martes, agosto 20, 2019

Alberto Roteta Dorado: La enseñanza en Cuba. ¿Instrucción o adoctrinamiento?


La enseñanza en Cuba. ¿Instrucción o adoctrinamiento?



Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-
20 de agosto de 2019


Santa Cruz de Tenerife. España.- La lucha por la supervivencia es una condición inherente a todas las criaturas vivientes. El hombre es capaz de extrapolar esta cualidad a las instituciones, entidades, edificaciones e instancias fruto de su creación, a las que intenta salvar de la destrucción y del olvido cuando estas pasan a su fase decadente. Para esto se auxilia de formas muy inverosímiles, y aunque parezca increíble, con frecuencia acude a métodos cuasi inhumanos para salvaguardar lo que considera una reliquia. 


Es por esto que no debe sorprendernos cualquier disparate en los sendos titulares de algunos medios oficialistas cubanos, o en las llamadas redes sociales – tan de moda por estos tiempos–, los que movidos por cierto ímpetu en pos de hacer algo por su perdida revolución se empeñan en realzar aquellos elementos que aun siguen considerando dentro de sus “triunfos”, cual paradigmas intocables.  

Cuando creía haber visto todo alguien comparte lo que tal vez considera sea lo último en materia de “hazañas” de la revolución cubana. “Unesco: La educación cubana es un ejemplo para el mundo”, es el titular de un medio conocido como Actualidad, y que comparte en las redes uno de los que se empeña en hacer sobrevivir lo que resulta demasiado decadente y carcomido como para poder hacer algo por su supervivencia. 


Dicho artículo en realidad fue publicado en febrero de 2014. No obstante, el encargado de promoverlo ahora, a pesar de haber pasado más de cinco años, lo hace cumpliendo lo que le han “orientado” desde “niveles superiores” (tratando de emplear el obsoleto y ridículo lenguaje de los comunistas de la isla), esto es, tratar de demostrar al mundo las “proezas” de la llamada revolución cubana, justamente ahora que está en su peor momento, no solo desde el punto de vista económico con las grandes penurias y escaseces que ya todos conocemos, sino desde el punto de vista social, ético y moral.


(Martha del Carmen Mesa, Viceministra primera del Ministerio de Educación Superior (MES))

Recordemos que esa educación gratuita y para todos que tanto se han encargado de pregonar los defensores del castrismo no es más que una apariencia a modo de imagen estereotipada. Detrás de esa imagen, que al parecer la UNESCO se creyó, se esconde la verdadera historia de un sistema educativo fundamentado en el más cruel adoctrinamiento de nuestros tiempos. 

En los primeros años de la década del sesenta tuvieron lugar una serie de transformaciones capaces de invadir todos los espacios del territorio cubano. Nada ni nadie quedaron exentos a la terrorífica influencia de los radicales cambios que se gestaron de manera gradual, pero siempre aniquilando todo aquello que el régimen consideró “rezago del pasado” o residuos “pequeño-burgueses”, acudiendo a su terminología oficial.  

El llamado gobierno revolucionario se encargó de marginar a los profesores de una trayectoria destacada en los años precedentes al 1959 que no mantuvieran una conducta acorde a los nuevos cánones que estableció el comunismo. Esto determinó un gran éxodo de docentes, en su mayoría doctores en pedagogía, y en filosofía y letras por la Universidad de La Habana, y de otros que sin tener esta honorable categoría – actualmente corresponde a una licenciatura en ciencias pedagógicas– eran personas de una cultura extraordinaria y con vocación por el magisterio, lo que unido a la marginación que ejerció el régimen con los que se quedaron, originó el primer gran caos educacional.

A partir de entonces comenzaron los maestros y profesores improvisados que sin tener conocimientos  pedagogía – una verdadera ciencia y todo un arte en su sentido esencial y fundamental– tuvieron que dar “su paso al frente” ante el llamado que les hizo la naciente revolución cubana. 

(Jorge Mañach)

Atrás quedaron los tiempos de Jorge Mañach y de Medardo Vitier – por solo citar a dos insignes pedagogos y filósofos cubanos–, colosales pilares de la docencia en la etapa anterior a la usurpación del poder por Fidel Castro. Aquellos que no tenían una línea de formación, y ante todo de praxis, de carácter marxista no pudieron continuar sus investigaciones y sus labores en la docencia de un país que de la noche a la mañana se convirtió al socialismo, y en el que se declaró al engendro monstruoso de la filosofía marxista-leninista como forma oficial de filosofía.  

Con la campaña de alfabetización, promovida entre el 1 de enero de 1961 y el 22 de diciembre de 1962, comenzó el proceso de adoctrinamiento más grande de la historia de la nación cubana. Bajo la óptica de enseñar a leer y escribir a las multitudes se intentó – y por desgracia se logró– transformar el pensamiento de los hombres

Este fue el verdadero objetivo de la masiva campaña que tuvo como autor intelectual nada menos que al Che Guevara, personaje que ya por aquel entonces había dirigido los fusilamientos masivos de miles de cubanos y estaba a punto de declarar en la ONU que seguirían fusilando, amén de haber inculcado el odio entre los hombres, aunque actualmente los niños cubanos han de repetir, cual sagrado mantra, cada mañana antes de comenzar sus clases: “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che”. 

Con este precedente qué se podía esperar de la educación cubana de la era castrista, considerada por los seguidores del régimen como etapa revolucionaria. La mala-suerte estaba echada. En lo adelante un fracaso tras otro ha caracterizado a la educación cubana, a pesar de que algunos se aferran a creer lo contrario, y lo peor, que sabiendo de sus derrotas se encargan de convertir cada revés en una “victoria”.  

Ya las multitudes estaban listas, cartilla y manual en mano, para reproducir las consignas comunistas devenidas luego en célebres frases del peor régimen del hemisferio occidental de nuestro tiempo. Luego las aspiraciones fueron otras. Había que hacer una campaña por alcanzar el sexto grado de escolaridad, después las Facultades Obrero-Campesinas, las pretensiones de un noveno grado, y con el tiempo la masividad de la educación superior, aunque algunos universitarios cubanos sean semianalfabetos.     

No importa que se tenga o no los conocimientos y las habilidades que se sobreentiende exijan los planes de estudios y las normas curriculares de la enseñanza. Hay que aprobarlos a todos; esa es la premisa del corrupto régimen que intenta afianzarse mostrando al mundo cifras numéricas y  sin importar la calidad, algo que la UNESCO en 2014, y posteriormente otras instituciones internacionales, al parecer desconocen o prefieren desconocer. 

Si se realizara un sondeo mediante una muestra aleatoria estratificada a estudiantes de diversos niveles de la enseñanza podrá comprobarse el grado de desconocimiento generalizado de los educandos cubanos, incluidos los universitarios de cualquier carrera.

Se perfectamente que esto no es un fenómeno exclusivo de la educación cubana, sino que de manera general en el mundo existen serios problemas con la calidad del aprendizaje y la enseñanza. Solo que no siempre nos encontramos con un disparate tan grande como el que se comparte en las redes sociales, aún cuando es noticia algo caducada, acerca de que “La educación cubana es un ejemplo para el mundo”. 

Este escueto escrito que se publicó en el medio Actualidad está basado en informaciones de aspecto cuantitativo como: calidad, primera infancia, la primaria, los jóvenes, la alfabetización de los adultos y la paridad entre los sexos; dejando a un lado los aspectos cualitativos, donde se debió incluir la  de la enseñanza siempre que esta se hubiera medido en realidad por observadores mediante la aplicación de métodos cualitativos y no reafirmada según los datos ofrecidos por las autoridades del castrismo.  

Debe distinguirse bien lo que es instrucción, educación y en primer lugar lo que es adoctrinamiento. Es justamente esta última categoría la que ha prevalecido en el sistema educativo cubano, esto es, su verdadera razón de ser para lograr el servilismo masivo que se requiere para sostener a un sistema dictatorial y totalitario. 

