jueves, mayo 01, 2008

OPOSITORES CONSIDERAN POSITIVAS PERO INSUFICIENTES LAS CONMUTACIONES DE PENA DE MUERTE

Opositores consideran positivas pero insuficientes las conmutaciones de pena de muerte

'Ojalá que este acto humanitario algún día conlleve a la abolición de la pena capital en Cuba', dijo Amnistía Internacional.

La disidencia interna consideró positiva la conmutación de la pena de muerte a un grupo de condenados, anunciada por el gobierno de Raúl Castro, pero consideró la medida insuficiente, reportó la AFP.

"El anuncio es significativo", sin embargo "lo verdaderamente relevante sería que el gobierno de Cuba aboliese de inmediato la pena de muerte, pues el Estado nunca debe matar", declaró a la AFP Elizardo Sánchez Santacruz, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), ilegal como todos los grupos disidentes en la Isla.

( Los últimos fusilados en Cuba )

"Lo que espera la comunidad internacional y el movimiento interno contra la pena de muerte (...) es que el gobierno disponga la abolición inmediata de la pena de muerte en todos los casos", añadió, al subrayar que "alrededor de 30 personas están ahora mismo en los corredores de la muerte" de la Isla.

"Algunos de ellos llevaban más de 10 años esperando por las ejecuciones", dijo.

Raúl Castro anunció el lunes la conmutación de la sentencia de muerte por altas penas de cárcel para "un grupo" —sin precisar— de condenados. No obstante, aclaró que la medida "no significa" la eliminación de la pena capital del Código Penal.

"En diversas ocasiones hemos discutido sobre el tema y siempre ha prevalecido el criterio de que las actuales circunstancias no podemos desarmarnos frente a un imperio que no cesa de acosarnos y agredirnos", dijo para justificar el mantenimiento de la sentencia máxima y consideró que la mayoría de la población es favorable a ello.

El gobernante anunció que se estudian los casos de un cubano condenado por asesinato, y de un salvadoreño y un guatemalteco sentenciados por atentados con bombas en hoteles de La Habana en 1997.

Los salvadoreños Raúl Ernesto Cruz León y Otto René Rodríguez Llerena están condenados a muerte desde 1999 por esos atentados, pero Raúl Castro habló sólo de un ciudadano de ese país.

La embajada de Guatemala en La Habana dijo a la agencia EFE que "no hay ningún guatemalteco sentenciado a muerte" en la Isla.

El otro caso es el del cubanoamericano Humberto Real Suárez, condenado en 1996 por el asesinato, dos años antes, de Arcelio Rodríguez, funcionario del Partido Comunista.

"Recibimos con agrado la conmutación", pero también sería un alivio "la orden de cesar las torturas, golpizas y atropellos" a los presos, dijo la líder opositora Martha Beatriz Roque en una carta abierta dirigida a Raúl Castro.

Roque indicó que la comunidad internacional recibiría de forma positiva la liberación de los presos políticos "inmediata y sin ningún tipo de limitaciones".

Para Miriam Leyva, de las Damas de Blanco —mujeres familiares de presos políticos— la conmutación de condenas a muerte ha indicado que se está "entrando en una etapa más civilizada", que "podría augurar la liberación" de prisioneros.

La organización Amnistía Internacional (AI) calificó de "alentador" el anuncio del gobierno cubano.

"Esperamos que el gobierno cubano continúe dando pasos positivos como éste, en relación a temas de derechos humanos", dijo AI en un comunicado de prensa.

"Ojalá que este acto humanitario algún día conlleve a la abolición de la pena capital en Cuba", añadió.

De acuerdo con Sánchez Santacruz, "no es la primera vez que se conmutan penas de muerte" en la Isla.

El disidente recordó que, "bajo el actual gobierno, se ha condenado a miles y miles de personas y, según algunos analistas, por lo menos entre 3.000 y 5.000 a la pena máxima. En algunos casos se han conmutado esas condenas", dijo.

El grueso de las sentencias de muerte se dictó en las décadas de los años sesenta y setenta, precisó.

El anuncio del gobierno "es significativo", porque "ha habido conmutaciones en los últimos años" pero "nunca" un perdón masivo de este tipo, señaló el líder opositor.

La manera más común de aplicación de la pena de muerte en Cuba es el fusilamiento.

En su comunicado, AI indicó que "no hay pruebas científicas válidas que respalden que la pena de muerte tiene mayor poder disuasorio sobre la delincuencia que otros castigos".

Según la organización, "en 1977, sólo 16 países habían abolido la pena de muerte para todos los delitos. En la actualidad, la cifra asciende a 92. Otros 10 países han abolido la pena de muerte para los delitos comunes y la mantienen sólo para delitos excepcionales, como algunos contemplados en la legislación militar o cometidos en tiempo de guerra".

Además, "otros 33 pueden considerarse 'abolicionistas en la práctica', al no haber llevado a cabo ninguna ejecución al menos desde hace 10 años, o haberse comprometido ante la comunidad internacional a no utilizar la pena de muerte", agregó AI.

"Estos datos indican que 135 de los 192 Estados miembros de la ONU han abolido la pena de muerte en la ley o en la práctica", resaltó la organización. "De hecho, durante la última década, más de tres países cada año por término medio han abolido la pena de muerte en su legislación o, después de haberla abolido para los delitos comunes, han extendido la abolición a todos los demás. Además la pena de muerte, una vez abolida, rara vez se restaura", indicó

La última vez que el gobierno cubano aplicó la pena de muerte fue en 2003, cuando ejecutó a tres hombres que secuestraron una embarcación de pasajeros para intentar escapar a Estados Unidos. De acuerdo con la versión oficial, el hecho se saldó "sin un disparo ni un rasguño". El fusilamiento de los secuestradores provocó un fuerte rechazo internacional.