Video: Cuba // La Verdad sobre el Gobierno de los 100 días: Batista, Grau, Guiteras.
El Tesoro del Presidente
5 de junio, 2026
En este video intentaré desmontar algunos de los mitos que se han construido alrededor del Gobierno de los Cien Días y de la Revolución de 1933.
Durante décadas, este breve período ha sido presentado como una especie de edad dorada del reformismo y la justicia social, y sus principales figuras, especialmente Antonio Guiteras, han sido rodeadas de una aureola de progresismo, idealismo y virtudes democráticas. Si quieres conocer la verdad sobre este mitificado episodio, acompáñame en este video.
@eltesorodelpresidenteHistoria
Cuba // La Verdad sobre el Gobierno de los 100 días: Batista, Grau, Guiteras
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Primera Presidencia de Cuba del Dr. Ramón Grau San Martín con un gobierno de 127 días inconstitucional, no democraticamente elegido por el pueblo, que no aseguró paz y estabilidad
Disuelta la pentarquía, la Junta Revolucionaria , a propuesta de Chibás y Rubio Padilla y con el apoyo de Prío y Barreras, nombran a Grau Presidente Provisional quien ante una multitud toma posesión de la Presidencia en la terraza del Palacio Presidencial el 10 de septiembre de 1933. Hay un hecho constante que hay que hay que hacer resaltar y es que no hubo acusaciones de corrupción administrativa, de sobornos ni de ningún tipo de acciones que pusieran en duda su honradez, lo que fue el reverso de la medalla comparado con su actuación como Presidente Constitucional de 1944 a 1948. Hubo una serie de decisiones super nacionalistas que no tuvieron resultado práctico alguno sino que por el contrario aceleraron su caida.
En la Fuente 2 se detalla mucho más cómo fue el nombramiento de Grau como Presidente de un gobierno provisional que el 1 de abril de 1934 debía de llamar a una Constituyente y que el 20 de mayo de 1934, debía cesar en sus funciones y darle paso al nuevo gobierno. Este bloguista desconoce cómo sería elegida y funcionaria esa Constituyente y de qué manera se eligiría el nuevo gobierno. En el gobierno Carlos Manuel de Céspedes y Quesada si se decía claramente que se llamaría a elecciones generales... Observen que las dos fuentes difieren respecto a si existía aún o no la Pentarquía cuando la Junta Revolucionaria (que no el pueblo cubano y básicamente el Directorio) eligió, en votación dividida, a Ramón Grau San Martín como Presidente provisional.

Fuente 2:
La Pentarquía fracasó. El Directorio así lo comprendió y el 8 de septiembre deI 33 dió un voto de confianza a los Pentarcas para que eligieran al Presidente de la República. Me contó Juan Antonio que se retiró a descansar a la Clínica Casuso. Pero se sentía inquieto. desconfiaba. Fue a la residencia de su primo y amigo el Dr. Gustavo Cuervo Rubio, en cuya casa dormía muchas veces. “Cuando entré en casa de Gustavo -cuenta Juan Antonio- Concha me dice que Gustavo está en casa del General (Menocal), porque Portela lo visitó y le dijo que lo designarian Presidente de la República. Esto me anonadó - continúa diciendo Juan Antonio comprendí que si Gustavo llegaba a la Presidencia, la revolución seria aplastada, y eso yo tenía que evitarlo a toda costa. Fue a casa del Dr. Grau, le relaté lo sucedido y lo convencí de que aceptara ser el Presidente, que yo me ocuparla de que así fuera la solución de la crisis de la Pentarquía. Regresé a la Clínica Casuso y me comuniqué telefónicamente con varios compañeros y nos repartimos los nombres del resto para citarlos esa noche en Palacio y revocar acuerdos”. En la noche del 9 de septiembre del 33, en el Salón de los Espejos se reunió el Directorio. “Por su ejecutividad propuse a “Mongo” Miyar para presidir la reunion-continuó- contaba con ello para lograr mis propósitos”. Juan Antonio pide se revoque el voto de confianza a los pentarcas, arguyendo que el Directorio no podía delegar poderes y responsabilidades, Lo que se aprobó por unanimidad. Seguidamente se propone por él se designe al Dr. Ramón Grau San Martín presidente de la República. Como contrapropuestas Chibás, Felipe Pazos, Justo Carrillo y Polo Miranda propusieron a Gustavo Cuervo Rubio y Rubén de León al Dr. Presno.
