sábado, septiembre 19, 2026

Cuba. El suceso sangriento del pandillismo revolucionario conocido como La masacre de Orfila; otros hechos sangrientos de los llamados también ¨hombres de acción¨o ¨del gatillo alegre¨

 Otra Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En Marianao no existe el reparto llamado Orfila; existía una parada de tranvía con ese nombre y una farmacia que se le decía Orfila. No se cual le dió  el nombre a la otra. El reparto se llama, o se llamaba cuando los hechos sangrientos,  Reparto Benitez

El cirujano Dr. Gustavo León, un estudioso de la Historia de Cuba y Presidente del Partido Auténtico en el Exilio afirma que Fidel Castro era un informante (¨chivato¨)  de Mario Salabarría cuando Fidel Castro pertenecía a la banda de gansterismo político UIR [Unión Insurreccional Revolucionaria] para tenerlo informado de los planes, acciones, etc., de esa organización; quizás eso lo salvó del fusilamiento cuando lo encausaron por un supuesto plan de atentado contra Fidel Castro que se ejecutaría desde el edificio de la Biblioteca Nacional y áreas aledañas a la Plaza Cívica José Martí, rebautizada por el Castrismo como Plaza de la Revolución, pese a que  ella y todos los edificios que la rodean fueron construidos por el gobierno de Fulgencio Batista además de la Biblioteca Nacional.

Por cierto: ¿Quién dió el ¨chivatazo¨ de que Emilio Tró, con muy pequeña escolta. estaba en casa de Morín Dopico?

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Fragmentos tomados de http://www.latinamericanstudies.org/

Fragmentos de la entrevista de Antonio Rafael de la Cova con Mario Salabarría Aguiar, 3056 S.W. 17 St., Miami, Fla. 33145, el 7 de diciembre de 1983. 

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Se habla y se dice de la participación de Fidel en la muerte de Manolo Castro, pero yo nopuedo asegurarte nada. Lo único cierto que hay, que el individuo que le tiró a Manolo Castro. Gustavo Ortiz Faez, que en este momento tiene un alto cargo en la DISIP venezolana, que lo detuvieron a una cuadra de allí, cuando estaba preso en la tercera estación, la primera persona que llego allí a interesarse por el preso fue Fidel Castro. La muerte de Manolo fue a las doce de la  noche. Eso se comentó entre la policía. Ortiz Faez era ahijado de Paulina Grau, porque los Faez son de Matanzas y Paulina era de Matanzas.

 Yo sabía de la existencia del MSR y aquello de Cayo Confites, en lo que yo cooperaba pero en otro plano, no como militante. Yo no era miembro del MSR. Mucha gente piensa que como Rolando Masferrer era amigo mío, y Manolo Castro era amigo mío, que fueron los que organizaron eso, pues pensaron que yo estaba en eso, pero yo estaba en la policía, porque eso me involucraba en otras cosas que no eran factible. Rolando y Manolo fueron los organizadores del MSR. Eufemio Fernández no estaba en el MSR, aunque estuvo en lo de Cayo Confites y tuvo un incidente bastante violento con Fidel allí. Cuando yo salí en libertad en 1979 por la causa contra el gobierno de Fidel Castro, hubo una Conferencia de los No-Alineados en La Habana y hubieron dos o tres dominicanos, y uno de ellos dijo que Fidel lo había nombrado ayudante de él. Dicen que Eufemio le dio una galleta a Fidel, pero no me consta, y aquello culminó con el fusilamiento de Eufemio [en La Cabaña, abril 19, 1961]. Cuando Fidel tuvo en la universidad la Campana de la Demajagua, que se la prestaron los veteranos de Manzanillo, Eufemio y un grupo se la robaron de la universidad. Cuando Fidel fue a buscar la campana al día siguiente para formar el escándalo, se encontró que no había campana, y aquello fue una cosa terrible. Eso fue en el 1947. No se donde la escondieron porque cuando eso ya yo estoy preso. Se la entregaron al general Loynaz del Castillo, que estaba en ese momento de presidente de los veteranos.

 No te puedo decir si Fidel militó o trató de entrar en el MSR porque yo estaba en la policía. Que yo sepa, no estuvo en el MSR. Fidel funcionó dentro de esos del UIR [Unión Insurreccional Revolucionaria], como este muchacho [Rafael] Díaz-Balart también estaba con ese grupo. DíazBalart no era de la UIR, pero como era el cuñado. . . . Orlando Bosch era de la UIR, muy amigo de Fidel, y hablaba mucho por radio con Fidel. Orlando fue presidente de la Escuela de Medicina.

 Yo no sé por qué motivo un grupo de estudiantes del Instituto fue a la universidad en plan de agresión. Entonces Fidel, que estaba en sus inicios en la universidad, fue uno de los que le tiró a Leonel Gómez. No se cual fue el motivo, pero se que él le disparó a Leonel Gómez. Me luce que el aún no estaba definido dentro de la corriente aquella que había dentro de la universidad, porque la agresión a Leonel Gómez significaba la agresión a un grupito de bonchistas del Instituto de La Habana. 

A mi me dijo este señor amigo de él, que lo que lo había hecho variar en relación conmigo, y con los que él consideraba amigos míos, fue cuando yo detuve a su hermano Pedro Emilio [Castro Argota], que trabajaba en Comunicaciones, y le ocupé once mil y pico de pesos en giros postales y cheques que se hurtaban allí. El trabajaba en la selección de la correspondencia. Esos eran valores sin certificar que mandaban la gente del interior y ese trabajo de selección lo hacía un grupo de empleados que usaban una luz para ver si había cheques adentro de las cartas. Me acuerdo que fue una causa bastante difícil, que tampoco nunca me citaron a juicio porque hubo que levantar ochenta y pico de actas a cada uno de los perjudicados que mandaron cheques.

 Mario Muñoz tuvo un altercado en la granja de Siboney antes de ir al Moncada. Le dijo a Fidel que iba a mandar a la gente a la muerte, que el plan era un desastre. Eso me lo dijo Orlando Castro [García], que estuvo preso conmigo.

 Yo no creo que Fidel haya ido a matar a [Oscar] Fernández Caral, por la sencilla razón de que Caral lo conocía a él. Era muy riesgoso jugarse la carta de que Caral iba a quedar muerto y no iba a hablar de él, mas que la muerte de Caral fue en pleno día, en la puerta de su casa. Además, ese barrio de Infanta hacia la universidad es un barrio de estudiantes, donde Fidel era conocido. No comparto esa opinión al hacer esa deducción. Lo lógico es que si lo ve venir, se quite de la puerta, porque sabe que es enemigo. No creo que Fidel sea tan valiente para ir a arriesgarse de esa forma donde es tan fácil detectarlo. Caral era sargento de la policía en la universidad y siempre estuvo al lado de Manolo Castro. Caral era un individuo en la universidad muy definido frente a todos ellos. El hermano de él [Adolfo A. Fernández Caral] es médico y está aquí, y el hermano dice que él esta seguro que fue Fidel Castro quien lo mató. El es médico urólogo de la Clínica “La Gran Familia” en Flagler, entre 27 y 26. Como motivo de ese hecho detuvieron a un individuo que era portero de un cine, el Astral o el Infanta, que salió retratado en el periódico, y efectivamente, el tipo se parecía mucho a Fidel.

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 A Rolando Masferrer lo conocí en 1936 cuando él pertenecía a Joven Cuba, y después se fue para la guerra en España. Cuando regresó lo vi en la universidad, y militaba en el partido comunista.

 El bonche universitario lo formaban Juan González Andino, que está aquí, y otros. Mi hermano Julio estuvo en el MSR, y también en la Legión Revolucionaria de Cuba, donde yo estuve también, porque lo organizamos en 1934 con Manolo Castro, Antonio Acosta, René Moreno Guitart, que murió hace poco, Casimiro Menéndez, que lo mataron, y un grupo que surgimos del sector estudiantil, y casi siempre luchamos juntos en los otros procesos, contra [Fulgerncio] Batista.

