martes, mayo 24, 2016

Juan Juan Almeida: Abel E. González: otra historia de los Castro y Santamaría

Tomado de http://www.martinoticias.com

Abel E. González: otra historia de los Castro y Santamaría

Por Juan Juan Almeida
23 de mayo de 2016

Entiendo que el astuto y temperamental Abel quiera ser parte importante del nuevo show bussiness cubano; pero es bueno que sepa, que cuando decida salir, lo tomarán como una declaración de guerra.

El nombre de Abel Enrique González Santamaría, ocupa algunos titulares cada vez que Estados Unidos y Cuba se reúnen para analizar temas comunes como criminalidad cibernética, prófugos de la justicia, enfrentamiento al terrorismo, tráfico de drogas, trata de personas, lavado de dinero, contrabando y otros delitos transnacionales.

Normal. Todo tiene un precio en la vida; los pecados y los favores. Este joven abogado y militar (coronel), además de llevar esa característica elegancia heredada de su madre, es máster en relaciones internacionales, doctor en Ciencias Políticas y viceasesor de la Comisión de Defensa y Seguridad Nacional que dirige el, por ahora eternamente, coronel Alejandro Castro Espín, con quien además mantiene una relación de amistad a la que no le aseguro el mismo final feliz que tuvieron Scheherazade y el sultán Shahriar en el cuento “Las mil y una noches”.

(Coronel Abel Enrique González Santamaría)

Y lo digo, porque ya ni la justicia es capaz de controlar el poder de esta “Comisión cubana de Seguridad Nacional” que pretende congelar el tiempo isleño, o cuando menos que transcurra más despacio para, como todos conocen, estirar la caducidad. Ni tampoco porque sus integrantes se jactan hablando de una seguridad nacional que son incapaces de garantizar, sino porque tres generaciones de hechos ocurridos a más de un Santamaría, evidencian que la cercanía con el general Raúl Castro y su prole, aunque parezca ofrecer una relativa seguridad, solamente les asegura caminar en terreno hostil.

Dudo mucho que este joven, intrépido, bien informado, casado con la periodista Talía González, investigador de imagen impoluta y justificadas ambiciones, desconozca este fragmento de una carta que en su momento publicaré: “…..Fidel Castro y su grupo atacarían el Moncada. Abel (Santamaría) y Raúl (Castro) tratarían de tomar el Hospital Civil y el Palacio de Justicia. Las órdenes se cumplieron. Abel tomó el hospital pero la resistencia del ejército era mucha, se agotaron nuestras posibilidades y Fidel ordenó retirarse. Raúl nunca se lo dijo a Abel y esa descoordinación, y ese histórico abandono provocaron que Abel, Julio Trigo y Juan Manuel Almeijeiras fueran asesinados”.

(Abel E. González (d) junto a Josefina Vidal, José Ramón Cabañas, Lianys Torres y Alejandro García.)

Menos aún, que ignore que Fidel y Raúl hicieron borrar de a poco, la historia revolucionaria de su tía Haydée Santamaría por haber cometido un acto que con total ligereza, los hermanos catalogaron de “cobardía suicida”.

Entiendo que el astuto y temperamental Abel quiera ser parte importante del nuevo show bussiness cubano; pero es bueno que sepa, que cuando decida salir, lo tomarán como una declaración de guerra. Son muchas las divergencias entre Santamaría y Castro. Sus primos Abel y Celia María Hart, por desgracia, ya no están. También una prima, Normita (hija de Ada Santamaría), a principio de los años noventa, sin beberla ni comerla, cayó en la sombra de la duda y se vio envuelta en un rollo judicial lleno de irregularidades, de incógnitas, de arbitrariedades y de cuestionables investigaciones policiales. Es por simple asociación. Aunque yo particularmente tengo mis dudas, sobre el no parentezco. Este joven es hijo de un viceministro del CITMA y Lidia Santamaría.

Abel Enrique debe estar viviendo una especie de torbellino mental-emocional. Y no solo por tener que tomar diariamente la constante precaución de que se repita la historia y otro Castro abandone a su suerte a otro Santamaría; sino por vivir el conflicto de elegir entre el respeto a sus valores familiares y su derecho soberano de luchar por una posición social.


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Videos. Oscar Elías Biscet a su llegada de visita a España hizo declaraciones sobre su condena y también sobre el Proyecto Emilia para el futuro de Cuba. Rosa María Payá, y el grafitero Danilo Maldonado participan este año en el Forum de la Libertad, en Oslo

Published on May 23, 2016
Tras años de prohibición, el Gobierno castrista le dio el permiso de salida de la isla, al disidente cubano Oscar Elías Biscet. A su llegada a España hizo declaraciones sobre su condena y también sobre los planes del denominado Proyecto Emilia para el futuro de Cuba.



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Published on May 23, 2016
La hija del fallecido opositor cubano Oswaldo Payá, Rosa María Payá, y el grafitero Danilo Maldonado participan este año en el Forum de la Libertad, en Oslo, que desde el lunes al miércoles reúne a activistas, políticos y académicos defesores de los Derechos Humanos en el mundo.

Dos cubanos explican su solución a la Cuba oprimida en Foro de la Libertad en Oslo


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Entrevista a Los Tres de La Habana. Los 3 de La Habana: "Aunque no viva en Cuba, Cuba soy yo". . Video del tema Cuba soy Yo, interpretado junto a junto a Eddy K


Cuba Soy Yo Los 3 de La Habana ft Eddy K



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Los 3 de La Habana: "Aunque no viva en Cuba, Cuba soy yo"

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La agrupación apuesta por reafrimar sus raíces con el nuevo tema que cuenta con la colaboración del artista del género urbano Eddy K. Los intérpretes se inspiraron en la
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Aunque esta no es la primera vez que los cuatro intérpretes deciden juntar sus voces, 10 años atrás cuando aún vivían en su tierra natal grabaron el éxito No te pases de la raya. (JJBLANCOH)

Por Wilma Hernández
whernandez@diariolasamericas.com
@whernan
20 de Mayo de 2016

Porque una década de exilio no ha debilitado el amor que sienten por su tierra, Los 3 de La Habana le cantan a la isla que los vio nacer con su nuevo tema Aunque no viva en Cuba, Cuba soy yo, que cuenta con la colaboración del también cubano Eduardo Mora, conocido como Eddy K.

Aunque esta no es la primera vez que los cuatro intérpretes deciden juntar sus voces, 10 años atrás cuando aún vivían en su tierra natal grabaron el éxito No te pases de la raya.

Sin embargo, a pesar de conocerse hace años y de residir en Miami durante los últimos tiempos, no habían coincidido en los estudios de grabación debido a otros compromisos laborales.

“Germán me llama y me dice que tenía una nueva idea, me invitó  a su casa y me enseñó el proyecto. El tema estaba prácticamente hecho, estaba súper interesante  y decidimos grabarlo”, recordó Eddy K durante una entrevista que él y Los 3 de La Habana concedieron a DIARIO LAS AMÉRICAS.

Para Germán Pinelli, director del grupo, componer este tema es un llamado de unión entre los cubanos esparcidos alrededor del mundo, así como un reclamo a quienes cuestionan la cubanía de sus paisanos que decidieron abandonar la isla.

“Paren de decir que el que no vive en Cuba no es cubano. Nosotros seguimos padeciendo y sintiendo las cosas duras que el pueblo atraviesa. Es una manera de decir que abran los ojos y digan lo que sientan”, expresó el también guitarrista.

Por otro lado, con este tema exploró la perspectiva de crear desde esta orilla.

“Esta canción nace desde otro punto de vista, el de nosotros en libertad, viviendo otras cosas. Y también aporta un poco, con nuestra manera de hacer música, a esa lucha diaria de los cubanos en la isla”.

Ana Páez, vocalista de la agrupación y esposa de Pinelli, quiso resaltar la falta de apoyo de parte de los medios de comunicación a los artistas radicados en Miami que buscan promocionar sus espectáculos, porque según considera, hay cierta preferencia con los que vienen de Cuba por medio del supuesto intercambio cultural, que el grupo describió como “falacia”.

“Los culturales son dedicados a los artistas americanos o a los que viven en Cuba, no hablan de los de acá”, expresó Ana.

“En el caso de nosotros, somos bastante privilegiados, pero hay otros que sienten que hay un silencio sepulcral, y no es cierto porque llenan locales”, agregó. 

Reflexionando sobre la época en la que vivían en la isla y cómo sobreviven los artistas de hoy, aseguran que los tiempos han cambiado y con ellos la sociedad, que inevitablemente se ve reflejada en la música.

“Cuando vivíamos allá se hacía otro tipo de música, de arte. No sabría cómo están sobreviviendo, porque la gente está como para no pensar. La gente está para lo fácil”, aseveró Pinelli.

“Hay otro modelo a seguir dentro de la sociedad cubana. Hay otro estándar de artista que quizás triunfa. Ya está mucho más palpable que puede ser cualquiera de cualquier lugar, no necesariamente un estudiado, como antiguamente era”, añadió.

Es que precisamente existe un lazo entre el comportamiento social y el tipo de música que se produce hoy en día en la isla, según señalaron.

“Lo ves en la depauperación de la sociedad. El pueblo está súper bien instruido, pero muy mal educado. Creo que esa educación, ese contorno social que la gente está mirando es lo que hace que la música sea chabacana, que la manera de vestir sea diferente, que veamos a los niños bailando de una manera horrible en la escuela”, expresó el líder de la banda.

