lunes, julio 22, 2024

Recordando los asesinatos en Cuba de los opositores políticos Oswaldo Payá y Harold Cepero en un aniversario más de sus aún impunes asesinatos

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

El auto donde viajaban  Oswaldo J. Payá  Sardiñas y Harold Cepero,  junto a   dos extranjeros, estaba bajo vigilancia por la Seguridad del Estado castrista desde que los extranjeros  fueron a recoger a Oswaldo a su casa, aunque no se descarta que lo estuviera desde antes; luego el auto del DSE que seguía al auto donde viajaban Oswaldo y Harold  fue, al menos, testigo de lo que ocurrió aunque hay personas,  uno de ellos es el conductor  español Ángel Carromero, que plantean que el carro que los perseguía provocó el supuesto accidente y posteriormente la muerte de Oswaldo J. Payá  Sardiñas y Harold Cepero, pues supuestos testigos plantean que Harold llegó vivo al hospital sin graves lesiones...




Oswaldo J. Payá  Sardiñas y Harold Cepero
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Tomado de https://www.nytimes.com/

El gobierno de Cuba es responsable por la muerte del disidente Oswaldo Payá, según un informe de la CIDH

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Los hallazgos contradicen la versión oficial del gobierno cubano en cuanto a los acontecimientos de hace 11 años.

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Por Emiliano Rodríguez Mega y Frances Robles

12 de junio de 2023

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El gobierno cubano fue responsable de la muerte en 2012 de un destacado activista político que había organizado un movimiento que buscaba exigir que las autoridades permitieran mayor libertad, según un informe difundido el lunes por una agencia internacional de derechos humanos.

El activista Oswaldo Payá murió en un sospechoso accidente de auto en el este de Cuba, un incidente que sus familiares y seguidores siempre creyeron que fue ocasionado por el gobierno.

Al momento de su fallecimiento, Payá, de 60 años, era uno de los integrantes más destacados de la oposición cubana y había atraído atención internacional por liderar una campaña de base para un referéndum que les daría a los cubanos el derecho a elegir el sistema político nacional.

Muchos consideraron que Payá era la única persona con la posibilidad de convertirse en un opositor democrático del régimen y allanar el camino hacia un gobierno más representativo.

Las autoridades cubanas habían indicado que el siniestro ocurrió luego de que Ángel Carromero, un joven político español que conducía el vehículo en el que viajaba Payá, perdió el control e impactó con un árbol. A Carromero lo arrestaron y sentenciaron a cuatro años de prisión por homicidio imprudente vehicular.

Pero la investigación independiente, que demoró una década en completarse y revisó pruebas y testimonios de varios testigos, contradice los hallazgos del gobierno. El auto de Payá fue impactado por un vehículo oficial del gobierno, lo que ocasionó que chocara, según el informe, realizado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que observa e investiga violaciones a los derechos humanos en el hemisferio y pertenece a la Organización de Estados Americanos (OEA).

Otro pasajero, el activista Harold Cepero, también falleció.

La comisión encontró “indicios serios y suficientes para llegar a la conclusión de que agentes estatales tuvieron participación en la muerte” de los dos hombres. “Ambos fueron sujetos a diversos actos de violencia, hostigamiento, amenazas, atentados contra su vida, y finalmente, un choque vehicular que les causó la muerte”.

Las autoridades cubanas no respondieron de inmediato a las peticiones de comentarios. La isla fue excluida de participar en la OEA, que reúne a países del continente y que fue calificada como un “instrumento de dominación imperialista” por el expresidente Raúl Castro. En 2009, una resolución eliminó la suspensión, pero Cuba no se volvió a unir.

Payá era el fundador y líder del Movimiento Cristiano de Liberación, un partido disidente que impulsaba una democracia multipartidista en la isla, que durante más de seis décadas ha sido gobernada por un régimen comunista autoritario.

Sus esfuerzos culminaron a fines de la década de 1990 con el Proyecto Varela, una petición para realizar un referéndum nacional con el fin de modificar el sistema de gobierno y que incluía elecciones abiertas, libertad de expresión y amnistía para los presos políticos. La propuesta representaba una reprimenda desafiante al puño de hierro con el que Fidel Castro, el líder del país en ese momento, ejercía el poder en Cuba.

En respuesta, las autoridades detuvieron a los activistas de Varela y obligaron a algunos firmantes de la petición a revocar sus firmas. Payá estaba “hostigado y constantemente vigilado”, según el informe de la comisión. Al final, el intento de realizar el referéndum no prosperó.

Luego del siniestro automovilístico, Carromero fue trasladado a un hospital donde estaba rodeado de soldados, según el informe. Explicó que otro auto se había impactado con el suyo y los había obligado a salir del camino, pero un funcionario cubano insistió en que no había habido colisión.

“Por supuesto, repliqué, que era mentira, que no había ocurrido ningún accidente, sino un ataque flagrante” dijo Carromero a la comisión internacional. Ha indicado que el gobierno lo presionó para apoyar su versión. También le dijo a la comisión que el funcionario le dijo “de tu confesión dependerá tu futuro”.

La comisión hizo un llamado para que Cuba ofrezca reparaciones por las violaciones de derechos humanos cometidas contra Payá y Cepero, inicie una investigación exhaustiva para esclarecer lo sucedido y sancione a los responsables.

“Los funcionarios del gobierno intentaron culpar de sus muertes a un accidente de auto, pero la familia Payá sabía que no”, dijo Kerry Kennedy, presidenta del Robert F. Kennedy Human Rights, el grupo que llevó el caso a la comisión de derechos humanos en un video publicado en Twitter.

Payá, líder carismático, representaba una amenaza legítima para el régimen, dijo Angelita Baeyens, vicepresidenta de defensa y litigio internacional de la organización Kennedy.

“No podían simplemente matarlo”, dijo. “Tenían que silenciarlo de un modo que pareciera un accidente, de otro modo se iba a convertir en un mártir”.

Baeyens reconoció que los hallazgos de la comisión son, en su mayoría, simbólicos porque Cuba casi con certeza no cumplirá con ninguna de las recomendaciones del panel.

“Este veredicto está demostrando lo que nosotros siempre hemos sabido, que es que el régimen cubano asesinó a mi papá y a Harold Cepero por órdenes que no pudieron venir de otro que de la cúpula del aparato de inteligencia cubano”, dijo Rosa María Payá, hija de Payá.

Payá fundó una iniciativa, CubaDecide, en 2015 para transformar el sistema político represivo de Cuba.

“Nosotros hemos vivido con el dolor de que el régimen cubano asesinara a mi padre”, dijo. “Hemos visto el gran fracaso de la dictadura, que sí que mató al hombre pero que no pudo matar su legado”.

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*Emiliano Rodríguez Mega es un investigador reportero del Times en Ciudad de México. Cubre México, Centroamérica y el Caribe. @emiliano_mega

Frances Robles es corresponsal y cubre temas sobre Florida y América Latina. Escribe reportajes de investigación y noticias de última hora sobre diversos temas. Facebook

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Nota del Bloguista


En el siguiente sitio hay muchas fotos de dicha presentación.
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 Published on Oct 14, 2014

“Muerte bajo sospecha” ofrece el testimonio de su autor, Ángel Carromero, el hombre que conducia el auto en que viajaban Oswaldo Payá Sardiñas, coordinador nacional del Movimiento Cristiano Liberacion y Harold Cepero Escalante, joven lider del Movimiento Cristiano Liberacion. Angel Carromero fue acusado por tribunales cubanos de haber provocado el accidente donde ambos opositores resultaron inexplicablemente muertos. Este libro es un valiente testimonio de este joven, sobre la verdad de lo sucedido durante ese viaje a Cuba que marcó y cambió la vida de su autor para siempre. .


Presentación del Libro
«Muerte bajo sospecha»
de Ángel Carromero
Octubre 14, 2014

PRESENTACIÓN

Julio Estorino

   
COMENTARIOS 
Ofelia Paya


Rosa Maria Paya


AUTOR

   
CONCLUSIONES

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sábado, julio 20, 2024

Sobre la derogación de la Enmienda Platt como apéndice de la Constitución de la República de 1901 y del Tratado Permanente de las Relaciones entre Cuba y Estados Unidos de 1903


Sobre la derogación  de la Enmienda Platt como apéndice de la Constitución de la República de 1901 y  del Tratado Permanente de las Relaciones entre  Cuba y Estados Unidos de  1903.

Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso
20 de julio, 2024

En primer lugar deseo  dar dos citas  que van en contra de la satanización general  del anexionismo: 



Las palabras anteriores son de Manuel  Márquez Sterling  y fueron tomadas de la página 26  de La diplomacia en nuestra historia. Antes de proseguir les diré que SOY UN INDEPENDENTISTA CUBANO, un independentista cubano en el sentido martiano de independencia, el cual generaliza aquel que restringe ese concepto a una relación Colonia- Metrópoli.

José Martí, en una carta rimada del 21 de octubre de 1889 (Tomo 16, 354-358), dirigida a un antiguo compañero y colaborador, el anexionista Néstor Ponce de León, expuso sus convicciones antianexionistas pero a la vez el respeto a las ideas de los demás; veamos un fragmento de dicha carta.