 Genovevo Pérez venía relacionado con [Rafael] Trujillo, y aprovecha el problema de Orfila para dar la sensación que nosotros teníamos una conspiración, de acuerdo con Cayo Confites, para derrocar el gobierno. El recibió, y Rolando lo dijo en la Cámara, un millón de dólares de Trujillo por desbaratar la expedición de Cayo Confites. Inclusive Rolando dio en una sesión de la Cámara el número de la cuenta y el banco donde el tenía su dinero depositado en Cuba. Cuando lo de Orfila, Genovevo estaba esa noche en Washington y regresó esa madrugada. Lo de Cayo Confites lo desbaratan al día siguiente o a los dos días, más o menos. Grau es el que da la orden de intervenir, porque él conoce todo el proceso de Orfila, porque Grau inclusive ha tenido en su poder la orden de detención que me dio el juez. Cuando ya es tarde, que el tiroteo es bastante grande, llama al jefe del ejército y le dice que vaya allí a intervenir. Grau no intervino previamente porque él sabía lo que había. Lo que pasa es que como el tiroteo dura tanto, como es natural, no puede permanecer al margen de la cosa, y llama al jefe del ejército para que vaya allí y ponga fin al tiroteo. Lo que da origen al problema de Orfila es la muerte de un capitán del ministerio de Salubridad, Rafael Ávila Ávila. Cuando lo matan, el jefe de la policía me va a ver y me dice que es un hecho que hay que investigar, que el presidente está interesado en eso, y le dije que si el Presidente lo ordena, iba a actuar en esa investigación. Voy a buscar los individuos que están detenidos como testigos presenciales y los interrogo y trabajo con las fotos que tengo, logro determinar quienes son los individuos que actuaron en ese hecho. Entonces llamo al jefe de la policía y le digo, “dile al presidente de la República que hay esto y esto, y los autores son fulano y mengano.” El jefe de la policía lo ve y Grau le dice “dile que proceda.”

 Por la mañana levanto las actuaciones y lo presento al juzgado, y el juez me da la orden de detención contra ellos. Entonces busco al jefe de la policía y le digo que le lleve el mandamiento judicial al presidente. Se lo lleva al presidente, quien le dice: “Dile a él que lo cumpla.” Lo que pasa es que cuando fui al juicio no me pude poner a estar diciendo que el presidente me mandó. La situación es grave, porque el jefe del ejército prácticamente ha dado un golpe de estado. El presidente está en ese momento en precaria. Aunque yo estoy preso, me doy cuenta de lo que está ocurriendo allí en el campamento de Columbia. Genovevo prácticamente dió un golpe de estado.

Genovevo tuvo prisionero a Grau en Palacio aproximadamente como quince días, porque el jefe de la guardia era un coronel que le había puesto Genovevo. Eso fue cuando lo de Orfila y Cayo Confites. Eso nadie lo sabe, porque son cosas que nadie las ha comentado. Además, Grau tenía an veces pérdida de memoria, lo que muy poca gente sabe. Por ejemplo, él estaba leyendo un libro y cuando le daba eso marcaba el libro para no olvidarse. Grau estuvo como cuatro días con pérdida de memoria total. Usaron lo de Orfila como excusa para acabar con la expedición de Cayo Confites. Trujillo le dio un millón de dólares a Genovevo para que pusiera fin a Cayo Confites. Aunque el gobierno americano también presionó, lo que decidió la cosa fue el soborno. El gobierno americano respetaba a Grau. Orfila fue el 15 de septiembre, y a los tres o cuatro días desbarataron lo de Cayo Confites. Genovevo sabía que yo era un elemento vital en lo de Cayo Confites: resolví la estancia de los aviones que iban a bombardear Santo Domingo; resolví el problema del financiamiento con Alemán, y otras cosas. Aunque yo no figuraba en el grupo de dirigentes, pero las cosas que había que hacer, como hablar con el presidente o el jefe de la Marina de Guerra, lo hacía yo. Allí no podían llegar cinco o seis aviones sin que el presidente no lo conociera, y había que tenerlos en un aeropuerto con amplitud, como el del Mariel. Todo eso yo lo resolví. 

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La Habana bajo fuego: la Masacre de Orfila

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El balance de muertos y heridos dejado por estos "agentes del orden" estremeció a la opinión pública y el estamento político
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Por José del Castillo Pichardo
28/06/2008

La masacre de Orfila, del 15 de septiembre de 1947, brindó la excusa ideal al general Genovevo Pérez Dámera -conminado por Washington y "aceitado" por Trujillo- para desmantelar la expedición de Cayo Confites, bajo la premisa de imponer el orden y colocar en control del ejército las armas en manos de fuerzas irregulares. Por eso, siempre escuché de labios de Chito Henríquez, Tulito Arvelo, Dato Pagán y Pedro Mir -hombres "enchabolados" en el desolado cayo preferido de Hemingway y punto de observación naval durante la II Guerra Mundial por su proximidad al Canal de las Bahamas- que "lo de Orfila fue determinante en el fracaso de Confites". Uno se preguntaba entonces: ¿Qué sucedió en Orfila?

Bajo el gobierno de Grau (1944-48) cobraron fuerza los grupos de acción que se enseñorearon en la Universidad de La Habana aprovechando su fuero y ocuparon posiciones claves en la policía, dentro de un esquema de reparto favorecido por el presidente, cuyas rivalidades se resolvían al mejor estilo de Chicago, metralleta en mano. Entre los más destacados estaban el Movimiento Socialista Revolucionario (MSR), liderado por Rolando Masferrer -un egresado de Derecho, vinculado antes al partido comunista veterano de la Guerra Civil Española, director del semanario Tiempo en Cuba y comandante del Cayo-, en cuyas filas militaban Manolo Castro -expresidente de la Federación de Estudiantes Universitarios, director de deportes de Grau y pieza fundamental en el ensamblaje de la expedición de Confites- y el mayor Mario Salabarría -jefe nacional de investigaciones de la policía, veterano del bando republicano en España, también ligado a la expedición.

Asimismo, Acción Revolucionaria Guiteras, encabezada por el Dr. Eufemio Fernández -médico, combatiente de las Brigadas Internacionales, comandante de batallón en la expedición y participante tronchado de Luperón en 1949-, quien sería jefe de la policía secreta de Carlos Prío (1948-52). La Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR) dirigida por el legendario Emilio Tro -con experiencia en España y en la II Guerra Mundial, director de la academia de la policía nacional-, cuyo lema rezaba "la justicia tarda pero llega", era la encarnación de la acción misma.

Entre sus relacionados se hallaba Fidel Castro, presente en el Cayo, gracias a garantías previas dadas por Masferrer de que no se atentaría contra su vida, debido a la pugnacidad entre el MSR y este grupo. Todos los referidos, antitrujillistas militantes, colaboraron en los planes para derrocar al dictador dominicano.

(Policarpo Soler y Orlando León Lemus ¨El Colorao¨)

Lo de la barriada de Orfila en Marianao fue el estallido, traducido en masacre, de las rivalidades entre estos grupos, particularmente del MSR y la UIR, enquistados en la policía. Como refiere Ciro Bianchi Ross, en ella se enfrentaron el mayor Salabarría y el comandante Tro, quien se hallaba almorzando en casa del comandante Morín Dopico, jefe de Marianao. En mayo de 1947 Tro fue vinculado a un atentado del que salió ileso Orlando León Lemus (El Colorado), pareja gangsteril del célebre Policarpo Soler, quien en los 50 serviría a Trujillo y dejaría sus huesos en el país. El rebote llegó el 5 de septiembre, cuando el auto de Tro recibió más de 60 disparos, siendo heridos sus ocupantes, entre los que no se hallaba el director de la academia policial. La gente de El Colorado fue identificada como responsable, entre ellos el capitán Rafael Ávila, quien sería abatido a balazos días después. La investigación de este último suceso, encomendada a Salabarría, estableció mediante testigos la autoría de Tro. 

(El  Dr. Gustavo León Lemus (hermano de Orlando León Lemus ¨El Colorao¨) cuando era presentado ante el juzgado   junto a Roberto Enriques López por los sucesos sangrientos de Orfila)

La orden de arresto de Tro fue ejecutada por Salabarría de manera espectacular. Con más de 200 hombres, entre los cuales El Colorado y un grupo de oficiales policiales, procedieron a ametrallar la vivienda en la que se encontraba Tro. La respuesta fue una balacera que duró tres horas. Enterado Pérez Dámera entonces en Washington, envió tropas del ejército, junto a 20 tanques y camiones blindados, para poner fin al enfrentamiento. Ya en fase de entrega de los sitiados, la esposa embarazada de Morín Dopico fue ametrallada, junto a Emilio Tro, quien fue "colado" por una treintena de balazos, disparados por José Fallat (El Turquito). El balance de muertos y heridos dejado por estos "agentes del orden" estremeció a la opinión pública y al estamento político.

