martes, noviembre 19, 2019

Vivir del cuento. Antonio Escohotado: Fuimos educados en suponer que la reaparición de Lenin no consumó una iniciativa golpista sino la revolución. RUSIA OCTUBRE DE 1917 UN GOLPE DE ESTADO, Y NO REVOLUCIÓN, QUE CAMBIÓ LA HISTORIA



Vivir del cuento

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Fuimos educados en suponer que la reaparición de Lenin no consumó una iniciativa golpista sino la revolución, y toda suerte de locutores y presentadores actuales coinciden en no tener ni idea sobre el asunto.
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Por Antonio Escohotado
18 de noviembre de 2019

La existencia no ya de una clase, sino de una casta política, fue uno de los abusos más flagrantes para los tribunos nacidos al calor de la acampada en Sol, que tras reconocerse como Movimiento 15-M, y nombrar a su equipo directivo, obtuvieron 69 escaños en las elecciones de 2014. Este noviembre su representación se contrajo a 35; pero pasó de denunciar la existencia de dicha casta a "temer por los escaños" expresamente, y reacciona al revés electoral diciendo: "se duerme peor con más de 50 diputados de la extrema derecha que con ministros y ministras de Unidas Podemos".

Pero "la extrema derecha" es un espantapájaros instalado por la única formación extremista superviviente de la Segunda Guerra Mundial, que se llevó todos hacia un centro variopinto salvo a la izquierda de la izquierda. Todavía hay analfabetos funcionales dispuestos a dudar de que PP y Vox sean partidos conservadores –uno hipócrita y otro menos–, e incluso algún chalado que confunde al monarca constitucional de Escandinavia, Bélgica, Holanda, Inglaterra o España con las dinastías tiránicas instaladas en Cuba, Corea del Norte y Venezuela. Todavía más asombroso es ignorar la capacidad adquisitiva de sus respectivos pueblos.

(Pedto Sánchez y Pablo Iglesias)

Como en el pasado, cierta proporción opta por creer antes de ver –el consejo de Mahoma-, y tanto ayer como hoy prefiere seguir imaginando a averiguar, ajena incluso a evidencias tan elementales como que la envidia es admiración abyecta, pero admiración a fin de cuentas. Quien no encuentra modo de amar y ser correspondido opta por ese odio crónico, y Dostoievski dedicó páginas memorables a describir las "almas del subsuelo" que acaban disfrutando el dolor ajeno y la humillación propia, porque faltas de rectitud y coherencia les vedan respetarse.

Dostoievski sabía de lo que hablaba, porque se reconoció alma del subsuelo (o "superflua"), y vivió escandalizado al constatar cómo su infeliz temperamento lo multiplicaba en Rusia la recepción del mensaje revolucionario occidental. De ahí dedicar varias novelas al "ex estudiante", que mataba aquí a una vieja y acullá a un colega del Partido, amparado en el ideal de poner último al primero, destruyendo para construir desde cero. De ese ideal partieron iniciativas cristalizadas en el golpe de 1917, que fulminó físicamente al primer Gobierno socialdemócrata ruso, según éste porque el Alto Mando alemán repartió liberalmente dinero para poder cerrar el frente oriental, cuando la llegada del cuerpo expedicionario norteamericano puso en peligro el otro.

Preguntémonos por qué ni en el Instituto ni en la Universidad se menciona siquiera tal cosa, cuando tan esclarecedor para el alumno sería recordar que Lenin desoyó a su propio Comité Central en la primavera de 1917, prefiriendo esconderse en una remota choza finlandesa todo el verano, asaeteado por los incontables mosquitos de esas latitudes, a explicarse ante el tribunal de un país que acababa de derogar la pena de muerte, y acusaba a los bolcheviques de trabajar para Alemania. Cuánto me habría ayudado saberlo a los 15 años, cuando sin salir de la evidencia indiscutida hay detalles tan jugosos como que otros bolcheviques–fundamentalmente Kámenev, a quien se unió el hasta entonces menchevique Trotsky–acudieron a la citación, y multiplicaron su prestigio siguiendo lo previsto por el Comité, que era aprovechar la cárcel como altavoz y prueba de valor revolucionario.