Por su parte, el también integrante del grupo Tirso Luis Páez asegura que hacer enviar un mensaje a través de la música es un desafío en cualquier lugar del mundo porque la banalidad, que se impone en los tiempos actuales, ha disminuido los parámetros de calidad.

“Es un reto hacer una canción con un mensaje, porque la sociedad cada vez quiere pensar menos, analizar menos, y disfrutar y gozar más, sea por las razones que sea”, afirmó.

Con Aunque no viva en Cuba, Cuba soy yo, la agrupación fusionó el cubatón, la timba y el rap de Eddy K, quien considera que “musicalmente cualquier tiempo pasado fue mejor”.

El intérprete urbano dijo haber entendido su propósito en la música. Si bien antes pretendía estar “pegado” en la radio y discotecas, hoy sólo le importa que su arte quede registrado en la historia. 

“Ahora quiero hacer buena música, porque quiero que dure para siempre. Me he dado cuenta que si no está bien, no va a trascender, porque lo veo en la obra de otros artistas. Será tal vez que ya no soy el chamaquito que empezó y tenía ese hambre de ser popular”, reveló el reguetonero.

Aunque sería ideal estar “pegado” con buena música, pues al fin de cuentas el artista busca reconocimiento y, ¿por qué no? poder vivir de su profesión.

“Todos estamos trabajando para que se reconozca nuestra obra. La cuestión es hacerlo con dignidad y hacerlo con aquello que sabemos que está bien”, expresó Germán Pinelli.

“No se trata de estar pegado por la fama, porque la fama es pasajera, sino de seguir tocando y llevar tu música a otros países. Y también ganar dinero, porque este es el negocio de nosotros, vivimos de esto”, agregó.

Sobre el contenido en las letras del reguetón, Tirso afirmó que la calidad depende de quién las escriba.

“Hay reguetón y reguetón”, comentó Eddy K. “Como hay boleros buenos y malos”, replicó Pinelli. “El tema que hicimos es un reguetón pero tiene un mensaje”, explicó el director de Los 3 de La Habana.

Aunque la agrupación pretende continuar haciendo música con propósito, entienden que la variedad de temas es importante para no aburrir a los fans.

“No se trata de hacer todas las canciones serias, con un mensaje político y social.  Las canciones son para divertirnos, pero hay que dar de todo un poco. Cuando das una sola cosa, la gente olvida lo importante por disfrutar”, puntualizó Tirso.

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Esteban Fernández: EL BURGER KING DE LA FLAGLER



EL BURGER KING DE LA FLAGLER

Por Esteban Fernández
Mayo 23 de 2016

Algunas personas que recién llegan a los Estados Unidos desconocen los trabajos y necesidades que pasaron los exiliados cubanos al principio de este largo exilio.

Y si la movida fue extremadamente difícil para los que trataron de acomodarse y buscar un empleo mucho peor fue para los que trataron de dedicarse a la lucha por la liberación de Cuba.  Los primeros lavaron platos, entraron a trabajar en una factoría o en una oficina y como todos sabemos se abrieron paso en Miami y muchos hasta llegaron a tener una gran fortuna.

Los segundos, los que intentamos combatir al régimen pasamos más trabajo que un forro de catre. ¿Me creen si les digo que hasta hambre sufrimos? ¿Saben ustedes que a esos dos bravos combatientes del Escambray Vicente Méndez y Edel Montiel yo los acompañaba a tocar en puertas y pedir que nos regalaran latas de carne del refugio? (En la foto de la izquierda: Humberto Solis, Vicente Méndez y Edel Montiel- foto del archivo de Esteban Fernández)

Hoy paso por un Burger King y ni caso le hago. Sin embargo, la apertura del primer Burger King en los Estados Unidos en la calle Flagler en Miami casi llegando al downtown fue uno de los acontecimientos más grandes de mi vida.

(Humerto Solis, Vicente Méndez y Edel Montiel)

Un brillante joven, quien era uno de nuestros mejores combatientes, llamado Humberto Solís (foto) -que había sido de los equipos de infiltración de la Brigada 2506- vino a mi lado y me hizo el mejor anuncio que jamás Burger King ha soñado tener. Me dijo: “Muchacho, hay una cosa que le dicen Whopper, es como una frita gigantesca del tamaño de un platillo volador, vale 39 centavos y tiene todas las proteínas que el cuerpo necesita”.

Caminamos como 13 cuadras para llegar al Burger King. Y eso no era nada, pregúntele a Jorge Riopedre que les dirá que nosotros caminábamos como tres millas para llegar a la casa de su hermano Vicente y que éste nos hiciera café cubano.

En el trayecto por toda la Flagler Humberto iba manteniendo vivo mi tremendo embullo diciéndome: “¡Esteban, con una vez al día que nos comamos un Whopper no se necesita más nada, tiene pan, queso, carne, lechuga, tomates, cebollas, pepino y si lo bajamos con un vasito de leche ya estamos completos!”.

(Humberto Solis)

Y así nos metimos varios meses alimentándonos simplemente con Whoppers. Hasta que un día Humberto me dice: “Oye me voy para Puerto Rico, hablé con una gente de Comandos L y me pagan el pasaje y voy a participar en una operación con ellos ¿vienes conmigo?” Y le dije “Vámonos” y nos fuimos.

Allá el hambre no disminuyó y constantemente yo atosigaba a Humberto preguntándole: “Oye, mi socio ¿donde están los militantes de Comandos L?”

Me tuve que reír cuando Humberto me contestó: “No tengo ni la menor idea donde están metidos pero tengo buenas noticias: ya sé donde está el Burger King en el viejo San Juan”. Y para allá nos fuimos.

Ya dentro del Burger King vi una pareja de jóvenes que me sonaron cubanos y el muchacho pelirrojo me parecía extremadamente conocido. Les partí para arriba y le dije: “Oye, yo te conozco ¿tú eres de Güines?” Y me contestó: “No, me llamo Pepe, yo soy de Madruga un pueblo aledaño pero me gustaba mucho una güinera con unos bellos ojos verdes llamada María Mercedes”

Ahí me vino a la mente de donde lo conocía y le dije: “Bueno, María Mercedes es mi prima favorita”. Y ahí el muchacho por poco llora de la  alegría y nos invitó a cenar en su casa.

(Whopper)

Y no sé si me creerán o ustedes han experimentado algo parecido: cuando llegamos a la residencia la mesa estaba llena de los más suculentos alimentos y en ese inolvidable momento Humberto y yo, al unísono,  comenzamos a tomarnos una sustanciosa sopa de pollo y a sudar copiosamente y toda la familia de Pepe se asustó porque parecía que nos íbamos a desmayar.

Humberto se quedó trabajando para el muchacho manejando un Van, yo estaba loco por salir ya de Puerto Rico, Humberto me escribió en un papelito el número de teléfono y el nombre de una buena amiga de él llamada Diana Ayala, y me dijo: “Cuando llegues a Florida llámala y dile que te lleve para el apartamento donde vive Jorge Riopedre”. Ya en Miami llamé a Joaquín y a Mercedita Bin pidiéndoles que me enviaran un dinero para regresar a Los Ángeles. Y así lo hicieron

Y para que no crean que esto es un anuncio pagado por la Burger King les tengo que decir que hoy en día los Whoppers son carísimos y son una basura comparados con los que nos salvaron las vidas en una época.

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El subsecretario de Estado estadounidense William R. Brownfield, al frente de la oficina de Narcóticos y Seguridad Internacional, sugirió cautela en los diálogos con la dictadura totalitaria de La Habana Cuba



El subsecretario de Estado estadounidense William R. Brownfield, al frente de la oficina de Narcóticos y Seguridad Internacional, sugirió cautela en los diálogos con el régimen de La Habana sobre cooperación para el cumplimiento de la ley, los cuales no deberían adelantarse a todo el proceso de negociación entre ambos países.

(William R. Brownfield)

"El punto de esto es hacerlo muy, muy cuidadosamente. Los dos gobiernos tienen que concluir que tiene valor para ellos tomar este camino y dar pasos adicionales. Habrá momentos en que esto tendrá sentido para ambos y otros en los que solo tiene sentido para uno de ellos", dijo el lunes el embajador en declaraciones a El Nuevo Herald .

Brownfield destacó que ahora había una "nueva realidad" pues al menos se estaban tratando estos temas, "en contraste con lo que pasaba hace dos años, pero no podemos olvidar que hubo razones por las cuales por más de 50 años ambos gobiernos tuvieron una relación muy cerrada y esos asuntos van a tener que ser tratados a lo largo del camino".

El funcionario, de visita oficial en Miami, aseguró que los avances en esta área no pueden deslindarse de otros temas pendientes en las relaciones diplomáticas entre ambos países. "El progreso en la cooperación para el cumplimiento de la ley se verá afectado, hasta cierto punto, por el progreso en asuntos sociales, económicos, democráticos y de derechos humanos", afirmó.

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lunes, mayo 23, 2016

Armando de Armas: ¿Qué pasó con la República de Cuba nacida el 20 de mayo de 1902?



Published on May 21, 2016
Luís Felipe Rojas, periodista y conductor del programa "Contacto Cuba" de Radio Martí entrevistó a Ángel Cuadra, Julio M. Shiling y Armando de Armas con motivo del 20 de Mayo, Día de la Independencia de Cuba.

