viernes, abril 28, 2017

Recordando a Dulce María Loynaz, Premio Cervantes: Ramón H. Colás: Dulce María y su amarga soledad. pedro Pablo Arencibia: Dulce María Loynaz y dos fragmentos su carta a San Martín

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Gracias Zoé por   mencionar, en tu blog,  a Baracutey Cubano por  el post relativo a Dulce María Loynaz; yo sólo tomé dos fragmentos de su carta a su santo pariente; cuando ví tu comentario y las dedicatorias que  te escribió Dulce María  las añadí a mi post, ya que son muy valiosos.

Puedes leer  el número especial de Ediciones Vitral  sobre  Dulce María Loynaz que se publicó el 20 de mayo de 1997  en homenaje a Dulce María. Ella confiesa que en esa etapa final de su vida le interesaba más la historia de Cuba que la poesía.  Me hubiera gustado haberla conocido y hablar de la historia de Cuba. Sabrás que  ella sufrió prisión domiciliaria porque cuando falleció su padre Enrique Loynaz y del Castillo (General  mambí  y  autor del Himno Invasor para aquellos que no lo sepan aunque se que tú muy bien lo sabes) ella fue a casa de su padre y tomó algunas cosas de su familia; su amiga Clevó se lo dijo a mi amigo Marcelo, el del Proyecto Jardín.

DULCE MARÍA LOYNAZ
http://www.vitral.org/edvitral/dulcem/dulcem.htm
Una publicación en homenaje a la poetisa Dulce María Loynaz, Premio Cervantes; reúne artículos sobre la obra de quien fuera "raíz de la cultura cubana", testimonios, poesía inédita de Dulce María y para Dulce María, entrevistas, cartas, y una cronología e iconografía de las más completas.
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Ramón H. Colás
Dulce María y su amarga soledad

El 27 de abril, de 1997, fallecía en La Habana, rodeada de la misma soledad que le acompañó durante años, Dulce María Loynaz. Se había internado en el silencio, donde escribía sus poemas intimistas y donde, todos lo sabemos, sufría por las grises huellas que pululan más allá de los umbrales que delimitaban su añoranza. La Habana, su casona del Vedado, convertida en ruina, emergía como un signo de vida por su voz y la finura de sus versos. Fue su trinchera escasa y opaca, donde le sorprendió la muerte que sin miedo esperaba. Solo lloramos por ella, aquellos que aprendimos a escondida su poesía, también los de lejos, que sabían más de su lirismo que todos los de adentro. La lloran, en este momento, poetas olvidados, escritores ausente de su funeral, lectores invisibles entre los espejos y algunos con miedo a llorarla.
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Zoé Valdés

Llorándola con un llanto íntimo cada día de mi vida. Gracias, mi querida amiga Dulce María Loynaz. Gracias también a Ramon Colas, por sus palabras dedicadas hoy a ella.







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Ramon Colas
Zoé, mi amigo José Antonio, con el talante que delata su cultura, me escribe unas notas en privado sobre Dulce Maria Loynaz. Son tan importantes y conmovedoras que, violando el principio de la privacidad, comparto con tus seguidores y contigo. Estoy seguro que el profesor José Antonio Antonio, me perdona estas fallas. A la vez, aseguro su complicidad para dar a conocer a una mujer que en Cuba debe ser por siempre una referencia. Aqui, el mensaje de mi buen amigo José Antonio.
Estimado Colás: utilizo el interno porque es demasiado extenso lo que me hubiese gustado comentar en éste tú "post" sobre Dulce María Loynaz. A la vez, no se trata de un simple "like", sino de decir las razones. Sobre Dulce María ha dicho Nara Araujo: "...su obra poética y narrativa es el escenario de una poética que se cumple sin concesiones... (ella)...ha dejado su devoción por Cuba; presencia en su ausencia" "En la última década del siglo pasado Dulce María Loynaz, rodeada de sus perros, solía recibir en el portal de su casona de la calle 19, en El Vedado, donde una estatua de mujer decapitada sugería un ocaso" (1) Se cuenta que a oidos suyos llegó la versión de que después del 59, y según comentó una reconocida figura de las letras, ya ella nada tenía que hacer en Cuba "Que se vayan ellos,, yo llegué primero", cuentan que respondió sin alterarse la poetiza y concluyó su afirmación con la respuesta que dió en más de una ocasión, al ser interrogada sobre su deseo de permanecer en Cuba: "la hija de un general del Ejército Libertador, muere en su patria" Colofón.- ÚLTIMOS DÍAS DE UNA CASA (1958) fragmento. No se por qué se ha hecho desde hace tantos días este extraño silencio: silencio sin perfiles, sin aristas, que me penetra como un agua sorda. Como marea en vilo por la luna, el silencio me cubre lentamente. Me siento sumergida en él, pegada su baba a mis paredes; y nada más puedo hacer para arrancármelo, para salir a flote y respirar de nuevo el aire vivo, lleno de sol, de polen, de zumbidos (...) Saludos afectuosos. J.A.
La nota (1) es de: El Alfiler y la Mariposa: género, voz y escritura en Cuba y El Caribe. La Habana: Letras Cubanas, 1977 (109-134)
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Pedro Pablo Arencibia 