A mi Señor
Néstor Ponce de León:

Viene a decirme Capriles
Que alguien dijo en Broadway,
Que en mi discurso exclamé:
“¡Los anexionistas viles! ”

¡Bien y con mucha razón
Me mandó usted el recado
De tenerme preparado
El espinudo bastón!

Miente como un zascandil
El que diga que me oyó
Por no pensar como yo
Llamar a un cubano “vil”.
.....................................
Donde no nos puedan ver
Diré a mi hermano sincero:
“¿Quieres en lecho extranjero
A tu Patria, a tu mujer? ”

Pero enfrente del tirano
Y del extranjero enfrente,
Al que lo injurie: “Detente”
Le he de gritar: “¡Es mi hermano!”

La intervención norteamericana en los asuntos cubanos en las postrimerías del antepasado siglo XIX y en los inicios del pasado siglo XX ha sido un hecho histórico muy polémico de nuestra historia. Para que se tenga una idea de lo controvertida que ha sido la apreciación cubana sobre la intervención norteamericana después de finalizada la guerra de independencia contra España diré, que en contra de todo esquema simplista, podemos encontrar desde burgueses cubanos admiradores de los E.U. opinar duramente en contra de ella, hasta a un destacado político de izquierda defender, en cierta medida y en la década del 40, la presencia norteamericana en los primeros años de independencia de España, pues esta aceleraba el desarrollo del capitalismo en Cuba y con ello, según la filosofía marxista clásica, la instauración del socialismo en Cuba.

Hay personas que plantean que la Enmienda Platt (que nunca fue una enmienda de  la  Constitución de 1901 y si un apéndice o addendum) la derogó el Presidente Carlos Mendieta, sino que ya la había derogado el Presidnte Ramón Grau San Martín en  la Séptima Conferencia Internacional de la Unión Panamericana, celebrada en Montevideo, Uruguay, del 3 al 26 de diciembre de 1933 cuando en dicha reunión el Dr. Herminio Portell Vilá expuso la posteriormente llamada Doctrina Portell Vilá; si de pedir se tratara, el Presidente Gerardo Machado y Morales en su visita a los EE.UU. le había pedido la derogación  de la Enmienda Platt al Presidente estadounidense Calvin Coolidge, asunto que tenía muy alta posibilidad de éxito dadas las buenas relaciones de Machado con Coolidge si el estado de cosas  en Cuba y en EE.UU.no se hubiera visto grandemente afectado por la Crisis Económica Mundial comenzada en octubre de 1929.  Esas personas que plantean que en el gobierno provisional de Grau-Guiteras (  gobierno anticonstitucional no elegido por el pueblo cubano, el cual provocó inestabilidad  y varios  grandes hechos sangrientos) no  tienen en cuenta que:

1)  La Enmienda Platt formaba parte del Tratado Permanente de 1903 entre Cuba y Estados Unidos  y que NINGÚN funcionario norteamericano, incluyendo al Presidente de los Estados Unidos de América, puede derogar ningún tratado, pues los proyectos de tratados y ´la derogación de tratados  tienen que forzosamente   pasar por el Congreso de los EE.UU.. Puntualizo que no es lo mismo un tratado que un convenio, etc. creados, por ejemplo, por órdenes ejecutivas del Presidente de los EE.UU., los cuales si pueden ser derogados sin la imtervención del Congreso.

2) Cordell Hull, el  Secretario de Estado de los Estados Unidos  que participó en dicha conferencia, sólo expresó en dicha conferencia que su gobierno entablaría  negociaciones para  revisar conjuntamente con el de Cuba dicho tratado. 

En el libro La Verdadera República de Cuba  del Dr. Andrés Cao Mendiguren  se plantea que  Cordell Hull pedia, para eliminar la Enmienda Platt,  que en Cuba hubiera un gobierno que garantizara la estabilidad del país.  El gobierno de  Carlos Mendieta Montefur  fue más estable que el gobierno ¨ de los 127 días del Presidente Ramón Grau San Martín, pese a la labor terrorista y de atentados (incluyendo dos atentados al Presidente Mendieta) de algunas organizaciones como, por ejemplo, la de Antonio Guiteras Holmes. Ninguno de esos dos Presidentes fueron elegidos elecciones  por el pueblo cubano mediante el voto. El ¨hombre fuerte¨ detrás del gobierno de Carlos Mendieta era Fulgencio Batista y Zaldivar. Deseo enfatizar que ni Carlos Mendieta ni Federico Laredo Brú fueron títeres de Batista como plantea la historia oficialista Castrista de Cuba; sólo hay que mirar  los  curriculum patrióticos de ambos, los cuales  comenzaban  con sus participaciones en la  lucha por la independencia de Cuba de España. Veamos  un  muy breve fragmento del libro de Orestes Ferrara titulado Una mirada sobre tres siglos. Memorias. En dicho libro Orestes Ferrara  estima como probable autor  de la caricatura,  a la que él se refiere en ese fragmento, al comunista Pablo de la Torriente Brau,

¨Las cartas que aparecen allí son mías o de algún enemigo  que me escribe o me contesta. El título expresa la mala intención de la publicación, y más que el título  resulta serlo una caricatura consistente  en una sólida mano que controla los hilos de unos títeres que se mueven en la parte inferior. La mano está bajo mi apellido y los títeres son los hombres del momento.  El autor de esta  caricatura explica en seguida su propósito: la paz ciudadana es condenable; las elecciones honradas, un crimen; los hombres que no quieren la revuelta perpetua  son unos pobres desgraciados al servicio de mi voluntad abusiva. A Carlos Mendieta lo califica de ¨mula dócil del campamento de Columbia¨,  sin recordar que Mendieta  esgrimió, yendo a la cabeza en los asaltos, el machete más sangriento  de la guerra de la Independencia, y que era considerado como el joven más valiente en los campos de la batalla de Cuba.  Yo lo recuerdo  en la ¨crisis¨ del combate cuando sonriente nos mostraba su sombrero perforado   por las balas. A Batista lo presentan ¨como la Estatua del oportunismo político¨. Pero era de un oportunismo vigoroso, decisivo, y en todos los casos un hombre que supo avanzar en la vida, llegando a ser más capaz y más firme  que los revolucionarios todos de ese agitado período.¨ (Ferrara, 2009, pp. 419-420)

Las siguientes capturas de imágenes fueron tomadas de Cordell Hull, secretario de estado de los Estados Unidos, Volume 87 By United States. Office of Coordinator of inter-American Affairs  y son relativas al comportamiento y palabras  del Secretario de Estado Curdel Hull en la antes mencionada conferencia internacional.

Cordell Hull 






Veamos ahora  algunos  elementos con los que frecuentemente  se argumenta que en dicha conferencia se derogó la Enmienda Plattm los cuales fueron tomados de: 

https://cubanfromcuba.wordpress.com/

Doctrina Portell Vilá

Documento extraido del blog: http://profesorcastro.jimdo.com  

... Éste fue el resultado de las consejas de Sumner Welles, quien el 10 de septiembre -el mismo día de la proclamación de Grau como Presidente- escribía a su jefe Cordell Hull que Grau era “por completo intratable” y “en extremo radical”, y al día siguiente remitía otro informe a su Departamento de Estado en el que pedía una declaración oficial respecto a que los EE.UU. no reconocerían como “legítimo y constitucional” a ningún Gobierno en Cuba a menos que demostrase contar con el respaldo de la mayoría del pueblo cubano.

En este clima de hostilidad -ya que el Gobierno de Grau sólo era reconocido por Uruguay, Perú, Panamá, México y España-, el Secretario de Estado de Cuba recibe la invitación de la Cancillería uruguaya, en carta de 2 de agosto de 1933, para asistir, junto a sus colegas de todas las otras repúblicas americanas (es decir, los Ministros de Relaciones Exteriores), a la Séptima Conferencia Internacional de la Unión Panamericana, a celebrarse en Montevideo del 3 al 26 de diciembre de ese mismo año.

A comienzos de noviembre de 1933, el Presidente Grau designó una primera delegación, pronto sustituida por otra a raíz de la sublevación fallida del día 8 de ese mes contra su Gobierno, y finalmente asistieron en representación de Cuba, como embajadores plenipotenciarios a aquel cónclave interamericano, el Dr. Herminio Portell Vilá, profesor de Historia de la Facultad de Letras y Ciencias de la Universidad de la Habana; el Dr. Angel Alberto Giraudy, ex Ministro del Trabajo –quien presidía la delegación-; y el ingeniero Alfredo E. Nogueira y Herrera, acompañados en calidad de secretarios por dos miembros del ya disuelto Directorio Estudiantil Revolucionario de 1930, Juan Antonio Rubio Padilla y Carlos Prío Socarrás.

