miércoles, junio 27, 2007

EL LASTRE DE FIDEL: CASTRO Y EL TERRORISMO ETARRA

EL LASTRE DE FIDEL: CASTRO Y EL TERRORISMO ETARRA


Por Chema Morales
Diario de América
Infosearch:
José F. Sánchez
Analista
Jefe de Buró
Cuba
Dept de Investigaciones
La Nueva Cuba
Junio 26, 2007
El terrorismo etarra tiene en Cuba y en otros países latinoamericanos un auténtico santuario. Muchos de esos asesinos siguen viviendo en Cuba como privilegiados del régimen dictatorial castrista. Salen, entran y reciben a sus compañeros de iniquidades con la más absoluta normalidad. Para ellos Cuba es el descanso del guerrero, donde cargar las pilas para poder seguir matando.

El año pasado mi mujer y yo decidimos irnos de vacaciones a Cuba, queríamos ver de primera mano, in situ, lo que nos contaban nuestras amistades y de paso constatar personalmente cómo viven los asesinos de la banda terrorista ETA en la dictadura castrista. Jamás en mi vida he pasado peores momentos. Ver a un pueblo alegre, imaginativo, con un potencial humano impresionante, que utiliza mi propia lengua, estar mendigando e intentando engañarte por unos pocos euros, me produjo una enorme depresión. El sexo en la calle, en cualquier esquina por unos pantalones tejanos o por una pastilla de jabón. Consiguieron que el segundo día me negara a salir del hotel. Por cierto, un hotel prohibido para los cubanos.

Conocí a Juan, un minusválido que perdió una pierna en un accidente laboral, me contaba que nadie le ayudaba y las condiciones caóticas en las que vivía. Yo le invite a comer en el hotel y mi sorpresa fue que al mulato no le dejaron entrar conmigo, por lo que monte un gran revuelo, apareciendo acto seguido un mastodonte de moreno, diciéndome que esas eran las leyes en Cuba y que si no quería tener problemas mejor que me callara. Indignado, llevamos a nuestro amigo a comer a un paladar de un conocido, donde según me comunicaron, si le hallaban dentro podría tener problemas.

A la noche y en el hotel me vinieron pensamientos que ratificaban mis ideas: ETA podría vivir perfectamente en esa dictadura, porque era el modelo que esta organización terrorista ansía para el País Vasco.

En Cuba viven más de veinte etarras, oponiéndose constantemente el gobierno cubano a proceder a las extradiciones solicitadas por el Gobierno español. El dirigente de estos asesinos es Jose Angel Urtiaga Martínez que controla una serie de sociedades mercantiles que sirven de financiación de la organización terrorista. Este es coordinado por el jefe de organización de exteriores, Mikel Albizu ("Antza"), el cual desde Francia se dirige a los diferentes países del Cono Sur americano para impartir instrucciones, hacer caja y realizar un seguimiento de la situación de la colonia de fugados y deportados.

Un negocio boyante en la isla es "Gadusmar", la cual dirigen Carlos Ibarguren y Agustín Azkarate dedicada a la importación. Existen muchos más pero no pretendo cansar al lector con más datos al respecto. La idea es que en Cuba el régimen castrista da total cobertura al entramado etarra. Ahora y conociendo el pelaje de la dictadura castrista, nos preguntamos el porqué de este paraíso en el Caribe, donde los etarras viven una vida de prebendas y consideraciones, envidia de los propios cubanos, como me expresó más de uno.

En 1993 dos coroneles del MININT sacan de República Dominicana a miembros de ETA y los libran así, a pesar de la hostilidad diplomática que ello pudiera implicar en un país que respete a sus instituciones democráticas, de una inminente extradición a España. En abril, y viendo que Felipe González no rechistaba en lo más mínimo por la protección al terrorismo, Castro comienza a pasar su factura a ETA. A partir de entonces las tareas "independentistas" de esa banda deben ser compartidas por el trabajo de espionaje que les exige Cuba y entre cuyas primeras misiones estuvo realizar un estudio de la permeabilidad fronteriza en la Comunidad Europea. El apresamiento del etarra José María Dorronsoro y la lectura de su ordenador personal confirman todos estos hechos: "Para Cuba este es un tema complicado, que van a ayudarnos, pero que están valorando mucho el que salga bien, pues de lo contrario todos tenemos gran responsabilidad y estos no son tiempos de regalar nada a nadie", escribió en un documento.