Esta entrevista fue transmitida este 20 de mayo en el programa Contacto Cuba de Radio Martí bajo la conducción de Luis Felipe Rojas y la producción de Berta Arrabal.




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Viernes de Tertulia 20 de Mayo: Tres generaciones miran la República tuvo lugar el 20 de mayo del 2016, con la participación de los escritores Ángel Cuadra, Julio Shiling y Armando de Armas.


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Tomado de http://www.martinoticias.com/

Cuba, República y 20 de mayo

Por  Armando de Armas
martinoticias.com
mayo 22, 2016

Imágenes del 20 de mayo de 1902 cuando la bandera cubana es IZADA, no arriada, en el antiguo Palacio  de los Capitanes Generales (en ese momento Palacio del Gobernador) a las doce del mediodía, y de ser ARRIADA  la bandera norteamericana.  En el Castillo de los Tres Reyes del Morro la bandera cubana fue izada por el General Emilio Nuñez y  varios humildes  mambises lisiados en la guerra. Muy probablemente en ambos lugares la bandera norteamericana fuera arriada, recogida y guardada por personal militar norteamericano. Fotos y comentario del bloguista de Baracutey Cubano.

¿Qué pasó con la República? Pasó que no estábamos preparados para gobernarnos, como los hechos posteriores demostraron hasta la saciedad...

Al 20 de mayo de 1902 se arriba tras treinta años de guerra por la independencia, un fuerte cabildeo, para usar un término del presente, de los cubanos ante las autoridades norteamericanas, y una propaganda de los medios de prensa estadounidenses que precipitó la intervención de EEUU en 1898, luego de la explosión del Maine, dando pie a la Guerra hispano-estadounidense.

Estamos así ante la primera guerra de la historia desencadenada por la prensa y, me atrevería a decir, ante la primera manifestación de lo que después se conoció como la posmodernidad.

Vale la pena detenernos en don Tomás Estrada Palma, el primer presidente de la República. Estrada Palma viene desde la Guerra de los diez años, fue presidente de la República en Armas, del 29 de marzo de 1876 al 19 de octubre de 1877, y después de la firma del Pacto del Zanjón y el posterior fin de las hostilidades fue uno de los organizadores, junto a José Martí, del movimiento de emigrados cubanos en Estados Unidos y del Partido Revolucionario Cubano. Hombre de confianza de Martí, tras su muerte el 19 de mayo en los inicios de la Guerra de 1895,don Tomás asume el mando del Partido y tuvo a su cargo la organización de los envíos de avituallamientos y armas a las tropas insurrectas en la isla. De modo que al ser elegido presidente, con el apoyo entusiasta de Máximo Gómez, no era ningún advenedizo ni alguien ajeno al ideario de los independentistas como se ha pretendido.

Sin dudas, el hombre ha tenido muy mala prensa, pero realmente no fue un mal gobernante, fue sobre todo el más honesto de nuestros mandatarios. En nuestra historia los peores, los de más mala prensa, suelen ser los mejores, y los mejores, los de mejor prensa, suelen ser los peores. En el primer caso tenemos a Estrada Palma y en el segundo a Fidel Castro que ha tenido, y tiene aún, la mejor prensa del mundo.

(Máximo Gómez y Leonardo Wood en el momento de izado de la bandera cubana en el antiguo Palacio de los Capitanes Generales)

¿Qué pasó con la República? Pasó que no estábamos preparados para gobernarnos, como los hechos posteriores demostraron hasta la saciedad, que lo ideal para Cuba hubiese sido un régimen autonómico, que las guerras por la independencia fueron en alguna medida guerras civiles, que nunca hubo más de tres mil hombres sobre las armas en esas contiendas, por lo que no era en verdad un anhelo popular sino un anhelo de las elites criollas imbuidas del ideal emanado de la Revolución francesa.

Pasó también que esas elites fueron escabechinadas en la primera guerra, 1868-1878, y que en la segunda (entre la una y la otra no dejó de haber hombres sobre las armas, aunque fueran bandoleros como Matagás y Manuel García que finalmente murieron como oficiales del Ejército Libertador), gracias al ideario martiano, prevaleció junto a lo independentista una visión acentuadamente social del conflicto y, en consecuencia, populista del devenir nacional que marcaría la República que nace el 20 de mayo de 1902, tras dos años de ocupación norteamericana.

Paradójicamente, la modernidad nos mata. Nunca fuimos una nación atrasada como se ha querido vender. Dar acceso al voto a grandes masas de analfabetos, desposeídos y ex esclavos no ayudó mucho a la estabilidad de la República que surge más como democracia social que como régimen constitucionalista que velara efectivamente, no por la mayorías como erróneamente se asume, sino por las minorías.

Tenemos que una gran parte de la masa electoral saltó en el tiempo, barco negrero y Atlántico mediante, de los estadios tribales, sin sentido de la propiedad, a una sociedad supramoderna regida por la propiedad, de lo poligámico a lo monogámico, del politeísmo, y el polidemonismo en muchos casos, al monoteísmo. El catolicismo y el imperio español supieron acomodar mucho mejor, dado que ambos eran sistemas tradicionalistas, tan jerárquicos como los sistemas subsaharianos, con la fragmentación y la ruptura psico-religioso-social que significó para aquellos individuos la migración forzada, brutal sin duda alguna, de un mundo al otro, de un tiempo mítico a un tiempo histórico; de la ancestralidad a la modernidad.

La República que nace en 1902 es mayormente masónica, laica y, en algunos casos atea, hija degenerada del iluminismo y la razón. Más apegada a Juan Jacobo Rousseau que a John Locke. Imbuida del romanticismo revolucionario que la muy desconocida Constitución de 1901 logró por un tiempo mantener refrenado.

Pero, no nos confundamos. Esa fecha de mayo vale celebrarla como nuestra gran fecha porque, dado el devenir de los acontecimientos, ya no había otra opción que la independencia por la que habían peleado, muerto y matado una buena parte de la población cubana y porque, para colmo de fortuna, la República que nace el 20 de mayo de 1902, nace bajo el ala protectora del águila imperial norteamericana. Esa fecha, contrario a lo que se ha dicho, es la realización del sueño de Martí, aunque, ya sabemos, los sueños no suelen ser la realidad, sino su anticipación aproximada.

El problema no era la Constitución, que nos dimos en 1901 la mejor de todas nuestras constituciones; influida sin dudas por la carta norteamericana. El deseo de legislar, de apegarnos a una carta magna, no nos faltó. Tenemos así, en la Guerra de los diez años, probablemente el único y patético caso en la historia de un Senado y un Congreso moviéndose con las tropas a lomo de mula, de sesiones legislativas que se daban literalmente bajo las balas, de un poder militar maniatado ante un poder civil que retardaba o hacia fracasar las acciones guerreras. ¡Se imaginan, exagerando un poco, una tropa mambisa que decide la conveniencia de emboscar una fuerza española con la Cámara detrás decidiendo si se debe atacar o no, mientras un legislador mambí suelta a viva voz un apasionado discurso dilatorio, en tanto, como era de esperar, la fuerza española se ha percatado y carga contra los mambises, y los legisladores que huyen con sus carpetas de papeles o los dejan esparcidos entre la maleza, con información clasificada sobre planes de ofensivas y envío de expediciones con hombres y pertrechos detallando fecha y lugar de desembarco!

Tenemos el caso de la destitución del presidente de la República en Armas, Carlos Manuel de Céspedes, 27 de octubre de 1873, protagonizado principalmente por la Cámara de Representantes, y que fue uno de los hechos de mayor trascendencia y consecuencias negativas para la lucha por la independencia de Cuba.

Es decir, no nos faltó nunca un deseo y una voluntad legislativa, a veces a costa del ridículo, pero nos faltó la cultura que sostuviera ese deseo y esa voluntad. El intelectual e historiador Manuel Moreno Fraginals definió la cultura cubana como una cultura militar y marinera. El desarrollo de La Habana como importante ciudad en este hemisferio se debió más que nada a las expediciones guerreras que fueron a la conquista del continente primero y contra las huestes independentistas sudamericanas después, y a que el asentamiento urbano fue la base de operaciones del avituallamiento del sistema de flotas, creado para proteger los galeones españoles, que navegaban atestados de tesoros para la Corona, de los asaltos de los temibles corsarios y piratas, dando así lugar a una economía de servicios y a una sociedad que se manejaba como un barco o un campamento. Martí se lo advirtió a Gómez: “Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento”.

Luego, debido al monopolio español, el resto del país pudo desarrollarse gracias al comercio de rescate y contrabando que las poblaciones del interior, incluyendo sus autoridades, mantenían con los corsarios y piratas.

Nuestra primera obra literaria, el poema Espejo de paciencia, escrito en 1608 por el canario Silvestre de Balboa y Troya de Quesada, escribano del cabildo de Santa María del Puerto del Príncipe, es un reflejo de esa realidad. Si se lee detenidamente el poema uno se percata de que el Obispo Altamirano en poder del pirata francés Gilberto Girón, muerto por el asalto de los lugareños que acuden en su rescate, específicamente a manos del negro Salvador Golomón quien le parte pecho y corazón de un lanzazo, había estado previamente en tratos no santos con el bandolero del mar.

