lunes, enero 11, 2016

Una entrevista de Sean Penn al 'Chapo' Guzmán ayudó a dar con su paradero. El Cártel de La Habana (IV). Participacion de Fidel y Raul Castro en el trafico de Armas y Drogas. Reportaje de Carlos Alberto Montaner y Leticia Callava de 1984 sobre el narcotráfico de Fidel y Raúl Castro

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano




México persigue y encarcela al ¨Chapo¨Guzmán y EE.UU. pide su extradición  a territorio norteamericano por la droga que ha introducido en los EE.UU. mientras saludos, abrazos y palmaditas en la espalda  a otros ¨Chapo¨ que hoy desgobiernan a sus países.

¿Y QUÉ  de los narcotraficantes de las FARC  que  desde hace décadas se han entrenado, curado y refugiado en Cuba y cuya dirigencia terrorista y narcotraficante hace más de dos años están disfrutando  con honores en Cuba de la hospitalidad de la tiranía Castrista?
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Una entrevista de Sean Penn al 'Chapo' ayudó a dar con su paradero

Por Agencias
Ciudad de México
10 Ene 2016

Sean Penn y el 'Chapo' durante su encuentro. (ROLLING STONE)

Una entrevista del actor estadounidense Sean Penn con el narcotraficante Joaquín "el Chapo" Guzmán, publicada este sábado por la revista Rolling Stone, contribuyó a dar con su paradero, confirmó a EFE una fuente de la fiscalía general.

La fuente explicó que a esa reunión, celebrada el 2 octubre pasado en una zona selvática de México, se refería la fiscal general, Arely Gómez, la noche del viernes cuando dijo que una de las razones que permitieron la captura fue haber conocido su intención de realizar una cinta autobiográfica.

Los contactos con actores y productores permitieron abrir una nueva línea de investigación para encontrar al líder del cártel de Sinaloa, dijo sin agregar más detalles.

En la nota titulada "El Chapo speaks" (El Chapo habla), la revista relata "la visita secreta al hombre más buscado en el mundo", en la que también participó la actriz mexicana Kate del Castillo.

Aunque las partes habían acordado que tras la primera conversación en la selva siguiera una entrevista formal ocho días después, ese segundo encuentro nunca tuvo lugar.

Sin embargo, "El Chapo" le envió a Penn una grabación de vídeo con las respuestas a las preguntas que el actor le había mandado.

El encuentro tenía como propósito hacer solamente la entrevista para Rolling Stone, pero Penn se hace eco de que Guzmán había expresado interés en que se hiciera una película sobre su vida.

Varios días después la zona fue objeto de una intensa búsqueda por parte de las autoridades mexicanas, lo que, según el actor, impidió el segundo encuentro formal y enfrió los contactos con los intermediarios.

El 16 de octubre pasado el Gobierno de México informó de que el narcotraficante había resultado herido unos días antes al realizar una huida precipitada por una cañada en la zona del noroeste de México, conocida como el Triángulo Dorado.

En esa ocasión Guzmán fue avistado desde un helicóptero, pero no fue abatido porque iba acompañado de dos mujeres y una niña, dijo la fiscal la noche del viernes en la presentación del capo ante los medios de comunicación, tras su captura en la localidad de Los Mochis, en el estado de Sinaloa.

Guzmán fue recluido en el penal del Altiplano, en el central Estado de México, el mismo del que se fugó hace seis meses a través de un túnel de 1,5 kilómetros.

En 2001 el líder del cártel de Sinaloa ya había protagonizado otra fuga de una prisión de máxima seguridad en el occidental estado de Jalisco, pero en aquella ocasión utilizó un carrito de lavandería.

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Operación de ocupar la casa para capturar al  Chapo Guzmán



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 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Juan Benemelis es un  ex diplomático de la tiranía de los Castro que tuvo vínculos con la Inteligencia Castrista. Se fugó  de la dictadura totalitaria de los Castro hace más de dos décadas.


El Cártel de La Habana (IV)


Por Juan Benemelis



En el curso de la década de los 70 se dieron cita dos coyunturas importantes. La primera tendría que ver con el consumo de narcóticos, que vería una gran expansión en Estados Unidos primero con la marihuana y luego con la cocaína.

La otra coyuntura tenía que ver con el narcotráfico en sí. El Cartel de Medellín necesitaba de un punto intermedio cercano para operar hacia aguas norteamericanas. El Cartel de Medellín llegará a introducir unas 45 toneladas de cocaína en Estados Unidos, representando 25 billones de dólares, y alrededor de 10 toneladas en Europa.

