martes, abril 09, 2013

Manuel Cuesta Morúa desde Cuba: José Antonio Saco en apuros

 Nota del Bloguista

Morúa escribió: En el fondo, el problema colateral es de sintaxis inglesa. Otro crítico lo reflejó muy bien cuando empleó una frase típicamente norteamericana para atacar a Roberto Zurbano. "En el órgano equivocado y en el lenguaje equivocado" es una expresión que cabría imaginar también como figura lingüística equivocada, y que revela la dependencia psicológica de los Estados Unidos de cierta porción de la intelectualidad cubana.

No es una frase típicamente norteamericana: durante casi 5 décadas de yo vivir en el Castrismo  oí  en reuniones de estudiantes y trabajadores  a muchos militantes y  dirigentes  decir,  por la falta de argumentos para debatir y responder a ciertos planteamientos, que  ese no era el momento ni el lugar.para discutir esos planteamientos   Manuel Cuesta Morúa muy probablemte  oyó esas palabras; a mí me las dijeron en varias ocasiones y se las oi recibir a otras personas aparte de mí. Nunca llegaba ese momento y ese lugar.

Morúa también escribió:   De modo que si antes de 1959 estas no podían trabajar en los comercios por la discriminación institucionalizada, hoy no pueden hacerlo por la discriminación estructural. 

Morúa  debe aclarar que esa discriminación no estaba institucionalizada por ninguna ley de la República sino por el  todavía  presente racismo, que cada  cada vez era menor en la sociedad cubana, hasta que la Revolución, al igual que el problema de las nacionalidades en la hoy extinta URSS, declaró resuelto el problema del racismo en Cuba, el cual se disfrazó  de muchas maneras y hasta  en ocasiones con la ayuda del Estado para que las evidencias no denunciaran la presencia del racismo en la sociedad cubana. Los problemas se han ido acumulando.

Sobre la masacre,   producto del levantamiento armado del Partido de  los Independientes de Color,  anexé al final del artículo de Morúa un fragmento de mi artículo  EL GOBIERNO DE JOSÉ MIGUEL GÓMEZ,  escrito y publicado en Cuba  por la revista Vitral  en su número 52
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Saco en apuros

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¿Cómo la 'actualización del modelo' cubano puede lograr que las dos terceras partes de la población excluidas, en su mayoría negros, ingresen a la economía emergente? La reforma tendría que ser más profunda.
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Por Manuel Cuesta Morúa
La Habana 

 9 Abr 2013

Ponte: Contra una partida de rancheadores

"Para los negros cubanos, la revolución no ha comenzado." Esta expresión, sacada de la nota que el ensayista Roberto Zurbano escribió para The New York Times hace un par de semanas, ha causado pánico intelectual en medio de la poética revolucionaria, se escriba en prosa o en verso.

El pánico ha sido de tal magnitud, que se organizó una guerrilla improvisada con el propósito de propinar algunos rasguños al impacto que el texto de Zurbano puede causar en el mejor de los plazos: el mediano. Publicar en el medio neoyorquino tiene un efecto esencial que los críticos del ensayista saben o intuyen: el de reforzar la credibilidad de quien allí publica o es publicado. E independientemente de la fuerza de sus argumentos, la matriz de ideas que fija The New York Times tiene un peso académico agregado por el alcance global de su opinión. Todo muy interesante, porque al final este periódico puede decir que no se responsabiliza con el criterio de sus articulistas.

Ante semejante desafío mediático me llama la atención la debilidad argumental de la embestida compuesta contra Zurbano. Se suponía que todo el razonamiento y la argumentación acumulados por años de "profunda investigación" de parte de sus críticos se pusiera en versión periodística y se enviara como op-ed al mismo medio, demostrando la supuesta pobreza y superficialidad de las ideas de Zurbano. Pero nada en ese sentido pudo leerse en los textos de más largo aliento que intentan contestar al ensayista. Excepto un par de lugares comunes con los que probablemente él coincidiría.