Durante el debate Chibás y Pazos acusan a Juan Antonio de tener interés personal en lo de Grau, su profesor de Facultad. Responde el aludido: “De todos los aquí reunidos el más beneficiado con la Presidencia de Gustavo sería yo, que vivo en su casa. Propongo a Grau porque quiero evitar que los conservadores tomen el poder. Si esto ocurriera tendríamos guerra civil, porque los hombres del 4 de Septiembre no se dejarían masacrar por la oficialidad que volvería a los mandos ... Traicionariamos a quienes apoyan sin reservas nuestro programa”.
Ramón Grau San Martín fue designado Presidente y Carlos Prío y Juan Antonio fueron comisionados para informar a los Pentarcas de la decisión del Directorio.
Ramón Grau San Martín juró ante el pueblo rechazando la Constitución de 1901 por contener la Enmienda Platt. Ese 10 de septiembre de 1933 nació nuestra República. En 130 días transformamos el país, damos paternidad a la soberania de Cuba, eliminamos el feudalismo económico y los rezagos del colonialismo. Toda la legislación que hizo progresar a Cuba surgió en esos días del Presidente Revolucionario. Decretos-Leyes tras Decretos-Leyes pusieron de pie nuestro pueblo, de tal manera que las fuerzas anti cubanas no pudieron evitar que sus preceptos constituyeran el cuerpo del articulado de la Constitución 1940.
Ramón Grau San Martín no juró ante la Constitución de 1901, ni tampoco ante la Constitución que llevó a cabo Gerardo Machado en 1928. Esta actitud Grau la explicó diciendo que no juraba ante la Constitución de 1901 porque ella contenía la Enmienda Platt. Para tener una visión más profunda sobre la personalidad de Grau San Martín es importante conocer que en la Presidencia de Grau en el período 1944-1948, apenas gobernó teniendo en cuenta al Congreso, ni aún en sus dos últimos años en que su partido tenía mayoría en la Cámara de representantes y en el Senado; poco conocido es que Grau fue expulsado del Partido Auténtico en un momento de la década de los años 30 del pasado siglo y que durante la Presidencia del Dr. Carlos Prío Socarrás se separó del Partido Auténtico y creo otro partido político. En las elecciones generales de 1958 y pese a su avanzada edad no le dio pasó a otras figuras del partido político al que pertenecía y se postuló para la Presidencia. Ramón Grau San Martín era llamado ¨El Mesías¨, pues padecía de esa ¨enfermedad¨ llamada mesianismo político. En la Fuente 1 y en su página 582 se lee: ¨... ese mismo pueblo vió como Grau gobernó por medio de decretos personales, ignorando al Congreso casi siempre en cuanto a la promulgación de leyes... más de 17 000 decretos en sus cuatro años de gobierno, contrastando con un puñado de leyes. La escusa durante sus dos primeros años fue que él tenía minoría congresional, pero en los dos últimos años de su gestión Grau tenía mayoría legislativa y a pesar de ello continuó haciendo lo mismo. No era el pueblo el que gobernaba, sino era el Presidente Grau el que lo hace por decreto, algunos de ellos inconstitucionales como eventualmente veremos.
Estudie el lector la doctrina o programa auténtico que daremos a continuación con la realidad de la conducta del gobierno constitucional de Grau, y establezca una comparación con los hechos que se fueron sucediendo para que encuentre las contradicciones a las que nos referimos.
La mencionada doctrina redactada en el exilio y el prorama del Partido Auténtico aprobado en 1934 al menos oficialmente eran el programa del gobierno y ese lineamiento doctrinal estaba basado en en el trípode ´nacionalismo, socialimo y antimperialismo´ ¨...
El 4 de noviembre de 1933 se autodisuelve el Directorio y a partir de ese día los miembros de la Junta Revolucionaria que permanecen en el gobierno lo hacen a título personal:
Fuente 1; página 415
Ese mismo día (4 de noviembre de 1933) se celebra una asamblea multitudinaria en la Universidad donde la mayoría decide que los estudiantes deben separarse de las actividades políticas, lo que trae por consecuencia la disolución del Directorio. Solamente permanecen en el gobierno los miembros de la disuelta organización que pertenecían a la Junta Revolucionaria...
Algunos sucesos que mostraron la incompetencia del gobierno provisional de Grau-Guiteras para garantizar paz y estabilidad en el país.
I) Los comunistas dentro de su estrategia de tomar el poder en Cuba promovieron y hasta efectuaron mútiples desórdenes como fueron, por ejemplos:
- Se apoderaron de los centrales Mabay, Jobabo y Jaronú donde instalaron ¨soviets¨ al estilo ruso,
- Invadieron el Realengo 18 y repartieron tierras a campesinos afines.
