autoridad, estimó 40 millones de víctimas, sin contar a los fallecidos en la Segunda Guerra Mundial. En 1987, Rudolph Rummel, de la Universidad de Hawai, dijo que la URSS había matado a 61,9 millones de personas entre 1917 y 1987. Mientras que el historiador ruso y premio Nobel de Literatura Aleksandr Solzhenitsyn, en el segundo volumen de su «Archipiélago Gulag», de 1973, cifró el número de víctimas de la represión en 88 millones.

La idea de que se pueda comparar a ambos regímenes ha sido siempre rechazada con indignación por los comunistas. De hecho, incluso el grupo socialista europeo –en el que se encuadra el PSOE– presentó una propuesta distinta a la resolución finalmente aprobada, en la que se evitaba mencionar al comunismo y los crímenes cometidos en su nombre en la condena. Es probable que los nazis también hubieran rechazado con igual indignación esta declaración pública, pero no hay que olvidar que esta equiparación ya fue establecida en la primera mitad del siglo XX por autores tan importantes y dispares como George Orwell, Simone Weil, Marcel Mauss, Bernard Shaw, el Nobel de Literatura André Gide y socialistas rusos convencidos como Victor Serge. Hay muchos historiadores que, incluso, defienden que el nazismo no podría explicarse sin la existencia previa del comunismo.

Exterminio racial o político

Una de las diferencias más notables entre ambos es que que los gulag soviéticos se emplearon para castigar y eliminar a los disidentes políticos soviéticos, con el objetivo de transformar lo más rápido posible las estructuras socio-económicas del país e impulsar la colectivización y la industrialización. Los nazis, por su parte, emplearon sus campos de concentración para el exterminio de la raza judía, principalmente.

El balance más desolador de este último fue hecho público hace dos años por el Holocausto Memorial Museum de Washington, a través del proyecto «Enciclopedia de Campos y Guetos». El resultado fue un mapa de 42.500 campos de concentración, guetos y factorías de trabajos forzados que provocaron entre 15 y 20 millones de muertos o internados. En su mayoría fueron judíos, pero también integrantes de otros grupos perseguidos por el nazismo, como los gitanos y los homosexuales. «Las cifras son más altas de lo que originalmente pensamos», aseguró el director del German Historical Institute de Washington, Hartmut Berghoff.

Sin embargo, el cómputo de la mayoría de estudios hechos desde 1945 era de seis millones. Ese mismo año, el Instituto de Asuntos Judíos de Nueva York ya situó los muertos entre 5.659.600 y 5.673.100. Una cifra similar a la que fue revelada antes por William Höttl, antiguo miembro de las SS, que declaró que fue usada por Adolf Eichmann, el arquitecto de la solución final, en 1944.

A la luz de estas cifras, Courtois estableció otra diferencia importante que parece haber sido resarcida con la presente resolución. «Habría que reflexionar sobre el régimen que a partir de 1945 fue considerado como el más criminal del siglo y un régimen comunista que, hasta 1991, ha conservado toda su legitimidad internacional y que hoy está en el poder en varios países y mantiene adeptos en el mundo entero».

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Ha fallecido en Cuba la "prima ballerina assoluta" y coreógrafa cubana Alicia Alonso una de las figuras míticas de la danza clásica del siglo XX. Algunos hechos positivos y negativos en la vida de Alicia Alonso.

Cuban Ballet / Cubana Alicia Alonso (1949) Havana


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Alicia Alonso ha muerto

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Es una de las figuras míticas de la danza clásica del siglo XX y dirigió con mano férrea durante décadas el Ballet Nacional de Cuba.
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DDC
La Habana 17 Oct 2019

La bailarina y coreógrafa cubana Alicia Alonso, fundadora y directora general del Ballet Nacional de Cuba y una de las figuras míticas de la danza clásica del siglo XX, falleció este jueves en La Habana, a los 98 años, dijeron a DIARIO DE CUBA fuentes cercanas.

Según el diario español El País, la bailarina murió en un hospital de La Habana, adonde había ingresado horas antes por un descenso de presión arterial muy fuerte.

En marzo pasado, Alonso hizo una de sus últimas apariciones públicas, al asistir al otorgamiento en La Habana del reconocimiento de Estrella del Siglo, del Instituto Latino de la Música (ILM), como reconocimiento a su contribución al ballet y a la cultura.

A pesar de su visible frágil estado de salud, Alonso acudió al evento. Fue condecorada con esa condición por su contribución al mundo de la danza y a la cultura de América Latina, consistente en haber "llevado al ballet clásico la cadencia de lo latino", expresó el ILM.

A inicios de 2019, la delicada salud de Alonso obligó a que el BNC designara como nueva directora artística a la bailarina Viengsay Valdés. Aunque la "prima ballerina assoluta" ya no desempeñaba ninguna función real en la institución, mantuvo el cargo de directora general.

(La bailarina y coreógrafa cubana Alicia Alonso. RUSLAN KRIVOBOK SPUTNIK)

Sin embargo, permaneció como presidenta del Festival de Ballet, a cuya cita nunca faltó hasta la edición de 2018, cuando no pudo asistir debido a una "indisposición temporal", aunque días después reapareció en un acto en el que canceló un sello postal.

Alonso calzó las zapatillas por última vez en un escenario para interpretar la pieza Farfalla en Italia, el 28 de noviembre de 1995, casi a los 75 años de edad, recordó El País.

Alicia Alonso, cuyo verdadero nombre era Alicia Ernestina de la Caridad Martínez del Hoyo, había nacido el 21 de diciembre de 1920 en el cuartel de Columbia de La Habana, donde su padre ejercía de oficial de intendencia y caballería. De niña, fue llevada con su hermana mayor a España, donde aprendió a tocar las castañuelas y los rudimentos de las danzas españolas.

Fundó en 1948, junto a los hermanos Fernando y Alberto Alonso, la escuela cubana de ballet y el Ballet Nacional de Cuba (BNC), el primero de su tipo en la Isla, y que en 2018 fue declarado Patrimonio Nacional. Durante ese tiempo, lo dirigió con mano de hierro, aplicando una política de selección y promoción de bailarines muy polémica.

Alonso fue siempre muy próxima al poder político en Cuba. El 25 de febrero de 1955 bailó El lago de los cisnes para el dictador Fulgencio Batista, en el acto de toma de posesión presidencial con que este trató de legitimarse en el poder después del golpe de Estado de 1952.