Lo curioso es que la frase puede leerse con ojos asustados, como parte de una pauta contrarrevolucionaria, tal y como ocurrió, y llegar a la conclusión de que es excesivamente dura con la llamada Revolución porque no deja espacio para el reconocimiento de sus reales o supuestos logros en materia racial. Pero también pudo ser leída dentro del canon revolucionario, con una visión más generosa hacia la indiscutible solvencia de su autor y más en consonancia con la adultez, el itinerario y la experiencia acumulados por un proceso político a la altura de sus 54 años.

Semejante lectura podría concluir que en efecto, por las razones que fueren, incluyendo el embargo, ciertos errores de compresión y la subestimación de la fuerza de la cultura, la Revolución no ha comenzado para la gente negra, pero que en breve se verá —y a partir de la profunda labor que viene haciendo una serie de instituciones ante tan complejo problema— cómo la Revolución llega por igual a todos los ciudadanos sin importar el color de su piel. Y esto, en medio de las dificultades económicas que enfrenta el país.

(José Antonio Saco)

De hecho lo que Zurbano dijo, sin enojo ni victimismo, como a mí me gusta, fue que la Revolución no ha comenzado; nunca dijo que no podía comenzar. Con una coherencia política sólida que, implícitamente, la ve más allá de Raúl Castro. Y aquí es donde los críticos revolucionarios del revolucionario Zurbano podían haber desplegado más y mejor imaginación, y con menos susto porque parece que ellos sí que la ven agotada después del General-presidente. A fin de cuentas, si a partir de 1986 sí que íbamos a construir el socialismo, 25 años después de proclamado, bien podría llegar la Revolución a los hogares de las mayorías negras 54 años después de decretada la muerte del racismo y la discriminación racial en Cuba. En rigor, ni el tiempo ni el dictado político como imposibilidad de lo social son datos relevantes para los revolucionarios.

Pero los críticos de Zurbano no desplegaron creatividad. ¿Por qué? Bueno, podían haberlo hecho, pero necesitaban una fuerte imaginación sociológica y estética para sacar ventajas de los déficits políticos y sociales del proceso que defienden.

Alarmas disparadas en un proyecto de nación

Admito que eso es difícil. Roberto Zurbano disparó desde dentro las alarmas del proyecto de nación diseñado por José Antonio Saco, el cual ha sobrevivido a todos los modelos políticos que hemos sufrido e intenta prolongarse a cualquier costo. A grandes rasgos, ese proyecto de nación postula tres cosas: primero, que la matriz cultural del proyecto es de origen hispano, solo luego occidental, y que todo lo demás que nos llegó es un injerto más o menos feliz que no alcanza a las raíces; segundo, que a las personas negras hay que desbordarlas, blanquearlas, someterlas, emanciparlas o cooptarlas pero nunca permitirles que articulen sus propias herramientas de liberación desde su visión o cultura; y tercero, que el mercantilismo o la economía rentistas son las bases esenciales que garantizan la doble hegemonía criolla de la sociedad y de la política. La modernidad económica plena inevitablemente lleva a la conformación de una clase media y burguesía muy anchas donde caben todos los colores, y eso nunca ha cuadrado a nuestros mercantilistas

Este proyecto de nación tuvo un éxito increíble hasta 1959, corregido en el ámbito económico de cierto modo por una mentalidad productiva aprendida en las aulas del capitalismo estadounidense, pero empezó a hacer aguas a fines del siglo XX porque fue llevado a sus últimas consecuencias por un modelo que pretendió la autarquía de espaldas al mercado, la tecnología y el capital. Y destrozado el modelo, se destruye el proyecto.

Los intentos por reanimarlo son y han sido muchos. Lo que Zurbano advierte desde el campo revolucionario es que la reanimación en curso del proyecto de Saco, llamada "actualización", e incluso las reanimaciones posibles, dejan atrás a las personas negras. El problema enciende una potente luz trasera, hacia el pasado, porque la llamada Revolución no se está reinventando utópicamente. No está haciendo lo que quiere la izquierda radical con su discurso de cooperativismo y participación popular, en una fuga hacia adelante; sino que recula, abriéndose a un proceso de franca recuperación de nuestro capitalismo más elemental para el que las personas negras no cuentan con recursos — y tampoco para el capitalismo más sofisticado.