Nada parejo me sugirieron toda suerte de profesores, probablemente sumidos ya en la campaña de desinformación promovida por el propio golpe de 1917, fuente de una propaganda lo bastante magistral como para pervivir casi intacta hasta hoy mismo, cuando la red empieza a deparar alternativas al masaje mediático, y deja de ser sacrilegio para muchos tener presente lo concreto, tras comprobar que pasarlo por alto deforma sectariamente la historia del mundo. Fuimos educados en suponer que la reaparición de Lenin no consumó una iniciativa golpista sino la revolución, y toda suerte de locutores y presentadores actuales coinciden en no tener ni idea sobre el asunto, o en no querer hablar del tren sellado y otros servicios prestados en definitiva por el Kaiser.

Pero estamos a tiempo –y a golpe de pocos clics– de saber qué le imputó a Lenin la breve Rusia socialdemócrata, y también de seguirle la pista a los millones de marcos oro –20 según unos, 50 según otros– repartidos en un país famélico y desgarrado, donde cualquier pieza del vil metal abría infinidad de puertas. No hay duda de cuánto agradecería también el alumnado saber qué le ocurrió al zar, según nuestros planes de estudio "algo impuesto en gran medida por las dramáticas circunstancias", cuando la versión oficial soviética fue hasta 1926: "La esposa y el hijo de Nicolás Romanov han sido enviados a lugar seguro". Nos consta que su esposa, el heredero y sus cuatro hermanas fueron asesinados a tiros y bayonetazos –porque era lento recargar y se habían cosido las joyas en entretelas, creando cierto blindaje–, y también nos consta que según Trotsky la meta de la ejecución fue "borrar toda marcha atrás".

En cualquier caso, a la campaña de desinformación se debe que los cadáveres de esos infantes y sus padres sigan sin encontrarse, aunque más difícil haya resultado esconder el fruto de aquellos afanes, que empezó inventando el sistema gulag –introducido con la novedad de leyes secretas– para sacarle su jugo laboral al enemigo de clase. Con nueve y medio de cada diez rublos adscritos a armamento, espionaje y AgitProp, los rusos alternaron hambrunas con desnutrición hasta implosionar en 1989, cuando la clase obrera del mundo no cercado por telones de acero llevaba medio siglo votando capitalismo. El principal perjudicado por ello fue Cuba, a quien llevaba cuatro décadas subvencionando como el pobre al mísero, a cambio de que sus tropas, comandos y espías combatiesen al llamado imperialismo yanqui en Iberoamérica y África, donde sus "Misiones" colaboraron con genocidios sistemáticos en Etiopía, Angola, Mozambique, y las tres Guineas, en las cuales sus médicos siguieron tratando a los sucesivos dictadores/redentores.

Apoyada sobre la alergia a la letra de nuestros jóvenes, la campaña desinformadora logra éxitos como reclutar a una ancha franja de edad que ya no trabaja con alegría, y tampoco ve posible tal cosa en su particular caso. Mi hijo Antonio, un reiterado votante de Podemos, me explicaba hace algo menos de una década –al cumplir 18- que había crecido en un medio demasiado afluente para crear mentalidad productiva, "eso de buscarse sin descanso a sí mismo, hasta encontrar un empeño tan útil para uno como para los demás". Me dejó estupefacto su lucidez, que hace un par de días alterna con el estupor provocado por la cesión a Podemos de la vicepresidencia y varios Ministerios.

¿Cómo? Pues por simple paso del tiempo. Cuando conocí a Pablo Iglesias pasamos una velada muy afable, potenciada por tapas y licores exquisitos, y salvo cierta insistencia mía quizá poco gentil –sugiriendo que leyese a Schumpeter, concretamente la Historia del análisis económico- todo discurrió como si fuésemos la versión vieja y la joven del mismo espíritu libertario. Pablo vivía entonces en Vallecas, orgulloso de "aprender allí el rencor de clase", una brújula de la cual se había visto privado en función de una crianza burguesa, y si lo llego a saber entonces no nos habríamos guiñado el ojo por coincidencia en gustos.

