martes, diciembre 09, 2014

Ernesto Santana desde Cuba: El galeno perjuro Félix Báez Sarría y el enfermo cabal Oscar Espinosa Chepe opositor y economista hoy ya fallecido

 (Dr. Félix Báez Sarría (der.) a su llegada a La Habana. Lo acompaña el Dr. Jorge Pérez, director del IPK. (CUBADEBATE))


El galeno perjuro y el enfermo cabal

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El doctor Félix Báez Sarría, salvado del ébola y vuelto a Cuba, prestó sus servicios en contra de la medicina y del economista opositor Oscar Espinosa Chepe.
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Por Ernesto Santana
La Habana
8 Dic 2014

Después de enfermar de ébola en África durante una misión médica y, luego de recuperarse por completo en un hospital de Ginebra, Suiza, el Dr. Félix Báez Sarría ha podido volver a ver a su familia en Cuba. El economista Oscar Espinosa Chepe, cuya enfermedad hepática se agravó durante el presidio político, no pudo retornar a su casa cuando falleció, hacen 15 meses, en el hospital madrileño en donde trataron de salvarlo, tesoneramente pero sin éxito.

Al médico militar y al economista disidente los unió un momento de la historia que, aunque fugaz, revelaría nítidamente la condición humana de cada uno de ellos: el 25 de marzo de 2004 el galeno acudió a una conferencia de prensa organizada por el hoy caído en desgracia Felipe Pérez Roque, entonces ministro de Relaciones Exteriores, en la Cancillería cubana, para suministrar información médica sobre Espinosa Chepe, que en aquel momento se hallaba cumpliendo una condena de 20 años de prisión.

El doctor Báez Sarría conocía perfectamente el estado de salud del opositor, pues lo atendió en la sala para penados del Hospital Militar Carlos J. Finlay, pero decidió cumplir su parte en una farsa para desacreditar las inminentes denuncias de varias organizaciones del exilio cubano ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU —con sede precisamente en Ginebra— sobre el estado de salud de algunos miembros del Grupo de los 75.

En aquel espectáculo televisivo preparado por el régimen, el médico declaró que Oscar Espinosa Chepe no se encontraba grave, y mucho menos padeciendo cáncer de hígado, por la sencilla razón de que ni siquiera estaba enfermo, traicionando así, con la mayor frialdad, el corazón mismo de la práctica médica occidental durante 2.500 años: el juramento hipocrático, considerado como un rito de iniciación después de la graduación y antes del ingreso en la vida profesional médica.

Dice una versión de este juramento adoptada por la Convención de Ginebra, ciudad donde el doctor Báez acaba de recibir una especie de segunda vida: "No permitiré que entre mi deber y mi enfermo vengan a interponerse consideraciones de religión, de nacionalidad, de raza, partido o clase. Tendré absoluto respeto por la vida humana. Aun bajo amenazas, no admitiré utilizar mis conocimientos médicos contra las leyes de la humanidad".

Conociendo el invencible poder corruptor del castrismo sobre casi todas las profesiones, resulta difícil hallar una que en algún momento no haya sido envilecida y llevada a colaborar, si no mediante la represión y el crimen abiertos, al menos mediante la mentira, la calumnia y, en fin, el asesinato de reputación. Y la práctica médica no solo nunca ha salido impoluta de las grandes tiranías, sino que con frecuencia ha colaborado activamente con la violencia gubernamental. Recuerdo que el padre de una amiga, médico, había trabajado durante varios años en EEUU como anestesista y, según contaba ella misma, un buen día tuvo que salir huyendo de allí porque se había descubierto su misión como sicario de la contrainteligencia cubana.

Los hombres como el doctor Báez Sarría pueden ir hoy a cumplir una misión aparentemente humanitaria con el mismo entusiasmo con que violan el juramento hipocrático y ayudan a que un hombre inocente muera en injusta prisión. Pues hay que reconocer que de eso se trata en cuanto a los opositores políticos: ya que costaría demasiado caro eliminar a la mayoría de ellos, que sería lo ideal,  y como incluso no es tarea sencilla deshacerse de los más irreductibles, entonces, a los que se pueda hay que asesinarlos de a poco con terribles condiciones de encierro y liberarlos cuando ya estén fulminados. Dentro de esa estrategia general, más allá de las propias mentiras, es donde se encuentra la complicidad profunda del doctor Báez con los verdugos.

Por eso cuando líderes de la oposición como José Daniel Ferrer o Guillermo Fariñas denuncian un nuevo plan del régimen para amedrentar o eliminar a los opositores que mantienen una postura más firme, tenemos que recordar que planes como esos, o la imagen que reciban de esos planes los medios, dependen en buena medida de profesionales como el doctor Félix Báez Sarría, dispuestos a cumplir cabalmente cualquier orden que reciban, siempre a mayor gloria del Máximo Líder.

El famoso voto del gran médico griego termina diciendo: "Si observo con fidelidad este juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí la suerte contraria". Tal vez, durante sus días de enfermedad, en el portal de la muerte, el médico mendaz temió que por fin la maldición hipocrática le estaba haciendo pagar caro su sacrilegio de 10 años atrás. Tal vez no, porque de seguro nunca aceptaría que, al revés de lo que Maquiavelo le enseñó a su Comandante, que el fin justifica los medios, en realidad, como dejó claro Albert Camus, son los medios los que justifican el fin.

Si Espinosa Chepe hubiera escogido a tiempo el exilio, posiblemente hubiera salvado su vida, pero prefirió permanecer aquí diciendo la verdad sobre la economía cubana por el bien de su país y finalmente murió, pero en paz consigo mismo. Siendo adolescente, había caído preso por luchar contra la dictadura de Batista, cuando aún no había nacido Félix Báez, que luego, ya médico militar, escogería mentir y traicionar el juramento hipocrático por la satisfacción de servir a otra dictadura.

Ojalá que esta "segunda vida" le sirva al galeno para enmendar la primera, o al menos para no volver a avergonzar la memoria de Hipócrates.
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Médico cubano contagiado de ébola testificó contra Oscar Espinosa Chepe



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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

El sujeto peligroso es el de la derecha…, el Dr. Jorge Pérez, ahora director del IPK. Talibán desde los años 60’s en el Plan de Becas donde se desempeñó como instructor militar. En la Escuela de Medicina represor y dirigente, comunista sarampionoso. En el 1971 orquestó un Acto de Repudio contra mi persona por ser “religioso” en el anfiteatro del Hospital de Maternidad “América Arias” junto al otro represor ya fallecido, Ángel Guerra.

Dr. Eloy González
Religion en Revolucion Blog

 

1 Comments:

At 2:39 a. m., Anonymous Religion en Revolucion Blog said...

El sujeto peligroso es el de la derecha…, el Dr. Jorge Pérez, ahora director del IPK. Talibán desde los años 60’s en el Plan de Becas donde se desempeñó como instructor militar. En la Escuela de Medicina represor y dirigente, comunista sarampionoso. En el 1971 orquestó un Acto de Repudio contra mi persona por ser “religioso” en el anfiteatro del Hospital de Maternidad “América Arias” junto al otro represor ya fallecido, Ángel Guerra.

 

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