El senador Eduardo Chibás acusó a Grau de la tragedia, mientras éste retiraba su apoyo a la expedición antitrujillista y Pérez Dámera, ya en Cuba, procedía a desmantelarla, incrementando de paso su poder político y militar. Por eso, como decía Chito Henríquez entre sorbos de café y humo de cigarrillo, "Orfila le puso la tapa al pomo a Cayo Confites".


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En el siguiente  artículo no se dice que a Mario Salabarrá cuando fue detenido se le encontraron en los zapatos miles de pesos; concretamente: 11 billetes de mil pesos:


  

Gansterismo en Cuba. 3ra parte. Los sucesos de Orfila.

Por Maikel Mederos Fiallo
25 de julio, 2019


El presente artículo lo dedico como un modesto homenaje personal a la memoria del excepcional camarógrafo cubano Eduardo Hernández “Guayo”.

En trabajos anteriores reflejábamos el contexto histórico que antecede y las figuras principales involucradas en el enfrentamiento entre los distintos grupos de acción gansteril, el 15 de septiembre de 1947, en el reparto Orfila, Marianao. Las fuertes rivalidades entre Emilio Tro y Mario Salabarría dentro del marco institucional policiaco se van a reforzar por una serie de acontecimientos en los meses anteriores y que a continuación describimos.

El 26 de mayo de 1947 Orlando León Lemus “El Colorado” fue tiroteado cuando transitaba por la calzada de Ayestarán. Salió ileso y acusó a Tro del atentado. Fue el comienzo de una guerra a muerte entre ambos grupos rivales.

El 5 de septiembre, el automóvil de Tro fue acribillado a balazos, salvándose este. Durante el tiroteo reconocieron a uno de los agresores. Era el capitán Rafael Ávila, alias “Lechoncito”, perteneciente al grupo de El Colorado.

El 12 de septiembre, Ávila “Lechoncito” fue muerto a tiros en la bodega de 21 y D, del Vedado. Salabarría acusó a Tro del hecho, logrando obtener una orden judicial de arresto al día siguiente y amparado en ella, comenzó a buscarlo.

Nunca he tenido la oportunidad de conocer cómo fue que Mario Salabarría obtuvo la información, o sea, quién dio el pitazo… de que Emilio Tro se encontraba reunido para  un almuerzo en casa de Antonio Morin Dopico, ex jefe de la policía de Mariano, sita en calle 8, esquina a D. Estaban también allí Luis Padierne, Arcadio Méndez y Alberto Díaz González, todos miembros de la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR).

Probablemente el mismo Emilio Tro desconocía de la orden de detención que pesaba sobre él. Lo cierto es que sobre las tres de la tarde, estando sentados en el portal de la casa de Dopico, advirtieron la llegada de los primeros automóviles, precipitándose  hacia el interior de la vivienda, cerrando la puerta y comenzaron los tiros.

Entre los agresores figuraban Orlando León Lemus, El Colorado; Rogelio Hernández Vega, Cucú, segundo jefe de la Policía Secreta; José Fallat o Fayat, El Turquito; el teniente Roberto Pérez Dulzaides; el comandante Roberto Meoqui Lezama y otros hasta completar una tropa de unos 200 hombres, todos allegados a Salabarría, también presente, pero no todos pertenecientes al Servicio de Investigaciones Especiales y Extraordinarias, la dependencia policial que aquel dirigía.

Un huracán de balazos se desató entre ambas partes con profusión de ráfagas de ametralladoras que barrían literalmente todo a su paso, pero se imponía la parte sitiadora con mayor número de hombres y de armas.  La primera víctima fue el oficial Mariano Puerta Yergo, de la 11na. Estación de Policía. Enterado de los sucesos tomó un automóvil, junto con otros dos vigilantes, con la intención de luchar junto a su amigo Tro. No llegó a su destino. Lo fulminó una ráfaga de cuando trataba de ganar la casa sitiada.

En medio de la balacera Tro logró comunicarse por teléfono con el teniente Armando Correa. Le pidió que se dirigiera a Columbia y gestionara la intervención del Ejército, pues él y sus amigos temían ser ejecutados de caer en manos de Salabarría. Correa cumplió el encargo y en compañía de otros miembros de la UIR se personó en la sede del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Ruperto Cabrera los recibió, pero dispuso su retención a fin de evitar —aseveró— su participación en la refriega.

Otras gestiones se hacían en favor de los sitiados. Miembros de la UIR y elementos vinculados a Tro acudieron al Palacio Presidencial. No pudieron ver a Grau que atravesaba una crisis epiléptica con pérdida hasta de memoria (lo cual revelaría Salabarría años después). Lograron, sí, entrevistarse con Paulina Alsina, primera dama de la República, que les aseguró haber obtenido del Presidente la autorización para que el Ejército interviniera en el altercado. Genovevo Pérez Damera, en Washington, recibía noticias del asunto y ordenaba a las fuerzas armadas tomar cartas en el asunto.

Sobre las 6 de la tarde Tro y sus acompañantes agotaban sus municiones. La casa que les servía de parapeto estaba semidestruida y varios habían sufrido heridas, entre los sitiados Arcadio Méndez ya era cadáver en la sala. Dentro, estaba la familia de Dopico, por lo que se insistió en un alto al fuego para que estos salieran. Paralelamente comenzaban a llegar fuerzas del ejército con tanques y carros blindados.

Ciro Bianchi Ros narró magistralmente esta masacre y de su escrito citamos:

“El primero en salir de la casa fue Morín Dopico, quien llevaba en brazos, herida a sedal, a su hija Miriam, de apenas diez meses de nacida. El Ejército lo conduciría al Hospital Militar en calidad de detenido. Luego salió Aurora Soler de Morín, en estado de gestación, y detrás Emilio Tro. Todo parecía haber terminado cuando se escuchó de nuevo el tableteo de una ametralladora, y la esposa de Morín cayó al suelo herida de muerte. Un policía la tomó por los brazos para levantarla, y Tro trató de alzarla por los tobillos con el propósito de sacarla a la calle. No pudo concluirse la gestión, porque apenas llegados a la acera se escuchó una ráfaga más y Tro se desplomó cosido a balazos. Tenía 15 perforaciones en el tórax, dos en la región escapular, seis a flor de piel, tres en el hombro, una en el muslo y otra más en la cara que le destrozó el maxilar superior y le vació el ojo derecho.

Las imágenes cinematográficas captadas por Guayo para el Noticiero Nacional pusieron en evidencia o corroboraron la culpabilidad de algunos de los hombres de Salabarría en los sucesos. En el documental se aprecia cómo El Turquito dispara sobre la señora Soler y Emilio Tro, hiere de pasada al chofer de este y al capitán De la Osa, ayudante del Jefe de la Policía, y fulmina al teniente Padierne, uno de los hombres de Tro. Otra escena capta a Pérez Dulzaides, teniente de la Policía Nacional, encañonando con su ametralladora a los rendidos, en especial a Tro cuando, de rodillas, trataba de levantar el cuerpo agonizante de la esposa de Morín Dopico. Dulzaides fue entrevistado en Columbia con tanta violencia que perdió el conocimiento en dos ocasiones. El cadáver del capitán Arcadio Méndez apareció en la sala de la casa, apenas empezaron a disiparse los gases lacrimógenos lanzados al interior de la vivienda.
El hecho execrable de disparar contra personas ya rendidas provocó una grave riña entre los sitiadores, ya que muchos de ellos increparon a sus compañeros por haber actuado de esa forma. De cualquier manera, el Ejército impidió que prosiguiera la matanza, exigió la entrega inmediata de las armas, y Landeira procedió a la detención de Salabarría y de no pocos agentes a sus órdenes. De inmediato el pleno del Tribunal Superior de la Jurisdicción de Guerra y Marina radicó la causa 95 de 1947 del Estado Mayor General del Ejército contra Mario Salabarría Aguiar, Antonio Morín Dopico y numerosos oficiales, por los delitos de homicidio, desorden público, atentado y daños a la propiedad. También un buen número de civiles quedaba a disposición de los tribunales ordinarios. Cucú Hernández Vega, segundo jefe de la Policía Secreta, se personó voluntariamente ante el coronel Oscar Díaz, oficial investigador de la causa, pero hubo que ordenar el arresto del comandante Meoqui Lezama por no comparecer al llamado de una citación judicial. Orlando León Lemus, El Colorado, se esfumó. En su afán de encontrarlo, el Ejército ocupó, sin éxito, el hotel Sevilla, donde se le suponía escondido, y luego la Guardia Rural lo buscó por el interior de la Isla. Se sabría después que permaneció oculto en la casa del senador Paco Prío hasta su salida clandestina hacia México”.