En el Artículo 3 de la Convención de Derechos y Deberes de los Estados, que recogía la ponencia presentada por el Dr. Portell Vilá y que fue adoptada en su sesión del 22 de diciembre de 1933 por la Asamblea Plenaria de la conferencia por unanimidad, incluido el voto favorable de la delegación estadounidense expresado por boca de su presidente el Secretario de Estado Cordell Hull, se plasmaba que “La existencia política del Estado es independiente de su reconocimiento por los demás Estados. Aun antes de reconocido el Estado, tiene el derecho de defender su integridad e independencia, proveer a su conservación y prosperidad y, por consiguiente, de organizarse como mejor lo entendiere, legislar sobre sus intereses, administrar sus servicios y determinar la jurisdicción y competencia de sus tribunales”. El Artículo 4 remachaba que “Los Estados son jurídicamente iguales, disfrutan de iguales derechos y tienen igual capacidad para ejercitarlos. Los derechos de cada uno no dependen del poder de que disponga para asegurar su ejercicio, sino del simple hecho de su existencia como persona de Derecho Internacional”. El Artículo 5 proclamaba que “Los derechos fundamentales de los Estados no son susceptibles de ser afectados en forma alguna”. El Artículo 8 declaraba que “Ningún Estado tiene derecho de intervenir en los asuntos internos ni en los externos de otro”. Y, finalmente, el Artículo 11 establecía que “Los Estados contratantes consagran en definitiva, como norma de conducta, la obligación precisa de no reconocer las adquisiciones territoriales o de ventajas especiales que se realicen por la fuerza, ya sea que ésta consista en el uso de armas, en representaciones diplomáticas conminatorias o en cualquier otro medio de coacción efectiva. El territorio de los Estados es inviolable y no puede ser objeto de ocupaciones militares ni de otras medidas de fuerza impuestas por otro Estado ni directa ni indirectamente, ni por motivo alguno, ni aún de manera temporal”.

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La Enmienda Platt no fue abrogada en 1934 por solamente  poseer la república cubana en esa fecha, un gobierno fuerte que respondiera a los intereses del gobierno norteamericano, pues todos sabemos lo convulsa que fue en nuestro país la década del 30 del pasado siglo XX; tampoco se abrogó por ser una demanda del sentimiento nacionalista antinorteamericano que había en determinados estratos de la población cubana de los años veinte y treinta (también existían sentimientos antiespañol, antijudio, antihaitiano, antijamaicano, etc), sentimiento que después de 1940 y hasta 1959 disminuyó grandemente (Domínguez, 244). Fueron varios los factores que motivaron esa decisión entre los que, por supuesto, también se encontraban esa corriente y ese sentimiento nacionalista, pero no se pueden obviar tampoco: el trabajo paciente, tenaz y sabio de nuestros diplomáticos, las relaciones de amistad entre Cuba y Estados Unidos, la política del Buen Vecino de Franklyn D. Roosevelt, y finalmente, la percepción norteamericana de los cambios que se habían producido en las relaciones internacionales de las otras potencias con los países de nuestro continente.

F

(Manuel Márques-Sterling (embajador de Cuba en EE.UU. siendo Presidente Carlos Mendieta y Montefur)  firmando el nuevo tratado sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, el cual abrogaba la Enmienda Platt. Detrás Cordell Hull, entonces Secretario de Estado de los EE.UU. Benjamin Sumner Welles también estaba presente en esa firma. En mi ñibro La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas profundizo sobre estos temas y muchos otros. Esto ocurrio en 1934 durante la presidencia provisional de Carlos Mendieta y Montefur y no  en la presidencia provisional de Ramón Grau San Martín como algunas personas afirman. Ya expresé con anterioridad que si de pedir la derogación de la Enmienda Platt fuese, la pidió personalmente hasta el Presidente Gerardo Machado y Morales al Presidente Calvin Coolidge cuando Machado visitó Washington...)

Deseo puntualizar que Canadá fue protectorado de Gran Bretaña hasta bien avanzado el siglo XX.

En el libro La verdadera República de Cuba, escrito por el Dr. Andrés Cao Mendiguren,  uno de los  mejores libros sobre la república cubana (1902-1958 ) que se ha escrito,  incluyendo la monumental obra en 10 tomos Historia de la Nación Cubana, aunque este último incluye el período colonial y llega hasta el año 1952, se lee:

 ¨Cabe decir que aquellos pensamientos de 1913 expresaban una realidad  porque esa nación  se alcanzó muy pronto  en décadas posteriores,  aunque en 1959  fue demolida por los que  usurparon el poder, y ha sido vilipendeada  por una oleada de intelectuales comprometidos o  mediocres. El testimonio de ello es que Cuba ocupaba  las primeras posiciones  en todos los renglones de los anuarios de las Naciones Unidas  para la América Latina. Y hay que reconocer que estos logros  tan destacados  no se hubieran podido conseguir  si nuestros gobernantes, y a pesar de sus errores,  no hubieran tenido interés  y acierto para  resolver los problemas de la sociedad cubana, si nuestros legisladores no nos hubieran  dado una legislación avanzada  y moderna, o si el  pueblo cubano no hubiera estudiado  y trabajado  para superarse. El pueblo cubano era exigente  y siempre aspiraba  a lo mejor, pero tenemos  que acusarnos  de un pecado,  y es que  cuando no lo lográbamos plenamente, en vez de analizar  los fallos  y aplaudir lo logrado, prodigábamos una crítica irresponsable.¨ (Cao, 2008, p. 87)


Fragmento de mi artículo Enmienda Platt y República publicado en el número 48 de la Revista Vitral, de la Diócesis  de Pinar del Río cuando  aún yo  vivía en Cuba.

Balance controversial de la Enmienda Platt

El balance de la Enmienda Platt es muy controversial. Considero que sus consecuencias deben analizarse desde al menos dos perspectivas o ángulos diferentes. Una primera perspectiva nos dice que la mencionada enmienda:

1) Propició el aumento significativo de las inversiones extranjeras en un país totalmente destruido necesitado de las mismas. La mencionada enmienda garantizaba, en cierto medida, el ambiente de paz necesario para el desarrollo de las inversiones en el país.

2) Contribuyó grandemente para que no sucedieran en Cuba, largas y sangrientas guerras fratricidas similares a la ocurrida durante y después de la independencia en muchas repúblicas hispanoamericanas y en Haití, o como la ocurrida en los propios Estados Unidos con la guerra de Secesión.

3) Limitó significativamente la posibilidad de una agresión extracontinental por parte de las potencias europeas como la efectuada por Alemania, con la ayuda de Inglaterra, a Venezuela en 1901 mediante los bombardeos a La Guaira, Maracaibo y Puerto Cabello, por ésta no pagar las deudas adquiridas con un poderoso consorcio alemán. Anteriormente, en 1897, la marina alemana ya había realizado demostraciones de fuerza en Haití.

Una segunda perspectiva de la Enmienda Platt nos dice que:

1) Limitó en cierta medida, en cuanto a principios se refiere, la soberanía de Cuba, otorgándole a la república desde un punto de vista formal, una independencia restringida.
2) Creó una mentalidad de Patronato en ciertos segmentos del pueblo cubano mediante la cual, se esperaba que los norteamericanos fueran los que resolvieran nuestros problemas políticos. En otros segmentos de la población cubana, creó o acentuó un sentimiento nacionalista antinorteamericano.

La enmienda Platt nos privó de gozar de una independencia y soberanía total, pero también nos evitó grandes desastres y sufrimientos.

Manuel Sanguily como Ministro de Estado (responsabilidad que corresponde a la de Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores en nuestros días) del gobierno de José Miguel Gómez, en su discurso en el teatro Polyteama, a poco más de una década de la imposición de la Enmienda Platt, expresó:

"Mantendrá el Gobierno las relaciones más cordiales en el orden diplomático y de los negocios, con las naciones amigas entre nosotros dignamente representadas, y sobre todo cultivará los grandes y vitales intereses que en franca y afectuosa correspondencia nos ligan a los Estados Unidos, no ya solo en consideración a las ventajas que deriva de ellos nuestra economía, sino por los incomparables servicios que el pueblo y el Gobierno americanos han prestado a la causa de la justicia, de la civilización y de nuestra nacional soberanía.
Y no os sorprenda esta sincera manifestación de quien siempre ha vivido inquieto y receloso en el temor de los grandes y los fuertes. Dos veces -una, por la ceguedad de nuestra vieja y orgullosa Metrópoli; otra por la ceguedad de enconos fratricidas-, vinieron aquí los americanos traídos por su fortuna o llamados por nuestras discordias, y siempre se retiraron de nuestro territorio, haciéndonos el doble beneficio de construir dos veces la república, y dejándonos en el corazón atribulado, desengaños y escarmientos; más en ambas ocasiones, motivos superiores de admiración y de gratitud por esa magnánima conducta que jamás en la historia habían observado los pueblos fuertes y triunfantes con los débiles, conturbados y decaídos" (
Ibarra, 312)

He escogido esas palabras de Manuel Sanguily en el teatro Polyteama, y no las de otro cualquier patriota o ciudadano, por la posición vertical que siempre mantuvo Sanguily en su quehacer político:

Sanguily se opuso en un primer momento, como ya expresamos, a la imposición de la Enmienda Platt. Posteriormente, y ya en la República como miembro del Senado cubano, se opuso a la venta de tierras cubanas a capital norteamericano. En ese cargo de Secretario de Estado del Gobierno de José Miguel Gómez, se opuso de palabra y de hecho a la injerencia norteamericana en Méjico cuando el derrocamiento del presidente Francisco I. Madero y su sustitución por Victoriano Huerta, actitud que suscitó desavenencias con el gobierno norteamericano. Sanguily fue en su momento, él más fuerte y decidido opositor en el Senado cubano a la aprobación en 1903 del Tratado de Reciprocidad Comercial con los Estados Unidos (TRC). La verticalidad de Sanguily llegó hasta el punto de acusar públicamente de corrupto al gobierno de José Miguel Gómez (1909-1913), pese a pertenecer a su gabinete como Secretario de Estado.