- Asaltaron el Central Delicias y mataron a los Guardias Rurales
- Provocando disturbios en la manifestación, autorizada por Antonio Guiteras, Secretario de Gobernación del gobierno de Grau, al cantar el himno comunista ¨La Internacional¨ y gritar consignas en contra de los EEUU y del gobierno de Grau durante su trayecto hacia el Parque de la Fraternidad, vía la calle Reina. La manifestación estuvo custodiada por agentes de la autoridad. Al llegar al Parque de la Fraternidad se formó un tiroteo donde murieron 6 personas, entre los que se encontraba un capitán que custodiaba la manifestación.
Fuente 1; página 417:
¨En la Conferencia de Montevideo que había comenzado el 3 de diciembred e 1933 el Profesor Herminio Portell Vilá (miembro de la delegación cubana) pidio la eliminación de la Enmienda Platt por primera vez, ya que nunca antes se había planteado en un foro internacional . El Secretario de Estado Cordell Hull como Presidente de la delegación norteamericana a esa conferencia expresó lo siguiente respecto a la derogación de la Enmienda Platt: ´Estamos dispuestos a negociar la abrogación de la Enmienda Platt cuando en Cuba se constituya un gobierno estable´ ¨
Fuente 1; página 417-419
¨... Sin embargo la actuación de la delegación cubana en Montevideo fue el último éxito del gobierno de Grau. El 15 de de diciembre se reunió una gran multitud en los alrededores de Palacio movidas por las noticias de lo ocurrido en Montevideo. desde la terraza del mismo se dirigió a ellos el Presidente Grau y, paradójicamente, el coronel Batista , pero es que estamos en la época de las paradojas y casi todo puede suceder en Cuba. En esta ocasión Grau reiteró que el estaría allí hasta el 20 de mayo , que discrepaba del pensamiento de Welles y de la oposición. Para entonces la inmensa mayoría de los estudiantes no apoyaban a Grau y han iniciado manifestaciones callejeras, muchas de ellas encabezadas por Eduardo Chibás con el canto de una rumbita que decía ¨king kong que se vaya Ramón¨. Si alguien hubiera pronosticado en aquellos días que el 1 de junio de 1944, al frente de las enardecidas y victoriosas masas auténticas , Eduardo Chibás llamaría a esa fecha ¨la jornada gloriosa del primero de junio¨ llamarían loco al que esto dijera, pero loca era la historia de Cuba en esa época y en los gobiernos sucesivos¨.
Después de estos actos Jefferson Caffery expresó lo siguiente: ¨lo de vuestro gobierno es asunto de ustedes pues los Estados Unidos no van a intervenir en este asunto¨.

(Carlos Hevia)
Al principio de enero se reunen Grau, Batista y Caffery para acabar de solucionar el problema de del cambio de gobierno. Ante lo inevitable Grau acuerda con Batista este paso, pero pide una reunión de la junta Revolucionaria que en definitiva fue la que le dio el poder. esa reunión se efectúa en Columbia y después de largas discusiones , acusaciones a Batista, gritos, etc, ya en horas de la madrugada, se decide hacer un alto, descansar y volver a reunirse a la mañana siguiente. Cuando los civiles, la mayoría de los cuales eran miembros del Directorio y otros firmantes de la Junta, tratan en el campamento, los centinelas les niegan el paso y ya dentro de del mismo los militares con los civiles opuestos a Grau deponen al Presidente. En un último esfuerzo un poquito romántico si se quiere Grau exige que se le ceda el poder a un revolucionario, causando extrañeza que que no considerara a Mendieta como tal, cuando si se comparan las dos actitudes ante Machado, Grau no podía competir con Mendieta que contaba con activa militancia antimachadista desde 1927 y que inclusive había sufrido prisión. Volvemos a decir que nadie puede encontrar lógica a las cosas que suceden en estos tiempos. La oposición acepta porque en definitiva da lo mismo que se nombrara a un revolucionario o a uno que no lo fuera pues Batista era el que mandaba, y de todas maneras Mendieta iba a ser Presidente. Escogen al Ingeniero Carlos Hevia a la sazón Secretario de Agricultura. Esto ocurre el 15 de enero de 1934 pero el día 14 se había publicado un decreto refrendado por Antonio Guiteras disponiendo la intervención de la Compañía de Electricidad que nunca se llevó a efecto, pues al día siguiente Grau desaparece de la escena como actor y junto con él también su Secretario de Gobernación, Guiteras.
En la reunión antes mencionada celebrada en Columbia en el Club de Oficiales, por estar enfermo Carlos Prío, no estaba presente. No así el resto de sus compañeros y, sorprendentemente también Eduardo Chibás, quien según algunos periodistas estaba allí para asegurarse que se iba a deponer a Grau ...
