sábado, junio 06, 2026

Video: Cuba // La Verdad sobre el Gobierno de los 100 días: Batista, Grau, Guiteras.

 El Tesoro del Presidente

5 de junio, 2026

En este video intentaré desmontar algunos de los mitos que se han construido alrededor del Gobierno de los Cien Días y de la Revolución de 1933. 

Durante décadas, este breve período ha sido presentado como una especie de edad dorada del reformismo y la justicia social, y sus principales figuras, especialmente Antonio Guiteras, han sido rodeadas de una aureola de progresismo, idealismo y virtudes democráticas. Si quieres conocer la verdad sobre este mitificado episodio, acompáñame en este video.

@eltesorodelpresidenteHistoria

Cuba // La Verdad sobre el Gobierno de los 100 días: Batista, Grau, Guiteras

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Primera Presidencia  de Cuba  del Dr. Ramón Grau San Martín  con un  gobierno  de 127 días inconstitucional, no democraticamente elegido por el pueblo,  que no aseguró  paz y estabilidad



El Dr. Ramón Grau San Martím  vestido de blanco y Fulgencio Batista a su lado;  la otra persona del otro  lado  es el Sargento filocomunista  Pablo Rodríguez


Selección de Pedro Pablo Arencibia
10 de septiembre de 2019


Fuente 1; página 411:
La situación de la Pentarquía se hizo  insostenible por falta de apoyo popular. Los comisionados eran jocosamente llamados  ¨comisarios¨, y esto le daba cierto tinte comunista  que en realidad no tenía., pero que le hizo mucho daño. El apoyo prestado a Céspedes  por los Estados Unidos, que como vimos  resulto en  un aumento de  de la enemistad hacia  el gobierno de los grupos revolucionarios, ni siquiera se le ofreciño a la Comisión. Es mas se dijo que el Presidente Roosevelt  anunció que no había reconocido  ni iba a reconocer a la Pentarquía. La situación económica no podía ser peor pues no había dinero ni forma de conseguirlo. Se fracasó  en la gestión de  incorporar  antiguos oficiales  a las Fuerzas Armadas para equilibrar la situación. Irrisari dijo que estaban sobre un volcán. Portela dijo que  él no estaría ni un día más.  Franca estaba en desacuerdo  en el aspecto económico  con el resto de los comisionados. Carbó dijo que si esta forma de gobierno  no era aceptado por el pueblo de Cuba , había que cambiarlo. Grau fue el único que  dijo  permanecería mientras el Directorio  permaneciera y por supuesto, fue el único que se quedó.

Fuente 1; página 412:
Disuelta la pentarquía, la Junta Revolucionaria , a propuesta de Chibás y Rubio Padilla  y con el apoyo  de Prío y Barreras, nombran a Grau  Presidente Provisional  quien ante una multitud  toma posesión  de la Presidencia  en la terraza del Palacio Presidencial  el 10 de septiembre de 1933. Hay un hecho  constante que hay que  hay que hacer resaltar  y es que  no hubo  acusaciones de corrupción  administrativa, de sobornos ni de ningún tipo de acciones  que pusieran en duda  su honradez, lo que fue el reverso  de la medalla comparado  con su actuación como Presidente  Constitucional  de 1944 a 1948. Hubo una serie de  decisiones super nacionalistas  que no tuvieron resultado práctico alguno sino que por el contrario aceleraron su caida.

En la Fuente 2 se detalla mucho más  cómo fue el nombramiento de Grau como Presidente de un gobierno provisional que el 1 de abril de 1934 debía de llamar a una Constituyente y que el 20 de mayo de 1934,  debía cesar en sus funciones y darle paso al nuevo gobierno. Este bloguista desconoce cómo sería elegida y funcionaria esa Constituyente y de qué manera se eligiría el nuevo gobierno. En el gobierno Carlos Manuel de Céspedes y Quesada  si se decía claramente que se llamaría a elecciones generales... Observen que las dos fuentes difieren respecto a  si  existía aún o no la Pentarquía cuando  la Junta Revolucionaria (que no el pueblo cubano y básicamente el Directorio) eligió, en votación dividida,  a Ramón Grau San Martín  como Presidente provisional.


Fuente 2:
La Pentarquía fracasó. El Directorio así lo comprendió y el 8 de septiembre deI 33 dió un voto de confianza a los Pentarcas para que eligieran al Presidente de la República. Me contó Juan Antonio que se retiró a descansar a la Clínica Casuso. Pero se sentía inquieto. desconfiaba. Fue a la residencia de su primo y amigo el Dr. Gustavo Cuervo Rubio, en cuya casa dormía muchas veces. “Cuando entré en casa de Gustavo -cuenta Juan Antonio- Concha me dice que Gustavo está en casa del General (Menocal), porque Portela lo visitó y le dijo que lo designarian Presidente de la República. Esto me anonadó - continúa diciendo Juan Antonio comprendí que si Gustavo llegaba a la Presidencia, la revolución seria aplastada, y eso yo tenía que evitarlo a toda costa. Fue a casa del Dr. Grau, le relaté lo sucedido y lo convencí de que aceptara ser el Presidente, que yo me ocuparla de que así fuera la solución de la crisis de la Pentarquía. Regresé a la Clínica Casuso y me comuniqué telefónicamente con varios compañeros y nos repartimos los nombres del resto para citarlos esa noche en Palacio y revocar acuerdos”. En la noche del 9 de septiembre del 33, en el Salón de los Espejos se reunió el Directorio. “Por su ejecutividad propuse a “Mongo” Miyar para presidir la reunion-continuó- contaba con ello para lograr mis propósitos”. Juan Antonio pide se revoque el voto de confianza a los pentarcas, arguyendo que el Directorio no podía delegar poderes y responsabilidades, Lo que se aprobó por unanimidad. Seguidamente se propone por él se designe al Dr. Ramón Grau San Martín presidente de la República. Como contrapropuestas Chibás, Felipe Pazos, Justo Carrillo y Polo Miranda propusieron a Gustavo Cuervo Rubio y Rubén de León al Dr. Presno.

Durante el debate Chibás y Pazos acusan a Juan Antonio de tener interés personal en lo de Grau, su profesor de Facultad. Responde el aludido: “De todos los aquí reunidos el más beneficiado con la Presidencia de Gustavo sería yo, que vivo en su casa. Propongo a Grau porque quiero evitar que los conservadores tomen el poder. Si esto ocurriera tendríamos guerra civil, porque los hombres del 4 de Septiembre no se dejarían masacrar por la oficialidad que volvería a los mandos ... Traicionariamos a quienes apoyan sin reservas nuestro programa”.

