jueves, mayo 21, 2015

Esteban Fernández: LA CAUSA CUBANA

LA CAUSA CUBANA

 
Por Esteban Fernández
21 de mayo de 2015

Muchos la dan por perdida, yo sigo adelante y no tengo marcha atrás ¿Qué es la causa cubana para mí? Casi les puedo decir que la causa cubana es todo. Y si no es todo es porque tengo dos hijas y tres nietos que también son súper importantes para mí.

Mis hijas siempre han considerado que tienen una tercera hermana llamada “Cuba” que la quiero igual que a ellas. Las dos saben que son libres de pensar como ellas quieran menos en lo que a Cuba se refiere. Sobre Cuba y su liberación ellas deben pensar lo que yo piense. Solamente hubo un instante en  que, por el amor que ellas sienten por mí,  pensaron que el niño (hoy pedante comunista)  Elián González debía irse con su padre. Me preguntaron mi opinión y sólo les dije: “¡De eso nada, ese muchachito debe quedarse aquí, libre!” Y sanseacabó el asunto. En la actualidad, como bien dice Katungo, “éste es el único cubano que se ha defecado públicamente en la memoria de su madre”.

La causa cubana dicta quienes son mis amistades. Todos mis íntimos amigos son, como yo, radicalmente anticastristas. Sin un fallo, sin una claudicación. Si alguien ha cometido una pifia al respecto ha salido como bola por tronera de mi lista de hermanos de lucha y ha pasado a ser mi conocido, cuando más. Yo puedo hablar de todo con cualquiera, pero al que no le interesa la liberación de nuestra patria no le hablo de nada.

¿Para qué yo quiero la computadora si no existiera la causa cubana y esta no fuera un arma contra la tiranía? Para nada más. Porque en realidad la Internet no es más que un estorbo, un manojo de problemas, de gastos, de virus y de junk mail.  Les juro que si no existiera el motivo sagrado de cooperar de diferentes maneras a la liberación de nuestra Patria yo cogía el ordenador, la pantalla, el ratón e iba al barranco más cercano y los lanzaba al abismo. La cibernética solo me sirve para estar en contacto con todos los anticastristas donde quiera que se encuentren. Y, desde luego, esperando siempre LA GRAN NOTICIA.

¿Ustedes me creen que yo he hablado por teléfono durante una hora con un amigo enfermo en el hospital y al colgar me doy cuenta que no le he preguntado por su salud porque solamente hemos estado enfrascados conversado sobre los últimos acontecimientos en la Isla?

Desde que  me levanto, con el café con leche y pan con mantequilla al lado, me pongo delante de la pantalla a escudriñar los blogs Nuevo Acción de Aldo Rosado, el de Zoé Valdés, el de Emilio Ichikawa, Baracutey Cubano de Pedro Pablo Arencibia, Todo el Mundo habla de Liú Santiesteban,  el Blog de Adri Bosch, Libre Online, el Blog de Iván García, el de Jorge Rodiles, el de Alfredo Cepero   y siempre termino riéndome con las descargas de José Varela en su blog. Y después leo todos los correos de la gente buena. Y voy sin contemplaciones a darle mucho “delete” a la basura.

Si no existieran las reuniones, actos, protestas, invitaciones para hablar en público, escribir columnas y leer todo lo concerniente a la causa cubana, mi  vida sería dedicada a no hacer nada. A solamente ver a mis nietos crecer.  Pero, por ejemplo, el libro “Moncada” de Antonio de la Cova lo he leído tres veces.

Y la pregunta obvia es: ¿Qué voy a hacer en el caso de que Cuba sea libre gracias a un milagro o un imponderable? Bueno, pues yo considero que ese no sería el final de la causa cubana. Al contrario, la causa cubana reverdecería y entonces sí que tendría una tonga de gente intentando ser mis nuevos amigos. Algo parecido a cuando alguien se saca la lotería.

Parodiando un chiste de Guillermo Álvarez Guedes sobre la cantidad de amigos del dueño de un Central Azucarero les aseguro: El que defiende una causa tiene varios buenos amigos, pero si la causa triunfa entonces surgirían  un millón de amigos