¿Cómo pueden instituciones y organizaciones creerse semejante disparate cuando en realidad cada inicio de un curso escolar representa una odisea ante la carencia de maestros y profesores, sin contar que la calidad de dichos maestros es la peor?

Justamente al inicio del curso escolar 2014-2015, coincidiendo con el año en que la UNESCO declaró de manera pública la idea de que el sistema de enseñanza cubano constituye un ejemplo para el mundo, había un déficit de 10. 800 maestros y profesores, lo que significa que solo se contaba con el 93% de la plantilla requerida para poder ofrecer instrucción a casi dos millones de educandos de diversos niveles de la enseñanza.   

Esta deficiencia se ha mantenido cada curso toda vez que al inicio del curso 2016-2017 se repetía la historia, esta vez con el 94,2% de los docentes requeridos; aunque en este curso se reporta que 390 centros escolares se encontraban en estado crítico en cuanto a infraestructura, lo que determinó que se tuvieran que reubicar miles de estudiantes en otros centros ante el cierre de dichos colegios a punto de derrumbarse. En el 2017-2018 hubo un déficit de 16.000 maestros y para el curso 2018-2019 una carencia de 10.000, lo que demuestra que resulta imposible el slogan de que la educación cubana sea un modelo ante el mundo.

No obstante, los dirigentes comunistas de la isla se mantienen aferrados a un “proceso de perfeccionamiento de la educación” que jamás termina – como tampoco culmina la disparatada idea de esa sociedad que hace seis décadas dicen estar edificando mediante la permanencia de un modelo socioeconómico de tipo socialista–, y que sin importar las consecuencias pretenden sostener. 

Dentro de las llamadas “estrategias” que el régimen ha adoptado en sus intentos de hacer sobrevivir la “educación” en medio del caos se encuentran ideas tan disparatadas como la utilización de adolescentes de 15 años, los que recién han concluido sus estudios de secundaria básica, para “formarlos” como profesores de dicho nivel de enseñanza. 

Ya se podrán imaginar los lectores que podrá salir de este nuevo engendro propuesto en el 2017, toda vez que dichos educandos al no haber recibido una formación con un mínimo de calidad no podrá esperarse que puedan aportar absolutamente nada a los estudiantes, excepto la reiteración de las consignas socialistas y alguna que otra reseña de elogio –aprendida de memoria unas horas antes se presentarse al aula– al considerado líder histórico de la llamada revolución cubana, con lo que incentivarán el culto a la personalidad, la adoración y el servilismo que tanto promueven los sistemas totalitarios. 

Otra de las opciones a las que ha tenido que acudir la dictadura castrista consiste en utilizar a estudiantes de la enseñanza universitaria entre el tercer y quinto años de estudios para dar clases en las secundarias básicas, nivel del mayor déficit de maestros; otro desacierto, por cuanto, se sobreentiende que dichos estudiantes no tengan motivaciones de carácter pedagógico y solo asumirán su rol por cumplir lo establecido sin ser señalados luego como una negación ante una “tarea designada por la revolución”.   
     
En fin, que si alguna vez alguien dudó de las historias que se cuentan acerca de que durante los exámenes de ingreso a la universidad los aspirantes no saben escribir correctamente la letra del himno nacional cubano, o no tienen la menor idea de los aspectos más elementales de la historia patria, o de la pésima ortografía de aquellos que salen de las universidades cubanas, que no quepa la menor duda, todo es real, aunque para muchos resulte increíble. 

A estas alturas ¿qué más da? Al fin de cuentas  –como suele ponerse en sendos carteles en la isla– “la universidad es para los revolucionarios”, y algunos seguirán creyendo la utopía de que “la educación cubana es un modelo para el mundo”; solo que dicho modelo es el del adoctrinamiento y no el de la instrucción. 
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
Cuba en 1958 tenía uno de los índices de analfabetismo más bajos del continente americano; diferentes autores los sitúan entre el 18% y el 23%. Una frase de Fidel Castro fue  ¨yo no te digo cree, yo te digo lee¨. Lo que no dijo el Manipulador en Jefe es que se iba a apropiar de todos los medios masivos de comunicación de Cuba, en particular de la prensa escrita y de todas las imprentas, y que sólo se publicaría lo que la tiranía quería que el pueblo cubano leyera, a la vez que prohibía la entrada al país de diarios, libros, revistas, etc. que tuvieran un mensaje en contradicción con el adoctrinamiento  que le imponía el naciente Castrismo  al pueblo cubano con su bloqueo cultural e informativo.
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Alfabetizadoras cubanas en el antiguo Cinódromoal cual se le llamó posteriormente Estadium Eduardo Saborit, el autor de  la canción Cuba, qué linda es Cuba y del himno de la alfabetización; foto de archivo.

Muchos brigadistas fueron enviados zonas de conflicto armado  con una cartilla Castrista  para adoctrinar  enseñando la letra F con el nombre Fidel, la letra R con la palabra Revolución, etc. y cantando el himno  de la alfabetización  cuya letra  muestro a continuación. La perversidad del Castrismo buscando mártires de vidas ajenas  es inigualable en la historia cubana,  pues saben que en los conflictos armados se hacen presente el heroismo pero también los peores y más bajos sentimientos del ser humano en algunas personas independientemente de la causa  por la que estén luchando.

Himno de la Alfabetización. Eduardo Saborit

Somos la Brigada Conrado Benítez,
somos la vanguardia de la Revolución,
con el libro en alto cumplimos una meta:
llevar a toda Cuba la alfabetización.
Por llanos y montañas el brigadista va,
cumpliendo con la Patria, luchando por la paz.
¡Abajo  imperialismo!, ¡Arriba  libertad!
Llevamos con las letras la luz de la verdad.
Cuba, Cuba, estudio, trabajo, fusil,
lápiz, cartilla, manual,
 alfabetizar, aalfabetizar.

 Ah!, El adolescente de 16 años Manuel Ascunce Domenech  fue situado en un momento álgido de la lucha  en casa de Pedro Lantigua, un campesino de la zona que era guía (práctico) de las tropas Castristas que combatían a los alzados antiCastristas y que les mostraba a la tropa  los lugares donde  los alzados podían refugiarse, según testimonió (a principios de los años 90s del pasado siglo XX en unos supuestos juicios sobre el daño del Imperialismo norteamericano al pueblo de Cuba) el General Anibal Velaz  quién era un alto jefe del MINFAR en toda la provincia de Las Villas en esos años.. Los alzados ya le habían enviado amenazas a Pedro Lantigua. El jefe de la tenientura que llevó a cabo el asesinato de Manuel Ascunce Domenech y la muerte de Pedro Lantigua fue Braulio Amador sin que se tenga conocimiento, hasta ahora,  que alguna capitanía o comandancia de los alzados tuviera conocimiento o hubiera dado la orden de asesinar al adolescente brigadista.

Guillermo Fariñas, quién, según él,  tuvo un tío  en el selecto grupo El Molino  de la Seguridad del Estado, en la provincia de Las Villas y su padre combatió en El Congo junto a Che Guevara, escribió en  su artículo TOTAL FALTA DE CONSIDERACIÓN

Luís Felipe Denis Díaz, un difunto General, en una conferencia en los Camilitos de la desaparecida provincia de Las Villas expresó: “Nosotros como Seguridad del Estado contábamos con la colaboración de los maestros voluntarios en las zonas de guerra”. Así que serán los historiadores quienes dirán si Ascunce era  colaborador o no de la Seguridad del Estado o quizás  hasta agente pues hubo reclutamientos  por parte del DSE hasta de adolescentes de 13 años.