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¨A la 1 de la tarde hubo una tregua y una ambulancia de la cruz roja llevó a los jefes Horacio Ferrer y Julio Sanguily una nota del coronel Batista. Decía el papel:
“Hemos declarado una tregua hasta el regreso del señor Victor G. Mendoza, representante de la Cruz Roja, cuyo tiempo será de una hora a lo sumo, a fin de que dicho señor haga las gestiones de su humanitario cargo y proponga las siguientes bases para terminar la guerra declarada por los habitantes del Hotel Nacional.
“Primero, deponer la actitud bélica inmediatamente, salir de 5 en 5, a intervalos de 10 minutos completamente desarmados, en calidad de detenidos.
“Segundo, que por esta parte se respetará la vida y se les darán toda clase de garantías para terminar situación tan enojosa en nombre de la república.
“A las 11.30 a.m. del día 2 de octubre de 1933, en el campamento de operaciones, en la ciudad de La Habana, del estado mayor de ejército.(Firmado) Fulgencio Batista, Jefe del ejército nacional”
No hubo rendición y el fuego se reanudó a las tres de la tarde. Dos horas y media después, la oficialidad, ya sin balas, izó la bandera blanca. Inmediatamente los soldados al mando del recién ascendido a teniente Belisario Hernández entraron al lobby en tropel. Allí estaban esperándolos los jefes Ferrer y Sanguily. La serenidad y firmeza de los rendidos impresionó a la soldadesca. Belisario Hernández, que sirvió a las órdenes de Sanguily en el cuerpo de aviación, previendo que cualquier exaltado pudiera atacarlos, impuso su autoridad y los sacó del edificio custodiados con personal de su confianza y los llevaron en un automóvil a la Cabaña.
La decisión del teniente Belisario fue muy oportuna pues minutos después, mientras los oficiales desarmados y fuertemente custodiados formaban una fila desde la puerta del hotel hasta la calle 21 y O para subir a los camiones que los llevarían a las prisiones militares, fueron tiroteados, matando a 10 de ellos e hiriendo a otros 20.(Durante la batalla los sitiados sólo habían tenido cuatro heridos graves y ocho leves). Algún tiempo después los jefes y oficiales serían puestos en libertad.¨
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Tomado de https://www.cubamilitar.org
COMBATE DEL HOTEL NACIONAL
(fragmento)
El Combate del Hotel Nacional se produjo el 2 de octubre de 1933, cuando las tropas de Fulgencio Batista y Ramón Grau San Martín, que apoyaban al Golpe de Estado en Cuba del 4 de septiembre de 1933 asaltan al Hotel Nacional. Allí se habían refugiado los oficiales reaccionarios que estaban en contra de las revoluciones de 1933, creando un foco de resistencia contra el nuevo gobierno.
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Machado buscó apoyo en las Fuerzas Armadas de Cuba, pero éstas se lo negaron, a excepción de pocas unidades. El Capitán Mario Torres Menier, sustituto de Sanguily como jefe de la Fuerza Aérea, le exige a Machado que abandonara el poder, bajo la amenaza de usar la aviación militar en su contra. El general Alberto Herrera, Jefe del Estado Mayor del Ejército, aunque con dudas, también se opuso a Machado. Este fue uno de los momentos decisivos en la Revolución de 1933. Machado se vio entonces obligado a dimitir y abandonó Cuba el 13 de agosto de 1933, triunfando así la Revolución de 1933.
Tras esta revolución, quedó como presidente provisional Carlos Manuel de Céspedes (hijo del Padre de la Patria). Céspedes destituye a varios oficiales comprometidos con Machado, como el Jefe del Estado Mayor del Ejército, general Alberto Herrera.
En su lugar el presidente designa al coronel Julio Sanguily Echarte, ascendiéndolo al mismo tiempo de Coronel a Mayor General. A su antiguo cargo de Jefe del Cuerpo de Aviación del Ejército es nombrado el sustituto de Sanguily en el Cuerpo de Aviación, Mario Torres Menier.(El ex-jefe del Ejército, general Julio Sanguily Echarte)
El gobierno de Céspedes resultó débil, no satisfacía las perspectivas de diferentes sectores de la sociedad tras la Revolución del 33 contra Machado. Desde el reformismo moderado con el Doctor Ramón Grau San Martín al frente, los revolucionarios radicales con Antonio Guiteras Holmes, y la derecha con el Ejército. Estas corrientes no estaban satisfechas con el gobierno de Céspedes, a quien veían como la continuación del de Machado, y porque además contaba con el apoyo de Estados Unidos, en contra de la revolución.