A partir de 1959 se hizo muy cercana de Fidel Castro, quien ofreció su apoyo total al BNC y financió la creación de la Escuela Nacional de Ballet, con lo que esta se convirtió en una de las instituciones culturales con mayor poder de su régimen.

Alicia Alonso viajó a Nueva York por primera vez en 1937, donde se casó con Fernando Alonso, a quien ya conocía de la clase del maestro ruso Nikolai Yavorski, dentro de la Sociedad Cultural Pro-Arte Musical de La Habana. Tuvieron su única hija, Laura, que también fue bailarina y prestigiosa maestra de ballet.

Tras su divorcio de Fernando Alonso, se casó con Pedro Simón, historiador y director del Museo de la Danza de La Habana, que la sobrevive.

Alicia entró en la Scholl of American Ballet y actuó en Broadway en los musicales Great Lady (1938) y Stars in your eyes (1939). Con el American Ballet Theatre estuvo en varios periodos antes de regresar a la Isla, y entre 1955 y 1959 apareció como estrella invitada del Ballet Russe de Monte Carlo, donde Boris Romanov coreografíó para ella el papel de Colombina en Harlequinade.

Es legendaria su primera aparición como la protagonista de Giselle, el 2 de noviembre de 1943, rol con el que ha trascendido. 

En esa temprana época neoyorquina, entre 1943 y 1945, fue operada en dos ocasiones de la vista y obligada a guardar un reposo absoluto. En 1972 sería nuevamente operada en Barcelona, con éxito parcial. Desde un principio, los médicos le dijeron que debía dejar la danza si quería conservar algo de visión. Ella se negó.

Bailó con todos los grandes partenaires masculinos de su tiempo, aunque su inseparable hasta 1960 fue Igor Youskevitch. Al no regresar a EEUU después de 1960, encontró compañero en Azari Plisetski (hermano de Maya Plisetskaia), que luego fue sustituido por Jorge Esquivel, bailando Giselle, y con este último, invitados como pareja por muchas compañías del mundo, como Les Grands ballets Canadiens (1967).

Alonso puede ser considerada, cronológica y estilísticamente, la última gran diva del ballet junto a la moscovita Maya Plisetskaia (1925-2015).
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Nota del Bloguista

Alicia Alonso bailó al menos en dos ocasiones para Fulgencio Batista
 Sobre la primera vez:

Sobre la segunda vez:

 NO OLVIDAR QUE ALICIA ALONSO FIRMÓ LA CARTA APOYANDO EL FUSILAMIENTO DE TRES JÓVENES QUE EN SU INTENTO DE LLEVARSE  UNA LANCHA  CON SUS PASAJEROS PARA LLEGAR A  ESTADOS UNIDOS  NO DERRAMARON NI UNA GOTA DE SANGRE.

 Lorenzo Copello Castillo, Bárbaro Leodán Sevilla y Jorge Luis Martínez

 En la entrevista para CNN que le hizo recientemente el cubano  Ismael Cala a Alicia Alonso se cuidó de preguntarle sobre estos bailes a Batista, sobre la UMAP y sobre su firma apoyando esos tres fusilamientos.

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Texto llegado por e mail

La vida y obra de Alicia Ernestina de la Caridad del Cobre Martínez del Hoyo —su nombre original— pudo verse en un documental que Televisión Española emitió hace algún tiempo en la cadena 2. El filme forma parte de la serie Imprescindibles, y entronca con el nuevo perfil cultural que quieren darle a esta cadena. El homenaje, pues, está servido en este país que nunca ha dudado en reconocer a la figura, otorgándole incluso una cátedra que lleva el nombre de la bailarina en la Universidad Complutense de Madrid. Sin embargo, por alguna razón imperdonable, en el documental ni siquiera mencionan a su gran pareja de baile en la última etapa de su carrera sobre las tablas, Jorge Esquivel.

Una vida tan larga, obviamente, se presta para el revisionismo. Entre los papeles que traje de Cuba hay uno que es un documento histórico. Se trata del programa de mano original de El lago de los cisnes, función única, "de Gala", según el pliego, ofrecida por el Ballet Alicia Alonso en la Toma de Posesión del Presidente Mayor General Fulgencio Batista, en el Teatro Auditorium (hoy Amadeo Roldán), el 25 de febrero de 1955. O sea, un día después de que Batista entrara legalmente en el poder en su segundo mandato.

No sé si la diva recuerda o reconoce que hubo esa función. No sé si existe algún ejemplar de este programa de mano en el Museo de la Danza de La Habana, que exhibe memorabilia suya. De hecho sería de lo más normal que una compañía insigne actúe para el presidente de la República.

El programa de mano incluye en la portada un sello seco a relieve con el escudo nacional y, además de relacionar el elenco completo, detalla cada uno de los cuatro actos del mítico ballet. El ejemplar que conservo (puede consultarse abajo, en pdf) me lo regaló un viejo amigo conocedor del mundo del espectáculo y me pidió encarecidamente que no mencionara su nombre. Así están las cosas todavía en la entrañable Isla, al cabo de medio siglo de ocultamientos de información.
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Tomado de http://www.diariodecuba.com/cuba/1326276979_1358.htm


Alicia Alonso bailó para Batista
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Fue en 1955, para festejar la toma de posesión presidencial.
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Por Jorge Ignacio Pérez
 Barcelona 
11 Ene 2012


La Prima Ballerina Assoluta del Ballet Nacional de Cuba acaba de cumplir 91 años. No todo el mundo llega a esa edad y mucho menos con fama universal. "Se lo ha currado", dirían en España refiriéndose a la trayectoria y talento de esta singular mujer que a fin de cuentas nadie sabe quién es.

Su aura es muy misteriosa. Tiene una vida tan larga que a la mayoría de los cubanos se nos confunde el aura con la realidad, ya que nos parece mentira que todavía esté dando quehacer con su atuendo perpetuo, sus gafas oscuras y su nariz empinada; sobre todo después de bailar en un escenario hasta los 75 años, guiada por voces de su partenaire que nunca escuchábamos en platea, pero que sabíamos imprescindible.