Luís Felipe Denis Díaz fue el jefe de la Seguridad del Estado en todo El Escambray cuando la lucha contra las guerrillas antiCastristas y anticomunistas.

Manuel Ascunce Domenech no fue el único brigadista asesinado. El Castrismo obtuvo sus mártires para sostener su régimen ¨de difuntos y flores¨.

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El actor Fernando Echevarría, la cara de la propaganda “No nos entendemos” en contra de la aplicación del título III de la ley Helms Burton, está en Miami


Fernando Echevarría, la cara de la propaganda “No nos entendemos”, está en Miami


19 Agosto, 2019

Fernando Echevarría, actor cubano conocido por su personaje de Nacho Capitán a mediados de los ´90 y en los últimos meses por ser la cara de la propaganda castrista en la televisión cubana contra la aplicación del título III de la ley Helms Burton, se encontraba hoy en Miami según las fotos enviadas a CiberCuba por una fuente anónima.

En las imágenes puede apreciarse claramente a Echevarría, vestido con camisa a rayas y jeans, solo y con una pequeña maleta por todo equipaje, en una fila del aeropuerto internacional de Miami.

Según confirmó a CiberCuba un empleado de la institución, “Nacho Capitán” se encontraba en ese momento en la línea de inmigración de la aerolínea American. “A sus espaldas pueden verse los televisores que muestran información de los vuelos de llegada para el baggage claim (reclamo de equipajes)”, dijo la fuente.

En algunas instantáneas puede apreciarse a Echevarría con la cabeza baja. A su costado, una bandera estadounidense.

Fernando Echavarría generó una oleada de comentarios muy encontrados a raíz de su protagonismo en los cortos propagandísticos de La Habana contra la Ley Helms-Burton, a la que catalogaba como “Ley Garrote”. Los partidarios del castrismo aplaudieron esta mini serie a más no poder, los opositores todavía se preguntan cómo un actor de su calibre prestó su carrera para semejante producto.

Durante varias entregas, el famoso artista cubano culpó al “imperialismo” de querer imponer democracia a la isla y no respetar las diferencias. Los bocadillos de Echevarría clamando su pasión por el café amargo, la yuca con mojo y los tostones, fueron motivo de burla e indignación en internet, en tiempos de grave escasez en todo el país.


Todos los cortos de esa breve serie política, donde también apareció el actor Jorge Enrique Caballero acompañando a Echevarría, terminaban con un “No, no nos entendemos”, en referencia a la frase de Antonio Maceo hacia el general Martínez Campos en el “La Protesta de Baraguá”.

A juzgar por las fotos en el aeropuerto, “Nacho Capitán” se entiende mejor con Miami de lo que parecía.
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Roberto San Martín a Fernando Echevarría: "Así, sí que no nos entendemos”



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Otra traición Castrista: Manifiesto de la Sierra Maestra Al pueblo de Cuba firmado por Fidel Castro Ruz, Raúl Chibás y Felipe Pazos y publicado sin censura en Cuba en la revista Bohemia, el 28 de julio de 1957 durante la alegada dictadura de Fulgencio Batista y Zaldivar. Rafael Rojas: La Ruta del Poder


De izquierda a derecha: Raúl Chibás, el sobresaliente economista Felipe Pazos, el gran cirujano ortopédico Julio Martínez Páez y el  futuro tirano Fidel Castro Ruz. Fotos y comentarios añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano


Manifiesto de la Sierra Maestra

Al pueblo de Cuba

Raúl Chibás, Felipe Pazos y Fidel Castro

(Publicado en la revista Bohemia, el 28 de julio de 1957)


Julio 12 de 1957

Desde la Sierra Maestra, donde nos ha reunido el sentido del deber, hacemos este llamamiento a nuestros compatriotas.

Ha llegado la hora en que la nación se puede salvar de la tiranía por la inteligencia, el valor y el civismo de sus hijos, por el esfuerzo de todos los que han llegado a sentir en lo hondo el destino de esta tierra donde tenemos derecho a vivir en paz y en libertad.

¿Es incapaz la nación cubana para cumplir su alto destino o recae la culpa de su impotencia en la falta de visión de sus conductores públicos? ¿Es que no se le puede ofrendar a la Patria en su hora más difícil el sacrificio de todas las aspiraciones personales, por justas que parezcan, de todas las pasiones subalternas, las rivalidades personales o de grupo, en fin, de cuanto sentimiento mezquino o pequeño han impedido poner en pie, como un solo hombre este formidable pueblo, despierto y heroico que es el cubano? ¿O es que el deseo vanidoso de un aspirante público vale más que toda la sangre que ha costado esta República?

Nuestra mayor debilidad ha sido la división, y la tiranía, consciente de ello, la ha promovido por todos los medios, en todos los aspectos. Ofreciendo soluciones a medias, tentando ambiciones unas veces, otra la buena fe o ingenuidad de sus adversarios, dividió los partidos en fracciones antagónicas, dividió la oposición política en líneas disímiles y, cuando más fuerte y amenazadora era la corriente revolucionaria, intentó enfrentar los políticos a los revolucionarios, con el único propósito de batir primero la revolución y burlar a los partidos después.

Para nadie era un secreto que si la dictadura lograba derrotar el baluarte rebelde de la Sierra Maestra y aplastar el movimiento clandestino, libre ya del peligro revolucionario, no quedaban las más remotas posibilidades de unos comicios honrados en medio de la amargura y el escepticismo general.

Sus intenciones quedaban evidenciadas, tal vez demasiado pronto, a través de la segunda minoría senatorial, aprobada con escarnio de la Constitución y burla de los compromisos contraidos con  propios delegados oposicionistas, tentaba de nuevo la división y preparaba el camino de la brava electoral.

(José Miró Cardona, lider de la Resistencia Cívica en contra del gobierno de Fulgencio Batista. En el mismo año 1959 al ver la traición,  dejaría su cargo de  Primer Ministro del Primer Gobierno Revolucionario y se incorporaría al Exilio antiCastrista)

Que la Comisión Interparlamentaria fracasó lo reconoce el propio partido que la propuso en el seno del Congreso; lo afirman categóricamente las siete organizaciones oposicionistas que participaron en ella y hoy denuncian que ha sido una burla sangrienta; lo afirman todas las instituciones cívicas; y sobre todo, lo afirman los hechos. Y estaba llamada a fracasar porque se quiso ignorar el empuje de dos fuerzas que han hecho su aparición en la vida pública cubana: la nueva generación revolucionaria y las instituciones cívicas, mucho más poderosas que cualquier capillita. Así, la maniobra interparlamentaria sólo podía prosperar a base del exterminio de los rebeldes. A los combatientes de la Sierra no se les ofrecía otra cosa en esa mezquina solución, que la cárcel, el exilio o la muerte. Jamás debió aceptarse a discutir en esas condiciones.

Unir es lo único patriótico en esta hora. Unir en lo que tienen de común todos los sectores políticos, revolucionarios y sociales que combaten la dictadura. ¿Y qué tienen de común todos los partidos políticos de oposición, los sectores revolucionarios y las instituciones cívicas? El deseo de poner fin al régimen de fuerza, las violaciones a los derechos individuales, los crímenes infames y buscar la paz que todos anhelamos por el único camino posible que es el encauzamiento democrático y constitucional del país.


¿Es que los rebeldes de la Sierra Maestra no queremos elecciones libres, un régimen democrático, un gobierno constitucional?

Porque nos privaron de esos derechos hemos luchado desde el 10 de marzo. Por desearlos más que nadie estamos aquí. Para demostrarlo, ahí están nuestros combatientes muertos en la Sierra y nuestros compañeros asesinados en las calles o recluídos en las mazmorras de las prisiones; luchando por el hermoso ideal de una Cuba libre, democrática y justa. Lo que no hacemos es comulgar con la mentira, la farsa y la componenda.

