martes, febrero 04, 2014

Chana Villalón, el Alma Máter de La Universidad de La Habana, el Ingeniero, matemático y Coronel mambí Ramón Villalón y Sánchez. y un cañón neumático

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Tengo entendido que  Korbel tenía ya hecha la estatua  y la modelo había sido una despampanante  mulata de vida alegre que tenía clientes de la alta sociedad, que vivía relativamente cerca de la UH. Cuando ya  estaba  terminada la estatua,  una alta autoridad del gobierno se escandaliza al reconocer el rostro y las formas de la mestiza y le ordena al checo que tenía que rehacer la estatua, pero el tiempo apremiaba: . le quitan la cabeza a la estatua  y entonces es que sucede lo de la bella adolescente de 16 años Feliciana ¨Chana¨ Villalón, hija de José Ramón Villalón y Sánchez, Coronel mambí, ingeniero y profesor de  Matemáticas de la Universidad de La Habana quien fuera Secretario de Obras Públicas en el gobierno del Mayor General mambí  Mario García Menocal.

 ******************


En la entrada principal de la universidad se alza con su arquitectura neoclásica el rectorado, inspirado en el Partenón griego, y justo entre el rectorado y la gran escalinata de 88 niveles se alza una estatua en bronce, el Alma Máter, símbolo de la universidad y que con los brazos abiertos da la bienvenida a los estudiantes, la escultura fue creada en 1919 por el artista checo Mario Korbel, la modelo para el rostro fue la joven cubana Feliciana Villalón y Wilson que entonces contaba con 16 años, hija de José Ramón Villalón y Sánchez, un profesor de matemática analítica, y para el cuerpo el artista tomo como modelo una mujer criolla mestiza de más edad.
*********

Tomado de http://www.convivenciacuba.es


El cañón neumático de Villalón

Por Wilfredo Denie Valdés

El Coronel José Ramón Villalón y Sánchez, nació en Santiago de Cuba el día 25 de Marzo de 1864, sirvió a la causa de su país natal, en los Estados Unidos, fundando, con Emilio Agramonte, distinguido maestro, y un grupo de cubanos patriotas y norteamericanos, que simpatizaban con la causa de los mambises, la Sociedad de Beneficencia denominada “Martí CharityAssociation”. La sociedad tenía el noble propósito de socorrer a los familiares de los cubanos que habían salido de los Estados Unidos para alistarse en las filas de la Revolución o como expedicionarios.

El ingeniero Villalón organizó además, con la cooperación del norteamericano Sr. Fred Feigl, un número especial del periódico “Tammany Times” dedicado a Cuba en el mes de febrero de 1896 en New York.

En todo este transcurso el ingeniero Villalón se dedicó a fabricar un cañón que se le llamaba neumático, que funcionaba por medio de aire comprimido.

Fue el primer cañón de campaña de esa clase que se fabricó en el mundo. El Coronel Villalón lo construyó personalmente en New York, modificando la patente Sims- Dudley, y lo trajo en el barco ThreeFriends en que vino la famosa expedición del General Rius Rivera. Además de Villalón, también vino Panchito Gómez Toro, hijo del Generalísimo Máximo Gómez. La expedición desembarcó el 8 de septiembre de 1896 por la playa de María la Gorda por Cabo Corriente.
El cañón no tenía calderas ni compresor de aire. Desempeñaba el papel de compresora, la pólvora sin humo, en el momento de la explosión.

El cartucho, al efectuarse la detonación, producía una corriente de aire que, recorriendo con fuerza la cámara en una vuelta completa alrededor del tubo central, llegaba por fin a ejercer una presión decidida sobre la carga de dinamita del cañón.

Por primera vez el cañón de aire comprimido funcionó en la acción de Montezuelo a las diez de la mañana del 23 de septiembre de 1896, arrojando bombas cada 10 y 15 minutos sobre el campamento español de Loma China. Otra vez fue utilizado en la acción de Tumbas de Estorino el 27; 1 y 2 de octubre en el reconocimiento de la línea de Viñales y el 4, en Ceja del Negro barrió el parapeto del Guao.

El combate de Ceja del Negro fue de una violencia fenomenal. Los mulos y los siete peones a las órdenes del Coronel Villalón, fueron muertos en la refriega, y el cañón fue sacado a mano hasta la Loma del Corcho, para salvarlo.

El Coronel Villalón mandaba, a las órdenes del General Antonio Maceo, la artillería mambisa.


Es muy significativo que al entrar las tres fuerzas, (la artillería, la caballería y la infantería) esta se convirtiera en una batalla y no un combate, tal como sucedió en Ceja del Negro, donde se produjo la cantidad de 800 muertos, y que fue considerada la batalla más grande de la Guerra del 95.