De modo que si antes de 1959 estas no podían trabajar en los comercios por la discriminación institucionalizada, hoy no pueden hacerlo por la discriminación estructural. ¿Cómo la "actualización del modelo" puede lograr que las dos terceras partes de la población excluidas, en su mayoría negros, ingresen a la economía emergente? La reforma tendría que ser más profunda. Y descartada esta posibilidad, las personas negras no cuentan tampoco con los recursos necesarios para la llamada economía del conocimiento, que hoy se encuentra subutilizada pero cuenta con cierta rentabilidad económica en los crecientes servicios privados basados en el mundo digital

La otra pregunta es, entonces, si la Revolución favoreció a algunos para seguir adelante, ahora sin la ayuda del padre abrasivo, ¿por qué no favoreció a las personas negras para seguir el mismo camino, queriéndolas mantener atadas y bien atadas por otro lado, al padre que ya nada puede ofrecer? La respuesta hay que encontrarla en la estructura de distribución del poder y la economía criollos durante los 54 años que lleva la Revolución: desde el poder político, pasando por el representacional hasta llegar al poder simbólico. Lo que Zurbano está diciendo es que las personas negras se colocan en 2013 en el mismo desigual punto de partida de 1959, ahora que la Revolución pretende un nuevo comienzo con la "actualización del modelo" para alcanzar, según dicen, un "socialismo próspero y sostenible". Y no se rían.

Pero algo más y mejor: Zurbano nos dice que la distribución actual de recursos por parte del Gobierno está abismando los distintos puntos de partida entre negros y blancos. Legalizar la digitalización privada de documentos y reprimir a los vendedores aleatorios que comercian en las calles cualquier cosa que intentan convertir en mercancía no es una buena manera de actualizar el modelo, pretendiendo al mismo tiempo que se favorece a las personas negras.

Nos enfrentamos así a una desigualdad estructural mirando al pasado y un diseño estructural desigual de cara al futuro. Y no es necesario mencionar la alianza corporativa que se teje entre el gobierno de la actualización y un grupo importante de cubanos de mucho capital allende los mares. El asunto se pondría peor.

Falta de apertura en el discurso de la nación

Desatar un revulsivo intelectual dentro de los revolucionarios es siempre interesante. Esto sucede cada vez que la tensión entre intereses y honestidad se rompe en favor de esta última, aunque sea provisionalmente, y los intelectuales atraviesan, mirando a la gente real, la frontera epistemológica que hace coincidir la realidad con su mundo particular. Cuando esto pasa, nos encontramos frente al intelectual cívico que construye su discurso lejos o a cierta distancia de las avenidas del poder. Esto lo han hecho muchos. En algún momento lo hizo Esteban Morales, para regresar más tarde al redil. Lo hizo también Guillermo Rodríguez Rivera en su polémica con el historiador Rolando Rodríguez, a propósito del tema racial, y ahora lo hace Zurbano desde la pirámide del The New York Times.

Y como siempre, se busca un cierre a la fractura que cada cierto tiempo ocurre dentro del discurso saquista de la nación. El miedo al otro, sea negro, mujer, homosexual o ciudadano, se dispara y le cae a uno encima el peso de la escolástica con su escritura ideológica para sustituir la discusión intelectual del argumento por la destrucción moral y política del adversario. En no pocas ocasiones también física. A veces en contradicción con lo que se dice defender.

Fijémonos en esta pieza excelente para revelar la revisitación apurada al imaginario construido por José Antonio Saco, en una demostración de la carencia de recursos intelectuales para pensar las llamadas complejidades del tema. Según un crítico, "habría que ser poseedor de una ignorancia histórica extraordinaria para pensar que un cambio de liderazgo político en Cuba pudiera beneficiar a los negros". Traducido en términos culturales es la convalidación de que las personas negras no están en capacidad de pensar y poner en práctica un proyecto de nación en el que pudieran beneficiarse participando y definiendo el próximo liderazgo político.