Ramón Grau San Martín fue designado Presidente y Carlos Prío y Juan Antonio fueron comisionados para informar a los Pentarcas de la decisión del Directorio.

Ramón Grau San Martín juró ante el pueblo rechazando la Constitución de 1901 por contener la Enmienda Platt. Ese 10 de septiembre de 1933 nació nuestra República. En 130 días transformamos el país, damos paternidad a la soberania de Cuba, eliminamos el feudalismo económico y los rezagos del colonialismo. Toda la legislación que hizo progresar a Cuba surgió en esos días del Presidente Revolucionario. Decretos-Leyes tras Decretos-Leyes pusieron de pie nuestro pueblo, de tal manera que las fuerzas anti cubanas no pudieron evitar que sus preceptos constituyeran el cuerpo del articulado de la Constitución 1940.

Ramón Grau San Martín no juró ante la Constitución de 1901, ni tampoco ante  la Constitución que llevó a cabo Gerardo Machado en 1928. Esta actitud Grau la explicó diciendo que no juraba ante  la Constitución de 1901 porque  ella contenía la  Enmienda Platt.  Para tener  una visión más profunda sobre la personalidad de Grau San Martín es  importante conocer que en la Presidencia de Grau en el período 1944-1948, apenas gobernó teniendo en cuenta  al Congreso,  ni aún en sus dos últimos años en que su partido tenía mayoría  en la Cámara de representantes y en el Senado; poco conocido es que Grau fue expulsado del Partido Auténtico en un momento de la década de los años 30 del pasado siglo y que durante la Presidencia del Dr. Carlos Prío Socarrás se separó del Partido Auténtico y creo otro partido político. En las elecciones generales de 1958 y pese a su avanzada edad no le dio pasó a otras figuras del partido político al que pertenecía  y se postuló para la Presidencia. Ramón Grau  San Martín era llamado ¨El Mesías¨,  pues  padecía de esa  ¨enfermedad¨ llamada  mesianismo político. En la Fuente 1 y en su página 582 se lee: ¨... ese mismo pueblo vió como Grau gobernó por medio de decretos personales, ignorando al Congreso casi siempre en cuanto a la promulgación de leyes... más de 17 000 decretos en sus cuatro años de gobierno, contrastando con un puñado de leyes. La escusa durante sus dos primeros años  fue que él tenía minoría congresional, pero en los dos últimos años de su gestión Grau  tenía mayoría legislativa  y a pesar de ello continuó  haciendo lo mismo. No era el pueblo  el que gobernaba, sino era el Presidente Grau el que lo hace por decreto, algunos de ellos inconstitucionales como eventualmente veremos.
Estudie el lector la doctrina  o programa auténtico que daremos a continuación con la realidad  de la conducta  del gobierno constitucional de Grau, y establezca  una comparación  con los hechos  que se fueron sucediendo  para que encuentre las contradicciones a las que nos referimos.
La mencionada doctrina redactada en el exilio y el prorama  del Partido Auténtico aprobado en 1934 al menos oficialmente  eran el  programa del gobierno  y ese lineamiento doctrinal  estaba basado en en el trípode ´nacionalismo, socialimo y antimperialismo´ ¨...

El 4 de noviembre  de 1933 se autodisuelve el Directorio y a partir de ese día los miembros  de la Junta Revolucionaria  que permanecen en el gobierno lo hacen  a título personal:

Fuente 1; página  415
Ese mismo día (4 de noviembre de 1933)  se celebra una asamblea multitudinaria  en la Universidad donde  la mayoría decide que los estudiantes deben separarse de las actividades políticas, lo que trae por consecuencia  la disolución del Directorio. Solamente permanecen en el gobierno los miembros  de la disuelta organización que pertenecían  a la Junta Revolucionaria...

Algunos sucesos que mostraron la incompetencia del gobierno provisional de Grau-Guiteras  para garantizar  paz y estabilidad en el país.

 I) Los comunistas dentro de su estrategia de tomar el poder en Cuba  promovieron y hasta efectuaron  mútiples desórdenes como fueron, por ejemplos:
  • Se apoderaron de  los centrales  Mabay, Jobabo y Jaronú donde instalaron ¨soviets¨ al estilo ruso,
  • Invadieron el Realengo 18  y repartieron tierras a campesinos afines.
  • Asaltaron el Central Delicias  y mataron a los Guardias Rurales
(el Partido Comunista de los EEUU lanzó una  un manifiesto apoyando a los comunistas cubanos atacando a la Enmienda Platt y pidiendo la evacuación de la Base Naval de Guantánamo)
  • Provocando disturbios en la manifestación, autorizada por Antonio Guiteras, Secretario de Gobernación  del gobierno de Grau, al cantar el himno comunista ¨La Internacional¨ y gritar consignas en contra de los EEUU  y del gobierno de Grau durante su trayecto hacia el Parque de la Fraternidad, vía la calle Reina. La manifestación estuvo custodiada  por agentes de la autoridad. Al llegar al Parque de la Fraternidad se formó un tiroteo donde murieron 6 personas, entre los que se encontraba  un capitán que custodiaba la manifestación.
II) La ¨batalla del Hotel Nacional¨ comenzada el 1 de octubre de 1933, en la que Antonio Guiteras, como Secretario de Guerra y Marina del gobierno de Grau,  desempeñó un  papel fundamental y decisivo que la historiografía ha mayoritariamente tratado de ocultar,  desviando la  responsabilidad de ese ataque  a Fulgencio Batista.

Batalla del Hotel Nacional. Cuba Still In Revolt! (1933)


III) El  levantamiento  de gran envergadura del 8 de noviembre  de 1933 protagonizado por el ABC  y  apoyado por pequeños grupos de ex militares y civiles:

Levantamiento del ABC. La toma del Castillo de Atarés. Cuba's Latest Revolt (1933)






Fuente 1;  página 417:
¨En la Conferencia de Montevideo  que había comenzado el  3 de diciembred e 1933 el Profesor Herminio Portell Vilá (miembro de la delegación cubana)  pidio la eliminación de la Enmienda Platt  por primera vez, ya que nunca antes se había planteado  en un foro internacional . El Secretario de Estado Cordell Hull  como Presidente de la delegación norteamericana a esa conferencia expresó  lo siguiente respecto a la derogación de la Enmienda Platt: ´Estamos dispuestos a negociar la abrogación de la Enmienda Platt  cuando en Cuba  se constituya un gobierno estable´  ¨

