jueves, agosto 11, 2016

Alfredo M. Cepero: LAS VOCES QUE YA NADIE ESCUCHA

LAS VOCES QUE YA NADIE ESCUCHA

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Y, para sorpresa de nadie, ni una sola palabra de condena al santo patrón del terrorismo y la guerrilla en América por los últimos 57 años.
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Por Alfredo M. Cepero
Director de www.lanuevanacion.com
Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero

Hace poco más de una semana, 27 personajes ya obsoletos que ostentan títulos de ex presidentes de una docena de países cuyos pueblos se proclaman hermanados por lengua, tradiciones y cultura emitieron un mamotreto condenando las violaciones de derechos humanos y políticos en Venezuela y Nicaragua. Voces que expresan una compasión tardía y que quieren hacerse oír cuando ya nadie las escucha. Como ocurre con frecuencia en estos documentos inútiles, escritos más bien para satisfacer la vanidad de sus firmantes que para producir beneficios tangibles a quienes se dice defender, hubo frases altisonantes y golpes de pecho pero ni una sola medida práctica que conduzca a la solución de los problemas que agobian a esos dos países.

El documento en cuestión fue emitido bajo los auspicios de la Iniciativa Democrática de España y de las Américas (IDEA), el pasado primero de agosto. Muchos de sus firmantes no tienen idea de las condiciones precarias en que viven los pueblos de Nicaragua y Venezuela, su iniciativa esta circunscrita a la exaltación de su vanidad y a la promoción de sus propios intereses y para quienes la única democracia que les importa es la que ellos disfrutan. Los demás pueblos que se resignen a ser asesinados, encarcelados, torturados y hambreados como esas tres generaciones de cubanos que hemos tenido la desgracia de nacer en la isla calcinada por la perversidad galáctica de Fidel y Raúl Castro.

Estos ex presidentes padecen además de una hipocresía incurable y de una amnesia muy conveniente en lo que respecta a sus obligaciones como signatarios de tratados y convenios internacionales. Durante todos estos años han hecho caso omiso de documentos que los obligan a defender la democracia y los derechos humanos dondequiera que sean amenazados. Por ejemplo, durante la Cumbre de las Américas realizada en Quebec, Canadá, del 20 al 22 de abril de 2001, los Jefes de Estado y de Gobierno entonces reunidos advirtieron que, “las amenazas contra la democracia, hoy en día, asumen variadas formas”, a cuyo efecto y de manera previa declararon que, “cualquier alteración o ruptura inconstitucional del orden democrático en un Estado del Hemisferio constituye un obstáculo insuperable para la participación del Gobierno de dicho Estado en el proceso de Cumbre”.

Dicha Cláusula Democrática, como se sabe, da origen a la Carta Democrática Interamericana, adoptada por unanimidad de los Estados miembros de la OEA el 11 de septiembre del mismo año, con vistas, justamente, a un dato de la realidad, como lo fuera la disolución del Congreso peruano el 5 de abril de 1992 por parte de un presidente civil, electo mediante votación popular democrática, Alberto Fujimori. Ninguno de estos ordenamientos jurídicos internacionales ha sido aplicado jamás a sus transgresores cubanos ni lo fue en momento alguno al orate de Hugo Chávez. Los Castro los mantuvieron en línea por el chantaje y Chávez compró su incondicionalidad con petrodólares.

Ahora, sin embargo, experimentan una epifanía con respecto a sus obligaciones de respetar y hacer respetar los tratados internacionales, aunque sea en forma parcial con respecto a Venezuela y Nicaragua. En esta declaración afirman: "Los ex Jefes de Estado y de Gobierno firmantes de esta declaración, por ende, al recordar que la democracia también exige del ejercicio del poder conforme al Estado de Derecho, es decir, sin fraude a la ley o alteración del principio democrático". Mucho ruido y pocas nueces. Una farsa despreciable de quienes cubren su bajeza con el manto de la elocuencia.

Por otra parte, cuando se reúne a tanta gente con diversidad de personalidades, intereses y conductas resulta inevitable que entre los firmantes hubiese tanto políticos íntegros como simuladores de la peor especie. Es así como a junto a políticos íntegros, como Oscar Arias, Alfredo Cristiani, Luís Alberto La Calle, Mireya Mosco y Alejando Toledo, cuya constante ha sido la defensa de la democracia en todos los momentos, firmaron hipócritas y simuladores como Felipe Calderón, César Gaviria, Andrés Pastrana, Sebastián Piñera y Alvaro Uribe, que denuncian ahora los abusos a la democracia en Venezuela y Nicaragua cuando ya han salido de sus presidencias.

