martes, julio 15, 2008

EL DESAFIO DE COLOMBIA

Tomado de http://lacomunidad.elpais.com

El desafío de Colombia


Por Yaxys D. Cires Dib
15 Jul 2008


Son tiempos difíciles para quienes sostienen actitudes firmes y consecuentes a favor de la democracia y el estado de derecho. El ejemplo más evidente es el caso colombiano. Hemos visto como desde diferentes lugares han acusado infinidad de veces al gobierno del presidente Álvaro Uribe de ser violador de los derechos humanos, de no interesarle los rehenes o de ser belicista.

Decepcionados vimos como hace varios años Europa suspendió su cooperación militar con Colombia y redujo su solidaridad, mientras en diversos foros, como si existiera espacio para dudas, debatían si las FARC era un grupo insurgente o si era terrorista. Hipocresía internacional de muchos que paradójicamente se negaron y se niegan a condenar a la luz del día a regímenes probadamente totalitarios y antidemocráticos.

Pero si grande es la falta de solidaridad internacional hacia Colombia e inmensa la soledad moral de los colombianos, insuperable ha sido la determinación del gobierno del presidente Uribe para derrotar el terror en su país.

Los resultados

No es simple retórica, hablemos de resultados. Si antes de la implementación de la Política de Seguridad Democrática impulsada por el presidente Uribe se producían aproximadamente 30 000 homicidios al año hoy ocurren 14 000, lo que significa que se han reducido en más de un 50%. Por otro lado, si antes ocurrían alrededor de 3 200 secuestros en un año hoy solo ocurren alrededor de 400.

( Presidente Álvaro Uribe Vélez )

Antes de 2002 muchos alcaldes electos democráticamente tenían que despachar desde las cabeceras departamentales y no desde sus respectivos municipios. Consecuencia ello del alto nivel de inseguridad existente en lugares donde el terror era el poder y la voluntad de delincuentes y terroristas la ley; el estado, arrinconado, no se hacía presente en todo el territorio nacional. Sin embargo, hoy todo pueblo tiene su alcalde y gradualmente se han incorporado otros funcionarios públicos también de vital importancia. Ello ha sido gracias a esa lucha literalmente sin cuartel en contra de los grupos terroristas y del narcotráfico, cosa que implicó el aumento en un 60% de las fuerzas de seguridad.

Si bien hoy el gobierno colombiano está todavía lejos de vencer la lucha contra el narcotráfico, lo cual tiene que ver también con la intensidad del apoyo de los países destinatarios de la droga, hay que decir que en la actualidad los capos están muertos o en cárceles colombianas o norteamericanas cumpliendo penas de prisión.

Los grupos paramilitares, que en su apogeo fueron iguales de crueles que las FARC, hoy están desmovilizados. Solamente quedan elementos que más bien son bandidos y narcotraficantes.

En el caso de las FARC hemos visto cómo las fuerzas de seguridad le han proporcionado duros golpes tanto a los miembros de su secretariado como a su aparato logístico y militar.

Otro éxito ha sido el plan de desmovilización del Ministerio de Defensa. Desde 2002 unas 15 777 personas han dejado las armas para reintegrarse a la sociedad: 9 559 pertenecían a las FARC, 2 088 al ELN (Ejercito de Liberación Nacional), 3 682 a las AUC (principal grupo paramilitar) y 448 a grupos disidentes de los anteriores. Según el género, 13 200 son hombres y 2 577 mujeres. Del total 2 387 eran menores de edad.

Hablando de resultados hay datos que no podemos dejar pasar por alto. Según la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL) Colombia recibió el pasado año 9 028 millones de dólares de inversión extranjera directa, siendo el cuarto país de la región en ese aspecto, después de Brasil, México y Chile. El crecimiento de la economía en 2007 fue de un 7,2%, lo que generó miles de puestos laborales, implicando una reducción del desempleo en un 8,5% (antes 19% y ahora 10,5%). También se ha visto una formidable recuperación de la confianza internacional reflejada en diferentes índices de riesgos, cuestión alabada frecuentemente por el propio Banco Mundial.

El compromiso de los ciudadanos ha sido esencial, no solamente propiciando una opinión pública favorable a la política de seguridad democrática, sino contribuyendo por medio de un nuevo impuesto sobre el patrimonio al financiamiento de dicha iniciativa.

Después del “Jaque”

Después de la operación “Jaque” se ha dicho de todo. Algunos periodistas, sabrá Dios movidos por qué intenciones, han lanzado ideas tergiversadas para sembrar la duda y la falsedad en la gente. Nada nuevo para los colombianos.

Es difícil predecir qué sucederá en la política colombiana durante los próximos meses. Está por verse si el presidente Uribe insiste en su deseo de hacer cambios legales para poder someterse nuevamente al voto popular.

En este contexto hay varios asuntos que creo de vital importancia para el futuro:

En primer lugar, que se sigan investigando los archivos encontrados en los ordenadores de “Reyes” y que una vez finalizadas las pertinentes investigaciones se busquen vías jurídicas y políticas para que las actuaciones de quienes hasta ahora han colaborado con los grupos terroristas no queden impunes.

En segundo lugar, este es el momento de exigir mayor definición por parte de las democracias con respecto al tema colombiano. En ese sentido, sería desmoralizante que políticos de terceros países sigan priorizando intereses electorales ante el establecimiento de estrechos lazos comerciales y de cooperación con Colombia.

Y finalmente, en caso de que Uribe no insista en su reelección, los colombianos deben ir pensando con responsabilidad en un liderazgo como el de Juan Manuel Santos, actual ministro de defensa, o el de la senadora Marta Lucía Ramírez, que pueda continuar con la política de seguridad que desde 2002 se viene implementando con magníficos resultados. Colombia no puede sucumbir ante la perversa costumbre Latinoamericana de que gobiernos nuevos impliquen políticas nuevas, más si son de signo distinto; Tampoco debe caer en la tentación de refrendar el buenísmo –muy mediático, por cierto- de algunos que se niegan a reconocer que las mejoras que hasta hoy se han alcanzado son gracias a la determinación y firmeza del estado de derecho frente a la ilegalidad y al terrorismo.

Vienen tiempos en los que habrá que hacer poco caso a los de afuera que por un minuto en televisión dicen cosas ridículas. De Sagunto nadie se acuerda…