La oficialidad del Ejército también apoyaba la corriente que pretendía frenar la revolución del 33, y defender sus privilegios. En esta situación, los sargentos y soldados, que apoyaban la revolución pero no veían los cambios que satisfacieran sus demandas económico-sociales, comienzan a conspirar.
Como consecuencia, los sargentos del Ejército se sublevan en el Golpe de Estado en Cuba del 4 de septiembre de 1933, al cual se unen sectores civiles revolucionarios de la sociedad.
Es proclamado el nuevo gobierno de la Pentarquía, dirigido por Ramón Grau San Martín, quienes destituyen a Carlos Manuel de Céspedes. En nuevo gobierno designa a Fulgencio Batista como el nuevo Jefe del Estado Mayor del Ejército, sustituyendo al general Julio Sanguily Echarte.
Julio Sanguily casi no ejerció su cargo. A los dos días de su nombramiento, sufre la hemorragia de una úlcera perforada en el estómago. Inmediatamente fue hospitalizado, y fue intervenido quirúrgicamente de urgencia por el doctor Núñez Portuondo. Por azares del destino, al mismo tiempo se produce el Golpe de Estado en Cuba del 4 de septiembre de 1933.
En el Hotel Nacional
Sanguily aún convaleciente tras la operación quirúrgica, se ve obligado a alojarse en el nuevo Hotel Nacional para recuperarse.
La causa era que la administración del hospital donde el Mayor General Julio Sanguily Echarte había sufrido una operación de emergencia, le informara al mismo que tenía que usar otro local para su convalescencia. Esto se debía a que el incontable y caótico flujo de visitantes a ese paciente, hacían imposible las funciones normales del hospital. Dos días antes de ser ingresado, Sanguily había sido nombrado jefe del Estado Mayor del Ejército de Cuba y ascendido de Coronel a Mayor General, por el Presidente Céspedes.
Sanguily. escogió al Hotel Nacional, porque allí se encontraba trabajando su hijo, el Dr. Julio Sanguily. También se encontraba alojado en este Hotel el Embajador de Estados Unidos Sumner Welles, opuesto al golpe de estado de Batista. Esto les servía de protección adicional contra posibles represiones del nuevo gobierno.
Los oficiales depuestos no reconocieron al nuevo gobierno tras el Golpe de Estado en Cuba del 4 de septiembre de 1933, y sólo aceptaban de jefe a Sanguily.(Fulgencio Batista con sus hombres, noviembre de 1933)
Ellos continuaron el flujo de visitas a Sanguily, sólo que ahora no al hospital, sino al Hotel. Muchos prefirieron alojarse en el hotel, como sede de Sanguily y Welles. Los oficiales del ejército, destituídos pero no despojados de sus grados, pronto convirtieron al hotel en el foco de la resistencia a la Pentarquía y Batista.
Al principio el señor Robert P. Taylor, administrador del Hotel Nacional, se negó a alojar a los oficiales, alegando la falta de habitaciones libres. Pero al ver el cariz de los acontecimientos, los turistas comenzaron a abandonar el hotel. Por su lado, los oficiales hicieron una colecta de dinero, y le aseguraron a Taylor, de que no habría problemas con el pago del alojamiento.
Con rapidez se organizó el puesto militar del hotel y hasta crearon una oficina de información a cargo de dos tenientes, uno del ejército y otro de la Marina. Taylor, preocupado por el sesgo que iban tomando las cosas, pidió instrucciones al presidente de la corporación (Nueva York) y le respondieron que no se preocupara. Los oficiales hicieron del hotel una fortaleza con ametralladoras, con defensas en cada piso, y se prepararon para combatir, rodeados por los militares de Batista y milicias de partidos políticos.
Los empleados cubanos y los gastronómicos del hotel se negaron a servir y atender a los nuevos huéspedes, abandonando sus puestos de trabajo.
Sanguily no participó activamente en estas acciones, opinando que poco podía hacer, y convaleciente. Tras varios días de conversaciones, ante la amenaza de la intervención norteamericana, Batista y Grau deciden asaltar el Hotel Nacional y poner fin a la sedición
El combate
El 2 de octubre de 1933 comienza el asalto, que se prolongó 11 horas. Los asaltantes llamaron a los rodeados a rendirse, y por fin los sitiados cedieron, dispuestos a rendirse. Un grupo de oficiales instaron a Sanguily para que pusiera bandera blanca, ya que se había acordado la rendición. Pero él se mostró renuente a hacerlo, hasta que uno de sus ayudantes, el capitán Miguel Cutilla lo ordenó; y los tenientes Virgilio Beltrán y Ubeda fueron los ejecutores de la orden.