En 1995 las autoridades españolas reconocen públicamente que España no puede ni quiere reclamar a los terroristas de ETA protegidos por Castro en Cuba. Ese mismo año, los servicios secretos franceses desvelan que la relación entre ETA y el PCC (Partido Comunista de Cuba) son "fraternales, constantes, estratégicas y cada vez más profundas". Mientras tanto, el partido político en España conocido como "Izquierda Unida" ya se suma a ETA y empieza a actuar codo con codo con el brazo político de ETA (Herri Batasuna) en busca de una tierra que llaman "Euskal Herria" que quede libre de partidos de derecha. En 1996 llega a Cuba un grupo de seis etarras desde Panamá. El objetivo es el de desplazar sus capitales a la isla para comenzar a autofinanciar el entramado terrorista sin interferencias policiales. La cobertura, más que conocida por el Juez Garzón, es la de empresas que importan y exportan "productos" entre "Euskadi" y Cuba. El cierre del diario "Egin" y los registros en varias empresas vascas van a confirmar con sus ordenadores los vínculos económicos iniciados en aquel entonces entre ETA y Castro.

La historia nos recuerda las difíciles relaciones de José María Aznar y de Fidel Castro reflejadas en la Cumbre Iberoamericana en Isla Margarita, donde Castro no condena las acciones terroristas de ETA en España. Para nadie es ya un secreto que Castro gusta quitarse los obstáculos políticos de forma rápida y espectacular, pero la prensa española, siempre servil al gobierno de turno y a los hombres poderosos no lo quiso ver así.

El entonces ministro de exteriores del gabinete Aznar, Abel Matutes, suplicó a La Habana en 1998 que no amparara a los prófugos ni les permitiera volver a la clandestinidad. Lo hacía, porque ya todos sabían en Madrid que ETA seguía entrando y saliendo de Cuba para informar, descansar y planear sus operaciones con pasaportes expedidos en el Comité Central. Ese es el año en el que José Coderch ve su plácet retirado como embajador y el mismo en el que Julio Anguita e "Izquierda Unida" cumplen las orientaciones de ETA (previa visita a La Habana) y firman el pacto de Estella junto al nacionalismo vasco y su líder Xabier Arzalluz y el portavoz de la entonces Herri Batasuna, Arnaldo Otegi. Paralelamente, esa es la campaña que utiliza Arzalluz, para atacar en todos sus discursos electorales y con métodos endémicos castristas, a la libertad de prensa. Se desvela entonces, su deseo de convertir "Euskal Herria" en un país libre de demócratas y de corte estalinista.

Eran tiempos de la tregua unilateral de ETA. Entonces, llega la Cumbre Iberoamericana y comete su peor error, se las da de hombre libre en la isla cautiva y peca por partida doble. Castro ordena el fin de la tregua de ETA y reactiva sus alianzas para sustituir el privilegio de los españoles por el derecho inversionista de los vascos en la isla.

En los tiempos actuales estos asesinos, que quieren imponer sus ideas a base de bombas y muerte, siguen viviendo en la isla como privilegiados del régimen dictatorial castrista. Salen, entran y reciben a sus compañeros de iniquidades con la más absoluta normalidad. Para ellos Cuba es el descanso del guerrero, donde cargar las pilas para poder seguir matando.

Este ha sido un somero relato de los hechos. Un botón de muestra para que la sociedad del continente americano, tenga unos simples indicios del entramado de una asociación de asesinos que tienen un lugar donde vivir a sus anchas.