Lo que constituye una naturalización, bastante usual en la literatura racista, del supuesto retardo étnico para pensar, actuar y convivir en la modernidad. El pensamiento exacto de los criollos para legitimar todo el discurso que llevó a la masacre de 1912. Una versión del fin de la historia para las personas negras que alimenta el pesimismo y liquida la esperanza de autoemancipación en medio de la desesperanza social. Si quieren enterarse de cómo, desde el discurso supuestamente revolucionario, puede regresarse a la teoría de los pueblos incapaces de escribir una historia distinta a la que le escriben sus (neo)colonizadores, pueden principiar por aquí.

En lo adelante toda la síntesis de la crítica a Zurbano es de escasa entidad y bastante pretenciosa. Decir que Zurbano "se aparta del consenso al que han arribado los investigadores cubanos más serios" es desconocer que todo avance real en la ciencia se produce rompiendo consensos muy pero que muy serios, como demostró Thomas Kuhn en La estructura de las revoluciones científicas; y no brilla precisamente la investigación social cubana, no obstante, por su nivel conceptual y categorial, excluyendo como siempre a las excepciones. Todavía andamos por aquí con aquello de las fuerzas productivas y las relaciones de producción, y reputados investigadores desdeñan sin más la historia de las mentalidades y la antropología cultural, sin enterarse o asumir el neomarxismo que pulula por todas las academias del mundo. Semejante consenso no ha hecho avanzar las ciencias sociales en Cuba.

Por otra parte, escribir con la fuerza paternal del regaño político y "científico" que "el instrumento legal contra la discriminación racial se desplegó a fondo en el marco de la Revolución Cubana, del mismo modo que se puso en juego un amplio dispositivo ideológico contra el racismo que, de hecho, transformaron en vergonzantes las manifestaciones de discriminación que podían aparecer" es desdeñar el discurso demostrativo, no saber nada la mímesis cultural, del fundamento también cultural y racista de la ideología institucionalizada en el Artículo 5 de la Constitución cubana, que inscribe orgullosamente la superioridad cultural de la visión eurocéntrica para la formación de la voluntad política del Estado, e ignorar la proyección simbólica del lenguaje cuando se ve obligado a enmascarar su racismo gramatical, filtrándolo en el humor racista con el que la mayoría de los cubanos nos reímos sin ataques de vergüenza.

En el fondo, el problema colateral es de sintaxis inglesa. Otro crítico lo reflejó muy bien cuando empleó una frase típicamente norteamericana para atacar a Roberto Zurbano. "En el órgano equivocado y en el lenguaje equivocado" es una expresión que cabría imaginar también como figura lingüística equivocada, y que revela la dependencia psicológica de los Estados Unidos de cierta porción de la intelectualidad cubana. Algo similar sucedió hace un tiempo atrás cuando importantes referentes de la afrodescendencia norteamericana respondieron positivamente a la convocatoria de Carlos Moore a propósito del injusto encarcelamiento del Dr. Darsi Ferrer Ramírez.

La falta de apertura en el discurso heredado de la nación, la peor herencia del proyecto de José Antonio Saco, en otros aspectos formidable, conduce a considerar la narrativa de los otros como textos y cuerpos extraños que atentan contra la visión poético-militar de la cubanidad unitaria. Pero si una obra se tiene que defender con las palabras, es porque tiene serias dificultades para defenderse en los hechos. Este es el origen de la propaganda que sigue haciendo creer que el de Cuba es un gobierno de izquierdas.
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EL GOBIERNO DE JOSÉ MIGUEL GÓMEZ
(Fragmento)

Revuelta de los independientes de color

En general podemos decir, que la independencia cubana no le otorgó de manera inmediata y total los derechos sociales a todos los cubanos. El grado de discriminación de los negros y mestizos, el disgusto de éstos ante las injusticias sociales que sufrían por su raza, y el error de emplear métodos de lucha violentos para alcanzar esa justicia social, conllevaron a una revuelta que trajo, además de cientos de negros muertos, un determinado grado de automarginación política de esos sectores durante un largo período de la anterior República.