Inmediatamente una avalancha de soldados en desorden y milicianos civiles irrumpieron amenazadoramente en el lugar. La serenidad de Sanguily, de pie en el lobby junto con Ferrer, parece que los impactó. El teniente Belisario Hernández, antiguo subalterno de Sanguily, los sacó del lugar imponiéndose a quienes, en la calle, pedían sus cabezas, junto con los dos hijos del general Julio Sanguily. Conducidos por el sargento Díaz Castañeda y custodiados por los soldados que el teniente Hernández indicó, fueron conducidos a La Cabaña, en calidad de detenidos, por haber sido los líderes del frustrado levantamiento.
Esta precaución de Hernández no fue en vano, porque otros 10 oficiales sí fueron ejecutados tras rendirse, entre ellos el coronel Blas Hernández.
Autor: Delfín Xiqués Cutiño
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En la Cuba sometida a la tiranía de los Castro, el sistema de educación y todos los medios masivos de comunicación, los cuales todos están en poder del Estado, se hacen eco de la tergiversación comunista sobre el asesinato de Julio Antonio Mella que propagaron a raíz de su muerte: de que habían sido esbirros del Presidente cubano Gerardo Machado y Morales los que lo habían asesinado. Una vieja táctica comunista es matar, echarle las culpas a sus adversarios políticos o simular de que fue un accidente y posteriormente honrar a los que ellos mismo asesinaron. Los Castro, y sus cómplices, la han llevado a la práctica en más de una ocasión ...

Ilustración y comentario tomados del blog de Emilio Ichikawa
Foto: © Artbeat. El mural En el arsenal (1928), del artista mexicano y comunista Diego Rivera, plasma sutilmente el affaire Modotti-Mella-Viladi. Aunque la figura central es Frida Kahlo, quien reparte armas, a la extrema derecha aparece Modotti, sosteniendo una canana en pose afectiva con Mella y, por encima de su cabeza, el rosto semi-oculto de Viladi, con boina negra y extraña mirada
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Los motivos que llevaron a la decisión de liquidar a Julio Antonio Mella
¿Un complot internacional de mentirosos?
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Por Pino Cacucci
Julio Antonio Mella fue asesinado la noche del 10 de enero de 1929 en la esquina de Abraham González con Morelos, de dos tiros de revólver .38: la primera bala atravesó el codo izquierdo y el intestino, la segunda perforó un pulmón. El juez Alfredo Pino Cámara interroga a Tina Modotti y la acusa de varias contradicciones: ella ha declarado que q
uien disparó -desde un automóvil en la oscuridad- lo hizo mientras ella caminaba tomada del brazo izquierdo de Mella, algo imposible porque la primera bala lo hirió en ese brazo, y no pudo ser un acto sorpresivo porque Mella corría tratando de escapar.(Julio Antonio Mella y Tina Modotti; después Tina sería pareja de Vittorio Vidali, que también es conocido como ¨Contreras¨)
Hay tres testigos de los hechos: el panadero Luis Herberiche que se encontraba en la puerta de su panadería, y los jovenes Anacleto Rodríguez y José Flores, que estaban a la puerta de su casa en Abraham González. Los tres afirman que vieron a tres personas, dos hombres y una mujer, avanzando desde Bucareli y discutiendo animadamente, y que uno de los dos hombres sacó una pistola y disparó mientras el otro corría hacia delante. En el careo con Tina, Herberiche declara: "No tengo ningún motivo para engañar a la justicia. Soy un comerciante al que no le gusta verse implicado en estos hechos. Siento mucho desmentir a la señora, pero lo que dije es la verdad y lo sostengo". Los periodicos de la época publicaron estos y muchos otros detalles, pero la justicia no pudo esclarecer quién mató a Mella y por qué.
