viernes, diciembre 14, 2007

"SHOCK"TOTAL EN CUBA POR LA FUGA A E.U. DEL PRESENTADOR Y HUMORISTA MAS POPULAR DE LA TELEVISION CUBANA

LA RISA QUE SE ESCAPA

"SHOCK"TOTAL EN CUBA POR LA FUGA A E.U. DEL PRESENTADOR Y HUMORISTA MAS POPULAR DE LA TELEVISION CUBANA

Fernando García
La Habana
Corresponsal
La Vanguardia
España
Infosearch:
Fidel Nuñez
Jefe de Buró
Latinoamérica
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Diciembre 14, 2007


La noticia corrió por toda Cuba a la velocidad de la luz, aunque sin un sólo taquígrafo. Radio Bemba, versión cubana de Radio Macuto, pronto cubrió mediante el boca a boca el vacío informativo que en Cuba suele aplicarse a los que escapan. El fugado era uno de los personajes más populares de la isla, y ello aceleró la difusión del bombazo. Carlos Otero (49 años), concretamente el más famoso presentador de televisión del país y unos de sus más celebrados humoristas, se había largado a Miami con toda su familia.

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"¿Ya tú sabes lo de Otero?", se repetían los habaneros. Y raro era el vecino que a mediodía, tras haber informado del hecho los medios de Miami, no estaba al cabo de la calle sobre todos los detalles de la huida del célebre animador. "Ay, no lo puedo creer. ¡Si ayer mismo salió en la tele!" "Ya, pero era grabado". Las vecinas que así hablaban se referían a la aparición estelar de Otero en el último episodio de Jura decir la verdad, programa de parodias judiciales.
br> El único despistado entre los más de diez habaneros a los que consultamos una vez los teletipos rebotaron la noticia –en todos los casos desde agencias radicadas en EE.UU.– resultó ser un policía de la brigada de Comunicaciones al que dimos botella (cogimos en autostop) cerca de la Ciudad Deportiva de la capital. "¿Lo dice en serio? ¡Pues no sabía nada! ¡Vaya sorpresa!", se asombró el agente.

Entre el resto de consultados había diversidad en la opinión, mayoría en el disgusto y unanimidad en la sorpresa. Las madres de familia se alegraban de que Otero hubiera podido llevarse consigo a su esposa y los dos hijos de ambos, de 10 y 8 años, aunque no así al de su primer matrimonio, de 19. Un joven mecánico se mostró comprensivo aunque apenado: "Es un tipo genial y me da lástima porque le veía todos los domingos en Con Carlos y punto –su programa estelar–, pero la gente quiere prosperar". El jefe de personal de una inmobiliaria del Estado espetó en cambio: "Es un traidor"..., aunque admitió que a él también le gustaba su humor. Carlos Otero, al que a menudo podía verse en fiestas de empresarios o ejecutivos extranjeros, lo tenía todo organizado para dejar Cuba. El presentador aprovechó el viaje que hizo a principios de semana a Toronto, desde donde por segundo año consecutivo iba a realizar un show de fin de año. Cruzó a EE.UU. por Búfalo, en el estado de Nueva York, y allí, tras un breve acto judicial, pudo acogerse a la Ley de Ajuste cubano: la polémica norma que permite a los isleños legalizar inmediatamente su residencia en Norteamérica. Otero había invertido dos meses en persuadir a las autoridades de su país para que le dejaran viajar con su familia.

Ya en tierra estadounidense, Otero reveló su intención de instalarse en Miami y trabajar en una de sus televisiones. En La Habana circulaban ayer toda clase de rumores sobre el puestazo y el contrato millonario que ya tendría amarrados. El presentador se explayó en declaraciones y quejas contra las limitaciones de distinto tipo que encontraba en Cuba. "No quiero pedir más permisos a nadie para expresarme, moverme por el mundo o hacer lo que quiera hacer", dijo.

La de Otero no es precisamente la primera fuga de un humorista cubano en los últimos años, si bien es notorio que los espectáculos de humor que a diario llenan numerosos teatros en la isla constituyen un espacio de excepcional libertad de expresión y crítica en la isla.

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