miércoles, marzo 09, 2011

CONFERENCIA SOBRE MEDIO SIGLO DE RELACIONES ENTRE LA IGLESIA CATOLICA Y LA REVOLUCION COMUNISTA CUBANA.

Tomado de http://www.lanuevanacion.com





CONFERENCIA SOBRE MEDIO SIGLO DE RELACIONES ENTRE LA IGLESIA CATOLICA Y LA REVOLUCION COMUNISTA CUBANA.


Por Alfredo M. Cepero

Dentro de su ciclo de “Retos y Oportunidades de una Cuba en Democracia”, el Partido Nacionalista Democrático de Cuba presentó una conferencia el sábado 5 de marzo, sobre las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado Comunista Cubano.

La disertación estuvo a cargo del historiador y erudito Dr. Salvador Larrua Guedes, exiliado de Cuba desde el 2005, cuyas calificaciones y trayectoria profesional incluyen, entre otras muchas, Licenciado en Periodismo, Matemáticas y Economía. Dr. en Ciencias Económicas. Profesor de Historia de Cuba, de Historia de la Iglesia, de Economía Política y otras materias en la Universidad de La Habana, Institutos Tecnológicos, la Cátedra de Humanismo y Sociedad del Convento de San Juan de Letrán de La Habana, el Aula Fray Bartolomé de las Casas, el Seminario Mayor de San Carlos y San Ambrosio y el Centro Cívico de Pinar del Río. Veintiocho libros: 22 de historia publicados. Y acaba de presentar en mayo del 2010 el tomo I de una Historia de la Florida Colonial Hispana.

El disertante comenzó haciendo referencia a la valiente alocución del Arzobispo Pedro Meurice con motivo de la visita del Papa a Cuba en 1998, donde el prelado cubano afirmó: “Le presento, además, a un número creciente de cubanos que han confundido la Patria con un partido, la nación con el proceso histórico que hemos vivido en las últimas décadas, y la cultura con una ideología. Son cubanos que al rechazar todo de una vez, sin discernir, se sienten desarraigados, rechazan lo de aquí y sobrevaloran todo lo extranjero. Algunos consideran esta como una de las causas más profundas del exilio interno y externo.”

El conferencista, aprovechó esta cita, tanto para destacar un contraste entre las manifestaciones y ejecutorías del Arzobispo Meurice y del Cardenal Jaime Ortega como para acentuar que, a pesar de las diferencias, ambos forman parte de un consenso sobre la naturaleza y la misión de la Iglesia.

Pasó entonces revista a la enorme contribución de la Iglesia Católica a la cultura y a la salud del pueblo cubano con 161 colegios, 150,000 estudiantes, dos universidades—Villanueva y La Salle—así como asilos y hospitales diseminados por el territorio nacional. Todo ello, según el disertante, contribuyó a que, a pesar de las influencias sincréticas y de otras religiones, el pueblo cubano tenía profundas raíces católicas.

En un breve recorrido histórico, señaló que la Iglesia había apoyado al proceso revolucionario desde sus inicios como lo demuestran las pastorales que vieron la luz durante la etapa insurreccional. Destacó además, el Congreso Nacional convocado por la Iglesia en 1959 que llenó la Plaza Cívica con centenares de miles de fieles y la presencia de los principales dignatarios del Gobierno Revolucionario.

Acto seguido hizo mención al proceso de sistemático desmantelamiento de la Iglesia por parte del gobierno en que fueron expulsados de Cuba un número considerable de religiosos, al punto de que los 800 que había en el país quedaron reducidos a 220. Destacó que la etapa entre 1961 y 1969 fue quizás la más difícil para la Iglesia e ilustró la situación con una anécdota sobre el Padre Miguel Angel Loredo. Este sacerdote joven provocó la ira del gobierno cuando se dedicó a llevar la palabra de Dios a la juventud. Entonces se le acusó falsamente de dar refugio a un supuesto secuestrador de aviones y se le condenó a quince años de prisión. Larrua ilustró la situación diciendo: “Cuando algo empezaba a despegar le cortaban las alas”

El disertante atribuyó el cambio de actitud del gobierno cubano en 1989 con respecto a la Iglesia a la crisis económica del mundo socialista y a la política agresiva del Presidente Reagan a favor de la democratización de las naciones de Europa Oriental. Castro convocó entonces varios encuentros con sacerdotes cubanos donde el diabólico personaje tuvo el descaro de afirmar que nunca había perseguido a la Iglesia. Fue entonces cuando el valiente sacerdote francés, René David Rosset, presente en uno de los encuentros, le dijo al dictador en su propia cara que “estaba mintiendo”. La reunión terminó en forma súbita y extemporánea.

Siguiendo con su política hipócrita de acercamiento, el dictador determinó en 1991 que los católicos podían ser miembros del Partido Comunista. Según Larrua, fue entonces cuando el Cardenal Ortega sugirió al gobierno que también permitiera que los comunistas fueran parte de las organizaciones católicas. Desde luego que esta sugerencia jamás recibió respuesta del régimen comunista.

Hubo sin embargo cierta apertura en que se permitió la publicación de la revista Vitral por la Diócesis de Pinar del Río y Palabra Nueva por la de La Habana, así como una incisiva publicación de los Pasionistas titulada La Máquina de la Mentira. También se permitió la apertura de la cátedra de Humanismo y Sociedad, a cargo del disertante, a la que asistieron como alumnos una docena de los 75 presos políticos de la Primavera Negra del 2003.

Larrua concluyó su presentación con una descripción pormenorizada y, por momentos, emotiva de la visita a Cuba de Su Santidad Juan Pablo Segundo. Manifestó que durante la misa oficiada en La Habana por el Papa los cubanos pudieron dar gritos de LIBERTAD y sentir cierto grado de felicidad hasta el paroxismo de las lágrimas. Destacó como un momento verdaderamente emocionante y revelador la expresión con la cual el Papa hizo referencia a una súbita, aunque efímera, ráfaga de viento y de intensa llovizna. Ante los ojos atónitos y los oídos incrédulos de la multitud el Santo Padre dijo: “El soplo del Espíritu Santo esta pasando por aquí en este momento”. Eso fue suficiente para que el tirano Castro desapareciera de la escena sin despedirse y como el diablo que tiembla ante la presencia del Todopoderoso.