lunes, septiembre 25, 2017

Alberto Roteta Dorado: Huelgas de hambre Vs. utilidad real de la acción.

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


 Este bloguista de  Baracutey Cubano tiene la opinión  que la teoría de Gene Sharp es válida para alcanzar su objetivo por sí solamente  en algunos casos, pero en otros  casos sólo son un factor  o etapa  para el derrocamiento de algunas dictaduras; es decir: un catalizador para desestabilizar  a la dictadura y  para despertar a la vanguardia del pueblo (armada o no) para  que  con su actuar  den el golpe final  final para derrocar a la dictadura.

En algunos casos aferrarse a la lucha no violenta  pese a los raquíticos resultados alcanzados   beneficia más a la dictadura que a su derrocamiento.
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Huelgas de hambre Vs. utilidad real de la acción.
Por Dr. Alberto Roteta Dorado.
24 de septiembre de 2017

Naples. Estados Unidos.- Resulta cada vez más común en nuestros días la existencia de algunas personas que dicen estar en huelga de hambre –me refiero solo al contexto de los cubanos, algunos autodenominados disidentes, opositores, etc., otros sin definición exacta; aunque sí con propósitos migratorios y fines económicos–. Algunos logran mantener su promesa de abstención alimentaria por algún período, lo que origina graves trastornos metabólicos que ponen en peligro sus vidas; pero de otros, muchas veces no se vuelve a decir nada, por lo que infiero que no deben haber muerto como resultado de sus “huelgas”; sino que interrumpieron sus acciones en un breve período de tiempo, suficiente como para que no les ocasionara ningún daño, lo que demuestra no solo los conceptos erróneos que en torno a esta modalidad de lucha no violenta tienen los que la asumen, sino la inmadurez política que los hace actuar tan a la ligera.  

Cuando alguien se impone a sí mismo la no ingestión de alimentos de manera voluntaria y con propósitos bien definidos de poner en evidencia una situación de injusticia, y de lograr la muerte si no consigue su objetivo – generalmente en relación con aspectos sociales y de naturaleza política–, entonces podemos decir que estamos en presencia de alguien que está en huelga de hambre. De más está precisar que no es sinónimo de ayuno, una práctica también voluntaria; pero consistente en una abstinencia de alimentarse por determinado período de tiempo prefijado, generalmente siguiendo instrucciones de naturaleza religiosa o filosófica como método de purificación corporal y espiritual; pero alejado de todo matiz de tipo político. 

La huelga de hambre está considerada dentro de los métodos no violentos de intervención, específicamente de intervención psicológica, junto a los ayunos de tipo Satyagraha –neologismo utilizado por Mahatma Gandhi que significa insistencia en la verdad, fuerza del alma o fuerza de la verdad, y representa la lucha, la resistencia y la desobediencia civil realizadas de forma sistemática con objetivos ético-políticos bien definidos; aunque a su vez, con una dimensión espiritual–, con intención de lograr conversión, y los ayunos como presión moral mediante acciones de protesta y persuasión sin coerción. 

(Gene Sharp)

Son célebres las huelgas de hambre protagonizadas a lo largo del siglo XX por los prisioneros republicanos irlandeses. Hacia 1917, una docena de hombres habían perdido la vida durante estas acciones de protesta. La huelga de hambre irlandesa de 1981 fue la culminación de cinco años de protestas durante la época de Los Problemas por parte de los republicanos irlandeses prisioneros en Irlanda del Norte. En el orden individual merecen destacarse las realizadas por el pensador y político de la India Mahatma Gandhi, la de la diplomática israelí Golda Meir, la del pastor religioso Lucius Walker, y en el contexto de Cuba las más de veinte realizadas por el líder disidente Guillermo Fariñas. 

He mencionado unos pocos ejemplos concretos de líderes de diferentes partes del mundo y de diversa orientación política y social con la intención de destacar que se trata de personalidades, las que por su arraigo popular, o por su marcado énfasis en la vida social y política de determinado país o territorio, pudieran provocar, mediante sus acciones de protesta de este tipo, un verdadero impacto trascendente ante la comunidad internacional, esto es, lograr cierto matiz de carácter mediático para lograr concretar sus fines y propósitos. 

