jueves, noviembre 27, 2008

¿ QUÉ PASA CON EL VI CONGRESO ?

¿Qué pasa con el VI congreso?

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Por Oscar Espinosa Chepe

LA HABANA, Cuba, noviembre (www.cubanet.org) - En el VI Pleno del Partido Comunista de Cuba (PCC), celebrado el 28 de abril pasado, se informó que a propuesta del Buró Político se acordó llevar a cabo el VI Congreso en los meses finales de 2009. No se ha brindado más información sobre sus preparativos y, que se conozca, el Primer Secretario y máxima figura de la organización, Fidel Castro, no ha escrito sobre ese crucial evento, aunque periódicamente se publican sus Reflexiones sobre muchos asuntos.

El último congreso se efectuó en octubre de 1997, y según lo establecido, debe realizarse cada cinco años para acordar las líneas generales del desarrollo político, económico y social del país, las cuales se plasman posteriormente, como está establecido, en los planes quinquenales y anuales.

Por supuesto, otros congresos pueden realizarse en ocasiones extraordinarias. En los países regidos antaño por parámetros marxistas-leninistas, incluido Cuba, un congreso debía estar antecedido por un programa preparatorio que abarcara el conjunto de la sociedad, y todos los esfuerzos y actividades se ponían en función de ese objetivo.

De acuerdo al Artículo 5 de la vigente Constitución, aprobada el 24 de febrero de 1976 y reformada en 1992: “El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista–leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo”.

Al mismo tiempo que desde la base los comités debaten las propuestas para llevar al congreso, también se seleccionan los delegados, un proceso que tradicionalmente es controlado estrictamente por los niveles superiores de la organización. Según el informe presentado al V congreso, el PCC tenía 780 mil militantes, el 9,4% de la población mayor de 18 años en 1997. El 52,9% procedía de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), a la cual pertenecía entonces el 16,8% de los habitantes con edades comprendidas entre 16 y 30 años.

Representa un enigma el silencio sobre la celebración del proyectado congreso, lo que podría indicar la existencia de severas discrepancias en el seno de esa organización o el temor a que los debates preparatorios se salgan de control, convirtiéndose en un bumerán para la actual dirigencia.

Se ha reconocido oficialmente que cuando se discutió en los comités del partido el discurso pronunciado por el General Raúl Castro el 26 de julio de 2007, al mismo tiempo que fue apoyado por la mayoría, también se plantearon decenas de miles de críticas a la situación imperante en el país, así como el reclamo de cambios en el sistema.

Al haberse ligado las funciones partidarias y gubernamentales, durante años se promovió el oportunismo y no han faltado personas que para alcanzar un status superior y privilegios han ingresado en el partido. Sin embargo, no es menos cierto que una parte mayoritaria de la militancia son personas que sinceramente creyeron que se estaba creando una sociedad más justa, y ahora poco a poco comprenden que el camino seguido ha sido errado y conducido a un colosal desbarajuste.

Al igual que el resto de la población, muchos están conscientes de que todo ha sido una gran falacia. La distribución de la riqueza según el aporte del ciudadano no existe. La propiedad social es una estafa, como incluso han reconocido prominentes teóricos marxistas, y en modo alguno puede calificarse la sociedad cubana de socialista, sino todo lo contrario al ideario proclamado por esa doctrina política. Por ello el sector más conservador e inmovilista del partido, los llamados talibanes, ven en el debate que promoverá la preparación y la celebración del congreso un peligro para su poder absoluto y, por tanto, es probable que el silencio que se aprecia responda a sus esfuerzos para que no se realice.

Es importante seguir de cerca este enigma, pues podría denotar el rumbo de avance o inmovilismo de la sociedad cubana, a tenor con las tendencias que prevalezcan.