viernes, agosto 28, 2009

DESDE LAS PRISIONES CUBANAS: NOTICIAS 27 AGOSTO 2009



¿ DONDE ESTÁ EL LÍMITE ?


Por Adolfo Fernández Sainz


Prisión Provincial Canaletas, Ciego de Ávila, 27 de agosto de 2009, (SDP) ¿Cuántas veces castigarán a Antonio Díaz Sánchez por no vestir el uniforme de recluso? Se trata de un preso político miembro del Grupo de los 75 que cumple una sanción de veinte años en esta prisión provincial de Canaletas.

En setiembre de 2008, fue llevado a La Habana por razones médicas. Estuvo ingresado en el Hospital Militar Carlos J. Finlay, en la sala de penados. Allí, la policía de Seguridad del Estado le propuso que si aceptaba vestir el uniforme de recluso, le dejaban extinguir su sanción en La Habana. Se negó. Argumentó ser un preso político. Le amenazaron con regresarlo a esta prisión Canaletas, mantuvo su negativa y le regresaron hacia acá. Llegó a Canaletas el 30 de mayo de este año. Este fue su primer castigo.

Fue conducido a celda de aislamiento por la misma razón. Este es el segundo castigo. Allí las condiciones empeoraron. No le dan oportunidad para tomar el sol, porque se niega a que lo esposen, dada su condición de preso político. No acepta las esposas para recorrer una decena de metros, hasta el lugar donde se encuentra el solario. Este es el tercer castigo. Le privan del teléfono, es un cuarto castigo. Quieren concederle una llamada al mes y se niega a aceptarlo porque le corresponden 25 minutos semanales. Entregó seis cartas a los guardias y su esposa no ha recibido ninguna. Esto constituye una gravísima violación al derecho a la correspondencia. Smith, el jefe de reeducación, le comunicó que no podría recibir asistencia religiosa. Esa es otra grave violación a sus derechos.

Recientemente, mi esposa le trajo un cartón de cigarros y unas galletas que le mandó su familia desde La Habana. No le permitieron recibirlas. Su esposa le trajo prensa en la última visita que le concedieron y tampoco le permitieron recibirla. Es decir, es otra violación a su derecho a estar informado, a recibir la prensa.

Quisiera que las organizaciones defensoras de los derechos humanos tanto en Cuba como en el extranjero, exijan que si van a dejarle en celda de castigo, se le respeten los derechos que le corresponden como preso. Que escriban a esta prisión, a su jefe máximo, teniente coronel Reinerio Díaz Betancourt en demanda de que se respeten los derechos de Antonio Díaz Sánchez.

La dirección es:
Prisión Provincial de Canaletas,
Carretera Sanguily, KM 2 ½,
Ciego de Ávila, CP 65 100
primaveradigital@gmail.com
Prisión Provincial Canaletas, Ciego de Ávila, 27 de agosto de 2009, (SDP) Debo enmendar un testimonio anterior de igual título. Un breve resumen de incidencias, un repaso esclarecedor de eventos, será lo indicado.

A principios de este año, toda la población penal de Canaletas fue vestida con uniforme de preso común. Me niego a vestir tal uniforme y soy confinado a una celda de aislamiento. El intenso frío y la humedad golpean muy fuerte mi artrosis generalizada. Me declaro en huelga de hambre y tengo que abandonarla. No se trató de un descalabro físico, fue algo de naturaleza síquica. Comienzo a usar el uniforme y mi autoestima se desploma. Caigo en un profundo estado depresivo y soy ingresado en la sala de penados del Hospital Provincial ‘Antonio Luaces Iraola’.

A partir de aquí, rehago mi testimonio.

En esta sala, se encontraba un recluso a quien conocía por haber compartido en el mismo destacamento de Canaletas. Su esposa es médica, especializada en oftalmología y directora del Centro Oftalmológico de este hospital. Ella solía visitar a su esposo y en una de estas visitas, le habló de mi mala visión. Me examinó y planteó la necesidad de operar mis avanzadas cataratas.

Días después, el clínico jefe de la sala de penados, también planteó la operación y mi esposa también lo pidió. Acepto operarme y es desde este momento que se abre el telón y aparece en escena la policía de Seguridad del Estado. Desde este momento, la Seguridad del Estado irrumpe para boicotear mi operación mediante presiones a esta doctora.