Queremos elecciones, pero con una condición: elecciones verdaderamente libres, democráticas, imparciales.

¿Pero es que puede haber elecciones libres, democráticas, imparciales con todo el aparato represivo del estado gravitando como una espada sobre las cabezas de los oposicionistas? ¿Es que el actual equipo gobernante después de tantas burlas al pueblo puede brindar confianza a nadie en unas elecciones libres, democráticas, imparciales?

¿No es un contrasentido, un engaño al pueblo que ve lo que está ocurriendo aquí todos los días, afirmar que puede haber elecciones libres, democráticas, imparciales bajo la tiranía, la antidemocracia y la parcialidad?

(Pero ya Fidel Castro con el Poder  obtenido por las armas  y traicionando el Pacto de Caracas  de 1958 que le otorgó la jefatura militar  de  las fuerzas  antibatistianas  de las organizaciones firmantes en dicho pacto que incluía también  el compromiso de los firmantes en llamar a elecciones  después de un breve tiempo del derrocamiento del régimen de Batista,  expresó lo siguiente en  la Plaza Cívica de La Habana  el 1ro. DE MAYO DE 1960)

¿De qué vale el voto directo y libre, el conteo inmediato y demás ficticias concesiones si el día de las elecciones no dejan votar a nadie y rellenan las urnas a punta de bayoneta? ¿Acaso sirvió la comisión de sufragios y libertades públicas para impedir las clausuras radiales y las muertes misteriosas que continuaron sucediéndose?

¿De qué han servido hasta hoy los reclamos de la opinión pública, las exhortaciones, el llanto de las madres?

Con más sangre se quiere poner fin a la rebeldía, con más terror se quiere poner fin al terrorismo, con más opresión se quiere poner fin al ansia de libertad.

Las elecciones deben ser presididas por un gobierno provisional neutral, con el respaldo de todos, que sustituya la dictadura para propiciar la paz y conducir al país a la normalidad democrática y constitucional.

Esta debe ser la consigna de un gran frente, cívicorevolucionario que comprenda todos los partidos políticos de oposición, todas las instituciones cívicas y todas las fuerzas revolucionarias.

En consecuencia, proponemos a todos los partidos políticos oposicionistas, todas las instituciones cívicas y todos los sectores revolucionarios lo siguiente:

1) Formación de un Frente Cívico Revolucionario con una estrategia común de lucha.

2) Designar desde ahora una figura llamada a presidir el gobierno provisional, cuya elección en prenda de desinterés por parte de los líderes oposicionistas y de imparcialidad por el que resulte señalado, quede a cargo del conjunto de instituciones cívicas.

3) Declarar al país que dada la gravedad de los acontecimientos no hay otra solución posible que la renuncia del dictador y entrega del poder a la figura que cuente con la confianza y el respaldo mayoritario de la nación, expresado a través de sus organizaciones representativas.

4) Declarar que el Frente Cívico-Revolucionario no invoca ni acepta la mediación o intervención alguna de otra nación en los asuntos internos de Cuba. Que en cambio, respalda las denuncias que por violación de derechos humanos han hecho los emigrados cubanos ante los organismos internacionales y pide al gobierno de los Estados Unidos, que en tanto persista el actual régimen de terror y dictadura, suspenda todos los envíos de armas a Cuba.

5) Declarar que el Frente Cívico-Revolucionario, por tradición republicana e independentista no aceptaría que gobernara provisionalmente la República ningún tipo de Junta Militar.

6) Declarar que el Frente Cívico-Revolucionario alberga el propósito de apartar al Ejército de la política y garantizar la intangibilidad de los Institutos Armados. Que los militares nada tienen que temer del pueblo cubano y sí de la camarilla corrompida que los envía a la muerte en una lucha fratricida.

7) Declarar bajo formal promesa, que el gobierno provisional celebrará eleciones generales para todos los cargos del Estado, las provincias y los municipios en el término de un año bajo las normas de la Constitución del 40 y el Código Electoral del 43 y entregará el poder inmediatamente al candidato que resulte electo.

(Nota del Bloguista de Baracutey Cubano: la Ley Fundamental de 1959 fue promulgada el7 de febrero de 1959  y se derogó el  24 de febrero de 1976 luego NUNCA se restituyó la Constitución de 1940  por parte de la tiranía Castrista y sólo se hicieron elecciones  monopartidistas e ilegítimas a partir de mediados de la década de los años 70 del pasado siglo. Las Leyes Electorales del Castrismo han sido diseñadas para que el Castrismo mantenga el poder político mediante las comisiones municipales, provinciales y nacional para decantar a aquellas personas indeseadas para los objetivos de la dictadura donde el Partido Comunista de Cuba desempeña un rol decisivo. Las Constituciones Castristas de 1976, su modificación en 1992 y la actual mantienen en su artículo 5  al Partido Comunista de Cuba como la fuerza rectora de la sociedad cubana )

8) Declarar que el gobierno provisional deberá ajustar su misión, al siguiente programa:

A) Libertad inmediata para todos los presos políticos, civiles y militares.

B) Garantía absoluta a la libertad de información, a la prensa radial y escrita y de todos los derechos individuales y políticos garantizados por la Constitución.

C) Designación de alcaldes provisionales en todos los municipios previa consulta con las instituciones cívicas de la localidad.

D) Supresión del peculado en todas sus formas y adopción de medidas que tiendan a incrementar la eficiencia de todos los organismos del Estado.

E) Establecimiento de la Carrera Administrativa.

F) Democratización de la política sindical promoviendo elecciones libres en todos los sindicatos y federaciones de industrias.

G) Inicio inmediato de una intensa campaña contra el analfabetismo y de educación cívica, exaltando los deberes y derechos que tiene el ciudadano con la sociedad y con la Patria.

H) Sentar las bases para una reforma agraria que tienda a la distribución de las tierras baldías y a convertir en propietarios a todos los colonos, aparceros, arrendatarios y precaristas que posean pequeñas parcelas de tierras, bien sean propiedad del Estado o particulares, previa indemnización a los anteriores propietarios.

I) Adopción de una política financiera sana que resguarde la estabilidad de nuestra moneda y tienda a utilizar el crédito de la Nación en obras reproductivas.

J) Aceleración del proceso de industrialización y creación de nuevos empleos.

En dos puntos de este planteamiento hay que hacer especial insistencia.

PRIMERO: La necesidad de que se designe desde ahora la persona llamada a presidir el gobierno de la República, para demostrar ante el mundo que el pueblo cubano es capaz de unirse tras una consigna de libertad y apoyar la persona que reuniendo condiciones de imparcialidad, integridad, capacidad y decencia, pueda encarnar esa consigna. ¡Sobran hombres capaces en Cuba para presidir la República!

SEGUNDO: Que esa persona sea designada por el conjunto de instituciones cívicas, por ser apolíticas estas organizaciones, cuyo respaldo libraría al presidente provisional de todo compromiso partidista dando lugar a unas elecciones absolutamente limpias e imparciales.

Para integrar este frente no es necesario que los partidos políticos y las instituciones cívicas se declaren insurreccionales y vengan a la Sierra Maestra. Basta que le nieguen todo respaldo a la componenda electorera del régimen y declaren paladinamente ante el país, ante los Institutos Armados y ante la opinión pública internacional, que después de cinco años de inútil esfuerzo, de continuos engaños y de ríos de sangre, en Cuba no hay otra salida que la renuncia de Batista, que ya ha gravitado en dos etapas durante dieciséis años en los destinos del país, y Cuba no está dispuesta a caer en la situación de Nicaragua o Santo Domingo.

No es necesario venir a la Sierra a discutir, nosotros podemos estar representados en La Habana, en México o en donde sea necesario.

