lunes, septiembre 29, 2008

WASHINGTON SORPRENDIDO POR APOYO DE OSCAR ARIAS

Washington sorprendido por apoyo 'tácito' de Oscar Arias a programas de La Habana y Caracas


Agencias | 29/09/2008

El embajador de Estados Unidos en Costa Rica, Peter Cianchette, dijo a un medio local que el gobierno norteamericano estaba sorprendido por el apoyo "tácito" del presidente Oscar Arias a "elementos de programas" cubanos y del mandatario venezolano, Hugo Chávez, informó la AFP.

Sin embargo, Cianchette enfatizó que las relaciones entre los dos países son muy positivas y gozan de buena salud, según una entrevista que concedió al diario La Nación el domingo.

"Estábamos sorprendidos de escuchar los comentarios que él hizo, sobre todo por la filosofía y la posición que él siempre ha tenido a favor de las democracias, las verdaderas democracias, la paz, la seguridad y la libertad", reconoció el diplomático estadounidense.

( Oscar Arias )

"Nos sorprendió que él expresara un apoyo tácito a elementos de programas de Cuba o de Chávez. Yo debo decir que escuchamos esos comentarios y nos sorprendieron, pero la salud general de la relación bilateral es muy positiva, es saludable y muy duradera. Creemos que continuará así", enfatizó Cianchette.

En relación con la posibilidad de que Costa Rica se adhiera al programa Petrocaribe, que Chávez impulsa para dotar de petróleo a naciones amigas, el embajador dijo que esperan que solamente sea una relación comercial.

© cubaencuentro

****************************
http://www.cubanet.org/CNews/y03/apr03/21o5.htm

LA TIRANÍA DEL PAREDÓN

Por Oscar Arias Sánchez.
El Nuevo Herald, abril 20, 2003.


El régimen cubano dio otro paso indigno e inaceptable al condenar a prisión las aspiraciones de aquéllos que únicamente pretenden defender sus derechos fundamentales y ejercer una prensa independiente, en una muestra más de la intolerancia demencial con la que Castro conduce su gobierno. La verdad es que Castro no resulta muy diferente de su antecesor, y la aventura de la Sierra Maestra para derrocar a Batista terminó siendo, desde hace ya muchos años, la traición a su propia revolución y a los sueños de libertad de un pueblo entero.

( Los tres 'ultimos fusilados )

Castro tiene la misma estirpe que Milosevic y Hussein, dos de sus poco notables contemporáneos, o la de Stroessner y la de los Somoza, todos miembros de pleno derecho de la galería de los infames. Y las sentencias condenatorias dictadas la semana pasada por los ''tribunales de justicia'' cubanos confirman la ilegitimidad de este régimen.

El gobierno de Castro teme a la oposición y reprime las expresiones disidentes de quienes luchan por un sistema abierto al pluralismo, y al ejercicio irrestricto de las libertades de pensamiento y expresión, en el marco de un verdadero sistema de partidos políticos y participación ciudadana. Solamente las tiranías sufren de estos temores.

Cuando Oswaldo Payá avanza con el Proyecto Varela para convocar a una serie de consultas populares sobre el sistema político del país, y logra reunir miles de adhesiones de ciudadanas y ciudadanos cubanos hambrientos también de libertad, el régimen responde con la cárcel, ignorando los términos de su propia constitución política, que dispone el acceso al mecanismo de ese tipo de consultas. Solamente las tiranías temen a su propio ordenamiento constitucional.

Castro ha recurrido de nuevo al trasnochado argumento de los discursos conspirativos que intentan desestabilizar el país, cuando no tiene el valor de reconocer que nunca ha sido posible contener las aspiraciones de libertad y apertura democráticas, ni aun en el más déspota de los regímenes totalitarios. Solamente las tiranías temen al derecho internacional de los derechos humanos.

Debemos decir de nuevo que mejor haría Castro, en el ocaso de su errática carrera, si facilita y propicia una transición ordenada y pacífica a una sociedad verdaderamente pluralista. Aunque Castro haya pretendido escudarse con la atención mundial que demanda la crisis en Irak para sofocar cruelmente a sus opositores, ahora sabe que la comunidad internacional está pendiente de sus actuaciones. A las condenas a prisión para los disidentes se suman las ejecuciones de los plagiarios de una lancha, castigados en forma desproporcionada por tratar de escapar de la opresión. Solamente las tiranías usan el paredón para castigar a sus opositores.

Ante la indiferencia y la tolerancia cómplice de la Organización de los Estados Americanos, quizás corresponda a la Unión Europea seguir presionando al régimen cubano. A Cuba le conviene ingresar al pacto de Cotonú, por el cual la Unión Europea ofrece cooperación a Asia, al Pacífico y al Caribe. Y los 15 países comunitarios ya expresaron una advertencia a Castro por un mayor respeto de los derechos humanos en la isla, a través del documento denominado Posición común. Castro contestó, miope como siempre, que este documento constituye un acto parcial y de injerencia de los países europeos comunitarios. Solamente una tiranía responde con mezquindad a la oferta de ayuda y cooperación para su pueblo.

La comunidad internacional tiene que ocuparse de inmediato de la situación cubana, mediante los instrumentos de la diplomacia. No vaya a ser que los envalentonados halcones de Washington decidan incluir a Cuba en el Eje del Mal, creyendo que el danzón es más peligroso que las decisiones de Teherán o las de Pyongyang.