Fuente 1; página 417-419
¨... Sin embargo  la actuación  de la delegación  cubana en Montevideo fue  el último éxito del gobierno de Grau. El 15 de  de diciembre  se reunió  una gran multitud  en los alrededores de Palacio movidas por las noticias de lo ocurrido en Montevideo. desde la  terraza del mismo  se dirigió a ellos el Presidente Grau y, paradójicamente, el coronel Batista , pero es que estamos  en la época de las paradojas  y casi todo puede suceder en Cuba. En esta ocasión Grau reiteró  que el estaría allí hasta el 20 de mayo , que discrepaba  del pensamiento de Welles y de la oposición. Para entonces la inmensa  mayoría  de los estudiantes  no apoyaban a Grau  y han iniciado  manifestaciones callejeras, muchas de ellas encabezadas por Eduardo Chibás  con el canto de una rumbita que decía ¨king kong que se vaya Ramón¨.  Si alguien hubiera pronosticado  en aquellos días que  el 1 de junio de 1944, al frente  de las enardecidas y victoriosas  masas auténticas , Eduardo Chibás  llamaría a  esa fecha ¨la jornada gloriosa del primero de junio¨ llamarían loco  al que esto dijera, pero loca  era la historia  de Cuba en esa época  y en los gobiernos sucesivos¨.
 Después de estos actos Jefferson Caffery  expresó lo siguiente: ¨lo de vuestro gobierno  es asunto de ustedes  pues los Estados Unidos  no van a intervenir en este asunto¨.


(Carlos Hevia)

Al principio  de enero se reunen Grau, Batista y Caffery  para acabar de solucionar  el problema de del cambio de gobierno. Ante lo inevitable Grau acuerda con Batista este paso, pero pide una reunión  de la junta Revolucionaria  que  en definitiva  fue la que le dio el poder. esa reunión se efectúa  en Columbia  y después de largas discusiones , acusaciones a Batista, gritos, etc, ya  en horas de la madrugada, se decide hacer un alto, descansar y volver a reunirse  a la mañana siguiente. Cuando los civiles, la mayoría de los cuales eran miembros del Directorio y otros firmantes de la  Junta, tratan  en el campamento, los centinelas les niegan el paso y ya dentro de  del mismo los militares  con los civiles opuestos a Grau deponen al Presidente. En un último esfuerzo  un poquito romántico  si se quiere Grau  exige que  se le ceda el poder a un revolucionario, causando extrañeza que  que no considerara a Mendieta  como tal, cuando si se comparan las dos actitudes ante Machado, Grau no podía competir con Mendieta  que contaba con activa  militancia antimachadista  desde 1927   y que inclusive había sufrido prisión. Volvemos a decir  que nadie puede  encontrar lógica a las cosas que suceden en estos tiempos. La oposición acepta porque  en definitiva da lo mismo que se nombrara a un revolucionario o a uno que no lo fuera  pues Batista  era el que mandaba, y de todas maneras Mendieta  iba a ser Presidente. Escogen al Ingeniero Carlos Hevia a la sazón  Secretario de Agricultura. Esto ocurre el 15 de enero  de 1934 pero el día 14  se había publicado un decreto refrendado por Antonio Guiteras disponiendo la intervención de la Compañía de Electricidad que nunca se llevó  a efecto, pues al día siguiente Grau desaparece de la escena como actor  y junto con él también  su Secretario de Gobernación, Guiteras.
En la reunión antes mencionada celebrada en Columbia en el Club de Oficiales, por estar enfermo Carlos Prío, no estaba presente. No así el resto de sus compañeros y, sorprendentemente  también  Eduardo Chibás, quien según algunos periodistas  estaba allí para  asegurarse  que se iba a deponer a Grau ...

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Algunas observaciones sobre el ataque al Hotel Nacional  comenzado el 1 de octubre de 1933

Por Pedro Pablo Arencibia
1 de octubre de 2019

( imágenes tomadas de un número especial de la revista Bohemia correspondiente al año 1933) 



¨Otro hecho sobresaliente del lugar fue la llamada "toma del Hotel Nacional" ocurrida en octubre de 1933. Cuatrocientos oficiales que había servido durante el gobierno de Gerardo Machado, muchos de los cuales no habían tenido ningún vínculo criminal con la tiranía a la cual servían, llamados los "no maculados", tramaban un golpe de Estado para conseguir su reintegración al ejército, para lo que buscaron la protección del embajador de los Estados Unidos, Benjamin Sumner Welles que vivía en el hotel, quien al final los traicionó. Los oficiales se guarecieron en la instalación y permanecieron en el recinto desde el 6 de septiembre hasta el 2 de octubre, fecha cuando ocurrió la toma del Hotel por efectivos gubernamentales. Este fue rodeado por soldados armados con fusiles, ametralladoras, varios cañones ligeros y algunos de gran calibre, pertenecientes a una de las baterías del Castillo de San Carlos de La Cabaña y apoyados por las unidades de superficie de la marina de guerra Patria y Baire que hicieron fuego sobre la instalación. Ante este desborde de armamento, los oficiales se defendieron, pero tenían las de perder y se rindieron. Después de la batalla se desató un tiroteo sobre los 70 oficiales indefensos, dejando un saldo de nueve muertos y diez heridos

 En el sitio castrista Ecured se lee lo siguiente: ¨La noche del 1 de octubre el secretario de Gobernación, Antonio Guiteras Holmes citó a una reunión en Columbia y ordenó a los mandos tomar el hotel por la fuerza. A las 05:00 horas del 2 de octubre de 1933 cerca de tres mil soldados del Ejército Nacional rodearon el Hotel Nacional. El coronel Fulgencio Batista, jefe del Ejército, situó  su puesto de mando en el garage Alfaro a unos 500 metros del hotel en M y Calzada. Allí se le reunieron Guiteras y otros líderes civiles y militares. ¨

En esa batalla participaron también civiles armados del Directorio Estudiantil Universitario (DEU), de ¨Pro Ley y Justicia¨ y del ABC Radical, apoyando a los atacantes.




Sobre el saldo de  los 300 muertos de los que escribe Richard Gott en ¨Cuba: una nueva historia¨  concernientes a la batalla del Hotel Nacional tengo la opinión que exagera de manera superlativa, pues en el sitio proCastrista  Cuba Periodistas.cu se lee lo siguiente (además de la intención de Batista de parar el enfrentamiento y el derramamiento de sangre) sobre las bajas dentro de las filas de los atrincherados en el Hotel Nacional:

¨A la 1 de la tarde hubo una tregua y una ambulancia de la cruz roja llevó a los jefes Horacio Ferrer y Julio Sanguily una nota del coronel Batista. Decía el papel:

 “Hemos declarado una tregua hasta el regreso del señor Victor G. Mendoza, representante de la Cruz Roja, cuyo tiempo será de una hora a lo sumo, a fin de que dicho señor haga las gestiones de su humanitario cargo y proponga las siguientes bases para terminar la guerra declarada por los habitantes del Hotel Nacional.

