martes, octubre 16, 2012

Zoé Valdés.sobre Daisy Granados y lo denunciado por Manuel Ballagas cuando el éxodo del Mariel: Los golpes irremediables del alma.


 Nota del Bloguista

El artículo de Manuel Ballagas puede leerse en:
http://baracuteycubano.blogspot.com/
 ********************



Los golpes irremediables del alma.


Por Zoé Valdés.
15 de octubre 2012


En medio de un inmenso dolor como el que ha significado la pérdida irreparable de mi amigo Ramón Unzueta, me inundan el buzón de emailes sobre el caso de Daisy Granados y Juanita Baró en Miami. Pocas palabras de paz para el estado en el que me encuentro, mucha bronca, y de la callejera y sombría. Pese a mi dolor voy a dar mi opinión y la daré con toda sinceridad.

Supongo que el hecho de que yo haya recibido todos esos emailes, sea por la razón de que Daisy fue amiga mía y su marido Pastor Vega fue tío de mi esposo, Ricardo Vega. Y ella es por consecuencia tía también. Con ambos trabajé en la película Vidas paralelas.

No puedo confirmar nada acerca de este serio problema entre Daisy y Juanita Baró. Es cierto que en el año 1980 Daisy estaba enfrascada en la película Cecilia, día y noche, y no tenía tiempo para nada más. Aunque la película empezó más tarde y no en el mes de abril donde se sitúan los acontecimientos.

También es cierto que a Daisy le otorgó el régimen castrista las medallas 15, 20 y 30 aniversario del MININT, como a su esposo. Estas medallas se otorgaban y se otorgan a los artistas no sólo porque se consideraba que aquellos que eran premiados en el extranjero, viajaban y representaban a Cuba, debían informar sobre lo sucedido durante esos viajes, y captar a personalidades extranjeras para la causa castrista y causas revolucionarias. Lo que seguramente hicieron Daisy y Pastor, así como José Antonio González, con quien estuve casada durante dos años, hasta que murió en un accidente de avión el 3 de septiembre del año 1989. Medallas como esas, también es verdad, se repartieron a tutiplén, y muchos de los que hoy viven en Miami las poseen o las poseyeron, y no sólo las medallas, sino que cargan con la vergüenza de haber sido ´trompeteros, manosderechas, esbirros, terroristas, y asesinos, a cargo de los dictadores de manera directa. Lo que no les impide pasearse por la Calle 8 de manera abierta y sin que nadie le tire ni un hollejo de naranja. Quede claro que jamás obtuve ninguna de esas medallas, ni fui militante de nada.

(Manuel Ballagas)

Ahora bien, he leído todas las cartas, y no estoy de acuerdo con Daisy en que ella no daba escándalos, sí los daba, los daban ambos en todas partes. Sobre todo a aquellos que no estábamos de acuerdo con ellos en sus planteamientos en relación a la situación cubana. A mí, personalmente me dio algunos, uno en casa de Pepe Horta en La Habana (ellos eran muy amigos, al igual que yo), en donde yo dije y clamé por todo lo alto las verdades del Che Guevara (no fui la única, allí estuvieron otros, sobretodo amigos pintores de los años 80), hubo otro rifirrafe en casa del pianista Ulises Hernández, un tercero en la casa de otra amiga, Clarita, y el cuarto (que no fue exactamente un escándalo, pero sí una especie de llamado a la conciencia) en Madrid, cuando estaba filmando la película con Manuel Gutiérrez Aragón, también por cuestiones políticas, y por mi exilio y mi posición sumamente crítica frente al castrismo.

Del mismo modo, puedo afirmar, porque yo estaba allí, que también Daisy fue golpeada todavía más brutalmente por la policía castrista, a la entrada del Cristino Naranjo, de lo que ella supo defenderse como pudo, durante un festival de cine, el del año 1990, si mal no recuerdo, cuando a uno de los hijos de Abrahantes no lo dejaron entrar después de que le hicieran el juicio a su padre. La actriz de Retrato de Teresa estuvo sin salir una semana de su casa por la cantidad de moretones y un diente roto.

