viernes, mayo 26, 2017

Dr. Alberto Roteta Dorado.: Debacle del sistema de salud venezolano. Implicaciones del Castrismo de Cuba

Debacle del sistema de salud venezolano. Implicaciones del castrismo

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.
25 de mayo de 2017

Naples. Estados Unidos.- En medio de la crisis política que atraviesa Venezuela en el momento actual, su presidente, Nicolás Maduro, suspendió de sus funciones a Antonieta Caporales, quien se desempeñaba hasta hace unos días como ministra de Salud. La medida fue adoptada luego de que la funcionaria diera a conocer mediante un boletín epidemiológico la situación crítica de los principales indicadores de salud de la nación suramericana.

El informe precisa que un total de 11.466 niños menores de un año murieron en Venezuela durante 2016, un 30,12% más que el año anterior, en que se registraron 8.812 fallecimientos en menores de un año. Entre las causas más frecuentes de las muertes  se señalan la infección neonatal, la neumonía, la enfermedad de membrana hialina y el nacimiento prematuro. Igualmente se reporta una mortalidad materna de 756 casos, equivalente a un incremento del 65,79% en comparación con el año anterior.
Según la Federación Médica Venezolana, los hospitales están funcionando con solo un 3% de los medicamentos e insumos necesarios. Por su parte, la Federación Farmacéutica Venezolana sostiene que la escasez de medicamentos llegaba a 85% en enero pasado, debido a lo cual se produce un cierre masivo de farmacias.

De igual forma la situación epidemiológica es extremadamente crítica si se considera que en 2016 hubo 29.263 casos de dengue, así como un aumento en los casos de malaria (paludismo), enfermedad que llegó a ser erradicada en este país, con un total de 240.613, lo que representa un incremento del 76,4% respecto al año anterior.  

Vale cuestionarse entonces que han estado haciendo los miles de médicos cubanos que durante tantos años han permanecido en este país como colaboradores, y a pesar de estas alarmantes cifras – las que son confiables al considerar las diversas fuentes consultadas para su confirmación- se les sigue presentando como un “ejército de batas blancas” que hacen maravillas en la tierra de Bolívar.  
Tal vez no se conozca abiertamente que el sistema de salud cubano manipulado por el régimen comunista de la isla capacitó durante varios meses a especialistas en medicina general integral, y a una considerable cantidad de médicos recién graduados no especializados, a los que ha enviado a las llamadas misiones o colaboraciones como oftalmólogos, neonatólogos, imagenólogos (especialistas en radiología) gastroenterólogos, intensivistas y fisiatras.  

Es de esperar que los conocimientos y habilidades que normalmente requieren para su desarrollo entre tres o cuatros años, además de vencer un riguroso examen teórico-práctico y la presentación de un trabajo de investigación o tesis, con lo que finalmente se obtiene el título de especialista de primer grado en determinada rama de la medicina, no puedan lograrse mediante cursos y entrenamientos de solo tres meses - lo que afirmo con conocimiento de causa dada mi participación como pedagogo por más de veinte años en la formación de cientos de médicos-, algo que además se hace de manera masiva y con la rapidez extrema para poder cumplir con las cifras de médicos a enviar en condición de cooperantes, lo que aporta actualmente la mayor entrada de divisas a un país que hace años está en quiebra y sumergido en las profundidades del abismo.   

De modo que el estado precario de la salud en Venezuela - donde cada día  mueren un promedio de 28 niños, y que es atribuido a la falta de alimentos y medicinas- es multifactorial, y va más allá de la ausencia de medicamentos básicos y de insumos. La preparación científica de aquellos responsabilizados con el cuidado del hombre y la preservación de su salud es pésima – toda regla tiene su excepción, y como es lógico en medio de la mediocridad y de la inexperiencia han trabajado algunos galenos de excelentes condiciones científicas-, lo que contradice la imagen que se suele presentar ante el mundo de aquellos que han estado ocupando un protagonismo que no merecen.
Aquí están los resultados, las cifras reportadas por la ministra de salud venezolana recién expulsada de su cargo, y suspendida de sus funciones por decir la verdad son una realidad, lo que pone en descrédito esa imagen que la propaganda castrista intenta preservar; aunque en países como Honduras, Ecuador y Perú, sus profesionales de la medicina rechazan la intromisión de médicos cubanos, y Brasil los ha asumido de forma masiva; pero los obligó a cursar estudios de especialización para ejercer, con lo que pusieron en evidencia sus dudas respecto a su formación y a su capacidad.  

El régimen de La Habana y su sistema de salud están directamente involucrados en este fenómeno, por cuanto, de manera premeditada han vendido una imagen distorsionada de los profesionales cubanos que son lanzados sin ser especialistas en determinadas materias a ejercerlas, a lo que se suma que han de asumir responsabilidades mayores a solo unos meses de haberse graduado – también hubo etapas en que se enviaron cientos de estudiantes a cursar su último año de la carrera a este país donde ejercieron como internos (categoría que se recibe en el sexto año de la carrera), aun sin haber completado su formación académica-, por lo que sin experiencia alguna deben asumir ciertas conductas y realizar determinados procederes.  

El fenómeno de la colaboración médica masiva en Venezuela comenzó con la llegada al poder de Hugo Chávez. Hasta el presente han pasado miles de médicos cubanos, muchos de ellos con una permanencia de hasta cinco años, y otros con segundas y terceras “misiones”, a la que llegaron no solo médicos, sino enfermeros, técnicos, fisioterapeutas y pedagogos. 

Se ha mantenido un contingente formado por alrededor de 30.000 profesionales de la salud, de los cuales, en el pasado año  se acogieron 1.663 al programa Parole para médicos cubanos, y hasta agosto de 2015 habían desertado por diversas vías alrededor de 1000, cifra que se ha incrementado ante el éxodo por la incertidumbre desde el restablecimiento de las relaciones Cuba-EE.UU. Cerca de 800 entraron irregularmente en Colombia hacia el final de 2015, donde permanecieron en espera de un visado a Estados Unidos, y en estos convulsos meses se les ha dado la orden de permanecer resistiendo hasta el último momento; aunque sus vidas cada vez corren más peligro. 

De modo que el deprimente estado de deterioro de la salud en Venezuela no debe asociarse solo con la pobreza extrema a la que se ha llegado como consecuencia del régimen comunista chavista que se deshace cada día; sino a la calidad de los servicios de esta rama, en la que los médicos cubanos están responsabilizados, y más que ellos, el régimen castrista que los lanza como “misioneros” al mundo por tal de obtener las ganancias que garantizan su subsistencia.