“Primero, deponer la actitud bélica inmediatamente,  salir de 5 en 5, a intervalos de 10 minutos completamente desarmados, en calidad de detenidos.

“Segundo, que por esta parte se respetará la vida y se les darán toda clase de garantías para terminar situación tan enojosa en nombre de la república.

“A las 11.30 a.m. del día 2 de octubre de 1933, en el campamento de operaciones, en la ciudad de La Habana, del estado mayor de ejército.(Firmado) Fulgencio Batista, Jefe del ejército nacional

No hubo rendición y el fuego se reanudó a las tres de la tarde. Dos horas y media después, la oficialidad, ya sin balas, izó la bandera blanca.  Inmediatamente los soldados al mando del recién ascendido a teniente Belisario Hernández entraron al lobby en tropel. Allí estaban esperándolos los jefes Ferrer y Sanguily. La serenidad y firmeza de los rendidos impresionó a la soldadesca. Belisario Hernández, que sirvió a las órdenes de Sanguily en el cuerpo de aviación, previendo que cualquier exaltado pudiera atacarlos, impuso su autoridad y los sacó del edificio custodiados con personal de su confianza y los llevaron en un automóvil a la Cabaña.

La decisión del teniente Belisario fue muy oportuna pues minutos después, mientras los oficiales desarmados y fuertemente custodiados formaban una fila desde la puerta del hotel hasta la calle 21 y O para subir a los camiones que los llevarían a las prisiones militares, fueron tiroteados, matando a 10 de ellos e hiriendo a otros 20.(Durante la batalla los sitiados sólo habían tenido cuatro heridos graves y ocho leves). Algún tiempo después los jefes y oficiales serían puestos en libertad
.¨

Este bloguista de Baracutey Cubana recuerda que se decía que los oficiales  atrincherados en dicho hotel habían fingido una tregua o rendición y que posteriormente abrieron fuego de manera traicionera contra  la tropa enemiga. Sugiero que lean con especial atención el pequeño fragmento de la última página  del siguiente fragmento tomado del libro Motivos y culpables de la destrucción de Cuba  escrito por  José López Vilaboy:
 


Finalmente: observen  en una de las siguientes fotos como marinos de la Marina de Guerra de Cuba (armados y  con uniformes blancos)  conducen a los prisioneros. Fulgencio Batista y Zaldivar  tenía mando sobre el Ejército, pero no lo tenía sobre la Marina de Guerra; es decir: Batista  no podía ordenar la participación de marineros  de la Marina de Guerra en la batalla ni que los buques de guerra Patria y Baire cañonearan al Hotel Nacional. El Secretario de Guerra y Marina era Antonio Guiteras Holmes, el cual creó la Infanteria de Marina.




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Batalla del Hotel Nacional. Cuba Still In Revolt! (1933)



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Hotel Nacional dos meses antes del combate

Tomado de https://www.cubamilitar.org

COMBATE DEL HOTEL NACIONAL

(fragmento)


El Combate del Hotel Nacional se produjo el 2 de octubre de 1933, cuando las tropas de Fulgencio Batista y Ramón Grau San Martín, que apoyaban al Golpe de Estado en Cuba del 4 de septiembre de 1933 asaltan al Hotel Nacional. Allí se habían refugiado los oficiales reaccionarios que estaban en contra de las revoluciones de 1933, creando un foco de resistencia contra el nuevo gobierno.
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Machado buscó apoyo en las Fuerzas Armadas de Cuba, pero éstas se lo negaron, a excepción de pocas unidades. El Capitán Mario Torres Menier, sustituto de Sanguily como jefe de la Fuerza Aérea, le exige a Machado que abandonara el poder, bajo la amenaza de usar la aviación militar en su contra. El general Alberto Herrera, Jefe del Estado Mayor del Ejército, aunque con dudas, también se opuso a Machado. Este fue uno de los momentos decisivos en la Revolución de 1933. Machado se vio entonces obligado a dimitir y abandonó Cuba el 13 de agosto de 1933, triunfando así la Revolución de 1933.

Tras esta revolución, quedó como presidente provisional Carlos Manuel de Céspedes (hijo del Padre de la Patria). Céspedes destituye a varios oficiales comprometidos con Machado, como el Jefe del Estado Mayor del Ejército, general Alberto Herrera.

En su lugar el presidente designa al coronel Julio Sanguily Echarte, ascendiéndolo al mismo tiempo de Coronel a Mayor General. A su antiguo cargo de Jefe del Cuerpo de Aviación del Ejército es nombrado el sustituto de Sanguily en el Cuerpo de Aviación, Mario Torres Menier.

(El ex-jefe del Ejército, general Julio Sanguily Echarte)

El gobierno de Céspedes resultó débil, no satisfacía las perspectivas de diferentes sectores de la sociedad tras la Revolución del 33 contra Machado. Desde el reformismo moderado con el Doctor Ramón Grau San Martín al frente, los revolucionarios radicales con Antonio Guiteras Holmes, y la derecha con el Ejército. Estas corrientes no estaban satisfechas con el gobierno de Céspedes, a quien veían como la continuación del de Machado, y porque además contaba con el apoyo de Estados Unidos, en contra de la revolución.

La oficialidad del Ejército también apoyaba la corriente que pretendía frenar la revolución del 33, y defender sus privilegios. En esta situación, los sargentos y soldados, que apoyaban la revolución pero no veían los cambios que satisfacieran sus demandas económico-sociales, comienzan a conspirar.

Como consecuencia, los sargentos del Ejército se sublevan en el Golpe de Estado en Cuba del 4 de septiembre de 1933, al cual se unen sectores civiles revolucionarios de la sociedad.

Es proclamado el nuevo gobierno de la Pentarquía, dirigido por Ramón Grau San Martín, quienes destituyen a Carlos Manuel de Céspedes. En nuevo gobierno designa a Fulgencio Batista como el nuevo Jefe del Estado Mayor del Ejército, sustituyendo al general Julio Sanguily Echarte.

Julio Sanguily casi no ejerció su cargo. A los dos días de su nombramiento, sufre la hemorragia de una úlcera perforada en el estómago. Inmediatamente fue hospitalizado, y fue intervenido quirúrgicamente de urgencia por el doctor Núñez Portuondo. Por azares del destino, al mismo tiempo se produce el Golpe de Estado en Cuba del 4 de septiembre de 1933.

En el Hotel Nacional

Sanguily aún convaleciente tras la operación quirúrgica, se ve obligado a alojarse en el nuevo Hotel Nacional para recuperarse.

