martes, septiembre 18, 2007

LOS EE.UU. Y CUBA: PROMESAS E INDIFERENCIA

LOS EE.UU. Y CUBA: PROMESAS E INDIFERENCIA

Por Alfredo M. Cepero.

A través de sus más de 231 años de historia, desde su nacimiento en 1776 hasta nuestros días, los Estados Unidos de América han estado a la vanguardia de la lucha por la libertad, la democracia y los derechos humanos, tanto dentro como fuera de sus fronteras. Desde la escaramuza del “Boston Tea Party” hasta la actual guerra en Iraq, los Estados Unidos jamás han tenido el más mínimo reparo en usar la fuerza y hasta la confrontación armada para defender esos ideales. A lo largo de todos estos años, los Estados Unidos y Cuba compartieron estos ideales y colaboraron en la búsqueda de las mismas metas. La Guerra Cubano-Hispanoamericana de 1898 inició una estrecha cooperación entre los dos paises que sólo fué interrumpida por la revolución comunista que asaltó el poder en 1959. Una revolución que, con el financiamiento y el apoyo de la Unión Soviética, erosionó la influencia norteamericana en el Hemisferio Occidental y, aún en nuestros días, está sembrando las semillas del odio entre los menesterosos de Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y otros paises. De no tomarse medidas drásticas, los petrodolares de Chavez sin dudas añadirán leña a la hoguera iniciada por su mentor Fidel Castro.

Desgraciadamente para Cuba, y muy probablemente para los Estados Unidos, con la desaparición del Bloque Comunista, Washington echó a un lado la lucha por la libertad y la democracia en nuestro hemisferio para concentrar sus esfuerzos en la defensa de sus intereses en otras partes del mundo. Muy lejos están los días de la Invasión de Bahía de Cochinos y la Crisis de los Cohetes en 1962. Los antiguos soldados de la libertad—reclutados, entrenados y apoyados por Washington—son ahora tratados como enemigos y encausados como terroristas. Los refugiados de la dictadura—antaño recibidos con brazos abiertos como parte de la campaña para demostrar la crueldad y los fracasos del comunismo—ahora son enviados de regreso a la isla y puestos a merced de los carceleros y esbirros del régimen. Los guerreros anticomunistas y los refugiados políticos son tan anacrónicos como la Guerra Fría y, por lo tanto, sin ninguna utilidad para Washington.

La preocupación principal del gobierno norteamericano en estos momentos es evitar e impedir cualquier ola de refugiados que pudiera ser ocasionada por una guerra civil en la isla. Un “status quo” que ha conducido a una total paralisis política con respecto a Cuba y desperdiciado la oportunidad de dar el tiro de gracia a un régimen que, como su líder, no tiene probabilidad alguna de volver a la vida. Diez presidentes norteamericanos de ambos partidos políticos nos han prometido acompañarnos en la lucha por la libertad en nuestro país pero ninguno nos ha permitido poner fin a la tiranía. Nosotros reclamamos el mismo derecho a rebelarnos contra la tiranía que los patriotas de Boston, Concord o Trenton. Para el oprimido y asediado pueblo de Cuba ha llegado la hora de la libertad. Ha llegado la hora de hacer un ajuste total en el libro de cuentas de nuestra pesadilla de 48 años. Ha llegado la hora de que nuestros amigos norteamericanos cumplan las promesas de acompañarnos hasta la meta añorada de la libertad de Cuba.