El fundamento de la preocupación norteamericana por nuestra estabilidad republicana iba desde los más excelsos y enaltecedores sentimientos humanos de solidaridad, hasta la más fría y calculada preocupación por sus inversiones económicas y su seguridad nacional. En ese amplio espectro, es donde debemos situar los móviles que tuvieron las numerosas personalidades norteamericanas que intervinieron en la confección, aprobación y aplicación de la Enmienda Platt.

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Hay personas que caracterizan a Charles E. Magoon como un americano inepto, ajeno y distante de la realidad cubana. Deseo traer como botón de muestra estas palabras para que se valoren a través de ellas las capacidades del Gobernador Provisional; en particular  sobre el punto de vista de Magoon respecto a  la anexión de Cuba a los Estados Unidos

FRAGMENTO DEL INFORME DE CHARLES MAGOON,  GOBERNADOR NORTEAMERICANO  EN CUBA DURANTE LA SEGUNDA INTERVENCIÓN, AL GOBIERNO NORTEAMERICANO..

En el Informe de la Administración Provisional desde el 13 de octubre de 1906 hasta el 10 de diciembre de 1907, elaborado por el Gobernador Provisional Charles E. Magoon, éste da interesantes criterios sobre la opinión de los cubanos sobre la anexión de Cuba a los Estados Unidos.

“Durante los primeros meses de la Administración Provisional se agitó mucho el problema de si era conveniente conseguir la anexión de Cuba a los Estados Unidos, o el establecimiento de un protectorado por los Estados Unidos sobre esta Isla. A pesar de que repetidas veces se ha afirmado rotundamente lo contrario, una gran mayoría de los cubanos abriga el temor de que los Estados Unidos desean y piensan anexarse la isla. Esta idea perjudica los planes de los Estados Unidos a favor de Cuba y continuará siendo un estorbo a la ejecución de las obligaciones del tratado por medio del cual los Estados Unidos garantizan y protegen la soberanía de la República de Cuba. Estos temores tienen un origen natural y comprensible. Los cubanos con razón consideran su Isla la más rica en recursos y la de más benigno clima en esta parte del hemisferio occidental, si no del mundo; recuerdan la lucha que España sostuvo por conservarla, y, como todo aquél que tiene en gran estimación sus bienes no puede comprender que haya quienes no la ambicionen; se dan cuenta de la importancia estratégica de Cuba, desde un punto de vista militar, para los Estados Unidos, y están acostumbrados, durante siglos de dominación española, a verlo todo subordinado a las necesidades militares; también, a su manera de ver, el tráfico y el comercio de los Estados Unidos se beneficiarían con la anexión de la Isla. Los cubanos tienen la mayor fe en el Presidente Roosevelt y en su Gobierno; muchos de ellos comprenden que el sentimiento público y muchos de los importantes intereses especiales de los Estados Unidos están opuestos a la anexión, tanto ahora como más adelante; saben que la resolución Conjunta adoptada en abril de 1898 por el Congreso de los Estados Unidos de ´que el pueblo de la isla de Cuba es y de derecho debe ser libre e independiente ´, es parte de la legislación permanente de los Estados Unidos y que fue necesario hacer uso de la facultad de la nación, de hacer la guerra, para obligar al reconocimiento de esta declaración; pero, a pesar de todo, ese temor sigue latente, especialmente entre la clase ignorante; esto viene, en gran parte, de que periódicamente vienen agitando el problema los residentes de la Isla que desean la anexión, y de que, de esos mismos temores del pueblo, se valen numerosos agitadores y politicastros que de ese modo tratan de aumentar sus intereses personales o su prestigio. Si fuera posible calmar por completo esos temores y hacer que todo el pueblo de Cuba comprendiera lo sincero y firmemente que el pueblo de los Estados Unidos desea e intenta que la soberanía independiente de la República de Cuba sea conservada, y que el Gobierno de la Isla sea desempeñado por funcionarios elegidos por los ciudadanos de la República, muchas dificultades de la situación cubana quedarían descartadas por completo; pero han sido tantas las seguridades que se han dado por parte de los Estados Unidos, y éstas han quedado ya de tal modo cristalizadas en forma de legislación del propio Congreso, en las estipulaciones de tratados y en la palabra internacional empeñada, que ya no es posible añadir más.

Indudablemente, el deseo de ponerse bajo la jurisdicción y dirección del Gobierno de los Estados Unidos continúa vivo entre el gran contingente extranjero y un corto número de cubanos que poseen bienes y temen se repitan los desórdenes. Una abrumadora mayoría de cubanos no está dispuesta a abdicar su independencia y soberanía; para conquistarla prácticamente todos los cubanos de esta generación se unieron a la revolución contra España. El arraigo de este sentimiento en el pecho de los cubanos me inspira la confianza de que llegarán a lograr un gobierno bueno y estable ... ” (tomado de Hortensia Pichardo , Tomo II, pp. 302-303)
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TEXTO DE LA ENMIENDA PLATT


Enmienda Platt de 1901

Que en cumplimiento de la declaración contenida en la Resolución Conjunta aprobada en 20 de abril de mil ochocientos noventa y ocho, estimulaba «Para el conocimiento de la Independencia del Pueblo cubano» exigiendo que el Gobierno de España renuncie a su autoridad y gobierno en la Isla de Cuba, y retire sus fuerzas terrestres, y marítimas de Cuba y de las aguas de Cuba y ordenando al Presidente de los Estados Unidos que haga uso de las fuerzas de tierra y mar de los Estados Unidos para llevar a efecto estas resoluciones; el Presidente por la presente quedó autorizado para dejar el Gobierno y Control de dicha isla, a su pueblo, tan pronto como se haya establecido en esa Isla un Gobierno bajo una Constitución en la cual, como parte de la misma, o en una ordenanza agregada a ella se definan las futuras relaciones entre Cuba y los Estados Unidos sustancialmente como sigue:

I.- Que el Gobierno de Cuba nunca celebrará con ningún Poder o Poderes extranjeros ningún
tratado u otro convenio que pueda menoscabar o tienda a menoscabar la Independencia de Cuba ni en manera alguna autorice o permita a ningún Poder o Poderes extranjeros, obtener por colonización o para propósitos militares o navales, o de otra manera, asiento en o control sobre ninguna porción de dicha Isla.

II.- Que dicho Gobierno no asumirá o contraerá ninguna deuda pública para el pago de cuyos
intereses y amortización definitiva después de cubierto los gastos del Gobierno, resulten inadecuados los ingresos ordinarios.

III.- Que el Gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos puedan ejercitar el derecho de intervenir para la conservación de la Independencia cubana, el mantenimiento de un Gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual y para cumplir las obligaciones que con respecto a Cuba han sido impuestas a los Estados Unidos por el tratado de París y que deben ahora ser asumidas y cumplidas por el Gobierno de Cuba.

IV.- Que todos los actos realizados por los Estados Unidos en Cuba, durante su ocupación militar, sean tenidos por válidos, ratificados y que todos los derechos legalmente adquiridos a virtud de ellos, sean mantenidos y protegidos.

V.- Que el Gobierno de Cuba ejecutará y en cuanto fuese necesario cumplirá los planes ya
hechos y otros que mutuamente se convengan para el saneamiento de las poblaciones de la Isla, con el fin de evitar el desarrollo de enfermedades epidémicas e infecciones, protegiendo así al pueblo y al comercio de Cuba, lo mismo que el comercio y el pueblo de los puertos del Sur de los Estados Unidos.

VI.- Que la Isla de Pinos será omitida de los límites de Cuba propuestos por la Constitución, dejándose para su futuro arreglo por Tratado la propiedad de la misma.

VII.- Que para poner en condiciones a los Estados Unidos de mantener la Independencia de Cuba y proteger al pueblo de la misma, así como para su propia defensa, el Gobierno de Cuba 






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jueves, julio 18, 2024

Luis Cino Álvarez desde Cuba sobre los supuestos dos golpes de Estado de Fidel Castro contra el ¨presidente¨Manuel Urrutia Lleó nombrado presidente provisional en El Pacto de Caracas firmado el 20 de julio de 1958

 Tomado de https://www.cubanet.org/

Los dos golpes de Estado de Fidel Castro contra el presidente Urrutia

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Hace 65 años, el 17 de julio de 1959, al forzar a Manuel Urrutia a renunciar a la presidencia, Fidel Castro escenificó el primer golpe de Estado televisado de la historia.

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Manuel Urrutia firma y Fidel Castro  observa


Por Luis Cino Álvarez

17 de julio, 2024

LA HABANA, Cuba.- Hace 65 años, el 17 de julio de 1959, al forzar a Manuel Urrutia a renunciar a la presidencia, Fidel Castro escenificó el primer golpe de Estado televisado de la historia.  

Unos meses antes, el 16 de febrero, Fidel Castro había dado otro golpe de estado a Urrutia, al asumir el cargo de primer ministro en sustitución de José Miró Cardona, que renunció por estar en desacuerdo con la instauración de la pena de muerte.

El cargo de primer ministro le confirió a Fidel Castro facultades de Jefe de Estado, por encima del presidente. 

Hasta ese momento, Castro había dicho que no quería integrar el Gobierno, sino fiscalizarlo en su condición de “jefe de la revolución”, sin estar obligado a participar en actos oficiales.