No es necesario decretar la Revolución: organícese el Frente que proponemos y la caída del régimen vendrá por sí sola, tal vez sin que se derrame una gota más de sangre. Hay que estar ciegos para no ver que la dictadura está en sus días postreros, y que este es el minuto en que todos los cubanos deben poner lo mejor de su inteligencia y su esfuerzo.

¿Podrá haber otra solución en medio de la guerra civil con un gobierno que no es capaz de garantizar la vida humana, que no controla ya ni la acción de sus propias fuerzas represivas y cuyas continuas burlas y rejuegos han hecho imposible por completo la menor confianza pública?

Nadie se llame a engaño sobre la propaganda gubernamental acerca de la situación de la Sierra. La Sierra Maestra es ya un baluarte indestructible de la libertad que ha prendido en el corazón de nuestros compatriotas, y aquí sabremos hacer honor a la fe y a la confianza de nuestro pueblo.

Nuestro llamamiento podrá ser desestimado, pero la lucha no se detendrá por ello y la victoria del pueblo aunque mucho más costosa y sangrienta nadie la podrá impedir. Esperamos, sin embargo, que nuestra apelación será oída y que una verdadera solución detenga el derramamiento de sangre cubana y nos traiga una era de paz y libertad.

Sierra Maestra, julio 12 de 1957.

Raul Chibás, Felipe Pazos, Fidel Castro
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La ruta del poder

Por Rafael Rojas

El 11 de agosto de 1958, reunidos en Miami, los representantes de las doce organizaciones antibatistianas (Movimiento 26 de Julio, Movimiento 4 de Abril, Organización Auténtica, Partido Auténtico, Partido Ortodoxo, Partido Demócrata, Resistencia Cívica, Agrupación Montecristi, FEU, Instituciones Cívicas, Directorio Revolucionario y Unidad Obrera), signatarias del Pacto de Caracas, aprobaron la candidatura del juez villareño Manuel Urrutia Lleó como presidente provisional de la República y designaron al líder del Conjunto de Instituciones Cívicas, José Miró Cardona, coordinador del Frente Cívico Revolucionario.

A principios de diciembre, en medio de la ofensiva rebelde, Urrutia, su esposa Esperanza Llaguno, un hijo de ambos, el abogado Luis M. Buch y el comandante Luis Orlando Rodríguez volaron de Caracas a la Sierra, con una buena cantidad de pertrechos de guerra: 125 fusiles Garand, 100,000 tiros y 30 ametralladoras, regalados por el jefe de la marina de la Guaira, Carlos Alberto Taylhardat. El 18 de ese mes, en la comandancia de la Rinconada, se reunió la Dirección Nacional del 26 de Julio, más Raúl Castro y Juan Almeida, jefes del segundo y tercer frentes orientales, con Urrutia y Buch.

( El 5 de enero de 1959,. en el Palacio Presidencial, el Cuerpo Diplomático acreditado en Cuba presentó sus respetos al presidente Manuel Urrutia LLeó. En la foto aparecen frente a la cámara y de izquierda a derecha: Luis Buch Rodríguez, Manuel Urrutia Lleó, José Miró Cardona, monseñor Luigi Centoz, Pablo Logendio, Julio Amoedo, Raúl Cepero Bonilla y Roberto Agramonte Pichardo. )

En esa reunión se confirmó la designación de Urrutia como presidente provisional y se nombraron los principales ministros del nuevo gabinete. La idea original de Miró y Urrutia, aceptada por Castro, era que el gobierno provisional se instalara en la Sierra y comenzara a emitir decretos para la zona rebelde, dando continuidad a la ley de reforma agraria elaborada por el comandante Humberto Sorí Marín. Sin embargo, la caída del régimen, en los últimos días de diciembre, pospuso la instalación del gobierno hasta el 1 de enero, en Santiago de Cuba.

Como han narrado el propio Urrutia, en Democracia falsa y falso socialismo (1975), y Luis M. Buch en un libro excelente publicado en la isla, Gobierno revolucionario cubano: génesis y primeros pasos (1999), la designación del juez era un reconocimiento a su papel durante los juicios, en Santiago de Cuba, contra los presos del Granma y el levantamiento del 30 de noviembre de 1956. Urrutia presentó un ''voto particular absolutorio'' a favor de los acusados, con el argumento de que el régimen del 10 de marzo violaba los artículos 26, 27, 28, 30, 31, 33, 34 y 38 de la Constitución del 40, por lo que la ``acción armada era legítima y estaba amparada en el inciso primero del artículo 36 del Código de Defensa Social''.

Urrutia personificaba, pues, el estado de derecho de la Constitución de 1940 y la ilegitimidad de la dictadura. Los líderes del 26 de Julio se acercaron a él, conscientes de que las ideas republicanas y democráticas del juez lo colocaban tan lejos de cualquier autoritarismo de derecha como de todo sistema comunista. Tanto es así que cuando, en diciembre de 1957, Raúl Chibás y Luis M. Buch le entregan una carta de Armando Hart, proponiéndole la presidencia provisional a nombre de Fidel Castro, Urrutia lee en la misma: ``la juventud lo está dando todo a cambio de la honra de ser fiel a la tradición mambisa. Es decir, a la tradición plenamente democrática, y en modo alguno comunista de nuestros libertadores''.

( Foto tomada el 16 de febrero de 1959, en el Palacio Presidencial, el día que José Miró Cardona renuncio al cargo de Primer Ministro de la República. De izquierda a derecha aparecen: Rufo López Fresquet, Armando Hart Dávalos, dos periodistas que estaban acreditados en Palacio, José Miró Cardona, Luis Buch Rodríguez, Humberto Sorí Marín, Julio Martínez Páez y Augusto Martínez Sánchez; pie de foto del libro de Buch mencionado en el artículo )

La designación de Urrutia y Miró como las máximas figuras del nuevo gobierno buscaba, además, un claro distanciamiento de los dos partidos opositores: el auténtico y el ortodoxo. En la reunión de la Rinconada se nombraron cinco ministros: Roberto Agramonte, Relaciones Exteriores; Luis M. Buch, ministro de la Presidencia; Raúl Cepero Bonilla, Comercio; Manuel Fernández García, Trabajo; Julio Martínez Páez, Salubridad y Asistencia Social. A pesar de que el único político ''tradicional'' era Agramonte, los caudillos de la Sierra mostraron inconformidad con un gobierno tan moderado. Según Buch, Raúl Castro ``sentado en un toconcito, con un M-2 entre las piernas, dijo: Fidel, este hierro no lo suelto porque con Urrutia y Agramonte ese gobierno no podrá avanzar por los caminos que debemos emprender''.

Los otros diez ministros del gobierno revolucionario fueron nombrados en los primeros días de enero, en Santiago de Cuba. Ya en esas designaciones (José Miró Cardona, primer ministro; Armando Hart, Educación; comandante Luis Orlando Rodríguez, Gobernación; Manuel Ray Rivero, Obras Públicas; comandante Humberto Sorí Marín, Agricultura; Rufo López Fresquet, Hacienda; Enrique Oltuski, Comunicaciones; Faustino Pérez, Recuperación de Bienes Malversados, Elena Mederos, Bienestar Social; Osvaldo Dorticós, Leyes Revolucionarias) la hegemonía del Movimiento 26 de Julio se hizo evidente.

(Fidel Castro Ruz firma el Acta de toma de posesión como Primer Ministro de la República, el día 16 de febrero. En la foto aparecen de izquierda a derecha Manuel Ray Rivero, Julio Camacho Aguilera, Luis Buch Rodríguez, Manuel Urrutia Lleó, Luis Orlando Rodríguez Rodríguez Y Regino Boti León; extraido de la foto del libro de Buch )

Aunque Castro tomó parte activa en la selección de aquellos ministros, su actitud ante al nuevo gobierno fue de calculada distancia. Urrutia declinó en su favor la jefatura de las fuerzas de mar, tierra y aire de la república y, junto con el poder militar, se propuso ejercer el liderazgo ''moral'' de la revolución. Según Buch, en aquella misma reunión de la Rinconada, Castro dijo a los flamantes ministros: ``ese es el gobierno de ustedes, porque yo estaré en contacto con el pueblo, en reuniones con los obreros, en la radio y la televisión, criticando los errores que cometan''.