En una intervención ante el Senado, en abril de 1983, James H. Michel, Secretario de Estado para Asuntos Interamericanos, expresó que existían pruebas de que en 1979, el buró político del Partido Comunista de Cuba había aprobado un plan para intervenir en el narcotráfico utilizando a Cuba como puente y base de apoyo para las redes de traficantes de Estados Unidos.

El suministro se organizó desde las fuentes de abastecimiento en América del Sur y el gobierno de La Habana necesitaba recursos en moneda convertible que estaría dispuesto a obtener de cualquier manera. La vinculación cubana con el narcotráfico era inevitable desde un principio, y además tenía que producirse de manera casi natural: primero, porque en las áreas de producción de Suramérica, los guerrilleros sostenidos por Cuba ocupaban el mismo espacio ilegal que los narcotraficantes.

La guerrilla necesitaba armas y dinero, mientras que el narcotráfico, siempre abundante en dinero, necesitaba protección armada y, sobre todo, acceso a las redes de organización clandestina de la guerrilla y su experiencia conspirativa. Además, una parte importante de todo el tráfico de drogas cayó en manos de exilados cubanos, sobre los cuales La Habana tenía abundante información para el chantaje. La parte del exilio que se vinculó al narcotráfico con Cuba también se sentía razonablemente segura de que no sería traicionada.

En la medida que la crisis financiera y económica se hacía más profunda, la dependencia de la Isla para con los recursos extraídos de Angola y del narcotráfico se amplió. Apurado por lograr una nueva fuente de recursos, Castro se fue involucrando cada vez más en el tráfico de drogas, como apuntara el general cubano exiliado Rafael del Pino.

Tradicionalmente los barcos usados en el narcotráfico colombiano tenían que atravesar el Paso de los Vientos, entre Cuba y Haití, lo que muchas veces les situaba en aguas territoriales cubanas, donde eran interceptados. Las pérdidas de los narcotraficantes se incrementaron con alarma.

(Al centro el Embajador Fernando Ravelo y a su lado el alto Johny Crump)

Según el testimonio dado en 1982 por el narcotraficante colombiano de Miami Juan Lozano (alias Johnny Crump), es alrededor de 1975 que algunos de los más importantes narcotraficantes colombianos se entrevistaron en Bogotá con el embajador cubano Fernando Ravelo Renedo para negociar la devolución de los barcos y las tripulaciones.

El embajador cubano contestó con una contraoferta de La Habana: a cambio de 800 mil dólares por cada barco, Cuba estaba preparada no sólo para ignorar la actividad de los buques madres que se detectasen en sus aguas, sino que podía proveerles de servicios de reparación y gasolina en sus puertos, así como identificación y escolta cubana hasta las proximidades de los cayos de la Florida.

Así, los poderosos colombianos Alfonso Cotés y Alfonso García comenzaron sus negocios de tráfico a través de Cuba. Los agentes de inteligencia cubanos se pusieron en contacto con algunos potentados de la droga en Miami, como por ejemplo Johnny Crump y el conocido narcotraficante Jaime Guillot-Lara, quien con posterioridad sería empleado de los servicios secretos cubanos y se casaría con una hija de Raúl Castro.

Entre los cubanos exiliados en Estados Unidos implicados en el narcotráfico con Cuba estaban José Alvero Cruz y Osiris Santi. En noviembre de 1976, Alvero había viajado a España donde disponía de fondos bancarios, y allí obtuvo de la propia embajada cubana en Madrid un pasaporte cubano. En 1978, actuando como agente de Cuba, Alvero arregló el envío de 5,000 armas para las guerrillas sandinistas en Nicaragua. Por su parte, Osiris Santi era un narcotraficante cuyos barcos ya recibían protección en los puertos cubanos. Su lugarteniente, Orlando Torres, se entrevistaba constantemente en México con los funcionarios del régimen cubano destacados en Mérida.

El narcotraficante colombiano, Jaime Guillot-Lara -casado con la hija del ministro de defensa cubano Raúl Castro- será el contacto entre Cuba y el movimiento M-19. El 7 de noviembre de 1981, Guillot-Lara tiene que escapar a toda prisa de Colombia y se refugia en México, donde los agentes cubanos negocian su libertad con las autoridades mexicanas con el fin de evitar que se descubriera su conexión con La Habana. En 1982, Castro hablaba de Guillot-Lara como "un buen amigo".