No volvimos a vernos, por más que sea vecino de Parquelagos hace algún tiempo; pero mi chico acaba de votarle, y me pregunto si no será porque prefieren ampliar el gasto a discurrir sobre los ingresos, como si no bastase comparar –Berlín este y oeste, Corea del sur y del norte, el Irán del Shah y el de Jomeini, la Venezuela previa y posterior a Maduro– para trascender la memez maliciosa de que la pobreza y la desigualdad crecen donde no ocurre, velando de paso que la familia Castro, la Chávez, la Kim y su clientelas mueven privadamente muchos miles de millones de dólares. Paralelamente, crecen los incapaces de encontrar un trabajo útil al tiempo para sí y para los demás, pero eso queda para otro día.
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UN GOLPE DE ESTADO QUE CAMBIÓ LA HISTORIA

El 7 de Noviembre/25 de Octubre de 1917 en el viejo calendario Juliano Vladimir Lenin, Leon Trotsky, y un grupo minúsculo de conspiradores asestan un golpe de estado/coup d'etat el cual posteriormente pasa a convertirse en la Revolución Bolchevique y por consecuencia se da paso a uno de los eventos mas significativos e influyentes del siglo XX.

Ya en Febrero del 1917 Rusia había tenido lugar una verdadera revolución donde los Comité de los Soviets, soldados, amas de casa, obreros, inteligentsia, Duma y otros sectores habian tomado lugar en una revuelta iniciada en Petrogrado donde un batallón del ejercito optó por la 'no acción' y se negó a reprimir a los manifestantes. Ante esta situación nada era "inevitable" como explica la sovietologia. Sencillamente el Tsar Nicholas II pudo haberse impuesto y reagrupar a otros batallones para terminar la rebelión con sangre. Pero como el Tsar era un hombre de caracter tibio y para evitar derramamientos de sangre y habiendo sido un hombre que quería todo menos ser gobernante renuncia a su cargo y es apresado, no antes sin saber el destino fatal que le esperaría al mismo y su familia unos meses despues. Eventualmente en ese periodo de tiempo entre Febrero y Octubre Alexander Kerensky un miembro prominente de la Duma y un moderado llegó a convertirse en el Segundo Presidente del Gobierno Provisional.

En la Revolución genuina de Feb de 1917 Lenin no tomo parte alguna. De hecho no estaba en Rusia.

Fue en el contexto de este periodo clave entre Febrero y Octubre de 1917 que Lenin regresa del exilio en Abril de 1917 organiza a su grupo minoritario de Bolcheviques y se las arregla para justificar en Octubre del 17 que el gobierno provisional les entregue armas ante la presencia de Alemanes cerca de Petrogrado. La justificación era armarse para defender Petrogrado de una posible invasión Alemana ya que por aquellos dias la 1ra Guerra Mundial estaba en pleno apogeo. Con esas armas Trotsky fundamentalmente dirige un golpe de estado quirúrgico a los lugares claves de la ciudad (Estaciones de correo, electricidad, puestos de gobierno y eventualmente el Palacio de Gobierno). Durante todo este tiempo Lenin permaneció escondido y disfrazado pues el valor nunca fue su fuerte. Al dia siguiente los habitantes de Petrogrado se levantaron y ni sabían lo que había ocurrido.

La cacareada "Gran Revolución Socialista de Octubre" no había sido mas que un golpe de estado quirúrgico basado en el manual de Curcio Malaparte y con elementos fascistoides, organizado y dirigido por un grupo minoritario de conspiradores, sin participación alguna de obreros ni Soviets. En la imagen y la mente de muchos se perpetuó este momento mediante imagenes que no fueron mas que la dramatización ficticia el gran director Sergei Eisenstein y Grigori Aleksandrov que recrearon los eventos de Petrogrado ajustandose a la propaganda y al imaginario sovietico en su famoso film (basado en el libro de Reed y con el guion del mismo) 'Los 10 dias que estremecieron al mundo' estrenada el 20 de Enero de 1928, 11 años despues del evento.

Comenzaba el "sistema soviético" sobre las bases de la fuerza, la represión, la censura y la sangre. Le seguirían a todo ello la creación de la Cheka que luego bajo otros nombres diferentes pero un mismo proposito (en el orden interno vigilar y reprimir y en el orden externo espiar e infiltrar), una brutal guerra civil bajo el gobierno de Lenin, las políticas del terror rojo, el comunismo de guerra, hambruna, Gulags, propaganda y la expansión del imperio en su periferia, en las provincias del Baltico, en las distintas nacionalidades musulmanas y asiaticas. Bajo el regimen Estalinista se le dio continuidad en casi todos sus aspectos al sistema leninista - le siguieron las Grandes Purgas, la ampliación de los Campos de Concentración (Gulags), el asesinato masivo de campesinos y nacionalidades rebeldes. Al culminar la 2da Guerra Mundial vendría la imposición forzada del sistema sovietico a los Checos, Hungaros, Polacos, Alemanes y otras naciones que desde sus inicios se rebelaron ante la ocupación y control de Moscú. Los primeros en rebelarse fueron los Hungaros con su revolución brutalmente aplastada en 1956, luego le siguieron los Checos y la posterior ocupación Sovietica en 1968 y los Polacos ante los cuales casi hubo una ocupación - creando en todo ese proceso la llama de la rebeldía y la disidencia desde abajo que motivó a Mikhail Gorbachev a continuar el socialismo con rostro humano que habian comenzado los Checos en el 68.