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lunes, agosto 19, 2019

Por Juan Antonio Blanco sobre Cuba: Pirro (El Estado Castrista cubano) contra la red inalámbrica privada SNet



Pirro contra SNet

Por Juan Antonio Blanco
Miami
19 de Agosto de 2019 

 El Estado cubano —léase, el aparato represivo del MININT, los burócratas del MINCOM y los eternos ideólogos del Apocalipsis como Iroel Sánchez— acaba de obtener una cuestionable victoria pírrica frente a un grupo de desideologizados, desorganizados y talentosos muchachos que habían construido una burbuja digital en la que refugiarse del mundo gris, aburrido y opresor de la cerrada sociedad cubana. Ahora, en impúdica exposición de su ignorancia, celebran públicamente haber bloqueado el derecho a expresarse públicamente a la red inalámbrica privada SNet

El rey Pirro, al percatarse de los miles de soldados que le había costado obtener la victoria sobre los romanos, exclamó: "Otra victoria como esta y volveré solo a casa". Desde entonces se denominan victorias pírricas aquellas batallas que para poder ganarlas suponen un costo tal alto que terminan contribuyendo a la derrota.  

Los represores no lo saben, pero ellos fueron los que volvieron solos a casa el pasado sábado, cuando intimidaron e impidieron un "acto de presencia" frente al MINCOM . Los "vencidos" están más acompañados que nunca nacional e internacionalmente.

Los pretendidos ganadores del sábado, van ahora a cosechar sus reconocimientos, felicitaciones y estímulos estatales por haber aplastado a un enemigo inexistente, aunque pronto tendrán que enfrentar las consecuencias de su estupidez y soberbia. 

Decenas de miles de muchachos estaban proponiendo conversar serenamente para buscar una salida a un conflicto que les resultaba incomprensible. ¿Por qué estaban esos funcionarios tan enfadados si ellos habían siempre evitado hablar de política o religión y solo querían jugar sus videojuegos?

Su ignorancia de la lógica del sistema no los hacía inocentes ante los ojos del Estado

Deberían haber sabido que cuando se vive en una sociedad cerrada bajo un régimen totalitario nada es apolítico. Todo es político. Y en esas circunstancias no hay peor pecado que tener autonomía y poder de convocatoria, aunque sea para apoyar a los damnificados del tornado en La Habana. 

El MININT, Iroel Sánchez y los demás gendarmes que les amenazaron a ellos y sus familiares para que no fueran a un sitio público a expresarse en forma pacífica les dieron una clase a esos adolescentes sobre la verdadera naturaleza del problema que enfrentan. ¡Felicidades! Nadie desde el exilio pudo haber impartido mejor esa conferencia magistral sobre la realidad cubana.

Cuando los héroes estatales de esa colosal batalla contra adolescentes desconcertados recojan sus diplomas de felicitación en el Comité Central, recuerden al rey Pirro. Hasta el viernes tenían decenas de miles de jóvenes apolíticos que no podían movilizar. Desde el sábado tendrán decenas de miles de muchachos que han radicalizado con su estupidez. ¡Enhorabuena



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Marlene Azor Hernández sobre Cuba: Tenemos los «comisarios culturales y políticos» más brutos del Hemisferio Occidental


Tenemos los «comisarios culturales y políticos» más brutos del Hemisferio Occidental

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La dictadura expande el embrutecimiento masivo con ayuda de sus “comisarios culturales y políticos”
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Por Marlene Azor Hernández
Ciudad de México
19/08/2019 


El problema de hablar y escribir a media lengua, con lenguaje farragoso, impreciso, críptico, un español que no es la lengua materna que conocemos, impregna la narrativa oficial desde el Buró político del PCC, pasando por los “juristas funcionarios” que hacen leyes incomprensibles, plenas de sobreentendidos no explícitos, y con largas ausencias de predicados, su prensa oficial que es un dechado de media lengua, hasta sus comisarios políticos y culturales. Es evidente que debe hacerse una nueva campaña de alfabetización en el país, porque los voceros del gobierno y el gobierno mismo carecen de conocimiento mínimo de su lengua materna para expresarse y comunicarse de forma entendible, racional, expresa y universal. El valor del lenguaje radica en que nos dice el nivel de desarrollo cerebral y cognitivo de quien lo utiliza. Al revisar el discurso oficial cubano en su prensa escrita y en lo que publican de los discursos o intervenciones de los funcionarios públicos, y sus comisarios políticos y culturales, nos encontramos con una retórica del disparate que se manifiesta en balbuceos, órdenes y palabras vacuas, reflejo del embrutecimiento durante seis décadas de la  estalinista cubana.

Para producir el embrutecimiento sistemático y masivo, la “vanguardia de bayoneta y mordaza” cubana utilizó el monopolio estatal de la prensa y eliminó la posibilidad de una prensa libre, cambió el contenido semántico universal de cada palabra: la paz es la guerra, el odio es amor, y la honestidad es la doble moral, la dignidad y la libertad es la esclavitud, como de manera excelente escribió George Orwell en su novela 1984, eliminó carreras imprescindibles para generar el funcionariado público del país como las Ciencias políticas, la administración pública, la contaduría, y amordazó y mantiene amordazada a las Ciencias Sociales con reiteradas purgas en Universidades y Centros de investigación. Esto es copia exacta del estalinismo soviético con la máxima de: “mientras más brutos más gobernables”. La cultura cívica en Cuba es desconocida, porque la dictadura estalinista no permite ciudadanos, sino súbditos.

(Abel Prieto)

Tengo que comenzar por explicar este tipo de funcionario público que no existe en el resto del mundo occidental. Los comisarios culturales y políticos son tropas de asalto contra los derechos a la información libre y a la creación intelectual y cultural libre, seleccionados por su lealtad al Führer o al partido único en el poder. Como la lealtad política es su instrumento de cooptación, desaparece el conocimiento y las habilidades especialistas como criterio de selección. Así, las nomenclaturas de estos sistemas estalinistas están formadas por individuos de muy bajo nivel o ignorantes, para aplastar y controlar, compulsar y desinformar a sus subordinados y a la opinión pública nacional. Son “los policías del pensamiento”, funcionarios que no existen en otra latitud occidental. Con este criterio de selección, los “expertos” dejan de serlo cuando integran cargos en el sistema de dirección público, y se convierten en los cómplices de los disparates gubernamentales, sean economistas, juristas, u otros cientistas sociales y a lo máximo que se puede aspirar es que unos funcionarios se expliquen un poquito mejor que otros, pero la mediocridad y el analfabetismo funcional no se diluyen bajo las órdenes del PCC porque es el propio partido, su dirigencia, los que son analfabetos funcionales y represores. Como botón de muestra la Escuela Superior del Partido, Ñico López y los institutos de la Fuerzas Armadas han graduado a nuestra nomenclatura actual: los incompetentes y analfabetos de la gestión pública cubana que hoy, con su filosofía de matones de barrio, siguen hundiendo al país en la más general de sus crisis económicas, políticas y sociales.

¿Quienes son?

Las direcciones Nacionales Provinciales y Municipales de Cultura, los gobiernos Nacional, Provinciales y Municipales del país, toda la prensa oficial que es la única permitida, los medios masivos de difusión, y los órganos represivos del Estado: MININT y PNR. En otras palabras, no tenemos funcionarios públicos con equipos de expertos, como funcionan en el resto de los países occidentales, tenemos una policía política y cultural, que se une a los métodos delincuenciales (matones de barrio) y al margen de la ley, de los órganos represivos del estado. Por esta política de cooptación, por “lealtad perruna” al PCC y al gobierno ante las medidas cada vez más disparatadas de turno, tenemos un gobierno que destruye y no construye alternativas de desarrollo y de bienestar social.

