martes, marzo 24, 2009

LOS DIOSES ROTOS

Los dioses rotos



Por Aleaga Pesant

LA HABANA, Cuba, marzo (www.cubanet.org) - Como en la recién estrenada película Los dioses rotos, de Ernesto Daranas, la derrota del equipo de béisbol es un profundo revés para la clase política, que utiliza el deporte de las bolas y los strikes para promover su agenda. Se sintió tocada en lo profundo de sus mitos. Ni con el escudo, ni sobre el escudo. Pasaron de paradigmas a dioses rotos.

En el torneo anterior (2006), el equipo perdió en el último partido, por la medalla de oro. Hoy, el fracaso ante la escuadra de Japón, dos veces, le impidió llegar a los cuartos de final. Eso no tiene mayores consecuencias. Solo uno de los equipos será el campeón.


El trauma de los peloteros cubanos asistentes al clásico fue no regresar como campeones. Porque ellos simbolizaban al estado totalitario. Representan, no a la patria, sino a Fidel Castro y su partido comunista. Son declaraciones de ellos mismos. El equipo no incluyó a los cubanos que juegan en las Grandes Ligas. La patria es la visión violenta de la nación (la consigna Patria o Muerte lo sugiere), y el deporte es la nueva forma de la guerra entre las ideologías. La participación del equipo Cuba en el campeonato llevó a Fidel Castro a asegurar que si el equipo ganaba o perdía era su responsabilidad.

Por supuesto que nadie le hace caso al viejo enfermo. Pero, ¿qué pasaría si fuéramos a exigirle por lo que paso en San Diego? Debiéramos hacerlo. ¿Que hacía su hijo, el médico Antonio Castro, de director ejecutivo del equipo nacional?

A diferencia de los dominicanos, declarados en duelo nacional cuando eliminaron a su conjunto, los narradores deportivos cubanos se pasean por los micrófonos en silencio. Sólo articulan intrascendencias. Ahora dicen que la selección fue perjudicada al entrar en el grupo de Corea y Japón.

Durante 40 años, los invencibles y fieles peloteros cubanos se convirtieron en dioses para un pueblo pobre y desinformado. Ganaban todas las series y campeonatos internacionales, ante equipos muy inferiores. Hoy, cuando pelean entre iguales, pierden y son eliminados. Se acabó la aureola de invencibilidad. El pueblo los vio caer.


aleagapesant@yahoo.es