(Jaime Guillot Lara, foto superior, y en la foto inferior René Rodríguez Cruz quien fuera una de las personas especializadas en dar el tiro de gracia a los fusilados en la Sierra Maestra  y al principio del triunfo de la Revolución; posteriormente fue Presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos o ICAP, una dependencia Castrista vinculada con la Dirección de Inteligencia. Murió en extrañas circunstancias en Cuba después de llegar huyendo por las acusaciones de narcotráfico. Comentarios y fotos añadidas por el bloguista de Baracutey Cubano)

La conexión cubana sería descubierta y probada más tarde. Los informes de la participación cubana en el tráfico de drogas saldrían por vez primera a la luz pública en 1982, cuando la Oficina Legal de los Estados Unidos en Miami nombró entre los acusados al jefe de la marina de guerra de Cuba, almirante Aldo Santamaría, y al ex embajador cubano en Colombia, Fernando Ravelo, en un caso que incluía 23 toneladas de marihuana.

El 15 de noviembre de 1982, los colombianos Guillot-Lara y Johnny Crump, y los cubanos Lázaro Visuña, Mario Estévez y David L. Pérez, brindaron a un tribunal en Miami amplias pruebas de las actividades de narcotráfico por parte de Cuba desde el año 1975, tráfico que tenía como uno de sus objetivos el envió de armas a la guerrilla colombiana del M-19.

Según la deposición de Johnny Crump, él y Guillot-Lara se dirigieron a La Habana en compañía del embajador Ravelo, donde éste y el embajador de Cuba en Venezuela, Norberto de la Osa, les confirmaron que el barco Viviana, dedicado al narcotráfico, obtendría salvoconducto todas las veces que atravesase las aguas jurisdiccionales cubanas.

Por la protección de este tránsito, Guillot-Lara pagaba 20 mil dólares por cada tonelada de marihuana a bordo. A su vez, el compromiso incluía el transporte de armas a las guerrillas del M-19 en Colombia. Según Guillot-Lara, a su retorno a Colombia inició los trámites para preparar otro barco para enviar a Cuba en 1980.

(El embajador Fernando Ravelo bautizando a Viviana, hija de Johny Crump, el cual se encuentra en la extrema derecha de la foto)

Conforme al testimonio de Johnny Crump, los funcionarios cubanos Ravelo y René Rodríguez Cruz -presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP)-, le sugirieron la posibilidad de comprar y enviar armas para elementos anti-Pinochet en Chile a través de Panamá. Una semana después, un chileno de apellido Galván, le hacía entrega de un microfilm en un cigarrillo que contenía la lista de las armas, alimentos y municiones para 300 hombres.

Por otra parte, Johnny Crump cuenta cómo durante una campaña en la costa norte del Pacifico, las autoridades colombianas cercaron a un grupo guerrillero del M-19 comandados por Carmenea Cardona, muchos de los cuales figuraron en el secuestro de la embajada dominicana en Bogotá y que supuestamente debían haber estado refugiados en Cuba.

Entre los detenidos y testigos de la causa de Miami figuraba también Mario Estévez, un agente de la inteligencia cubano, infiltrado en los Estados Unidos en 1980. En su deposición ante el Gran Jurado, Estévez expresó que había sido infiltrado con el objetivo de activar el tráfico de drogas, comenzando por transacciones de marihuana hasta que fue arrestado el 29 de noviembre de 1981. Estévez testificó ante una comisión del senado de los Estados Unidos que había introducido en la Florida marihuana y gualudes desde Cuba, y de ahí trasladado a Nueva York.

Las declaraciones de Estévez resultaron desconcertantes: la alta cúpula de la dirigencia cubana había organizado una extensa red de narcotráfico desde América Latina hasta los puntos de distribución en ciudades norteamericanas, usando sus propios servicios secretos. Estévez identificó al alto oficial de inteligencia cubana, René Rodríguez Cruz y al vicealmirante Aldo Santamaría como las personas encargadas por Castro para canalizar este tráfico.

Estévez apuntó que desde los inicios de la década de los setenta se producía marihuana en la región cubana de Manzanillo para venderla en los Estados Unidos, operación que Castro venía madurando desde los días de la guerra de Vietnam. Estévez estimó en 200 millones de dólares anuales los ingresos cubanos sólo por concepto de la marihuana.

Durante el período de su actividad ilícita, Estévez logró el traslado de Cuba a Estados Unidos de alrededor de 270 kilogramos de cocaína, posteriormente vendida en Miami, Chicago, Ohio, Nueva Jersey, Nueva York y otras ciudades. El dinero acumulado lo llevaba a Cuba él personalmente. También informó que en un momento de su actividad, sus jefes en el gobierno cubano le recomendaron se trasladase a Bimini, en Las Bahamas, para conocer y entrenar a Frank Bonilla, otro agente proveniente de Cuba.