Desde fecha tan temprana como 1887 (recordemos que la esclavitud se abolió en 1886) se hablaba de la creación de un partido negro. Durante el gobierno de Charles E. Magoon se legalizó el Partido Independiente de Color, pero en 1910 el gobierno cubano de José Miguel lo ilegalizó. El PIC no solo tenía en su programa justas demandas para eliminar el grado de marginación en que se encontraba la inmensa mayoría de los negros y mestizos; también contenía varias demandas de carácter social para toda la población. Algunas demandas de dicho programa eran: enseñanza gratuita obligatoria; abolición de la pena de muerte; jornada laboral de ocho horas; creación de tribunales del trabajo para dirimir las discrepancias entre el capital y el trabajo; seguros contra accidentes del trabajo; cese de la inmigración española (se entendía que con ella se quería alterar el balance étnico del país); nacionalización del trabajo; revisión de los expedientes de propiedad (sobre todo aquellos de propiedad de la tierra entregados durante la primera intervención norteamericana); reparto de la tierra; inclusión de negros y mestizos en el cuerpo diplomático, etc.

La ilegalización del PIC es atribuida en ocasiones a que el Partido Liberal no quería perder el gran apoyo negro en las próximas elecciones, si éstos votaban por el PIC. Este argumento es cuestionable cuando se tiene en cuenta que el PIC nunca contó con un apreciable número de seguidores según se había observado en las elecciones de noviembre de 1908 y en el poco apoyo popular que recibieron posteriormente los sublevados del PIC, los cuales fueron reprimidos por fuerzas regulares y voluntarias compuestas por elementos de diferentes orígenes étnicos; en particular, negro; también es cuestionable el argumento de que fuesen las críticas del periódico Previsión (órgano de la Agrupación Independiente de Color) al gobierno, la causa de la prohibición, pues no era el único periódico que denunciaba los negocios turbios en que estaban involucrados elementos del gobierno, en particular, el primer mandatario.

La ilegalización se llevó a cabo de la siguiente manera: en febrero del año 1910, el Senador Martín Morúa Delgado, legislador negro contrario a desarrollar la segregación racial en Cuba, presentó en el Senado una enmienda al artículo 17 de la Ley Electoral. A continuación transcribo la Enmienda Morúa y sus por cuanto:

“Por cuanto: La Constitución establece como forma de gobierno la republicana; inviste de la condición de cubanos a los africanos que fueron esclavos en Cuba, y no reconoce ni fueros ni privilegios personales;
Por cuanto: la forma republicana establecida por la Constitución instituye al gobierno del pueblo para el pueblo, sin distinción por motivos de raza, nacimiento, riqueza o título profesional;
Por cuanto: los partidos políticos tienen la indeclinable tendencia a constituir por sus propios miembros el gobierno que desarrolle en el país sus doctrinas políticas y administrativas;
El Senador que suscribe considera contraria a la Constitución y a la práctica del régimen republicano la existencia de agrupaciones o partidos políticos exclusivos por motivos de raza, nacimiento, riqueza o título profesional, y tiene el honor de proponer al Senado la siguiente Enmienda Adicional al Artículo 17 de la Ley Electoral.
No se considerará, en ningún caso, como partido político o grupo independiente, ninguna agrupación constituida exclusivamente por individuos de una sola raza o color, ni por individuos de una clase con motivo de nacimiento, la riqueza o el título profesional.
Senado, once de febrero de mil novecientos diez.
Martín Morúa Delgado” (Pichardo, 364)