El cañón de Villalón volvió a funcionar en Galalón del 8 al 9 de octubre de 1896. En el bombardeo de Artemisa, el 22 de octubre, y en el combate de Soroa, del 24 al 25, lugar donde fue disparado el cañón, quedando inutilizado por falta de pólvora sin humo y de cartuchos de dinamita. El Coronel lo descompuso ocultando las varias piezas del arma para evitar que algún día nefasto hubiera podido caer en manos del enemigo. Weyler acierta que el cañón aludido sirvió una sola vez, en el ataque a Guanajay, siendo después remitido al Parque de Artillería en Madrid como trofeo de guerra.

Inútil es decir que la versión del Capitán General es de todo punto inexacta. El cañón está expuesto en el Museo de la Habana.


José Ramón Villalón y Sánchez sobrevivió a la guerra del 95. El Gobierno del Presidente de la República, General Mario García Menocal, designó al ingeniero Coronel José Ramón Villalón y Sánchez, Secretario de Obras Públicas.

Villalón, conociendo el atraso secular de la ciudad capital de Pinar del Río, al ser elegido el Dr. Juan María Cabada, alcalde municipal, el 10 de diciembre, asignó un presupuesto de 500.000 pesos en 1916, equivalente a 15 millones de pesos cubanos en la actualidad. El referido presupuesto de Villalón contribuyó extraordinariamente al desarrollo de Pinar del Río. Se vio la ciudad y su periferia casi transformada y en vísperas de progreso paulatino. Se terminó la reconstrucción del Parque de la Independencia y del Paseo Tomas Estrada Palma, dotándolo de sendas glorietas, bancos fijos y profusión de artísticas farolas, el asfaltado de las calles principales de la ciudad, un vasto plan de paseos públicos, tales como: El Parque Villalón, el puente sobre el río Guamá, profusión de arboles y farolas. Se levantó la antigua Alameda del Hospital, el alumbrado público con potentes lámparas eléctricas en la calle Martí y otras calles, Oficina de Policía, Casa de Socorro y el Hospital de Emergencias, el vivac y el cuartel de bomberos y la construcción de puentes de utilidad pública.

Creó la Escuela Normal para Maestros en el edificio de su propiedad. Se construyó completamente el Hospital de San Isidro, el mercado modelo, el matadero. Además, se fomentó de la industria y se llevó a cabo el saneamiento de la ciudad, con desagüe y alcantarillado, el perfeccionamiento del acueducto, entre otras obras.

El pueblo, siempre agradecido, concedió al Coronel José Ramón Villalón y Sánchez el título de Hijo Adoptivo de Pinar del Río.

***********
Tomado de http://www.cubarte.cult.cu

Una cubana inspiró al escultor del Alma Mater de la Universidad de La Habana
Por: Mario Cremata Ferrán
Fecha: 2006-11-10

Transcurridas casi nueve décadas desde que el Alma Mater permanece como testigo de acontecimientos definitorios en el Chana Villalón en la foto que se entregó al escultor. Tendría la satisfacción desde edad temprana, que el joven Mella pusiera por nombre Alma Mater, a la revista fundada en 1922, que continúa con aires renovadores siendo el órgano por excelencia del estudiantado universitario cubano. Foto: Cortesía de la familia Menocal-Villalón curso histórico de Cuba, todavía muchos desconocen que el rostro de esta diosa de imitación griega o romana estuvo inspirado en una hermosa criolla que fascinó al autor, y hoy recorre el mundo en revistas, diccionarios, enciclopedias, souvenirs y guías de turismo.

Esta madre bondadosa que recibe con los brazos abiertos a todos los hijos que deciden ligar su suerte a los vetustos edificios que conforman el campus universitario, fue Feliciana Villalón Wilson, familiarmente llamada Chana.

¿Casualidad o suerte?

En 1919 un escultor checo radicado en La Habana, de nombre Mario Joseph Korbel (Osek, 1882-Estados Unidos, 1956), se propuso realizar un Alma Mater que sería colocada en la colina universitaria. Esta simbolizaría a Palas Atenea o a Minerva, diosas de la sabiduría en la mitología griega y romana, respectivamente. El tiempo apremiaba y necesitaba el rostro indicado para poder comenzar su obra. A sus oídos llegaron los comentarios sobre unas hermanas de apellido Villalón, renombradas en la sociedad habanera de la época por su impresionante belleza. No lo pensó dos veces y partió inmediatamente tras ellas.