El día señalado para esta operación, a última hora y ya en el quirófano, aparece esta misma doctora para realizarme un último examen oftalmológico. Este arrojó que padecía una infección llamada blefaritis. Que será necesario eliminarla antes de la operación. Estoy convencido que se trató sólo de un pretexto para dar largas a la operación y para dar paso en la escena a la mayor del Ministerio del Interior, jefa de los servicios médicos de esa institución. Esta propuso trasladarme para La Habana, para que fuera operado en el Instituto de Oftalmología ‘Ramón Pando Ferrer’, antigua ‘Liga Contra la Ceguera’.

Su subordinada y adjunta me hizo varias visitas a la sala de penados, hasta que fui trasladado de forma abrupta al penal. La subordinada, manifestó sorpresa ante el hecho por desconocer cómo y por qué había sido devuelto a Canaletas. Mientras, el oficial de la Seguridad del Estado en el penal, aseguraba que, “…a más tardar la semana que viene, lo trasladamos para La Habana, para operarlo”. Esto fue el día 10 de junio último, pasado el 25 de agosto, no se habló más de operaciones o de traslado para La Habana. Yo por mi parte, no he hecho más preguntas.

El esposo de la referida doctora, andaba en gestiones de una licencia extrapenal producto de sus padecimientos físicos. Su expediente se completó durante este proceso, y se entregó al Tribunal para su tramitación final. Sólo quedaría tiempo para la esperada licencia. Este es uno de los elementos empleados para tramitar su participación en esta jugada. Esto además de su posición como directora de la Clínica Oftalmológica.

Nunca hubo, hay, ni habrá intenciones ni voluntad de operarme de las cataratas, la hernia discal o los osteolitos de la región cervical por parte de la policía de Seguridad del Estado.

Por todo lo antes expuesto, retomo mi posición anterior de no aceptar someterme a ninguna intervención quirúrgica mientras esté encarcelado.

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Prisión Provincial Canaletas, Ciego de Ávila, 27 de agosto de 2009, (SDP) Como un suceso cualquiera y sin la relevancia que merece, las autoridades de la cultura de Cuba, han anunciado un concierto del cantante colombiano Juanes. Un amigo de quien dependo cuando quiero obtener una información eficaz, me explicó que a partir del aviso, comenzó una lluvia de críticas en Miami, de un sector intolerante en cuanto a cualquier beneficio a Cuba, o mejor, a lo que el gobierno de la Isla se refiere.

Este es un derecho que tienen y del que yo sería incapaz de privarlos. Pero es bueno aclarar que Juanes, cuando nos deleita con su música, no lo hace para agradar a Obama, Uribe, Chávez o Raúl Castro. Él canta para todos los pueblos. Es bien claro en sus declaraciones: “Yo canto para la paz”. Identificarse para los cubanos es necesario. Si queremos abrirnos al mundo y que el mundo se abra a los cubanos, tenemos que aprender a tolerar. Pero sobre todas las cosas, tenemos que amar sin barreras.

Con esto no concedo beneplácitos al gobierno cubano. Me tienen preso por escribir lo que pienso y creo que eso cuenta. Varias preguntas aparecen sobre el tapete. ¿Cuántos buenos cantantes han dejado de actuar en escenarios cubanos en los últimos cincuenta años? ¿Cuántos espacios de libertad se han perdido? Estoy seguro que en Miami, una pequeña porción no desea que Juan Esteban Aristizábal, Juanes, cante en La Habana.

Yo por el contrario, añoro las voces en vivo de Willy Chirino, Gloria Estefan, Albita Rodríguez, Maggi Carlés y otros buenos cubanos. Imaginemos que a los que permanecemos en Cuba, con inclusión de los que padecemos cautiverio, se nos prive de las actuaciones de Andy García.

Espero que mis dudas se disipen en relación con la posible manipulación de Juanes por parte del Ministerio de Cultura cubano. Ruego porque Miguel Bosé no se rinda. Ojala que Olga Tañón venza el temor y comprenda que contra ella, no hay conspiración que fructifique. No es sólo ídolo de Miami, sino del mundo entero. Tenemos el derecho de verla actuar entre nosotros.

Juanes, ganador de cinco Grammy latinos en 2008 por su disco ‘La vida es un ratico’, aseguró a la prensa que cantará por la paz. Merece respeto y ojala que otros grandes de la música se sumen a este propósito. Los cubanos estamos ávidos por ver todo lo que vale y brilla en el mundo del espectáculo.
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