lunes, julio 06, 2026

Esteban Fernández sobre la norteamericana Mary Murray, el músico cubano Machito (Frank Grillo) y como sonaba y se bailaba la música cubana en New York en el Palladium en su época dorada

 MARY Y SUS QUILOS PRIETOS


Por Esteban Fernández
12 de noviembre de 2015

Les sigo contando anécdotas porque -por los correos que recibo- parece que les agradan a mis lectores. Y yo sé el motivo por el cual a ustedes les gusta: simple y llanamente porque en ninguna me pinto como un héroe ni como el “bueno de la película”. Simplemente son recuerdos -y todos los tenemos-  de un muchacho inocente que su vida fue truncada por los acontecimientos en nuestro país.

Ahora les cuento que hace -más o menos- 10 años estoy trabajando en el “Canoga Quick Check” y está demás decirles que los viernes eran los días más atareados cambiando cheques.  Y ese era el preciso día en que se me presentaba a las cinco de la tarde una ancianita norteamericana con tipo de limosnera y en un pañuelo traía un montón de quilos prietos que simplemente quería que yo se los cambiara por uno o dos dólares.

¡Tremendo embarque! la línea de clientes llegándome hasta la calle Victory y yo contando ‘uno a uno’ 200 centavos! Ñooo, hasta la coronilla me tenía la vieja con sus quilos prietos.

Por primera vez hablé con la señora y fue para preguntarle su nombre y  decirle que no viniera más los viernes, que pasara entre semana, que mirara para adentro y si no veía a nadie entrara con sus quilos.  Me contestó que “se llamaba Mary Murray, que estaba de acuerdo conmigo, que mi acento le parecía familiar y que ¿de dónde yo era?” Le dije “Soy Cubano” Y ella al despedirse me dijo: “Oh, lo que imaginaba, yo fui muy amiga de Machito”. Y se fue.

Una semana más tarde, creo que un martes, regresó y como yo estaba completamente desocupado le pude prestar unos minutos de atención.  Comencé a hablarle en ingles pero me interrumpió y me dijo en español: “Oye, yo soy americana  pero hablo un poco de español, acuérdate que te dije que era amiga de Machito y es más -porque no creas que siempre fui vieja y fea- yo creo que le gustaba bastante a Machito”.

Me reí y le contesté por pena: “No, Mary, tú sigues siendo una señora atractiva, pero te voy a decir la verdad el único Machito que recuerdo es Machito el de los Tres Villalobos en una serie radial en Cuba”

Entonces por primera y única vez la vi molesta y me incriminó: “¡Entonces es mentira que tú eres cubano 
porque Machito fue uno de los mejores cantantes que ha dado tú país!”

Y recostó el bastón contra la pared y comenzó a bailar -y cantar al mismo tiempo- una tremenda rumba. Y me decía: “Mira muchacho pa’que aprendas esto es Palo Monte MAYOMBE” Y en inglés me dijo: “Look and learn”. Me quedé frío.

(¨Machito¨, Frank Grillo; Francisco Raúl Gutiérrez (Frank) Grillo)

Sinceramente les digo que ese día la viejita se ganó completamente mis simpatías y ya ni le contaba sus quilos prietos, solamente le preguntaba “¿Cuánto dinero traes?”. Y me decía: “Son dos dólares ya yo los conté tres veces”.  Llegué al extremo de decirle: “Mary, no hace falta que me traigas los centavos, cada vez que lo necesites ven a buscar un par de dólares”.

Y poco a poco, para mi delicia, ella me fue contando su vida: “De joven vivía en New York, muy cerca del Palladium, donde ya era conocida por todos y entraba allí -según ella- cada vez que lo deseaba”

Era la época dorada de la música cubana en New York, por el Palladium desfilaron todos los grandes cantantes nuestros. Y entonces cuando ella llegaba a la Casa de Cambios -si habían clientes- le decia: “Espérate, Mary, no te vayas, cuando estemos solos háblame de Machito”

Y eso no era todo, me decía que conoció a Celia Cruz, a Abelardo Barroso, al cieguito maravilloso Arsenio Rodríguez  y se le iluminaba el rostro cuando le preguntaba por el puertorriqueño Tito Puente. La primera vez que le pregunté se sonrió con picardía y me dijo: “Lindo, muy lindo ese boricua y ¡cómo tocaba los timbales, nadie mejor que él!” Me dijo: “Para que veas que no te miento ¿Sabes cómo se llamaba Machito? se llamaba Frank Grillo”

No sabía yo si mentía, si decía la verdad o simplemente exageraba, pero lo interesante era que conocía todos los nombres, vidas y milagros de nuestros antiguos artistas en La Gran Manzana durante los años 40.

La última vez que me visitó me lució muy cansada y le pregunté: “¿Qué te pasa Mary, no te sientes bien hoy?” Y me dijo: “No, creo que estoy con fiebre, pero no vengo a buscar nada, vengo -como si yo fuera su mejor audiencia y su fan favorito- a bailarte una pieza ¿Cuál quieres?”


Preocupado le pregunté “¿Quieres que llame al 911?”  “No, chico, no es para tanto ¿Qué te bailo”? Y sin saber que responder le dije: “Bueno, cántame El Cuarto de Tula que le cogió Candela”.  Y ahí comenzó a rumbear e iba reculando hasta tropezar con la puerta y salió de allí de espaldas mientras con la mano me decía “adiós”. Más nunca volví a ver a Mary Murray. Y hoy en día cuando escucho “El Cuarto de Tula” me da tremenda tristeza.
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Francisco Raúl Gutiérrez (Frank) Grillo – best known by his stage name of Machito. Machito’s beginnings are murky – he was born within a year or two either side of 1910 in either Havana or Tampa, but certainly grew up in Havana, raised by the parents of a foster sister named Graciella. He became a musician and played in several groups in Havana starting in the late 1920’s. His professional name was an adjustment to his childhood nickname of “Macho”, bestowed because he was the first boy after three girls. Machito, or little man, seemed to suit his 5’4″ adult stature
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Miguel David Herrera Lage

Famoso salón de baile neoyorquino que se caracterizó por ser el centro de la música latina y sus bailes en EE.UU. durante el período de 1948 a 1966. Por escenario pasaron artistas de la talla de Machito y sus afrocubans, Benny Moré, La Lupe, Daniel Santos, Dámaso Pérez Prado, Celia Cruz, Joseíto Mateo, Tito Puente, Tito Rodríguez, entre otros. Incluso, sirvió para poner de moda al Mambo y Cha Cha Chá en los EE.UU. Además, se convirtió en el espacio de los mejores bailadores de música latina. Cabe destacar a Pedro Cuba y a la pareja de Augie y Margo Rodríguez.

Cortometraje: The Palladium Ballroom. Duración: 12 minutos. Idiomas: Inglés y Castellano.



Palladium The Home Of The Mambo Documentary Part 1



Palladium The Home Of The Mambo Part 2









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