“En la necrópolis de Colón, una lápida de grandes proporciones que resguarda un panteón tiene inscritos seis nombres y una fecha: Emilio Tro Rivero, Luis Padierne Labrada, Alberto Díaz González, Arcadio Méndez Valdés, Mariano Puertas Yero y Aurora Soler de Morín; 15 de septiembre de 1947. Por cada uno de esos nombres, la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR) la organización fundada por Tro, escribió el de uno de sus asesinos: Mario Salabarría, Roberto Meoqui, Rogelio Hernández Vega… lo que equivalía a una condena a muerte. Escribieron asimismo el nombre de Cossío del Pino (será objeto de un futuro artículo este caso). Consideraban que la prohibición de la exhibición del documental de Guayo, de la que fue responsable, lo hacía cómplice de la tragedia”.

Toda la balacera fue cubierta, a riesgo para sus propias vidas, por varios periodistas. Frente a la entrada principal de la residencia se situó el fotógrafo Louis Hamburg, corresponsal de varias publicaciones norteamericanas en La Habana y unos metros detrás a la derecha se ubica el camarógrafo del Noticiero Nacional Eduardo Hernández (Guayo). Los hombres con cámaras comienzan a fotografiar y a filmar lo que serían los momentos más dramáticos de esa masacre.

Las fotografías que captó Louis Hamburg durante los sucesos las publicó en el periódico El País, en Prensa Libre e Información. Los senadores Pelayo Cuervo y Eduardo R. Chibás utilizaron estas en el Senado como pruebas acusatorias. El reportero estadounidense una vez publicadas las fotos, recibió amenazas de muerte de los miembros del grupo de Salabarría y tuvo que irse de regreso a Estados Unidos.

Otros reportes gráficos fueron captados por Panchito Pérez, de El País, Narciso Báez, de Prensa Libre, Amador y Raúl Vales, de Bohemia y Miguel Buendía, del Diario de la Marina. El material gráfico de estos profesionales del lente fue requisado por el Ejército y sirvió de evidencia contra los encartados Salabarría, El Colorado, Roberto Meoqui, Rogelio Hernández Vega.

Uno de los principales encartados fue José Fallat, alias El Turquito, retratado en el momento que masacraba a Tro, a la esposa de Morin Dopico y a los dos acompañantes cuando salían desarmados de la casa. Al mostrarle las fotografías cuando ametrallaba a Tro, El Turquito expresó:
"Los fotógrafos tienen la culpa de que estemos encerrados. Están enamorados de mi".
Y dirigiéndose al fotógrafo de Prensa Libre Narciso Báez que lo retrataba en el juzgado le advirtió:
"A ustedes, los fotógrafos, son los primeros que vamos a matar después de estos".

Probablemente cuando lea estos párrafos, mi amigo Eduardo Hernández Gabelas, miembro de nuestra comunidad y por entonces un niño, recuerde la escolta que le tuvo que ser situada hasta para ir a la escuela ante las amenazas de los gánsteres.

Por supuesto, esta historia del gansterismo en Cuba continuará… Complaceremos los pedidos expuestos en comentarios en las partes anteriores.
Un saludo para todos.
Bibliografía:
Bianchi Ros, Ciro. “Cantar a Cuba. Una historia diferente”, 2012.
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Mario Salabarria cuando fue detenido  por un supuesto plan de atentado contra el tirano Fidel Castro Ruz en 1965


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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En el artículo El asesinato de Aracelio Iglesias: acercándonos a la verdad  del hoy finado historiador Newton Briones Montoto (octogenario recientemente muerto en extrañas  circunstancias en una pelea diurna a puños en la Avenida de 5ta Avenida en el reparto de Miramar, sin indicios de haber sido víctima de un atraco; Newton había sido casi 30 años oficial del Departamento de Seguridad del Estado)  se lee: A menudo descubrimos que lo que «todo el mundo sabe» es errado y que lo que no sabíamos, es fascinante.... El atentado ocurrió el 17 de octubre de 1948 y el líder portuario murió al día siguiente en el recién estrenado gobierno de Carlos Prío Socarrás.

En el marco de la II Guerra mundial existió la Alianza Auténtica Socialista; en las bases del PRC(A), popularment conocido como  Partido Auténtico, que fue fundado en 1934 se expresa que  dicho partido político  es nacionalista, antimperialista y socialista. En la segunda mitad de esos años 30s  existieron coordinaciones entre el brazo armado del partido comunista, la Organización Auténtica (brazo armado del Partido Auténtico con Segundo Curti Messina y Carlos Prío Socarrás a la cabeza) y la organización terrorista de Antonio Guiteras como fue, por ejemplo: el tiroteo a la gran y pacífica manifestación del ABC en el Parque de la Fraternidad donde hubo muertos y heridos. De los años 30s  hay documentos del gobierno de Cuba para el gobierno de EE.UU.  donde  se califica de comunistas (entre otros varios cientos de personas)  a Carlos Prío y a Eduardo Chibás; quizás eran calificados así  por aquello de: ¨Dime con quién andas y te diré quién eres¨.,  pues ambos fueron anticomunistas  declarados  por sus palabras y por sus acciones, aunque he leido que Eduardo Chibás Ribas había pertenecido en su juventud y  por breve  tiempo al Ala Izquierda Estudiantil.


Segundo Curti Messina  al lado del Presidente Carlos Prío Socarrás

En el sitio Cuba Militar se lee:

¨ Lucha contra el gangsterismo

El gangsterismo, las pandillas callejeras que ajustaban cuentas en las calles de La Habana en los años 40, fue uno de los problemas más grandes de la sociedad de entonces, y un gran reto para el gobierno. Fueron erradicadas sólo con el poder de los militares tras el Golpe de estado de Batista en 1952.

Los críticos de Curti alegan que éste trató de usar métodos de dudosa legalidad para combatir el pandillerismo. El diario The Havana Post del 23 de junio de 1945 publicó que a Curti Messina se le ocurrió el plan de organizar un comando personal formado con criminales del Presidio Nacional (Isla de Pinos) que serian indultados a cambio. Según los periodistas, Curti persuadió al presidente Grau para que conmutara las sentencias de los elegidos, en ocasión de la amnistía del 20 de mayo de 1945.

El Ministro de Justicia, Carlos Eduardo de la Cruz Montiel, señaló que en la lista aparecía cierto Cárdenas, convicto por violación, el cual no parecía aconsejable indultarlo. Grau propuso que borrara de la lista la acusación de Cárdenas sin quitarlo de la lista, y Cruz Montiel aceptó de mala gana. Sin embargo, el cargo de violación apareció por error del impresor en el decreto de indulto (publicado en la Gaceta Oficial, del 4 de junio de 1945). Comenzó un escándalo, y Grau se vio obligado a destituir a Cruz Montiel, exigiéndole atribuirse el error. Pero trascendió no sólo la renuencia del Ministro de Justicia a indultar al reo Cárdenas, sino también la ocurrencia de Curti Messina de formar el grupo.

Sin embargo, Segundo Curti negó tales métodos. En 1990 fue entrevistado al respecto por el historiador cubano Newton Briones Montoto, que reconoció que a veces no fue muy delicado con Curti, haciéndole preguntas embarazosas sin tomar en consideración sus 80 años.¨


Con la dictadura  Castrista  que hay en Cuba desde hace más de 65 años en muchas ocasiones no son necesarias esas  pruebas sólidas y es suficiente (sobre todo en los hechos políticos) la CONVICCIÓN, ya que desde hace más de 65 años los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, están sujetos al papel rector del Partido Comunista de Cuba sobre la sociedad cubana, el único partido político que la dictadura  acepta legalmente desde el 7 de enero de 1959.

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Tomado de https://espaciolaical.net/

Los sucesos del Teatro Principal de la Comedia

Por: Pablo Llabre Raurell

22 septiembre, 2020

Si queréis no repetir el pasado, estúdialo.

Por Baruch Spinoza

El escenario de la tragedia

El Teatro Principal de la Comedia se inauguró el 29 de octubre de 1921 con el estreno de la obra de Pérez Galdós La de San Quintín. Situado en el local del antiguo Teatro Heredia, en Ánimas entre Prado y Zulueta, pronto se convirtió en un importante centro cultural donde se presentaban obras teatrales y servía de escenario para eventos sociales, políticos y sindicales.

