viernes, mayo 01, 2015

Impacto en Cuba de las cambiantes relaciones EEUU-Cuba. Eugenio Yáñez sobre diferentes percepciones de cuatro conocedores del tema

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Nada balanceado ese panel: 3 a 1. Podía haberse balanceado mejor. Algunos  de ellos no son tan conocedores o sus ambiciones y partidismo los ciega.
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Impacto en Cuba de las cambiantes relaciones EEUU-Cuba

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Diferentes percepciones de cuatro conocedores del tema
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Por Eugenio Yáñez
Miami
30/04/2015

El pasado 28 de abril el Centro para Política Hemisférica, de la Universidad de Miami, realizó su Décima Conferencia Anual sobre América Latina, que abordó tres grandes temas: Perspectivas de un diálogo sobre América Latina; Pronóstico de la política regional vista desde el buró de prensa; e Impacto en Cuba de las cambiantes relaciones EEUU-Cuba. Sobre este último quisiera mostrar a los lectores un conjunto interesante de ideas que allí se plantearon.

El tema del Impacto en Cuba de los cambios en las relaciones EEUU-Cuba fue presentado por cuatro conocedores de esos aspectos: Dr. José Azel, Profesor Senior en el Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami; Roger Noriega, exsubsecretario de Estado de EEUU para el Hemisferio Occidental y exembajador de EEUU ante la OEA; Dan Restrepo, exasistente especial del presidente de Estados Unidos y exdirector de Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional; y Carlos Saladrigas, empresario exitoso y presidente del Cuba Study Group, de Miami, Florida.

Algo atractivo del panel era saber que los ponentes profesan ideas diferentes sobre estos temas. Agradable fue ver, una vez más, la posibilidad de exponer percepciones diferentes, aun contradictorias, en un clima de atención y respeto mutuo, poder aprender de los demás, y someter al escrutinio de los presentes puntos de vista no desde una torre de marfil, sino en un foro abierto donde preguntas y criterios diferentes eran bienvenidos sin que alguien se considerara atacado o necesitado de defenderse a capa y espada.

Fueron muchas las ideas abordadas y limitado el tiempo, pero afortunadamente no hubo frivolidades ni florituras. El espacio de este artículo no permite comentar idea por idea: he preferido presentar, para beneficio general, una síntesis de algunas que considero interesantes, sin citarlas textualmente, y los lectores podrán ahondar en sus comentarios como consideren oportuno. Presentarlas no significa que yo esté de acuerdo con todas, y advierto que no son verdades absolutas ni descubrimientos del Mediterráneo, sino opiniones que es necesario seguir analizando. Destaco los criterios, sin identificar a quien corresponde cada uno, para centrarnos en ideas y no en personas:

  •     El impacto en Cuba de las cambiantes relaciones EEUU-Cuba puede ser nulo, o mínimo, si el gobierno no está dispuesto a abrir el país a nuevas realidades
  •     Donde menos riesgo verán los inversionistas americanos es exportando a Cuba, lo que preferirían antes que invertir directamente en la Isla mientras no existan todas las condiciones para poder hacerlo con seguridad
  •     Cuba no está en condiciones por ahora de atraer inversionistas para producir para el mercado cubano, que no tiene demasiada demanda por falta de recursos de los cubanos de a pie para elevar sustancialmente su consumo. Producir en Cuba sería para exportar o vender a instalaciones turísticas en la Isla para consumo de los turistas
  •     Ni la burocracia de Washington DC ni un exilio entrado en años podrán producir cambios en Cuba en ningún sentido. Corresponde hacerlo a los cubanos en la Isla
  •     La Teoría del Big-Bang, esperando por un estallido social en el país, no funcionó. Tampoco funcionará la del paracaidismo: cuando en Cuba exista democracia, bajar del cielo en paracaídas para enseñarle a los cubanos cómo hacer mejor las cosas. Hay que ayudarlos ahora para que ellos las hagan como entiendan, no como nosotros quisiéramos
  •     Es falsa la teoría de la democracia como ave Fénix, que siempre renace exitosamente. Tras el castrismo, en Cuba podría emerger una democracia liberal moderna, pero también una oligarquía tipo Rusia, o incluso el más salvaje de los capitalismos
  •     Por muchos cambios que sea necesario hacer en Cuba, no se van a realizar a fondo mientras el poder esté en manos de los Castro, que solamente desean reformas cosméticas para sobrevivir en el poder. La normalización de relaciones EEUU-Cuba será imposible mientras los Castro sean dueños de Cuba
  •     El 17 de diciembre del 2014 no cambió la política de EEUU hacia Cuba, sino la táctica de EEUU hacia Cuba
  •     Es preocupante que EEUU haya entregado tanto sin que se sepa qué se puede esperar o qué se podrá recibir del régimen cubano
  •     La política de aislamiento no tuvo resultados positivos durante más de medio siglo. Es más conveniente ahora intentarlo con el “engagement” (compromiso, implicación, participación)
  •     El castrismo ha ido perdiendo fuentes de legitimidad: ya no es ni el carisma de Fidel Castro ni la leyenda de la lucha guerrillera, y ahora tampoco podrá ser la resistencia frente a un “imperialismo” que declara no pretender un cambio de régimen en Cuba
  •     América Latina, el Caribe y el pueblo cubano se preguntarán en que basará su legitimidad a partir de ahora el gobierno cubano. Posiblemente, en estos momentos, ni ese mismo gobierno cubano lo sepa con precisión
  •     El nuevo enfoque de la política de EEUU hacia Cuba no da la espalda a exigencias de respeto a los derechos humanos y libertades individuales. Una embajada en La Habana facilitará mucho más seguir de cerca estos temas
  •     Terminó para siempre la supuesta fortaleza monolítica de la revolución: también muchos dentro del régimen desean cambios profundos y serios en el país
  •     Sin libertades políticas no existirá nunca una verdadera prosperidad económica en ningún país, y Cuba no es la excepción

Hasta aquí un resumen de algunas de las ideas expuestas en el panel “Impacto en Cuba de las cambiantes relaciones EEUU-Cuba”, que he tratado de presentar de la manera más exacta posible en que las percibí. Si alguna fue resumida erróneamente es responsabilidad mía, no de los panelistas. No las comento, solamente las expongo.

Invito a los lectores a meditar, con la esperanza, aunque sea demasiado cándida, de que se comente seriamente, sin fanatismos, etiquetas ni insultos, y sin desviarse de los temas.

¿O estaremos condenados a no poderlo lograr nunca?

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