La condición que impuso Fidel Castro para aceptar el cargo de premier fue seguir vistiendo el uniforme verde olivo y que le permitieran tener el control directo de la política general. Para ello, hubo que modificar el artículo 146 de la Ley Fundamental con la que el nuevo régimen sustituyó a la Constitución de 1940, en vez de restaurarla “en un plazo no mayor de 18 meses”, como había prometido Castro durante la insurrección. 

El artículo 146 establecía: “Corresponderá al primer ministro dirigir la política general del Gobierno, despachar con el presidente de la República los asuntos administrativos, y acompañado de los ministros, los propios de los respectivos departamentos”.

En el discurso durante la toma de posesión como primer ministro, Castro negó tener ambiciones personales. Dijo: “Estaré aquí mientras cuente con la confianza del presidente de la República y mientras cuente con las facultades necesarias para asumir la responsabilidad de la tarea que se me ha impuesto. Estaré aquí mientras la máxima autoridad de la República —que es el presidente— lo estime pertinente o mi conciencia me diga que no soy útil. Está de más reafirmar mi respeto por la jerarquía, mi ausencia de ambiciones personales, mi lealtad a los principios, mi firme y profunda convicción democrática”.  

Fidel Castro argumentó que como sería responsable de la política del Gobierno, necesitaría “unos poderes lo suficientemente amplios que le permitieran actuar con eficacia”.

A las reuniones semanales del Gobierno, Fidel, acompañado de Celia Sánchez, solía llegar con horas de retraso, y a veces posponía la discusión de los asuntos porque había pasado la noche trabajando y necesitaba dormir.

Urrutia ya no pudo presidir los consejos de ministros y solo conservó un poder de veto nominal sobre los decretos.

El 17 de julio de 1959, Urrutia despertó con la noticia de la renuncia de Fidel Castro. El periódico Revolución, órgano del M-26-7, anunciaba en primera plana, con letras negras de cinco y media pulgadas, que Fidel renunciaba al cargo de primer ministro y que, en unas horas, en comparecencia televisiva, explicaría los motivos de su dimisión.

Esa noche, ante las cámaras de la CMQ, Fidel Castro dijo que le era imposible seguir ejerciendo el cargo debido a las denuncias de Urrutia sobre infiltración comunista en el Gobierno.

Castro, que había negado reiteradamente que fuera comunista, dijo: “Estar promoviendo el fantasma del comunismo, sin razón ni justificación alguna, es estar promoviendo la agresión extranjera contra nuestro país”.

Derrochando perfidia e histrionismo, soltó la siguiente parrafada: “Quiero que el pueblo razone y me diga si en mi condición de primer ministro, sin renunciar, yo podía venir a hacer esta declaración aquí. Quiero que el pueblo me diga, honradamente, si creía que fuese el procedimiento correcto, después que todo esto se está tramando, después de las angustias que ha estado viviendo el país, de las campañas de calumnias, presentar una acusación que trajese como consecuencia la destitución del señor presidente, y que me presentasen a mí ante el mundo entero como un caudillo clásico quitando y poniendo presidentes de la República; que me diga si tenía otro procedimiento sino el procedimiento de renunciar para poder expresar al pueblo estos hechos”.

Fidel Castro sabía que teniendo de parte suya un abrumador apoyo popular y el mando de todas las fuerzas militares, a Urrutia, a quien acusaba de “traición a la patria”, no le quedaría otra alternativa que renunciar.  Y, efectivamente, antes de que terminara la larga comparecencia televisiva de Castro, se anunció la renuncia de Urrutia que, hostigado por las turbas, pidió asilo político en la embajada de Venezuela.

Horas después, el Consejo de Ministros anunció que el nuevo presidente sería el abogado Osvaldo Dorticós Torrado.

Aunque Dorticós no aceptó la renuncia de Fidel Castro y el Consejo de Ministros le suplicó que se mantuviera al frente del Gobierno, el Comandante se hizo de rogar durante nueve días en los que, entre otras cosas, participó en un juego de pelota entre los equipos del Ejército Rebelde y de la Policía Militar y dirigió un simulacro de batalla naval en el Malecón que consistió en el hundimiento de dos destartaladas embarcaciones y en el que poco faltó para que un avión cayera al mar.  

No fue hasta el 26 de julio de 1959, durante una multitudinaria concentración en la Plaza de la Revolución, que Fidel Castro aceptó seguir al frente del Gobierno para, según dijo, “obedecer la voluntad popular”.

Dorticós fue una figura decorativa hasta 1976, cuando Fidel Castro pasó a ocupar la presidencia de los Consejos de Estado y de Ministros. Con la salud quebrantada, muy deprimido, se suicidó en 1983.

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Tomado de https://diariodecuba.com/

Aciertos y desaciertos: Manuel Urrutia

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'No fue electo por el pueblo, sino designado y subordinado a los revolucionarios que tomaron el poder. Las medidas implementadas durante su mandato sentaron las bases del totalitarismo.'

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(Ernesto Guevara, Manuel Urrutia y Camilo Cienfuegos. Todas las fotos y con sus comentarios  fueron añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Por Dimas Castellanos

La Habana

21 Febrero 2021

Manuel Urrutia Lleó (Yaguajay, 1901- Nueva York, 1981). Magistrado de la Audiencia de Santiago de Cuba. Emitió un voto absolutorio en la Causa 67 de 1956, a favor de los participantes en la expedición del yate Granma y el alzamiento del 30 de noviembre en Santiago de Cuba. Propuesto por el Movimiento 26 de Julio (M-26-7) para presidente provisional de la República, cargo al que juró en la noche del 1 de enero de 1959. Se opuso al rumbo totalitario que tomó la Revolución. Renunció en julio de 1959, salió al exilio en abril de 1963 y participó en actividades contrarias al totalitarismo cubano. Escribió libros y fue profesor de Español. Falleció en julio de 1981 en el Hospital Saint John de Nueva York.

El contexto de su nombramiento

A propuesta de Frank País, Fidel Castro se reunió en la Sierra Maestra con Raúl Chibás, presidente del Partido del Pueblo Cubano Ortodoxo (PPCO) y Felipe Pazos, expresidente del Banco Nacional de Cuba, para tratar la situación política nacional y la conformación de un Gobierno provisional. La reunión duró dos días y al concluir, el 12 de junio de 1957, se suscribió el "Manifiesto al Pueblo de Cuba". Según Luis M. Buch, Pazos dejó entrever su aspiración a ser el presidente provisional de la República, pero Fidel, "después de los primeros tanteos, consideró muy difícil vencer sus escrúpulos personales ante el temor de que en ese caso interpretasen su viaje a la Sierra como movido por un interés personal..."; razón por la cual no fue propuesto para esa responsabilidad (Gobierno Revolucionario cubano: génesis y primeros pasos, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1999).

(En la Sierra Maestra de 1957 el político Raúl Chibás, el economista  Felipe Pazos y el futuro tirano  Fidel Castro. Detrás el Dr. Julio Martínez Páez, eminente doctor en medicina  especializado en cirugía ortopédica, quién poseía el grado de Comandante. el Dr. Julio Martínez Páez, de exquisito trato,  dirigió durante muchos años el Hospital Ortopédico Fructuoso Rodríguez  ubicado en Avenida de los Presidente, Calle G, de El Vedado frente al monumento al Presidente José Miguel Gómez (hospital originalmente construido por el gobierno de Fulgencio Batista  para tratar la tuberculosis; un hermano suyo falleció como consecuencia de esa enfermedad)  que  cuando algunas personas  del régimen intentaban ningunearlo por su inclinación y afición hacia el ballet o por otro motivo  se  vestía de verde olivo con los grados de Comandante ganados por méritos propios en la Sierra Maestra  sin tener que adularle a nadie... )

Chibás y Pazos viajaron a EEUU en octubre de 1957. Allí suscribieron, con las asociaciones cívicas cubanas en el exilio, incluyendo a dos representantes del M-26-7, el "Acuerdo de la Junta de Liberación de Cuba" (Pacto de Miami), en el que se declaraba "la aspiración a la conformación de un Gobierno constitucional, legal y democrático, en el que el pueblo de Cuba pueda expresar sus aspiraciones". Para ese Gobierno se propuso a Felipe Pazos como presidente provisional.

En diciembre de 1957, en respuesta al Pacto de Miami, Fidel planteó que "lo importante no era la unidad en sí, sino la base sobre la cual se sustentaba la misma". Cinco meses después, en mayo de 1958, en la reunión de Altos de Mompié —en la que Fidel fue nombrado comandante en jefe de todas las fuerzas revolucionarias—, Urrutia fue ratificado como candidato presidencial por el M-26-7. Luego, en julio de 1958, en Venezuela se creó el Frente Cívico Revolucionario (Pacto de Caracas), donde el M-26-7 logró que se aprobara a Manuel Urrutia, en lugar de Felipe Pazos, que había sido propuesto por el Pacto de Miami. Finalmente, el 1 de enero de 1959, en Santiago de Cuba, Urrutia prestó juramento y habló al pueblo en funciones de presidente de la República.