Por otra parte, se ha dicho que la derogación de la Enmienda Platt marcó la mayoría de edad de la República, pero como ya preguntaba en mi libro de ensayo Mitos del antiexilio: ¿Qué clase de uso dieron los cubanos a los deberes y derechos que se adquieren con la mayoría de edad? ¿Es que fueron los cubanos unos adultos irresponsables, puesto que los hechos históricos muestran que a poco de ser mayores perdieron o entregaron alegremente la República? ¿Fue por consiguiente tan negativa para Cuba la Enmieda Platt como pretenden tirios y troyanos? ¿No ayudaría la Enmieda Platt más bien a preservar, a trancas y barrancas es cierto, pero a preservar en definitiva, a esa República? ¿De haber existido la Enmienda Platt en 1959 habría llegado al poder un Fidel Castro? ¿Se hubiese implantado un régimen comunista en la isla?

Tras el Tratado de París en 1899, y mientras Cuba elaboraba su Constitución en 1901, el Senado de Estados Unidos vota una enmienda que será incluida en la carta cubana: la Enmienda Platt. La misma tenía tres puntos importantes: la cesión de terrenos para el establecimiento de bases militares estadounidenses en suelo cubano, la prohibición al Gobierno de Cuba para firmar tratados o contraer préstamos con poderes extranjeros que pudieran menoscabar la independencia de Cuba ni en manera alguna obtener por colonización o para propósitos militares asiento o control sobre ninguna porción de la isla, y el derecho que daba a Estados Unidos para intervenir con sus Fuerzas Armadas en Cuba con vista a proteger "las vidas, las propiedades o las libertades individuales".

Era la enmienda que nos garantizaba la protección bajo el ala del águila imperial de que hablaba más arriba, un valladar contra el romanticismo revolucionario, las dictaduras y los poderes extranjeros que terminarían finalmente devorándonos una vez derogada la misma.

Lo negativo es que los grupos cubanos de poder terminaron manejando el águila mediante la enmienda acorde a sus intereses de turno, águila como papalote artillado, planeando sobre las cabezas de los adversarios políticos del patio, lo que dio pie a numerosas e innecesarias intervenciones militares norteamericanas en Cuba.

Denominar la República como seudorepública es una manera pedestre de denigrar el pasado, de crear la falacia de que todo empieza con Fidel Castro cuando, en verdad, sería al revés, todo termina con Fidel Castro y el nuevo poder inaugurado en 1959.

Lo cierto es que, a pesar de la Enmienda Platt, no estábamos más supeditados a EEUU que lo que ahora mismo están Canadá y el resto de naciones del Commonwealth a Gran Bretaña, cuyos habitantes son y se consideran sin complejos, y a mucha honra, súbditos de la Corona inglesa. Pero, parece que eso era mucho para el exaltado y patriótico corazoncito de los cubanos que patalearon y patalearon hasta que, ay, se la quitaron. Ese sentimiento infantiloide es el que aprovecha el aparato de propaganda antimperialista para definir impunemente a la República como seudorepública.

Cuando los norteamericanos intervienen en la guerra en 1898 la economía cubana estaba arruinada y la población diezmada, por la ferocidad del conflicto. Recordemos la estrategia de tea incendiaria ejecutada por el generalísimo Máximo Gómez, política de tierra arrasada. Escasas regiones escaparon a eso, entre ellas Cienfuegos, el resto de los campos de Cuba era un páramo de desolación. Mi abuela materna María Quintana, que estuvo de niña entre los reconcentrados, me contaba que almorzarse una rata en aquellos tiempos era un lujo.

Pero, la administración militar del norteamericano Leonardo Wood, en el breve período de tiempo que va de 1899 a 1902, dejó instalado en la isla un eficaz sistema de educación pública; construyó una amplia red de ferrocarriles, carreteras y puentes, hizo mejoras en los puertos, edificó faros, modernizó la ciudad de La Habana y estableció planes para su alcantarillado y pavimentación; además de reorganizar el obsoleto sistema carcelario, formar una Guardia Rural profesional compuesta fundamentalmente de ex oficiales y soldados del Ejército Libertador, y estructurar una salud pública capaz de desarrollar una gigantesca campaña sanitaria en la que participaron los más prestigiosos epidemiólogos cubanos de la época como los doctores Carlos J. Finlay y Juan Guiteras Gener, entre otros, que dio lugar a la supresión del azote de la fiebre amarilla. No se explican de otra manera los extraordinarios índices de desarrollo que ya exhibía la isla en fecha tan temprana como 1910; recién salida de una guerra devastadora en vidas y haciendas.

Durante mucho tiempo conservé una foto del parque José Martí de Cienfuegos, en 1910, lleno de lujosos autos aparcados a su alrededor, bueno, todos esos autos eran del año, es decir, de 1910.

Por no hablar de la influencia en el terreno de las ideas políticas y las relaciones comerciales que eran más importantes y fluidas con Estados Unidos que con España; al menos desde la segunda mitad del Siglo XIX y hasta un punto en que mucho antes del año 1898, según el historiador Manuel Moreno Fraginals, el 90 por ciento de las transacciones comerciales isleñas se hacían con la vecina nación del norte.

Contrariamente a lo que se nos ha venido diciendo por parte de la historiografía en ambas orillas, y coincidiendo con Lydia Cabrera, Gastón Baquero y Orestes Ferrara, la Revolución del 33 es un desastre de tal magnitud que, con la caída del general Gerardo Machado, se desencadenan los problemas sin solución para la República, hasta recalar en las miasmas de 1959 y la peor tiranía padecida por pueblo alguno en el Hemisferio Occidental. La Revolución del 33 es un antecedente directo de la revolución castrista. Por ahí oyes el lugar común, repetido hasta la saciedad, de que sin Batista no hay Fidel. Yo te diría que sin el 33 no hay Batista, ni tampoco Fidel. Hasta el 33 prevaleció la República de los hombres de la independencia, la soñada por Martí, Maceo, Gómez, Céspedes, Agramonte, Francisco Vicente Aguilera y tantos otros. Es el periodo en que Cuba empieza a entrar plenamente en la modernidad, de grandes obras arquitectónicas como el Capitolio Nacional y la Carretera Central.

Pero a partir del 33 empieza la República de los revolucionarios, sin apego a la ley y con la voluntad de gobernar a punta de metralleta. A partir de ese momento sí tenemos efectivamente una República que se aleja de lo constitucional y apuesta decididamente por lo social; por una democracia social. La misma Constitución que nos dimos en 1940, tan cantada aún, es un ejemplo de cuán hondo habían calado en el imaginario nacional las reivindicaciones revolucionarias y sociales. Es un periodo de mucha inestabilidad política, de mucha violencia, de grupos gansteriles dirimiendo las querellas revolucionarias a tiro limpio en las calles, de la inauguración del terrorismo en la isla, del terrorismo a gran escala como método de lucha válido para alcanzar el poder.

(Otra vista del arriado de la bandera norteamericana en El Morro de La Habana)

Estos grupos parecen estar convencidos de que la República no era la de Martí y de que ellos, por decreto histórico, eran los elegidos para cumplirle el sueño a Martí. Por eso la sociedad no se alarma cuando Fidel Castro y su grupo asaltan el Moncada en 1953 y luego este, tan campante, le echa la culpa a Martí. Ellos sólo cumplían el mandato martiano.

Y de un Ejército y una Policía profesionales en la primera República, pasamos a un Ejército y a una Policía compuesta por revolucionarios en la segunda. Lo que ocurre a finales de los cincuenta en Cuba no es más que una revuelta de revolucionarios que querían el poder contra revolucionarios establecidos en el poder. Batista mismo no es otra cosa que un revolucionario. Castro y sus guerrilleros jamás hubiesen vencido al Ejército profesional de la primera República, uno que había peleado y se había fogueado, formado en una guerra real, no en escaramuzas como las libradas en la Sierra comparables, si acaso, al asalto de un bar en Chicago en los tiempos de Al Capone. El folclor y el furor de los barbudos castristas no hubiesen aguantado un raund a las eficaces y letales tropas del general José Miguel Gómez, más prusiano que cubano en cuanto a su formación militar.

Contaba el poeta Baquero que con la caída de Machado la Universidad de la Habana cae al punto de no recuperase nunca más, pues las cátedras no fueron ocupadas teniendo en cuenta el aval académico sino el aval revolucionario. Así que la degradación de la enseñanza universitaria en Cuba no la empieza Castro sino los revolucionarios del 33, Castro es más bien un producto de esa degradación. En consecuencia, el hombre nuevo en Cuba es bastante viejo, no lo inventa Castro, Castro mismo es un espécimen de hombre nuevo.

Con la Revolución del 33 se rompe el equilibrio entre el pensamiento de izquierdas y el de derechas, y viene a primar el de izquierdas, sin conciencia cabal de ello. Al punto que las lides electorales en la isla a partir del 33 se dan entre la izquierda y la izquierda. El supuesto ogro de la derecha isleña, Fulgencio Batista y Záldivar, no era finalmente más que un socialdemócrata radical. Pienso que ese desbalance, escoramiento ideológico a la izquierda, está entre los elementos que nos llevan directamente a la dictadura de Fidel Castro. Así, no sería descabellado afirmar que la Revolución del 33 culmina exitosamente en 1959 (a pesar del interregno de la Constitución de 1940 y los muy democráticos gobiernos auténticos de Grau y Prío). Es algo que sin dudas merece más estudios, pero me apunto a esa hipótesis. Castro culmina y recoge los frutos de lo que se había iniciado en el 33.

