domingo, diciembre 01, 2013

Luis Cino Álvarez desde Cuba: Una sociedad no tan pacífica


Tomado de http://www.primaveradigital.org

Una sociedad no tan pacífica

Por Luis Cino Álvarez   
28 de Noviembre de 2013

Cuba actualidad, Arroyo Naranjo, La Habana, (PD) Si en algo ha sido eficaz el castrismo (si prefieren, la revolución cubana) es en crear mitos: Che Guevara, la inminencia de una agresión norteamericana, los más de 600 atentados contra Fidel Castro, el bloqueo estadounidense culpable de casi todo lo malo que pasa en Cuba, la salud y la educación gratuitas, el pueblo culto e instruido, la sociedad solidaria y justa, etc.

Otro de esos mitos, muy conveniente para el turismo, es que Cuba es un país tranquilo y seguro, donde se puede andar por la calle sin problema a cualquier hora. ¿Qué hablar de asesinatos? Como no hay crónica roja en la prensa oficial cubana, cualquiera pensaría que es cierto. Hasta los que vivimos aquí, si no salimos mucho a la calle, no hablamos con los vecinos y no hemos perdido la confianza en el periódico Granma y el NTV.

Hay que tener presente que en Cuba está terminantemente prohibida la tenencia de armas, hasta de una navaja, hay un Comité de Defensa de la Revolución con la guardia en alto en cada cuadra, se puede ir a la cárcel solo porque el jefe de sector considere que se es proclive al delito, y la cantidad de policías en las calles recuerda un ejército de ocupación.

Por todo ello, seguramente usted se asombrará tanto como este servidor cuando sepa que según datos recientes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Cuba tiene una tasa de 5 homicidios por cada 100 000 habitantes, lo que la coloca por delante de Estados Unidos, cuya tasa es 4,8.

Si le parece una tasa de homicidios demasiado alta, tenga en cuenta lo frustrada, enervada y violenta que está la gente en Cuba, que por un puesto en una cola del mercado, un pisotón en una guagua abarrotada o una discusión de pelota –nos hemos vuelto tan intolerantes como nuestros gobernantes- están dispuestos a irse encima, armados con lo que encuentren a mano; los asaltantes dispuestos a arrancarte lo mismo el brazo que la cabeza por un reloj o una cadena de oro; los adolescentes endrogados que buscan anotarse hechos de sangre para que se los tengan en cuenta a la hora de jurarse como abakuás, ahora que han cogido la respetable secta fraternal para sus trajines delictivos; los ajustes de cuentas entre pandillas; las fiestas reguetoneras que casi siempre terminan a machetazos; las broncas entre borrachos, que son la mayoría de la población, al menos los fines de semana; las riñas entre presos y las rutinarias golpizas de los carceleros; la violencia cada vez más doméstica, por cualquier motivo y que a nadie asusta de tan cotidiana; los crímenes pasionales de machos tan machos y hembras tan hembras, que no aceptan que su pareja no es propiedad suya, porque no la compraron en un bazar o un mercado de esclavos, y prefieren repetir, con el cuchillo o la botella de alcohol y los fósforos, en el mejor estilo decimonónico: "Mía(o) o de nadie"...

Sé que no faltará quien me diga que no es para tanto, que así y todo, Cuba, es un país mucho menos violento que otros del hemisferio occidental, con tasas de homicidio más elevadas como por ejemplo, Jamaica (40,9), El Salvador (69,2), Honduras (91,6), Colombia (31,4), o Venezuela (41,5). Pero eso no me sirve de consuelo. Cuba nunca se pareció a ninguno de esos países. Preferiría creer en el mito de la pacífica sociedad cubana.

Aclara el informe de la ONUDD que la tasa de homicidios no necesariamente indica el nivel general de violencia en una sociedad. Pero da una idea bastante aproximada, digo yo...

Para Cuba actualidad: luicino2012@gmail.com