Recuerdo además que se paraba en la ventana de su casa a gritar “¡Abajo Robaina!” E improperios muy verdaderos en contra de la dirigencia del país. Esto lo hacía en total estado de desesperación y embriaguez. Y cuando digo embriaguez lo digo, de ninguna manera de forma peyorativa porque mi madre también, por otros motivos, se refugió en la bebida para aguantar la mierda que nos tocó vivir a todos. Estoy hablando de los años ochenta y noventa, que fue cuando la frecuenté, como amiga. Les agradeceré siempre a ella y a Pastor su apoyo cuando José Antonio murió.

Ricardo Vega tiene poco que ver con ellos, porque al convertirse Ricardo en disidente, tanto su tío como su primo mayor Aarón, fueron convertidos en informantes de la DSE en su contra. Sin embargo Daisy adoptó una postura conciliatoria y hasta cierto punto protectora de Ricardo, sin poder hacer demasiado desde luego, y nunca de modo tan cercano debido a las circunstancias. Me consta que fueron informantes del agente Yamel, puesto que en una ocasión iba yo en el automóvil con Pastor y con Aaron, y Pastor le pidió a Aarón que le dijera lo que sucedía en la casa de Ricardo donde se reunirían todos los del Grupo ARDE.

Aarón, no lo olvidemos, fue aquel muchacho que –según se dijo- delató a los profesores que vendían los exámenes, y su foto y testimonio salieron publicados en Bohemia. He visto que ha salido a defender a Daisy en Facebook, lo que es normal, es su madre. Pero lo que no es nada normal es que el ex seguroso del ICAIC, Yamel, hoy en Italia como manager musical, la salga a defender. ¿Por qué la sigue defendiendo un ex seguroso –según él- que se encuentra en Italia? Tal vez por su antigua amistad. Lo que supongo también sea normal para ellos.

Considero que la amistad tiene un límite cuando no se respetan los hechos reales que hicieron un infierno de la vida de muchos cubanos en ese país.

Del mismo modo, debo recordar que Daisy Granados también sacó la cara por algunos artistas exiliados, y habló a instancias mayores, con Vilma Espín, para que algunas de estas personas regresaran a Cuba. Lo que ellos hicieron en más de una ocasión.

Si Daisy hizo eso, o sea, si golpeó a Juanita Baró, lo que pudo haber pasado, dado su carácter temperamental y bastante violento en el pasado, es muy reprobable.

(Daisy Granados)

Daisy sin embargo, ha visitado Miami en otras ocasiones, y lo ha hecho de manera sumamente discreta. De lo que soy testigo.

Lo que me molesta de todo esto es que todavía anda por ahí el espía que soltaron en Miami y que nadie se haya atrevido a rayarle ni un yiti, y que por los programas de televisión estén campeando por sus respetos los secuaces y mano derecha de Raúl Castro, y compañía, todos serviles esbirros del castrismo, y nadie haya ido a sacarlos de allí como se merecen. Creo que el artículo de Juanita Baró y Manuel Ballagas es muy justo, si eso ocurrió tal como lo cuenta su esposa, pero deberíamos exigir que la cosa sea por igual o vaya a más cuando se trate de otros esbirros de mayor nivel.

Una cosa, un detalle, en el artículo de Ballagas: Nadie puede viajar de manera escondida desde Europa con pasaporte europeo en tres ocasiones, porque cualquiera que tenga pasaporte europeo en el que se dice que ha nacido en Cuba, se le obliga a viajar con pasaporte cubano. Ninguna embajada cubana acepta pasaporte de ninguna otra nacionalidad que no sea la cubana si se ha nacido en Cuba. O sea, que él no pudo haber viajado como dice con un pasaporte europeo, porque ningún consulado se lo debió de haber aceptado. Además, según él visitó a Alfredo Guevara. ¿Y eso? Ballagas me lo ha explicado de manera somera e individual.

Sé que Daisy se desilusionó mucho del castrismo a raíz del asesinato político de Saúl Yelín, ese fue el primer declic, después existieron otros. Pero ella sigue siendo, por lo que leí en su entrevista en El Nuevo Herald, fiel al fidelismo y al raulismo, o al menos a un pasado que le perteneció a ella individualmente y en el que creyó.