(Al centro Manuel Urrutia Lleó presidiendo el juicio de los implicados en el levantamiento del 30 de noviembre de 1956 en Santiago de Cuba y de los expedicionarios sobrevivientes  del yate Granma. Urrutia. Posteriormente, estando Batista en el Poder,  Urrutia  partió voluntariamente al exilio y nunca se le dejó de enviar su salario como magistrado dada la independencia  que tenía el Poder Judicial  respecto al Poder Ejecutivo encabezado por el ¨dictador¨ Fulgencio Batista que permitía publicar todo lo que se había censurado de publicar en los breves  períodos de censura  que hubo durante su gobierno ante determinados hechos violentos)

El Gabinete y las primeras disposiciones

El 2 de enero de 1959, declinando una responsabilidad que constitucionalmente le correspondía por su condición de presidente, Urrutia designó a Fidel Castro comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, y por recomendación de Fidel, al coronel Rego Rubido como jefe del Estado Mayor del Ejército.

Al día siguiente comenzó a integrar su Gabinete, con figuras procedentes de los movimientos cívicos y revolucionarios. Entre los primeros, Ángel Fernández, en Justicia; Julio Martínez Páez, en Salubridad; Humberto Sorí Marín, en Agricultura; Luis Orlando Rodríguez, Gobernación; Manuel Ray Rivero, Obras Públicas; Rufo López Fresquet, en Hacienda; Elena Mederos, en Bienestar Social; Roberto Agramonte, ministro de Estado; y José Miró Cardona, primer ministro, este último propuesto por Fidel por considerarlo "como un bálsamo para la burguesía".

Entre los segundos, Luis M. Buch, ministro de la Presidencia y secretario del Consejo de Ministros; Faustino Pérez, ministro de Recuperación de Bienes Malversados; Armando Hart, en Educación; Raúl Cepero Bonilla, en Comercio; Manuel Fernández García, en Trabajo; Enrique Oltuski, en Comunicaciones; Augusto Martínez Sánchez en Defensa; Regino Boti, encargado del Consejo Nacional de Economía; Julio Camacho Aguilera, en la Corporación Nacional de Transporte; y Osvaldo Dorticós, encargado de la Ponencia y Estudio de las Leyes Revolucionarias.

Las leyes dictadas

El 7 de febrero se sustituyó la Constitución de 1940, la cual —según Fidel Castro en el juicio por el asalto al cuartel Moncada— debía ser restablecida como “la verdadera y suprema ley del Estado, en tanto el pueblo decidiese modificarla o cambiarla”. Sin embargo, en lugar de restablecerse plenamente fue sustituida por unos estatutos constitucionales conocidos como Ley Fundamental del Estado Cubano.

El Congreso fue disuelto y los mandatos de gobernantes, alcaldes y concejales extinguidos. Las figuras del Gobierno anterior fueron cesanteadas, y las organizaciones e instituciones y organizaciones disueltas. Se implementó un programa para cerrar todos los prostíbulos, casinos y loterías. Se intervino la Cuban Telephone Company. Entre otras leyes dictadas, la de mayor impacto fue la Reforma Agraria, de mayo de 1959, cuyo antecedente estaba en la Ley 3 de la Sierra Maestra, la cual había concedido a los colonos, arrendatarios, aparceros o precaristas, la propiedad de hasta dos caballerías, previa indemnización a la parte afectada. El autor de esta Ley de la Sierra Maestra, Humberto Sorí Marín, había asegurado que "dentro de los cánones precisos de la Constitución de 1940, no habría una sola confiscación".

Fidel, al presentar al Gabinete el nuevo proyecto de Ley —elaborado por Antonio Núñez Jiménez—, aceptó que fuera examinado por una comisión presidida por Sorí Marín, pero las enmiendas realizadas no se tomaron en cuenta. Finalmente, la Ley se firmó el 17 de mayo de 1959 en el Pico Turquino, con tal prisa que ese mismo día, en el avión que los conducía, Fidel, leyendo y releyendo el texto, añadió el tema de las cooperativas. Mediante un decreto presidencial que acompañó a la Ley se creó el Instituto Nacional de Reforma Agraria con Fidel como director ejecutivo, lo que generó una dualidad de poderes: el real, en manos de Fidel, y el nominal, depositado en Urrutia.

Al poner en práctica la Ley, se aconsejó a los jefes agrarios que cuando se dispusieran a intervenir una finca, "la Ley debe llegar después de la intervención y agregó que a la hora de decidir cuántas caballerías le dejan a un latifundista, puede que tengan el criterio de dejarle 100 como marca la Ley, si están bien cultivadas, pero mejor dejarle 50."

Los conflictos

Resultado de la heterogeneidad de las diversas fuerzas políticas que participaron en la lucha insurreccional, surgieron fuertes contradicciones. Una de ellas fue la ocupación militar por el Directorio Revolucionario, el 1 de enero de 1959, del Palacio Presidencial, la Universidad de La Habana, la base aérea de San Antonio de los Baños y el Capitolio Nacional. El Che, que ya estaba en La Habana, viajó a Camagüey el día 5 de enero para informárselo a Fidel. El conflicto se pudo negociar, y el día 6 de enero el Directorio entregó el Palacio a Camilo Cienfuegos y Machado Ventura, quienes asumieron la dirección del edificio.

Según Luis M. Buch, José Miró Cardona tenía contradicciones con Urrutia, por esa razón varios ministros provenientes del M-26-7 le plantearon a Fidel que ocupara el premierato. Para aceptarlo, Fidel puso como condición: “tener el control directo de la política general, sin menoscabo de las facultades que, conforme a la Ley Fundamental, le correspondían al presidente de la República”.

 El 13 de febrero de 1959 el Consejo de Ministros procedió a analizar la exigencia de Fidel y se acordó cambiar la redacción del artículo 146 de la Ley Fundamental, quedando así: “Corresponderá al primer ministro dirigir la política general del Gobierno, despachar con el presidente de la República los asuntos administrativos, y acompañado de los ministros, los propios de los respectivos departamentos”. Al respecto Buch comenta que no es lo mismo "representar" que "dirigir". En virtud de este cambio, el jefe de la Fuerzas de Tierra, Mar y Aire y primer ministro se convirtió, en jefe político del Gobierno. Miró Cardona presentó la renuncia y Fidel, al ocupar el cargo, anunció un programa de gobierno que "lograría para el pueblo un nivel de vida superior al de cualquier otra nación" y, en  paralelo a las primeras medidas de beneficio popular, se concentró la propiedad en manos del Estado y se desmontó la sociedad civil existente.

El 21 de enero de 1959, el primer ministro afirmó: "ni me inmiscuyo, ni me inmiscuiré en los problemas de la Presidencia de la República". Sin embargo, el 6 de febrero, en un discurso público, hizo señalamientos críticos al Gobierno. Urrutia, que lo escuchó por la radio, se presentó al Consejo de Ministros y dijo: "Yo creo que cuando Fidel está hablando del Gobierno se está refiriendo a mí", a lo que Enrique Oltuski respondió: "A mí me parece que no es contra usted, sino contra el Gobierno en general".

En julio Fidel "renunció" al premierato. Al día siguiente acusó a Urrutia de obstaculizar la aprobación de leyes revolucionarias en el programa televisivo Ante la prensa, donde dijo: "La razón de la renuncia es una razón de orden interno (…) obedece a la imposibilidad por mi parte de continuar ejerciendo el cargo en las actuales circunstancias, dadas las dificultades con el señor presidente de la República". Ante la presión, Urrutia presentó la renuncia y en su lugar se designó a Osvaldo Dorticós Torrado. El 26 de julio, en el sexto aniversario del asalto al Cuartel Moncada, Fidel reasumió el cargo con plena autoridad para juzgar, legislar y gobernar.

A manera de conclusión

La gran lección de nuestra historia política, magnificada durante el Gobierno de Urrutia, es la importancia vital de la soberanía popular: el pueblo tiene que participar activamente, elegir libremente y exigir a los elegidos: algo imposible en un sistema totalitario.

Urrutia no fue electo por el pueblo, sino designado y subordinado a los revolucionarios que tomaron el poder. Aunque no fuera su voluntad, las medidas implementadas durante su mandato sentaron las bases del totalitarismo. Su acierto, infructuoso, se limitó a intentar frenarlo. El hecho fue que la Constitución de 1940, por la que se había derramado tanta sangre, fue sustituida de forma definitiva. Su restitución había identificado a los que se opusieron al golpe de Estado de 1952. Con ella se justificaron las acciones armadas como el asalto al cuartel Moncada, el desembarco del Granma y la lucha guerrillera. Y el propio Urrutia, en su condición de magistrado, se basó en ella para emitir el voto absolutorio a favor de los acusados por esos hechos.

La sustitución de la Carta Magna de 1940 por la Ley Fundamental del Estado Cubano sentó las bases del poder político, económico, cultural y social que se institucionalizó en 1976 y perdura hasta hoy. Ese fue su gran desacierto, que por su impacto negativo, arroja sombras sobre cualquier acierto de su Gobierno.

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Fidel Castro on Face the Nation in 1959

(En el minuto 13 Fidel Castro promete elecciones en 18 meses, ni más, ni menosm  pues necesita reorganizar el país)


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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Manuel Urrutia Lleó había sido nombrado en 1958 por el Pacto de Caracas, pacto acordado por la mayoría de las organizaciones antibatistianas, como el Presidente provisional que gobernaría por breve tiempo hasta que se llamara a elecciones después de la victoria revolucionaria.