La mencionada enmienda fue aprobada por el Congreso y sancionada por el Presidente, aunque hubo cierta oposición. En el Senado, los Senadores Cabello, La Guardia y Salvador Cisnero Betancourt se opusieron a la Enmienda Morúa. Salvador Cisneros Betancourt planteó que la Enmienda era discriminatoria contra un sector de la población que había sido mayoritario en el Ejército Libertador y el cual nunca había planteado ninguna sublevación por motivos raciales. En la Cámara de Representantes, el Representante del Partido Conservador, Lino D´ou, de raza negra y ayudante de José Maceo en la Guerra de Independencia, planteó, que la enmienda era limitante y propuso un texto que dijera que se prohibía en el país la creación de organizaciones políticas, sociales, de recreo y de instrucción donde hubiesen individuos de una sola raza. El día que se iba a discutir la enmienda de Lino D´ou, éste no asistió y otro Representante planteó, que no tenía lugar la discusión del proyecto de enmienda de Lino D´ou. La Enmienda Morúa fue aprobada por el Congreso el 2 de mayo y se firmó el día 4 por el Presidente; el 14 de mayo de 1910, a un mes de la muerte de Morúa, se publicó en la Gaceta Oficial. Deseo señalar que fue tan íntegro y honrado el desempeño de Morúa como político, que la República instituyó la Medalla de la Probidad Martín Morúa Delgado para honrar una inmaculada trayectoria.

Entre el 22 de abril y el 11 de octubre de 1910 hubo una represión que encarceló aproximadamente a una treintena de dirigentes de ese partido. Los miembros del PIC trataron infructuosamente durante dos años de derogar la Enmienda Morúa. Evaristo Estenoz (veterano de la Guerra de Independencia, líder obrero devenido contratista de obras, fundador de la Agrupación Independiente de Color, director del periódico Previsión, ascendido a general durante la Guerrita de Agosto) aprovechando la desestabilización que produjeron en enero de 1912 las demandas de los veteranos, intensificó los esfuerzos por reunificar las filas del PIC y obtener su legalización para las elecciones de noviembre de 1912. Al acercarse las elecciones de noviembre de 1912, se estimó por los líderes del PIC consultar a sus bases partiendo que existían tres alternativas:

Renombrar al partido, lo cual implicaría su no participación en esas próximas elecciones, pues solamente podrían participar los partidos que asistieron a las elecciones del año 1910.
Disolver al partido.
Realizar una protesta armada.

Las bases consultadas se decidieron por ésta última, aunque hubo militantes como el excoronel del Ejército Libertador Pedro Ivonet, el cual había participado en la campaña de la Invasión junto con Antonio Maceo y fue también fundador de la Agrupación Independiente de Color que no eran partidarios de la tesis del levantamiento armado. Pedro Ivonet, al final, obedeció la decisión de la dirección del Partido de ponerse al frente de la revuelta.

Existen diferentes opiniones del por qué se eligió la opción del levantamiento armado. Una de esas opiniones es, que una nueva intervención norteamericana o la posibilidad de ella podría traer la legalización del PIC mediante un nuevo gobierno provisional norteamericano o mediante una negociación con el gobierno cubano para impedir una nueva ocupación norteamericana. Recordemos que de manera indirecta la Guerrita de Agosto conllevó a la creación y legalización del PIC. El historiador Fornés plantea que reiteradamente se ha afirmado por algunos historiadores, que detrás de las acciones del PIC estaban sectores conservadores y anexionistas y que los independientes de color fueron manipulados por éstos. El rechazo de la mayor parte de la población cubana a una nueva ocupación norteamericana quizás haya influido significativamente en el poco apoyo que recibieron los sublevados.

Entre el 19 y el 20 de mayo de 1912 estalló la insurrección en La Maya, Guantánamo y Holguín, en la antigua provincia de Oriente, y en Sagua la Grande y en Cruces en la antigua provincia de Las Villas. El día 21 la presencia de sublevados se confirmó en cuatro de las 6 provincias del país. El 2 de junio los sublevados tomaron y quemaron el pueblo de La Maya.

Deseo señalar que desde antes del inicio de la revuelta, a fines del mes de marzo, como escribe la historiadora Yglesia, las acciones de los independientes de color se incrementaron para mostrarle al Secretario de Estado norteamericano, el cual en pocos días visitaría el país, la fuerza que tenía el PIC. Considero, por lo improcedente de la Nota del Gobierno de los Estados Unidos del 25 de mayo, que los independientes de color lograron su objetivo de impresionar al gobierno estadounidense y aparentar más fuerza, recursos, apoyo y potencialidades que los que realmente tenían.