La entrevista en El Nuevo Herald sin embargo es vergonzosa, por otra parte. Porque nadie “decidió irse de Cuba” por su cuenta, tal como ella afirma y ella lo sabe que no fue así, cientos de miles de cubanos hemos sido forzados al exilio por una u otra razón, entre ellas artísticas. Y creo que muchas de las actrices que están hoy en el exilio deben sentirse muy afectadas con su presencia profesional activa en Miami, dado que lo contrario es todavía imposible, y sobre todo porque según leo ella sigue defendiendo “aquello” solapadamente.

En cuanto a la decisión de los propietarios de Hoy como Ayer de declinar y anular la actuación de cualquier artista. Están en pleno derecho de hacerlo, es un local privado, que no pertenece que yo sepa a Cuba, sino al esfuerzo de sus dueños y a la asiduidad de un público, en su mayoría de exiliados verdaderos, que han pagado durante años para ver espectáculos de calidad. ¿O es que van a querer venir a mangonear también el esfuerzo de la gente que ha tenido que partirse en dos para sacar sus negocios adelante, sin haber claudicado jamás frente a la dictadura? Pero, vamos a ver, ¿qué se creen? ¿Cómo van a venir a exigir a otros lo que ellos no son capaces de exigir, ni nunca lo fueron e hicieron, al castrismo? ¿Por qué antes de exigir que Daisy se presente en Hoy como Ayer no exigen que se presente en el Café Cantante de La Habana? Ah, porque ya el Café Cantante no da dólares, está en franca decadencia como todo en aquella isla, y no le da gloria a nadie. Porque ya nada de lo que se haga en Cuba sirve para un carajo. Ah, porque es otra tareíta revolucionaria, la de venir a presentarse en Miami, cueste lo que cueste, así le cueste el prestigio a los dueños de un lugar que no les pertenece.

El perdón es algo para lo que se debe de estar preparados, es cierto (yo no lo estaré nunca, lo adelanto, es mi defecto). Pero al parecer, por lo que estoy leyendo a estas alturas, ellos no están dispuestos a asumir la verdad, a aceptarla, a pedir disculpas –lo que habría sido más normal. Habría sido mejor que Daisy pidiera disculpas, que dijera la verdad en una entrevista a El Nuevo Herald, la verdad de lo que sabemos muchos que ella piensa, y no contribuir a un intercambio que sólo favorece una vez más al castrismo. Por intercambios como ése, como los que se están produciendo en Estados Unidos, que se produjeron antes en Europa, y en Brasil, y a los que ella asistió y de los que fue partícipe, es que la condecoraron con la medalla de la desvergüenza y del deshonor. Esas medallas hace rato que debió de devolverlas públicamente. Pero puedo entender que para muchos es más fácil vivir entre dos aguas cuando se tienen hijos y nietos. Se puede vivir entre las dos aguas (hay quienes pueden), pero de manera callada, discreta, y sin querer imponer lo mismo que nos impusieron en Cuba, el descaro y el abuso, la violación de las libertades esenciales.

Me ha costado el doble de esfuerzo escribir esto, pero creo que no podemos seguir ocultando la verdad. Aunque dudé mucho en hacerlo. La razón es porque existen niños, adolescentes y jóvenes, nuestros hijos, que no tienen por qué heredar las desavenencias políticas de los mayores. Y no quiero que, contrario a lo que hizo su hijo Aaron un día, mi hija tenga que reprocharme en el futuro que yo hablé en estos términos de una persona que aunque no tiene mi sangre considero que pertenece de manera indirecta a mi familia y a la que aprecié en el pasado sobre todo por su arte, incluso si llevamos años separados y sin hablarnos por razones estrictamente políticas.

Pero encuentro muy desafortunado y muy poco considerado que se quiera imponer solamente y de un solo lado la versión fraudulenta y asesina del castrismo. Y que la víctima se convierta en verdugo, por obra y gracia de aquellos que sin haber resuelto sus propios problemas, como pueden ser los asesinatos directos a sus familiares, salgan en defensa de lo indefendible, sin cuestionárselo por un instante.

Manuel Ballagas y Juanita Baró

1 Comments:

At 4:07 a. m., Blogger Unknown said...

Me llama mucho.la atención como afloran las miserias humanas y todo al final por intrigas políticas y posiciones de poder, en fin, me asquea este comentario

 

Publicar un comentario

<< Home