Fidel Castro se había opuesto, después de que sus delegados lo había aceptado, al Pacto de Miami porque no lo nombraba como el jefe militar de ese pacto de lucha antibatistiana.El posterior Pacto de Caracas sí lo nombraba, entre otros acuerdos, en ese cargo, al igual que el retorno a la Constitución de 1940 ( que nunca se cumplió), el llamado a elecciones en un breve espacio de tiempo ( también incumplido después del triunfo, pues Fidel lanzaría la consigna: ¨ ¿Elecciones para qué ? ¨) y  de Urrutia como Presidente Presidencial, se desembarazaría aproximadamente en menos de 7 meses. 

 En febrero de 1959   el Dr. Antonio ¨Tony¨de Varona durante una comparecencia televisiva  exigió que Fidel Castro cumpliera con  el Pacto de Caracas y convocara a elecciones a la mayor brevedad posible según estipulaba el pacto firmado;  petición  que reiteró el 12 de junio de 1959 por otro canal de televisión y expresó:  "No creo que la revolución deba estar en el poder sin el mandato del pueblo más del tiempo necesario… y el que se oponga, es que tiene mentalidad fascista, nazista o comunista.". Fidel a esa petición del cumplimiento del Pacto de Caracas   que no sólo le hizo  Tony Varona respondió con su cínico ¿Elecciones para qué?. Sólo a mediados de los años 70 del pasado siglo  fue que llamó a lecciones cuando todos los resortes del poder y de su mantenimiento estaban en sus manos para hcer una ilegítimas elecciones de partido político  único usando todos los recursos del Estado para que él y toda su camarilla  fueran ¨elegidos¨  mediante una ley electoral hecha a la medida por ellas para  mantenerse en el poder.

Fidel Castro no quería poder sino TODO EL PODER Y DE MANERA VITALICIA  y ser el jefe militar de las organizaciones firmantes del Pacto de Caracas lo ponía en ese camino utilizando además de usar:  el miedo mediante  el terror revolucionario, la demagogia, el adoctrinamiento, el populismo, el convertir al Estado revolucionario en  el patrón de más del 90% de los trabajadores del país, disponer  a su voluntad de la riqueza del país construida por otros, silenciando  y apoderándose de todos los medios de comunicación  masiva prohibiendo la libertad de prensa, impresión y, en general, de la libertad de expresión,etc.
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Tomado de https://www.cubanet.org/

El Pacto de Caracas: una traición más de Fidel Castro

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Ya en el poder, el máximo líder incumplió los acuerdos que había firmado con las restantes fuerzas que se opusieron a Batista
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Por Orlando Freire Santana
20 de julio, 2018


LA HABANA, Cuba.- A las nuevas generaciones de cubanos no se les enseña que el Movimiento 26 de Julio (M-26-7), que lideraba Fidel Castro, era tan solo una de las agrupaciones que se lanzó a la lucha contra el gobierno de Fulgencio Batista hacia la segunda mitad de los años cincuenta. Por tal motivo hubo varios pactos y concertaciones con vistas a organizar ese enfrentamiento.

El Pacto de Caracas, rubricado en la capital venezolana el 20 de julio de 1958, hace ahora 60 años, fue uno de esos encuentros que sostuvieron las fuerzas que se oponían al batistato. Firmaron el Pacto 11 partidos y organizaciones políticas, entre ellos el M-26-7, el Partido Auténtico, el Partido Ortodoxo, el Directorio Revolucionario y la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). Por el M-26-7 firmó el Pacto, en nombre de Fidel Castro, el señor Luis Buch Rodríguez, en ese momento responsable de Relaciones Públicas de ese movimiento rebelde, y posteriormente secretario del Consejo de Ministros en el primer gabinete de la revolución.

(Manifestación en Caracas pro Fidel Castro. 1958(

Tras reconocerse que ya la insurrección armada era el medio más eficaz para derrocar a Batista, y que debía de haber castigo para los culpables de crímenes contra la población cubana, los firmantes del Pacto coincidieron en que “una vez salido Batista del poder, había que conducir al país a su normalidad mediante un breve gobierno provisional, encauzándolo  por el procedimiento constitucional del pueblo cubano”.

Una de las pocas agrupaciones que no fue convocada a la cita de Caracas fue el Partido Socialista Popular, el de los comunistas cubanos. No es difícil imaginar que el motivo de la exclusión haya sido la desconfianza  que esa fuerza política despertaba en todos aquellos que anhelaban un futuro democrático para la nación cubana.

Pero los comunistas, voluntariosos como siempre y prestos a colarse por cualquier hendija, se adhirieron de inmediato al Pacto de Caracas, y enviaron a la Sierra Maestra a Carlos Rafael Rodríguez, uno de sus más conspicuos militantes. Este señor, una especie de Fouché cubano, se convertía en activo luchador antibatistiano después de haber sido ministro de Batista en los años 40.

Del Pacto de Caracas emergió el denominado Frente Cívico Revolucionario, cuyo coordinador resultó ser José Miró Cardona, el cual ocuparía el cargo de primer ministro en aquel gabinete revolucionario integrado a partir del 1ro de enero de 1959. Además, se ratificó que Manuel Urrutia Lleó sería el nuevo presidente de la República.

Lo que ocurrió después de la huida de Batista es bien conocido. Fidel Castro decidió deshacerse de todos los que alertaban acerca del peligro comunista que se cernía sobre la joven revolución. En ese contexto, Miró Cardona fue sustituido por el propio Castro en febrero de 1959, mientras que Urrutia fue obligado a renunciar en julio de ese propio año. La querella entre Castro y Urrutia se zanjó de una manera que marcó pautas en cómo sería el tratamiento mediático en lo adelante: Castro pudo dirigirse al pueblo por radio y televisión para esgrimir sus puntos de vista; a Urrutia, en cambio, no le llevaron al Palacio Presidencial las cámaras de televisión, tal y como él lo había solicitado.


Con respecto a uno de los acuerdos principales emanados del Pacto de Caracas, Fidel Castro se las arregló para que su gobierno ni fuera breve ni se encauzara por los procedimientos constitucionales que habían acompañado el devenir cubano.



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 Tomado de http://www.autentico.org/oa09042.php

PACTO DE CARACAS
20 de Julio 1958


Desde el golpe artero del 10 de marzo, que rompió el proceso democrático de la nación, el pueblo de Cuba se ha enfrentado con heroísmo y decisión a las fuerzas de la tiranía. Todas las formas de lucha se han utilizado en estos seis cruentos años y todos los sectores de la vida cubana se han opuesto con patriotismo a la dictadura de Fulgencio Batista. El pueblo de Cuba ha demostrado que su amor por la libertad es inquebrantable, derramando a raudales la sangre de sus mejores hijos, en su afán de ser libre.

Desde los días lejanos de las manifestaciones estudiantiles, en que cayeron los primeros mártires de esta lucha, hasta recientes combates, como el de Santo Domingo en la Sierra Maestra, en que la tiranía sufrió la más aplastante de sus derrotas, al dejar en el campo de batalla un reguero de muertos, prisioneros y heridos y gran cantidad de armas y parque, mucha sangre se ha derramado y múltiples esfuerzos se han realizado en aras de la libertad de la patria esclavizada. Huelgas obreras, tres grandes conspiraciones militares, valientes protestas de todas las instituciones cívicas del país se han unido a heroicas acciones de Santiago, Matanzas, La Habana, Cienfuegos y Sagua la Grande. En las ciudades, el sabotaje, el atentado y múltiples formas de lucha revolucionaria han probado el espíritu indomable de una generación fiel a las estrofas inmortales del himno bayamés de que «morir por la patria es vivir».

El proceso insurreccional se ha extendido a todo el país. En las regiones montañosas de Cuba se han abierto nuevos frentes de batalla, y en las llanuras, guerrillas y columnas hostigan constantemente al enemigo. Actualmente, en la Sierra Maestra, miles y miles de soldados, en la más grande ofensiva intentaba por Batista, se estrellan contra el coraje de los combatientes revolucionarios que defienden palmo a palmo, hasta la última gota de sangre, los territorios libres de Cuba. En la zona de Oriente, librando grandes combates fuerzas de la Columna numero seis Frank País dominan la tercera parte de la provincia. En las llanuras de Oriente, la columna número dos se bate desde Manzanillo hasta la región camagüeyana de Nuevitas. En las villas, el frente del núcleos auténticos y del 26 de Julio. En Cienfuegos y Yaguajay, guerrillas revolucionarias luchan y se mueven intensamente. Pequeñas guerrillas operan en Matanzas y en Pinar del Río. En cada rincón de Cuba, una lucha a muerte se libra entre la libertad y la tiranía, mientras en el extranjero numerosos exilados y emigrados se esfuerzan por liberar a la patria oprimida.

Conscientes de que la coordinación de los esfuerzos humanos, de los recursos bélicos, de las fuerzas cívicas, de los sectores políticos y revolucionarios de todos los núcleos oposicionistas, civiles, militares, obreros, estudiantes, profesionales, económicos y populares, pueden derrocar a la Dictadura en un esfuerzo supremo, los firmantes de este documento unimos nuestro aporte, al adoptar un acuerdo en favor de un gran frente cívico revolucionario de lucha, de todos los sectores, para que codo con codo, aportando cada uno su patriotismo y sus esfuerzos, unidos arrojemos del poder a la Dictadura criminal de Fulgencio Batista y devolvamos a Cuba la paz ansiada y el encauzamiento democrático que conduzcan a nuestro pueblo al desarrollo de su libertad, de su riqueza y de su progreso. Todos estamos de acuerdo en la necesidad de unirnos, y el pueblo así lo demanda.