Desde su investidura, el nuevo presidente designado no ha detenido esta aberración nacional, sino que la profundiza. En su primera intervención declaró que no haría promesas, un disparate lógico por todas las promesas incumplidas de sus antecesores, pero realmente escalofriante para cualquier político con las riendas del poder en un país desvencijado, que tiene todos los rasgos de haber salido de una guerra. Luego habló de rescatar “la esencia de la cultura cubana” y de permitir sólo “una cultura auténtica”. Todavía un año y cuatro meses después estamos esperando qué es “la esencia de la cultura cubana” y qué significa una “cultura auténtica”: la media lengua empieza por el presidente designado de la República. Luego Miguel Barnet comisario cultural, definió en un “poema” que la política no se podía discutir en las redes sociales, sino que era tarea de su “cuartel general”, pero no dejó la dirección para ir allí como ciudadanos a hablar de política: El derecho a hablar y discutir de política nacional no es un derecho ciudadano en Cuba. Luego el comisario cultural Abel Prieto definió la “cubanía tovarich” que mantiene el pensamiento estalinista y fascista de definir una “cubanía plena sentida, consciente y deseada” sólo para los que adoran al führer o al partido en el poder, como él mismo, y nosotros los restantes ciudadanos que tenemos según él una “cubanía castrada” porque nos oponemos a la dictadura. Los disparates se suceden, el comisario cultural Fernando Rojas dijo que el decreto ley 349 no ataca la libertad de creación cultural: según este comisario y otros, los cubanos no sabemos interpretar el español. El embrutecimiento masivo incluye a los comisarios culturales y políticos cubanos que bajan órdenes, niegan la realidad, hacen leyes a media lengua y siempre con multas, represión y decomiso, dicen que no restringen la libertad política y cultural de los ciudadanos. Otro comisario cultural, Luis Toledo Sande “especialista” en José Martí escribe en Cubadebate sobre los precios, enalteciendo las medidas de congelamiento de precios sin mencionar el problema central de aumentar la oferta. Todos los que criticamos esta ausencia, somos tildados de “enemigos”. Cualquier ignorante publica en la prensa oficial sin nadie que le detenga el disparate. Esa es la dictadura estalinista cubana: el embrutecimiento es masivo, y se multiplica sin ninguna contención.

El discurso oficial insiste en que todos los héroes y mártires desde el siglo XIX hasta 1959 hubieran comulgado y defendido la dictadura estalinista cubana, cuando el pensamiento de todos estos héroes fue demócrata republicano empezando por José Martí. Nuestro héroe nacional y todos esos héroes y mártires, estarían hoy militando en las filas de la oposición, creando nuevos partidos y nuevas alternativas democráticas.

Nuestros intelectuales de vocación y valores universales, nuestros “renacentistas” están en el insilio en Cuba y reprimidos, o nacieron antes de la década de los años cincuentas en Cuba y ya murieron, o salieron en una emigración masiva y sucesivas oleadas para huir de la “Isla de los rehenes”: un pueblo cautivo en manos de incompetentes, ignorantes y represores.

Los disparates continuarán, porque el sistema no cambia y las señales públicas del gobierno van hacia el empeoramiento de la brutalidad reinante, en el discurso y en la realidad.

Marlene Azor Hernández es Consultora del Observatorio cubano de Derechos Humanos, sede en Madrid, y doctora en Ciencias Sociales y Humanidades por la UAM, México.


© cubaencuentro.com

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Ha fallecido el Doctor en Ciencias Económicos y analista político Eugenio Yañez, escritor y director y editor del excelente think tank Cubanálisis




Eugenio Yáñez (1945 - 9 de agosto de 2019)

Wenceslao Cruz
Published on Jun 14, 2011
Palabras de Eugenio Yáñez, escritor y director, edita Cubanálisis-El Think-Tank, durante la última conferencia del ciclo en el que se aborda la presencia de espías y agentes de influencias del gobierno de Cuba en Estados Unidos y su intención de destruir la democracia de este país

Eugenio Yáñez - III Conferencia "Espias Cubanos en EE.UU."



T V Libertad
Published on Mar 22, 2019
Eugenio Yáñez, Editor de Cubanálisis, economista en el Simposio Ley Libertad (Helms-Burton): El por qué se debe implementar, celebrado el 21 de marzo, 2019 en West Dade Regional Library de Miami, auspiciado por Patria de Martí y Alianza Democrática. Los panelistas examinaron las razones para aplicar esta herramienta de liberación.

Eugenio Yáñez - Simposio Ley Libertad (Helms-Burton)


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El Dr. Eugenio Yañez y este bloguista conversando en la premiación del Premio Asopazco 2017, a la cual acudió por unas horas pese a tener problemas familiares de salud, Qué Dios tenga su alma  iluminada por la Luz eterna  y que los cubanos nunca olvidemos  el quehacer patriótico de Eugenio, persona que en todo momento hizo lo que pensaba que era mejor para su Patria.
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Una bocanada de aire fresco

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La Rampa, sus alrededores y cercanías, y mucho más
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Por Eugenio Yáñez
Miami
25/08/2016
Hace pocos días Alejandro Armengol publicó en CUBAENCUENTRO su interesante escrito “El Gato Tuerto”, donde tocaba aspectos de aquella Habana que Guillermo Cabrera Infante describió maravillosamente tantas veces.

Entre los comentarios a ese trabajo de Armengol, el de Blanca Acosta sobre Miriam Acevedo cantando en filin Ponme la mano aquí, Macorina en ese mismo gato con un solo ojo, frente a los de varios comentaristas que demostraban que algunos cubanos no tienen ni idea de aquella época, me pusieron a pensar en esa Habana irreverente, cálida, bohemia, elegante, popular, sofisticada, febril, sencilla, simplemente maravillosa.

Y hoy, como bocanada de aire fresco, al menos para mí, quiero hablar un poco de algunas cosas que recuerdo, sin orden ni concierto, y sin pretensiones intelectuales o literarias, ni de investigación histórica, sino simplemente de descarga, como se decía por entonces. La participación de los lectores señalando omisiones e imprecisiones mejoraría mucho este escrito. Y aunque no intento politizar el tema, solamente mencionar algunas cosas que vendrán a la mente de muchos, mostrarán los “avances” de la llamada revolución cubana y cómo “perfeccionó” aquella deliciosa vida nocturna y diurna habanera.

No voy a hablar de La Habana anterior a 1959 —no tengo vivencias para ello— sino de la de los primeros años de la década del sesenta, cuando La Bodeguita del Medio, en La Habana Vieja, no abría los domingos, y cuando se decía que La Rampa no era una calle en El Vedado, sino un estado de ánimo. La Habana, París caribeño, que al decir del difunto Luis García, de El Rincón del Filin de Miami, durante los años cincuenta y sesenta del pasado siglo concentraba en una milla a la redonda, a partir de L y 23, más bares, night clubs y cabarets que todo el estado de La Florida.

(Restaurant El Polinesio)

Y así fue, y siguió siendo capital del “vacilón”, incluso durante las movilizaciones de enero de 1961, los combates de Bahía de Cochinos, o la Crisis de Octubre, que no impidieron que bares, night clubs, cafeterías, cabarets y restaurantes funcionaran como de costumbre, y los trasnochadores que salían de madrugada de tales emporios vieran milicianos con las “cuatro bocas” o los cañones antiaéreos con redes de camuflaje emplazados en las aceras del Malecón, desde el Hotel Riviera hasta La Punta. Una Habana única e irrepetible, capital del “ambiente”, hasta la execrable Ofensiva Revolucionaria que asesinó la ilusión, derribó La Gruta, convirtió a La Zorra y al Cuervo en milicianos, y al Gato Tuerto en militante: es decir, destruyó aquella Habana para infantes difuntos para convertirla en una Habana difunta para infantes, adultos y personas de la tercera edad.