Sin embargo, Alicia Alonso es una leyenda viva. Por su compañía, una de las más prestigiosas del mundo, han pasado bailarines talentosos que ella misma no ha dejado brillar del todo. Ha gobernado con mano férrea, según vox populi. Nadie la podía opacar y nadie podía discutir sus órdenes. Es una dama de hierro del Caribe que ha sido tan excelsa maestra como eficaz para el régimen de Fidel Castro.

Su figura es un tema complicado —una de cal y otra de arena—, del que algún día se hablará diáfanamente cuando termine la dictadura, porque no es menos cierto que el Ballet Nacional de Cuba es una de las instituciones más sólidas del panorama cultural de la Isla, aun cuando no pocos de sus talentos emergentes pongan pies en polvorosa en giras internacionales. Y luego triunfan en importantes compañías, como se ha podido comprobar.

La vida y obra de Alicia Ernestina de la Caridad del Cobre Martínez del Hoyo —su nombre original— pudo verse en un documental que Televisión Española emitió have algún tiempo en la cadena 2. El filme forma parte de la serie Imprescindibles, y entronca con el nuevo perfil cultural que quieren darle a esta cadena. El homenaje, pues, está servido en este país que nunca ha dudado en reconocer a la figura, otorgándole incluso una cátedra que lleva el nombre de la bailarina en la Universidad Complutense de Madrid. Sin embargo, por alguna razón imperdonable, en el documental ni siquiera mencionan a su gran pareja de baile en la última etapa de su carrera sobre las tablas, Jorge Esquivel.

Una vida tan larga, obviamente, se presta para el revisionismo. Entre los papeles que traje de Cuba hay uno que es un documento histórico. Se trata del programa de mano original de El lago de los cisnes, función única, "de Gala", según el pliego, ofrecida por el Ballet Alicia Alonso en la Toma de Posesión del Presidente Mayor General Fulgencio Batista, en el Teatro Auditorium el 25 de febrero de 1955. O sea, un día después de que Batista entrara legalmente en el poder en su segundo mandato.

(Alicia Alonso en 1955.BAILANDO PARA FULGENCIO... ELLA,EL CISNE EN EL LAGO.TEATRO AUDITORIUM,HOY AMADEO ROLDÀN

No sé si la diva recuerda o reconoce que hubo esa función. No sé si existe algún ejemplar de este programa de mano en el Museo de la Danza de La Habana, que exhibe memorabilia suya. De hecho sería de lo más normal que una compañía insigne actúe para el presidente de la República.

El programa de mano incluye en la portada un sello seco a relieve con el escudo nacional y, además de relacionar el elenco completo, detalla cada uno de los cuatro actos del mítico ballet. El ejemplar que conservo (puede consultarse abajo, en pdf) me lo regaló un viejo amigo conocedor del mundo del espectáculo y me pidió encarecidamente que no mencionara su nombre. Así están las cosas todavía en la entrañable Isla, al cabo de medio siglo de ocultamientos de información.




Para los interesados en detalles, reproduzco los principales créditos del programa:

Ballet Alicia Alonso
Director Artístico: Fernando Alonso Rayneri
Elenco: Alicia Alonso
Royes Fernández
Carlota Pereyra, Víctor Álvarez
Artista Invitada: Dulce Wohner
Director Musical: González Mantici
Director de Escena: Miguel S. del Castillo

Un año y siete meses después de esta función, Alicia Alonso bailó para los estudiantes de la Universidad de La Habana en un acto de desagravio que la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) le ofreciera. El Instituto Nacional de Cultura de la época, dirigido por Guillermo de Zéndegui, había suprimido el estipendio del gobierno a la Academia de Ballet que Alicia dirigía, porque, según argumentaron los funcionarios, se trataba de una compañía enfocada solamente a la élite social.

De esta manera, la gran coreógrafa y bailarina se quedaba sin el apadrinamiento de Batista, pero muy pronto, a partir de 1959, conseguiría otro mecenas. Otro dictador.

(Fidel Castro condecora a Alicia Alonso)

Hasta el día de hoy le ha sido file a este último, tanto en las alegrías, en las penas, en la salud y en la enfermedad.

Por su edad, trayectoria y caprichos cumplidos, la Alonso podría estar satisfecha. Aunque algún deseo suyo expresado demuestra mayores ambiciones. "Estaría creando hasta cumplir los 200 años y si fuera posible bailaría en la Luna", ha llegado a decir.

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Alicia y las UMAP

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Alicia Alonso tuvo que salvar a varios de sus bailarines de los campos de trabajo forzado, y la primera presentación de su compañía en París estuvo marcada por la amenaza de esos campos.
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Una hilera de Giselles. De izq. a der., Christiane Vlassi, Liane Daydé, Lycette Darsonval, Josette Amiel, Alicia Alonso, Yvette Chauviré, Nina Vyroubova, Claude Bessy, Janine Charrat. París, 1966.

Por Isis Wirth
 París
31 Mar 2013

Alicia Alonso velaba por sus bailarines como por la niña de sus ojos. La compañía era su bien, su capital —aun cuando nunca lo haya admitido públicamente—, y era necesario protegerla de lo que podría ponerla en peligro. Para lo cual estaba lista a emplear a fondo toda su influencia, y podía poner en la balanza un argumento decisivo: la amistad de Fidel Castro, y la de su hermano Raúl, jefe de las fuerzas armadas. Todo lo cual hacía del Ballet Nacional, de cierta manera, una especie de burbuja protegida de los rigores del régimen.

El viento del Este del que Alicia quería preservar al ballet no soplaba solamente en lo estético. Era también una forma de control de la sociedad que podía comprometer sus propios proyectos. En 1963, Fidel Castro había instituido el servicio militar obligatorio, con una duración de tres años. Todos los jóvenes cuya edad se comprendía entre los 16 y los 27 años deberían inscribirse, y eran convocados a interrogatorios y exámenes médicos. El primer llamado tuvo lugar en 1964. Alicia Alonso intervino para que sus bailarines fuesen eximidos, explicando que tenían algo mejor que hacer que estar uniformados, ya que se encontraban en la edad idónea para bailar. Hubiese sido lamentable el arruinar, durante esos años de "servicio", los frutos de la larga y difícil formación de los bailarines clásicos. Lo obtuvo. El Ballet de Cuba fue en esto, también, la excepción de la regla.

