sábado, febrero 02, 2013

Aldo Rosado-Tuero: MEMORIAS DE LOS DÍAS DEL FUEGO EN HONOR DE LOS GUERREROS DEL SILENCIO

Tomado de http//www.nuevoaccion.com


 MEMORIAS DE LOS DÍAS DEL FUEGO

EN HONOR DE LOS GUERREROS DEL SILENCIO

Por Aldo Rosado-Tuero
(2-1-13-5:00PM)

En estas páginas hemos escrito sobre como pudimos ayudar a mantener viva la llama de la rebelión por muchos años en Cuba, "trabajando" intensamente fuera de los canales oficiales establecidos por la CIA, con independencia y jugándole la cabeza a las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley de neutralidad.

Pero no seríamos justos si no le diéramos el crédito que merecen los que me acompañaron en esos, que bien se pudieran denominar "los años del fuego"; y a otros muchos cubanos de muchos otros grupos independientes, que en iguales o parecidas circunstancias, mantenían en jaque a la dictadura, así como a los que desde dentro de la CIA, nos ayudaban a los independientes, jugándose sus posiciones, pues conocían de nuestro patriotismo y desinterés y compartían con nosotros las ansias de conquistar la libertad por nosotros mismos.

Lo dijimos hace poco en otro comentario, que hubo muchos que cobrando de las agencias del gobierno hicieron una tremenda labor, ayudando a los independientes. Por desgracia, aún hay muchos que no pueden ser mencionados, pero hoy podemos hablar de algunos--que han muerto-- que patrióticamente hacían su trabajo para la CIA y nos ayudaban a nosotros en nuestros empeños de hormiguitas bravas que picábamos constantemente al gigante comunista. Los había que trabajaban en los barcos madres y en los teams de infiltración de "La Compañía" que en su itinerario hacia las costas cubanas, hacían un alto, apenas perceptible en algún cayo cercano a la Isla grande y nos dejaban una pequeña parte, que sustraían de los empaques de la CIA, escondidos para que luego nosotros en nuestras excursiones de infiltración, los recogiéramos antes de alcanzar nuestro destino en las costas cubanas. Así pudimos suministrar explosivos, municiones y raciones de comida y otros suministros a combatientes independientes. Suministros que no nos costaban nada y que al recibirlos de la manera que los recibíamos no nos comprometían a nada. Porque hay que decirlo, en nuestro grupo, los pertrechos y las armas se compraban con nuestros magros sueldos y la ayuda de otros que como nosotros éramos unos pobres trabajadores. Cada guerrero del silencio se compraba su propia arma y su equipo de combate. Y cuando alguien nos traía un pomo de municiones que recogía en algún barco de la CIA, que habían quedado regadas después de una prácticas de tiro en alta mar, aquello era una fiesta.

(En la foto, el autor de esta pequeña semblanza, en abril de 1962, acabado de regresar de una misión de infiltración a las costas del norte de Las Villas)

Hombres como Samuel González Magdaleno, Franciso Meneses y Victor González, que fueron de una tremenda ayuda para que pudiéramos mantener viva aquella llama de rebeldia independiente de los años de fuego. Sin sus aportes, nuestras misiones, de por sí difíciles, hubieran resultado casi imposibles de realizar. Honor a esos héroes que nos han precedido hacia la eternidad y que nunca reclamaron ningún reconocimiento a la labor que realizaban.

Teníamos un pequeño y dedicado grupo de combatientes, de los que sus nombres no aparecen en los periódicos, porque aparecerán mañana en la historia, pero que ante la ola de desaliento y el desconocimiento de la lucha de los cubanos del siglo pasado contra la tiranía por parte de las nuevas generaciones criadas dentro de la Isla, creemos que es saludable que se sepa que el cubano peleó desde el primer día, con todo lo que pudo conseguir para impedir la consolidación de la terrible dictadura que veía venírsele encima. Los alzados por miles en las montañas, la clandestinidad activa en las ciudades, los que desde el destierro se introducían en Cuba cladestinamente, llevando sumistros y pertrechos y realizando ataques, los presos políticos, y sobre todo, las presas políticas que llenaron las cárceles, y se mantuvieron enhiestos, no pueden ser olvidados, ni silenciados. Es obligación de los que quedamos vivos, seguir recordando a las nuevas generaciones, no por vanidad ni alarde, sino para que sirva de ejemplo, que el pueblo cubano siempre fue un pueblo corajudo y luchador y QUE VA SIENDO HORA DE QUE ESE CORAJE SALGA A FLOTE SI QUEREMOS RECUPERAR LA LIBERTAD.

Que se sepa en Cuba y el mundo, que los que hoy clamamos por acciones concretas en contra de la tiranía, tenemos la moral de haber sacrificado nuestra juventud en esa lucha, y de haber dejado girones de nuestras vidas en ella, venimos del mismo tronco racial y de la misma tierra de los que hoy parecen omnubilados y castrados por la tiranía, Y ¡CUANDO AQUELLO MATABAN ! y eso no fue óbice para la que rebeldía alcanzara las proporciones que alcanzó. Por lo tanto, no es imposible resucitar el espíritu de lucha (FOTO:ARCHIVO DEL AUTOR)

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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

Por mucho que cueste la libertad nunca es cara, muchos han muerto en esta lucha, quedan para la historia.
Rombo Plantado

1 Comments:

At 4:26 p. m., Anonymous Romboplantado said...

Por mucho que cueste la libertad nunca es cara, muchos han muerto en esta lucha, quedan para la historia. rombo

 

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