Tres puntos son los pilares de esta unión de las fuerzas oposicionistas cubanas:

Primero: Estrategia común de lucha para derrocar la tiranía mediante la insurrección armada, reforzando en un plazo mínimo todos los frentes de combate, armando a los miles de cubanos que están dispuestos a combatir por la libertad. Movilización popular de todas las fuerzas obreras, cívicas, profesionales, económicas, para culminar el esfuerzo cívico en una gran huelga general, y el bélico en una acción armada conjuntamente con todo el país. De este empeño común, Cuba surgirá libre y se evitará nueva y dolorosa efusión de sangre de las mejores reservas de la patria La victoria será posible siempre, pero más tardía, de no coordinarse las actividades de las fuerzas oposicionistas.

Segundo: Conducir al país, a la caída del tirano mediante un breve gobierno provisional, a su normalidad, encauzándola por el procedimiento constitucional democrático.

Tercero: Programa mínimo de gobierno que garantice el castigo de los culpables, los derechos de los trabajadores, el orden, la paz, la libertad, el cumplimiento de los compromisos internacionales y el progreso económico, social e institucional del pueblo cubano.

Al pedirle al Gobierno de los Estados Unidos que cese toda ayuda bélica y de cualquier orden al dictador, reafirmamos nuestra postura de defensa de la soberanía nacional y la tradición civilista y republicana de Cuba.

A los militares decimos que ha llegado el instante de que nieguen su apoyo a la tiranía; que confiamos en ellos, que sabemos que hay hombres dignos en las fuerzas armadas y que si en el pasado centenares de oficiales, clases y soldados han pagado con la vida, la prisión, el destierro o el retiro su amor a la libertad y su oposición a la tiranía, muchos quedan en esa actitud. Esta no es una guerra contra los institutos armados de la República, sino contra Batista, único obstáculo a la paz, que desean, anhelan y necesitan todos los cubanos, civiles y militares. A los obreros, a los estudiantes, a los profesionales, a los comerciantes e industriales, como a los colonos, hacendados y campesinos, a los cubanos de todas las religiones, ideologías o razas, pedimos que se unan a este esfuerzo libertador, que derrocará a la infame tiranía que durante años ha regado con sangre el suelo de la patria, segando sus mejores reservas humanas, arruinando su economía, perturbando hasta sus cimientos todas las instituciones cubanas, al interrumpir el proceso democrático y constitucional del país, al que ha conducido a esta cruenta guerra civil que finalizará con el triunfo de la revolución por el esfuerzo unido de todos. Ha llegado la hora de que la inteligencia, el patriotismo, el valor y el civismo de sus hombres y mujeres salve a la patria oprimida con la decisión de todos los que sentimos muy en lo hondo el destino histórico de nuestra nación, su derecho a ser libre y a constituir en la comunidad democrática, como forma esencial de la vida, el porvenir hermoso a que tiene derecho por su Historia y por las inmensas posibilidades que le dan sus riquezas naturales y la capacidad indudable de sus hijos. Exhortamos a todas las fuerzas revolucionarias, cívicas y políticas del país a que suscriban esta declaración de unidad, y posteriormente, tan pronto las circunstancias lo permitan, celebraremos una reunión de delegados de todos los sectores, sin exclusión alguna, para discutir y aprobar las bases de la Unidad.

Territorio Libre de Cuba,
Caracas, Venezuela

Fidel Castro, Movimiento 26 de Julio; Carlos Prío Socarrás, Organización Auténtica; E. Rodríguez Loeche, Directorio Revolucionario; David Salvador, Orlando Blanco, Pascasio Lineras, Lauro Blanco, José M. Aguilera, Ángel Cofiño, Unidad Obrera; Manuel A. de Varona, Partido Cubano Revolucionario (A); Lincoln Rodón, Partido Demócrata; José Puente y Omar Fernández, Federación de Estudiantes de la Universidad; capitán Gabino Rodríguez Villaverde, ex oficial del ejército; Justo Carrillo Hernández, Grupo Montecristi; Angel María Santos Buch, Movimiento de Resistencia Cívica, y doctor José Miró Cardona, coordinador secretario general.
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Otra Nota del  Bloguista de Baracutey Cubano

Fidel Castro firma en el Pacto de Caracas  por el Movimiento 26 de Julio porque ya había descabezado y apropiado de la ¨vertiente de ¨el llano¨  del Movimiento 26 de Julio mediante el llamado a la Huelga General, que se llevó a cabo el 9 de abril de 1957, la  traición a dicha huelga al apoyarla tibiamente y  el ¨golpe de Estado^ a la vertiente de  ¨el llano¨ de dicho movimento en la reunión de Altos de Mompié; veamos: 

En la reunión de Altos de Mompié  toma el mando  total del Movimiento 26 de Julio, al apoderarse de la vertiente de ¨el llano¨,  la cual era independiente de la vertiente de  ¨la montaña¨ de ese movimiento que era la comandada por Fidel Castro; no  de otras organizaciones o movimientos que se oponían al gobierno de Batista.  Ramos Latour fue sancionado por un tribunal creado por Fidel Castro en la reunión de Los Altos de Mompié tras el fracaso de la Huelga del 9 de Abril; primeramente Fidel la alentó y después la apoyó tibiamente. El fracaso llevó al descabezamiento del Movimiento 26 de Julio en su vertiente del Llano, o sea, urbana, algo que benefició grandemente a Fidel, que situó a personal de su confianza en lo puestos al frente del M-26-7 en cada provincia.  veamos el caso del sucesor de Frank País: René Ramos Latour ¨Daniel¨, el cual le había dicho a Fidel Castro en una reunión anterior para tratar la organización y ejecución  de la huelga que no habían armas para la Huelga del 9 de abril a lo que Faustino Pérez, expedicionario del Granma, le respondió que  vendrían armas en una expedición (la susodicha expedición fue la de ¨El Corojo¨, la cual fracasó); finalmente  Fidel Castro expresó  su opinión de hacer la huelga pese a lo expresado por Ramos Latour.  Señalo que en el movimiento obrero había poco respaldo antibatistiano por la labor de Eusebio Mujal que se había pasado pocos  años antes  al lado de Batista. El LLano fue la vertiente del M-26-7 que llevó el mayor peso  durante casi toda la lucha insurreccional en contra del gobierno de Batista y la que tuvo que enfrentarse al cuerpo con mayor espíritu combativo: La Policía Nacional.

El anticomunista René Ramos Latour era el Comandante en Jefe del M-26-7 del Llano, posteriormente ascendería a la Sierra Maestra solamente con el grado de Capitán, subordinado a personas con menos méritos combativos que él, y sería enviado a combatir continuamente a las posiciones más peligrisas  hasta que cayó en combate. Esta reunión fue en mayo, a finales de julio murió René Ramos Latour. Si mal no recuerdo, en el tribunal que valoró y sancionó a Daniel, y a otros, estaba el Che Guevara con el cual había tenido desavenencias.

Enzo Infante, hombre de confianza de Fidel, da en
esta versión de esa reunión:

¨ A René Ramos Latour se le imputaba no solo la falta de visión que le llevó a compartir los criterios sobre la posibilidad de realizar acciones efectivas con las milicias del Llano, sino la concepción de aquellas como tropas paralelas a las de la Sierra, sin entrenamiento ni moral de combate y sin pasar por el riguroso proceso de selección de la guerrilla. Se le criticó el sistema de grados militares otorgados por él como comandante en jefe de las milicias, según el reglamento de estas implantado sin la consulta y aprobación del mando del Ejército de la Sierra. Fidel expresó que para ser comandante, un combatiente tenía que haber estado un año en campaña y no podía aceptarse la asignación de grados sin el correspondiente aval. Asimismo, señaló la falta de coordinación y subordinación de las milicias con las fuerzas guerrilleras que operaban en zonas del III Frente al mando del comandante Juan Almeida, de quien se expresó en términos muy elogiosos, comparándolo con Antonio Maceo, situación esta que creaba una dualidad de mando inaceptable e inconveniente a la dirección de las operaciones militares.

Se refirió, además, a la creación de una columna guerrillera sin consulta y consentimiento del mando del Ejército Revolucionario, la que recientemente había efectuado el ataque y toma del cuartel de Ramón de las Yaguas, con la ocupación de más de 70 armas, dirigida por el comandante Belarmino Castilla Mas (Aníbal), cuyos grados otorgados por Daniel reconoció, pero ratificó que no podían otorgarse estos grados sin la aprobación de la Comandancia de la Sierra. Hizo referencia a la distribución del armamento que se obtenía y señaló los equipos ocupados por el enemigo para la apertura de un segundo frente, lo que generó una fuerte discusión con Daniel sobre este punto.

Todas estas cuestiones abordadas en un clima tenso, demostraban la existencia de discrepancias en la Dirección Nacional, entre los elementos del Llano y los de la Sierra y la necesidad de tomar medidas para superarlas. ¨
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