Piensen por un instante la esquina de L y 23, cuando todavía no existía Coppelia y el actual cine Yara se llamaba Radiocentro. En el lujoso Hotel Habana Libre, antiguo Hilton, podía desayunarse, almorzar o comer en su cafetería de la planta baja, o disfrutar del variado menú en El Polinesio. En el piso 25, lo que habían sido el Sugar Bar y el Cañaveral, que después de la confiscación pasaron a llamarse Turquino y otro nombre que ahora no recuerdo —ayúdenme, lectores— se podía beber hasta altas horas de la madrugada oyendo tríos en vivo, que en ocasiones abusaban cantando Los ejes de mi carreta o Espérame en el cielo tantas veces que los clientes sabían de memoria no solamente sus canciones sino el momento en que las cantarían. Además, también se podía disfrutar en Las Cañitas del segundo piso, junto a la piscina, con cerveza, daiquirí o ron Collins.

O cruzar la calle L hasta el Ember’s Club, antiguo Café de Los Artistas, de Otto Sirgo (y posteriormente Bulerías), y saborear una excelente pizza napolitana por 70 centavos y macarrones con jamón por 80. O bajar por la acera del Radiocentro hasta L y 21, donde estaba el edificio del Retiro Odontológico, Premio Nacional de Arquitectura —que después sería sede del Ministerio del Interior y posteriormente Facultad de Economía de la Universidad, hasta que el abandono y la falta de recursos lo redujeron casi a escombros— con una excelente, iluminada y limpia cafetería-restaurant de autoservicio en la planta baja. Y un poquito más cerca del cine estaba La Cuevita, ideal para un excelente y económico almuerzo.

Bajando por 23, en la acera de enfrente del Habana Libre, estaban El Mandarín —comida china—, la cafetería CMQ, y el Bar Alaska, todos después de donde podía tomarse excelente café y picar croquetas o pastelitos, mucho antes del Versailles miamense, en un pequeño mostrador antes de pasar a los elevadores del edificio Radiocentro, donde radicaban CMQ radio y televisión, Radio Reloj —antecedente cubano de CNN— y CMBF, la emisora de música clásica, entre otras. De la acera de enfrente, en las instalaciones del Habana Libre, la empresa Cubana de Música Indirecta hacia agradable el ambiente a quienes contrataran sus servicios, con música instrumental todo el tiempo, sin consignas ni “teques”, y otra emisora transmitía todo el tiempo en idioma inglés.

Rampa abajo, a un lado de la calle se encontraban —no me pidan precisión geográfica— los bares-clubes Tikoa, La Zorra y el Cuervo, y La Gruta —este último abierto hasta las cinco de la mañana, los demás hasta las dos o las tres—, y las cafeterías Wakamba, Karabalí, Balalaika, y alguna cuyo nombre no recuerdo, además del magnífico cine Arte y Cinema La Rampa, al que se podía acceder desde la calle o desde la cafería que hacía esquina a su lado, y que estrenaba películas simultáneamente con el Arenal, en la calle 41, después del Puente Almendares, muy cerca del reparto Kholy que actualmente se ha robado la nomenklatura. Y por si fuera poco, en 23 y M, al fondo del Habana Libre, la lujosa funeraria Caballero. Que aquella Habana era única.

Por la acera de enfrente a la funeraria, bajando por La Rampa hacia Malecón, estaban el Pabellón Cuba, otro bar bajando escaleras en 23 y N, y el Club 23 un poco más adelante. Después la Casa de la Cultura Checa —oasis socialista de buen gusto y elegancia frente a la tosquedad de “los bolos”— y al final de la calle el centro comercial La Rampa, con nada que envidiarle a los actuales “malls” de Miami. Mientras en calles cercanas, muy cerca del mar, reinaban los hoteles Capri, Nacional, Saint John, Vedado y Flamingo, con bares, shows y descargas fabulosas en el Salón Rojo, El Parisién, y el Pico Blanco, además de en El Caribe, del Habana Libre, y el Copa Room del Riviera.

Muy cerca, los elegantísimos restaurantes Monseigneur, que se convirtió en Chez Bola con el inigualable Bola de Nieve; La Roca, con Frank Emilio en el piano; La Arboleda, del Hotel Nacional; La Torre y El Emperador, ambos en el edificio FOCSA, así como el bar-club El Escondite de Hernando y el cabaret Las Vegas, ambos cerca de Infanta. Otros de lujo estaban algo más alejados, como los elegantes 1830, en la desembocadura del Río Almendares, o Casa Potín, en Línea y Paseo. Y otros más campechanos y cercanos, como Rancho Luna, Montecatini, y Club 21, y bares-clubes como La Red y El Rocco.

No pretendo mencionar ahora Tropicana, el paraíso bajo las estrellas; ni caminar por las calles Línea o Calzada, ni subir por 23 hasta 12, pasando por El Carmelo y El Castillo de Jagua; y mucho menos llegar a la zona del Parque Central, en el Prado habanero, y sus hoteles, bares y cabarets circundantes, incluidos el Sevilla, el Sloppy Joe’s y El Floridita; ni recordar que muchos, tras salir de alguno de esos maravillosos centros habaneros que se encontraban por todas partes, iban a tomarse una sopa china, o a un Mar-INIT a comer camarones con mayonesa y ketchup. Ni irme por la calle 17 al Imágenes de Frank Domínguez, o al Cabaret Sierra en Cristina y Luyanó, o al mítico Alí Bar en las afueras de La Habana, con Benny Moré y las inconfundibles voces que cantaban junto a él, como Fernando Álvarez, Orlando Vallejo o Celeste Mendoza; ni a las más humildes descargas de la zona de bares y cabarets de la Playa de Marianao, como Pensilvania, Rumba Palace, o Panchín, territorio por donde habían deambulado clientes como Marlon Brando, Ava Gardner, Agustín Lara o Errol Flynn, y actuaban leyendas cubanas como el timbalero El Chori.

Sin embargo, si de descargas se trata, es imprescindible mencionar las de Su Majestad Elena Burke con su guitarrista Froilán Amézaga en el Scherezada, a un costado del edificio FOCSA, con cojines para sentarse en el piso, pues no había sillas.

Y las de madrugada en el Pico Blanco, piso 15 del Hotel Saint John, donde desfilaban espontánea e intermitentemente y compartían ratos maravillosos y tragos junto al piano figuras de la talla de José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Pacho Alonso, Felo Bergaza y muchos más.

O las otras descargas improvisadas en cualquier lugar nocturno de esa Habana vigorosa e incansable, donde podía encontrarse a Martha Valdés, Moraima Secada, Doris de la Torre, Miriam Acevedo, Omara Portuondo, Frank Domínguez, Martha Strada, Soledad Delgado, Marta Justiniani, Frank Emilio, Elena Burke, Meme Solís, o Blanca Rosa Gil, entre otros.

¿Por qué hubo que destruir todo eso? ¿En función de qué? Posteriormente el régimen ha tratado de reconstruir algunos de esos centros emblemáticos, pero, como siempre, cada vez que lo intenta se queda corto y le falta “feeling”.

No dudo que se me habrán escapado lugares y personajes que merecían haber estado por derecho propio en este recuento apurado. Pero no creo que entre los mencionados haya algunos que no merezcan estar.

Sin embargo, repito, quienes pueden enriquecer muchísimo este inventario son los lectores con sus comentarios, opiniones y sugerencias.

No duden en hacerlo. Y disfrutemos todos de un poco de aire fresco.

© cubaencuentro.com




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