martes, julio 24, 2012

Dos de Zoé Valdés sobre el asesinato de Oswaldo Payá Sardiñas y Harold Cepero: Dos demócratas asesinados por los Castro. Oswaldo Payá Sardiñas y Harold Cepero dieron la vida por la libertad de Cuba


Dos demócratas asesinados por los Castro


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 esos son los cambios de Castro II, ya no juzga ni fusila en menos de 48 horas, como hacía su hermano, ahora mata, envenena, ahorca, inventa accidentes trágicos, etc.
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Por Zoé Valdés

23/07/2012

Oswaldo Payá Sardiñas y Harold Cepero fueron dos opositores pacíficos al régimen totalitario de los Castro, asesinados ayer tras la chapuza cometida por los agentes castristas de la policía política: un crimen político enmascarado bajo un accidente de tráfico. Nada nuevo en aquella isla, tan promovida últimamente por los verracos del exilio y los bichos de la disidencia de nuevo diseño, basándose en los supuestos cambios del raulismolight. Sí, esos son los cambios de Castro II, ya no juzga ni fusila en menos de 48 horas, como hacía su hermano, ahora mata, envenena, ahorca, inventa accidentes trágicos, etc.

La hija de Payá, Rosa María Payá, confirmó que el vehículo en el que viajaba su padre había sido embestido en varias ocasiones (testimonio en entrevista de audio de esRadio), el chivatiente agentón de la DSE, Carlos Serpa Maceira, se gastó una broma en la red, y más tarde un sitio oficialista del régimen publicó una foto falsa del accidente. ¿Qué más pruebas quieren? Pero todavía la prensa de este mundo de lentejuelas y pelucas necesita pruebas para confirmar los asesinatos de los Castro. ¡53 años de dictadura cruel y asesina y todavía necesitan pruebas!

Oswaldo Payá era, desde el Proyecto Varela, uno de los más temidos y odiados demócratas cubanos. El Proyecto Varela fue determinante para que se produjeran las detenciones de la Primavera Negra del 2003. La mayoría de sus activistas fueron apresados y condenados, salvo Payá. No lo hicieron para desmoralizarlo y desmembrar el movimiento en torno a él y al proyecto. Payá siguió trabajando, más personas se le sumaron, y recientemente había creado el Proyecto Heredia, a mi juicio más contundente que el anterior. Su casa no dejó de estar vigilada, y cercada, ni un segundo, los mítines de repudio a él y a su familia se sucedían a cada rato, las amenazas de muerte arreciaron en los últimos tiempos. Payá siguió trabajando, pero ahora muy solo, y sin armar showcitos de pacotilla, con la mayor dignidad posible.

El Premio Sajarov y nominado en dos ocasiones al Nobel fue abandonado por la prensa internacional, todo hay que decirlo, en aras de las nuevas tecnologías y los nuevos protagonistas de esas tecnologías, como menciona él en este video, su última entrevista. Payá, un hombre de Dios, un hombre de paz, fue abandonado también por su iglesia; en la última visita del Papa, el Santo Cagalitroso decidió visitar al Cagalitroso Comandante, aconsejado por los maléficos Bertoni y el "inefable ladino" Cardenal Jaime Ortega y Alamino, quien ayer fue el primero en llamar a la familia para dar la mala nueva.

Desprotegido por todos como estaba Payá, como están ahora mismo otros disidentes en Cuba, dentro y fuera de las cárceles, era lógico que el régimen se aprovechara y lo asesinara. Sabiendo que la labor de Payá, como la de Antúnez, como la de Sonia Garro, Martha Beatriz, Sarah Marta Fonseca, Ramón A. Muñoz, es la de ir puerta por puerta, y llegar a la gente, al pueblo.