Y, para sorpresa de nadie, ni una sola palabra de condena al santo patrón del terrorismo y la guerrilla en América por los últimos 57 años. La razón: el dinosaurio malévolo les sabe muchos secretos y su hermano pigmeo no tendría inhibición alguna en publicarlos a los cuatro vientos. Como decimos en buen cubano: "Maduro y Ortega son mangos bajitos" que pueden ser denunciados sin consecuencias adversas, mientras que los Castro todavía pueden causar grandes daños desde sus trincheras perversas en la Isla de la cual son dueños omnímodos. Por lo tanto, los Castro tienen una "patente de corso" para violar derechos, oprimir pueblos y hacer un escarnio de la democracia. Por otra parte, Maduro y Ortega son amenazados para que se porten como verdaderos demócratas, aunque sus acusadores saben que utilizan palabras que no serán escuchadas por sus destinatarios.

Para fundamentar las razones de mi desprecio por los sujetos a quienes he calificado de simuladores vale la pena mencionar algunos de los episodios ilustrativos de su duplicidad mientras ostentaban sus altos cargos. En abril de 2012, el mexicano Felipe Calderón se reunió con Raúl Castro en La Habana y expresó "su interés por llevar la relación bilateral a un mejor nivel, ampliando el intercambio comercial". El 18 de junio de 1996, el diario argentino Clarín destaca una negociación secreta que culminó con la liberación de Juan Carlos Gaviria, hermano del entonces Secretario General de la OEA y ex presidente de Colombia César Gaviria. Cobrando "favores" como este ha mantenido su impunidad el tirano de Cuba.

En 1999, el entonces presidente colombiano Andrés Pastrana visitó La Habana y sostuvo entrevistas secretas con Fidel Castro y su discípulo Hugo Chávez. A principios de 2005, el también presidente colombiano Álvaro Uribe, confrontaba serios problemas con Hugo Chávez, quien le había dado un ultimátum en lo relativo a las relaciones comerciales. Uribe acudió a Castro, el problema se resolvió en 72 horas y se salvó el mercado de 2,500 millones de dólares entre Colombia y Venezuela.

Concluyó este salón de la hipocresía y el oportunismo con el ex presidente chileno Sebastián Piñera. Cuando el asno sanguinario de Raúl Castro visitó Santiago en 2013, Piñera se derritió en elogios y dijo haberse sentido sorprendido por "el entusiasmo con el que Raúl abordaba los temas relacionados con la historia". Parte de esa historia, que Raúl no mencionó y que seguramente Sebastián no le preguntó fue el asesinato de Salvador Allende por los sicarios enviados desde La Habana cuando el finado decidió rendirse a los asaltantes de La Moneda.

¿Por qué he dicho todo esto? Porque tenía que decirlo para no morir de asco ante tanta desvergüenza desplegada como gesto de solidaridad y compasión por pueblos que sufren la opresión brutal del totalitarismo de izquierda. Venezuela y Nicaragua serán libres porque la izquierda totalitaria anda de retirada en América como lo muestran los acontecimientos de los últimos dos años. Y yo seré feliz por esos pueblos. Pero seré mil veces más feliz cuando sea libre mi añorada e infortunada Cuba.


Y a mis compatriotas cubanos les digo que ya es hora de que aprendamos de nuestros errores y tomemos las riendas de nuestro destino. A Cuba no le queda otro camino que liberarse ella misma por el esfuerzo de sus hijos. El resto del mundo nos ha tratado como unos parias indignos de toda solidaridad o compasión. En la Cuba que ya se avecina el nacionalismo no será simplemente una ideología política sino una regla de oro de buen gobierno y un imperativo de crecimiento y supervivencia. Un nacionalismo pragmático en que se mantengan lazos de cooperación solo con aquellos países y pueblos que compartan nuestro compromiso con la libertad y la democracia. El nacionalismo que hemos aprendido en estos 57 años de deambular sin patria por el mapa inhóspito de un mundo indiferente a nuestra tragedia. 
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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

Para empezar, hay que desechar para siempre el penoso cuento de los “pueblos hermanos.” No existen tales pueblos, sólo pueblos más o menos confiables. Basta con saber que España, nuestra “madre,” ha resultado ser una puta mala. Estamos muy mayorcitos para seguir comiendo de lo que pica el pollo.
Nausea

1 Comments:

At 5:10 p. m., Anonymous Nausea said...

Para empezar, hay que desechar para siempre el penoso cuento de los “pueblos hermanos.” No existen tales pueblos, sólo pueblos más o menos confiables. Basta con saber que España, nuestra “madre,” ha resultado ser una puta mala. Estamos muy mayorcitos para seguir comiendo de lo que pica el pollo.

 

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