lunes, enero 14, 2019

Rafael Azcuy González: Los Castros: criminales de lessa humanidad.

Los Castros: criminales de lessa humanidad.

Por Rafael Azcuy González
13 de enero de 2019

Al ser juzgado en Santiago de Cuba por el intento de golpe de estado en el cuartel Moncada, Fidel Castro alardeó: “Condenadme no importa la historia me absolverá”, parafraseaba a Adolf Hitler al tomar de  Mi Lucha esa advertencia. Al cabo de 60 años de cruenta y terrible dictadura, la historia, lejos de absolverlo,lo condena implacable junto a su siniestro hermano por horrendos y sistemáticos crímenes de lessa humanidad.

   Crimen de esta clasificación fue llevar engañados a  aquel grupo de jóvenes casi desarmados a asaltar ese cuartel, la segunda fortaleza militar del país,provocando aquella matanza y entonces retirarse cobardemente los hermanos Castros a la desbandada - como luego cuando el Granma harían en Alegría de Pío- dejando abandonados a los heridos y al resto de los hombres

   De fusilar a supuestos bandidos, violadores y traidores en los montes de la Sierra Maestra se pasó al asesinato masivo sin juicio alguno a antiguos personeros del derrocado régimen batistiano. Sobresale en ello la conocida como  Masacre Loma de San Juan en Santiago de Cuba, el 12 de enero de 1959, donde fueron pasados por las armas 71 compatriotas sin proceso legal alguno, arrojados sin mortaja en una zanja abierta con anterioridad, hecho dirigido en persona por Raúl Castro.

  Con los fusilamientos y la   gritería de la chusma pidiendo al régimen: ¡Paredón!, se abrió un tenebroso capítulo en nuestra Patria que se extendió casi hasta nuestros días, caracterizado por juicios sumarísimos  celebrados por personeros castristas incondicionales al régimen y con la complicidad de abogados defensores serviles. Algún día se sabrá la cifra exacta de las decenas de miles de hombres y mujeres fusilados,ahorcados, dejados morir en sus celdas por hambre y sed, sin atención médica alguna, torturados hasta el fin  en las malditas ergástulas castristas, así  como los ametrallados en el mar  o hundidas sus embarcaciones, por el solo hecho de querer abandonar el país, presas de la desesperación por alcanzar una vida mejor en tierra extrañas.

    Detenciones y condenas arbitrarias por solo disentir del régimen o por la más leve crítica  posibilitó como nunca antes en la historia del país el desenfrenado crecimiento de la población penal que obligó al gobierno comunista a levantar cientos de nuevas cárceles a lo largo y ancho del país, verdaderos antros de terror y tortura, aprendidos del deshumano estalinismo soviético.

   Solo quedó el presidio o la muerte para todo el que se oponía al gobierno familiar policíaco, de lo contrario la única salida era el exilio: cientos de miles de hombres y mujeres preclaros se opusieron al sistema pagando un elevado precio por sus ideales. Una conspiración tras otra eran penetradas por la seguridad del estado castrista, apoyada por los serviles chivatos y la canalla de siempre. Ni el perdón ni la  compasión tenían nada que ver con los Castros, Guevara, Valdés, Piñero, Almeida y otros connotados asesinos: consideraban estos sádicos que el escarmiento detendría a los valientes jóvenes y la sangre manó como nunca en toda la historia de la nación cubana.

   Se considera que solo la noche del 30 de agosto de 1962 fueron fusiladas de 390 a 500 personas en la conocida como Conspiración Santa Rosa de Lima o de los Marineros. La misma perseguía tomar la ciudad de La Habana con el apoyo de varias unidades de la Marina de Guerra que desembarcarían en la bahía y serían dinamitados el túnel de La Habana, el puente del Almendares y la termoeléctrica de Talla Piedra. Todos los comprometidos estaban convenientemente preparados y armados pero la penetración de elementos del régimen hizo abortar la misma.

   Crimen de lessa humanidad fue la muerte por asfixia de varios brigadistas de la 2506 conducidos  detenidos hacia La Habana dentro de una rastra  completamente cerrada cuando la invasión de Bahía de Cochinos, así como el fusilamiento de un grupo de conspiradores y la detención de más de 100 mil personas cuando se produjo la invasión.También lo es  el intento de genocidio del dictador Fidel Castro al poner al mundo y en especial al pueblo de Cuba y al de Estados Unidos al borde de una confrontación nuclear durante la Crisis de los Misiles de 1962, así como el acto provocador de ordenar Fidel Castro en persona, derribar un avión U-2 de la fuerza aérea de Estados Unidos en la zona de Oriente, lo que le hizo recibir una fuerte crítica de Jruschov que se recoge en carta personal de éste último  y que aparece en sus Memorias.

   El despoblamiento forzoso de la región del Escambray, aplicando  métodos de exterminio masivo ideados por el Capitán General español  Valeriano Weyler, así como  del criminal Adolf Hitler, en la Segunda Guerra Mundial, con su política de tierra arrasada, volvieron a   renacer en esta montañosa zona al eliminar cultivos y animales de crianza y reconcentrar a más de diez mil personas en los llamados pueblos cautivos en Pinar del Río y Camagüey, vigilados día y noche por miembros del ministerio del interior.