Todavía no he oído a ningún presidente lamentar la muerte de Payá y de Cepero. El presidente Barack Obama no ha dicho ni esta boca es mía. Rajoy, que yo sepa, nada de nada. Hollande en lo suyo. La Merkel, ¿cuándo ha dicho algo la Merkel por los cubanos? Y así sucesivamente...

Entre tanto, algunos ya empiezan a aprovecharse del tema, y a facturar la noticia a su favor. No es irracional, eso es también el pueblo aquel de basura que tenemos. Un pueblo desagradecido, ignorante, y que se merece lo que tiene. Y desde luego, no se merecían al hombre que fue Payá, ni al estudiante de Medicina que fue Cepero, joven activista del Movimiento Cristiano Liberación, que expulsaron de la universidad únicamente por estampar su firma en el Proyecto Varela, junto a otros dos estudiantes.

Espero que las veintitrés mil firmas de aquel proyecto tengan el valor de desplazarse al velorio y entierro de este gran cubano, y que la parte que queda con vergüenza de aquel pueblo también lo haga de manera masiva. Espero que un día Oswaldo Payá, Harold Cepero, y los que anteriormente fueron asesinados, sean reconocidos como se merecen.

Sólo deseo, con toda la ira que me aprieta el pecho, que los Castro tengan el final que tuvieron Sadam Hussein y Gadafi. Pero claro, Dios ha enviado ya varias señales al pueblo cubano, como mismo se la envió al pueblo tunecino en la figura de un joven vendedor de verduras. Tras su muerte, el pueblo árabe reaccionó en una ola asfixiante en contra de los tiranos. Dios nos ha enviado señales bajo los nombres siguientes: Miguel Valdés Tamayo, Orlando Zapata Tamayo, Juan Wilfredo Soto, Laura Pollán, Wilmar Villar Mendoza, y ahora Oswaldo Payá y Harold Cepero... Y aquel pueblo no se entera. ¡Pues que lo parta un rayo!

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El análisis: Oswaldo Payá Sardiñas y Harold Cepero dieron la vida por la libertad de Cuba

Por Zoé Valdés
23/07/2012



Como en los anteriores casos de Orlando Zapata Tamayo y Wilmar Villar Mendoza, la noticia del supuesto accidente de tráfico en el que perdieron la vida Oswaldo Payá, 60 años, líder del Movimiento Cristiano de Liberación y creador de los Proyectos Varela y Heredia, y el joven activista Harold Cepero, la dieron casi al mismo tiempo a través de twitter la bloguera Yoani Sánchez, el bloguero oficialista del régimen Yoandry, Cubadebate (sitio oficial del régimen castrista), y el Cardenal Jaime Ortega fue quien avisó a la familia del fallecimiento de Payá, en un acto hipócrita y descarado, porque fueron su iglesia y él mismo, quienes abandonaron a Payá a su suerte, que es el disidente más trágico de todos, porque siendo un hombre de Dios, su iglesia, durante la última visita del Papa a Cuba lo abandonó y lo traicionó.

Rosa María Payá, la hija, ha confirmado, por otra parte, que ninguna persona del régimen los ha llamado hasta ahora, pero sí ha asegurado que un vehículo impactó en varias ocasiones al automóvil en el que viajaban su padre, el joven activista cubano Harold Cepero, el español Ángel Carromero, de 27 años, y el político sueco Jens Aron Modig, también de 27 años. Carromero, licenciado en Derecho, es asesor del Ayuntamiento de Madrid y secretario de las Nuevas Generaciones del Partido Popular en la capital española; Modig preside la Liga de la Juventud Demócrata Cristiana (KDU). Urge que estas dos personas sean custodiadas por personal de sus embajadas, y que sean sacados de Cuba lo más rápido posible, si queremos saber más de lo que realmente sucedió. Antes de que los silencien a ellos también, como han hecho con otros extranjeros.

