jueves, octubre 10, 2013

Tania Quintero sobre el pianista Bebo Valdés: Los buitres vuelan sobre su tumba


Los buitres vuelan sobre su tumba

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Polémica tras el hijo, Chucho Valdés, pedir a Cuba rendir un homenaje al pianista
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 Por  Tania Quintero
Rspecial para DLA




Además de pianista, compositor, arreglista y director de orquesta, Bebo Valdés, quien hoy 9 de octubre hubiera cumplido 95 años, fue un refugiado político. Un hombre que muy pronto se dio cuenta quién era Fidel Castro y las consecuencias que su revolución iba a tener para el pueblo cubano. Rotundamente se negó a volver mientras el totalitarismo castrista estuviera en el poder.

Pero ahora su hijo, el pianista Chucho Valdés, quiere que el Festival Internacional Jazz Plaza le rinda a su padre el homenaje que en vida no le rindieron. En todas las declaraciones que hasta poco antes de fallecer Bebo hiciera, cuando le preguntaban por qué se fue de Cuba, alto y claro decía: por culpa de Fidel Castro y su comunismo.

Pudo haber ido a La Habana con Diego El Cigala para actuar en el concierto del disco Lágrimas Negras en el teatro Karl Marx. Pero no fue. Bebo sabía que en su isla le habían hecho cruz y raya. Su carrera musical hubiera sido menos dura en otro país, pero se enamoró de una sueca 26 años más joven y en la fría y lejana Estocolmo echó raíces.

Para mantener a su mujer y dos hijos, tocó el piano en hoteles, cruceros y en clases de ballet. Cuando la cosa se puso difícil, estuvo a punto de cambiar la música por un taxi. Del ostracismo lo rescató Paquito D'Rivera y ya anciano, la fama le volvió a sonreír. Gracias al cineasta Fernando Trueba se reencontró en Nueva York con su hijo Chucho. Después, junto a Rose Marie, su mujer sueca, se mudó a Benalmádena, en Málaga, España, para disfrutar del sol y estar cerca del mar. Fue cuando pudo compartir más con Chucho y otros familiares.

Poco antes de morir quiso volver a Estocolmo y pidió a sus hijos suecos que lo enterraran al lado de su querida Rose Marie. De las notas publicadas en mi blog, recomiendo leer De cuando Bebo Valdés pensó ser taxista, originalmente publicado por el periódico español El Mundo. Reproduzco aquí algunas líneas: “un día vino a casa un capitán de la guardia revolucionaria. Quería que yo le acompañase a la plaza, donde Castro estaba dando un discurso. Le pregunté si habría música y me contestó que Castro era la música. Me exigían que me afiliara al Partido. Mi libertad de movimiento estaba disminuyendo”.

Bebo percibió la hora de partir. “No tengo nada en contra de los cubanos. Tenía sólo un problema. Siempre he dicho lo mismo. No me gusta el régimen y punto".

El 26 de octubre se cumplirán 53 años del día en que Bebo Valdés decidió abandonar su patria.

Es una vergüenza que sea precisamente su hijo quien le esté haciendo el juego al régimen. En diciembre de 2009 circulé por internet una carta abierta a Chucho Valdés, donde expresé: "acabo de leer en El País tu malestar e indignación porque la prensa oficial cubana no ha mencionado que Bebo Valdés fue uno de los ganadores de los Grammy Latino 2009. Un dolor que ahora has sentido tú, Chucho, pero desde hace muchos, muchos años, vienen sintiendo los cientos de cubanos que han logrado triunfar en sus nuevas patrias y que su patria verdadera así, impíamente, les aplica una vergonzosa y denigrante ley del silencio, cuando no desaforados insultos y agravios".

Chucho, es cierto, se reconcilió con su padre. Pero también es cierto que Chucho nunca ha dejado de ser un incondicional del régimen. Bebo lo sabía y durante los años que pudieron estar juntos y a cuatro manos tocar el piano, obviaron los temas políticos.

Hasta el último minuto, Bebo fue un anticastrista convencido. De ahí la indignación que entre los exiliados cubanos ha causado ese 'homenaje' a Bebo Valdés en La Habana. Algunos piensan que se trata de un 'gancho' para atraer turistas, músicos extranjeros y divisas al Festival Internacional Jazz Plaza 2013, actualmente dirigido por Chucho.

Nuevamente, buitres carroñeros pintados de verde olivo vuelan sobre cadáveres y tumbas de cubanos ilustres que no simpatizaron con los Castro y su revolución. Unos fallecieron en el exilio, otros en la isla. Y después de muertos deciden 'perdonarlos', como ya han hecho con Ernesto Lecuona, Celia Cruz y Gastón Baquero, entre otros, y, ahora, Bebo Valdés.