   El estímulo a la emigración de su propio pueblo fue otro de los crímenes de lessa humanidad del que deberán responder los Castros y sus secuaces al alentar a  miles de descontentos con el fracasado régimen para que  abandonaran el país como válvula de escape para aliviar situaciones políticas, económicas y sociales, creando crisis migratorias que trajeron infinito dolor a nuestro pueblo por la tragedia del destierro en un país extraño,con los inconvenientes del idioma, al dividir las familias y prohibir todo tipo de comunicación entre éstas, así como perecer ahogados en el mar cientos de miles de compatriotas  que emplearon frágiles embarcaciones .

   Otro de estos crímenes horrendos fue la tenebrosa creación de las unidades militares de ayuda a la producción(UMAP), donde el trabajo esclavo era de sol a sol, imperaba el abuso, la tortura y la muerte así como la discriminación y el racismo. En barracones de mala muerte, en medio de la llanura camagüeyana, mudo testigo de estos crímenes, cercados de alambradas de púas, rodeados de charcos de excrementos y mal alimentados, fue el teatro de estos abominables hechos  y  los muertos de aquella tragedia aún esperan justicia.

   También lo fue cuando se dinamitó el Presidio Modelo de Isla de Pinos en espera de que Castro conociera el resultado de la invasión de Bahía de Cochinos: si ganaban los brigadistas la suerte estaría echada al explotar por los aires toda la instalación carcelaria con sus miles de prisioneros dentro.

   Crimen de lessa humanidad fue enviar a miles de jóvenes del servicio militar a cumplir  las llamadas “misiones internacionalistas” en conflictos fratricidas  a miles de kilómetros de la Patria , a morir lejos de sus seres queridos o a regresar con traumas psíquicos de por vida. Ninguno de los hijos de los dirigentes castristas cumplieron jamás ninguna de esas misiones. Esos miles de jóvenes cuyas vidas fueron truncadas por los Castros en diversos puntos geográficos del planeta también esperan justicia..

   Las víctimas del avión de Cubana de Aviación explotado  en pleno vuelo en Barbados también esperan descansar en su tierra y no en el fondo del mar donde los abandonaron los Castros, evitando con ello se descubriera su complicidad en los hechos, así como las víctimas del remolcador 13 de marzo , hundido por tropas del régimen al norte de La Habana con  niños,mujeres y ancianos a bordo y las del barco 30 de noviembre en Canímar, Matanzas . Familiares y víctimas siguen a la espera de que se haga justicia ante estas terribles masacres.

   Oswaldo  Payá, el hombre que hizo a los Castros cambiar la constitución también espera que su vil asesinato se ventile ante la justicia, como también lo exige el recuerdo de Laura Pollán, de Zapata y de  todos los que han muerto en condiciones misteriosas como Camilo Cienfuegos, el siniestro Che Guevara, Haydeé Santamaría, Osvaldo Dorticos, o el no menos siniestro Piñeiro “Barba Roja”, Abrahantes, Fidel Castro Díaz Balar y otra larga relación de nombres que fueron conducidos a la muerte por los Castros, al caer en desgracia y abandonarlos a su suerte para entonces perseguirlos y llevarlos a   no encontrar otra salida que el suicidio.

   Los cuatro tripulantes de las avionetas de Hermanos al Rescate, cruelmente pulverizados sobre aguas internacionales en el profundo Estrecho de la Florida, por órdenes expresas del propio Raúl Castro, nos exigen  que esta gavilla de asesinos cumpla ante la ley

   También esperan justicia los asesinados con el general Ochoa en la causa uno, implicados en hechos de los que eran solo cómplices ya que eran práctica diaria por todo el aparato de gobierno y de los que deben responder los Castros ante la justicia norteamericana por todo el daño hecho a la sociedad  de ese país, donde dirigieron sus cargamentos de droga durante muchos años. Sin tampoco olvidar que la maligna  narcoguerrilla colombiana fue creada, entrenada y financiada por los Castros por lo que a nadie extraña que las conversaciones de paz entre ésta y el gobierno colombiano se hayan celebrado en Cuba por su alta responsabilidad con esos tristes hechos.

   ¿No es un crimen de lessa humanidad condenar a todo un pueblo  al sacrificio estéril  y a la hambruna amenazandolo con la consigna suicida de socialismo o muerte para así resistir la caída del socialismo real?. ¿No es un crimen de lessa humanidad  el miserable panecillo de 80 gramos que ofrecen al día a la población cubana y así lo vienen  haciendo desde hace 30 años?.

¿Y no lo es también que todo un pueblo se vea obligado a subirse a camiones y trenes con problemas técnicos, atestados de personas que han originado centenares de aparatosos accidentes con gran número de víctimas mortales o a emplear la bicicleta como transporte en un país sin esa tradición ni vías adecuadas para ello lo que ha provocado una verdadera masacre de vidas valiosas que con solo seguir la prensa castrista se da uno cuenta de la magnitud del problema?.

   Confiemos en la máxima de Horacio, luego de 60 años de soportar nuestro pueblo este régimen atroz:  ”La  justicia aunque anda cojeando, rara vez deja de alcanzar al criminal en su carrera”. A pesar de su lentitud, la justicia suele acabar descubriendo toda la verdad. Pongamos como decía nuestro gran Martí la justicia tan alta como las palmas.