viernes, abril 01, 2011

James Carter, de lo ridículo a lo sublime en Cuba

Tomado de http://habanamemorias.blogspot.com




Carter, de lo ridículo a lo sublime.


Por Rodrigo Kuang

Mi asombro es estratosférico cuando escucho decir a Raúl Castro que James Carter es el mejor presidente que ha tenido Estados Unidos. Como Yoani Sánchez, yo también fui pionero en la época del Mariel. Vivía muy cerca de la embajada del Perú, y las consignas como “Carter, cabrón, acuérdate de Girón”, que repetíamos como salmodias zombis, no me resultan ahora tan fáciles de intercambiar por unas manos que se entrelazan, con sonrisas de oreja a oreja, bajo la escalera de un avión. Las caricaturas de René de la Nuez en el Granma eran más que evidentes de lo que los Castro pensaban de Jimmy Carter – y por extensión lo que nos hacían pensar a nosotros – y aunque no era más de la misma vulgaridad con la que se mofaban de todos los presidentes norteamericanos, el caso de Carter se destacaba por el contexto crítico del Mariel. Era un monito dientuzo y cabezón, barrigoncito. ombligudo, con un tibor de sombrero y delante de un latón de basura desbordado de caca apestosa. Vestía un traje con capa remedando a Superman, canilludo y llorón. Y ahora lo reciben y lo despiden como si fuese George Washington en persona, o Martín Luther King, o la pantera negra Angela Davis (de quien hace años no se habla en Cuba, quizás porque en un día aciago, aún siendo comunista, se declaró lesbiana), y nuestros dirigentes no parecen recordar aquellos discursos encendidos en contra de aquel odiado presidente norteamericano con cara de anormal, o aquel show humorístico armado a la carrera en el Karl Marx donde, en un sketch con lecciones de “inglés básico para escorias”, se enseñaba: “Yo soy un carterista… I am Carter”, “Yo no soy un carterista cualquiera, yo soy un señor carterista… I am Mister Carter”… . . .

Muchos chiquillos de entonces, y otros no tan chiquillos, nos reímos bastante con aquellos chistes “revolucionarios”, pero no todos estuvimos el pasado lunes 28, en el aeropuerto de La Habana, para recibirlo oficialmente – por segunda vez – como si no hubiese pasado nada. Como si las caricaturas de Nuez no hubieran existido, como si borrar años enteros de odio fuese posible sólo con una sonrisota diplomática.


. Estas caricaturas, originales de René de la Nuez, aparecieron en el periódico Granma el 25 de mayo de 1980.