La causa era que la administración del hospital donde el Mayor General Julio Sanguily Echarte había sufrido una operación de emergencia, le informara al mismo que tenía que usar otro local para su convalescencia. Esto se debía a que el incontable y caótico flujo de visitantes a ese paciente, hacían imposible las funciones normales del hospital. Dos días antes de ser ingresado, Sanguily había sido nombrado jefe del Estado Mayor del Ejército de Cuba y ascendido de Coronel a Mayor General, por el Presidente Céspedes.

Sanguily. escogió al Hotel Nacional, porque allí se encontraba trabajando su hijo, el Dr. Julio Sanguily. También se encontraba alojado en este Hotel el Embajador de Estados Unidos Sumner Welles, opuesto al golpe de estado de Batista. Esto les servía de protección adicional contra posibles represiones del nuevo gobierno.

Los oficiales depuestos no reconocieron al nuevo gobierno tras el Golpe de Estado en Cuba del 4 de septiembre de 1933, y sólo aceptaban de jefe a Sanguily.

(Fulgencio Batista con sus hombres, noviembre de 1933)

Ellos continuaron el flujo de visitas a Sanguily, sólo que ahora no al hospital, sino al Hotel. Muchos prefirieron alojarse en el hotel, como sede de Sanguily y Welles. Los oficiales del ejército, destituídos pero no despojados de sus grados, pronto convirtieron al hotel en el foco de la resistencia a la Pentarquía y Batista.

Al principio el señor Robert P. Taylor, administrador del Hotel Nacional, se negó a alojar a los oficiales, alegando la falta de habitaciones libres. Pero al ver el cariz de los acontecimientos, los turistas comenzaron a abandonar el hotel. Por su lado, los oficiales hicieron una colecta de dinero, y le aseguraron a Taylor, de que no habría problemas con el pago del alojamiento.

Con rapidez se organizó el puesto militar del hotel y hasta crearon una oficina de información a cargo de dos tenientes, uno del ejército y otro de la Marina. Taylor, preocupado por el sesgo que iban tomando las cosas, pidió instrucciones al presidente de la corporación (Nueva York) y le respondieron que no se preocupara. Los oficiales hicieron del hotel una fortaleza con ametralladoras, con defensas en cada piso, y se prepararon para combatir, rodeados por los militares de Batista y milicias de partidos políticos.

Los empleados cubanos y los gastronómicos del hotel se negaron a servir y atender a los nuevos huéspedes, abandonando sus puestos de trabajo.

Sanguily no participó activamente en estas acciones, opinando que poco podía hacer, y convaleciente. Tras varios días de conversaciones, ante la amenaza de la intervención norteamericana, Batista y Grau deciden asaltar el Hotel Nacional y poner fin a la sedición

El combate

El 2 de octubre de 1933 comienza el asalto, que se prolongó 11 horas. Los asaltantes llamaron a los rodeados a rendirse, y por fin los sitiados cedieron, dispuestos a rendirse. Un grupo de oficiales instaron a Sanguily para que pusiera bandera blanca, ya que se había acordado la rendición. Pero él se mostró renuente a hacerlo, hasta que uno de sus ayudantes, el capitán Miguel Cutilla lo ordenó; y los tenientes Virgilio Beltrán y Ubeda fueron los ejecutores de la orden.

Inmediatamente una avalancha de soldados en desorden y milicianos civiles irrumpieron amenazadoramente en el lugar. La serenidad de Sanguily, de pie en el lobby junto con Ferrer, parece que los impactó. El teniente Belisario Hernández, antiguo subalterno de Sanguily, los sacó del lugar imponiéndose a quienes, en la calle, pedían sus cabezas, junto con los dos hijos del general Julio Sanguily. Conducidos por el sargento Díaz Castañeda y custodiados por los soldados que el teniente Hernández indicó, fueron conducidos a La Cabaña, en calidad de detenidos, por haber sido los líderes del frustrado levantamiento.

Esta precaución de Hernández no fue en vano, porque otros 10 oficiales sí fueron ejecutados tras rendirse, entre ellos el coronel Blas Hernández. 

Aclaración del Bloguista de Baracutey Cubano: 
En caso de que ese Coronel  Blas Hernández  se refiera al Coronel Juan Blas Hernández (enero 20 1879, noviembre 9 1933), éste realmente no muere en la batalla del Hotel Nacional  el 1 y 2 de octubre de 1933;  Juan Blas Hernández muere asesinado por el Capitán Mario Alfonso Hernández en el Castillo de  Atarés, después de retomarse dicho castillo  el día 9 de noviembre de 1933  al ser neutralizado el  gran levantamiento del  ABC  contra  el gobierno de Grau-Guiteras por ciertos  decretos (órdenes ejecutivas les llamarían en EE.UU.) emitidos por dicho ¨gobierno¨ inconstitucional, sin Poder Legislativo,  que no fue elegido por el pueblo cubano; dicho levantamiento  había comenzado el 8 de noviembre.:de 1933.


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Casi 30 años permanecieron ocultas las cenizas de Mella (+ Fotos)

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Luego de producirse la caída de la tiranía machadista el 12 de agosto de 1933, el Partido Comunista cubano tomó la decisión de traer de México los restos del líder antimperialista Julio Antonio Mella, quien fuera alevosamente asesinado en ese país por órdenes del dictador Gerardo Machado, el 10 de enero de 1929
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Autor: Delfín Xiqués Cutiño
archivo@granma.cu
12 de octubre de 2018 

Luego de producirse la caída de la tiranía machadista el 12 de agosto de 1933, el Partido Comunista cubano tomó la decisión de traer de México los restos del líder antimperialista Julio Antonio Mella, quien fuera alevosamente asesinado en ese país por órdenes del dictador Gerardo Machado, el 10 de enero de 1929.

Su vida fue tan impetuosa que con tan solo casi 26 años de existencia física, ya se había proyectado en múltiples frentes y esferas: inició la Reforma Universitaria, vinculó a los estudiantes con los obreros, organizó el Primer Congreso de Estudiantes, fue artífice de la Universidad Popular José Martí y de la Liga Antimperialista de Cuba, y fundó, junto a Carlos Baliño, Fabio Grobart y otros revolucionarios, el primer partido marxista-leninista de Cuba.

Por todas esas razones fue el cobarde ensañamiento contra el joven, y los dirigentes del Partido estaban conscientes de que el aparato represivo del machadato se mantenía intacto y que trataría de impedir a toda costa que sus restos llegaran a Cuba. Esa fue la razón de peso por la que tuvieron que planificar minuciosamente una operación clandestina.

Representantes de organizaciones revolucionarias como el Partido Comunista, Socorro Rojo, la Liga Juvenil Comunista, la Federación de Estudiantes Revolucionarios de México, el Ala Izquierda Estudiantil de Cuba y un grupo de intelectuales antimperialistas acordaron, entre otras actividades, realizar una colecta para costear el traslado de los restos de Mella a Cuba.