Pero Fidel Castro tenía otra cosa en la cabeza: en un discurso sobre el servicio militar obligatorio había amenazado con enviar a trabajar a todos los que habían obtenido una visa para Estados Unidos y una autorización de salida del país que todavía no hubieran utilizado, y "no en empleos cómodos sino en la agricultura". Se trataba de encontrar los medios para re-incorporar a los "desviados" en el camino recto del socialismo.

En un viaje a Bulgaria, a principios de 1965, su hermano Raúl, ministro de Defensa, quedó particularmente impresionado por el hecho de que Sofía y otras ciudades del país estuvieran limpias de "esos desechos sociales" cuya presencia en las calles de La Habana constituían una ofensa a la revolución. En esa época, el régimen búlgaro era reputado por sus "experimentos" destinados a reconducir a los homosexuales a un comportamiento "normal". Además, un grupo de especialistas soviéticos en el control de la prostitución y la homosexualidad arribó un poco más tarde a Cuba, para que se conocieran los métodos en vigor en la patria de Lenin.

La revolución pretendía ser "moral" y puritana. ¿Habría que ver en ello los resultados de la formación jesuita de los hermanos Castro y los vestigios de su educación católica? Es posible, pero no ha sido demostrado. El poder no soportaba el inconformismo comprendido en la cuestión de la moral. Y encontraba en este punto un modo más de desmarcarse de la "depravación" del imperialismo que denunciaba.

Cuba tuvo así sus campos de reeducación por medio del trabajo pero, a diferencia del Gulag soviético, estos fueron colocados bajo el control del ejército, es decir, de Raúl Castro. En 1965 fueron creadas las Unidades de Ayuda Militar a la Producción (UMAP). Eran en estas donde debían ser regenerados, corregidos y convertidos a la norma ideológica castrista los diversos parásitos que ultrajaban a la revolución. Y eran muchos los que entraban en esta categoría. Llevar el cabello demasiado largo o un vestuario que no se ajustara al gusto del poder, escuchar la música de los Beatles, haber querido salir del país debido a razones "sospechosas"… todo esto podía indicar que se había cedido a la "penetración ideológica" del imperialismo. Lo cual era suficiente para ser conducido a las UMAP, lo mismo que el mostrar de manera más clara una hostilidad respecto a la revolución.

Dos "grupos" estaban particularmente contemplados: los "creyentes" de todo tipo —curas o seminaristas católicos, protestantes, testigos de Jehová, adeptos de la santería e incluso masones— y los homosexuales.

El hombre nuevo, el bailarín nuevo

Los campos se instalaron en la provincia de Camagüey, una región de vastas llanuras, lejos de todas las miradas. Las condiciones de vida eran lamentables; a la promiscuidad se agregaban el hambre, la sed, los maltratos. Los que rompían el reglamento o no cumplían las normas de producción eran sometidos a castigos y torturas diversos. No hubo ninguna tentativa de revuelta, ya que la represión era despiadada, y no habría que descontar la memoria aún fresca de las ejecuciones tras la caída de Batista.

Toda tentativa de evasión estaba condenada al fracaso. Los detenidos eran contados en varias ocasiones, y si alguno lograba escapar a la vigilancia de los guardianes, enseguida era perseguido por los milicianos de la "Lucha contra Bandidos". Como no podían fugarse, algunos se mutilaban con tal de encontrar en el hospital condiciones de vida más clementes. Allí, un médico simpático podía aceptarlos por un día o dos, antes de reenviarlos al trabajo. Los detenidos buscaban entonces prolongar su estancia en el hospital, provocándose infecciones o agravando sus propias heridas.
La primera recogida ocurrió en 1965. La mayoría de los elementos "antisociales" fueron agrupados en Villa Marista. En junio de 1966, tuvo lugar un segunda "convocatoria". Quienes continuaban frecuentando las iglesias, los templos y otros sitios de culto, los marginales y los homosexuales, fueron llamados a llenar formularios militares que los presentaban oficialmente como soldados del ejército. En un Estado militarizado como lo era el cubano —sobre todo después de la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias—, ello podía parecer banal.

Inevitablemente, algunos bailarines se arriesgaban a ser contemplados en esas convocatorias. Cuando Alicia Alonso intervino para obtener que fuesen dispensados del servicio militar no solo había argumentado que existían pocos bailarines clásicos en la Isla y que no era fácil reemplazarlos, dado que una nueva generación estaba aún formándose en la Escuela Nacional de Ballet. También había insistido en el hecho de que esa escuela les inculcaba a sus alumnos los "nuevos valores" para crear no solamente el "hombre nuevo" sino también el "bailarín nuevo", viril y liberado de las "plagas del pasado". Dicho de otra manera, un bailarín heterosexual y machista.

Sin embargo, esto no fue suficiente para resguardar a dos bailarines de las redadas que conducía el régimen contra aquellos que muchos llamaban despectivamente "pájaros". Uno de ellos fue Julio Medina. Cuando vinieron a buscarlo a su apartamento, a las tres de la mañana, el amigo con quien estaba se despertó bruscamente y se escondió en un armario. Conminaron a Medina a vestirse y seguirlos. El bailarín les pidió permiso para ir al baño. Al pasar por el armario, logró introducir un trozo de papel con el número telefónico de la persona a quien el amigo debía llamar en caso de urgencia: Alicia Alonso.

Medina no se hacía ilusiones, sabía que lo habían prendido para conducirlo a las UMAP. Lo hicieron montar en un carro de la policía. El vehículo no se dirigió, sin embargo, a la estación de policía. Se tomaron el tiempo de recoger a otros "clientes", drogadictos y ladrones entre ellos.

Arribaron finalmente a una vieja casona colonial, donde ya se encontraban encerradas centenares de personas. Se disponían a traer camiones para transportarlos a los campos. Medina tuvo suerte: era domingo y los camiones debían esperar hasta el lunes para poder partir. Mientras tanto, su amigo había conseguido avisar a Alicia Alonso.

Ella vino tan pronto pudo, en un gran carro acompañada por su marido, contó luego Julio Medina en el documental Conducta impropia (1984) de Néstor Almendros y Orlando Jiménez-Leal. Alicia no podía ver a Medina, pero él sí a ella: discutía con los oficiales. Sus argumentos debieron tener el peso suficiente, pues le respondieron que el bailarín sería liberado, pero, no obstante, debía presentarse frente a una "comisión" interrogadora.

