martes, junio 05, 2018

Esteban Fernández: ROMPIENDO EL ESTUPIDÓMETRO

ROMPIENDO EL ESTUPIDÓMETRO

Por Esteban Fernández
4 de junio de 2018

Una de las barrabasadas mayores cometidas por el recién estrenado tirano en 1959 fue colocar a imbéciles en posiciones claves en su “gobierno”. El pecado original estriba en que él no quería a nadie que ligeramente pudiera opacarlo.

El requisito escencial era la veneración absoluta al nuevo dictador. Es decir, sumisión por encima de inteligencia y conocimientos. Cierto que inicialmente creó un flamante “Consejo de Ministros” -sin voz, ni voto ni mando- pero eso duró lo que "el clásico merengue en la puerta del colegio".

¿Alguien en el mundo, y dentro de la comunidad cubana, puede explicar los motivos para nombrar al carterista Juan Almeida Bosque (en la foto) jefe de la aviación cuando de aviones sabía menos que yo de cirugía del cerebro? Y puso al chusma y drogadicto Efigenio al frente de la policía.

Y si eso fue en las altas esferas de ahí para abajo , barranco abajo y sin frenos, fueron nombrados comisionados municipales, interventores de comercios, y hasta dirigentes de grandes compañías robadas a sus legítimos dueños, a analfabetos. Lo importante no eran los conocimientos y experiencia sino el gritar bien alto “Viva Fidel”.

¿Alguien me puede explicar qué diablos sabía Ernesto Guevara de la Serna de bancos, de industrias y de economía quien lo primero que hizo fue estrafalariamente firmar los billetes con su seudónimo “Che”?

No solamente no conocían un bledo del arte de gobernar, ni del comercio - ni de las empresas que de sopetón dirigían- sino que eran vagos, no les interesaba hacer prosperar al país, y lo único que hacían era -dando zancadas imitando a Castro- ir de un lugar para otro, tirando majá y dando mítines relámpagos.

(Juan Almeida)

Entre muchas razones ese fue uno de los motivos por los cuales todo se vino abajo en Cuba, todo fracasó, todo se convirtió en “sal y agua”.

Lo triste del caso es que el ejemplo cundió en medio mundo y ese es el motivo por el cual ustedes pueden ver a retardados mentales -como Daniel Ortega, Nicolás Maduro, Evo Morales- desgobernando en sus respectivos países.

Pero cuidado porque parece que "algo se nos pegó" a nosotros y es justo reconocer que del lado de acá desde un principio vi a algunos incapacitados al frente de algunas gestiones anticastristas, vi a cubanos semi analfabetos deseando sustituir al odiado comandante y soñando con reeditar su desfile de Oriente a La Habana. Y todavía a estas alturas veo al disidente Eliécer Ávila -que si se cae come yerba- diciendo absurdamente "que él pudiera ser presidente de Cuba”.

Y, como a mi me gusta decir toda la verdad, tengo que admitir -para que no me quede nada en el tintero- que en el campo militar y en la represión si se ocupó de que sus seguidores más HP se fueran al extranjero a aprender y mandó a gente como Arnaldo Ochoa a estudiar en Frunze, y a José Abrahantes, los hermanos Tony y Patricio de la Guardia Font y a los dirigentes del Ministerio del Interior a recibir violentos cursos intensivos de la Stasi alemana.

En todo lo demás, repito, los cretinos mandaban y mandan. Y ahí reside el meollo de la destrucción de Cuba.
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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

El difunto Almeida tenía un “talento” importante para ciertos menesteres—su raza, aunque no fuera tan “avanzado” en eso como el actual Esteban Lazo. Hacía falta un “token” o botón de muestra de color para consumo externo y para los visitantes extranjeros, por supuesto sin verdadero poder pero absolutamente confiable en su fidelidad a Fidel, y en eso Almeida aparentemente era de primera. Claro, serlo era muy rentable, y se pudo dar super buena vida a cambio de su sumisión y servicio al Mayoral en Jefe--mucha mejor vida, por ejemplo, que el gran Gastón Baquero, que valía mil veces más que él.
Realpolitik
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1 Comments:

At 1:15 a. m., Anonymous Realpolitik said...

El difunto Almeida tenía un “talento” importante para ciertos menesteres—su raza, aunque no fuera tan “avanzado” en eso como el actual Esteban Lazo. Hacía falta un “token” o botón de muestra de color para consumo externo y para los visitantes extranjeros, por supuesto sin verdadero poder pero absolutamente confiable en su fidelidad a Fidel, y en eso Almeida aparentemente era de primera. Claro, serlo era muy rentable, y se pudo dar super buena vida a cambio de su sumisión y servicio al Mayoral en Jefe--mucha mejor vida, por ejemplo, que el gran Gastón Baquero, que valía mil veces más que él.







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