sábado, octubre 08, 2022

Emilio Morales: Miguel Díaz-Canel y Alejandro Gil se hunden al ritmo de la inflación en Cuba.Primero fueron las tiendas MLC, después la Tarea Ordenamiento y el mercado cambiario: tres medidas desastrosas para una economía como la de Cuba.

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

Díaz-Canel y Alejandro Gil se hunden al ritmo de la inflación

******

Primero fueron las tiendas MLC, después la Tarea Ordenamiento y el mercado cambiario: tres medidas desastrosas para una economía como la de Cuba.

******

Por Emilio Morales

Miami 07 Oct 2022

La inflación en Cuba ha tomado una velocidad que parece imparable. La tasa de cambio del dólar ya llegó a los 200 CUP, según reporta El Toque. Esta vertiginosa escalada que ha tenido el incremento de la tasa de cambio en el mercado informal es el vivo reflejo de la profunda crisis que atraviesa el país en estos momentos. Hace un año atrás la tasa de cambio del dólar en el mercado informal era de 1USD x 65CUP.

Las medidas implementadas por el equipo de Gobierno que encabeza Miguel Díaz-Canel en los últimos dos años en el sector financiero y el sector minorista han sido desastrosas, primero las tiendas MLC, después la implementación de la Tarea de Ordenamiento Monetario y ahora el mercado cambiario. Las tres medidas se han convertido en un mortífero coctel que han dado la estocada de muerte a la moribunda economía cubana. El ministro de Economía Alejandro Gil se ha convertido en el killer que le ha dado el tiro de gracia a la ineficiente y ponderada empresa estatal socialista.

El efecto mágico de las tiendas MLC

Las tiendas MLC introdujeron una nueva moneda en el ámbito financiero cubano cuando el Gobierno cubano llevaba en estudio más de diez años la tarea de cómo eliminar la dualidad monetaria que había en aquel entonces y que era uno de los principales males que aquejaban la economía del país.

Las tiendas MLC introdujeron la magia de tener tres economías compitiendo entre ellas de forma disfuncional: la economía centralizada estatal, la economía capitalista monopolista manejada por los militares y la economía del mercado negro. Las tres estaban atadas a las consecuencias de las decisiones partidistas, un lastre que siempre ha impedido que la economía del país funcione. Esto explica en parte, la intrascendencia de si aquel era un buen momento o no para eliminar la dualidad monetaria, que en realidad se había convertido en un mercado de triplicidad monetaria, pues el mercado estaba operando con tres tipos de moneda: CUC, CUP y dólares.

Hay que recordar que las tiendas MLC fue una imposición de GAESA, por orden del difunto general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja sobre el aparato burocrático del Gobierno de Miguel Díaz-Canel y el ministro Alejandro Gil, quienes comparecieron en la televisión cubana en varias ocasiones para justificar esta disparatada medida.

La Tarea Ordenamiento, el Caballo de Troya del sistema financiero cubano

Posteriormente llegó la Tarea Ordenamiento, una durísima terapia de choque que se implementó en el peor momento que vivía el país desde el punto de vista político, económico y social en más de seis décadas de sistema totalitario. Con una economía en bancarrota y destruida por la propia ineficiencia del modelo de economía centralizada, con una profunda crisis de liquidez, una baja considerable en sus niveles de exportación de productos y servicios, azotada además por los efectos demoledores de la pandemia del Covid-19, que habían hecho declinar las remesas en efectivo y en mercancías un 36,8% y 78,6% respectivamente, así como el turismo en 76,04%.

La Tarea Ordenamiento no aportaba elementos positivos que fueran a mejorar la economía, pues la medida dejaba fuera tres elementos que son claves para que esta medida fuera exitosa: 1) liberación de las fuerzas productivas; 2) liberación de precios; 3) establecimiento de un mercado de libre empresa regido por la oferta y la demanda. Por otra parte, la reforma de ordenamiento monetario ha mantenido intacto tanto el monopolio de los militares sobre los rubros más lucrativos de la economía de la Isla (mercado dolarizado), así como la centralización de la economía con su vasta red de empresas estatales subsidiadas e ineficientes.

Otro de los aspectos negativos de la Tarea Ordenamiento fue la subida ficticia de los salarios. El Gobierno cubano fijó el salario mínimo en 2.100 pesos cubanos (CUP), unos 87 dólares al cambio previsto de 24CUP x 1USD, mientras que las pensiones oscilarán entre los 1.528 (64 dólares) y 1.733 CUP (72 dólares). Esta subida ficticia de los salarios carecía de respaldo productivo, no estaba soportada por una reforma estructural de la economía que liberara las fuerzas productivas y aumentara la productividad del trabajo.  La Tarea Ordenamiento se convirtió entonces un verdadero Caballo de Troya que derrumbaría a la postre el sistema financiero cubano y acabaría por crear las condiciones para el quiebre del régimen.