Con anterioridad, el 5 de septiembre de 1933, en la capital mexicana se había constituido el Comité del Frente Único Pro-Mella, que era el encargado de coordinar todas las tareas. Para presidir la delegación cubana se escogió al doctor Juan Marinello, respetable intelectual y militante comunista, quien desde hacía seis meses se encontraba exiliado allí.

El día 6 de septiembre el Departamento de Salubridad realizaría la exhumación. Fueron citados para el Panteón Dolores los compañeros que tenían tareas que cumplir en dicha ceremonia junto a Marinello: Mirta y Sergio Aguirre, Jorge Rojas y Aida Carreras, entre otros comunistas cubanos y mexicanos.

De acuerdo con los libros sepulcrales, la tumba de Mella correspondía a la No. 44, pero no era así. Realmente era la No. 45. Se extrajo el ataúd y los compañeros lo llevaron en hombros hasta el horno crematorio, con el riesgo de que había presencia de policías en el lugar.

Transcurrieron unas dos horas de incineración cuando advirtieron que no tenían más tiempo por la presencia policial. Entonces los restos fueron colocados en una caja tallada. Marinello y sus compañeros pasaron con ella entre los policías, que ya habían detenido a un grupo de compañeros. Se había dicho que los restos debían llevarlos a la Agencia Alcázar para ser enviados a Cuba.

Inmediatamente Marinello tomó un auto que lo llevó al salón de exposiciones donde depositó las cenizas. Más tarde llegaron otros compañeros que las sacaron de la caja y las llevaron para la casa de Mirta Aguirre y tiempo después estuvieron bajo la protección de una maestra peruana de confianza.

Mientras numerosos agentes indagaban en la Agencia Alcázar por las cenizas, la señora Aida Carreras, madre de Mirta y Sergio Aguirre, abandonaba el camposanto. Ganaba la Calzada y se perdía entre los transeúntes. Ella era la que las resguardaba. Todo lo anterior había sido una genial operación de desinformación.

Para rendirle homenaje al líder antimperialista cubano, se organizó una solemne velada en el anfiteatro Bolívar, en el mismo edificio de la Universidad. Por supuesto que el cofre, donde supuestamente se encontraban las cenizas y una gran foto de Mella estaban allí.

Luego de la intervención de varios oradores, Marinello cerró la velada. A esa hora ya la policía rodeaba el edificio y desde la presidencia se podía observar cómo los esperaban en la puerta para actuar contra los asistentes.

Todos se unen para salir protegiendo el cofre. La policía comienza su trabajo represivo para apoderarse de él. Golpes, empujones, puñetazos se intercambian con los uniformados. Cuando vino la calma con un numeroso grupo de detenidos, entre ellos Marinello, los policías advierten que el cofre ha desaparecido. Lo encuentran en la azotea del edificio, lo abren y solo hallan una jocosa nota.

En tanto en La Habana, el Partido Comunista organizaba una gran movilización para recibir al barco en los muelles de la Ward Line (hoy La Coubre).

YA EN CUBA…

El 27 de septiembre de 1933 atracó el barco. Marinello y sus acompañantes bajaron al muelle, donde fueron recibidos solemnemente por la multitud que los esperaba.

Las preciadas cenizas habían viajado en primera clase custodiadas por una estadounidense. Juan Blanco, integrante de las brigadas de autodefensa del Partido, recibió las cenizas y las colocó en una urna de mármol que se había confeccionado para la ocasión y, custodiadas por la multitud, se dirigió hasta el local de la Liga Antimperialista, en las calles Reina y Escobar para su velatorio.

Se solicitó el permiso para efectuar el entierro el día 29 a las dos de la tarde. Para esa fecha estaría terminado el obelisco que se levantaba en el Parque de la Fraternidad, donde habían previsto que reposarían los restos de Mella.

Sin embargo, apenas una hora antes de comenzar el cortejo fúnebre, un grupo de soldados se apareció en el parque, detuvo a los obreros que todavía trabajaban y comenzaron a derribar el obelisco. Dijeron que no había permiso ni para el monumento, ni para el entierro.

No obstante, un numeroso grupo de obreros, desafiando a los soldados y a una fina llovizna, se concentró en la calle Reina, frente a la sede de la Liga Antimperialista, donde estaba el velatorio.

Desde el balcón, Rubén Martínez Villena, quien ya estaba herido de muerte por la tuberculosis, habló a la multitud que estaba congregada en la calle. Ese sería su último discurso público.

Cuando Marinello y otros compañeros rendían la última guardia a las cenizas, comenzó un tiroteo en la calle. Los disparos impactaban en el piso superior donde se efectuaba el velatorio. El edificio estaba cercado por los soldados enviados por el entonces coronel Fulgencio Batista. Ya subían por la escalera. Había que salvar las cenizas a toda prisa.

Juan Blanco las tomó y se las entregó a su cuñada. Ella las ocultó en su vientre fingiendo el inicio de un parto. Auxiliada por Juan y su esposa, la bajaron por la misma escalera que subían los soldados.

Ya en la calle tomaron un auto que los llevó hasta el cercano hospital de Emergencias, y luego tomaron un ómnibus hasta La Habana Vieja, a la calle Lamparilla No. 115, donde vivían. Allí ellos custodiaban y operaban una imprenta clandestina del Partido. Y en ese lugar ocultaron las cenizas.

La balacera en la calle Reina ocasionó numerosos muertos y heridos, entre ellos la del pionero de 13 años Francisco González Cueto (Paquito), a quien una bala le destrozó la cabeza.

En el año 1935 Juan Blanco le entregó las cenizas a Marinello y el venerable profesor y amigo de Mella las ocultó en su casa hasta que, debido a los registros que le hacía la policía batistiana, su vivienda dejó de ser un lugar seguro.

Nuevamente las cenizas fueron trasladadas. Esta vez bajo la custodia del doctor Antonio Barreras, quien era Magistrado de la Audiencia de La Habana. Pero a los pocos días Pepilla, la esposa de Marinello, tuvo que ir a buscarlas porque el magistrado procesó a un alto militar batistiano y su casa tampoco era segura para resguardar los restos de Mella.

Esta vez las cenizas serían acogidas y protegidas en la casa de un lejano pariente de Marinello, quien nunca había tenido filiación política. Allí permanecieron hasta que triunfó la Revolución.

A partir de entonces nuevamente Marinello se hizo cargo de custodiar los restos de Mella hasta que, en 1962, cuando se desempeñaba como Rector de la Universidad de La Habana, se los entregó al Comandante Raúl Castro, entonces Ministro de las FAR.