De regreso a Cuba, recalaron en la pequeña isla de Paredón Grande, donde hallaron el buque Viviana del colombiano Guillot-Lara con un cargamento de 8 millones de qualudes. El yate estaba escoltado por buques de guerra cubanos.

De acuerdo con la narración de Estévez, corroborada luego por otros narcotraficantes, estando en Paredón Grande concurrieron el jefe de la Marina de Cuba, almirante Santamaría, y el alto jefe de la inteligencia René Rodríguez, presidente del ICAP, organismo pantalla de la inteligencia cubana, con quienes sostuvo una extensa conversación sobre el narcotráfico. Explicó que cuando salió de Cuba a bordo del Viviana se acarreaba otro barco, el Lazy Lady, hasta la isla de Andros en Las Bahamas, donde se hizo el traspaso de los qualudes. Después fue ordenado a seguir hasta Cayo Güincho donde recogió 23,000 libras de marihuana procedente de Cuba.

(fotos superiores:  Gonzalo Bassols y el ya fallecido Vicealmirante  Aldo Santamaría Cuadrado; fotos inferiores: el extrañamente  fallecido en Cuba  René Rodríguez Cruz  y el embajador Fernando Ravelo)

El testimonio de Estévez implicó en el narcotráfico internacional a Santamaría, René Rodríguez, al embajador Ravelo, a Gonzalo Bassols Suárez, diplomático cubano en Colombia; a Teodobaldo Rico Rodríguez y Francisco Echemendía, funcionarios del Ministerio del Interior de Cuba.

Con posterioridad, René Rodríguez moría en La Habana, en circunstancias misteriosas, después del fusilamiento de los militares el general Ochoa, Tony de La Guardia, en 1989, y al deceso en prisión, en 1991, del general José Abrantes Fernández, exministro del Interior.

Coincidentemente, Estévez también fallecería en una prisión norteamericana. Los hilos de la trama que conducían hasta Fidel y Raúl Castro irían desapareciendo con el tiempo.

El ex secretario de Estado, Shultz, refiriéndose a los resultados del Gran Jurado de Miami, indicó que se "demostró la evidencia de la complicidad de Cuba en el tráfico de narcóticos en América Latina”. En marzo de 1983 fue confiscado en la Florida un velero con 750 libras de marihuana a bordo. Durante el registro del bote se halló un diario con la ruta seguida. Había zarpado de la Florida para Las Bahamas, siguió a Haití, luego a Cuba, después a Jamaica, retornó a Las Bahamas y finalmente llegó a la Florida de nuevo.

Poco después, el 20 de mayo de 1983, el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan declaraba en Miami que existían fuertes pruebas de que funcionarios de Castro estaban involucrados en el tráfico de drogas desde Cuba. Un mes después, el administrador de la DEA, Francis Mullen ratificaba ante el senado estadounidense que el gobierno de Cuba estaba consciente de los movimientos de drogas a través de su territorio, y que facilitaban tales movimientos.

Del libro Las guerras secretas de Fidel Castro, de Juan F. Benemelis.
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¿Quién es Raúl Castro? Un tirano al que sólo un hermano puede querer
(Fragmento)

Por Ion Mihai Pacepa
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(Comandante General Ion Mihai Pacepa fue el oficial mayor en abandonar el antiguo bloque  comunista.)

En 1972, tuve que organizar el viaje de Ceausescu a La Habana y fui su mano derecha durante toda la visita. Fidel era la cabeza visible, Raúl el movia los hilos. La primera dama de Cuba no era la mujer de Fidel sino la de Raúl. A Elena Ceausescu le estraño pero ambas mujeres conectaron a la perfección. Las dos, Elena y Vilma Espin Guilloys, habían abandonado sus estudios en la escuela; ambas querían ser químicas; las dos habían logrado reconocidos doctorados en la universidad, ambas se unieron al partido comunista antes de que hubiera llegado al poder en sus respectivos países, llegaron formar parte del Consejo de Estado y las dos eran presidentes de la Federación de Organizaciones de mujeres en sus países.

Durante esa visita, los hermanos Castro y Ceausescu acordaron aventurarse en el tráfico de drogas. Querían regir los destinos del mundo con las drogas. “Las drogas pueden hacer mucho más daño al imperialismo que las armas nucleares”-pontificaba Fidel. Raúl estaba de acuerdo: -“Las drogas pueden erosionar el capitalismo desde dentro”. En esas conversaciones nunca escuche la palabra “dinero” pero yo ya estaba administrando el dinero estaba generando Rumanía con estas operaciones. Todo este dinero era transferido a las cuentas personales de Ceausescu. En 1978, cuando afortunadamente pude abandonar Rumania esa cuenta, que llamaban AT-78, tenía un saldo de 400 millones de dólares –a pesar de las considerables dentadas que provocaba Elena con sus gastos en joyería y abrigos de lujo.

