martes, agosto 28, 2007

MAMBISES O MANICATOS

Tomado de Cuba Encuentro.com

¿Mambises o Manicatos?

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Las tristemente célebres fuerzas parapoliciales de la Universidad de Oriente.
martes 28 de agosto de 2007 6:00:00
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Por Luis Felipe Rojas
Holguín, Cuba

Dos hechos marcaron negativamente la memoria de la vida universitaria de los jóvenes que ingresaron y estudiaron en la santiaguera Universidad de Oriente, allá por los años noventa del pasado siglo, pero ¿ha cambiado algo? Lo primero fue ver la depauperada situación habitacional, alimenticia y de desamparo a que estábamos sometidos los internados en la beca de Quintero de la mencionada sede.

( Edificio del rectorado de la Universidad de Oriente. )

En medio de la algarabía gubernamental, siempre con la educación como punta de lanza, daba estupor ver el endemoniado trueque de prebendas a que eran sometidos (aún hoy) los estudiantes del Alma Mater oriental.

Las brigadas (o grupos, o destacamentos) eligen a sus líderes en un alarde democrático que fracasa tras la primera mueca que hacen los estudiantes ante cualquier intento del recién elegido por adoctrinarlos (o darles "muela"). Un líder que no va más allá del listón que les pone la mil veces penetrada cadena de mando de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).

Los diferentes niveles de organización (véase: brigada, facultad, secretariado general) son ordenados a punta de informes, decretos y cuestionamientos que exigen los instructores de la UJC, PCC, y la omnipresente Seguridad del Estado.

La FEU que yo viví en la medianía de los noventa se deshacía en gritos por igualar el folklórico barullo logrado por Roberto Robaina un lustro antes como dirigente de la UJC junto a sus adláteres. En el ambiente universitario oriental se goza lo mismo en la apertura de sus juegos deportivos, un festival cultural, el homenaje a la conga de Los Hoyos, que la anual subida a la Loma del Intendente, rememorando el conocido (por sangriento) "Levantamiento del 30 de noviembre".

La FEU convoca y hay que ir, subir, bajar, chapear, gritar, correr, ad infinítum. Así lo exige el buró del Partido, entusiasmo piden los hijos traviesos, armados de pulóveres con la foto del Che Guevara o el Martí surrealista pintado por Garrido, alegría si acaso entre el furor y el entusiasmo.

Privilegios para extranjeros, prebendas para miembros

En esos años, la beca se caía a pedazos, mientras el edificio G-H, sede de los estudiantes extranjeros, lucía su esplendor: pintura reciente, frecuentes reparaciones exteriores, etc. Mientras estos tenían el alivio de un estipendio en divisas, hacía más de una década que a nosotros se nos había retirado el mínimo sostén de veinte pesos en moneda nacional desde los años ochenta.

Mientras las autoridades de la beca nos acosaban constantemente por la utilización de las salvadoras hornillas criollas, aquéllos gozaban de una impunidad tal, que hasta les permitían traer y llevar a novias y esposas cubanas a vivir en la residencia, siempre tan vigilante del "personal ajeno a la instalación". Allí, en sus confortables habitaciones, vivían por lo menos cinco años su vida de "mentiritas". Esto sucedía mientras a los nacionales se nos convocaba machaconamente a protestar contra el "bloqueo", la guerra y la hegemonía norteamericana por el mundo.

En cuestiones de protestar, la FEU no tiene límites, ni se respeta horario docente alguno. Confiados en la decisión de sus estudiantes de ganar a toda costa un aval satisfactorio al final de sus carreras, y con el fin de obtener una buena plaza laboral, lanzan sus convocatorias en las que obtienen todavía altísimos índices de participación.

Mas, ¿con qué aparato movilizatorio cuentan para tales actividades? En ese entonces, se destacaban dos grupos paraestudiantiles: Mambises y Manicatos. Los primeros en alusión a los independentistas cubanos del siglo XIX y los otros a una voz aborigen caribeña.

Para lograr una numerosa captación de adeptos ofrecían prebendas de todo tipo, como otorgarles una tarjeta para la doble ración alimenticia y ciertas facilidades docentes. Los proveían con pulóveres negros con la inscripción Manicatos o Mambises. Recuerdo que esto los hacía parecer distintos y, como lo veíamos a menudo, sentirse superiores a los demás, policías estudiantiles al fin.