Las cenizas fueron expuestas en el Aula Magna de la Universidad de La Habana del 16 al 22 de agosto de 1975, y luego permanecieron en el Museo de la Revolución hasta el 10 de enero de 1976, cuando se colocaron definitivamente en el Memorial Julio Antonio Mella, frente a la centenaria Universidad.

La máxima dirección de la Revolución encabezó las solemnes jornadas de profundo tributo del pueblo que no olvida la grandeza de su historia.

Fuentes:

Revista Bohemia 1ro y 8 de octubre de 1933
La revolución que no se fue a bolina, por Rolando Rodríguez
Conversaciones con Juan Marinello, por  Luis Báez




























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Nota del Bloguista del blog Baracutey Cubano 

En la Cuba sometida a la tiranía de los Castro, el sistema de educación y todos los medios masivos de comunicación, los cuales todos están en poder del Estado, se hacen eco de la tergiversación comunista sobre el asesinato de Julio Antonio Mella que propagaron a raíz de su muerte: de que habían sido esbirros del Presidente cubano Gerardo Machado y Morales los que lo habían asesinado. Una vieja táctica comunista es matar, echarle las culpas a sus adversarios políticos o simular de que fue un accidente y posteriormente honrar a los que ellos mismo asesinaron. Los Castro, y sus cómplices, la han llevado a la práctica en más de una ocasión ...




Ilustración y comentario tomados del blog de Emilio Ichikawa

Foto: © Artbeat. El mural En el arsenal (1928), del artista mexicano y comunista Diego Rivera, plasma sutilmente el affaire Modotti-Mella-Viladi. Aunque la figura central es Frida Kahlo, quien reparte armas, a la extrema derecha aparece Modotti, sosteniendo una canana en pose afectiva con Mella y, por encima de su cabeza, el rosto semi-oculto de Viladi, con boina negra y extraña mirada



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EL ASESINATO DE MELLA

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Los motivos que llevaron a la decisión de liquidar a Julio Antonio Mella
¿Un complot internacional de mentirosos?
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Por Pino Cacucci

Julio Antonio Mella fue asesinado la noche del 10 de enero de 1929 en la esquina de Abraham González con Morelos, de dos tiros de revólver .38: la primera bala atravesó el codo izquierdo y el intestino, la segunda perforó un pulmón. El juez Alfredo Pino Cámara interroga a Tina Modotti y la acusa de varias contradicciones: ella ha declarado que quien disparó -desde un automóvil en la oscuridad- lo hizo mientras ella caminaba tomada del brazo izquierdo de Mella, algo imposible porque la primera bala lo hirió en ese brazo, y no pudo ser un acto sorpresivo porque Mella corría tratando de escapar.

(Julio Antonio Mella y Tina Modotti; después Tina sería pareja de Vittorio Vidali, que también es conocido como ¨Contreras¨)

Hay tres testigos de los hechos: el panadero Luis Herberiche que se encontraba en la puerta de su panadería, y los jovenes Anacleto Rodríguez y José Flores, que estaban a la puerta de su casa en Abraham González. Los tres afirman que vieron a tres personas, dos hombres y una mujer, avanzando desde Bucareli y discutiendo animadamente, y que uno de los dos hombres sacó una pistola y disparó mientras el otro corría hacia delante. En el careo con Tina, Herberiche declara: "No tengo ningún motivo para engañar a la justicia. Soy un comerciante al que no le gusta verse implicado en estos hechos. Siento mucho desmentir a la señora, pero lo que dije es la verdad y lo sostengo". Los periodicos de la época publicaron estos y muchos otros detalles, pero la justicia no pudo esclarecer quién mató a Mella y por qué.

En 1986 hablé con Félix Ibarra, que a los 17 años entró en la Juventud del Partido Comunista Mexicano (PCM) y después simpatizó con la Oposición de Izquierda, que apoyaba a León Trotsky. Ibarra tenía la máscara mortuoria de Mella, que me enseñó -aún conservo la foto que hice- y fue una emoción ver cómo era el rostro del luchador cubano pocas horas después de su fallecimiento. Luego, Félix me contó:

"Lo conocí en 1928, cuando yo vivía donde ahora está el metro San Antonio Abad. El venía a repartir propaganda y me acuerdo muy bien de ese muchacho alto, fornido, que siempre transmitía entusiasmo. Al principio se adhirió a la Oposición de Izquierda, pero cuando lo acusaron de atentar contra la unidad del PCM, oficialmente tomó distancia, aunque en octubre de 1928 fundó la revista Tren Blindado, que era el emblema de Trotsky... Fue un desafío. Además, Tina fotografió la máquina de escribir de Julio Antonio y en la hoja de papel que sale del carro se puede leer una frase de Trotsky sobre la función revolucionaria del arte. Cuando lo mataron, le pregunté varias veces a mi tío Alberto Martínez, que era dirigente del PCM, quién era el asesino, y siempre evitó contestarme, hasta que un día, cuando pensó que yo tenía ya una consciencia política sólida, me dijo: 'Fue ese malvado de Sormenti'. Y no quiso agregar más. Mi tío conocía a Vittorio Vidali como Carlos Contreras o Enea Sormenti, y creía que Sormenti era su verdadero apellido. Años después, hablé del asunto con Diego Rivera, y me dijo: 'Todos sabemos que fue Vidali, ya nadie puede tener dudas al respecto'".

Otra persona, cuya vida es parte de la historia del comunismo en Italia, pero no quiere involucrarse en esta polémica desgarradora, me contó que una vez, discutiendo con Vidali en Trieste, éste le dijo: "No fui yo personalmente, pero claro que a Mella lo liquidamos nosotros. Era un irresponsable, estaba quebrando la unidad del partido y la unidad sindical".

(Stalin, Lenin y  Mijail Kalinin)

La ruptura entre Trotsky y Stalin se da en 1924. La lucha entre dos conceptos de revolución socialista -"revolución permanente" y "revolución en un solo país"- se propaga a los "partidos hermanos" del mundo, y en México alcanzará uno de los niveles más sangrientos. El PCM es considerato por el Komintern el eje de la ideología moscovita en América. La línea que dicta la ciudad de México está destinada a influir en el subcontinente. Stalin tiene en México un comité central lleno de líderes fieles, pero, junto a ellos, emergen figuras peligrosamente atraídas por el trotskismo. Y es para controlarlas o suprimirlas que Vidali -alias Carlos Contreras o Enea Sormenti- es enviado a México.