Sin embargo, en nuestros días, esta modalidad de forma de lucha no violenta se está tomando muy a la ligera por aquellos que, careciendo de la cultura política necesaria, por cualquier motivo – muchas veces de carácter personal y sin tener implicaciones de naturaleza sociopolítica– dicen estar en huelga de hambre, algo que siempre he puesto en duda, por cuanto después no se vuelve a decir nada en relación a su estado de salud, al logro de sus objetivos, a los días en que permanecieron en abstención, etc., lo que da lugar a la no confiabilidad respecto a la continuidad de la llamada huelga.
Me refiero concretamente a las acciones de este tipo que han realizado varios migrantes cubanos en tierras panameñas y de otros sitios de Latinoamérica con el objetivo de que se les permita continuar su travesía rumbo a Estados Unidos, lo que merece un análisis independiente, por cuanto, la emigración de protesta, y no como evasión, constituye también un modo de lucha no violenta; no obstante, habría que analizar los verdaderos móviles y las actitudes posteriores de los que emigran como para poder considerarlo dentro de las formas de lucha. 

Cada cual es libre de hacer lo que entienda que sea correcto, por eso desde el punto de vista filosófico está el libre albedrío humano, categoría en relación directa y supeditada al predeterminismo y a las leyes kármicas, y que le ofrece al hombre esa libertad para emprender responsablemente acciones, ya sea para su bien o para su mal. De modo que toda acción genera una reacción, ya sea positiva o negativa para sí o para los demás.

En este sentido es cierto que sus acciones están generando reacciones, cuyo resultado concreto no es otro que llamar la atención, una vez más, de la comunidad internacional en torno a la compleja y dramática situación del pueblo cubano y hacia su despótico régimen, pero esto ya es un hecho innegable, esto lo consiguió triunfalmente Fariñas, quien estuvo a punto de ser mártir. Ya no hay nada nuevo que mostrar al mundo que no esté mostrado y que el mundo no sepa. No es necesario arriesgar sus vidas para reafirmar la existencia de un régimen dictatorial, la ausencia de libertades, la violación de derechos humanos y el historial criminal de sus líderes. 

Estamos en el siglo XXI, al parecer los tiempos de mártires que se inmolaban por un ideal quedaron en la historia. Nuevas modalidades de lucha se imponen en estos duros tiempos, y no creo que el ayuno prolongado esté entre ellos – al menos ocupando un papel protagónico– para lograr transformaciones sociopolíticas definitorias y contundentes capaces de acabar con el peor de los males de la contemporaneidad: el comunismo.

El catedrático y político estadounidense Gene Sharp hace referencia a ciertos   métodos de no-cooperación social, los que pudieran ser utilizados para lograr mejores resultados concretos en el orden práctico que la llamada huelga de hambre. Sharp insiste en: no pertenecer, no acudir, no dar recursos, no participar, acciones que incluye en la categoría de boicot, además de la huelga – y no precisamente la de hambre–  como expresión máxima: no trabajar, no ayudar, no dar recursos. En estos métodos se incluyen el boicot social, la no colaboración en acontecimientos, tradiciones e instituciones, suspensión de actos, huelgas estudiantiles, retirada de instituciones sociales, retirada del sistema social, desaparición colectiva y la emigración de protesta. 

(Consúltese “Métodos de acción No-violenta”, de Gene Sharp, y “Taller de desobediencia civil: Acción directa no violenta”, del Movimiento de objeción de conciencia de Madrid). 

No cooperar significa no hacerse copartícipes de los desatinos de una caduca dictadura comunista, que aun muerta, se resiste a su no existencia –el temor al no existir–, lo que lleva implícito la renuncia a la participación en todas aquellas acciones que sean convocadas por el régimen como: reuniones cederistas y del “poder popular”, votaciones fantasmas por los diputados de barrios, asambleas sindicales, cotizaciones de las organizaciones masivas, participaciones en marchas y desfiles, entre otras tantas formas. 

Si todos los que dicen estar en desacuerdo con el sistema y todos los que se encuentran en situaciones de penurias económicas, –que es la mayoría de los cubanos– practicaran el principio de la no cooperación con el régimen se lograría paralizar al país, y para eso es preciso estar vivos y fuertes, y las huelgas de hambre, que se están asumiendo de manera tan rutinaria, pudieran – cuando se practican hasta las últimas consecuencias, como en el caso de Fariñas– comprometer la vida de los practicantes, quienes son necesarios vivos para enfrentar los retos y desafíos de estos duros y complejos tiempos.  

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Documental Hacia la Democracia



The Power and Potential of Nonviolent Struggle by Gene Sharp