Una de los legados de la Revolución de Octubre de 1917 fue el establecimiento del Sistema Sovietico que fundó sus bases en el Leninismo para luego tener continuidad en el Estalisnismo y con ello se inició la practica sistematica de la falsificación y manipulación oficial de fotografias donde "enemigos" eran invisibilizados.

Lenin y Trotsky en el 2do Aniversario de la Revolución Rusa. 1919.


La misma foto donde Leon Trotsky, uno de los protagonistas y autores de la Revolución Bolchevique, Comisario de Guerra y figura ampliamente popular es borrada para hacerla disponible y publicarla en un libro de 1967 sobre el Leninismo. Ya desde la década de los 1930s Joseph Stalin habia convertido a Leon Trotsky en el enemigo principal del estalinismo.



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Los fraudes de la Revolución de Octubre

Por Luis Cino Àlvarez
8 noviembre, 2016

León Trosky, el fundador del Ejército Rojo,  y su guardia personal


Arroyo Naranjo, La Habana, Luis Cino (PD) El próximo año, por estos mismos días, la Revolución de Octubre, que en realidad ocurrió en noviembre, cumplirá un siglo.

Dicha revolución, que no ocurrió exactamente como la contaron, fue uno de los mayores fraudes de la historia.

No fue una revolución, sino más bien un golpe de estado, que no derrocó al zar Nicolás II, quien había abdicado cuatro meses antes, sino al gobierno republicano y democrático de Kerensky.

El artífice del movimiento no fue Lenin: fue Trostky. Lenin solo fue el estratega, pero su estrategia no fue la utilizada, sino la táctica golpista de Trostky.

Por cierto, ni Lenin ni Trostky eran sus verdaderos apellidos. El primero se llamaba Vladimir Ilich Ulianov, y el segundo, Lev Davidovich Bronstein.

Lenin, el teórico de la revolución, se mostró vacilante e indeciso durante la sublevación de San Petersburgo. Con disfraz, peluca y afeitado, se ocultó en la barriada industrial de Wiborg casi hasta el último momento.

En contra de la estrategia insurreccional trazada por Lenin, los destacamentos de choque de Trostky tomaron todos los centros vitales de San Petersburgo.

(León Trosky y Vladimir Ilich ¨Lenin¨)

En una habitación contigua al salón del instituto Smolny, donde se celebraba el Segundo Congreso de los Soviets, Lenin con su disfraz, aguardó con aprensión el desarrollo de los acontecimientos hasta que Trostky lo increpó: “¿Por qué sigue usted disfrazado? Los vencedores no se ocultan. Lleva usted 24 horas de retraso”.

Fue entonces que Lenin, cansado, nervioso y sin peluca, seguido por Trostky, penetró en la sala del congreso. Se convirtió así en el dictador del nuevo estado.

Con una interpretación distorsionada y caprichosa de las ideas de Marx y bajo la consigna de “Todo el poder para los Soviets”, Lenin instauró la llamada “dictadura del proletariado”.

El Poder Soviético fue una ficción. No fue el gobierno de los Consejos Obreros, como había propuesto Lenin inicialmente, sino la dictadura del Partido Comunista.

Luego, el Comité Central sustituyó al Partido Comunista. El Buró Político, creado provisionalmente durante la guerra civil, suplantó al Comité Central. Lenin, luego de imponerse al Politburó, organizaría un súper estado policial de burócratas y militares.

Trostky, que al frente del Ejército Rojo garantizó a sangre y fuego, la supervivencia del estado soviético, fue uno de los grandes perdedores de la revolución rusa. Exiliado en México, fue asesinado por órdenes de Stalin, el sucesor de Lenin.