Mella no fue abierto partidario de Trotsky, pero su deseo de derribar a Gerardo Machado en Cuba es bloqueado por Moscú: cada foco rebelde en América Latina representa un peligro para la consolidación del poder en la Unión Soviética. Apoyar un intento insurreccional en la isla significa desafiar los intereses económicos estadunidenses, y Moscú no quiere que Washington considere a la Unión Soviética una amenaza a su "patio trasero", según la Doctrina Monroe. Los partidos comunistas, en esta fase histórica, trabajan para impedir sublevaciones armadas en sus respectivas áreas de influencia.

En el IV Congreso de la Internacional Sindical, Mella conoce al comunista español Andrés Nin, quien le expone las tesis de la Oposición de Izquierda sobre la política de colaboración entre las clases impulsada por Stalin y Bujarin. De inmediato, el dirigente comunista argentino Víctor Codovilla exige la expulsión de Nin. Mella comparte la postura de Nin pero no puede apoyarlo, porque se aislaría, ni quiere hacerse cómplice de la expulsión; así, decide mantenerse al márgen y Codovilla emprende una campaña contra él.

Cuando Mella apareció en México, el PCM afrontaba una profunda crisis interna. Entre 1925 y 1926, se había producido una ruptura entre la dirigencia de Xavier Guerrero, David Alfaro Siqueiros y Rafael Carrillo, y el ala derecha del partido que buscaba aliarse con sectores del gobierno de Plutarco Elías Calles, o sea el gobierno que estaba usando a la CROM para controlar el movimiento obrero y aplastar los movimientos independientes. En el V Congreso del PCM, en abril de 1928, Mella y su grupo llaman a reorganizar la lucha sindical contra la CROM, pero son derrotados por la dirección del partido, que los acusa de intentar una nueva dispersión de las fuerzas obreras. Todo esto sucede en vísperas del IV Congreso de la Internacional en Moscú.

El 17 de julio un cristero mata al presidente reelecto Alvaro Obregón en el restaurante La Bombilla, y a los pocos días los dirigentes de la CROM son acusados de complicidad en el magnicidio: aprovechando la confusión debida a los torpes errores de la dirigencia de centro-derecha del PCM, y con respaldo de Diego Rivera, Mella, decide afrontar en Moscú la intransigencia del Komintern y del mismo Stalin. Apoyado por delegados obreros y campesinos, gana la votación y los dirigentes de la Internacional son obligados a permitir el nacimiento de la Confederación Sindical Unitaria de México. Stalin no replica, se limita a esbozar una sonrisa que sus adversarios aprenden a reconocer pronto: es aquella anuencia lenta, de padre bonachón, que anticipa la venganza. Es su manera de emitir condenas inapelables, por las cuales sabrá esperar años en algunos casos, y sólo meses en otros.

(Vittorio Vidali o ¨Contreras¨ )

En septiembre de 1928, la derecha del PCM pide la expulsión de Mella por "el crimen de trabajar contra la línea del partido". Lo apoyan Xavier Guerrero, Rafael Carrillo y Vittorio Vidali. Muchos dirigentes hacen frente común contra la izquierda dirigida por Mella y Diego Rivera. El partido se enfrenta al peligro de una grave ruptura, y Mella es destituido del comité central y aislado. Ante la prohibición absoluta de organizar una expedición a Cuba, suspende su colaboración con el partido y sigue con su proyecto. Pero comprende que son muy pocos los militantes dispuestos a embarcarse en la empresa, pues hacerlo significa ponerse en contra del PCM y de la Internacional. Gerardo Machado sabe muy bien que Mella no tiene recursos ni hombres para emprender una guerrilla en Cuba, menos aún zarpando desde México, donde los militantes del PCM y el mismo gobierno mexicano se lo impedirían; Machado no tiene ningún motivo sensato, tomando en cuenta la situación, para provocar la reacción del gobierno mexicano mandando a matar a Mella que en ese momento no constituye ninguna amenaza. Es diciembre de 1928, un mes antes de su asesinato. Durante una acalorada reunión en la calle de Mesones, la última en la que Mella participa, Vidali pierde el control y se acerca al cubano gritándole: "No lo olvides nunca: de la Internacional se sale de dos maneras, ¡o expulsado o muerto!"

¿Sabía o no?

Nunca sabremos si Tina estaba enterada de esto o si lo descubrió después, mucho después. Podemos entender por qué rechazó la versión de los tres testigos, declarando que los disparos llegaron desde la oscuridad: la justicia mexicana, la policía y los jueces eran el "enemigo", había que defender el ideal, la causa suprema, el Partido. Pero en 1941, poco tiempo antes de su muerte, habló con el exiliado español Jesús Hernández, que había sido ministro del gobierno republicano. En sus memorias, Yo fui un ministro de Stalin, Hernández afirma que Vidali participó en la captura, tortura y asesinato de Andrés Nin en la guerra de España. Ese día se lo recordó a Tina, diciéndole que por ello arrestó a Vidali pero otros funcionarios ordenaron su inmediata liberación. Ante eso, Tina con un rencor inesperado comentó: "Lo hubieras fusilado. Hubiera sido una buena acción, te lo aseguro. No es más que un asesino, y me arrastró a un crimen monstruoso. Lo odio con toda mi alma. Pero estoy obligada a seguirlo hasta el final. Hasta la muerte".

Esa muerte se produjo en un taxi la noche del 5 de enero de 1942, por "congestión visceral generalizada", como reza el acta de defunción, y no por un "ataque del corazón" como siempre dijo Vidali. La "congestión" sirvió a la prensa para anunciar en primera plana: "Envenenada Tina Modotti, típica eliminación estalinista". En la hemeroteca de la UNAM esos diarios están disponibles, pero nunca sabremos cómo realmente murió Tina.

Puras mentiras

¿Mintió Jesús Hernández sobre la amarga frase de Tina? ¿Mintieron los testigos de la calle Abraham González, acaso contratados por la embajada cubana? ¿Un panadero y dos menores de edad cómplices de Gerardo Machado? ¿Es un mentiroso Felix Ibarra? ¿Mintió Julián Gorkín, que en España combatió contra Franco y por el resto de su vida acusó a Vidali de varios asesinatos? ¿Mintió el combatiente italiano Umberto Tommasini, que en España organizó un grupo de buzos de asalto para dinamitar los barcos que llevaban armas a Franco, y luego se dedicó hasta el fin de sus días a perseguir a Vidali en cualquier situación pública acusándolo de haber matado cobardemente por la espalda a tantos compañeros?

Es difícil aceptar que algunos ídolos se caigan del pedestal, como a menudo le sucede a quien tiene escasos conocimientos de la historia, pero definir a Vidali como "un revolucionario" es un insulto a la memoria de tantos revolucionarios que sacrificaron su vida por un sueño de justicia y democracia que Stalin y sus esbirros convirtieron en pesadilla.
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