En 1986 hablé con Félix Ibarra, que a los 17 años entró en la Juventud del Partido Comunista Mexicano (PCM) y después simpatizó con la Oposición de Izquierda, que apoyaba a León Trotsky. Ibarra tenía la máscara mortuoria de Mella, que me enseñó -aún conservo la foto que hice- y fue una emoción ver cómo era el rostro del luchador cubano pocas horas después de su fallecimiento. Luego, Félix me contó:
"Lo conocí en 1928, cuando yo vivía donde ahora está el metro San Antonio Abad. El venía a repartir propaganda y me acuerdo muy bien de ese muchacho alto, fornido, que siempre transmitía entusiasmo. Al principio se adhirió a la Oposición de Izquierda, pero cuando lo acusaron de atentar contra la unidad del PCM, oficialmente tomó distancia, aunque en octubre de 1928 fundó la revista Tren Blindado, que era el emblema de Trotsky... Fue un desafío. Además, Tina fotografió la máquina de escribir de Julio Antonio y en la hoja de papel que sale del carro se puede leer una frase de Trotsky sobre la función revolucionaria del arte. Cuando lo mataron, le pregunté varias veces a mi tío Alberto Martínez, que era dirigente del PCM, quién era el asesino, y siempre evitó contestarme, hasta que un día, cuando pensó que yo tenía ya una consciencia política sólida, me dijo: 'Fue ese malvado de Sormenti'. Y no quiso agregar más. Mi tío conocía a Vittorio Vidali como Carlos Contreras o Enea Sormenti, y creía que Sormenti era su verdadero apellido. Años después, hablé del asunto con Diego Rivera, y me dijo: 'Todos sabemos que fue Vidali, ya nadie puede tener dudas al respecto'".
Otra persona, cuya vida es parte de la historia del comunismo en Italia, pero no quiere involucrarse en esta polémica desgarradora, me contó que una vez, discutiendo con Vidali en Trieste, éste le dijo: "No fui yo personalmente, pero claro que a Mella
(Stalin, Lenin y Mijail Kalinin)
La ruptura entre Trotsky y Stalin se da en 1924. La lucha entre dos conceptos de revolución socialista -"revolución permanente" y "revolución en un solo país"- se propaga a los "partidos hermanos" del mundo, y en México alcanzará uno de los niveles más sangrientos. El PCM es considerato por el Komintern el eje de la ideología moscovita en América. La línea que dicta la ciudad de México está destinada a influir en el subcontinente. Stalin tiene en México un comité central lleno de líderes fieles, pero, junto a ellos, emergen figuras peligrosamente atraídas por el trotskismo. Y es para controlarlas o suprimirlas que Vidali -alias Carlos Contreras o Enea Sormenti- es enviado a México.
Mella no fue abierto partidario de Trotsky, pero su deseo de derribar a Gerardo Machado en Cuba es bloqueado por Moscú: cada foco rebelde en América Latina representa un peligro para la consolidación del poder en la Unión Soviética. Apoyar un intento insurreccional en la isla significa desafiar los intereses económicos estadunidenses, y Moscú no quiere que Washington considere a la Unión Soviética una amenaza a su "patio trasero", según la Doctrina Monroe. Los partidos comunistas, en esta fase histórica, trabajan para impedir sublevaciones armadas en sus respectivas áreas de influencia.
En el IV Congreso de la Internacional Sindical, Mella conoce al comunista español Andrés Nin, quien le expone las tesis de la Oposición de Izquierda sobre la política de colaboración entre las clases impulsada por Stalin y Bujarin. De inmediato, el dirigente comunista argentino Víctor Codovilla exige la expulsión de Nin. Mella comparte la postura de Nin pero no puede apoyarlo, porque se aislaría, ni quiere hacerse cómplice de la expulsión; así, decide mantenerse al márgen y Codovilla emprende una campaña contra él.
Cuando Mella apareció en México, el PCM afrontaba una profunda crisis interna. Entre 1925 y 1926, se había producido una ruptura entre la dirigencia de Xavier Guerrero, David Alfaro Siqueiros y Rafael Carrillo, y el ala derecha del partido que buscaba aliarse con sectores del gobierno de Plutarco Elías Calles, o sea el gobierno que estaba usando a la CROM para controlar el movimiento obrero y aplastar los movimientos independientes. En el V Congreso del PCM, en abril de 1928, Mella y su grupo llaman a reorganizar la lucha sindical contra la CROM, pero son derrotados por la dirección del partido, que los acusa de intentar una nueva dispersión de las fuerzas obreras. Todo esto sucede en vísperas del IV Congreso de la Internacional en Moscú.
