miércoles, diciembre 03, 2008

LISTADO MÍNIMO DE AUTORES MUTILADOS EN CUBA

LISTADO MÍNIMO DE AUTORES MUTILADOS

A lo largo ya de medio siglo, el régimen de los hermanos Castro ha presentado el desarrollo de la educación y la cultura en Cuba como uno de sus logros indiscutibles, Es cierto que este sector ha recibido medios y fondos financieros que nunca estuvieron al alcance de los gobiernos de los primeros 57 años de vida republicana.

Sin embargo, esta aparente generosidad estatal ha reclamado a cambio una cuota cada vez mayor de sometimiento por parte de los artistas. Quienes han persistido en ejercer su libertad de expresión y su potestad crítica han sido siempre castigados, de una u otra forma, más evidente y burda en las primeras dos décadas y cada vez más sutil y efectiva después, hasta alcanzar actualmente cotas de crimen perfecto.

( José lezama Lima y otros entelectuales marginados )

Para beneficio de los jóvenes, que no conocieron personalmente aquellos tiempos difíciles y están por eso expuestos a las inteligentes tergiversaciones que les ofertan los letrados comprometidos con el Régimen, les presentaré el siguiente Listado, que acompaño con referencias específicas para cada caso. Por supuesto, también me anima el propósito de rendirles homenaje a todos estos creadores mutilados.

1. José Lezama Lima
2. Virgilio Piñera.
3. Heberto Padilla
4. Antón Arrufat.
5. José Mario.
6. Manuel Granados.
7. Walterio Carbonell
8. René Ariza.
9. Reinaldo Arenas
10. Humberto Arenal.
11. Juan Miguel Espino.
12. Eduardo Eddy Campa.
13. Rogelio Fabio Hurtado.
14. Esteban Luís Cárdenas.
15. Franklyn Romero.
16. Benigno Dou.
17. José Cid.
18. Belkis Cuza
19. Margaret Randall.
20. Juan Gualberto Yony Ibáñez.
21. Alejandro Lorenzo.
22. Manuel Ballagas.
23. José LLanes.
24. José Cid
25. Benjamín Ferrera.
26. Nicolás Lara
27. Jaime Bellechasses.
28. Orlando Coré
29. Roberto Valero
30. Teodoro Tapia.
31. Miguel Correa
32. Néstor Díaz de Villegas.

1 José Lezama Lima. En 1966, el capítulo 8 de su gran novela provocó cierto escándalo, no su marginación de la vida literaria. Esta desgracia para nuestra cultura comenzó en 1971, cuando el país tuvo que volver al redil de la URSS, tomaron el mando los viejos comunistas (Mirta Aguirre, José Antonio Portuondo, Luís Pavón et al) y sometieron a severa exclusión a los autores no marxistas. En Lezama, el catolicismo, la heterogeneidad erótica de su novela Paradiso y el hecho de haber formado parte del Jurado que en 1968 premió por unanimidad el libro Fuera del Juego de Heberto Padilla, obraron como agravantes. Se cuenta que en cierta ocasión Lezama fue visitado por un emisario del Presidente del Consejo Nacional de Cultura para informarle que disponía en Italia de una cantidad de Liras, gracias a la publicación allí de su novela Paradiso y que, si él lo autorizaba, la embajada cubana podría adquirirle algunos medicamentos. A esta oferta, Lezama replicó de inmediato preguntando si las autoridades municipales iban a permitirle instalar en su casa de Trocadero 162 una farmacia.

( José Lezama Lima y Virgilio Piñera )

2. Virgilio Piñera. Laborioso y brillante, estuvo siempre involucrado en batallas literarias que siguen vigentes, como la protagonizada entre los origenistas, capitaneados por Lezama y los cicloneros lidereados por Virgilio. Las relaciones personales entre él y Lezama se restablecieron durante los años sesenta, reconciliados quizás por la común condición de marginados que la cultura oficial les impuso. Nunca dejó de escribir ni se sometió al canon oficial. Animó en los peores tiempos una tertulia literaria en la casa familiar del prócer independentista Juan Gualberto Gómez, en Calzada de Managua esquina Luna, Mantilla, denominada ¨La Ciudad Celeste´, hasta que el activo Departamento de lucha contra el diversionismo ideológico del DSE la disolvió. Igual que Lezama, murió marginado. A lo largo de las dos últimas décadas del pasado siglo, fue retornando paulatinamente a la vida literaria del país. Recomiendo la lectura del libro Virgilio Piñera en persona de Carlos Espinosa (Ediciones UNIÓN, 2003) así como la pieza teatral Si vas a comer, espera por Virgilio

3Heberto Padilla. Su caso ha sido el más célebre dentro y fuera de Cuba. Sin embargo, temo que continúa pendiente su pleno esclarecimiento, sobre todo dentro del país. Si bien algunos antólogos de nuestra poesía han vuelto a incluir poemas suyos, continuamos esperando por el historiador literario capaz de hacer la justicia debida al poeta del Justo Tiempo Humano. Mientras Heberto no sea totalmente reivindicado, la política cultural estalinista sigue viva, peligrosamente agazapada. En los últimos tiempos, tanto aquí como en Miami se han esbozado criterios insidiosos que coinciden en la pretensión de socavar su prestigio personal y literario, eludiendo dilucidar a fondo el Caso. Los ejecutantes aquí de este secuestro literario han sido el crítico Ambrosio Fornet y los poetas Guillermo Rodríguez Rivera y el recién fallecido Helio Orovio. Allá, la faena le fue encargada a un joven llamado Pablo de Cuba, a quien pusieron en su lugar tanto Belkis Cuza Malé como otros escritores cubanos. Es sorprendente que en Cuba ninguno de los amigos del poeta, ahora muy reconocidos y publicados, haya salido en su defensa. Por mi cuenta, he publicado en la revista Encuentro de la Cultura Cubana una Evocación de Heberto Padilla insuficiente a todas luces.

4.Antón Arrufat. Colega de calamidad de Heberto en 1968, por su obra Los Siete Contra Tebas, le cupo una suerte distinta a la del poeta, cuya fulminante celebridad no compartió. Fue ubicado como auxiliar de almacén en la biblioteca municipal de Marianao. Al cabo de esta prueba de estoicismo, se le permitió colaborar con la Revista Revolución y Cultura, donde comenzó a publicar unos textos muy cultos y estilizados, en los que evitaba , con la mayor elegancia, incurrir en las habituales loas al régimen. A partir de 1980, diversas coyunturas fuerzan al régimen a renunciar a la agresiva política cultural de las primeras décadas, a favor de una mayor tolerancia respecto a los artistas y escritores. Esta evolución le ha facilitado la ruta al dramaturgo, poeta y novelista, para acceder sin necesidad de concesiones escandalosas a los primeros planos literarios, acordes con su inteligencia y talento. Se le deben algunos textos valientes y veraces, tanto en defensa de Virgilio Piñera como de su obra censurada, que finalmente subió a escena en La Habana el pasado año.
primaveradigital@gmail.com
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