Lo menos que necesitaba Cuba era una revolución, la tesis de la revolución traicionada es falsa de toda falsedad, Castro ha sido el más eficaz y consecuente de nuestros revolucionarios, lo que ha logrado en Cuba es una auténtica revolución, si usted piensa que las revoluciones son buenas, ya es otra cosa, pero todas traen esa innombrable cuota de dolor y muerte, todas traen más problemas de los que supuestamente pretenden resolver, empezando por la madre de todas las revoluciones, la francesa. Excepto, claro, la Revolución norteamericana de 1775, que no sería en puridad una revolución.

En Cuba pasaba que había problemas políticos, que no eran nuevos, que venían del 33, y aún antes, pero esa Cuba, bajo Batista, es la que nos otorga la glamurosa Habana de Hollywood y la novelística de Guillermo Cabrera Infante, quien era, cómo no, radicalmente antibatistiano. Batista se iba mediante la solución electoral, seguramente amañada, pero solución al fin, de Andrés Rivero Agüero en noviembre de 1958. Curiosamente, algunos de los que entonces decían, ¡de solución electoral, nada, solución la Sierra!, no se cansan ahora de pedir elecciones a la familia Castro.

Generaciones de cubanos han sido adoctrinadas acerca de que en Cuba no hubo democracia antes de 1959, pero sí la hubo, ciertamente con interrupciones, conspiraciones, componendas golpes de Estado y revueltas, pero hubo democracia. Ahora, debemos decir que democracia no ha de ser otra cosa que un medio para arribar a un fin, el fin de la libertad, que puede haber democracia sin libertad, y determinadas dictaduras donde hay más libertad que en determinadas democracias. Así, en la Cuba de Batista tras el golpe de Estado de 1952, sin dudas una dictadura, había gran libertad, más que en muchas democracias latinoamericanas del presente. Tanta libertad había que la revolución castrista se hizo más en la revista Bohemia que en la Sierra Maestra.

La democracia, si no cuenta con frenos a las mayorías, degenera en demagogia, y la demagogia degenera en dictadura. Luego, la manera mejor de mantener la libertad sería dentro de un sistema político que se fundamenta en el imperio de la ley y la igualdad ante la misma, como manera de frenar los abusos del Gobierno y las mayorías, es decir, lo que se conoce como República constitucionalista y que ha prevalecido en EEUU, al menos hasta ahora, aunque eso pudiera estar cambiando.

En la República anterior a 1959 no hubo siempre democracia pero hubo siempre, con altibajos, libertad. En la Cuba posterior a 1959 ha habido una simulación de democracia pero nunca ha habido libertad.
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Algunas opiniones y apuntes  motivados por el artículo Cuba, República y 20 de mayo

Por  Pedro Pablo Arencibia Cardoso
23 de mayo de 2016

Tengo la opinión que la autonomía española para Cuba hubiera sido mucho peor que la independencia dado lo acontecido con España en el siglo XX, y lo que acontece en estos tiempos con Cataluña, el soporte económico  de España; de Cuba salió para la Corona española más riquezas que la que salió del resto de las colonias españolas de iberoamérica pese a que en Cuba apenas se encontró oro.

   Realmente es muy difícil encontrar a una ex colonia preparada para gobernarse de manera independiente. El caso de Canadá  fue después de  un muy largo período donde  Gran Bretaña de manera gradual fue pasando la responsabilidad política a los canadienses, pero tengamos en cuenta que nuestra metrópoli era España y no Gran Bretaña. Deseo señalar que después de que el gobierno del Presidente norteamericano Grant no oficializó la petición de anexión  que firmó Carlos Manuel de Céspedes producto del resultado de la investigación que llevó a cabo la comisión designada en la Asamblea de Guáimaro para investigar la anexión de Cuba a los EE.UU.,  hubo ciertos intentos cubanos de que Gran Bretaña se anexara a Cuba, lo cual aparece en el libro La Tierra del Mambí, del periodista norteamericano James O´Kelly, en su entrevista al General Calixto García en el marco de la Guerra de los Diez Años. Sobre la no oficialización de la anexión hay dos versiones: una dice que que Morales Lemus no la entregó al gobierno norteamericano; otra versión dice que sí se entregó la petición pero que Hamilton Fish no le puso los sellos para oficializar el trámite.  En una entrevista realizada años después por un corresponsal extranjero a Carlos Manuel de Céspedes y publicada en La Independencia, Céspedes expresó:

¨Al estallar la guerra había indudablemente una gran mayoría del pueblo en favor de la anexión de la isla a los Estados Unidos. Nunca fui muy partidario de esta medida aunque nunca me opuse a ella; pero yo soy uno entre muchos centenares de miles. El pueblo y el ejército en un tiempo hicieron en el Camagüey una demostración con el objeto de ventilar la doctrina de la anexión. Se adoptaron resoluciones, se apoyaron y se enviaron a la Cámara de Diputados que se hallaba allí en sesión. La Cámara adoptó unánimemente la resolución en favor de la anexión. El documento que inmediatamente se llenó de más de mil firmas del pueblo se envió a Nueva York para que se remitiera a Washington...¨

Ese fragmento está en el  libro Bajo la piel de la manigua del historiador oficialista Rolando Rodríguez, libro publicado en Cuba. 

 
 Por otra parte, Francia, Alemania, España y otros países de Europa así como  muchas repúblicas de  Hispanoamérica, de África y Asia   tuvieron, y algunas siguen teniendo,  muchos tropiezos  al convertirse en Estados independientes. La mayoría del pueblo cubano escogió  la independencia después del fin de la guerra y durante el primer período de ocupación norteamericana; no fue impuesta por nadie.

En el marco de la guerra Colonia VS Metrópoli española, hubo una guerra  civil cubana  (tan discutible es limitarla a una Guerra Colonia Vs Metrópoli como limitarla  solamente a una guerra civil) entre cubanos  independentistas y cubanos integristas, donde   hubo autonomistas en ambos bandos y conversiones de independentistas a autonomistas y viceversa, además de  nacionales de otros países, en particular españoles,  que pelearon en ambos bandos contendientes.

La mayoría de las personas preparadas  para formar parte del gobierno de la República y de su congreso eran autonomistas;  esa es la razón por la que en el gabinete del gobierno de Don Tomás Estrada Palma hay más autonomistas que independentistas, así como en otros  cargos oficiales;  Montoro es el ejemplo más conocido pero dista mucho de ser el único.

No se las fuentes que haya consultado mi amigo Armando de Armas, pero tengo entendido que en la guerra de independencia comenzada el 24 de febrero de 1895  pelearon como miembros del Ejército Libertador  aproximadamente 55 000  personas y murieron aproximadamente 11 000 personas de ese Ejército (no se cuentan los muertos que no pertenecían al Ejército Libertador); esas dos cifras están en uno de los tomos de La forja de una nación, tomos publicados en Cuba en 1998. Por la parte integrista hubo más de 200 000 soldados  de la  Metrópoli española  (el máximo fueron 300 000 ), 80 000 miembros del Cuerpo de Voluntarios del Orden ( mal llamados voluntarios españoles, pues habían cubanos) y aproximadamente 30 000 guerrilleros cubanos o criollos  llamados también ¨rayaditos¨por los uniformes que usaban. Estas últimas cifras en su mayoría son extraida del libro Cuba no debe su independencia a los EE.UU. , del abogado y historiador Emilio Roig de Leuchsenring citando fuentes oficiales españolas.

El voto universal tuvo y tiene ese problema no solamente en Cuba sino en todos. o casi todos, los países en que ese voto existe. Los liberales europeos o liberales clásicos estuvieron endeterminado momento en contra del voto universal. En Cuba las elecciones municipales  que precedieron a las elecciones donde salió electo Don Tomás Estrada Palma ( el cual no quería postularse para Presidente)  no fueron  con el voto universal, sino personas que  sabían leer y escribir y que tenían cierto capital monetario.

Me parece recordar que en la Constitución de 1901 se habla de Dios  de manera general y lo que  se rechazó fue  imponer en Cuba un Estado confesional; Manuel Sanguily, el cual era creyente, fue uno de los que más  se opuso a un Estado confesional.  En Cuba republicana  la masonería y la Iglesia Católica  no tuvieron los enfrentamientos que hubo entre masonería y catolicismo en otros países. Recordemos que los masones creen en el Arquitecto Universal o Causa Primera; es decir: no son ateos y en un congreso de historia antes de 1959 se pronunció y aprobó que la masonería es la institución que más  aportó a la independencia de Cuba.

La Constitución de 1901 tenía unos huecos en lo concerniente al sistema electoral que fueron aprovechados por aquellos que querían la reeleción de Estrada Palama en 1906 y con esa reelección la reeleción de ellos y de sus privilegios. El coronel Crowe fue enviado durante el segundo período de ocupación norteamericano (1906-1909) a corregir el sistema electoral; Crowe posteriormente también sería (esta vez  llamado por los cubanos)  para arreglar la hacienda de la República y las condiciones para el otorgamiento de préstamos por la Banca norteamericana al gobierno cubano  por la crisis económica mundial de 1921 cuando era Presidente Alfredo Zayas. Se ha exagerado la obediencia de Zayas a los mandatos de Crowe pues hubo mandatos como el número XIII en que ¨el chino Zayas¨ se opuso fuertemente.  La misión de Crowe era garantizar que con las medidas económicas tomadas por el gobierno de Zayas, la economía cubana se recuperara de tal manera que esos préstamos (bajo las condiciones en que fueron dados en cuanto a intereses, etc.) pudieran ser devueltos a la banca nortemaricana.

