jueves, febrero 18, 2010

Europa podría dar otro paso atrás con respecto a Cuba




Europa podría dar otro paso atrás


Por Marifelix Perez-Stable

Hasta el 30 de junio, España ocupa la presidencia de la Unión Europea (UE). Madrid siempre ha llevado la iniciativa en lo que respecta a Cuba, y así ha sido desde que los socialistas ganaron las elecciones de 2004. Con José Luis Rodríguez Zapatero, España ha estado empujando a la UE para que levante las sanciones impuestas después de la Primavera Negra de 2003. En marzo de 2009, la UE normalizó sus relaciones con La Habana.

Después de que el Partido Popular ganara a los socialistas en 1996, España movió a la UE a adoptar la Posición Común, que delimitaba el objetivo de motivar a La Habana a poner en marcha una transición democrática, respetar los derechos humanos y llevar a cabo una apertura económica, pero rechazando el uso de "medidas coercitivas".

En vez de éstas, la Posición Común ofrece a La Habana incentivos para corregir sus hábitos. Ahora Madrid espera persuadir a la UE de que elimine o diluya la Posición Común.

Los europeos puede que sean a Venus como América es a Marte, pero la democracia y los derechos humanos se hallan en el núcleo del viejo continente. La UE toma la Declaración Universal de los Derechos Humanos al pie de la letra: los derechos humanos son nuestros, sea cual sea nuestra política.

Rescindir la Posición Común no será fácil. Todos los miembros de la UE tienen que estar de acuerdo y hay reticencias por parte de Alemania, Reino Unido, Suecia y la República Checa. El pasado noviembre, la canciller alemana Angela Merkel dijo a Zapatero que el futuro de la PC estaba totalmente en manos de La Habana. Que sólo se modificaría si La Habana mostraba progresos significativos.

( Miguel Ángel Moratinos )

El ministro de Asuntos Exteriores Español, Miguel Ángel Moratinos, ha sido el mayor defensor de archivar la Posición Común. Sin embargo, recientemente dijo al Parlamento que Madrid se limitaría a "abrir un debate" en la Unión Europea, algo que está a años luz de la promesa hecha durante su viaje a Cuba en octubre pasado.

Unas semanas después, Zapatero dijo a Der Spiegel que era partidario de "un diálogo exigente" con La Habana. Además, a algunos funcionarios españoles no les gusta la idea de unir la presidencia de la UE con la Política Común. Cuba no es exactamente una prioridad de ningún tipo para la UE.

El régimen, en cualquier caso, se pavonea con un ilusorio sentido de su propia importancia. Representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores repiten una y otra vez que las negociaciones con la Unión Europea dependen de "la eliminación de la injerencista y unilateral Posición Común". Ajustándose a la realidad: Cuba necesita a la UE, y no al revés.

La Habana, por lo general, ha llevado a cabo una política exterior eficaz. Sus relaciones con países de África, Asia, América Latina y el Caribe son normales, si no claramente amistosas. El año pasado, por ejemplo, La Habana salió airosa de su examen ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, gracias, en parte, a la buena voluntad ganada en los países en desarrollo.

Con toda seguridad, la política de EE UU también ha ayudado a La Habana, en la medida en que el embargo provoca un rechazo más amplio a nivel internacional que las arraigadas violaciones de los derechos humanos por parte del régimen.

Aun así, La Habana se encuentra en una encrucijada en su política exterior. Sus demandas de "soberanía nacional" no encajan bien con la Unión Europea. ¿Aceptarían los líderes cubanos una Posición Común suavizada? Es poco probable. Si la UE descarta la PC, el siguiente paso, por lógica, sería un acuerdo de cooperación económica. Sólo que todos los acuerdos de ese tipo de la UE llevan una cláusula democrática. En 1996 Bruselas ofreció a La Habana una cooperación de este tipo, y La Habana mandó al emisario de la UE a freír espárragos.

Como contraste, Vietnam aceptó la cláusula democrática, aceptando las ocasionales críticas en materia de derechos humanos e incluso llevando a cabo algunos cambios. Hanoi también firmó y ratificó el acuerdo de Naciones Unidas sobre derechos civiles y políticos, que La Habana firmó hace un año, sin fecha a la vista para su ratificación. ¿Por qué esta diferencia?

Hace décadas, Vietnam dio prioridad a la economía y al nivel de vida de sus ciudadanos. Los vietnamitas de a pie se han beneficiado mientras que los intereses económicos, y no las cruzadas ideológicas, guían la política exterior.

La Habana no puede o no quiere hacer lo mismo. A diferencia de Vietnam, Cuba ofrece poco en lo que se refiere a comercio e inversiones. Con Obama cambiando el tono y algo del contenido de la política de EE UU, las diatribas contra el "imperialismo" no tienen ya la fuerza que solían. Calificar a Obama de "mentiroso, arrogante e imperial", como hizo el ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez, a fines del año pasado, puede que cayera bien en Caracas, pero no en muchos otros lugares.

Los propios líderes cubanos son, por supuesto, el problema. Ni los palos ni las zanahorias funcionan con ellos. Si España no consigue desactivar la PC, o si lo consigue pero La Habana rechaza de nuevo la cooperación económica de la UE, entonces ganan de nuevo. Lo que mejor hacen es gritar desde las barricadas, sin que importe lo que cueste al pueblo de Cuba en libertad o bienestar.