sábado, noviembre 24, 2007

EL AGENTE OCULTO ( I y II partes )

Nota del Blogguista

Dolia: Ninguna organización de carácter no clandestino que ha tenido una vinculación directa o indirecta con asuntos políticos, de periodismo independiente, de derechos humanos, etc. en la Cuba de los hermanos Castros, ha estado exenta de la penetración por agentes de dicha tiranía; tampoco lo han sido La Damas de Blanco. Vamos a dejarnos de ingenuidades o de decir lo que no es. Tampoco la conformación y el desarrollo de La Damas de Blanco han sido esa unidad de la que tú hablas. Te respetamos y respetamos inmensamente a Las Damas de Blanco pero tú misma sabes que no ha sido así y sobre todo en el momento de la conformción ... Lo importante es que sobrepasaron esos problemas iniciales; eso las enaltece aún mas .

Lo verdaderamente importante es que la presencia de esos agentes no aborten, neutralicen o desvien la actividad de esas organizaciones y sus principales objetivos. Ese gran mérito ustedes lo han alcanzado.

En la Oposición interna cubana se trabaja con esta divisa no escrita: ¨Todo el mundo es de la Seguridad del Estado hasta que se demuestre lo contrario ¨. No han sido tanto los programas y la propaganda profiláctica del régimen la que ha sembrado ese síndrome: lo ha sembrado la triste experiencia de vivir traiciones de todo tipo.

Ustedes como grupo han sido un gran ejemplo de fidelidad, valor, inteligencia, perseverancia e integridad. Honor a Las Damas de Blanco !.

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El agente oculto (I y II partes)

Dolia Leal Francisco

LA HABANA, noviembre (www.cubanet.org) - Desde hace casi medio siglo se desató una epidemia que recorre el país. Y no es precisamente el dengue, sino algo peor. Una vez adquirida, nunca podrás librarte de ella, al menos empleando medicamentos de la farmacopea tradicional o de la natural, porque esta enfermedad penetra, cala y se asienta en lo más profundo de nuestra razón, suplanta nuestro instinto de conservación y dirige hasta nuestros actos mas insignificantes. Se trata del agente oculto.

Este azote terrible ha confiscado el carácter que caracterizaba al cubano (sencillo, bonachón) y lo ha convertido en algo indefinible.

Hoy todos desconfiamos hasta de nuestra sombra y del semejante (vecino, compañero de estudio, de trabajo), ante la duda de que sea un agente oculto.

Pero esto no ha ocurrido espontáneamente, sino que ha sido el resultado de un trabajo planificado y persistente que se ha implementado utilizando el poder de los medios de comunicación. Durante décadas se han trasmitido programas destinados a sembrar la duda y un mensaje muy claro: nadie es totalmente confiable.

Esta campaña ha resultado una de las mas exitosas de las que el gobierno cubano ha llevado a cabo durante su estancia en el poder; ha cumplido su objetivo que no ha sido otro que el de dividir profundamente a la sociedad cubana. Y de este flagelo no se ha escapado la familia.

La creación de los Comités de Vigilancia Revolucionaria (CVR), posteriormente rebautizados como Comités de Defensa de la Revolución (CDR), constituyó uno de los factores que mas contribuyó a escindir a la familia cubana, debido al profundo enfrentamiento que desde sus inicios esta organización provocó entre los miembros del núcleo familiar. Se generó un odio tal que, durante años, padres e hijos no se hablaban, y los hermanos combatían unos contra los otros. En el mejor de los casos no se visitaran ni se reunían a compartir momentos penas y alegrías. Es el triste legado que el agente oculto ha dejado a la familia cubana,

Una vez sembrado el germen de la división en la familia, extenderla al resto de la sociedad fue cuestión de tiempo. Proliferaron los enfrentamientos, la delación, la falta de solidaridad, y se echaron las bases para la ruptura de la identidad y la conciencia nacional que padecemos actualmente. Hoy por hoy confiamos y esperamos más de un extranjero que de nuestros compatriotas.

Al agente oculto hay que atribuirle la introducción de un elemento innovador en nuestra condición nacional: la simulación. Esta nueva moral que desde hace décadas ha adoptada el cubano, constituye parte inseparable de su forma de ser.

El agente oculto sabe cómo manipular los elementos claves de la oposición democrática para evitar el consenso necesario que permita presentar al pueblo cubano un proyecto alternativo viable, distinto al actual estado de cosas que mantienen a la nación cubana detenida en el arcaico discurso de los años 60.

La asociación conocida como Damas de Blanco, cuyo único fin es el de trabajar pacíficamente con el propósito de obtener la libertad de nuestros familiares encarcelados y condenados a largas penas de prisión, no ha sido victima del agente secreto, porque la unidad que entre nosotras existe lo ha impedido.

Entre nosotras existe un propósito común, justo y bien definido. Nuestros intereses personales quedan en segundo plano, y sólo prestamos nuestra atención a la causa que es nuestra razón de ser. En estas condiciones el agente oculto no puede trabajar porque no tiene el dónde sembrar la semilla de la discordia.

Tampoco nuestros hermanos en el exilio han estado exentos de este azote; y es que el agente oculto se ha afanado en provocar la discordia entre los cubanos, que desde los inicios del régimen se han visto obligados a marcharse del país. Las organizaciones proliferaron, los líderes se atacaban entre sí con la misma saña con que atacaban al régimen.

En el exilio existen hombres que pueden trascender la inmediatez del presente para atisbar en el futuro; cubanos que dedican sus esfuerzos a servir la causa del amor y la esperanza con hechos palpables, con ayudas que en no pocas oportunidades han llegado en los momentos mas críticos que puede vivir una familia cubana cuyo padre se encuentra tras las rejas, para calzar, vestir y alimentar a los opositores, despojados de sus trabajos.

Me estoy refiriendo a esos hombres y mujeres que dedican buena parte de sus vidas a construir verdaderos puentes de amor entre los cubanos del exilio y los que vivimos en la Isla.

El principal obstáculo que tiene el pueblo cubano para lograr el consenso sobre el objetivo común es el agente oculto, ese que todos llevamos adentro, y que nos corroe y paraliza, la vez que siembra la duda sobre todo lo que nos rodea y sobre todos con quienes compartimos la vida cotidiana.

Cuando superemos el síndrome del agente oculto, seremos interiormente libres, con la conciencia de nuestra propia dignidad. Seremos entonces capaces de reclamar nuestros derechos.