El 30 de septiembre de 1940, décimo aniversario de la muerte de Rafael Trejo, quien cayó herido de muerte en una manifestación contra la tiranía de Machado, hubo un tiroteo durante la velada conmemorativa. Miembros y simpatizantes del Partido Revolucionario  Cubano (Auténtico) se enfrentaron a tiros con militantes del Partido Comunista dentro del teatro. Hubo cuatro muertos y ocho heridos. El hecho refleja la cultura de la violencia que imperaba en la isla, herencia del colonialismo español.

Violencia como método

España utilizó el asesinato político como herramienta para imponer su política colonial en Cuba. Llegó incluso a contratar sicarios para esa labor. El Capitán General de la Isla, Dionisio Vives, en 1870 encomendó sin éxito al «tuerto Morejón», un asesino, ex oficial de la policía, la muerte del padre Félix Varela, residente en los Estados Unidos. En la zona de Majaguabo, Manuel Hechavarría, un sicario al servicio de la metrópoli, intentó darle muerte al general Antonio Maceo; en 1874, el preso común José de las Mercedes Colás fue contratado con idénticos propósitos; el 9 de noviembre de 1894, en San José, Costa Rica, Maceo fue herido de bala a la salida de un teatro; en Haití, en 1879, los agentes de la metrópoli Quintín Díaz y Antonio Pérez, dominicanos de origen, intentaron eliminar al Titán de Bronce; Vicente García fue envenenado en Caracas, Venezuela, a donde había marchado al término de las hostilidades, tras el Pacto del Zanjón; en Tampa, en 1892, Martí sobrevivió a un intento de envenenamiento pagado por el Cónsul español.

Con el nacimiento de la República en 1902 el crimen político no disminuyó. Los casos de violencia por desavenencias políticas llenaban las planas de los periódicos. En ocasiones no distinguía fronteras. El 10 de enero de 1929, fue asesinado en México el líder estudiantil Julio Antonio Mella por orden del dictador Gerardo Machado

Dos partidos rivales

Como se expuso al inicio, en el Teatro Principal de la Comedia chocaron simpatizantes del Partido Auténtico (PRCA) con miembros de Unión Revolucionaria Comunista (Partido Comunista). Las rivalidades entre las dos agrupaciones comenzaron en el año 1934 en los planteles de los Institutos de Segunda Enseñanza de la Víbora y de La Habana, entre otras razones por el control de las Asociaciones de Alumnos.

El Partido Comunista de  Cuba había nacido en 1925. Entre sus fundadores estuvieron Julio Antonio Mella, Alejandro Barreiro, José Miguel Pérez, Carlos Baliño y Fabio Grobart. Por motivos de estrategia política cambió de nombre con frecuencia: Partido Comunista, Unión Revolucionaria Comunista (URC) y, en 1943, Partido Socialista Popular (PSP), a propuesta del historiador José Luciano Franco.

El 15 de enero de 1934 cae el gobierno revolucionario Grau-Guiteras por la traición del coronel Fulgencio Batista. Tres semanas después, el 8 de febrero, miembros del Directorio Estudiantil Universitario (DEU), reunidos en el local de la revista Alma Máter, fundan el Partido Revolucionario Cubano Auténtico (PRCA). Sus estatutos recogen el programa del DEU, que el «gobierno de los 100 días» no terminó de cumplir al ser derrocado. El PRCA tuvo una marcada influencia del movimiento de izquierda más importante del Perú, el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana), que planteó la necesidad de integrar en el socialismo al indio. Su fundador fue Víctor Raúl Haya de la Torre. Por tales razones, los auténticos se proclamaban socialistas, nacionalistas y antimperialistas. Entre sus figuras estuvieron Ramón Grau San Martín, Carlos Prío, Manuel Antonio de Varona, Segundo Curti, Rubén de León, Eduardo Chibás y Alberto Inocente Álvarez.

En 1935 hubo una distensión en las hostilidades entre auténticos y comunistas. Tras el fracaso de la huelga general de marzo de 1935, el jefe del ejército, Fulgencio Batista, desató una violenta ola represiva. Los coroneles José Eleuterio Pedraza y Jaime Mariné, dirigieron las operaciones. La rama insurreccional del Partido Comunista, Ejército Libertador, dirigida por Ramón Nicolau; la Joven Cuba, fundada por Antonio Guiteras, y la Organización Auténtica (O/A), rama insurreccional del Partido Auténtico que dirigieron Carlos Prío y Segundo Curti, coordinaron acciones conjuntas contra la dictadura. Se efectuaron sabotajes, atentados, acopios de armas y acciones para recaudar fondos.

Elecciones y pacto de la discordia

A principios de 1938 Batista llegó a un acuerdo con Unión Revolucionaria Comunista (URC) para las elecciones de 1940. Necesitaba el apoyo de un movimiento con base popular. Se creó la Coalición Socialista Democrática. Esta unión, meramente coyuntural, atizó de nuevo las hostilidades entre auténticos y comunistas.

Los comicios tuvieron lugar el 18 de julio de 1940. La Coalición Socialista Democrática derrotó al frente oposicionista de Ramón Grau San Martín, líder del PRCA. Aunque Batista obtuvo la mayoría de votos, no fueron elecciones limpias. En pueblos del interior el ejército coaccionó a los votantes auténticos. Los jefes de regimiento Manuel Benítez, Raymundo Ferrer y Abelardo Gómez Gómez, realizaron deportaciones, dieron plan de machete, efectuaron secuestros de cédulas e hicieron amenazas de muerte. El Código Electoral entonces vigente (anterior al de 1943) fue otra carta de triunfo. No contemplaba el voto directo, en violación al artículo 98 de la Constitución de 1940.

Los enfrentamientos

De 1938 a 1944 hubo decenas de choques entre auténticos y comunistas. Los escenarios fueron diversos: los planteles de los Institutos de Segunda Enseñanza, los sindicatos obreros, la Universidad de la Habana y los espacios públicos como cines, teatros, etc. Los auténticos fueron apoyados por la organización, Acción Revolucionaria Guiteras (ARG). Sus fundadores simpatizaban con el PRCA y muchos de sus miembros eran también militantes, como Lázaro de Betania y Alfredo Flores.

Acción Revolucionaria Guiteras (ARG) había sido creada en 1939. Su fundador fue Pedro Fajardo Boheras (Manzanillo), veterano de la Guerra Civil Española, miembro de Joven  Cuba y estrecho colaborador de Guiteras. Fue asesinado el primero de enero de 1941 por el jefe de la Oficina de Control (SIM), Mariano Faget. Al llegar a la presidencia Grau San Martín, en octubre de 1944, recibieron cargos en los cuerpos represivos y comenzaron a ajusticiar a los esbirros de anteriores dictaduras. Pero la corrupción existente los fue contaminando, se convirtieron en un grupo gansteril y participaron en el asesinato de líderes sindicales, la mayoría comunistas. Entre sus miembros estaban Orlando León Lemus (El Colorado), Jesús González Cartas (El Extraño), Rogelio Hernández Vega, Juan Valdés Morejón, Aida Pelayo, Héctor Aldama Acosta, Raúl González Jerez, Alfredo Flores, Lázaro de Betania y Fulgencio Cruz.

 Violencia sindical

El atentado contra el dirigente obrero Sandalio Junco es un ejemplo de las pugnas entre auténticos y comunistas en la arena sindical. De origen humilde, panadero de profesión, orador excepcional, en sus inicios Sandalio Junco militó en el Partido Comunista y visitó la Unión Soviética en dos ocasiones; pero luego rompió con la línea estalinista de esta organización y junto a Charles Simeón fundó el Partido Bolchevique Leninista, seguidor de las directrices del revolucionario ruso León Trotsky. De las filas trotskistas pasó a Joven Cuba y finalmente al Partido Revolucionario Cubano (Auténtico). El 8 de mayo de 1942, fue ultimado a tiros en el Ayuntamiento de Sancti Spíritus por miembros de Unión Revolucionaria Comunista, durante un homenaje a Antonio Guiteras. El alcalde de la ciudad, Joaquín Escribano, de filiación auténtica, había prestado el local. Días antes habían aparecido en esa ciudad unos volantes que decían: «Sandalio Junco no hablará». Uno de sus ejecutores, Isidro Pérez, por este crimen fue condenado a prisión durante el gobierno de Grau.