En busca del rostro olvidado, acudí a las memorias de Feliciana Menocal Villalón, de 76 años (conocida por todos como Fishú), hija de la modelo de nuestra historia. Hoy dedicada por completo a la pintura, lleva a la cartulina todo el universo de las variedades de aves, plantas y flores existentes.

«En realidad —rememora— a Korbel de quién le hablan es de mi tía Carmen, que era la más bella de las tres hermanas. Cuando viene a esta casa a reunirse con ella, mi abuelo le presenta al resto de sus hijos. Es entonces cuando sucede lo inesperado: el escultor se deslumbra por Chana y abandona la propuesta inicial porque consideraba que tenía un rostro más maternal. Ella había nacido el 15 de febrero de 1903, y para esa fecha solo contaba 16 años de edad».

La casona del Vedado, aún habitada por la familia, data de principios del siglo XX y fue adquirida por Villalón en 1909. No es hasta el año siguiente que luego de varias reparaciones deciden mudarse. En esta vivienda estilo colonial, con techos de madera protegidos con tejas y amplios ventanales con vitrales ubicados a lo largo de toda su estructura, transcurrió gran parte de la vida de Feliciana Villalón.

«El 31 de mayo de 1925, Chana se casa con el doctor Juan Manuel Menocal y Barreras, abogado y catedrático de la Escuela de Comercio e hijo de un reconocido magistrado del Tribunal Supremo de igual nombre, mi otro abuelo», cuenta Fishú. «Con él tuvo seis hijos en este orden: Josefina Augusta, los gemelos Juan Manuel y Enrique, Alberto, Feliciana y Jorge. De todos ellos la única que permaneció en Cuba fui yo.

«Mi padre, además de dedicarse a la docencia, estableció las estructuras de los impuestos fiscales y fue asesor-consultante del Banco Nacional. En dos ocasiones fungió como decano de la Facultad de Ciencias Comerciales en la Universidad de La Habana, y cuando el 10 de marzo de 1952 Batista da el golpe de Estado, presentó su renuncia.

«Mis hermanos Enrique y Juan Manuel, que todavía viven, estudiaron la carrera de Derecho en la misma aula que Fidel Castro. Muchas veces él vino a esta casa a repasar con mi padre y a estudiar con los gemelos, quienes también escondieron armas y colaboraron con el Movimiento 26 de Julio. Sus actividades provocan que posteriormente tuvieran que exiliarse.

«Mi padre murió en marzo de 1959, y tiempo después mi mamá decidió refugiarse en la casa de Varadero, que ambos inauguraran en 1941 y fuera cuna de nuestra infancia. Allí vivió sola alrededor de 13 años, con visitas esporádicas a la capital. A partir de 1980 su salud se resquebrajó y comenzó a tener isquemias transitorias que le provocaron una fuerte caída, una mañana en la iglesia, lo que sirvió de pretexto para traerla de vuelta a la casa del Vedado. Aquí murió en el mes de noviembre de 1984».

La universidad tiene la palabra


Poseedor de una memoria prodigiosa y manantial inagotable de conocimientos, es el doctor Delio Carreras Cuevas, graduado de Derecho y Filosofía y Letras, profesor Emérito que desde 1966 es oficialmente el Historiador de la Universidad de La Habana. Interrogado el erudito sobre el tema, aportó datos de significativo interés:

«Originalmente se accedía a la Universidad por una escalerilla a un costado, aproximadamente en la intersección de las calles San Lázaro y 27 de noviembre. En un lugar indeterminado de la zona que hoy ocupa el Rectorado y la Plaza Ignacio Agramonte (o in situ indeterminatum, como él lo define), se emplazó por vez primera el Alma Mater, después de su terminación en 1919 por Korbel y ejecutada al año siguiente por la compañía Roman Bronze Works de Nueva York».

De esta etapa inicial dan fe varias fotografías memorables, en las que aparecen el líder estudiantil Julio Antonio Mella, Felio Marinello, Sarah Pascual y muchos otros valerosos jóvenes que un día enfrentaran al dictador Gerardo Machado.

«No fue hasta fines de 1927 que la escultura fue situada donde la vemos actualmente. En el lugar más prominente de la Colina se erigió un pedestal de cemento y piedra, obra de los célebres arquitectos cubanos Evelio Govantes Fuertes y Félix Cabarrocas Ayala, a la sazón contratistas universitarios y autores de otras instalaciones dentro de la casa de altos estudios. La Escalinata quedaría terminada el 17 de enero de 1928 y consta de 88 escalones con cuatro tramos de descanso».

«Mario Korbel, de origen judío, nacido en la antigua Bohemia (que después del desmembramiento del imperio Austro-Húngaro pasó a ser Checoslovaquia), escogió a la joven Chana Villalón, de la que tomaría el rostro, la cabeza y el cuello. Para el resto del cuerpo de la escultura posó otra criolla mestiza de más edad, que no ha sido posible identificar».

