miércoles, abril 10, 2013

El diario El Mundo de España entrevista a Rosa María Payá, la hija del asesinado en Cuba Oswaldo Payá. Mi padre y Harold eran demasiado incómodos para el Gobierno .


'Las reformas de Raúl Castro son un fraude'


Mi padre y Harold eran demasiado incómodos para el Gobierno

 **********
    'La represión ha aumentado en los últimos años'
    'Las reformas no han traídos derechos a los cubanos'
    'Ángel está en Madrid pero continúa siendo tratado como culpable'
***********


Por Isabel Munera 
Madrid
10/04/2013
   
Mira fijamente a los ojos y habla con la seguridad de quien cree firmemente en lo que dice. Hace más de un año, Rosa María Payá perdió a su padre, y los miembros del Movimiento Cristiano de Liberación, al hombre que les había devuelto la esperanza. Ahora, tras una gira por varios países europeos, la hija del conocido disidente cubano Oswaldo Payá regresa a la isla convencida de que la lucha que abanderó su progenitor sigue más viva que nunca y cuenta con un amplio apoyo tanto en el interior de Cuba como fuera de sus fronteras.

Pregunta.– ¿Se marcha satisfecha?


Respuesta.– Lo hago con esperanza. Vine con dos objetivos principales. El primero que se promoviera una investigación internacional que aclarara lo ocurrido con mi padre y con Harold [Cepero], [fallecidos, según la versión del régimen, en un accidente de coche el pasado mes de julio]. Y, en segundo lugar, para buscar apoyos concretos a las iniciativas que se han puesto en marcha dentro de Cuba para lograr los derechos que aún no tenemos y promover una transición democrática.

P.– ¿No cree que el régimen está dando pequeños pasos en este sentido con sus reformas?


R.– No, las reformas de Raúl Castro son un 'cambio fraude'. No se trata de un cambio real, es una imagen falsa de apertura que ha querido vender el Gobierno, y mientras los cubanos siguen viviendo en la pobreza y sin derechos. Además, la represión lejos de disminuir ha aumentado en los últimos años. Mi familia continúa siendo amenazada de muerte por parte de la seguridad del Estado, y nuestros miembros han sido golpeados y detenidos, así como otras personas de la oposición, las Damas de Blanco, periodistas independientes, etc.

P.– ¿Ha obtenido el apoyo esperado?


R.– He podido intervenir en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y en un pleno con la alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU. Además, he participado en una reunión del Grupo Popular Europeo donde me he sentido muy apoyada y he tenido encuentros con eurodiputados de otros partidos como el de los liberales, UPyD o los conservadores británicos. Hemos comenzado a ver efectividad en nuestro llamamiento que ya no se queda en meras palabras.

P.– ¿Y por parte del Gobierno español también ha sentido el mismo apoyo?

R.– Mi entrevista con el señor [José Manuel García] Margallo [ministro de Exteriores] y su promesa de no interferir en nuestros esfuerzos para que se lleve a cabo esta investigación internacional también es un paso para nosotros.

P.– Pero no lo considera una respuesta muy tibia cuando el Partido Popular siempre se ha mostrado muy crítico con el régimen castrista.

R.– Miembros del PP muy influyentes como José María Azar o Esperanza Aguirre se han mostrado muy comprometidas y activas con nuestra petición de una investigación internacional. Por parte del Gobierno español, me limito a los hechos, prefiero no hacer valoraciones. El ministro me dijo que los compromisos adquiridos con Cuba para traer de vuelta a Ángel [Carromero] son los meramente jurídicos del pacto internacional que tiene España con Cuba.

P.–¿Ha podido hablar con Ángel Carromero? ¿Qué le ha contado?


R.– Cuando me senté a hablar con Ángel, lo único que hice fue confirmar información que ya sabía: que el coche en el que viajaban fue embestido por otro auto y sacado de la carretera. Ángel está en Madrid pero continúa siendo tratado como culpable. Nosotros sabemos que es inocente y le agradecemos sus declaraciones sobre la realidad de los hechos. Sabemos que en Cuba no pudo decirlo porque estaba en mano de la seguridad del Estado y sometido a condiciones de tortura.

P.– ¿Le ha comentado si estaría dispuesto a contar esta versión a una comisión internacional de investigación independiente?


R.– Sí, me ha dicho que lo haría.

P.– ¿Sabiendo lo que ha ocurrido con su padre, no tiene miedo ahora de volver a Cuba?


R.– Tengo miedo de las represalias que puedan tener conmigo pero también lo que puedan hacer con mi familia. Han demostrado que no se conforman con las amenazas. Mi padre y Harold eran demasiado incómodos y estaban desmontando el cambio-fraude con opciones factibles. También estoy preocupada por lo que pueda ocurrir con los miembros del movimiento y con otros opositores, los periodistas independientes, las Damas de Blanco, etc. Aunque confío en que esta investigación internacional sirva también para parar la impunidad con la que el Gobierno cubano se está moviendo.

P.– ¿Qué pasos va a dar a partir de ahora el Movimiento Cristiano de Liberación?

R.– Impulsamos una solución pacífica, legal, en la que el mismo Gobierno cabe, para que se dé una transición democrática en Cuba y se reconozcan derechos como el de expresión, asociación. No estamos hablando de soluciones partidistas, la propuesta es apoyada por la mayor parte de la oposición. Reclamamos derechos para todos y un diálogo en el que entre todos podamos decidir el futuro que queremos. Pretendemos que la comunidad internacional apoye esos pasos que ya se están dando dentro de Cuba. Pese al miedo y a quedar marcados, más de 25.000 cubanos han respaldado con su firma una petición de referéndum que permita reformar las leyes para obtener libertad de expresión, de asociación, la liberación de los prisioneros políticos, elecciones libres... Sólo cuando ese referéndum se realice, podremos decir que en Cuba ha comenzado una apertura.