miércoles, febrero 22, 2006

LA NUEVA OPORTUNIDAD EN LAS RELACIONES ENTRE ESPAÑA Y EE.UU.

Por Elías Amor Bravo, Valencia
La nueva oportunidad en las relaciones entre España y EE UU

¿Quién lo iba a decir? Y mucho menos, ¿quién podría pensar que algún día sucedería? En los lejanos años 60, cuando centenares de miles de cubanos de toda índole se veían obligados a abandonar sus pertenencias y escapar de la amenaza de muerte de un régimen que entonces recibía el más firme respaldo de las izquierdas europeas, y contaba con numerosas adhesiones de amplios sectores que vivían de espaldas a la realidad la dura experiencia cubana, nadie pudo llegar a pensar que cuarenta años después, aquel trauma humano tendría las consecuencias del presente. Dura fue la travesía en España o México de familias destrozadas por el chantaje revolucionario, que retenía a los hijos en la Isla por una pretendida edad militar, y permitía a los mayores la salida hacia un exilio difícil y triste.
<-- ( Senador Melquiades " Mel " Martínez ) Fueron muchos los españoles que pasaron por aquella experiencia. Trabajaron en los más diversos oficios, muchos de ellos distintos de los que habían desempeñado en bancos, clínicas, escuelas o universidades en Cuba. El régimen cubano les impedía traer sus diplomas, y mucho menos facilitaba el reconocimiento profesional, por lo que se veían obligados a empezar de “menos cero”, en duras condiciones, lejos de sus seres queridos, de las familias, de los lazos de relación social.
A muchos tuve la oportunidad de conocer y seguir sus trayectorias personales y humanas. Y de ellos, como no podría ser de otro modo, me siento especialmente orgulloso porque forman parte de mi propia historia personal. Muchos, por desgracia, ya no están a nuestro lado, como mi padre o mis abuelos, que fallecieron en esta larga espera del castrismo. Otros permanecen entre nosotros con el deseo y la añoranza de la tierra que dejaron atrás, y la recuperación de las libertades democráticas que Cuba había disfrutado durante buena parte de los 57 años de su existencia anterior a la “revolución” castrista. Pero todos han podido salir adelante, han reconstruido sus vidas y lo que es más importante, han conseguido que sus hijos y nietos se sitúen en posiciones de partida muy superiores, a pesar de que los comienzos, como ya he señalado, fueron muy difíciles. Hace algunos años, Vargas Llosa dijo que el exilio cubano era un “gran incomprendido” de la historia, y creo que bastante razón hay en sus palabras, pero los hechos son los hechos, y ahora tenemos una gran oportunidad para ello.
Me refiero, amable lector, al marco especialmente complejo de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y España. La llegada del PSOE al poder en 2004 supuso un punto de inflexión en el clima de colaboración, diálogo y entendimiento abierto por los gobiernos de Aznar, y desde entonces, sólo hemos podido apreciar noticias adversas, falta de comunicación y distancia entre dos países que comparten muchos valores, proyectos, ideales y sobre todo, el respeto por la democracia y el pluralismo.
Pues bien, por esas circunstancias que tiene la historia, el destino y el paso de los años ha puesto actualmente en manos de dos cubano norteamericanos que pertenecieron a aquel exilio difícil y doloroso, pero que han ascendido a las cotas más elevadas de prestigio, desarrollo profesional y político en la sociedad norteamericana, convirtiéndolos en los interlocutores máximos de Estados Unidos con España.
Aguirre, el embajador, y Mel Martínez, senador por Florida y consejero de la Comisión de Relaciones España-Estados Unidos, son dos cubanos que tienen profundas raíces hispanas, que tienen por España aquel sentimiento que todos los descendientes de españoles pudimos conocer y valorar en Cuba: “España, la madre patria”, y asociado a ello múltiples valores positivos para compartir. Ya no se trata de dos norteamericanos “wasp” los que se tienen que entender con el gobierno y la diplo-macia española, sino dos cubanos que conservan su herencia, que piensan de forma muy parecida a nosotros los españoles, y que ofrecen un marco para el diálogo que el gobierno no debe desaprovechar.
( Honorable y Excelentísimo Embajador Eduardo Aguirre ) -- >
Me gustaría destacar que esta oportunidad de sintonía no se va a presentar muchas veces más. Tenemos que ser conscientes de que Estados Unidos ha hecho todo lo que estaba al alcance de su mano, con Martínez y Aguirre, que se van a sentir entre nosotros como en casa. Eso es seguro. Por lo tanto, ya ha llegado el momento de hacer las cosas bien y apostar por un marco de colaboración, entendimiento y cooperación como socios que comparten muchos mas puntos de unión que de desacuerdo. Esas cosas que tiene el paso de los años. Lo siento por Castro. Dos cubanos norteamericanos, con profundas raíces españolas, van a apostar por una nueva política hacia Cuba, una nueva política española y norteamericana que ponga fin a la indefinición, y que permita vislumbrar ese papel que todos deseamos para España en una futura Cuba democrática.
Febrero 21, 2006