En relación con esta última se han tejido un sinnúmero de leyendas: «Unos dicen que fue Longina —inmortalizada por la famosa composición de Manuel Corona—, otros afirman que se trata de La Macorina (la primera mujer chofer de Cuba, pionera también en obtener la licencia de conducción en la capital de principios del siglo XX), y hay quien asegura que fue Eva María Perdomo, otro personaje de la época. Lo cierto es que de estos episodios no hay nada concluyente», explica el Historiador.

Después de concluida el Alma Mater, la bella señorita Feliciana Villalón Wilson viviría 65 años más, pero es casi seguro que nunca imaginó que esta singular pieza de bronce única en Cuba, alcanzaría la fama de que hoy goza. A Mario Korbel le sucedería lo mismo.

Nota: Agradecemos la colaboración del doctor Ricardo Luis Hernández Otero, investigador titular del Instituto de Literatura y Lingüística.

Obra perdurable

En ambos costados del trono de bronce donde reposa el Alma Mater, Korbel grabó en bajorrelieve algunas imágenes que rememoran las ramas del saber que tenían cabida en la Universidad de La Habana, figurando la Cosmografía, la Botánica, la Medicina, la Farmacia, las Leyes, la Filosofía, las Letras y la Arquitectura. Tocaría al doctor Gabriel Casuso y Roque disfrutar de su segundo mandato rectoral (1918-21), en el momento de la ubicación original en 1920.

Para realizar esta escultura, el artista se inspiró en la construcción de estilo románico con una gran escalinata y diez columnas corintias que forman la entrada principal de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, la cual está presidida por una obra similar de la autoría de Daniel Chester.

La locución latina de Alma Mater se aplica a las universidades, pues la Madre Nutricia tiene la misión de inculcar los saberes, cultura y espíritu profesional que necesitan los estudiantes.

En la Memoria de la Administración del presidente de la República de Cuba Mario García-Menocal, correspondiente al período (1ro. de julio de 1919 hasta el 30 de junio de 1920), aparecen registradas como obras de utilidad pública algunas edificaciones universitarias y el Alma Mater, que según se dice, costó 14 684 pesos.

Genealogía de una diosa criolla

El teniente coronel del Ejército Libertador, ingeniero José Ramón Villalón y Sánchez (1864-1937), había sido secretario de Obras Públicas durante el gobierno interventor norteamericano en 1899. Vinculado a la política como representante por la provincia de Pinar del Río ante la Asamblea Constituyente de 1901, fue llamado más tarde a ocupar nuevamente la Secretaría de Obras Públicas durante el primer mandato del general Menocal (1913-17).

Su exitoso desempeño le había hecho ganarse el respeto de sus correligionarios. Alternaba sus funciones administrativas con las clases de Análisis Matemático que impartía en la Universidad.

Como resultado de su unión con la señora María Wilson, vendrían al mundo cinco hijos: Gloria, José Ramón, Feliciana, Augusto y Carmen. Esta familia gozaba de cierto reconocimiento en la sociedad de la época, y las hembras tenían fama de bonitas, particularmente la menor, Carmen.

********
Tomado de http://visioncubana.bloguea.cu/

FRAGMENTO

El artista checo de la plástica Mario Josef Korbel, (Osek, 1882-Estados Unidos,1959), quien residía entonces en La Habana, esculpió al Alma Mater por encargo de la Secretaría de Obras Públicas. Su labor comenzó en 1920 y cuando concluyó la fase inicial, el prototipo fue enviado a Nueva York, donde fue fundido en bronce.
Para realizar la obra escogió a dos mujeres cubanas como modelos de su obra.
Una de ellas, Feliciano Villalón y Wilson, tenía 16 años. Cuenta la historia que Korbel escuchó hablar de la belleza de las criollas hermanas Villalón. Cuando conoció a Feliciana, a quien llamaban Chana, decidió que ella poseía el rostro suave y maternal que deseaba para su Palas Atenea o Minerva, diosas de la sabiduría en la mitología griega y romanas, respectivamente. Chana le entregó una fotografía y el esculpió la cabeza, el rostro y el cuello de la linda jovencita devenida Madre de los universitarios habaneros.
Otra mujer, también joven, que se dice era mestiza pero cuya identidad permanece aún desconocida aunque envuelta en la leyenda, le brindó sus bellas y robustas formas, protegidas por una túnica romana y los pies cubiertos con sandalias de la época. Expertos aseguran que no existían vínculos de las modelos con la Universidad habanera.