Esa Cámara, al igual que lo fue  posteriormente lo el Partido Revolucionario Cubano fundado por José Martí,  fue creada con el objetivo de frenar impulsos caudillista y dictatoriales  de jefes militares como había ocurrido cuando las guerras de independencia de las repúblicas sudamericanas.  Ignacio Agramonte,  esa azucena de la revolución y diamante con alma de beso del que habló José Martí, y hombre sin tacha con grandes méritos militares y civilistas  fue el artífice en la Constitución de Guaimaro para limitar el poder militar ante el poder civil. En esa Cámara no habían solamente ¨chupatintas¨; en la Guerra de 1895  hubo, por ejemplo,  grandes roces  entre Máximo Gómez y Calixto García con el Consejo de Gobierno presidido por el General  Bartolomé Masó; tal es así que a Calixto García se le quitó el grado de Lugarteniente General, otorgado tras la muerte  de Antonio Maceo. Aclaro que ese exclusito grado militar se le dió a Antonio Maceo para no estar subordinado en la guerra de 1895 a Máximo Gómez. baste el hecho cuando Maceo, después de la entrevista  de La Mejorana. les pide a Gómez y a Martí de que abandonen su campamento, lo cual tuvieron que hacer casi de noche y sin  tropa adicional que los cuidara de ataques de las fuerzas españolas. Deseo decir con esto, que la necesidad de un mando civil era necesario; otra cosa es que ese mando se haya llevado a cabo con serias deficiencias y errores. No olvidemos que Carlos Manuel de Céspedes por una SUPUESTA coyuntura y sin contar con el resto de los complotados pese a que él no era el jefe de la conspiración se lanza a la guerra de los Diez Años y se apropia del protagonismo, el cual ejerció de una manera autoritaria, la cual fue expuesta  por civiles y militares.

Esa Revolución de 1933 y los hechos violentos durante la República  son consecuencia de una enseñanza y la convicción generalizada en el pueblo cubano de algo más profundo  surgido  por la vía en que se alcanzó la independencia cubana: la violencia como la vía para alcanzar los objetivos políticos  y que ¨la libertad se conquista con el filo del machete¨, dejando a un lado  el concepto de martiano de ¨la guerra necesaria¨como último recurso al que había que acudir cuando las demás vías para alcanzar la independencia se cerraban. Los ¨hombres de acción¨ eran sobrevalorados por el pueblo cubano educado en la memoria, la épica y las epopeyas  de las batallas y escaramuzas mambisas a las que se les truncaba  su origen en  una guerra necesaria. Tampoco olvidemos que en esa época esa sobrevaloración  era algo muy común en muchos otros países

Sobre la Enmienda Platt sugiero que lean mi artículo Enmienda Platt y República en que expongo dos aristas de esa enmienda .

Sobre la tesis de la Revolución traicionada por Fidel Castro, Gastón Baquero escribe en su artículo  de despedida , Diario de la Marina, 19.4.1959, lo siguiente:

Los caracteres ideológicos de ésta no fueron nunca disfrazados por sus dirigentes. En el manifiesto dado por el Dr. Fidel Castro en diciembre de 1957, al desembarcar en Cuba, están contenidas todas las ideas que hoy se van convirtiendo en leyes. (Nota de Mons. Carlos M. de Céspedes: el desembarco del Granma tuvo lugar el 2 de diciembre de 1956, no de 1957; a qué manifiesto se está refiriendo Gastón, ¿no será acaso a La Historia me absolverá, manifiesto pronunciado por el Dr. Fidel Castro en el juicio por el asalto al Cuartel Moncada y al Cuartel Carlos Manuel de Céspedes, en 1953?). Si algún capitalista se engañó, fue porque quiso; si algún propietario pensó que todo terminaría al caer el régimen, pensó mal, porque claramente se le dijo por el Dr. Castro que todo comenzaría al caer el régimen; y si alguna persona alérgica a las grandes conmociones económicas y sociales siguió y ayudó al Movimiento, creyendo que éste venía solamente a tumbar a Batista, pero no a cambiar costumbres muy arraigadas en la organización económica y social, se equivocaron totalmente o no leyó con atención aquel manifiesto. El Dr. Castro no ha engañado a nadie, aunque mucha gente conservadora y enemiga de las convulsiones le siguieron sin preguntarse detenidamente hacia donde la llevaban.

Para finalizar estos breves apuntes el siguiente fragmento como resumen del libro La verdadera República de Cuba, escrito por el Dr. Andrés Cao Mendiguren:

 ¨Cabe decir que aquellos pensamientos de 1913 expresaban una realidad  porque esa nación  se alcanzó muy pronto  en décadas posteriores,  aunque en 1959  fue demolida por los que  usurparon el poder, y ha sido vilipendeada  por una oleada de intelectuales comprometidos o  mediocres. El testimonio de ello es que Cuba ocupaba  las primeras posiciones  en todos los renglones de los anuarios de las Naciones Unidas  para la América Latina. Y hay que reconocer que estos logros  tan destacados  no se hubieran podido conseguir  si nuestros gobernantes, y a pesar de sus errores,  no hubieran tenido interés  y acierto para  resolver los problemas de la sociedad cubana, si nuestros legisladores no nos hubieran  dado una legislación avanzada  y moderna, o si el  pueblo cubano no hubiera estudiado  y trabajado  para superarse. El pueblo cubano era exigente  y siempre aspiraba  a lo mejor, pero tenemos  que acusarnos  de un pecado,  y es que  cuando no lo lográbamos plenamente, en vez de analizar  los fallos  y aplaudir lo logrado, prodigábamos una crítica irresponsable.¨ (Cao, 2008, p. 87)

 

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Roberto Álvarez Quiñones: ¿Qué hay detrás de los cambios en la Constitución?

Tomado de http://www.diariodecuba.com

¿Qué hay detrás de los cambios en la Constitución?

Por Roberto Álvarez Quiñones
Los Ángeles
23 Mayo 2016

En el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), el más cavernario  de todos los celebrados hasta la fecha, el  general  Raúl Castro anunció que se harán importantes enmiendas a la Constitución socialista.

El dictador dijo que serán realizadas enu n futuro y aunque no dio detalles sí adelantó que se harán para "ratificar el carácter irrevocable del sistema político y social refrendado en la actual constitución que incluye el papel dirigente del PCC en nuestra sociedad".

O sea, que serán para empeorar la ya nefasta Carta Magna. No hay de qué sorprenderse, porque las dos modificaciones hechas hasta ahora, en 1992 y en 2002, lejos de suavizar su carácter estalinista, lo agravaron. La de 2002 fue la respuesta castrista al Proyecto Varela propuesto por el líder opositor Oswaldo Payá (luego muerto en condiciones bastante sospechosas), que propugnaba reformas políticas en favor de libertades fundamentales en la Isla.

Aquella propuesta  tuvo repercusión nacional e internacional pues fue mencionada en un discurso por  el expresidente norteamericano James Carter, delante de Fidel Castro, durante su visita a la Isla en 2002. El comandante  se enfureció y ordenó a la Asamblea Nacional del Poder Popular que aprobara una enmienda a la Constitución para incluir el "carácter irrevocable" del sistema comunista.  

El espíritu  retrógrado de la única Ley Fundamental comunista en la historia continental salta a la vista cuando se le compara con la Constitución de 1940. Aquella Carta Magna fue redactada por una  Asamblea Constituyente elegida por el pueblo en las urnas e integrada por destacados intelectuales, juristas y políticos (76 en total) incluyendo seis delegados marxista-leninistas del Partido Unión Revolucionaria Comunista. Todo el espectro político-ideológico de la nación estuvo representado en  aquella asamblea.

La Constitución de 1940 sustituyó a la de 1901 y estableció derechos no proclamados en muchas constituciones en el mundo de entonces, como el derecho  inalienable del individuo a un empleo digno, salario mínimo, jornada máxima de ocho horas, vacaciones pagadas, derecho de huelga, libre sindicalización, seguros sociales contra el desempleo, la invalidez, la vejez, y otras contingencias.

También plasmó la libertad de expresión, de reunión y  de asociación política como derechos individuales. Reconoció el derecho a la propiedad privada sobre los medios de producción y la separación de los tres  poderes del  Estado. Aquel texto constitucional generó orgullo nacional, pues fue considerado internacionalmente como uno de los más avanzados del  mundo.

Copiada de la soviética


En cambio, la Constitución socialista de 1976 fue redactada  por una comisión nombrada a dedo por Fidel Castro, quien designó como presidente a Blas Roca, líder histórico de los comunistas cubanos desde que en los años 30 eran aliados de Fulgencio Batista. Y fue copiada de la URSS, con agravantes impuestos por Castro. 