El 17 de julio un cristero mata al presidente reelecto Alvaro Obregón en el restaurante La Bombilla, y a los pocos días los dirigentes de la CROM son acusados de complicidad en el magnicidio: aprovechando la confusión debida a los torpes errores de la dirigencia de centro-derecha del PCM, y con respaldo de Diego Rivera, Mella, decide afrontar en Moscú la intransigencia del Komintern y del mismo Stalin. Apoyado por delegados obreros y campesinos, gana la votación y los dirigentes de la Internacional son obliga
dos a permitir el nacimiento de la Confederación Sindical Unitaria de México. Stalin no replica, se limita a esbozar una sonrisa que sus adversarios aprenden a reconocer pronto: es aquella anuencia lenta, de padre bonachón, que anticipa la venganza. Es su manera de emitir condenas inapelables, por las cuales sabrá esperar años en algunos casos, y sólo meses en otros.(Vittorio Vidali o ¨Contreras¨ )
En septiembre de 1928, la derecha del PCM pide la expulsión de Mella por "el crimen de trabajar contra la línea del partido". Lo apoyan Xavier Guerrero, Rafael Carrillo y Vittorio Vidali. Muchos dirigentes hacen frente común contra la izquierda dirigida por Mella y Diego Rivera. El partido se enfrenta al peligro de una grave ruptura, y Mella es destituido del comité central y aislado. Ante la prohibición absoluta de organizar una expedición a Cuba, suspende su colaboración con el partido y sigue con su proyecto. Pero comprende que son muy pocos los militantes dispuestos a embarcarse en la empresa, pues hacerlo significa ponerse en contra del PCM y de la Internacional. Gerardo Machado sabe muy bien que Mella no tiene recursos ni hombres para emprender una guerrilla en Cuba, menos aún zarpando desde México, donde los militantes del PCM y el mismo gobierno mexicano se lo impedirían; Machado no tiene ningún motivo sensato, tomando en cuenta la situación, para provocar la reacción del gobierno mexicano mandando a matar a Mella que en ese momento no constituye ninguna amenaza. Es diciembre de 1928, un mes antes de su asesinato. Durante una acalorada reunión en la calle de Mesones, la última en la que Mella participa, Vidali pierde el control y se acerca al cubano gritándole: "No lo olvides nunca: de la Internacional se sale de dos maneras, ¡o expulsado o muerto!"
¿Sabía o no?
Nunca sabremos si Tina estaba enterada de esto o si lo descubrió después, mucho después. Podemos entender por qué rechazó la versión de los tres testigos, declarando que los disparos llegaron desde la oscuridad: la justicia mexicana, la policía y los jueces eran el "enemigo", había que defender el ideal, la causa suprema, el Partido. Pero en 1941, poco tiempo antes de su muerte, habló con el exiliado español Jesús Hernández, que había sido ministro del gobierno republicano. En sus memorias, Yo fui un ministro de Stalin, Hernández afirma que Vidali participó en la captura, tortura y asesinato de Andrés Nin en la guerra de España. Ese día se lo recordó a Tina, diciéndole que por ello arrestó a Vidali pero otros funcionarios ordenaron su inmediata liberación. Ante eso, Tina con un rencor inesperado comentó: "Lo hubieras fusilado. Hubiera sido una buena acción, te lo aseguro. No es más que un asesino, y me arrastró a un crimen monstruoso. Lo odio con toda mi alma. Pero estoy obligada a seguirlo hasta el final. Hasta la muerte".
Esa muerte se produjo en un taxi la noche del 5 de enero de 1942, por "congestión visceral generalizada", como reza el acta de defunción, y no por un "ataque del corazón" como siempre dijo Vidali. La "congestión" sirvió a la prensa para anunciar en primera plana: "Envenenada Tina Modotti, típica eliminación estalinista". En la hemeroteca de la UNAM esos diarios están disponibles, pero nunca sabremos cómo realmente murió Tina.
Puras mentiras
¿Mintió Jesús Hernández sobre la amarga frase de Tina? ¿Mintieron los testigos de la calle Abraham González, acaso contratados por la embajada cubana? ¿Un panadero y dos menores de edad cómplices de Gerardo Machado? ¿Es un mentiroso Felix Ibarra? ¿Mintió Julián Gorkín, que en España combatió contra Franco y por el resto de su vida acusó a Vidali de varios asesinatos? ¿Mintió el combatiente italiano Umberto Tommasini, que en España organizó un grupo de buzos de asalto para dinamitar los barcos que llevaban armas a Franco, y luego se dedicó hasta el fin de sus días a perseguir a Vidali en cualquier situación pública acusándolo de haber matado cobardemente por la espalda a tantos compañeros?
Es difícil aceptar que algunos ídolos se caigan del pedestal, como a menudo le sucede a quien tiene escasos conocimientos de la historia, pero definir a Vidali como "un revolucionario" es un insulto a la memoria de tantos revolucionarios que sacrificaron su vida por un sueño de justicia y democracia que Stalin y sus esbirros convirtieron en pesadilla.
Etiquetas: 100 días, Antonio Guiteras, cuba, Fulgencio Batista, gobierno, Ramón Grau San Martín














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