Violencia en los Institutos

La muerte del joven Gregorio Montesinos, estudiante del curso nocturno del Instituto de Segunda Enseñanza de la Habana, de militancia en el autenticismo, fue también un eslabón en la cadena de violencia registrada en los centros de Segunda Enseñanza. Montesinos fue balaceado frente al plantel por un miembro de Unión Revolucionaria Comunista, de apellido Oliveros, conocido por «Mi Tierra». Oliveros fue detenido y conducido a la tercera estación de policía, pero quedó en libertad. Los estudiantes del Instituto y miembros de ARG Leonel Gómez y Herminio Díaz intentaron en vano ajusticiarlo.1 Logró escapar y tras la llegada de Grau a la presidencia fue sancionado por homicidio.

En 1941 hubo un grave incidente en el Instituto de Santa Clara durante un congreso estudiantil. Acudieron delegados de los diversos institutos del país. Rolando Masferrer presidió la delegación de Unión Revolucionaria Comunista. Los líderes estudiantiles Lázaro Ascencio, Ricardo Linares y Jorge Besada también participaron. Acción Revolucionaria Guiteras envió a Emilio Tro,2 Francisco (Paco) Villanueva y a Luis Felipe (Wichy) Salazar, junto a otros miembros.

El evento tuvo lugar en el Aula Magna. Por Unión Revolucionaria Comunista habló Carlos Franqui, quien al terminar su alocución gritó: «Viva Unión Revolucionaria Comunista», «Viva Rolando Masferrer».3 Su arenga provocó una riña que terminó a tiros. Masferrer disparó a diestra y siniestra. Tro hirió en una mano al estudiante comunista Saúl Boullanger.4 Hubo además varios heridos.

El décimo aniversario

Volvamos al Teatro Principal de la Comedia. Los preparativos del homenaje a Trejo estuvieron a cargo de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), presidida entonces por Norberto Martínez,5 y la Juventud del Partido Auténtico, dirigida por Luis Orlando Rodríguez.6 Acordaron no invitar a Unión Revolucionaria Comunista por formar parte del gobierno de Batista. Y como medida preventiva se entregó un pase a los invitados.7 La seguridad estuvo a cargo de Acción Revolucionaria Guiteras (ARG). El grupo envió a Orlando León Lemus (El Colorado), Rogelio Hernández Vega, Raúl González Jerez, Lázaro Cordero, Domingo Hernández, Jacinto Fernández Torras y José Antonio Aguiar, entre otros.8

El acto

El homenaje comenzó en horas de la noche. Los auténticos Luis Orlando Rodríguez, Manolo Maza, Armando Dalama, Rubén Acosta,9 Antonio (Tony) Santiago y Orlando Manrique también estaban presentes. Unión Revolucionaria Comunista envió un destacamento de los grupos de Auto Defensa que estuvo integrado por el jefe de la Comisión de Orden del Partido y Secretario General de la Federación de Trabajadores del Puerto, Manuel Porto Dapena, Rolando Masferrer, Manuel Luzardo y Bernardo Martínez Niebla,10 entre otros. Ellos no tenían pase de entrada.

Al llegar al teatro las puertas ya estaban cerradas. Tocaron fuertemente; pero no hubo respuesta. Entonces comenzaron a empujarlas. Desde dentro abrieron y se inició una pelea a puñetazos que se extendió por el portal y el vestíbulo del inmueble. Varios miembros de URC ocuparon el pasillo central, otros intentaron controlar los pasillos laterales de las lunetas, pero allí estaban los miembros de ARG.11 Entonces comenzó el tiroteo.

No se ha podido precisar quien hizo el primer disparo. Los miembros de URC se lo atribuyen a El Colorado. Los auténticos a Masferrer. La balacera se extendió a las afueras del teatro. Raúl González Jerez fue visto corriendo de espaldas y disparando al mismo tiempo.12 Efectivos de la Tercera Estación de Policía, situada en Dragones y Zulueta, acudieron al lugar y realizaron varias detenciones, entre ellas a Rolando Masferrer.

En la reyerta murieron los auténticos Pedro Vior Cisneros y Francisco Flores Iturralde. Manuel Porto Dapena fue herido de bala en el hígado. Sus compañeros lo llevaron al Hospital Calixto García; pero no logró sobrevivir. Su cadáver fue velado en el sindicato de los Dependientes de Almacén, ubicado en la calle San Ignacio, Habana Vieja. El Secretario General del Partido Comunista, Blas Roca, despidió el duelo en el Cementerio de Colón. Fueron heridos los estudiantes Rafael Hidalgo, Navarro y el alumno de la Escuela de Medicina Héctor Ponsdomenech; además, un hermano de Rubén Acosta y Orlando León Lemus, de cuatro balazos. Con la ayuda de Rogelio Hernández Vega, El Colorado escapó y se refugiaron en la residencia del abogado Luis Felipe Almagro, en el Cerro.

(En la foto Orlando León Lemus ¨El Colorao¨ y otros acusados. Orlando León Lemus tenía familiares cercanos en el Poder Judicial y, que yo sepa, nunca fue condenado. Foto y comentario del Bloguista de  Baracutey Cubano)

El Tribunal de Urgencia formuló cargos contra León Lemus y Hernández Vega. El doctor Almagro los representó en el proceso. El Colorado estaba amenazado de muerte por la policía y acudía a las sesiones del juicio escoltado por miembros de ARG. Las fotos y los titulares de prensa que detallaban el proceso le dieron notoriedad. Los sucesos de La Comedia constituyeron su bautizo de fuego y lo dieron a conocer como hombre de acción.13

Trayectoria de algunos participantes

 Rolando Masferrer Rojas fue una extraña mezcla de intelectual, gánster y hombre de acción. Nació en la ciudad de Holguín en 1918 y era nieto de oficiales mambises y sobrino de Luis Felipe Masferrer, lugarteniente de Guiteras. Tocaba el piano para deleite de sus amigos y sacaba con rapidez la pistola ante sus enemigos.14

A los 17 años militó en Joven  Cuba. Fue encarcelado tras la huelga de mazo de 1935. En 1937 se incorporó a las Brigadas Internacionales en defensa de la República Española y fue herido en la batalla del Ebro. En España se relacionó con el Partido Comunista y estrechó amistad con el mariscal Joseph B. Tito, más tarde presidente de Yugoeslavia.

A su regreso a Cuba ingresó en el Partido Comunista y trabajó en el diario de esa organización, Noticias de Hoy, hasta que en enero de 1945, junto a Carlos Montenegro, Luis Felipe Rodríguez y otros periodistas fundó el semanario Tiempo en Cuba con el aporte de 500 pesos abonados por el secretario de la Universidad y exmiembro del Directorio Estudiantil Universitario, Ramón (Mongo) Miyar. Esta publicación contó en su Consejo de Redacción con el economista Raúl Cepero Bonilla y su administración estuvo a cargo del doctor Eufemio Fernández, también veterano de la Guerra Civil Española y de las expediciones de Cayo Confites y Luperón.. A partir de aquel momento comenzó a manifestar serias discrepancias con la alta dirigencia del Partido Socialista Popular, nueva denominación del Partido Comunista, a la que acusó de soberbia, de emplear métodos de intimidación dentro del seno de la militancia y de no admitir crítica alguna a sus altos cargos. A esto sumó la polémica ideológica entre los dirigentes comunistas Jacques Duclos, francés, y Earl Browder, norteamericano, cuyas posiciones favorables al entendimiento entre capitalistas y obreros eran tachadas de claudicantes y revisionistas, pero habían sido compartidas poco antes por algunos líderes del PSP. Los redactores del semanario se declaraban partidarios de analizar profundamente aquella controversia.15

Hoy les respondió a través de un editorial en el que fustigó a los críticos del PSP, mas a la semana siguiente, en el número del 12 de agosto, Tiempo en Cuba volvió a la carga para insistir en los puntos anteriores. Según parece, esto superó el nivel de tolerancia de la Comisión Ejecutiva del PSP, la cual en una Resolución publicada el 22 de agosto de 1945 dio a conocer la expulsión de Rolando Masferrer, Carlos Montenegro, Luis Felipe Rodríguez y otros por lanzar injurias y calumnias a esta organización, intentos divisionistas, indisciplina, deseos de perjudicar al partido y agresión a la clase obrera y al pueblo. También en 1945 Masferrer terminó en la Universidad de La Habana la carrera de Derecho y por sus elevadas calificaciones recibió el Premio Dolz, que le aseguraba una plaza de abogado de oficio en la Audiencia de La Habana.