(Ion Mihai Pacepa al lado de Elena y Nicolás Ceausescu)

“FIDEL PONTIFICABA: ´LAS DROGAS PUEDEN HACER MUCHO MÁS DAÑO AL IMPERIALISMO QUE LAS ARMAS NUCLEARES´. RAÚL ESTABA DE ACUERDO: ´LAS DROGAS PUEDEN EROSIONAR EL CAPITALISMO DESDE DENTRO
”.  
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Revelaciones del ex  Coronel Juan R. Sanchez, escolta de la seguridad personal de Fidel Castro  sobre la participacion de Fidel y Raul Castro en el trafico de Armas y Drogas. A partir del minuto 6 y 50 segundo se aborda el conocimiento que tenían Fidel y  Raúl Castro sobre el tráfico de drogas  y  la misión que en eso  tenía Ochoa .



Participacion de Fidel y Raul Castro en el trafico de Armas y Drogas

Parte 2  


Parte 3



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Cinco años antes del fusilamiento del General Ochoa (1989), acusado de traficar con drogas, existían todas las pruebas de que el gobierno cubano estaba involucrado en este comercio ilícito. Este documental fue transmitido por la televisión de Estados Unidos en 1984. El General Ochoa fue sólo el chivo expiatorio para tratar de exculpar al gobierno de Fidel Castro

Carlos Alberto Montaner y Leticia Callava: Cuba y el narcotráfico en 1984

Parte I



Parte II


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Carlos Lehder
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Carlos Lehder, conocido por el personaje Diego Delgado en la película Blow. Carlos fue dueño de una isla en las Bahamas, llamada Norman’s Cay, que utilizó como centro de distribución de grandes cantidades de cocaína. Actualmente se encuentra en una prisión federal y cumple una condena de 55 años.
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Raul Castro: Cocaine Connection? (Slick's Connection Too)
ABC News ^ | 08-14-2006 | Brian Ross and Vic Walter Report

Posted on 8/14/2006, 11:29:35 AM by TexasCajun
Federal prosecutors in Miami were prepared to indict Raul Castro as the head of a major cocaine smuggling conspiracy in 1993, but the Clinton Administration Justice Department overruled them, current and former Justice Department officials tell ABC News.
The officials say Castro, as Cuban Defense Minister, permitted Colombian drug lords to pay for the use of Cuban waters and airstrips as staging grounds for smuggling runs into the United States in the 1980s and early 1990s.
"It was a major investigation involving numerous witnesses that was killed at the highest levels in Washington," said a former Justice Department official with direct knowledge of the case.
"There were numerous national security and intelligence issues that would have made the case difficult," said Tom Cash, the former head of the Drug Enforcement Administration office in Miami.
Convicted Colombian drug boss Carlos Lehder of the Medellin cartel testified in a 1991 federal trial that he met twice in Havana with Raul Castro to arrange safe passage for cocaine flights over Cuban airspace.
The draft indictment, as described by a former Justice Department official who saw it, listed Raul Castro as the leader of a conspiracy involved in smuggling seven and a half tons of cocaine into the United States over a 10-year period. At least a dozen other Cubans were also to be indicted.
In 1989, a top Cuban General, Arnoldo Ochoa, was convicted by a Cuban court and ordered executed with three other military officers for their roles in drug smuggling.
Cuban waters continue to be used by drug smugglers, according to federal law enforcement officials.
"The smugglers know that the U.S. Coast Guard can't go after them in Cuban waters," one official said.
 There was no immediate comment from the Cuban Interest Section in Washington, D.C. In the past, Fidel Castro has denied that his country or his brother had any role in protecting drug smugglers
TOPICS: Crime/Corruption; Cuba; Politics/Elections
KEYWORDS: clinton; cocaine; fidelcastro; impeachedx42; narcoterrorism; raul; slick; warondrugs; wod; wodlist; x42
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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

La gracia le pudiera costar cara al odioso y arrogante caradura de Penn, y bien merecido que sería.
Nausea

1 Comments:

At 3:38 p. m., Anonymous Nausea said...

La gracia le pudiera costar cara al odioso y arrogante caradura de Penn, y bien merecido que sería.

 

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