Alicia también pudo arrebatar de las garras de las UMAP a Lorenzo Monreal, quien había sido durante un tiempo, a pesar de su homosexualidad, el segundo marido de su hija Laura, con quien tuvo, en 1959, un hijo nombrado Iván.

Durante su arresto, Monreal y Medina fueron rapados. Una vez de vuelta al ballet, tuvieron que ponerse una peluca para bailar en escena. Lo cual provocó risas entre el público. La crueldad era todavía mayor cuando, entre los que reían, se encontraban con probabilidad homosexuales y sabían que también ellos podían ser arrestados en cualquier momento y enviados a los campos de Camagüey.

Al final, ningún miembro del Ballet conoció la reeducación por medio del trabajo, lo que no fue el caso de muchas otras personalidades artísticas, como el teatrista Armando Suárez del Villar, el dramaturgo Héctor Santiago, o el poeta José Mario, por solo mencionarlos a algunos de ellos.
La policía no había venido, ciertamente, a arrestar a los "desviados" en los locales de la compañía. Alicia lo había dicho con claridad: "Mis bailarines están hechos para bailar y no para cortar caña". Pero lo que motivaba a la prima ballerina assoluta no era una especial compasión por las víctimas de un régimen machista. Desde luego, la homofobia no era su asunto predilecto. Su estancia en los Estados Unidos, y notablemente la frecuentación de un cierto Jerome Robbins, la había persuadido de la inanidad de ese tipo de prejuicios. En Ballet Theatre, había visto vivir en pareja a Antony Tudor y Hugh Laing. Pero ella pensaba, antes que todo, en el interés de su compañía. Su actitud estaba guiada por un pragmatismo sólido.

Bailarines en fuga y segurosos a escena

Lo sucedido a Julio Medina y Lorenzo Monreal conmocionó a varios de los miembros de la compañía. Como contó más tarde Jorge García, si Alicia había obtenido su liberación en el espacio de veinticuatro horas, incluso antes de que pudiesen ser confinados en los campos, los homosexuales del Ballet notaron que esa no fue la suerte de los actores de Teatro Estudio, ni de los bailarines de Ramiro Guerra o del Teatro Lírico. La protección que podía ofrecerles la bailarina les parecía bastante frágil, sino aleatoria, a pesar de los lazos personales que ella tenía con Fidel y Raúl, así como con Alfredo Guevara, quien entonces reinaba en el cine cubano, y con Antonio Núñez Jiménez, presidente entonces de la Academia de Ciencias. Lo que había hecho por dos, ¿podía volver a hacerlo por otros? Y si no hubiese sido prevenida a tiempo, ¿qué habría ocurrido?

Se instaló entre ellos el miedo. "Todos nosotros, que no entrábamos en los cánones del Partido, podíamos ser enviados a las UMAP. Esta máquina siniestra continuaba proyectando su sombra amenazante sobre nosotros", explicaría Jorge García. "El único medio que teníamos de salvarnos para no finalizar en los campos, era irnos de Cuba". Lo que determinó a varios bailarines de la compañía a aprovechar la primera ocasión para darse a la fuga.

En octubre de 1966, el Ballet Nacional fue invitado al Festival de Danza de París, creado por Jean Robin en 1963, según la voluntad del primer ministro Georges Pompidou, y su ministro de Cultura, André Malraux. Los cubanos debían abrir el festival, que tenía lugar en el teatro de los Campos Elíseos. Presentarían dos espectáculos, Giselle, con Alicia Alonso, y Espacio y movimiento, de Alberto Alonso sobre música de Igor Stravinsky.

Esta invitación revestía una gran importancia para Alicia. No se la había vuelto a ver después de varios años en las más grandes escenarios occidentales, y algunos se preguntaban si no estaba "enterrada" en Cuba. Se sabía, sí, que el Ballet se presentaba con frecuencia en las "democracias populares", pero su venida a París, que era todavía la capital de las artes, permitiría eliminar toda duda acerca de la permanencia del talento de la prima ballerina assoluta.

La solicitud hecha a los cubanos se inscribía en la voluntad del general De Gaulle de mostrar que él estaba por encima de la lógica de los "bloques". Poco tiempo antes, había visitado la URSS. En cada una de las etapas de su viaje —Moscú, Leningrado, Novossibirsk— había visto espectáculos de ballet, lo que le posibilitó al Ballet de Novossibirsk, menos conocido que los del Bolshoi o el Kírov, presentarse el año siguiente en París. Y el presidente francés también quería reanudar el contacto con La Habana, tras la larga tensión que había seguido a la crisis de los misiles de 1962.

Diez bailarines del Ballet Nacional de Cuba, todos homosexuales, estaban resueltos a liberarse definitivamente de la amenaza de ser enviados a los temidos campos de trabajo forzado. Toda la voluntad de Alicia Alonso de protegerlos no les parecía garantía suficiente, y el viento podía cambiar. Estimaban que lanzarse a una aventura penosa e inusitada era mucho mejor que regresar a la Isla.

El Ballet había venido fuertemente "enmarcado" por agentes de Seguridad del Estado, cuya función era justamente prevenir e impedir cualquier tentativa de fuga. Los bailarines se sabían vigilados. Como "acompañantes" del Ballet figuraban "administradores" y "organizadores", contaría Julio Medina, que en realidad estaban pagados por el Gobierno para controlar a los miembros de la compañía.

Dos franceses estaban al corriente del plan de los bailarines. Uno de ellos vivía en la rue de Lille, no lejos del hotel de Orsay donde se alojaba el Ballet. Según Jorge García, el plan inicial era esperar a la última función para proceder a la estampida. Mientras tanto, transferían poco a poco sus guardarropas al apartamento de la rue de Lille. Con el pretexto de que el frío había llegado a París, salían del hotel enfundados en varias capas de ropa, y regresaban al hotel más ligeros. Parecía que el plan iba a funcionar cuando uno de ellos sorprendió a todos: Eduardo Recalt no quiso arriesgarse a esperar, y el día de la primera función de Giselle pidió asilo político en la embajada norteamericana.

Los de la Seguridad se pusieron en alerta. A Medina se le ocurrió entonces llenar una maleta con sus efectos personales y lanzarla por la ventana de su habitación del hotel. Dos "secuaces" la esperarían en los bajos. El ruido de la maleta lanzada fue tal que los policías cubanos fueron a tocar a las puertas de los cuartos de los bailarines para preguntar qué había pasado. Medina tuvo el reflejo de meterse, completamente vestido, bajo las frazadas de la cama para aparentar que el ruido lo había despertado. Le dijo al agente que había oído un ruido terrible, pero no sabía de qué se trataba. El otro no insistió más.