Y digo que fue copiada de la URSS porque así me lo dio a entender el propio Blas Roca a principios de 1976. Como él había participado activamente como delegado en la Constituyente de 1940, le pregunté  qué texto constitucional había sido más trabajoso y difícil de redactar, si el aprobado 36 años atrás, o el que estaba en sus retoques finales para ser aprobado en breve.


Con su hablar pausado me dijo que las circunstancias para redactar  ambas constituciones habían sido muy diferentes, pues en 1939 y 1940 cada párrafo o punto importante tuvo que ser negociado "intensamente con los miembros burgueses" de la Asamblea Constituyente.

"Sin embargo", agregó, "esta de ahora es más trabajosa porque no queremos copiar de nadie, pero a la vez tenemos que tomar en cuenta las constituciones y las experiencias de otros países socialistas; por ejemplo la de Checoslovaquia nos ha sido muy útil".

Creo que Blas Roca me dijo más de lo que pensaba  informarme y para subsanarlo mencionó la constitución checoslovaca en vez de la soviética. Pero es sabido que todas las constituciones de los países comunistas de Europa fueron esencialmente copiadas de la Madre Patria leninista.


En el caso cubano es obvio que el presidente de un Consejo de Estado controlado por el PCC, en vez de un presidente de la República elegido en las urnas, y que el  PCC y su primer secretario sean la máxima instancia de poder  por encima del jefe de  Estado y de Gobierno, llegó en vuelo directo desde  Moscú. Por eso la actual Constitución no reconoce ni los derechos individuales reconocidos en todo el mundo  civilizado, ni el de la propiedad privada, sino el de  la propiedad estatal (sovjoses) , de los agricultores pequeños, las  cooperativas (koljoses), y la propiedad mixta del Estado con inversionistas extranjeros.

Naturaleza jurásica, pero…

Es muy ingenuo  creer  que los cambios  constitucionales de que habla el general Castro van a incluir el  derecho de propiedad privada o facilitar las reformas estructurales  que necesita el país. No encajan en  la naturaleza  jurásica del castrismo.

No obstante, el desmoronamiento del populismo izquierdista en América Latina, la grave crisis del chavismo en Venezuela y la salida del poder de Dilma Rousseff en Brasil, segundo aliado más importante de los Castro, va dejando  casi desamparada a la cúpula castrista, lo cual podría forzarla a modificar la Constitución para  atraer capital extranjero y flexibilizar el monopolio del Estado en la economía y el comercio.

O sea, la previsible  descomposición del Foro de Sao Paulo y del "Socialismo del Siglo XXI",  impondrá a Cuba sus propias reglas, que nada tienen que ver con Marx, Lenin, Stalin, Mao, el Che Guevara, o Fidel Castro.

Lo que pasa es que mientras no haya un nuevo liderazgo en la Isla y ambos hermanos sigan dirigiendo  el país, la Constitución no va a reconocer el derecho a la propiedad privada sobre los medios de producción, ni los derechos ciudadanos elementales.

Eso sí, el plan que tenía previsto el dictador cuando anunció las reformas constitucionales deberá ser "actualizado" por simples razones de sobrevivencia, no para beneficio de los cubanos. Con los bajísimos precios del petróleo, aun si los chavistas continúan en el poder, el actual flujo de recursos de  Caracas a La Habana no podrá continuar.

Garantizar  la sucesión

En pocas palabras, el objetivo medular de esos cambios a la Constitución es garantizar institucionalmente la sucesión de los Castro y de los "históricos" de la Sierra Maestra, e instaurar un neocastrismo consistente en un capitalismo de Estado autoritario, con ingredientes socialistas, fascistas, chinos y postsoviéticos.
Es probable, por tanto, que se separen los cargos de presidente del Consejo de Estado y de presidente del Consejo de Ministros, y  le quiten  al jefe de Estado su condición de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), debido a que si falta Raúl Castro (por muerte,  enfermedad,  o por cumplir su mandato) su sustituto como jefe de Estado y de Gobierno se supone que sea Miguel Díaz-Canel,  quien no  forma parte de la Junta Militar pero que se convertiría en el comandante supremo de las FAR  sin ser el primer Secretario del PCC ("número uno").

Por primera vez un civil sin pedigrí revolucionario o familiar sería el comandante en jefe de las FAR y no el primer Secretario del PCC, que es el dictador constitucionalmente, todo un absurdo en un régimen militar comunista. Solucionar este embrollo institucional será primordial.

Claro, como ni China ni Rusia van a subsidiar a Cuba, y la Isla va a depender más que nunca de EEUU y de la "gusanera" cubana, todo podría ocurrir en forma no calculada por la elite castrista.

Además, el rechazo de los cubanos al régimen crece a más velocidad que nunca antes. Y como dice la canción, "la vida te da sorpresas…"


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domingo, mayo 22, 2016

Los bateos de Desiderio . Nicolás Águila sobre el mal uso de la bandera cubana en trusas y delantales diseñados con la enseña nacional cubana

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Para este bloguista es  ¨chocante¨ ese uso que se le da a la bandera, ya que las actividades,  el ambiente y el deseo de  usarla  no tiene ninguna motivación o connotación patriótica. 
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Tomado de http://neoclubpress.com 

Los bateos de Desiderio


Por Nicolás Águila
Madrid
Mayo 22 de 2016

Míralas qué lindas vienen. Las rumberas afro recibieron al crucero Adonia con sandunga abanderada. O sea, bailando en trusas diseñadas con la enseña nacional y, para remachar, con una bandera cubana arrollada en la pierna izquierda a modo de polaina. Qué falta de respeto hacia el más sagrado de nuestros símbolos patrios —exclamó Desiderio Navarro fuera de sí, poniendo el grito en el cielo.

Ya se sabe, cada cierto tiempo el Sr. Navarro salta a la palestra con su peculiar grito de guerra: “Me desiderio, amor, me desiderio”. Lo que significa que se rasga las vestiduras y amenaza con una nueva guerrita de emails (de esas que solo juegan con la cadena pero no tocan al mono ni de lejos). A los Desis y a los Derios les encanta atacar a los comisarios subalternos de los Castro —al sargento Pavón y al comandante Papito, por ejemplo, hace unos años, cuando estaban tronados y a punto de morir—, pero nunca a sus dos jefes y primeros responsables de todos los males de la Nación. Que suman un desastre total sin paliativos.

Ahora, pocos días después, Desiderio vuelve a la carga con la candanga del símbolo patrio, armando otro bateo al ver en venta un delantal-bandera en el aeropuerto de Rancho Boyeros. Y monta en cólera, en dengue, en zika y hasta en chikunguña, con una pasión digna de mejor causa.

Este humilde servidor, por su parte, no pone en duda que el relajito con la enseña nacional se pasa de lo que se entiende por mal gusto —incluso puede considerarse sacrílego, visto con la óptica de un patriotismo primario o simplón—, pero en estos dos casos no se trata en puridad de un acto de profanación de la bandera. No constituyen un delito o infracción que estén tipificados en la legislación nacional vigente. Y dudo que siquiera aparezca en el reglamento de la bandera, que rige para los militares y actos solemnes de carácter oficial, hasta donde tengo entendido.

¿Tendrá claro Desiderio el concepto de libertad de expresión? A mí, personalmente, no me gusta andar por el mundo de portaestandarte, pero eso no me otorga ningún derecho a condenar a aquellos que se pongan una camiseta o un vestido con los colores patrios, descritos e idealizados en aquellos versitos escolares de mi niñez: “Tres listas azules con dos listas blancas, el triángulo rojo y la estrella de plata”. Creo que es mucho peor envolverse en la bandera, metafórica y demagógicamente, como hace el quisquilloso personaje de las batallitas por correo electrónico, que siempre se quedan en el consabido parto de los montes al confundir la causa con el efecto y tomar lo anecdótico por lo esencial.

De hecho, Desiderio sobredimensiona el símbolo patrio en detrimento de lo que este representa: la patria, la república, la nación cubana o como se desee llamar a la isla larga y estrecha cuya destrucción sistemática durante estas seis décadas a él le importa un carajo, al igual que a una gran parte de nuestros escritores allende y aquende.

Para ser un estudioso que ha incursionado con tanta pasión en el campo de la semiología, resulta muy grave que Desiderio trastoque olímpicamente el significante con el referente. Y que confunda la bandera con la patria, es decir, el símbolo con el país de la siguaraya, convertido en la tenebrosa isla del marabú, que solo por comodidad o por la fuerza del hábito seguimos llamando Cuba.

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¿Quiénes son los homófobos?. Luis Cino Álvarez desde Cuba: Mariela Castro quiere enseñarnos, con lo machistas que dice ella que somos los cubanos, a tolerar a los homosexuales. Como si fuésemos nosotros los culpables de las UMAP

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

 Mariela debe leerse el discurso de Fidel Castro del 13 de marzo de 1963 antes de hablar. El discurso completo de Fidel Castro puede leerse en:

http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1963/esp/f130363e.html

Unos fragmentos:

“ ¡Un momento! Es que ustedes no me han dejado completar la idea (RISAS y APLAUSOS). Muchos de esos pepillos vagos, hijos de burgueses, andan por ahí con unos pantaloncitos demasiado estrechos (RISAS); algunos de ellos con una guitarrita en actitudes “elvispreslianas”, y que han llevado su libertinaje a extremos de querer ir a algunos sitios de concurrencia pública a organizar sus shows feminoides por la libre.