El supuesto “primer estado de obreros y campesinos” creado por Lenin, con el uso del terror rojo como herramienta principal, originó una monstruosa pesadilla totalitaria que se prolongaría hasta la desintegración de la Unión Soviética, en el verano de 1991.
luicino2012@gmail.com; Luis Cino
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La Cheka, la máquina del terror

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Los bolcheviques aplicaron métodos despiadados para aniquilar incluso a los sospechosos. Era habitual que a las expediciones de la Cheka a unaregión les asignase un cupo de contrarrevolucionarios para liquidar. Los enviados solían superar los números.
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Por Pedro Fernández Barbadillo
2017-01-25

La Inquisición española existió entre 1480 y 1820; en estos tres siglos y medio las condenadas a muerte fueron, según Joseph Pérez (Breve historia de la Inquisición en España) inferiores a las 10.000, de las que no todas se cumplían fuese por arrepentimiento, por muerte o por huida del reo. Los investigadores Jaime Contreras y Gustav Henningsen calculan los ejecutados entre 1540 y 1700 en sólo 810, ya que la mayoría de las penas de muerte se dictaron entre finales del siglo XV y principios del XV

De la revolución bolchevique (1917-1918), la guerra civil posterior (1917-1923) y el régimen comunista, que se prolongó hasta 1989, el número de muertos por la maquinaria policiaca y judicial roja se desconoce por su amplitud: genocidios planificados, deportaciones en masa, trabajo esclavo, purgas en el partido, hambrunas provocadas…

Pese a la realidad, los datos y los documentos, se puede reivindicar impunemente la revolución rusa, incluso mintiendo, como han hecho el concejal Carlos Sánchez Mato y el diputado Alberto Garzón. Sin embargo, éstos se indignarían si alguien explicase la magnitud real de la Inquisición.

¨Cuando las tropas blancas entraron en Kiev encontraron unos 5.000 cadáveres atribuidos a la acción de los chekistas y, también, 7.000 desaparecidos.¨

En febrero de 1917, los alemanes habían introducido a Lenin y sus camaradas en Rusia, después de sacarlos de Suiza, con la finalidad de que causasen disturbios y debilitasen el esfuerzo militar del ejército zarista. En el caos de ese año, después de la abdicación del emperador, el centrista y masón Kerenski, presidente del Gobierno provisional, recurrió a las milicias comunistas para reprimir un golpe de Estado de derechas en el verano, pero fue a su vez derrocado en octubre. Kerenski fue uno de los pocos protagonistas de esos años que tuvo la suerte de poder escapar de Rusia y gozar de una larga vida en Francia y Estados Unidos; falleció en 1970 y la Iglesia Ortodoxa rusa no quiso recibirlo en ningún cementerio.

‘Limpiar’ la retaguardia

Inmediatamente, los bolcheviques se prepararon para conservar el poder por todos los medios. Cuando las elecciones a la asamblea constituyente (noviembre de 1917), dejaron a los comunistas como tercer partido, éstos dieron un golpe de Estado y la cerraron en enero de 1918.



Entierro de Uritski, Petrogrado, 1918. La pancarta dice: "Muerte a los burgueses y sus adláteres. ¡Viva el Terror Rojo!".

La guerra civil se extendía por el país. Contra los bolcheviques no sólo luchaban los rusos monárquicos, sino también otros grupos políticos, diversas nacionalidades, los prisioneros checos y, en el frente, los alemanes y los austriacos. Para combatirlos, Trotski levantó el Ejército Rojo. Y para ‘limpiar’ la retaguardia Lenin y su camarilla fundaron una institución que durante casi un siglo ha sido sinónimo de tortura y muerte.

Entre las medidas del nuevo Gobierno rojo hay algunas sorprendentes, como la relajación de los requisitos para el divorcio y la instauración del aborto libre y gratuito (pensadas para destruir la familia a largo plazo), y otras que no lo son tanto si tenemos en cuenta la situación en que se hallaban. Entre éstas sobresale la siniestra Comisión Extraordinaria, la Cheka, una policía política con poderes omnímodos para investigar, juzgar y ejecutar. La instauró Lenin en diciembre de 1917 mediante un decreto y nombró al polaco Félix Dzerzhinski como su primer director. El Ejército Rojo se fundó en enero de 1918, por lo que para los bolcheviques era más importante aterrorizar al enemigo interior y civil que defenderse el enemigo exterior y militar.