Los bailarines que habían decidido escapar comprendieron que no podían demorar la fuga. No importaba si a la función del 4 de noviembre debían asistir Georges Pompidou y el ministro de Defensa, Pierre Mesmer. Ninguno de ellos se presentó en la tarde al ensayo general. En ese momento, se encontraban en un buró del Ministerio del Interior, depositando un pedido de asilo. Su caso era peliagudo, ya que Cuba no era parte de la lista de países que podían dar lugar a esa demanda. Los funcionarios franceses necesitaban luz verde. En la espera, los nueve fugitivos se decían que si París los abandonaba a su suerte, tratarían de entrar por la fuerza en la embajada norteamericana. Finalmente, su demanda fue aceptada, pero su situación no se regularizó sino el 15 de diciembre, con la publicación de una circular oficial que resolvió definitivamente el asunt
o.

Los agentes cubanos trataban desesperadamente de atrapar a los tránsfugas. Alicia Alonso se había derrumbado. Lorenzo Monreal, el padre de su único nieto, Iván, formaba parte de los traidores a la revolución. Junto a él, Julio Medina, Jorge García, Jaime Gil, Ricardo Nunes, Héctor Núñez, Maximiliano Ramos, Jorge Luis Lago y Manuel Nasco. La bailarina y su marido, Fernando, el director del Ballet, tenían que apurarse para encontrar soluciones. Había que modificar el reparto de los roles, adaptar la coreografía para llenar los huecos. El mismo Fernando Alonso volvió a bailar, así como el director de escena. Y en el colmo del ridículo, dos agentes de la Seguridad fueron alistados como figurantes.

Como pudo leerse al día siguiente en un artículo firmado por el corresponsal en París del periódico conservador español ABC, otro ballet, aún más extraño, se desplegó en los pasillos, las escaleras y los bastidores del teatro de los Campos Elíseos: a pesar de todos los esfuerzos de los organizadores por salvar las apariencias, como si nada hubiese ocurrido, los agentes de la Seguridad cubana se posicionaban por todas partes, para evitar que otros miembros del Ballet siguieran el ejemplo de los "Diez".

Alicia y Fernando lo encararon del mejor modo. Habían aprendido en Estados Unidos que, en cualquier circunstancia, the show must go on. A lo que se agregaba una buena dosis de "espíritu combativo y revolucionario" para enfrentar las dificultades causadas por los "traidores" a la revolución. El Ballet, de alguna manera, mantuvo su nivel. El público se mostró encantado, la crítica fue más que clemente, y Alicia Alonso obtuvo a título personal el Grand Prix de la Ville de París, así como el premio Anna Pavlova concedido por la Universidad de la Danza.

Al día siguiente, el Ballet partió de la Ciudad Luz para continuar una gira por países —Hungría, Polonia y Rumania— en los que nadie se arriesgaría a fugarse. En definitiva, el choque provocado por la huída de los "Diez" no eclipsaba el éxito de la primera estrella del Ballet Nacional de Cuba y de su compañía. Esta extraña paradoja revelaba que el objetivo buscado por Fidel Castro, cuando le propuso a Fernando y a Alicia el reorganizar la compañía en 1959, se había alcanzado en parte: esta, incluso cuando era herida en su mismo corazón, podía restaurar el prestigio de una revolución que, sin embargo, resultaba bastante repugnante.

Antes de abandonar París, Alicia Alonso posó para una foto en la explanada de Trocadero, rodeada por las intérpretes francesas más célebres de Giselle. Hacía frío y había hecho recoger con una cinta su viejo abrigo de piel, para que pareciera a la moda. Se imponía disimular la pobreza comunista y honrar su estatus de diva "glamour". Pero el detalle más fino no era este: se esmeraba sobre todo para que no se notaran sus ojos aún hinchados por las lágrimas de la noche anterior, por el golpe de haber sido abandonada por sus bailarines.
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Este artículo es versión de un capítulo del libro de Isis Wirth (en colaboración con Jean-François Bouthors) La Ballerine et El Comandante. L' histoire secrète du Ballet de Cuba (François Bourin Éditeur, París, 2013).

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Tomado de http://www.diariodecuba.com

Tradición y símil
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Ya en 1984 un grupo de bailarines protagonizó un conato de protesta. Alicia Alonso ha gobernado el ballet como Castro hizo con el resto del país.
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Por Regina Coyula
 La Habana
1 Dic 2013


Dejé de tener contacto oficial con el Ballet Nacional de Cuba (BNC) hace casi treinta años. Algunas hermandades, mucho cariño y los infaltables odios me dejó aquella experiencia. Pero al leer Los bailarines del BNC revelan una vieja tradición, he regresado al orwelliano 1984 en que un grupo de bailarines —los jóvenes de entonces— protagonizaron un conato de protesta.

Básicamente lo mismo de la carta de ahora: malas condiciones de alojamiento, transporte y dietas durante las giras internacionales. Además los de entonces, que ya no somos los mismos, agregaban el favoritismo con que se organizaban los elencos de gira. Era época de amistad con Nicaragua, pero todos preferían practicar el internacionalismo en Europa. Y los roles. Los papeles principales también estaban bajo fuego, pues muchas veces se adjudicaban por simpatía y no por calidad.

Dentro de aquellos inconformes había excelentes profesionales dirigentes además dentro de la UJC, gente con arrastre y prestigio que "puso malo" el BNC. Fue un momento caldeado dentro de los salones de clase, en los vestuarios, entre bambalinas. Todos fueron neutralizados con amenazas o prebendas, lo cual explica el anonimato del reclamo actual.

Es cierto que nuestros bailarines viven mejor que la mayoría de los cubanos, pero si los comparamos con sus pares de una compañía de nivel mundial, liga en la que se mantiene el BNC, se alimentan mal, se saben explotados, entran en trapicheos; todo para estirar el estipendio y mejorar las condiciones de vida. A pesar de que durante muchos años los bailarines y maitres pudieron contratarse en cualquier esquina del mundo sin tener que entregar una sustanciosa parte de lo ganado al Ministerio de Cultura --dádiva que deben a su Prima Ballerina Assoluta—, en el BNC se ha abierto un trillo hacia el exilio.