La prueba de que se trata de un asesinato político la da el agente del MININT (Ministerio del Interior) Carlos Serpa Maceira, al publicar en la red en tono burlón un comentario acerca del suceso. Carlos Serpa Maceira tuvo la misión de penetrar a las Damas de Blanco, llegando a ser incluso el vocero del movimiento, hasta que él mismo declaró su misión en un programa televisivo del castrismo.
El régimen de los Castro

El régimen totalitario de los hermanos Castro acaba de cometer un nuevo crimen en el mismo estilo en que han sido llevados a cabo los anteriores: Orlando Zapata Tamayo asesinado en una huelga de hambre, en la cárcel, Juan Wilfredo Soto García apaleado en un parque de Santa Clara, llegó al hospital vivo y murió en el hospital, Wilmar Villar Mendoza, también asesinado durante una huelga de hambre, en la cárcel, Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco, asesinada en el hospital luego de haber sido pinchada durante una manifestación en el brazo (todo esto se puede comprobar en varias publicaciones y videos en internet), y ahora Oswaldo Payá Sardiñas y Harold Cepero, en un accidente de tráfico, típico accidente de tráfico que coincide con la manera de asesinar de los Castro, como fue el caso, hace años, de una joven artista cubana, Yohana Villavicencio, que pidió asilo político en Francia, fue deportada desde el aeropuerto de Orly hacia Cuba, y murió repentinamente en un extraño accidente de automóvil en La Habana.

Pero el asesinato de Payá y de Cepero, ha sido más que un crimen político, un complot político. Con este hecho están eliminando a una de las voces más importantes de la oposición interna en Cuba. Quedan Oscar Elías Biscet, Martha Beatriz Roque, Vladimiro Roca, Jorge Luis García Pérez Antúnez, y dos en las cárceles Sonia Garro Alfonso y Ramón A. Muñoz. Con este acontecimiento se beneficiarán algunos.

Siempre he aclarado que no estuve de acuerdo con todo el programa del Proyecto Varela, pero que, pese a eso, Oswaldo Payá Sardiñas era uno de los que tenía futuro en una Cuba democrática. Sin lugar a dudas era de los más centrados líderes de la oposición. Y uno de los mejor estructurados en cuanto a programa político real, pensamiento, y acción.

A mi juicio la segunda etapa de Payá, con el proyecto Heredia, era mucho más contundente y podía ser netamente más eficaz en contra del totalitarismo de los Castro. Y eso lo percibieron los Castro, sin duda alguna. Su vida le ha costado. Porque no les quepa duda de que, repito, ha sido asesinado.
Sus patrones de pensamiento y acción

En una de las últimas entrevistas de Payá, que podrán ver aquí, se darán cuenta de lo acertado que estaba este señor, en relación a todo. Sin duda alguna no sabíamos mucho sobre la vida de Payá, pero en esta entrevista está muy claro cuáles eran sus patrones de conducta, y desenvolvimiento político.

Con su muerte los cubanos hemos perdido una parte importante del presente y del futuro, y un fragmento grandioso de nuestra historia. Los Castro, una vez más, han sesgado una vida, han destruido a una familia, y matan la esperanza de justicia, democracia, libertad y paz de todo un pueblo. Su muerte también da vía libre para que los oportunistas que durante la época más reciente le hacían sombra, escalen todavía más, incluso a costa de su desaparición física. Es la triste historia de ese país en el que ya apenas queda vergüenza.

Conocí a Payá en su viaje a París, pudimos intercambiar palabras brevemente en su presentación en el periódico Le Nouvel Observateur. Era una persona que aceptaba críticas, pero sabía discutirlas también. Yo se las hice, las discutió, y aunque no llegó a convencerme del todo, si percibí, tal como escribí en La Ficción Fidel, que este hombre era junto a otros pocos, uno de los principales protagonistas del futuro de Cuba. Payá y Cepero dieron la vida por la libertad de Cuba, lo reitero, espero que el pueblo cubano sepa reconocerlo.

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 ¿ Accidente o asesinato ?