En una semana más condenas que en 90 años de zares


De la misma manera que el camino que conduce a Auschwitz comienza en las leyes raciales de Núremberg (1935), que establecían quién era judío y que el judío no podía mezclarse con el alemán, los genocidios que perpetran los comunistas en todo el mundo (ningún partido comunista ha alcanzado el gobierno por medios pacíficos) se encuentran en la doctrina y el lenguaje empleado por Lenin y sus seguidores. Aparecen conceptos como "enemigo del pueblo", "enemigo de clase", "contrarrevolucionario", "hombre nuevo", "reeducación", "terror socialista", "voluntad de hierro bolchevique", "patria del proletariado", "opresores", o "gulag", a los se añaden otros ajustados a circunstancias históricas y los diferentes países, como "kulak", "gusano", "quintacolumnista", "monarcofascista", o "espía trotskista (o japonés, o inglés, o…)", que ampararon el exterminio de millones.

Entre 1825 y 1917, todas las condenas de muerte dictadas por los tribunales civiles y militares del régimen zarista en asuntos de orden político ascendieron a 6.321, de las que 1.310 (un 20%) se dictaron sólo en 1906, como reacción al año revolucionario de 1905. En su primer año de funcionamiento, había semanas en que la Cheka bolchevique duplicaba o triplicaba el número de sentencias de muerte de 92 años de monarquía.

Dzerzhinski, con el conocimiento de Lenin y los demás bolcheviques, como Kamenev, Zinoniev, Bujarin, Trotsky y Nadezhda Krúpskay, aplicó métodos despiadados para aniquilar incluso a los sospechosos. Era habitual que a las expediciones de la Cheka destinadas a una ciudad o región les asignase un cupo de contrarrevolucionarios para liquidar. Los enviados, movidos por su celo bolchevique, solían superar los números.

El chequista letón Jan Lacis destacó en la represión de Kiev en 1919. Elaboró argucias como montar un falso consulado de Brasil y hacer correr el rumor de que el cónsul vendía visados´. La Cheka local arrestaba a quienes acudían a la oficina buscando una vía de escapar de la orgía de sangre. Cuando las tropas blancas entraron en Kiev encontraron unos 5.000 cadáveres atribuidos a la acción de los chekistas y, también, 7.000 desaparecidos.

El órgano de batalla del Partido

Lacis fundó un periódico, La Espada Roja, en el que definía así a la organización a la que servía (Donald Rayfield, en Stalin y los verdugos):

    La Cheka no es sólo un órgano de investigación: es el órgano de batalla del partido del futuro. (…) No juzga al enemigo, lo golpea. No demuestra ninguna piedad (…) Nosotros, como los israelitas, tenemos que construir el Reino del Futuro bajo el temor constante al ataque del enemigo.
(Félix E. Dzerzhinski, primer jefe de la Cheká)

La máquina montada por Lenin y Dzerzhinski siguió reclamando sangre en los años siguientes. Stalin la llevó a su punto culminante de terror en la URSS y otros camaradas, como Pol Pot en Camboya y Mao en China, la difundieron por el mundo, para "alumbrar la revolución"; también llegó a España, traída por los consejeros soviéticos del Frente Popular durante la guerra civil.

Los argumentos con los que los bolcheviques de entonces, todos los comunistas habidos y por haber y los compañeros de viaje han justificado o disculpado (según el grado de admiración, complicidad o idiotez) el gulag y la Cheka son la pobreza y la tiranía que había en Rusia.

Al comienzo de un libro que nos trajeron los Reyes Magos, El ocaso de la aristocracia rusa, se dan unas cifras sobre el desarrollo económico del imperio, cuya base social y económica seguía siendo agrícola, pero que se encontraba en la senda de la industrialización. Antes de la Gran Guerra, Rusia era la quinta potencia industrial del mundo, superaba a Francia en la producción de acero e igualaba a Estados Unidos en la de petróleo. La red de ferrocarriles pasó de unos 1.400 kilómetros en 1850 a 64.000 en 1905. La línea de ferrocarril más larga del mundo era el Transiberiano y también la telefónica, que unía San Petersburgo y Moscú. Todos esos avances los destruyeron la guerra mundial y, sobre todo, la revolución.