Esos privilegios y distinciones debían ser retribuidas con "rondas nocturnas" en la beca para "protegernos", e informando con urgencia la más mínima anomalía (a saber: declaraciones subidas de tono, alusiones a las figuras dirigentes del Estado, visitas de personas "muy extrañas" o los más recientes rumores)… Debían estar siempre prestos a integrarse a toda velocidad a las Brigadas de Respuesta Rápida en caso de alborotos o reyertas que no fueran de caso común. Informar, informar, hasta complacer el último antojo del compañero rector.

Sus notas más efectivas las daban persiguiendo los vendedores ambulantes, chivateando a los mismos estudiantes que hacían sus negocios o simplemente presenciando cuanta actividad extradocente se efectuara. Su presencia, supliendo a la Seguridad del Estado, lo decía todo.

Demonios

El otro hecho que hoy es muy recordado y que se relaciona directamente con estos personajillos, ocurrió en una asamblea precongreso. Todas las facultades presentaron a sus precandidatos y Humanidades (como de costumbre) ponía la nota negra. La facultad llevaba a un excelente estudiante llamado Fernando; se había destacado como presidente estudiantil de la misma, y un año antes había sido defenestrado. Fernando había hecho una investigación empírica, pero con ayuda de estudiantes de Contabilidad y Economía (en cuyo teatro ahora estábamos reunidos) que había arrojado un enorme desfalco en el presupuesto y los productos alimenticios para estudiantes y profesores.

Dicho informe lo había llevado a cuanta alma quisiera verlo, pero nadie (o no se atrevían o lo tomaban por loco) le mostró interés. Cansado de vagar con su papelería-dinamita bajo el brazo, lo hizo público en una asamblea presidida por un alto dirigente estudiantil de la nación, y por supuesto, la bomba estalló. Pero estalló en sus manos, y con efectos retroactivos, de repetición y cuanto de bumerang se le pueda poner a un explosivo tal. Fue destituido, marginado y tachado de oportunista cuando menos.

En la asamblea se discutía si nos debía representar o no en el congreso nacional y, como contaba con la abrumadora mayoría, se fueron extendiendo las diatribas sazonadas con las intervenciones de Alejandro González (entonces vicepresidente nacional de la FEU), los comisarios del PCC, los instructores de la UJC y todos los que se habían dispuesto para aplastarlo. Pronto vieron que no podían, y no sabemos cómo, pero en el último ensayo caricaturesco de votación apareció una veintena o más de Mambises y Manicatos, que se habían ido colando, sin sus conocidos pulóveres. Ellos levantaron sus manos para decidir que Fernando no fuera al citado congreso.

Desde entonces, he visto a pocos de los Mambises o Manicatos (demonios, si al final eran lo mismo): unos son periodistas, otro es un torpe psicólogo de una sede universitaria municipal y, por el centro del país, otro elabora y expende alimentos por cuenta propia. Pero sé de otros que allende los mares defienden "a Cuba", bien lejos, dentro del capitalismo salvaje. Salieron casaditos, como bien lo hacen los que se prostituyen sexualmente en esa loca carrera hacia la cama, la cárcel o la muerte.

Alcanzarán el éxito o no, pero no se podrán quitar el estigma de haber incumplido con el consejo que nos dan en casi todos los hogares cubanos: ¡Recuerda: ni pendejo, ni chivato¡
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Comentario

por Anonimo (Usuario no autenticado), martes 28 de agosto de 2007 21:20:02

No se si recuerdas al grupo La Idea Loca (que tuvo su homenaje en la revista Alma Mater) y luego su escandalo por mucho tiempo en la clases de filosofia marxista como ejemplo de diversionismo ideologico. La Idea Loca fue el culmen perestroskiano del campus quinteriano, con veladas de poesia, filosofia, invitados nacionales y extranjeros, pintura , hasta que se realizo la instalacion de artes plasticas, con novedades de moscu y tiempos nuevos pegados por el techo, un cachumbambe donde konstantino pesaba mas que toda la historia clasica de la filosofia, y la isla de cuba sangraba encerrada en una cerca de alambre de puas, debate luego de esto y luego la furia ideologica. Otro hecho que marco por aquella epoca fue la expulsion de Castor, acusado de diversionismo ideologico, quizas su culpa fue la de ser ingenuo ideologico (por aquellos tiempos). La Universdiad de Oriente tuvo su gran confrontacion en los prinicipios de los 70 y luego a fines de los 80. En el gobierno anterior tambien las tuvo, pero de eso bastante se habla por ahora...