viernes, febrero 26, 2010

SOBRE EL ASESINATO DE ORLANDO ZAPATA TAMAYO: BIENVENIDA LA MUERTE DE LOS DEMÁS

BIENVENIDA LA MUERTE DE LOS DEMÁS.




Por Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá.


Ha muerto Orlando Tamayo Zapata, un disidente cubano sometido a injustas condenas por pensar diferente y declarar abiertamente su rebeldía pacífica, sin matar a nadie. Su encuentro con la muerte transcurre en cámara lenta, muy silenciosa, con esa calma cómplice y útil para ocultarla. Se escucha la voz desesperada de una madre que grita, pide compasión desde una isla, solo unos pocos escuchan y se hacen eco de ella, todos nacieron en el mismo lugar. En su tierra escasas personas se enteran, solo sus compañeros de lucha y algunos dentro de su radio de acción, carecen de medios para alertar a su pueblo sobre este nuevo crimen cocinado en su país. El eco es profundo en el exterior, sus compañeros desterrados no lo han olvidado, no pueden hacerlo, las cicatrices que llevan en sus cuerpos aún sangran. Piden en todas direcciones un gesto de solidaridad, pero el mundo es sordo.

Muere finalmente y se convierte en noticia, pasto para hambrientos comunicadores, extremistas, patrioteros, falsos luchadores de pacotilla, demagogos, politiqueros, oportunistas. Es el momento oportuno para ganar algún punto en las encuestas, piensa el político que estuvo callado mientras Tamayo moría, hoy habla entristecido y preocupado ante su público de cuello y corbata. Es el soplo perfecto para explotar la noticia, piensa el comunicador y entre notas cargadas de un lirismo que nadie cree, desentierra parte de aquella vida hoy sepultada y la explota, estremecen sus palabras, casi llora ante nuestros televisores, ¡no jodan!

Ha muerto un simple negro que para más desgracia solo era albañil y plomero, humilde, pero su peor desventura radica en el color de la piel. Sus verdugos se apuran y comienzan a divulgar que se trata de un delincuente, muchos lo creerán y lo condenarán al olvido dentro de unas semanas, eso no falla, la humanidad tiene mala memoria y está agotada de tantos héroes de verdad, se inclinan por los virtuales.

Solo un reducido grupo de este planeta lo recordará y le dará gracias eternas por ese gesto tan valiente, no todos regalan su vida para llamar la atención sobre lo que ocurre en nuestro pueblo. Bienvenida sea esta muerte, pensarán todos aquellos que la han disfrutado y le sacaron partido.

Tamayo ha sabido quitarle las caretas a muchos que permanecen callados, los defensores del diálogo, los que abogan por una reconciliación enfermiza, los embajadores de ese “amor” inexistente y se hacen propietarios de la palabra pueblo, ¡somos un solo pueblo!, gritan los muy descarados. No lo somos definitivamente, somos dos pueblos diferentes que viven en ambas orillas del Estrecho de La Florida. Los que aceptan vivir como carneros y los que renuncian a ser esclavos.

¡Gracias Tamayo! Gracias por darnos una lección de dignidad, valor, decoro, virilidad. Tu muerte será olvidada por la prensa pasado mañana, pero tu recuerdo vivirá en nuestros corazones junto a las figuras de tantos como tú y que nunca han muerto.

Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá.
2010-02-26

Y si tenéis por rey a un déspota, deberéis destronarlo, pero comprobad que el trono que erigiera en vuestro interior ha sido antes destruido.
Jalil Gibrán.