Como escribió Nicolás Gómez Dávila: "Para detestar las revoluciones el hombre inteligente no espera que comiencen las matanzas".
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 Tomado de http://www.alerta360.org/

 El Terror Rojo

"Los rusos son demasiado amables, carecen de la habilidad de aplicar determinados métodos de terror revolucionario".
V. I. Lenin
("Lenin: Vida y Legado". Dmitri Volkogonov. [HarperCollins, 1994], pág. 203)

"La burguesía hoy es una clase en caída... Estamos forzados a arrancarla, a cortarla. El Terror Rojo es una arma utilizada contra una clase, condenada a la destrucción, que no desea perecer... El Terror Rojo acelera la destrucción de la burguesía".
León Trotsky
("Terrorismo y Comunismo: Una respuesta a Karl Kautsky". [New Park Publications, 1975], pág. 83)

"...lleven a cabo un terror masivo sin piedad contra kulaks, sacerdotes y Guardias Blancos; los elementos poco confiables deben ser encerrados en un campo de concentración fuera de la ciudad".
V. I. Lenin
("La Cheka: Policía Política de Lenin". George Leggett. [Clarendon Press, 1981], pág. 103)

"Estamos haciendo lo que hizo Lenin. No pueden construir el socialismo sin el Terror Rojo".
Asrat Destu. Comisario político del Ejército Etíope.
("El archivo Mitrokhin II: La KGB y el Mundo". Christopher Andrew y Vasili Mitrokhin. [Penguin, 2006], págs. 467-8)

"La dictadura es un gobierno basado directamente en la fuerza y sin restricciones de ninguna ley. La dictadura revolucionaria del proletariado es un gobierno ganado y mantenido por el uso de la violencia por el proletariado contra la burguesía, gobierno que no tiene restricciones de ninguna ley".
V. I. Lenin
("La Revolución Proletaria y el Renegado Kautsky". [Foreign Languages Press, 1972], pág. 11)

"Seguramente ustedes no imaginan que obtendremos la victoria sin aplicar el más cruel terror revolucionario".
V. I. Lenin
("La Cheka: Policía Política de Lenin". George Leggett. [Clarendon Press, 1981], pág. 57)

"No podemos esperar llegar a ningún lado a menos que recurramos al terrorismo: los especuladores deben ser fusilados en el acto. Es más, los bandidos deben ser tratados con la misma firmeza: deben ser fusilados en el acto".
V. I. Lenin
(“Reunión del Presídium del Soviet de Petrogrado con delegados de Organizaciones de Suministro Alimenticio”. Obras completas, Vol. 26, pág. 501)

"El Terror Rojo es el exterminio de enemigos de la revolución en base a su afiliación de clase o a su papel pre-revolucionario".
Feliks Dzerzhinsky
("La Cheka: Policía Política de Lenin". George Leggett. [Clarendon Press, 1981], pág. 114)

"Ni un sólo problema de lucha de clases jamás ha sido resuelto en la historia excepto por la violencia... La lucha de clases no asumió esta forma accidentalmente. Es la forma en que las clases explotadas toman todos los medios de poder en sus propias manos para destruir completamente a sus enemigos de clase, la burguesía...".
V. I. Lenin
(“Informe sobre las actividades del Consejo de Comisarios Populares”. Obras completas, Vol. 26, págs. 459-61)

"En no más de un mes de tiempo el terror asumirá formas muy violentas, tras el ejemplo de la gran Revolución Francesa; la guillotina... estará lista para nuestros enemigos... esa notable invención de la Revolución Francesa que acorta al hombre por una cabeza".
León Trotsky
("La Cheka: Policía Política de Lenin". George Leggett. [Clarendon Press, 1981], pág.  54)

"El uso de rifles, revólveres, bombas, cuchillos, manoplas, garrotes, trapos empapados en kerosene para iniciar incendios... alambres de púas, clavos (contra la caballería)... o ácidos para arrojar sobre la policía... El asesinato de espías, policías, gendarmes, volar estaciones policiales... debe comenzar en cualquier momento".
V. I. Lenin
(“Tareas de los contingentes del Ejército Revolucionario”. Obras completas, Vol. 9, pág. 420)

"Nosotros no tenemos compasión y no pedimos compasión de ustedes. Cuando llegue nuestro turno, no pondremos excusas para el terror".
Karl Marx
(“Supresión del Neue Rheinische Zeitung”. Neue Rheinische Zeitung, 19 de mayo, 1849