Dulce María Loynaz  y dos fragmentos de su carta a San Martín

La Revolución y su triunfo era la consecuencia de ¨la soberbia, la soberbia de todos¨ al decir de Dulce María Loynaz unida con la falta de madurez y responsabilidad ciudadana.Nunca se debió tomar, por ninguna de las partes involucradas, el revolucionarismo como vía para resolver los problemas nacionales; el revolucionarismo, con sus ingredientes, fue uno de los males de la República.El golpe del 10 de marzo de 1952 fue el motivo, las causas son más lejanas y profundas.

Añado dos fragmentos de la CARTA DE CUBA A SAN MARTÍN de Dulce María Loynaz, escrita el 9 de mayo de 1962.

¨Empero pobre o rica, sola o rodeada del calor humano, ligada estoy a mi país, como te dije, y no sabría apartarme de él. Otros lo han hecho y allá ellos. Hablo por mí, naturalmente. También hay gentes con teorías nuevas y dicen que en el mundo no debe haber fronteras, sino un solo sistema de vivir, una sola medida, un solo pensamiento. Tal vez tengan razón, yo no lo sé; confieso que te escribo en una gran confusión de alma. No obstante, me parece que con la tierra nuestra nos sucede lo que con esos órganos vitales y entrañables: no nos apercibimos de su existencia hasta que duelen.

La mía duele ahora ¡Y como duele! Yo creo que el clamor haya llegado allá donde tu moras rodeado de ángeles próximo a la inefable Presencia. Y entonces no te cuento nada nuevo si te digo que aquella isla niña que una vez traje riendo de la mano, aquella novia de Colón, aquella benjamina bien amada, ya no es niña, ni es novia: es la más desolada de las madres porque tiene que serlo la que ve a sus hijos despedazándose entre sí, cegados por la sangre, por la fiebre del odio, por la ira; es huérfana en los hijos de estos hijos, es viuda en las mujeres que dejaron atrás y manca en el hermano que se amputó a su hermano.

La isla niña ha envejecido siglos en apenas dos lustros: sobre la curva de la espalda lleva una carga de pecados propios y ajenos que casi pesan más que las desgracias. De nada vale discernir quiénes los cometieron: de todos modo será ella la que lleve la carga.

La isla tiene sed: también el cielo le ha negado el agua. Pero no es la falta de agua, ni la falta de pan si el pan faltase; te aseguro que el animo no flaquearía por eso. Es la falta de amor, de caridad, es la ambición de unos y la torpeza de otros y la soberbia, la soberbia de todos¨.
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¨Tú pensarás que es mucho lo que pido, y yo también lo pienso. El diálogo es posible con salvajes inocentes y crueles; al menos muchas veces es posible. Pero nunca lo es con estos hombres civilizados, llenos de ciencia y de orgullo, llenos hasta de filosofía. No lo es, no lo es con estos hombres, aunque por conseguirlo estuvieses dispuesto, como entonces, a pagar con el precio de tu vida.

Nunca te escucharían porque ellos son siempre los que hablan. Y ciertamente no habrán sino más ponzoñosas las flechas de los indios o las lanzas de los idólatras. Ni más ponzoñosas ni más certeras.

Los pecados de las gentes que fuiste a convertir, eran pecados de ignorancia: los que por esta banda nos dejaste, son ya pecados de sabiduría. Triste es desconocer el Divino Mensaje, pero más triste es todavía haberlo conocido y olvidarlo.¨
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Dulce maría Loynaz, en el documental Habana, de la realizadora Jana Bokova

Dulce Maria Loynaz




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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

Gracias, querido Pedro Pablo, por semejante deferencia. Un abrazo fiel.
Zoé Valdés
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1 Comments:

At 11:41 a. m., Blogger Zoé Valdés said...

Gracias, querido Pedro Pablo, por semejante deferencia. Un abrazo fiel.

 

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