Junto a la subida de los salarios, el Gobierno también subió los precios de productos y servicios. La electricidad, por ejemplo, subió un 400%. Rápidamente comenzó la espiral de devaluación del CUP. La moneda comenzó a cotizarse en el mercado informal al doble que en los bancos y las casas de cambio (CADECA).

Por otra parte, la Tarea Ordenamiento no eliminaba la dualidad monetaria. El país continuaba funcionando con tres mercados y dos monedas. El mercado estatal manejado en CUP, el mercado dolarizado en casi un 95% controlado por GAESA y el mercado informal que opera en dólares y en pesos. En la práctica, la economía mantenía el viejo esquema de que el Estado mal paga a sus trabajadores en CUP, pero monopoliza e impone un mercado dolarizado que es mantenido y financiado desde el exterior, a través del turismo y las remesas.

La Tarea Ordenamiento impactó fuertemente en los cuentapropistas. Entre la subida de precios a los insumos, el tope de pecios impuesto por el Gobierno a los precios de venta del sector no estatal, las altas multas y la demonización de los emprendedores en la prensa, todo indicaba que asistíamos al aniquilamiento en masa de cuentapropismo.

La Tarea Ordenamiento se convirtió en el entierro de la fuerza laboral de mayor crecimiento y mejores resultados que tuvo el país en los últimos seis años. En poco tiempo, el mayor logro que alcanzó la Tarea Ordenamiento fue la protesta ciudadana. Este fue uno de los principales detonantes que generó las históricas protestas que se desataron en mas de 60 ciudades el 11 de julio de 2021.

El nuevo mercado cambiario, la eutanasia de la economía cubana

Con el mercado cercenado por las tiendas MLC y el impacto demoledor que tuvo la implementación de la Tarea Ordenamiento, el régimen cubano dio el tiro de gracia a la economía con la implementación del nuevo mercado cambiario.

El anuncio de la implementación de un mercado cambiario, hecho por el ministro de Economía Alejandro Gil en días pasados, lanzaba un mensaje de que el régimen pretendía combatir el mercado informal y trataba de captar divisas para invertirlas en el desarrollo del país. La medida en sí no era más que una muestra del desespero que tiene el régimen por captar divisas ante la ineficiencia del modelo para producir y exportar. Era una respuesta tardía, desesperada y equivocada de última hora para tratar de amortiguar la bancarrota en la que se encuentra el país, dado su falta de liquidez, el declive de las exportaciones y la falta de créditos internacionales por la falta de pago a los acreedores de la deuda externa.  

El controversial mercado cambiario fue lanzado tontamente con una oferta en una sola dirección: el Estado compraba divisas, no las vendía. Automáticamente, con esta acción el régimen cubano puso de un golpe en manos del mercado negro el control del canje en las finanzas del país. La medida, lejos de debilitar al mercado negro, lo fortaleció.

La respuesta del mercado no se hizo esperar: no hubo colas ni aglomeraciones de personas en los bancos y las casas de cambio para ir a vender sus divisas al Estado.

Para la población el impacto de esta medida tuvo repercusiones inmediatas. Los salarios de los trabajadores perdieron de un golpe su valor nominal en un 400%. Los pensionistas quedaron totalmente desprotegidos. El alza de los precios de los productos se disparó tanto en el mercado informal como en el mercado de las tiendas MLC. La medida generó más frustración en la población, y escaló el aumento de las protestas ciudadanas, corroborando la sensación de que el país va rumbo a la anarquía.

Con esta medida se implementa otro disparate financiero al crearse un segundo corredor cambiario, pues las empresas estatales y las extranjeras que operan en el país continuarían operando con la tasa oficial de 1USD x 24CUP, lo cual enterraba definitivamente a la red de ineficientes y subsidiadas empresas estatales. Con esta medida, Alejandro Gil le aplica una especie de eutanasia a la empresa estatal socialista. Para las empresas extranjeras era otro golpe bajo, que se sumaba al corralito financiero al que llevan sometidos por tres años, más la sacudida que les dio la implementación de la Tarea Ordenamiento.

Como consecuencia de esta medida, muchos trabajadores han abandonado sus trabajos para dedicarse de lleno a sobrevivir en el mercado informal, o sencillamente han vendido sus pertenencias para emprender la salida del país vía Nicaragua en busca del sueño americano. Decenas de miles de cuentapropistas han cerrado sus negocios, víctimas de la inflación y de estas disparatadas medidas de corte financiero implementadas en los dos últimos años. Al respecto, la Oficina Nacional de la Administración Tributaria (ONAT) informaba que al cierre de agosto más de 328.200 cuentapropistas no habían efectuado los pagos por impuestos sobre ingresos personales y sobre venta de servicios que se realizan una vez al año. Sin duda una señal muy clara de que una buena parte de estos cuentapropistas se han marchado del país y otros han tenido que cerrar sus negocios.