El 6 de abril de 1947 Masferrer participó en la fundación del Movimiento Socialista Revolucionario (MSR), junto al exprofesor de Filosofía de la Universidad de Heidelberg, Alemania, Boris Goldenberg; el ex presidente de la FEU Manolo Castro; el veterinario, Julio Salabarría; el abogado Eduardo Corona; Eufemio Fernández y el concejal del Ayuntamiento y miembro de Legión Revolucionaria de Cuba (LRC), José Díaz Garrido. Fue jefe del Batallón Sandino durante la expedición de Cayo Confites, organizada por el MSR y exiliados dominicanos para derrocar la dictadura de Trujillo.

En 1948 resultó electo Representante a la Cámara e inició su ascendente carrera gansteril. Al ocurrir el golpe de estado de Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952 se presentó en la Universidad de la Habana en zafarrancho de combate para defender la Constitución y al gobierno legítimo de Carlos Prío. Lo acompañaban el excoronel del Ejército Republicano Español Valentín González (Campesino), Antonio (Cuchifeo) Cárdenas, Alonso Cué y Armentino Feria (El Indio), pero no recibió apoyo estudiantil.

En horas de la noche de aquel día fue arrestado en su domicilio de Arroyo Arenas por orden del nuevo jefe del SIM, el capitán Manuel Ugalde Carrillo. El congresista Caiñas Milanés, de visita en su casa, también fue detenido junto a él. Quedaron en libertad horas después. Durante varias semanas continuó trabajando en el periódico de su propiedad, Tiempo en  Cuba. Desde Belgrado el mariscal Tito le envió una carta invitándolo a Yugoslavia por razones de seguridad personal; pero no aceptó la propuesta y decidió permanecer en Cuba. Poco tiempo después se unió a los golpistas. Su otrora enemigo, el ministro de Información, Ernesto de la Fe, tramitó su ingreso. Cuando un amigo periodista le reprochó duramente su traición, le dijo: «Hay que ser pragmático».16

En 1956 Masferrer organizó el grupo paramilitar Los Tigres, que cometió innumerables crímenes contra la población. El primero de enero de 1959 huyó a los Estados Unidos junto con varios colaboradores a bordo de su yate, el Olokún. Murió en la ciudad de Miami el 31 de octubre de 1975, víctima de un atentado con un explosivo colocado debajo de su auto.

El «rojo» y el Colorado (Orlando León Lemus)

Las balas que hirieron al Colorado en el Teatro Principal de la Comedia las disparó Masferrer.17 Años después la enemistad entre ellos quedó a un lado. Se cumplía el adagio «el enemigo de mi enemigo es mi amigo». En 1948, hicieron un pacto para enfrentar un peligroso rival: la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR).18 Al grupo se unió el pandillero Policarpo Soler. La temible coalición asesinó a varios miembros de la UIR, como Justo Fuentes Clavel, vicepresidente de la FEU, el sargento de la policía Rubén Darío González y los hermanos Noel y Luis Felipe (Wichy) Salazar, entre otros.

Unos huyen y otros se quedan

Tras el golpe militar, El Colorado enfrentó a la dictadura. No huyó del país; permaneció en Cuba. Policarpo Soler envió a su esposa, Caridad Díaz, a hablar con el periodista Luis Ortega para que gestionara con Batista su salida del país.19 Ortega habló con el tirano y en la conversación Batista le preguntó: «¿Que tú opinas, Luis?» «Déjalo ir —respondió Ortega—. Que se vayan todos “los pistoleros”. Quítate ese problema de encima». Así fue. Policarpo viajó a España y Ernesto de la Fe lo acompañó al aeropuerto. De España se trasladó a la República Dominicana para ponerse al servicio del dictador Rafael L. Trujillo, quien lo hizo General y años después lo mandó a asesinar.

De nuevo las armas

Para el Colorado la vida clandestina era un hábito. No dormía en el mismo sitio por un tiempo prolongado. Se teñía el pelo, usaba espejuelos oscuros y evitaba lugares públicos. En una ocasión envió un recado al presidente de la FEU, José Antonio Echevarría, para entregarle unas granadas de mano, pero su muerte inesperada lo impidió.20

El 24 de febrero de 1955 León Lemus iba a participar en un atentado contra Batista planeado por militantes de la Organización Auténtica (O/A), entre ellos Menelao Mora Morales. Se efectuaría en el Palacio Presidencial durante la toma de posesión del dictador, con granadas de mano. El día antes, durante un traslado de armas, una granada explotó en el automóvil que conducía Orlando Morejón, vecino de Estrada Palma # 156. Sufrió una herida grave en la mano y la policía lo arrestó en el hospital. No resistió el interrogatorio de tercer grado al que fue sometido. Por sus declaraciones los agentes ocuparon el armamento escondido en la calle Figueroa # 166. Morejón confesó, además, que pertenecía al grupo del Colorado e informó el lugar de su escondite.21

El 24 de febrero de 1955, en horas de la madrugada, efectivos de la Policía Nacional, el SIM y el Buró de Investigaciones rodearon el domicilio de la calle Dureges # 211, entre Santos Suárez y Enamorados, refugio del Colorado y de José (Mitico) Fernández.22 De inmediato estalló un intenso tiroteo. El teniente coronel Lutgardo Martín Pérez y el vigilante Herminio Pérez resultaron heridos. Se ordenó entonces un alto al fuego. Martín Pérez habló con el Colorado y les prometió que respetarían sus vidas si deponían las armas.23 Los sitiados aceptaron la oferta, pues estaban rodeados y no tenían escapatoria. Tras la rendición el coronel Hernando Hernández entró a la casa y ultimó al Colorado. Mitico fue asesinado en uno de los dormitorios. Su cadáver fue arrojado en la carretera de Vento. En octubre de 1956, tras la muerte del brigadier Rafael Salas Cañizares en los sucesos de la Embajada de Haití, Hernando Hernández fue nombrado jefe de la Policía Nacional.

En 1956, durante los preparativos de la expedición del yate Granma, Fidel Castro envió desde México a la revista Bohemia un artículo que salió publicado bajo el título «Frente a todos». En el escrito menciona a Orlando León Lemus de la siguiente manera: «… al Colorado lo ultimaron en la calle Dureges, muriendo frente a la tiranía, reivindicándose de sus errores».24

Notas

1. Conversaciones del autor con Leonel Gómez Pérez. Miami Florida 1999-2019. Dirigente estudiantil del Instituto de Segunda Enseñanza de la Habana, de 1942 a 1947. Miembro de Acción Revolucionaria Guiteras. Sobrevivió a dos atentados durante el gobierno de Grau. Fue herido en ambos. El SIM lo acusó de participar en el ataque al cuartel Moncada. Estuvo encarcelado junto a los asaltantes en la prisión de Boniato, en Santiago de  Cuba. Fue absuelto en el juicio. Participó en un frustrado atentado a Batista en la calle Línea. Se asiló en la embajada de Haití. Marchó a Costa Rica. Regresó a Cuba en 1959. Abandonó el país en 1962. Se radicó en Venezuela. Reside en Miami.

2. Emilio Tro Rivero. De tendencia anarcosindicalista. Militó en Joven Cuba. Sufrió prisión tras la huelga de marzo de 1935. Se incorporó al grupo Acción Revolucionaria Guiteras. Participó en varios atentados. Combatió con el ejército norteamericano en la Segunda Guerra Mundial. En 1946 fundó la organización, Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR). El presidente Grau lo nombró Comandante de la Policía. Fue asesinado el 15 de septiembre de 1947, durante la masacre del reparto Orfila, en Marianao.

3. Conversaciones del autor con el periodista Pedro Yanes. Miami Florida. 1991-2020. Destacado dirigente estudiantil del Instituto de Segunda Enseñanza de Sagua la Grande, en la década del 40. Miembro fundador de la Federación Estudiantil de Institutos (FEI). Participó de manera aguerrida en las luchas estudiantiles de su época. Abandonó el país en 1960 y en Nueva York llegó a ser propietario de dos librerías. Reside en Miami. Carlos Franqui. Periodista y escritor. Militó en el PSP y fue corrector del diario Hoy hasta noviembre de 1946 (Ver Tiempo en Cuba, 17 de noviembre de 1946, p. 6). Entonces pasó a trabajar en la redacción del semanario Tiempo en Cuba, de Rolando Masferrer, donde no permaneció mucho tiempo. Combatió la dictadura de Fulgencio Batista y llegó a ser Comandante Rebelde y director del periódico Revolución, órgano del Movimiento 26 de julio. Desertó durante una misión diplomática en Italia en 1968. Se radicó en Puerto Rico, donde falleció en 2010.