Nada parece haber cambiado ni creo que cambie (hasta la "tradición" del contenedor), pero deseo de corazón que esos jóvenes de la carta de este 2013 puedan luchar por sus derechos artísticos y laborales sin necesidad del anonimato.

Conocer por dentro el BNC permite un símil entre Alicia Alonso y Fidel Castro. Ambos han dirigido a capricho como en una corte, rodeados de incondicionales prestos a adular, y hasta a ser bufones; algunos por convicción, otros por conveniencia, los subordinados se han mantenido en una ambivalencia amor-odio con esa figura materno-patriarcal. ¡Pero ay de quien ose discutir una decisión, cuestionar el liderazgo! Daba bochorno ver cómo luego de una función desastrosa, muchos de los burlones entre bastidores, desfilaban por el camerino de la diva, o al día siguiente por su oficina, para asegurarle que había estado regia, divina ("perra" no, muy vulgar). Todavía por aquellas fechas su partenaire era Jorge Esquivel, con Orlando Salgado aquello fue para peor.

Mi relación personal con Alicia fue buena hasta una recepción que ofreció Fidel Castro al BNC luego de una exitosa gira internacional. Bruzón, uno de los escoltas personales de Castro, se me acercó para decirme que Fidel quería conocer y conversar con bailarines jóvenes, así que reuní a varios, entre los que inevitablemente se encontraban los incómodos, y los conduje a un local más pequeño. Castro conversaba con Alicia, su esposo, Sonia Calero y Alberto Alonso cuando irrumpí precedida por Bruzón con aquella tropa de atrevidos. Por indicación del escolta, los fui presentando uno por uno a Fidel, que se dedicó a hacerles preguntas. En ese momento, la uña rosaperlada del pulgar de Alicia se hundió en mi hombro. Aquel gesto presagiaba problemas. "Él ya los conoce", me dijo con una voz parecida al dedo en mi hombro.

Al día siguiente, mi jefe era citado a la oficina de Carlos Aldana, ¿se acuerdan? Era por entonces el presunto sucesor y "atendía" la esfera ideológica. Cosas del Partido, para los que no entiendan. Alicia le había llamado para exigir mi destitución. Aldana se daba cuenta de que aquello era una perreta, mi jefe conocía todo lo que había que saber y me apoyaba, pero ante el escollo con "la vieja", yo no podía seguir atendiendo el Ballet. Casi todos los sediciosos de entonces viven fuera de Cuba y no me dejarán mentir.

Para algún despistado que siga sin entender, de la misma manera que Aldana atendía la esfera ideológica, yo "atendía" el movimiento danzario del país. Cosas del G2.
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Nota del Bloguista

Recuerdo que se decía desde los años 50s del pasado siglo XX de que Alicia Alonso era comunista... Sus gustos aristocráticos y de alta burguesía que siempre ha tenido, la ubican como una de las precursoras de la
 hoy conocida ¨izquierda caviar¨ . Hay ciertas anécdotas de rivalidad entre Alicia Alonso y la ya fallecida diva Maria Callas, cantante del ¨belle canto¨, que muestran que la Alonso tiene de comunista tanto como de ¨ñata¨.
Célida P. Villalón, la autora de este artículo, y la ballerina Alexandra Denísova en Nueva York leyendo una revista donde aparece un programa donde actuaba Denísova. Alexandra Denísova se casó con 17 años en Australia con Alberto Alonso, primo hermano de Célida P. Villalón, y llegó a La Habana en 1941 con 18 años. Pueden leer más en http://www.danzaballet.com
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Tomado de http://www.diariodecuba.com

Alianzas de Alicia Alonso


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Algunas precisiones sobre sus presentaciones ante Batista, subvenciones y apoliticismo.
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Por Célida P. Villalón
Nueva York
13-01-2012


¿Por qué el nombre de Fidel Castro y su alma gemela, Alicia Alonso, siempre tienen que aparecer en los titulares de los periódicos, ya sean estos cibernéticos o impresos? Sin duda alguna, tanto uno como otro, ocupan y han ocupado posiciones relevantes en dos campos que difieren bastante. Sus respectivas presencias en la historia no pueden ser denegadas, ni tampoco la alianza que a lo largo de décadas han mantenido.

Un artículo publicado hace unos días en este diario ha merecido mi atención por ciertos datos que necesitan ser aclarados, y estoy dispuesta a acometerlos "con la manga al codo", según un dicho de nuestro apóstol José Martí.

Por lo que expresa el artículo en cuestión, nadie sabe en fin de cuentas quién es en realidad Alicia Alonso. Creo que la definitiva aseveración del autor es algo incorrecta. Esta "dama de hierro del Caribe", como la llama, mostró desde la niñez una voluntad de acero, dispuesta a hacer lo necesario para mantener su supremacía en el mundo de la danza, dentro y fuera de Cuba. La llegada de Castro al poder le facilitó dominar la escena danzaria en su país y no es difícil imaginar las razones de lo fructífero de tal alianza. Castro necesitaba un nombre conocido internacionalmente para exportar su marxismo-leninismo (léase fidelismo). Alicia, por su parte, había compartido escena con Fernando Alonso pero, una vez divorciada de él, dio rienda suelta a su totalitario poder, se apropió de la escena completamente y para ello hizo hincapié en lo fiel que era a su comunismo (que prefiero llamar alicismo).

Respecto al Ballet Nacional de Cuba, de indudable buena fama, habría que diferenciar los montajes de las obras presentadas —a los que la crítica universal no siempre encuentra interesante—, de los bailarines que aparecen en el escenario, quienes en su mayoría, sí que son admirados por la magnífica formación que obtienen en la llamada "escuela cubana de ballet". Aquí, muy injustamente, el crédito total de enseñanza, entrenamiento y coreografía recae absolutamente sobre Alicia, ignorando en el campo de la enseñanza a Ramona de Sáa, directora de la escuela, y a la infinidad de profesores que dedican largas horas del día a entrenarlos. Y en los campos del entrenamiento y la coreografía, a Loipa Araújo y la admirada Josefina Méndez, ya fallecida, siempre presentes ayudando a Alicia en transmitir sus dictados, según se ha podido apreciar, fuera de Cuba, en documentales televisivos.