Que no confundan la serenidad de la Revolución y la ecuanimidad de la Revolución con debilidades de la Revolución. Porque nuestra sociedad no puede darles cabida a esas degeneraciones (APLAUSOS). La sociedad socialista no puede permitir ese tipo de degeneraciones.

¿Jovencitos aspirantes a eso? ¡No! “Arbol que creció torcido...”, ya el remedio no es tan fácil. No voy a decir que vayamos a aplicar medidas drásticas contra esos árboles torcidos, pero jovencitos aspirantes, ¡no!

Hay unas cuantas teorías, yo no soy científico, no soy un técnico en esa materia (RISAS), pero sí observé siempre una cosa: que el campo no daba ese subproducto. Siempre observé eso, y siempre lo tengo muy presente.

Estoy seguro de que independientemente de cualquier teoría y de las investigaciones de la medicina, entiendo que hay mucho de ambiente, mucho de ambiente y de reblandecimiento en ese problema. Pero todos son parientes: el lumpencito, el vago, el elvispresliano, el “pitusa” (RISAS).

¿Y qué opinan ustedes, compañeros y compañeras? ¿Qué opina nuestra juventud fuerte, entusiasta, enérgica, optimista, que lucha por un porvenir, dispuesta a trabajar por ese porvenir y a morir por ese porvenir? ¿Qué opina de todas esas lacras? (EXCLAMACIONES.)

Entonces, consideramos que nuestra agricultura necesita brazos (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”); y que esa gusanera lumpeniana, y la otra gusanera, no confundan La Habana con Miami...¨

 La revista Mella era la revista de la Unión de Jóvenes Comunistas.




Samuel Farber  en su artículo  Las raíces de la homofobia durante el período revolucionario
(El último de seis fragmentos del libro “Cuba Since the Revolution of 1959” ) plantea:

Fue así como, a partir de los sesenta, las personalidades más representativas del estado cubano procedieron a explotar las hostilidades tradicionales y actitudes culturalmente discriminatorias contra los gays y a exagerar y politizar sus supuestos peores aspectos.

Y fue así como la opresión gay, que en la etapa pre revolucionaria había sido casi un producto exclusivo de la operación “silenciosa” de la sociedad civil, se hizo política, explícita y frecuentemente estridente. Aunque esto no haya sido necesariamente una estrategia cabalmente consciente o cínica, sí fue plenamente compatible con los objetivos políticos de la dirección revolucionaria de usar el machismo como táctica para promover la “unidad” del país en apoyo de sus propósitos.

En cualquier caso, el balance general de las políticas del gobierno cubano, particularmente durante los primeros treinta años después de la victoria de la revolución, claramente desmiente la noción de que la homofobia cubana es simple o principalmente un “rezago cultural” del periodo pre-revolucionario. La propia Mariela Castro Espín ha indicado que la “cultura machista y homofóbica, heredada principalmente de la colonia española, ha condicionado las relaciones humanas y decisiones políticas” y que la creación de las UMAPs “fue un reflejo de cómo se manejaban socialmente esos prejuicios”. 197 Huelga decir que Castro Espín ignora el papel principal que desempeñó la dirección revolucionaria, incluyendo a Fidel Castro, en el apoyo activo a la homofobia.

Y no es plausible atribuir la trayectoria homofóbica del régimen a los problemas de una “revolución imperfecta en un mundo imperfecto”. 198 Esa atribución pudiera haber sido apropiada si el régimen hubiera luchado, una y otra vez, contra la homofobia y que por alguna razón hubiera fallado en sus esfuerzos


Alejandro Armengol en su artículo Cuba, política y homosexualidad plantea:

 Al igual que en otros sistemas totalitarios, la persecución homofóbica en Cuba tuvo su origen en un objetivo unificador —el afán en acabar con lo diferente—, pero también fue guiada por esa evaluación machista que caracteriza al homosexual como un “enfermito”, alguien fácil de aniquilar o doblegar. Resultó todo lo contrario. La victoria implicó un cambio en la escala de valores de los cubanos. En una sociedad tradicionalmente machista, muchos fingieron “partirse” con tal de abandonar la Isla. Ser “afeminado” pasó de ser un estigma a convertirse en un privilegio. A Castro no le quedó más remedio que pactar. Pero el cambio de actitud que implicó ese pacto dejó fuera el segundo aspecto de la represión homofóbica.

La segunda característica de esta represión es que no fue hacia todos los homosexuales, sino entre los homosexuales. En este caso, la fidelidad o vinculación con el régimen fue utilizada como patente de corso. Parodiando una frase muy repetida, “todos los homosexuales eran iguales, pero habían algunos más iguales que otros”. Así existieron determinados refugios, sobre todo en los organismos culturales, como la Casa de las Américas, el ICAIC y el Ballet Nacional. Se consideraban “nidos de locas”, pero también sitios vedados.

El homosexual “respetado” ejerció una doble función: su impunidad era a la vez un privilegio y una burla.

Despertaba el desprecio, pero también la envidia a los ojos del militante de esquina, machista y resentido. Simbolizaba una esperanza torcida para el otro, el que compartía con él igual orientación sexual pero se veía excluido por criterios políticos.

Para muchos homosexuales, la disyuntiva no fue entre ser “macho” o ser “loca”, sino entre ser un revolucionario “pasivo” o “activo”. Fue por ello que la homosexualidad actuó como un intensificador de las actitudes revolucionarias y contrarrevolucionarias
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En la Cuba de hoy esa DISYUNTIVA sigue existiendo.
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¿Quiénes son los homófobos?

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Mariela Castro quiere enseñarnos a tolerar a los homosexuales. Como si fuésemos nosotros los culpables de las UMAP
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(Raúl Castro, Fidel Castro y Mariela Castro)

Por  Luis Cino Álvarez
Mayo 20, 2016 

LA HABANA, Cuba.- Como viene ocurriendo desde hace nueve años, este 17 de mayo el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) ha vuelto a celebrar, con la habitual conga, las banderas con los colores del arco iris y la repartición gratuita de condones, el Día Mundial contra la Homofobia.

Tal vez la pachanga de Mariela Castro y sus cortesanos del Cenesex, con el lema de “socialismo sí, homofobia no”, sirva para aliviar los remordimientos —si es que tienen alguno— de los mandantes homofóbicos de ayer, que son  los mismos de hoy y siguen sin arrepentirse ni pedir perdón por lo que hicieron con “ese tipo de gentes”, como llamaban a los homosexuales, a los que tenían por enfermos mentales, pervertidos, aberrados y antisociales.

Mariela Castro, a pesar de lo entusiasta que suele mostrarse en estos ‘fetecunes’, no se hace muchas ilusiones respecto a la consecución plena de los derechos de los homosexuales y transexuales. Varias veces se ha quejado de la homofobia existente entre los policías y los militares del ejército de su papá, y de que no prosperan sus gestiones en pro del matrimonio igualitario en la Asamblea Nacional. Ha dicho que a veces tiene la impresión de que libra una batalla perdida de antemano. Pero no ceja en su empeño. La tozudez le viene de familia. Como su papito, lo suyo es sin prisa y sin pausa…

De cualquier modo, “la perrísima  Mariela”, como la llaman ciertos homosexuales que disfrutan los llamen así y no de otro modo y menos con eso de las enrevesadas siglas LGBTI, no se desanima y hace lo que puede en el intento de convencer a papá y sus generales para que sean un poquito más liberales (los diputados son lo de menos, ellos aplauden y aprueban lo que sea que ordenen los jefes).

¡Bravo por la princesa Mariela! Aunque sólo defienda los derechos de una minoría.  Donde nadie tiene derechos, por los derechos de alguien hay que empezar…

Pero para atenuar las culpas de sus parientes y sus subordinados, que no quiera Mariela Castro hacernos sentir culpables con esa historia de que los cubanos somos un pueblo homofóbico y machista.

Aprendimos desde pequeños que los varones no lloran, no juegan de manos, hablan fuerte y se fajan para hacerse respetar. Pero nuestros padres nunca nos dijeron  que había que discriminar y odiar a los gais. Eso intentaron inculcarnos, bajo distintos pretextos pero sin mucho éxito, en las escuelas donde aspiraban a convertirnos en el hombre nuevo, inmune a todo tipo de “blandenguerías”.

Los de mi generación, muchos años antes de la cruzada de Mariela y el CENESEX, cuando aún  perseguían a los gais por antisociales y los podían enviar a la cárcel por cualquier pretexto, descubrimos que pueden ser  buenos amigos, no necesariamente  interesados en tu portañuela, sino cómplices en la  conquista de  la mujer de tus sueños, estilistas de tus greñas rebeldes,  médicos de cabecera, los mejores intérpretes  al  piano de Rachmaninov, Mozart o Michel Legrand, verdaderas enciclopedias cinematográficas, expertos en preparar y servir el té, inigualables anfitriones de  tertulias literarias, etc.

Mariela Castro quiere enseñarnos, con lo machistas que dice ella que somos los cubanos, a tolerar a los homosexuales. Como si fuésemos nosotros los culpables de las UMAP, las recogidas de locas, el parametraje y otras barbaridades similares ordenadas por sus muy machos, remachos y testosterónicos parientes de mentalidad montuna y guerrillera en los tiempos en que poco faltó para que cazaran a las pájaras a cañonazos. ¡Habrase visto cara dura!

luicino2012@gmail.com

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