4. Conversaciones del autor con los siguientes: Pedro Yanes (idem). El abogado Ricardo Linares. Miami Florida. 1998-2003. Dirigente estudiantil. Miembro del Comité Estudiantil de Superación Universitaria (CESU) junto a Manolo Castro. Militante del Partido Revolucionario  Cubano Auténtico. Abogado del dueño del cabaret Tropicana, Martín Fox. Trabajó en el negocio de los casinos con los hermanos Dino y Eddy Cellini, miembros de la mafia.

5. Norberto Martínez. Médico. Dirigente estudiantil. Presidente de la FEU en la década del 40. Miembro del Partido Revolucionario Cubano Auténtico. Director del Hospital Psiquiátrico durante el mandato de Grau. Combatió la dictadura de Batista. Participó en los preparativos del asalto a Palacio Presidencial, el 13 de marzo de 1957, con el grupo de apoyo. Marchó a los Estados Unidos en los 60. Murió en Miami.

6. Luis Orlando Rodríguez. Periodista. Enfrentó al tirano Gerardo Machado fue miembro del Directorio Estudiantil Universitario (DEU) y participó en el atentado al comandante Arsenio Ortiz. Sufrió prisión en Isla de Pinos. Fue Secretario General de la Juventud del Partido Auténtico. Grau lo nombró Director de Deportes. En 1947 ingresó al Partido Ortodoxo. Combatió la dictadura de Batista. Fue director de la emisora Radio Rebelde, en la Sierra Maestra. Director del periódico La Calle. Alcanzó el grado de Comandante. Murió en Cuba.

7. Conversaciones del autor con los siguientes: Antonio (Tony) Santiago. 1990-2003, Miami. Y Orlando (El Gordo) Manrique, 1991-2001, Miami, Florida. Tony Santiago: Dirigente estudiantil del Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. Secretario General de la Juventud del Partido Auténtico, sustituyó a Luis Orlando Rodríguez. Miembro del MSR. Participó en la expedición de Cayo Confites con el grupo de Haití. Marchó a Estados Unidos en 1960. Murió en Miami. Orlando Manrique: Militó en el Partido Revolucionario Cubano (Auténtico). Miembro de la O/A. Combatió la tiranía de Fulgencio Batista. Participó en el asalto a Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957. Resultó herido en la acción. Abandonó el país en 1960. Fue miembro de la Brigada de asalto 2506, derrotada en Playa Girón. Murió en Miami.

8. Entrevistas del autor a Raúl González Jerez. Restaurant La Carreta. Miami Florida. 1990-1992. Militante de Acción Revolucionaria Guiteras. Miembro fundador de la UIR. Dueño del restaurant Club 21, frente al Hotel Capri. Trabajó con el mafioso Norman Rothman, en el casino de juego del cabaret Sans Soucí. Marchó a Estados Unidos en 1960. Participó en la Invasión de Playa Girón con la Brigada 2506. En Miami trabajó en los restaurantes La Carreta y Versalles. Murió en Florida.

9. Rubén Acosta (El Manquito). Combatió la dictadura de Gerardo Machado. Recibió una lesión en la mano al explotarle una bomba. Sufrió prisión. Miembro fundador del Partido Revolucionario Cubano Auténtico. En 1947 ingreso al Partido Ortodoxo. Aspiró a Concejal. Combatió la dictadura de Batista. Ocupó cargos de dirección en los primeros años de la Revolución. Fue sancionado por delito Contra los Poderes del Estado. Marchó a Estados Unidos. Murió en Miami.

10. Bernardo Martínez Niebla (Kilo Prieto). Militó en el PSP y fue miembro de sus Destacamentos de Auto Defensa. Renunció después a su militancia. Amigo y colaborador de Rolando Masferrer, al triunfo de la Revolución marchó a Estados Unidos. Se dedicó a cantar en centros nocturnos. Trabajó en el cabaret Hasta que Amanezca, situado en la avenida 37 de Miami, al que concurría el cubano, Manuel (Bebé) Rebozo, amigo del ex presidente Richard Nixon.

11. Entrevista del autor a Raúl González Jerez (ídem).

12. Conversaciones del autor con Antonio (Tony) Santiago (ídem).

13. Conversaciones del autor con Guillermo García Riestra (Billiken). La Habana,  Cuba. 1970-1980. Miami Florida, 1990-2010. Militante de Alianza Nacional Revolucionaria desde 1939. Miembro fundador de la UIR en 1946. Participó en más de una decena de atentados. Combatió la dictadura de Batista. Militó en la Organización Auténtica O/A). Estuvo detenido por el coronel Estaban Ventura y por el SIM. Fue torturado. En 1980 marchó a Venezuela. Murió en Miami.

14. Conversaciones del autor con el ingeniero Armando Comesañas. Bar Las Antillas. Hotel Habana Libre. 19781984.Habana, Cuba. Estudiante de Ingeniería Agrónoma en la Universidad de la Habana, en la década del 40. Miembro del Movimiento Socialista Revolucionario (MSR), de Rolando Masferrer. Enfrentó la dictadura de Batista. Fue miembro del Directorio Revolucionario 13 de marzo. Ocupo cargos directivos al triunfo de la Revolución. Murió en Cuba.

15. «La reacción en el PSP». En Tiempo en Cuba, La Habana, 5 de agosto de 1945, páginas 3-7.

16. Conversaciones del autor con el periodista Luis Ortega en su apartamento de Biscayne Boulevard. 1998-2004.Miami, Florida.

17. Conversaciones del autor con el periodista Pedro Yanes (ídem)

18. Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR). Organización creada en 1946 por Emilio Tro. Sus dirigentes eran de tendencia anarco sindicalistas, entre ellos, Jesús Diéguez Lamazares, Francisco Chao Hermida, Armando Correa y José de Jesús Ginjaume. Practicaban la violencia como método. Asesinaron al ex presidente de la FEU, Manolo Castro, y al ex congresista Alejo Cossío del Pino, entre otros.

19. Conversaciones del autor con el periodista Luis Ortega Sierra. Miami, Florida. 1998-2004.

20. Conversaciones del autor con el comandante del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, Antonio (Tony) Castell en Bar Las Antillas. Hotel Habana Libre, Cuba. 1981-1983, y en Reparto Fontanar, 2009. Y el libro de Julio García Olivera Contra Batista. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 2008, p. 143.

21. Conversaciones del autor con los siguientes: Orlando Manrique (ídem). Juan Valdés Morejón. Miami Florida. 2000-2010. Militante de Joven Cuba, cercano colaborador de Guiteras. Miembro fundador de Acción Revolucionaria Guiteras. Perteneció a la O/A. Iba a participar con El Colorado en el atentado a Batista.22. 

22. José (Mitico) Fernández. Natural de Batabanó. Combatió la dictadura de Machado. Hermano del ex miembro del ABC, José María Fernández (Pupy), asesinado durante la huelga de marzo de 1935. Miembro de la O/A. Vinculado a Menelao Mora Morales. Iba a participar junto al Colorado en el atentado a Batista.

23. Conversaciones del autor con Juan Valdés Morejón (idem).

24. Castro, Fidel «Frente a todos». En Bohemia Año 48 Nro. 2. La Habana, 8 de enero de 1956, p. 82.

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OSTROS  DE ALGUNOS PANDILLEROS POLÍTICOS, DEVENIDOS ALGUNOS DE ELLOS EN SICARIOS POR CONTRATO,  ALGUNAS DE LAS  FOTOS FUERON  TOMADAS DEL SITIO LATINOAMERICANS STUDIES. PARA CONOCER  ALGUNAS  DE  LAS ACCIONES Y CRÍMENES  PRESUNTAMENTE COMETIDOS POR ALGUNOS DE ELLOS HAGAN CLICK AQUÍ  y AQUÍ


(José ¨Pepe¨¨de Jesús Jinjaume Montaner era familiar  de Rita Montaner) 



Xiomara Ohallarans


Manolo Castro y del Campo


Mario Salabarría Aguiar en determinado período tuvo un  alto cargo policial


Emilio Tró Rivero  en determinado período tuvo un alto cargo policial



Fidel Castro Ruz perteneció a la UIR cuyo jefe era Emilio Tró. Rivero 



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