(Alicia Alonso y Fidel Castro (HAGASELAMUSICA))

La larga biografía de la Alonso siempre es incluida en los programas del Ballet Nacional de Cuba. No sucece lo mismo, sin embargo, con ninguno de los otros solistas de la compañía. ¿Qué puede proveer a la danza una persona, por muy diestra que ésta sea, si no puede moverse por sí sola, como tampoco puede ver? Esta pregunta, indudablemente cruel pero muy necesaria, nadie se atreve a hacerla, porque contestarla con honestidad daría muestras de falta de humanidad y compasión. Pero, ¿es justo ignorar a los profesores anónimos que merecen el verdadero reconocimiento?

Una segunda ocasión para bailar ante Batista

Respecto al revisionismo que Jorge Ignacio Pérez estima debe hacerse a tan larga vida como la de Alicia Alonso, espero que cuando se haga se mencione que hubo una segunda aparición de la bailarina ante el presidente Batista, cuando fue invitada especialmente a bailar en el Salón de los Espejos del Palacio Presidencial. Un hecho que sitúo entre los años 1952 (después del 10 de marzo) y 1956 (antes del mes de agosto). En esa ocasión, según mis recuerdos, Alicia bailó La muerte del cisne, acompañada por la orquesta que dirigía Enrique González Mántici. Recuerdo perfectamente las fotos que aparecieron al día siguiente, en el diario Información, y la crónica ofrecida por el periodista José Saínz de la Peña, a cargo de la sección social de ese periódico. Y también El País cubrió el acto, publicando un retrato de la assoluta, recostada en un pilar de mármol de la escalera que subía al salón.

Recuerdo también los comentarios de Ernestina del Hoyo, madre de la bailarina, que ese día se quejaba a voz en cuello ante mí de que su hija hubiera aceptado la invitación de "aquel asesino". (Su rechazo a Batista provenía de que el padre de Alicia, Antonio Martínez Arredondo, teniente veterinario del ejército del presidente Machado, había pertenecido al grupo de militares refugiados en el Hotel Nacional, por oponerse al tristemente célebre "cuartelazo del 4 de septiembre". Martínez Arredondo había salido ileso del bombardeo de que fuera víctima el hotel.)

Lamentablemente, en este punto dependo de mis recuerdos, porque no he encontrado en ninguna biblioteca neoyorquina, la información que me respalde sobre esto. No obstante, lo llevo atesorado en mi memoria, y no dudo de que entre los lectores de este portal aparecerá ahora quien pueda dar también fe de ello.

La subvención de 40.000 pesos de que se beneficiaba la compañía de Alicia Alonso comenzó durante la presidencia de Carlos Prío Socarrás, en los años 50, y duraría hasta que el Instituto Nacional de Cultura, dirigido entonces por el Dr. Guillermo de Zéndegui, bajo la presidencia de Batista, la suprimiera en agosto de 1956.

Tuve la suerte de conversar con el Dr. Zéndegui sobre esto, en Miami, en una entrevista que fue publicada en la extinta revista Temas, en abril de 1998, pocos meses antes de su muerte. El ilustre ex-funcionario me aclaró que Alicia y el ballet no habían cumplido con lo estipulado en un principio: funciones gratis para el pueblo, y esa fue la razón para retirarle la subvención. A esta demanda, me contaba Zéndegui, Alicia Alonso le había contestado: "Mire, yo hago más con mis pies que Ud. y todos esos señores con sus títulos".

Huelgan los comentarios.

No creo ocioso añadir que la assoluta nunca tuvo a menos bailar si había buena paga. Ese fue el caso de la Cervecería Polar, que patrocinó una función del ballet Giselle, que tuvo lugar en el stadium universitario, en julio 22 de 1955 (ya la compañía había cambiado su nombre por Ballet de Cuba), respaldada por la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). A ambos lados del escenario aparecían dos enormes botellas de cerveza. La imagen de una cerveza adornaba el programa. El lector curioso podrá encontrar abajo una copia del programa. No creo que Alicia protestara entonces por ese poco elegante anuncio.

(Publicidad de la cerveza 'Polar' (CELIDA P. VILLALON)

Alicia Alonso ha utilizado la política en beneficio de su carrera y de su compañía. No hay que creer, por tanto, en el peso de sus declaraciones políticas. Y valga como prueba una entrevista publicada en El Nacional de Caracas, el 30 de octubre de 1958 (ver copia en pdf abajo), donde la bailarina afirma que Batista, Grau, Prío y Fidel Castro eran lo mismo. Y a continuación asegura no haber votado nunca.

El año pasado, Alicia Alonso fue candidata al Premio Príncipe de Asturias junto al escultor Jaume Plensa, el diseñador Philippe Starck, el arquitecto Toyoo Ito, el cineasta Wong Kar-Wai, la pintora Paula Rego y los grupos Les Luthiers y Monty Python. Al final, fue elegido el maestro Riccardo Muti.

Obtener ese galardón es un largo y perseguido sueño de la assoluta. ¿Lo logrará? No apuesto por ello. Pero, siendo España constante plaza para las presentaciones de su compañía, está por ver qué nueva vuelta dará la Alonso a sus supuestas ideas políticas, para hacerse más grata en la madre patria.

AliciaAlonso.pdf

Alicia Alonso bailó para Batista

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Célida P. Villalón perteneció al personal administrativo de la Sociedad Pro-Arte Musical de La Habana entre 1941 y 1959. Prima hermana de Fernando y Alberto Alonso, es autora de Pro-Arte Musical y su divulgación de cultura en Cuba (Senda Nueva de Ediciones, Trenton, New Jersey, 1990). Colabora sobre danza en los portales Danza Ballet y Danza Hoy.

Su afición al ballet la llevó desde muy joven a perseguir el periodismo y a escribir sobre el tema en distintos periódicos y revistas de su país.
Se radicó en Nueva York desde 1959 y continuó escribiendo en diversos medios. Uno de sus trabajos se publicó en la “International Encyclopedia of Dance” (Oxford University Press, New York, 1996). Es autora del folleto “Historia Concisa del Ballet en Cuba” (1974) y del libro “Pro-Arte Musical y su Divulgación de Cultura en Cuba” (Senda Nueva, Ediciones, Nueva Jersey, 1990). Colabora como editora de eventos especiales en la revista “Temas” y es corresponsal de “Por la Danza”, España.

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