Con el anuncio de la implementación del nuevo mercado cambiario la subida del canje en el mercado informal subió a 130CUP X 1USD. Esto obligó al Gobierno a anunciar que vendería divisas a la población. Sin embargo, esta venta sería muy restringida. En su anuncio dejaron claro que ninguna persona, cubana o extranjera, podrá comprar más de 100 dólares, euros u otra divisa foránea en el día; tampoco podría hacerlo en los aeropuertos ni en otro lugar que no fuesen las 37 sucursales de CADECA que habían sido habilitadas en todo el país para la operación, y, por último, la venta estaría limitada a la cantidad de moneda que cada establecimiento, de manera particular, lograra ingresar en el día por concepto de canje.

Esta corrección hecha a la carrera para tratar de enmendar el lanzamiento fallido del nuevo mercado cambiario disparó la tasa de cambio en el mercado informal a 145CUP X 1USD. En apenas 20 días, el Gobierno, con su torpe medida, hizo que se produjera un terremoto en el mercado financiero del país. El valor del canje de pesos por dólares aumentó un 20,83% y se dispararon los precios tanto en el mercado informal como en el mercado minorista dolarizado.  El día 5 de octubre la tasa de cambio en el mercado informal de un dólar llegó a los 200CUP.

Este resultado indica que la tasa de cambio en el mercado informal ya es casi el doble a la alcanzada en el "Periodo Especial". En otras palabras, la mediocre gestión de Miguel Díaz-Canel y el ministro de Economía, Alejandro Gil, han llevado a la economía del país a una bancarrota total alcanzado el índice de inflación mas alto en 63 años de economía socialista.

Conclusiones

Hace unas semanas, Steve Hanke, experto profesor de Economía Aplicada en la Universidad Johns Hopkins clasificó a Cuba como el país con la segunda mayor inflación del mundo, al reportar en su informe que la inflación en la Isla había subido un 135%. En realidad, la inflación ya ha subido un 700%. Hoy los cubanos son 700 veces más pobres que cuando comenzó la Tarea Ordenamiento.

Viendo esta realidad, es predecible que la inflación continúe aumentando en los próximos meses, dado que el país está ahogado en su deuda externa, la falta de liquidez, las bajas exportaciones de sus principales renglones exportables, la lenta recuperación del turismo y la disminución de sus reservas en divisas en el exterior. Para el mes de diciembre no nos asombremos si la tasa de cambio llega a los 300CUP por un dólar.

La inflación de la economía cubana ha entrado en un espiral de escalamiento que no parece que se vaya a detener a corto plazo. En la medida que la escasez de productos de primera necesidad como los alimentos y los medicamentos se siga acentuando, los precios de estos productos en el mercado informal seguirán escalando y el CUP se seguirá devaluando aún más.  

Sin duda alguna esta situación afecta el proceso de recuperación del mercado turístico y la atracción de inversión extranjera. Si antes de implementar esta medida la llegada de inversiones extranjeras a Cuba era casi nula, ahora será peor. Para el marginado sector privado cubano ha sido un golpe demoledor. Ya decenas de miles de cuentapropistas han tenido que cerrar sus negocios y otra decena de miles de emprendedores ha decidido marcharse del país. El país continúa descapitalizándose en su fuerza laboral.

El impacto negativo de todas estas medidas disparatadas ha acentuado aún más la percepción de que Cuba es un mercado de alto riesgo. De por sí, ya la situación actual de los inversionistas extranjeros que se encuentran en la Isla es caótica y tensa. Muchos no saben qué hacer ante la millonaria deuda que el régimen tiene con ellos y que llevan años sin pagarle, más las serias dificultades que tienen para repatriar el poco capital que pueden obtener en estas precarias y prolongadas circunstancias. Los que ya tienen un contrato para invertir no se deciden a hacerlo ante la magnitud de la crisis multisistémica en la que se encuentra atrapado el país. Los que ya están en el mercado están operando con pérdidas y tratan de producir lo mínimo posible para justificar mantenerse y no perder la inversión.

En crisis como estas, cuando ya no quedan recursos para justificar los hechos, alguien tiene que cargar con la culpa de este desastre, y Raúl Castro a estas alturas, en el ocaso de su vida no se va a sacrificar por Miguel Díaz-Canel. A fin de cuentas, los hechos y los resultados muestran que Díaz-Canel no está garantizando la continuidad que prometió, más bien la está haciendo pedazos y a pasos agigantados. Ni la falsa y mitológica culpa del embargo lo salva de este desastre. Es hora ya de que lo cesen de su puesto junto a su equipo de ineptos y mediocres burócratas, quienes en solo tres años han puesto a punto de jaque mate la economía del país y han empobrecido 700 veces más a sus ciudadanos.


Etiquetas: , , , , , , , , , ,