sábado, enero 31, 2015

Roberto Álvarez Quiñones: A pedir por esa boca'

Tomado de http://www.diariodecuba.com/cuba/1422565849_12605.html

'A pedir por esa boca'

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El reciente discurso de Raúl Castro revela su táctica: dilatar al máximo el proceso de acercamiento con EEUU, aunque sin hacerlo abortar, dada la pésima situación venezolana.
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Por Roberto Álvarez Quiñones
Los Ángeles
30 Ene 2015

Las declaraciones de Raúl Castro el pasado miércoles en San José de Costa Rica acerca de que la normalización de relaciones con Estados Unidos no será posible si ese país no levanta el embargo, devuelve la Base Naval de Guantánamo a Cuba y da una compensación multimillonaria al régimen, entre otras exigencias, confirman que las negociaciones entre La Habana y Washington se van a basar en el patrón que rige la "actualización" del socialismo castrista: "sin prisa, pero sin pausa"que, en verdad, significa muchas pausas y poca prisa.

Tal intransigencia, hecha pública en la conferencia de la CELAC, revela la táctica de dilatar al máximo el proceso iniciado en La Habana hace unos días, aunque sin llegar a hacerlo abortar, pues el mecenas venezolano está al borde de la quiebra.

La legitimización del castrismo por parte de la Administración Obama ha envalentonado a la gerontocracia isleña —con el apoyo de los gobiernos izquierdistas latinoamericanos— y el dictador ha comenzado a "pedir por esa boca", sin dar nada a cambio. La ley del embudo, como se decía antes en la Isla.

Y es que la cúpula militar cubana sabe que el presidente Barack Obama quiere dejar como un legado presidencial suyo el restablecimiento de relaciones con la Isla a como dé lugar y hará todas las concesiones que hagan falta  para conseguirlo. Por tanto, nada mejor que apostar fuerte y  exigir más y más, incluso si muchas medidas dependen del Congreso —ahora con mayoría republicana en ambas cámaras— y no de la autoridad del mandatario estadounidense.

O sea, se trata de colocar fichas en la mesa que podrían trancar el juego, pero al parecer solo como un chantaje para arrancar concesiones que sí están en las manos de Obama y presionar como nunca al Congreso para que acabe con el embargo. Entre las cosas que puede lograr la Casa Blanca están el borrar a Cuba de la lista de naciones que apoyan el terrorismo, ventajas comerciales y tecnológicas en materia de comunicación, suavizar el embargo con decretos ejecutivos, y otras.

Mecenas venezolano en crisis

Con el desplome del precio del petróleo la economía de Venezuela se encamina al desastre en 2015 (una caída de un 7% en el PIB, según estima el Fondo Monetario Internacional), lo cual puede poner fin,  o reducir brutalmente  los subsidios por 10.000 millones de dólares anuales que han mantenido a flote la economía cubana en los últimos 14 años.

Cuba necesita con urgencia encontrar alternativas  para paliar financieramente el previsible descalabro venezolano. Y como Rusia y China no mantienen a Estados parásitos, lo único a la mano es "un arreglo con los americanos".

Algo clave que también nutre la estrategia dilatoria es que los Castro y su junta militar realmente no están interesados  exactamente en las formalidades diplomáticas con el vecino del Norte, sino en que borren a Cuba de la lista de países que fomentan el terrorismo para tener acceso a créditos internacionales, y con la supresión del embargo recibir; millones de turistas e inversiones que beneficien a los militares y familiares que ya controlan la economía cubana.

También el general Castro percibe que la desaparición oficial y repentina del "enemigo" histórico puede generar una nueva dinámica popular en la sociedad cubana que podría traducirse en que los ciudadanos se sientan más "sueltos" para pedir otras mejoras colaterales que vayan más allá de los límites trazados para el modelo cívico-militar que ya se cocina para instalar el relevo neocastrista de capitalismo de Estado.

La reanudación de relaciones con EEUU también pudiera estimular a la corriente más pragmática dentro del castrismo a alentar —en voz baja— la "modernización" de la dictadura para hacerla más flexible y menos fascista, es decir, realizar reformas más profundas.

En fin, que la elite militar del régimen quiere tiempo, primero para arrancar el máximo de concesiones a EEUU, y segundo para "crear las condiciones" (frase del léxico castrista) y asegurarse de que el deshielo bilateral no vaya a derivar en una  posible perestroika o alterar el esquema postcastrista ya diseñado, o  incluso provocar potenciales fricciones en el alto mando de la nación.

Obama decidió reanudar las relaciones diplomáticas con Cuba sin presionar antes a un régimen violador de los derechos humanos que, por estar en crisis terminal, no está en condiciones de andar exigiendo nada, y sin tener en cuenta a la oposición política interna y a la diáspora. Ello constituyó la mayor victoria obtenida por el castrismo en toda su historia. Pero paradójicamente ahora, con la pelota en La Habana, en la cima de la dictadura no hay un consenso definitivo sobre cómo manejar del todo una situación que es política e ideológicamente la más compleja en 54 años.

"Bajar el tono"

Una expresión de la estrategia dual de exigir pero sin llegar a la ruptura es que mientras Castro y su gobierno mantienen una posición muy dura en las negociaciones, el Departamento Ideológico del Comité Central del Partido acaba de dar instrucciones a todos los directores de los medios de comunicación del país, incluyendo Granma y la TV Nacional, de "bajar el tono" al referirse a  EEUU, evitar los ataques y tratar las informaciones sobre las negociaciones en forma menos política y más noticiosa.

También es cierto que, pese a todos los controles para monopolizar las relaciones con EEUU y circunscribirlas al ámbito de la casta militar que domina la economía, el acercamiento a los "americanos" de una forma u otra va a permitir que muchos cubanos, incluyendo cuentapropistas, reciban remesas más cuantiosas. Los paladares y otros servicios privados tendrán más clientes, etc.

La mala noticia aquí es que la dictadura va a tratar de asfixiar las aspiraciones de los cuentapropistas y de los cubanos de la Isla con disposiciones y restricciones de todo tipo. Todo se hará mediante empresas estatales controladas por los militares y sus familias, altísimos impuestos, regulaciones y prohibiciones. Los cubanos seguirán sin acceso a internet, sin libertad de expresión o para crear empresas prósperas y crecer, sin los derechos individuales más elementales del mundo moderno, y recibiendo golpizas o penas de cárcel por no pensar igual que los jerarcas comunistas.

En otras palabras, no debe confundirse el deseo con la realidad, con los Castro en el poder no cabe esperar prosperidad real en la vida de los cubanos, haya o no una embajada estadounidense frente al Malecón. Ellos hundieron a Cuba y no la van sacar a flote. Es necesario un nuevo liderazgo.

Por eso cuando en estos días uno habla con cubanos que viven en la Isla y están de visita en Estados Unidos observa que apoyan la normalización de las relaciones entre La Habana y Washington, pero que, al menos los mejor informados,  no esperan una mejoría real en las condiciones de vida de los cubanos.

Uno de ellos, amigo mío desde la infancia, me dijo en forma concluyente: "Creo que la gente se ha embullado excesivamente y demasiado pronto". Y agregó que si por fin hay relaciones normales con EEUU no habrá cambios mayores en la vida nacional porque el régimen se caracteriza "por trancar y no por aflojar", y va a continuar monopolizándolo todo como siempre.

Al preguntarle por qué es tan pesimista, fue categórico: "Porque conozco el paño".

1 Comments:

At 1:54 p. m., Anonymous Anónimo said...

Muy buen comentario.

 

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