Desatada la revuelta, el Consejo de Veteranos apoyó al gobierno de José Miguel Gómez. El gobierno cubano envió fuerzas considerables para Oriente para neutralizar la sublevación y el Senado norteamericano autorizó al gobierno norteamericano para que interviniera en Cuba si las circunstancias así lo requerían. En Cayo Hueso se concentraron 8 barcos de guerra, un buque hospital y varias embarcaciones auxiliares. El presidente norteamericano William H. Taft le comunicó a José Miguel Gómez que esos preparativos solo tenían el objetivo de proteger sin demora las vidas y las haciendas de los ciudadanos norteamericanos si el caso lo requería, pero que tales medidas no debían ser consideradas como el preludio de una invasión a Cuba. El 28 de mayo desembarcaron en Guantánamo 700 infantes de marina, y el 7 de julio los acorazados Ohio y Minnesota atracaron en dicho puerto. El 14 de julio se conoció que el ejército cubano había derrotado a los insurgentes. Las fuerzas norteamericanas se retiraron.

Según el historiador Fornés, los insurgentes alcanzaron la cifra de 2 000. Las fuerzas armadas, sobre todo la Guardia Rural, aplastó sangrientamente la revuelta. Se estima, quizás exageradamente, en 3 000 los muertos por la parte de los alzados y civiles que sufrieron la sangrienta represión. Ivonet y Estenoz fueron también víctima de esos excesos.
Se considera que el principal responsable de la masacre fue el General José de Jesús Monteagudo, amigo muy cercano de José Miguel. El General Monteagudo había sido un combatiente del Ejército Libertador, perteneciente a la caballería de la provincia de Las Villas, que acompañó a Antonio Maceo en la Invasión y que con el grado de teniente coronel fue herido de gravedad en el combate de Tirado, cerca de la localidad de San Luís, provincia de Pinar del Río, durante la campaña invasora (Loynaz, 274). El general Monteagudo había sido también miembro de la Asamblea Constituyente de 1901. La responsabilidad de José Miguel Gómez en esa sangrienta represión, es un hecho que todavía no se ha aclarado; el historiador Jorge Ibarra plantea en su libro que no se conocen las órdenes o instrucciones precisas que le dio a Monteagudo para reprimir la sublevación o para detener la represión; lo cierto es, dice el antes mencionado historiador, que Monteagudo no fue juzgado y ni siquiera destituido de su cargo. La historiadora Yglesia aporta un elemento interesante que pudiera ayudar a aclarar lo anterior, si partimos del hecho que el Presidente Gómez no tenía interés en ser reelecto. La mencionada historiadora plantea:

“Después del aplastamiento de la insurrección del Partido Independiente de Color, el general Monteagudo, jefe de las fuerzas armadas, creyó llegada su oportunidad de guiar al país desde la silla presidencial, para lo cual tenía que lograr el consentimiento del general Gómez, pero este se opuso. Los liberales de toda la nación habían elevado sus quejas al Presidente por las maniobras del jefe militar. Así, en el Antiguo Palacio de los Capitanes Generales se produjo una entrevista, considerada violenta por la prensa del período, entre los generales José Miguel Gómez y Monteagudo, y el secretario de Gobernación, Federico Laredo Bru. De esta reunión, los dos últimos salieron con la decisión de renunciar, y así lo hicieron. Pero Monteagudo había preparado todo de forma tal que cuando él faltara, se formara el caos en el ejército, y como las elecciones se aproximaban, los amigos mediaron. y ambos volvieron a sus cargos.”

1 Comments:

At 7:27 a. m., Anonymous Anónimo said...

Me llamo alfredo morua rojas. mi papa es alfredo morua averhoff ,mi abuelo reinaldo morua Mi bis abuelo Martin Morua Delgado Y su pap francisco Morua. Adonde manuel cuesta morua es un Morua? Puede ser de la familia Morua de Bosque. Pronunciado Murua . Tambien estaban en cuba. Pero Yo puedo pobrar mi identification. Hasta que to me hablas y resolvemo este confusion.

 

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