lunes, agosto 18, 2008

ES COMO SI NO HUBIERA SIDO

Es como si no hubiera sido

Por Jorge Salazar Carrillo

Por supuesto el etanol está en la punta de la lengua y la sustancia gris de todos. Ya en 1915 los carros que circulaban en Cuba cerca de alguna destilería de azúcar lo hacían con el alcohol que la misma destilaba. En la II Guerra Mundial se desató una escasez gravísima de la gasolina refinada del petróleo y en la isla se impuso el llamado carburante nacional, que consistía en una mezcla de la anterior con alcohol, y que también apodaban nafta. Es indiscutible que este derivado de la caña habrá de ser el más importante en el futuro económico cubano, por su precio (relativo al del azúcar).

Pero no dejemos de mencionar otros derivados, en que Cuba sentara cátedra en el aprovechamiento de los subproductos de la caña de azúcar. Uno de ellos fue la cera, proveniente de los lípidos contenidos en la gramínea y que se derivan de su jugo. En 1958 solamente había tres plantas que manufacturaban el producto: una en Australia y dos en Cuba. La cera cruda producida en Cuba era en parte exportada a la refinería de Gramercy en Louisiana, a nivel, por ejemplo, de 1,500 toneladas en 1956.

La miel final constituye el sirope residual del cual prácticamente no se puede obtener más azúcar. Es el líquido final que resta después de repetidas cristalizaciones del mismo. Estas mieles pueden utilizarse como fertilizantes en el propio cultivo de la caña o como pienso animal. En el primer caso es conveniente enriquecer la miel con sustancias nitrogenadas. Y en el último se puede mezclar la misma con bagazo y hasta con la cachaza. Estos dos subproductos del dulce eran plenamente utilizados en las casi seis décadas que precedieron al retrógrado totalitarismo castrista.

Un uso importantísimo de las mieles finales esta comprendido en su fermentación y destilación. Los derivados que se obtienen de las mismas son cuantiosos, con el subproducto con que comenzáramos este artículo, el etanol, siendo en la actualidad el más importante, el cual es también conocido como alcohol etílico, alcohol absoluto o simplemente alcohol.

Anteriormente el más famoso era el ron, que por cierto también por excepción se puede destilar de la fermentación del jugo de caña u otros de los subproductos de la manufactura de la caña de azúcar, generalmente en destilerías. En 1959 había 48 destilerías de alcohol en Cuba y los rones que en ellas se producían sentaban cátedras mundiales. Citemos sólo tres que están actualmente en producción fuera de la isla: Bacardí, Habana Club, de Arechavala, y Matusalem.

Y entonces viene el uso de los alcoholes en la farmacopea, que son muy numerosos para citar y que en Cuba la biorefinería de la caña de azúcar se preciaba de la diversidad de su producción. Del alcohol etílico solamente se derivan cuantiosos subproductos, dependiendo del proceso al que se lo someta, como los etilenos y los acetilenos. De los derivados del azúcar proceden también el vinagre y el ácido acético, este último con numerosas aplicaciones de sus subproductos en las industrias del vestuario, el mobiliario y los plásticos. Igualmente el butanol, la acetona y el ácido láctico son ampliamente utilizados en varios procesos industriales, por ejemplo como solventes. Y para completar el panorama debemos mencionar el acido cítrico, los fermentos levadúricos, la glicerina y los piensos.

( Central azucarero destruido por el Castrismo;. Así ha quedado la emblemática industria cubana; nota del blogguista)

De los productos especializados en la fermentación de la sucrosa podemos citar el dextran, que ha tenido múltiples usos en las industrias de alimentos, farmacéuticas y medicinales. Una de las dos plantas existentes en el hemisferio occidental, la de Sub-Productos del Azúcar S.A., operaba en el Central España, produciendo dos toneladas diarias del producto. Este ingenio estaba ubicado donde corrieron los liberales: en Perico, Matanzas.

Ypara terminar con los subproductos y derivados de la bioquímica del azúcar, debemos mencionar el ácido aconítico, cuya presencia en las mieles cubanas era de las más altas del mundo, como fuera reportado por A. F. Betancourt en el compendio publicado de la conferencia de técnicos azucareros de Cuba en 1950.

Cuando contemplamos el valor de todos los bienes mencionados en éste y el anterior artículo el mes pasado, comenzando por los tres de mayor precio en los mercados, el etanol, los distintos azúcares refinados y el azúcar crudo, y la retahíla de subproductos y derivados con menores precios por tonelada, constatamos la inmensidad de las pérdidas cubanas.

Dtor. y prof. de economía, FIU;

Senior Fellow No-Resident,